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jueves, 24 de septiembre de 2026

El alma de Europa hunde sus raices en tiempos lejanos, en culturas que han hecho progresar a la sociedad

Uno de los padres de Europa, Robert Schuman, hablaba de la necesidad de dotar a Europa de un “suplemento de alma”. Si queremos dar un alma a Europa, tenemos que pasar de la dimensión de los intereses económicos a los valores fuertes y compartidos. No se trata de producir valores éticos, no es esta la tarea de la Unión, sino la de encontrarlos en nuestra historia y en nuestra cultura, empezando por aquellas raíces cristianas comunes a las que Juan Palo II hizo referencia en tantas ocasiones. Estos valores, que son el elemento más unificador de Europa, pueden construir, desde el Atlántico a los Urales, los cimientos de la casa común europea, escribe Gianfranco Fini.
La identidad política y espiritual de Europa se funda en el sentido de limite que tiene la historia, la política y las instituciones públicas respecto a la libertad, la dignidad de la persona y la autonomía de los cuerpos intermedios. Y este límite tiene un origen religioso, manifiesta Marco Follini.
Para Cristiana Muscardini el alma de Europa hunde sus raices en tiempos muy lejanos, en culturas que han hecho progresar a la sociedad humana, en visiones del mundo que han caracterizado todo lo que existe hoy de vital y positivo en la humanidad. El pensamiento griego, el judío, el romano , el cristiano, el Renacimiento son pilares sólidos y nada efímeros sobre los que se ha forjado Europa a lo largo de generaciones. El Occidente nace de estos territorios del espíritu. Una Europa que olvidase esto estaría condenada a un declive cultural, antesala de otros desastres. El alma de Europa debe ser una respuesta a la crisis de la cultura actual, que acentuéa la perdida de los valores y los relativiza frente a intereses materiales. La defensa de la dignidad humana , el derecho a la vida, a la salud y a la propiedad, la familia, la dignidad del trabajo, la lucha contra la pobreza y la marginación, el respeto al prójimo, son otros tantos aspectos de este alma que debe caracterizar las políticas europeas. 

sábado, 19 de septiembre de 2026

Las centrales de gas y petróleo seguirán representando una fuente de energía viable y relativamente barata

La demanda mundial de energía ha crecido durante los últimos 200 años y seguirá creciendo en el futuro. La Administración de Información Energética de Estados Unidos estima un aumento del 28% en la demanda mundial de energía para 2040. Nuestro estilo de vida  requiere cada vez más energía. Hoy nadie quiere prescindir de calefacción en invierno y aire acondicionado en verano.
Aunque los habitantes de los paises ultradesarrolllados de Europa y Norteamérica renunciaran a unos cuantos viajes en avión y a unas cuantas horas de aire acondicionado, la disminución de la demanda energética de estas acciones supondrían absolutamente ridícula comparada con el aumento de la misma demanda para satisfacer las necesidades que se consideran primarias y que ahora se han vuelto asequibles para los casi 6.000 millones de habitantes de la zona afroasiática. 
Para hacer frente al crecimiento de la demanda mundial de energía, solo hay dos vías que pueden y deben tomarse simultáneamente; el aumento de la producción de energía y el aumento de la eficiencia energética. El suministro energético de un país debe garantizarse a cualquier precio, lo contrario conllevaría a la destrucción económica y social del país y a su regresión a niveles preindustriales.
Naciones enteras como Irak, Irán, Qatar, Nigeria, Rusia, Emiratos Arabes, Libia y muchos otros basan esencialmente su supervivencia en la extracción de petróleo, y es imposibles que sus respectivos gobiernos renuncien a esta riqueza. Si un continente como Europa decayera significativamente la importación de petróleo, hay paises en vías de desarrollo que lo necesitan de manera urgente. La demanda mundial de petróleo seguirá creciendo. El crecimiento de la demanda será impulsado por paises no pertenecientes a la OCDE, con India encabezando la lista de Estados que aumentarán el consumo. Las centrales de gas y petróleo seguirán representando una fuente de energía viable y relativamente barata durante al menos los próximos sesenta años.


Referencia: El mundo al revés, todos contra todos de Roberto Vannacci (político y general italiano)

viernes, 4 de septiembre de 2026

Infancia de Europa

La cristianofobia latente de una parte de la intelectualidad occidental del siglo XIX y XX se confunde con el rechazo al universalismo romano y también con el recelo a lo que la Europa cristiana medieval significó en la historia universal. El filósofo Dalmacio Negro ha llamado oportunamente la atención sobre ello. “Se podría decir que la Iglesia puso en marcha la historia de Europa, impregnándola además de su aspiración a ser historia universal, como efecto del universalismo cristiano. El odio a la Iglesia católica, cosa muy distinta al anticlericalismo y las rivalidades confesionales, se confunde con el odio a la cultura europea”.
Ovidio Capitani señala que “Europa es una creación medieval”, siendo la mejor definición de la Edad Media la que da el historiador francés Robert Fossier al hablar de la “infancia de Europa”.
De igual manera que el prejuicio antimediaval está muy vinculado al anticlericalismo y al anticatolicismo en la genealogía de las ideas modernas, también el relato “necrolegendario” sobre una Edad Media “primitiva”, y sin estados-nación está inscrito en la narrativa de los nacionalismos decimonónicos. Y es que el medievo, escribe Rodriguez de la Peña, es cuna indiscutible de nuestras identidades nacionales, y fue también paradójicamente la época por excelencia del universalismo, el imperial y el eclesiástico.

domingo, 16 de agosto de 2026

La sola existencia de la Unión Europea es una amenaza existencial para Putin

Alberto Sotillo recordó que al principio de la guerra de Ucrania, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, intentó que pasara inadvertida a la propia población rusa, “como si fuera una noticia internacional que ocurriera muy lejos”. Como eso, ahora, es imposible, se “ha lanzado una campaña de lavado masivo de cerebros que pasa desde la censura de los dibujos animados hasta el adoctrinamiento de los chiquillos en las escuelas”. Las actividades juveniles en Rusia se utilizan para “inculcar valores nacionalistas y preparar a los jóvenes para el sacrificio por el Estado”. Es típico de un Estado dictatorial. Es lo que hacía Hitler en la Alemania nazi. “Hay conferencias patrióticas, marchas militares, izado de la bandera, ejercicios militares y ejercicios de tiro”. Crea “espíritu de cuerpo y de colectividad y es una preparación para el ejército y para una sociedad totalitaria”, afirma Sotillo.
“Se pretende conseguir un alto el fuego indefinido y a partir de ahí negociar, porque Ucrania nunca va a aceptar la soberanía rusa sobre los territorios conquistados”.Pero a Putin eso no le sirve.Porque al final, lo que ha conseguido es mínimo. “El territorio conquistado es mínimo y el coste en vidas humanas es máximo. Se habla de un millón de muertos. Es una barbaridad”. Mientras tanto, los drones de Ucrania empiezan a ser bastante superiores a los rusos y, además, con capacidad para llegar hasta los Urales. Una escapatoria a la guerra sería “que la situación económica se degrade mucho más y que la carrera tecnológica se ponga mucho más de parte de Ucrania, y esto, a Putin, o a su corte, les disuada de que la conquista militar no es el camino”. Putin, como Catalina la Grande, “piensa que defiende sus fronteras ampliándolas. Pero ya le gustaría”. La Rusia imperial se creó con Pedro y Catalina a una velocidad pasmosa “porque coincidió con toda la decadencia del imperio turco”.
“La sola existencia de la Unión Europea es una amenaza existencial para Putin”. Europa es un oasis de bienestar, de estabilidad y de paz. Hay zonas del mundo espantosas y no estamos libres de empeorar. “Si se destruye la Unión Europea, que es lo que Putin quiere, y hasta cierto punto también Trump, la inestabilidad que llegaría a Europa sería tremenda”, vaticina Sotillo.


Referencia: Alberto Sotillo. Periodista, experto en política internacional. Ha sido redactor jefe de Internacional en ABC y corresponsal en Moscú. Nueva Revista.

miércoles, 29 de julio de 2026

El mito de que Juan Pablo II y el presidente Reagan habían formado una alianza secreta

El presidente Reagan visito a Juan Pablo II el 26 de junio de 1982, ofreció a la Santa Sede colaboración económica y de los servicios de información para apoyar las actividades clandestinas de Solidaridad en Polonia. El Vaticano no tenia necesidad ni deseo de recibir tal colaboración, dado que ya contaba con los cauces propios para ayudar a la causa polaca. En Washington se creo el mito de que Juan Pablo II y el presidente Reagan habían formado una santa alianza secreta que acabaría provocando el derrumbamiento del comunismo en Europa oriental. Está versión falsificada de la historia molestó a la Santa Sede. Andrzej Micewski ha escrito que “sólo las personas que tienen un conocimiento muy escaso de la Iglesia católica podían suponer que las cuestiones relativas a los cauces financieros se comentaran o decidieran entre el papa y el presidente”. Si bien nunca existió una santa alianza, la coordinación y la cooperación entre Washington y la Santa Sede funcionaron de otras maneras. Entre ellas cabe citar las sesiones de información sobre situaciones políticas, diplomáticas y militares del mundo que con bastante frecuencia y en privado organizaba el papa.
Entre el resultado de la visita del presidente a Juan Pablo II estuvo la instauración de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y la santa Sede.Lo que Juan Pablo II no sabía es que la National Security Agency escuchaba en secreto sus comunicaciones telefónicas, y las de la Santa Sede, con el episcopado polaco. Es dudoso que Reagan estuviese enterado de ello. 
El Vaticano se brindo a hacer de mediador entre la OTAN y el Pacto de Varsovia en la negociación de un acuerdo para poner fin al despliegue de armas nucleares tácticas en Europa.En el terreno ecuménico de las relaciones norteamericanas y vaticanas, Billy Graham, evangelista protestante, visitó Roma el año 1983 para entrevistarse con Juan Pablo II. Los dos hombres simpatizaron.

viernes, 17 de julio de 2026

¿Hay una identidad de Europa que tenga futuro y que podamos respaldar desde dentro?

Carlomagno y el Imperio Carolingio
Con la formación de los Estados helenos y del Imperio Romano, se había constituido un continente que se convirtió en la base de la ulterior Europa, pero que tenía unas fronteras enteramente distintas. Se trataba de los países que circundaban el Mar Mediterráneo, que configuraban un verdadero continente por su vinculación cultural, por la circulación de personas y el comercio y por un sistema político común. Sólo las victoriosas campañas del Islam trazaron, por primera vez, en el siglo VII y comienzos del VIII, una frontera a través del Mediterráneo. Lo partieron por la mitad, de modo que lo que hasta entonces había sido un continente se dividió ahora en tres: Asia, África y Europa.
En este proceso de desplazamiento de fronteras, la continuidad ideal con el anterior continente mediterráneo se vio garantizada por una construcción histórico-teológica. Mediante la fe cristiana el Imperio Romano se renovaba y se convertía en el último y permanente imperio de la Historia Universal y definió el conjunto de pueblos y Estados que se estaba formando como el permanente Sacrum Imperium Romanum. Este proceso de nueva identificación histórica y cultural se llevó a cabo con plena conciencia bajo Carlomagno, y aquí emerge la vieja palabra Europa, con un significado transformado. Ahora este vocablo se utiliza como denominación para el imperio de Carlomagno, y expresa a un tiempo la conciencia de la continuidad y de la novedad, con las que el nuevo conglomerado de Estados se identifica en tanto que verdadera fuerza de futuro; de futuro, precisamente porque se entiende anclado en la continuidad de la Historia anterior y, en última instancia, siempre permanente. En la comprensión de sí mismo que así se forma se expresa tanto la conciencia de algo definitivo como la de una misión. Ciertamente, tras el final del Imperio Carolingio el concepto de Europa vuelve a desaparecer, y sólo se conserva en el lenguaje de los eruditos; tan sólo a principios de la Edad Moderna (probablemente en relación con el peligro turco, como forma de autoidentificación) pasará a la lengua popular, para imponerse con carácter general en el siglo XVIII.
Una gran parte del mundo germánico se desgarra de Roma; surge una forma nueva e ilustrada de cristianismo, de tal forma que, desde ahora, recorre el Occidente una línea de separación que constituye también claramente un limes cultural, una frontera entre distintas formas de pensar y actuar. Ciertamente, hay también grietas dentro del mundo protestante, por ejemplo entre luteranos y reformados, a los que se unen metodistas y presbiterianos, mientras la iglesia anglicana propone un camino intermedio entre lo católico y lo protestante. 
Hoy en día a la victoria del mundo técnico secular poseuropeo, a la universalización de su modelo de vida y su forma de pensar, va unida, la impresión de que el mundo de valores de Europa, su cultura y su fe, en los que descansaba su identidad, están acabados y en realidad han sido ya abandonados. ¿Hacia dónde seguir? ¿Hay en los violentos cambios de nuestro tiempo una identidad de  Europa que tenga futuro y que podamos respaldar desde dentro? Para los padres de la unificación europea tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, Adenauer, Schumann, De Gasperi, estaba claro que ese fundamento existe, y que descansa en la herencia cristiana de lo que el cristianismo había hecho nuestro continente.

lunes, 13 de julio de 2026

Europa central

Kundera en su ensayo Un Occidente secuestrado habla de las tres Europas que surgieron después de la Guerra Mundial. La Occidental, la Oriental y la situada geográficamente en el centro, “culturalmente en el Oeste y políticamente en el Este, la más complicada de las tres”. La explicación es que la Europa geográfica comportaba dos Europas. Una de ascendencia romana, alfabeto latino y vinculada a la Iglesia católica y otra marcada por Bizancio, la Iglesia ortodoxa y de alfabeto cirílico. Tras 1945 “la frontera entre esas dos Europas se desplazó unos pocos cientos de kilómetros hacia el Oeste y algunas naciones que siempre se habían considerado occidentales se despertaron en un buen día y constataron que se encontraban en el Este”. Polonia, Chequia, Hungría… Se trata de naciones históricamente exhaustas que “arrinconadas por un lado por los alemanes y por el otro por los rusos, en la lucha por su supervivencia y por su lengua consumieron demasiadas fuerzas. Así, después de la Primera Guerra mundial, Europa central se transformó en una zona de pequeños y vulnerables estados cuya debilidad permitió las primeras conquistas de Hitler y el triunfo final de Stalin”. 
“¿Qué es Europa central?, se pregunta Kundera, es esa cierta zona de pequeñas naciones entre Rusia y Alemania”. Y repregunta, “¿Que es una pequeña nación? Aquella cuya existencia puede ser cuestionada en cualquier momento, aquella que puede desaparecer, y lo sabe. Un francés, un ruso o un inglés no suelen hacerse preguntas sobre la supervivencia de su nación. Sus himnos no hablan más que de grandeza y de eternidad. Ahora bien, el himno polaco empieza con este verso, Polonia aún no ha perecido…”. Kundera no le da demasiado valor a esas fronteras políticas “inauténticas, siempre impuestas por invasiones, conquistas y ocupaciones”, porque lo que define al conjunto centroeuropeo “son las grandes situaciones comunes que reúnen a los pueblos y los agrupan cada vez de manera diferente, dentro de fronteras imaginarias y siempre cambiante, en cuyo interior subsisten la misma memoria, la misma experiencia, la misma comunidad de tradición”. Esa vivencia que comparten las pequeñas naciones es la sensación de vivir en la cuerda floja, de no haber perecido aún, como decía el himno polaco, pero poder hacerlo en cualquier momento. Bajo el yugo de una existencia amenazada y en entredicho, su identidad se revuelve, se reafirma, se proyecta en manifestaciones diversas de algo que les une y les libera; la cultura, o mejor, un sentido profundo, radical y vital de cultura. Schönberg y Béla Bartok, Kakfa y Hasel, Broch, Musil. Gombrowicz, Schulz, Witkiewicz, Freud, Husserl, Joseph Roth, Danilo Kiš… Muchos representantes de esa gran cultura centroeuropea son judíos y marcaron con su genio, por encima de luchas nacionales, el devenir de las artes, el pensamiento… “Los judíos han sido en el siglo XX el principal elemento cosmopolita e integrador de Europa central, su argamasa intelectual, condensación de su espíritu creador, de su unidad espiritual. Por eso los amo y me aferro a su legado con pasión y nostalgia, como si fuera mi propio legado personal. ¿Que son los judíos sino una pequeña nación, la pequeña nación por excelencia?”.


sábado, 11 de julio de 2026

El siglo cruel

Stephan Zweig, en su última obra, describió el “mundo de la seguridad” que la Gran Guerra hizo literalmente añicos, dando comienzo al que Luigi Fenizzi llamó el “siglo cruel”, durante el cual el planeta Tierra fue transformado en un enorme matadero en el que millones y millones de hombres fueron bárbaramente masacrados en nombre de valores contrarios a los de la tradición iluminista. Todo sucedió como si de los estratos profundos de Europa se hubieran desencadenado terroríficas fuerzas poderosas decididas a hacer tabula rasa de la civilización de los derechos y de las libertades, trabajosamente construida a lo largo de siglos de luchas y experimentos. Un espectáculo tan inquietante que indujo a Benedetto Croce a evocar la figura del Anticristo, “destructor del mundo, que disfruta con la destrucción, sin que le importe no poder contribuir sino al proceso cada vez más destructor, vertiginoso de esta misma destrucción, lo negativo que quiere comportarse como positivo y ser como tal no ya creación sino destrucción». Con estas palabras, Croce expresó su angustia, al mismo tiempo metafísica y moral, frente al “ideal de la muerte” que animaba a los dos grandes movimientos totalitarios surgidos de los escombros de la Gran Guerra, el comunismo y el nazismo.

miércoles, 17 de junio de 2026

La ideología del multiculturalismo sufrió una mutación funcional en Europa

En Europa, el multiculturalismo se adaptó enseguida al discurso oficial de la Unión, aunque a escala nacional no siempre sucediera lo mismo. La diversidad de culturas siempre se había ensalzado como uno de los principales atractivos de la Comunidad supranacional. Lo único que había que hacer era extender el atractivo de las diferencias entre estados miembros al ámbito de cada nación para abarcar a las nuevas culturas inmigrantes recién incorporadas.El multiculturalismo se adaptaba a la perfección a este propósito, era una variedad sin antagonismos. Pero aunque cuadraba con la doctrina oficial que había consagrado el consenso como el método de la Comunidad, no encajaba con la realidad de la inmigración.
Ningún Estado miembro de la UE se había fundado a través de la inmigración extranjera, como Estados Unidos y Canadá, sociedades cuya prosperidad e identidad habían dependido por completo a lo largo de la historia de la llegada de colonos y migrantes de otras regiones del mundo. La inmigración de la posguerra es una cuestión completamente distinta. No solo porque tuvo una magnitud mucho más considerable, de alcance europeo. Sino, ante todo, porque en esta ocasión no fue una inmigración de origen intraeuropea, sino que, en esencia, fue el resultado de la descolonización de los territorios europeos del exterior y de la periferia semicolonial. Esto se tradujo, por supuesto, en que Europa se tuvo que enfrentar enseguida con una serie de tensiones raciales.
Lo importante no era la raza, sino la religión, aunque en la práctica no fuera sencillo aislarlas. Más de la mitad de los nuevos inmigrantes eran musulmanes. En consecuencia, la ideología del multiculturalismo sufrió una mutación funcional en Europa. El significado de la noción de cultura se alteró y dejó de aludir a los usos y costumbres populares para hacer referencia a los sistemas de creencias, de forma que el multiculturalismo se convirtió sobre todo en una doctrina de los valores de la diversidad interreligiosa en detrimento de los de la diversidad interétnica.

Referencia: El nuevo viejo mundo (Perry Anderson)

sábado, 13 de junio de 2026

¿Que futuro le aguarda a una Europa Unida?

¿Que futuro le aguarda a una Europa Unida? Los franceses y holandeses le dieron un “no” a la propuesta de Constitución europea en el escenario de referendos nacionales. Esta era la primera vez que los holandeses votaban sobre cualquier aspecto de la participación de su país en la Unión Europea. Como ocurría también con otros muchos paises miembros, todas las demás decisiones al respecto las había tomado la clase dirigente política que, junto con la mediática, se había mantenido unida en su respaldo a la UE. Después de los plebiscitos francés y holandés, los políticos y burócratas de toda Europa se hicieron eco de este sentimiento; si, la gente había hablado, pero se había equivocado y había que corregirlo. Las reacciones de la élite al rechazo a la Constitución tan solo sugerían que los políticos europeos hacía tiempo que habían olvidado el significado de la palabra “democracia representativa”…..Para los dirigentes de la Unión Europea el hecho de que los partidos populistas atrajeran cada vez más votos significaba que el racismo iba en aumento. Sin embargo, la mayor parte del respaldo a esos partidos no provenía de neonazis o de elementos de la extrema derecha. Provenía de ciudadanos normales y corrientes, cansados de que les gobernaran élites que durante décadas se habían burlado de su orgullo patrio, imponiéndoles pesados impuestos y habían puesto en peligro su seguridad nacional mediante políticas de inmigración temerarias. Lo que atraía a muchos votantes a esos partidos no era la retórica del odio, sino opiniones sensatas sobre la inmigración, la Unión Europea y la Alianza Atlántica. 
A los europeos, cuyas élites nostálgicas de la década de 1960 han buscado hacerles sentir avergonzados de su legado, desdeñosos de su libertad y deseosos y dispuestos a conformarse con cualquier clase de “paz” a cualquier precio, se los ha animado a enorgullecerse solo de los logros supremos de sus sistemas socialdemócratas, el multiculturalismo, el Estado de bienestar y el “proyecto europeo”. Es como si Europa después de todos los horrores que se infligió a si misma durante el siglo XX estuviera decidida a arrancar de cuajo todas sus raíces, arriar sus banderas y basar su sentido de identidad en cosas superficiales que no entrañaran ningún riesgo. Una civilización con tan prosaico concepto de si misma no es sino un castillo de naipes que puede echar abajo con facilidad un pueblo extranjero poseído por un sentido de quién es y de en qué cree.

martes, 2 de junio de 2026

El éxito de Estados Unidos en materia de inmigración y el fracaso de Europa

Al comparar el éxito de Estados Unidos en materia de inmigración con el fracaso de Europa, explica que la diferencia se resume al realismo norteamericano frente a la ingenuidad europea. Los pilares de la inmigración estadounidense fueron la integración y el empleo; los funcionarios de Europa pensaron que estaban haciendo un favor a los inmigrantes al no exigir ni una cosa ni la otra. En Estados Unidos los inmigrantes tienden a abandonar sus idiomas nativos y a adoptar el ingles relativamente rápido. En Europa muchos hijos de inmigrantes apenas son capaces de chapurrear la lengua del país en que nacieron. En Estados Unidos los inmigrantes tienen más probabilidades de pasar a formar parte de la mano de obra, y de recibir mejores salarios, que en Europa. Mientras en Estados Unidos se anima a los inmigrantes a convertirse en miembros de pleno derecho de la sociedad en Europa a los hijos y nietos de los inmigrantes, nacidos en Europa se les llama inmigrantes de segunda y tercera generación.La clase dirigente europea prefiere que sus minorías no se integren del todo. Europa siente una profunda inquietud ante la idea de que “ellos” se conviertan en “nosotros”. La clase dirigente europea ha sido reacia a poner en cuestión las tradiciones más reprensibles que han traído a Europa los inmigrantes. 


Referencia: Mientras Europa duerme de Bruce Bawer

sábado, 23 de mayo de 2026

La guerra no es más que corrupción de los espíritus y de las costumbres


La guerra de 1914 fue la primera guerra democrática de la historia. El adjetivo no nos remite a sus intereses ni a las pasiones que despertó, puesto que al menos desde la época de la Revolución francesa los sentimientos nacionales de los pueblos y la idea de la patria han sido inseparables de todos los conflictos armados. Lo que distingue al de 1914 de los anteriores reside en otra causa, que toca la universalidad de los ciudadanos, en cada uno de los países en cuestión, es decir, en toda Europa. En efecto, la primera Guerra Mundial no enfrenta a más países que las guerras napoleónicas; ni esgrime conflictos de ideas más agudos que el interminable enfrentamiento de la Revolución francesa con las monarquías Europeas; pero involucra en una desgracia inaudita a millones de hombres durante más de cuatro años, sin ninguna de esas intermitencias estacionales que presentaban las campañas militares de la época clásica, comparado con Ludendorff o con Foch, Napoleón todavía hizo la guerra como Julio César. La de 1914 es industrial y democrática. Ha afectado a todo el mundo, hasta el punto de que casi no hay familia en Alemania o en Francia que no haya perdido a un padre o a un hijo. Y a los que han sobrevivido les ha dejado recuerdos inolvidables, destinados a influir sobre su actividad de ciudadanos en los años que van a seguir.No hay mejor testigo de esa situación que Alain, filósofo francés, en las cartas que escribe desde el frente a su amigo Élie Halévy entre agosto de 1914 y el comienzo de 1917.Filósofo y moralista del humanismo democrático, Alain no ama la guerra ni su cortejo de valores aristocráticos.
La guerra no es más que corrupción de los espíritus y de las costumbres, su verdad puede decirse invirtiendo las virtudes democráticas. Se encuentra en la esclavitud de los hombres puestos bajo el poder absoluto de sus jefes; en el miedo universal, que da a la acción militar un carácter mecánico, en la muerte de los mejores, como por una selección a la inversa. El ejército en guerra constituye un orden social en que el individuo ya no existe, y cuya inhumanidad misma explica su inercia casi imposible de quebrantar. Fuera de las trincheras, la situación no es más brillante. La guerra, en la que combaten estoicamente civiles en uniforme, se reduce a un espectáculo dirigido por los “patriotas de oficio”, que vociferan lejos del frente. Alain detesta el conformismo organizado de la opinión, el chauvinismo, la censura. No encuentra palabras bastante severas para fustigar la competencia belicista de los intelectuales, de los periodistas y de los políticos. No cree en la guerra del Derecho.

jueves, 21 de mayo de 2026

Europa da la impresión de querer despedirse de la historia

“Europa parece cansada; más aún, da la impresión de querer despedirse de la historia. Tal vez la profunda incertidumbre acerca del hombre mismo, juntamente con el deseo de tener la vida totalmente para si mismos, es la razón más profunda por la que el riesgo de tener hijos se presenta a muchos como algo prácticamente insostenible. Sólo podemos transmitir la vida de modo responsable si somos capaces de transmitir algo más que la simple vida biológica, es decir, un sentido que sostenga también en las crisis de la historia futura y una certeza en la esperanza que sea más fuerte que las nubes que ensombrecen el porvenir” (Benedicto XVI).

martes, 5 de mayo de 2026

La argumentación de Satanás para tentar al ser humano

Hoy en día, abundan aquellas presentaciones de Dios como enemigo del hombre que enlaza directamente para quien quiera verlo con la argumentación inicial de Satanás en el Génesis para tentar al ser humano, que se extiende en otro variante que acusa a Jesucristo y al cristianismo de impedir vivir la vida porque coarta los deseos humanos. El enfoque siempre es el mismo, partiendo de un hecho mas o menos real, se extrapola, proyecta, deforma, para construir un discurso en el que el cristianismo es el malo de la historia de la humanidad. Es objetivamente un absurdo, pero es así, y de manera regular pero persistente, tanta insistencia ha ido dejando poso. Ahora mismo, el cristiano y la Iglesia es un enemigo de la ciencia,  porque rechaza la manipulación genética de los embriones y su uso como materia prima, rechaza el aborto masivo y eugenésico, convertido en un proceso histórico increíble que va del mal absoluto al mal menor, hasta llegar al derecho de la mujer sobre la vida humana engendrada. La Iglesia profesa una maldad antihistórica porque se opone al matrimonio homosexual, ahora llamado igualitario por los cetros de diseño de estrategia, como si la unión  entre un hombre y una mujer, que configuran el vinculo autentico, fuera un matrimonio desigual. 

Todos aquellos vectores están presentes en América del Norte, Centro y Sur, pero donde confluyen con fuerza y tienden a ser dominantes es  en buena parte de Europa. Mas pronto que tarde, la fuerzas gobernantes desencadenan la pugna por la modificación de la Constitución para que muchos de aquellos aspectos, y otros más, ahora solo regulados por leyes que pueden modificarse, sean consagrados como derechos constitucionales. Este es un peligro que está en el horizonte.


martes, 14 de abril de 2026

La democracia española está teledirigida por instituciones que han sustraído la soberanía nacional a los Estados


Cristina Martín Jiménez, escritora y periodista, experta en el Club Bilderberg, cuenta en su libro Los planes del club Bilderberg para España que “la democracia española está teledirigida por instituciones que han sustraído la soberanía nacional a los Estados. La Unión Europea es una maraña de pactos, tratados y Constituciones sobre la que no se informa ni explica a los ciudadanos, y que hace imposible la existencia de soberanías. Ya no hay países soberanos y muchos no se han percatado aún de la trampa en la que hemos caído, como lo hizo saber el sucesor de Trichet, Mario Draghi, a finales de octubre de 2012, cuando expresó que “muchos Gobiernos deben darse cuenta de que perdieron su soberanía nacional hace tiempo”, de manera que el parlamento español puede decir misa, pero quien reparte las hostias es otro. ¿Y quién reparte las hostias en esta misa de difuntos? Una entelequia llamada Bruselas. “La eurozona tiene que mejorar la gobernanza fiscal y económica y acordar la unión bancaria”, aseguraba Trichet en la entrevista.”
“Europa se convierte en un bloque dirigido por unas personas estratégicamente colocadas en las cimas de unas instituciones controladas por sociedades llamadas Bilderberg, Comisión Trilateral y Council on Foreign Relations. El resultado de la estrategia se ha repetido varias veces a lo largo de la historia de la humanidad. Si controlas a las personas que mandan en esas instituciones, controlas el bloque entero, es decir, un territorio formado por quinientos millones de personas que desconocen quién toma las decisiones, quién gestiona su dinero, sus impuestos, las leyes laborales que condicionan su trabajo, así como sus pequeñas y medianas empresas. Quinientos millones de personas a las que se les pretende hacer creer que los representantes políticos que han votado en las urnas de la democracia son quienes toman las decisiones. Millones de personas con nombres, apellidos, familias y una vida por desarrollar que desconocen que hay otros pactos, otras decisiones, que se consensúan en reuniones secretas de las que no son informados, y que presionarán a los Gobiernos elegidos en las urnas.”

lunes, 30 de marzo de 2026

El nihilismo de las élites europeas empuja a los inmigrantes a los brazos de los islamistas


Rémi Brague (profesor emérito de Filosofía Medieval en la Sorbona de París y de Historia del Cristianismo Europeo en la Ludwig-Maximilians-Universität München, además de director del centro de investigación "Tradición del Pensamiento Clásico" de la Sorbona. Autoridad internacional de la cultura musulmana de todos los tiempos) cuenta que “un hecho capital hoy es la inmigración masiva de poblaciones procedentes de países islámicos. Estas personas tienen relaciones matizadas con el islam, que ha dominado sus respectivos países; desde la adhesión entusiasta a la indiferencia, incluso a la apostasía, pasando por el respeto a las tradiciones “culturales” o la habituación a ellas.”
“Pero los principios de esta religión se han mantenido estables, mayoritariamente, desde el siglo IX. Adicionalmente, hay imanes o líderes religiosos por todas partes del mundo para recordar que la sharia, dictada por un Dios eterno y omnisciente, no ha perdido en nada su actualidad. El islam es más virulento en Europa que en los países musulmanes, porque funciona como principio de identidad grupal y, para algunos, como programa de venganza después de la colonización.”

“El ascenso del islam y la decadencia intelectual y espiritual de Europa que se expresa en la frase "a quienes Júpiter quiere destruir, primero los enloquece. En definitiva, el nihilismo teórico y práctico de las élites europeas empuja a los inmigrantes a los brazos de los islamistas.”
“Nuestras élites les proporcionan, sin saberlo, argumentos poderosos haciendo leyes “sociales” que vuelven obligatorias mentiras desvergonzadas, negaciones descaradas de la realidad como que un embrión no es más que un conjunto de células, un hombre puede estar embarazado, etc. Nada como esto para empujar a los musulmanes a construir alrededor de ellos una especie de cordón sanitario destinado a protegerlos del contagio. O, si quiere otra imagen, abordar una canoa mientras nuestro transatlántico se hunde. Más trágico y paradójico, si la orquesta a bordo toca: Más cerca de Ti, ¡Dios mío!”


viernes, 27 de marzo de 2026

La Primera Guerra Mundial fue uno de los grandes cataclismos de Europa que separó una época de otra

Art Nouveau
La Primera Guerra Mundial fue uno de los grandes cataclismos de Europa que separó una época de otra. Las certezas estaban esfumándose por todas partes, y en ese aspecto los cambios en la ciencia iban de la mano con los producidos por la propia guerra. El resultado fue una búsqueda creciente de raíces, de autoridades y de alguna esperanza más allá de la realidad de los hechos. El liberalismo y la era burguesa estaban resquebrajados hasta los cimientos, pero se trataba de un proceso que ya se había iniciado antes de que estallase la guerra.Hoy parece casi irreal la vida de antes de la guerra. Desde el punto de vista de la alta burguesía fue sin lugar a dudas una época de bienestar.
Las casas de los ricos y los edificios públicos imitaban, en toda Europa, los estilos griego y romano. En Berlín, edificios como el Museo Nacional intentaban recrear el estilo de los templos griegos, y en Inglaterra, donde aún era fuerte el impulso gótico, las estaciones de ferrocarril parecían o templos griegos o catedrales góticas. El gusto burgués ansiaba una identificación con el pasado, lo mismo que las ciudades en crecimiento se identificaban con las tradiciones de un pasado municipal más glorioso. El estilo popular de pintura también evidenciaba este anhelo de continuidad histórica. Los temas míticos e históricos eran parte de esa cultura patricia que los nouveaux deseaban reclamar como propia.En Alemania se puso de moda hacia final de siglo pintar a prósperos hombres de negocios con atuendo renacentista. El estilo de cada edificio debía estar determinado por su asociación histórica. Un cuartel debía construirse como una fortaleza medieval, el ayuntamiento como el palacio del dux de Venecia, y cada casa debía tener una “habitación renacimiento” y también una “habitación gótica”. Nada había en estas alusiones clásicas e históricas del arte monumental que recordase al propietario que vivía en un mundo en rápida industrialización. 
Contra esos gustos contra los que se rebeló el Art Nouveau.El “arte nuevo” se hizo a su vez fantástico además de escapista, y quizá eso explique la considerable aceptación de que gozó entre la burguesía. Al idealizar su existencia, estas clases estaban apartándose de los problemas del presente.
Francia continuó siendo una importante excepción en esto. Allí nunca dejó de atraer el realismo, tan importante en novelistas como Émile Zola y en pintores como Honoré Daumier. Charles Morazé ejemplificó claramente la fuerza de esta tradición cuando contrastó las águilas imperiales del Primer Imperio y del Segundo. El águila de Napoleón I procedía de la tradición heráldica, la de Napoleón III, de un ejemplar contemporáneo de los jardines botánicos.Después de la primera guerra mundial, cuando en otras partes de Europa se pensaba que se estaba afrontando ya el "fin de la realidad", aún seguía viva en Francia la tradición racionalista.

Referencia: La cultura europea del siglo XX (George L. Mosse)

jueves, 19 de marzo de 2026

La integración europea

La esencia de los procesos que acompañan a la integración europea ha sido descrita por Juan Pablo II en su intervención del 5 de abril de 2001, cuando habló de la construcción de la patria común que no será solo un producto de intereses económicos, sino una comunidad de valores, tradiciones e ideales. En la historia de Europa se han integrado el “personalísmo”, tomado del judaísmo, que acentúa la personalidad de cada persona humana; el sentido romano del Estado de derecho; la valoración griega de la reflexión racional; así como la llamada peculiar del Cristianismo al amor y la fraternidad universal. La unión de estos elementos ha conducido a aquella integración axiológica cuyo peso no puede ignorarse en las aspiraciones a la integración europea.
Las protestas de los trabajadores, inspiradas en el mensaje de la “Solidarnósc” polaca, no tenían solo, ni principalmente, un carácter económico. Su motivación más profunda lo constituía la atención a los derechos del hombre. La doctrina diamante de esta verdad constituye un importante elemento de la herencia cultural de Europa, en cuyo desarrollo tuvo un influjo esencial la tesis judeo-cristiana de la imagen de Dios en el hombre.
En el desarrollo de la cultura europea han tenso un gran papel la poesía y la filosofía, la matemática y el arte, la teología y la mística. La ciencia moderna, de la que siguen siendo símbolo los “Principia” de Newton, nació en el continente europeo. Y en este mismo continente se desarrollaron las iniciativas evangélicas, cuya regla de amor al prójimo se contrapuso de modo radical a las aspiraciones hacia nuevas conquistas. No podemos separarnos de esa tradición para acoger un modelo de hombre unidimensional, sujeto a la ley de la oferta y la demanda. De hecho, esto significaría la deshumanización, en la cual, el hombre es tratado no como persona humana, sino solamente como consumidor, como productos o como “demandante” servido por instituciones burocratizadas.
El fundamento de la unidad europea no puede ser la fe en una fuerza mágica de las instituciones. Tal fundamento hay que buscarlo en una comunidad espiritual radicada en los valores del Evangelio. No se puede derribar las piedras del muro de Berlín para construir una Torre de Babel modernizada, a la que faltasen los cimientos axiológicos que constituyen la esencia de la tradición europea, escribe Jósef Miroslav Zycinski (filósofo, publicista polaco y arzobispo católico).

miércoles, 4 de marzo de 2026

El Imperio ruso puede estar listo para empezar a desmoronarse

La estabilidad de Europa seguirá siendo socavada por Rusia. Una época pos-Putin en Moscú podría podría ser tan peligrosa como la situación actual. Rusia es un Estado débilmente institucionalizado, especialmente comparado con China, en la que después de Putin podría surgir la anarquía.En términos de un caos potencial, Rusia podría ser un Estado que se desmorona con armas nucleares. No existe un procedimiento acordado para sustituir a Putin. El propio Putin tendrá que gobernar hasta su muerte para estar seguro, y esa era la situación incluso antes de invadir Ucrania. Una democracia estable no es un escenario de caso para Rusia después de Putin. El escenario de caso base es algo afín a un régimen nacionalista-militarista, o una democracia demasiado incoherente para ser capaz en realidad de gobernar. 


La guerra de Ucrania puede ser el artista telonero de disturbios violentos en otras partes del extenso Imperio ruso, donde repúblicas siberianas como Buriatia y Tuvá han proporcionado soldados a Ucrania, y han muerto en números proporcionalmente mucho mayores que los rusos étnicos de lugares como Moscú y San Petersburgo. El Imperio ruso, a medida que esta guerra en Ucrania evoluciona a duras penas, puede estar listo para empezar a desmoronarse.  

Referencia: Tierra Baldía de Roberto Kaplan 

domingo, 1 de marzo de 2026

La Nueva Estafa Verde

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, dijo que los objetivos de descarbonización de Europa corren el riesgo de aumentar la dependencia de naciones adversarias como China para componentes clave de su transición energética. “No deberían depender de ninguna otra nación para lo fundamental de su soberanía”, dijo Lutnick. “Y si van a depender de alguien, más les vale que sean sus mejores aliados”. «¿Por qué Europa aceptaría cero emisiones netas en 2030 si no fabrican ni una sola batería?», preguntó Lutnick. «Así que, si deciden ‘2030’, están decidiendo subordinarse a China, que fabrica las baterías. ¿Por qué harían eso?»
Vimal Kapur, director ejecutivo de Honeywell, dijo que la energía renovable por sí sola no puede sustentar actualmente las altas demandas energéticas para producir cemento o acero. “Consumen mucha energía… Es física”, dijo Kapur. “Las energías renovables siguen siendo parte de la combinación, pero no pueden aportar la cantidad que necesitamos para producir esta infraestructura que se requiere en el mundo”.
Donald Trump habló en Davos sobre “el catastrófico colapso energético que azotó a todas las naciones europeas que implementaron la Nueva Estafa Verde, quizás el mayor engaño de la historia. La Nueva Estafa Verde, molinos de viento por todas partes, destruyen tu tierra. Cada vez que eso sucede, pierdes $1,000. Se supone que debes ganar dinero, no perderlo…….. Alemania genera ahora un 22 % menos de electricidad que en 2017, y no es culpa del actual canciller. Está solucionando el problema…. Y los precios de la electricidad son un 64 % más altos. El Reino Unido produce solo un tercio de la energía total de todas las fuentes que producía en 1999. Y están situados sobre el Mar del Norte, una de las mayores reservas del mundo. Pero no la utilizan, y esa es una de las razones por las que su energía ha alcanzado niveles catastróficamente bajos con precios igualmente altos, precios altos, niveles bajísimos……Cuentan con una de las mayores fuentes de energía del mundo y no la utilizan. De hecho, el precio de la electricidad se ha disparado un 139%. Hay aerogeneradores por toda Europa. Los hay por todas partes, y son perdedores. He observado que cuantos más aerogeneradores tiene un país, más dinero pierde y peor le va. China fabrica casi todos los molinos de viento, y sin embargo, no he podido encontrar ningún parque eólico en China. Las consecuencias de estas políticas destructivas han sido devastadoras, incluyendo un menor crecimiento económico, niveles de vida más bajos, tasas de natalidad más bajas, una migración socialmente más disruptiva, mayor vulnerabilidad ante adversarios extranjeros hostiles y ejércitos mucho más reducidos.”