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sábado, 13 de junio de 2026

¿Que futuro le aguarda a una Europa Unida?

¿Que futuro le aguarda a una Europa Unida? Los franceses y holandeses le dieron un “no” a la propuesta de Constitución europea en el escenario de referendos nacionales. Esta era la primera vez que los holandeses votaban sobre cualquier aspecto de la participación de su país en la Unión Europea. Como ocurría también con otros muchos paises miembros, todas las demás decisiones al respecto las había tomado la clase dirigente política que, junto con la mediática, se había mantenido unida en su respaldo a la UE. Después de los plebiscitos francés y holandés, los políticos y burócratas de toda Europa se hicieron eco de este sentimiento; si, la gente había hablado, pero se había equivocado y había que corregirlo. Las reacciones de la élite al rechazo a la Constitución tan solo sugerían que los políticos europeos hacía tiempo que habían olvidado el significado de la palabra “democracia representativa”…..Para los dirigentes de la Unión Europea el hecho de que los partidos populistas atrajeran cada vez más votos significaba que el racismo iba en aumento. Sin embargo, la mayor parte del respaldo a esos partidos no provenía de neonazis o de elementos de la extrema derecha. Provenía de ciudadanos normales y corrientes, cansados de que les gobernaran élites que durante décadas se habían burlado de su orgullo patrio, imponiéndoles pesados impuestos y habían puesto en peligro su seguridad nacional mediante políticas de inmigración temerarias. Lo que atraía a muchos votantes a esos partidos no era la retórica del odio, sino opiniones sensatas sobre la inmigración, la Unión Europea y la Alianza Atlántica. 
A los europeos, cuyas élites nostálgicas de la década de 1960 han buscado hacerles sentir avergonzados de su legado, desdeñosos de su libertad y deseosos y dispuestos a conformarse con cualquier clase de “paz” a cualquier precio, se los ha animado a enorgullecerse solo de los logros supremos de sus sistemas socialdemócratas, el multiculturalismo, el Estado de bienestar y el “proyecto europeo”. Es como si Europa después de todos los horrores que se infligió a si misma durante el siglo XX estuviera decidida a arrancar de cuajo todas sus raíces, arriar sus banderas y basar su sentido de identidad en cosas superficiales que no entrañaran ningún riesgo. Una civilización con tan prosaico concepto de si misma no es sino un castillo de naipes que puede echar abajo con facilidad un pueblo extranjero poseído por un sentido de quién es y de en qué cree.

viernes, 27 de marzo de 2026

Una de las funciones esenciales de la democracia, evitar que los adversarios se conviertan en enemigos

Hoy en día, el partidismo ha pasado de los combates ásperos de los antiguos días al asesinato venenoso del carácter. Desde el punto de vista de un político, el partidismo no es un exceso ni un trastorno de la política. La diferenciación es la naturaleza del negocio. Las personas se merecen una opción, y es responsabilidad de un político presentar esa opción en términos claros y necesariamente austeros. La dramatización de la elección, presentándola en tonos de blanco y negro, es esencial si confiamos en despertar a los votantes de su estado de letargo. Si un político no es partidista, no da la cara por las ideas de su equipo y comienza su propia línea de discurso, no es un político sino un necio. Visto desde fuera, sin embargo, el partidismo es lo que envenena la política de cara al público. Los intercambios amargos parecen no tener nada que ver con los individuos o sus intereses. Para muchos votantes, la política partidista es un espectáculo hipócrita realizado en beneficio exclusivo de la clase política. El partidismo premia la lealtad sobre la honestidad, la repetición de los mantras del partido a expensas de la defensa de lo que uno cree. Todo político ha tenido que vender humo en un momento dado, escribe Michael Grant Ignatieff, escritor, académico y expolítico canadiense.
Para Ignatieff, el partidismo divide a una sociedad ya dividida y convierte a los adversarios en enemigos. Un adversario tiene que ser derrotado, mientras que un enemigo debe ser destruido. No puedes llegar a compromisos con los enemigos. Con los adversarios, el compromiso sí es posible. El adversario de hoy puede convertirse en un aliado mañana.Cuando la persuasión no cabe en el debate democrático, los intercambios se vuelven inútiles representaciones de acritud. Nada reduce más la estima de un ciudadano por la democracia que ver a dos políticos injuriándose mutuamente en una Cámara por lo demás vacía, y esto es ahora algo común en los parlamentos de todo el mundo. A medida que el poder abandona los Parlamentos y recae cada vez más en el Ejecutivo y la Administración, el debate dentro de las Cámaras democráticas se convierte en algo tan desagradable como carente de sentido. Los pueblos democráticos tienen razones para temer este doble fenómeno (una menguante democracia legislativa y un mayor partidismo), porque juntos debilitan una de las funciones esenciales de la democracia, evitar que los adversarios se conviertan en enemigos. El remedio se encuentra en la civilidad, pero la civilidad es más que mera cortesía. Es el reconocimiento de que la lealtad de tu oponente es igual a la tuya, de igual modo que su buena fe es igual a la tuya. Este reconocimiento no impide la competencia entre adversarios, o incluso unos cuantos golpes duros, sino que surge de un entendimiento compartido de que la democracia, hablando con propiedad, es la política de los adversarios, manifiesta el político canadiense.

viernes, 13 de febrero de 2026

La deuda pública es un instrumento de esclavitud

"La deuda pública es un instrumento de esclavitud, no de crecimiento. Es una excusa para seguir subiendo los impuestos y erosionando el poder adquisitivo de la moneda; una gigantesca transferencia de riqueza de los sectores productivos y las familias a la clase política.El truco es el siguiente. Dicen que hay déficit y, por lo tanto, hay que subir los impuestos. Si suben los ingresos con el ciclo, gastan mucho más y si no aumentan los ingresos, suben más los impuestos. Posteriormente, el déficit se mantiene, sigue aumentando la deuda y siguen culpando al que produce riqueza."
"El PIB es un agregado económico que se puede dopar con facilidad utilizando mucha más deuda y gasto público. Lo mismo ocurre con el empleo, que refleja una supuesta fortaleza inexistente al incluir récords de pluriempleo y de contratación de funcionarios pagados con deuda. Pero esto sale muy caro a medio plazo", escribe el profesor y gestor de fondos de inversión Daniel Lacalle.

viernes, 25 de febrero de 2022

El pueblo está más dispuesto a responder a las alarmas del humanitarismo que a las demandas del coraje

                                                El duque de Windsor haciendo el saludo nazi en Alemania en 1937

Se cierne la tormenta (1948). En ese trabajo, el primer volumen de su obra La Segunda Guerra Mundial, Churchill desdeña la “patética creencia” de que el amor pueda ser alguna vez el fundamento de la paz. Relata el fracaso de la clase política británica para proveer el liderazgo moral y político necesario en los años posteriores a 1933. Confrontados a una dictadura que rechazaba la ética cristiana y se mofaba de la ley internacional, las democracias prevaricaron ante una provocación tras otra, y permitieron a Alemania rearmarse y establecer su dominación política y militar sobre el continente europeo. Churchill sintetizó célebremente el tema de ese volumen con la frase “cómo los pueblos de habla inglesa a través de su imprudencia, negligencia y buen carácter permitieron a los impíos rearmarse”. Su dramático relato de cómo se llegó a una “guerra innecesaria”era una acusación del fácil consentimiento que dieron los pueblos democráticos al levantamiento del poder alemán, así como una crítica a la crueldad de Hitler y los nazis.


Churchill sugiere que la “opinión pública” es el dios reinante del orden democrático y que raramente refiere a verdades incomodas a pesar de que la autopreservación nacional esté en juego. Más aún, el pueblo está más dispuesto a responder a las alarmas del humanitarismo que a las severas demandas del coraje.

lunes, 6 de abril de 2020

Se avecina una crisis brutal en América Latina

América Latina


Más de 50 políticos y obispos de América Latina se han reunido online para dialogar sobre la situación regional de los países ante el coronavirus y estudiar cuáles serán los desafíos después de la pandemia. Si bien, el primer desafío para América Latina es “de salud pública, debido a incapacidad de atención de los pacientes por falta de camas y respiradores”; se avecina una “crisis económica brutal” con una caída del 10% del Producto de Interno Bruto (PIB). Las naciones latinoamericanas serán las más afectadas por sus “economías frágiles”. 

En ese escenario, los políticos prevén que la salida debe ser “a través del Estado, sin repetir fórmulas ideológicas que han fracasado. Se requiere una gran inversión del estado, altísima”, aseguró el director de ALC. Asimismo, se plantea que los países deben realizar negociaciones con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero advierten que se debe "evitar interlocuciones en forma particular", sino que se requiere “un consenso regional latinoamericano” para evitar “la imposición de agendas ideológicas a cambio de recursos financieros”. “Es necesario reafirmar la patria grande de Latinoamérica”. En ese sentido, “la clase política debe trabajar por la unidad en sus paises” y evitar “la confrontación para evitar la caída de los gobiernos en estos momentos”.

Fuente: Aciprensa

martes, 25 de junio de 2019

Apostasía silenciosa

Universidad de Notre Dame.
Monseñor Chaput, arzobispo de Filadelfia y fraile capuchino, en una charla que dio en la Universidad de Notre Dame en octubre de 2016 denunció que el “precio” de entrada a las clases políticas de élite para los católicos ha sido, en muchos casos, “la transferencia de nuestras lealtades y convicciones reales de la antigua Iglesia de nuestro bautismo, a la nueva Iglesia de nuestras ambiciones y apetitos”.   

Monseñor Chaput.
Quienes abandonan sus creencias y lo que es correcto, cometen lo que el Papa Benedicto XVI llamó una “apostasía silenciosa”, un término griego que significa “un medio para rebelarse o desertar”; literalmente “para alejarse de”, anotó monseñor Chaput. Además, recordó, Benedicto XVI advirtió que los laicos y los sacerdotes no necesitan renunciar públicamente a su bautismo para ser apóstatas: “Simplemente necesitan guardar silencio cuando su fe católica exige que se expresen; ser cobardes cuando Jesús les pide que tengan valor; alejarse de la verdad cuando necesitan trabajar por ella y luchar por ella”, enfatizó el Prelado.

Hay un comentario de santo Tomás Moro en la película Un hombre para la Eternidad que vale la pena recordar: "Cuando los estadistas abandonan su propia conciencia por sus propios deberes públicos, conducen a su país por un corto camino al caos".