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viernes, 25 de febrero de 2022

El pueblo está más dispuesto a responder a las alarmas del humanitarismo que a las demandas del coraje

                                                El duque de Windsor haciendo el saludo nazi en Alemania en 1937

Se cierne la tormenta (1948). En ese trabajo, el primer volumen de su obra La Segunda Guerra Mundial, Churchill desdeña la “patética creencia” de que el amor pueda ser alguna vez el fundamento de la paz. Relata el fracaso de la clase política británica para proveer el liderazgo moral y político necesario en los años posteriores a 1933. Confrontados a una dictadura que rechazaba la ética cristiana y se mofaba de la ley internacional, las democracias prevaricaron ante una provocación tras otra, y permitieron a Alemania rearmarse y establecer su dominación política y militar sobre el continente europeo. Churchill sintetizó célebremente el tema de ese volumen con la frase “cómo los pueblos de habla inglesa a través de su imprudencia, negligencia y buen carácter permitieron a los impíos rearmarse”. Su dramático relato de cómo se llegó a una “guerra innecesaria”era una acusación del fácil consentimiento que dieron los pueblos democráticos al levantamiento del poder alemán, así como una crítica a la crueldad de Hitler y los nazis.


Churchill sugiere que la “opinión pública” es el dios reinante del orden democrático y que raramente refiere a verdades incomodas a pesar de que la autopreservación nacional esté en juego. Más aún, el pueblo está más dispuesto a responder a las alarmas del humanitarismo que a las severas demandas del coraje.

domingo, 9 de agosto de 2020

La inseguridad vuelve a ser un ingrediente activo de la vida política en las democracias occidentales




La inseguridad vuelve a ser un ingrediente activo de la vida política en las democracias occidentales. La inseguridad causada por el terrorismo, desde luego, pero también, de forma más insidiosa, el temor a la velocidad incontrolable del cambio, el temor al paro, el temor a perder terreno frente a otros en una distribución de recursos cada vez más desigual, el temor a perder el control de las circunstancias y rutinas de nuestra vida diaria. Y, quizá sobre todo, el temor de que no es sólo que nosotros no podemos dirigir nuestras vidas, sino que quienes ostentan el poder también han perdido el control, que ahora está en manos de fuerzas que se encuentran fuera de su alcance.

sábado, 20 de julio de 2019

Restricciones a la libertad religiosa


Asia es el continente donde rigen mayores restricciones y obstáculos a la libertad religiosa. Así lo manifiesta el  informe del Pew Research Center, un centro estadounidense dedicado al análisis de problemáticas sociales, según el cual “en el decenio de 2007 a 2017, las restricciones impuestas por los gobiernos sobre la religión, leyes, políticas y acciones de funcionarios estatales que limitan los credos y prácticas religiosas, se han incrementado notablemente en el mundo”. Y los últimos datos muestran que 52 gobiernos, incluyendo China, Indonesia y Rusia, imponen niveles altos o muy altos de restricción sobre la religión, en comparación con los 40 del 2007. Además, el número de países donde las personas están viviendo en climas de mayor hostilidad social hacia la religión ha pasado de 39 a 56.

Tal como sucede en Turquía, el Islam es la religión que en el 2017 ha gozado de mayor sostén a nivel gubernamental. Esto confirma lo que se venía registrando anteriormente; desde el 2015, el Islam es la religión de Estado más difundida en el mundo; de los 43 países donde hay una religión oficial, en 27 de ellos, esta religión es el Islam (63%). 
China legaliza los campos de concentración de musulmanes
En el caso de China, solo algunos grupos religiosos tienen autorización para registrarse en el gobierno y desarrollar los servicios de culto. Para esto, deben pertenecer a una de las cinco “asociaciones religiosas patrióticas” patrocinadas por el Estado (budista, taoísta, musulmana, católica y protestante). “Aún así, hay numerosas denuncias que afirman que el gobierno ha arrestado, torturado y maltratado físicamente a miembros de ambos grupos religiosos, tanto registrados como no registrados”.En China, cientos de miles de musulmanes uigures han sido enviados a “campos de reeducación”. 


Mons. Antoine Camilleri 
Mons. Antoine Camilleri, quien se desempeña como subsecretario vaticano de relaciones con los Estados denunció la “creciente tendencia, incluso en democracias estables, a criminalizar o penalizar a líderes religiosos por el hecho de que proclaman abiertamente su fe, especialmente en lo referente a los ámbitos de la vida, del matrimonio y de la familia”.

martes, 10 de octubre de 2017

Nuestras ideas y nuestras preferencias pueden ser controladas a través de los medios de comunicación.

Noam Chomsky
Cada vez que Noam Chomsky se refiere al sistema de poder activo en las democracias occidentales reitera que quien ostenta el poder, en la gran mayoría de casos, no hace lo que tendría que hacer. Lo que dice la teoría, simplificando un poco, es que en democracia representativa una comunidad elige a algunos de sus miembros y delega en ellos el poder para ejercer ciertas funciones y tomar algunas decisiones. Esta delegación de poder se convierte en una competición democrática, las elecciones, en las que el pueblo, mediante su derecho a voto, escoge entre una serie de candidatos, que se supone que están capacitados para ejercer el poder. El juego se complica, sin embargo, porque las oligarquías que, según Chomsky, gestionan el poder sin las limitaciones que un verdadero orden democrático debería imponer, tienen los medios económicos y políticos para fabricar el consenso. “Fabricar el consenso” significa aquí modelarlo, crearlo incluso; crear,
elecciones
por ejemplo, la impresión difusa de que una guerra es necesaria y tiene un amplio consenso popular. Pero si los votantes, los principales actores de la democracia, tuvieran realmente la capacidad de entender cuáles son las consecuencias de su voto, de aquello que avalan con él, no podrían estar de acuerdo con estas ideas impuestas, sobre todo porque perjudican a sus propios intereses. 

En el libro Los guardianes de la libertad (1988), escrito junto a Edward S. Herman (profesor de finanzas y analista de los medios de comunicación), Chomsky formula y sistematiza esta idea. Los dos autores describen un modelo de propaganda que se aplica a los medios de comunicación estadounidenses, pero que, en palabras de los propios autores, puede extenderse a cualquier otra nación que comparta el sistema económico de los Estados Unidos. El modelo parte de los siguientes supuestos, los medios privados pertenecen a empresas interesadas, ante todo, en vender un producto (lectores o audiencia) a otras empresas (las que pagan por hacer publicidad), cuyo interés es, asimismo, la venta de otros productos. Los medios, por lo tanto, ocultan bajo un supuesto fin social (completamente pervertido), el de la información, su verdadero objetivo, mediar entre una demanda y una oferta en la que el público es simplemente el producto. La teoría se enriquece con una lista de cinco filtros, que determinan qué noticias se publican o emiten y cuáles no, y qué tratamiento concreto reciben las que se
publican. Estos son los filtros, ordenados de más fuerte a menos fuerte: la propiedad del medio (habitualmente,grandes corporaciones): quién financia al medio (la publicidad, por ejemplo): las fuentes de las noticias (departamentos de prensa de gobiernos o empresas, por ejemplo): el Flak, que es como se denominan las respuestas sistemáticas de grupos de interés ante la línea editorial de los medios (por ejemplo, retirando publicidad, o mediante quejas formales, o mediante demandas legales); y, finalmente, el miedo (cuando se escribió el libro, sus autores identificaron el miedo con el anticomunismo, y en ediciones sucesivas, a partir del atentado del 11S, lo han actualizado como miedo al terrorismo). Los tres primeros filtros se derivan del análisis de los mercados, mientras que los dos últimos son más específicos de la realidad concreta de los Estados Unidos. Este modelo que explica cómo los supuestos guardianes de la libertad fabrican un consenso constituye, en fin, un ejemplo de cómo nuestras ideas y nuestras preferencias pueden ser controladas a través de los medios de comunicación.