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martes, 8 de septiembre de 2026

La gaita no tiene absolutamente nada que ver con la cultura celta

A pesar de que los nacionalismos identifican la gaita con los territorios de origen celta, lo cierto es que la gaita no tiene absolutamente nada que ver con la cultura celta.El instrumento llega a Europa occidental junto con las legiones romanas. A Roma, la cornamusa primitiva llega por el contacto con los griegos, quienes a su vez lo recibieron por medio del intercambio comercial con los pueblos del Mediterráneo.La cornamusa, de la que luego surgirían las gaitas y otros instrumentos, como la dulzaina, se origina en la antigüedad en Mesopotamia y Persia.Será a partir del siglo IX, ya en la Baja Edad Media, cuando el instrumento se generalice a lo largo de varias regiones de Europa.
Con el tiempo entra en decadencia y termina relegada como instrumento de especial identidad cultural en regiones como Escocia, Galicia o Asturias, aunque también hay gaitas en otras regiones españolas como Aragón o Castilla y León, y en otros países europeos, como Irlanda, Francia, Italia, Suiza o Alemania.
La gaita asturiana conserva una estructura más primitiva, o más genuina, si se prefiere, que la gallega.El motivo es que la gaita gallega introdujo varios elementos propios de los instrumentos de viento modernos, sobre todo a partir del siglo XVIII, cuando la música clásica experimenta su gran desarrollo. Existen matices de timbre diferentes entre la gallega y la asturiana. Sin embargo, la principal diferencia radica en la digitación de un instrumento y de otro. Mientras la gaita gallega emplea una digitación abierta, es decir, que la escala mayor se elabora liberando los agujeros del punteiro, la gaita asturiana funciona al revés debido a que emplea una digitación cerrada.


sábado, 23 de mayo de 2026

La guerra no es más que corrupción de los espíritus y de las costumbres


La guerra de 1914 fue la primera guerra democrática de la historia. El adjetivo no nos remite a sus intereses ni a las pasiones que despertó, puesto que al menos desde la época de la Revolución francesa los sentimientos nacionales de los pueblos y la idea de la patria han sido inseparables de todos los conflictos armados. Lo que distingue al de 1914 de los anteriores reside en otra causa, que toca la universalidad de los ciudadanos, en cada uno de los países en cuestión, es decir, en toda Europa. En efecto, la primera Guerra Mundial no enfrenta a más países que las guerras napoleónicas; ni esgrime conflictos de ideas más agudos que el interminable enfrentamiento de la Revolución francesa con las monarquías Europeas; pero involucra en una desgracia inaudita a millones de hombres durante más de cuatro años, sin ninguna de esas intermitencias estacionales que presentaban las campañas militares de la época clásica, comparado con Ludendorff o con Foch, Napoleón todavía hizo la guerra como Julio César. La de 1914 es industrial y democrática. Ha afectado a todo el mundo, hasta el punto de que casi no hay familia en Alemania o en Francia que no haya perdido a un padre o a un hijo. Y a los que han sobrevivido les ha dejado recuerdos inolvidables, destinados a influir sobre su actividad de ciudadanos en los años que van a seguir.No hay mejor testigo de esa situación que Alain, filósofo francés, en las cartas que escribe desde el frente a su amigo Élie Halévy entre agosto de 1914 y el comienzo de 1917.Filósofo y moralista del humanismo democrático, Alain no ama la guerra ni su cortejo de valores aristocráticos.
La guerra no es más que corrupción de los espíritus y de las costumbres, su verdad puede decirse invirtiendo las virtudes democráticas. Se encuentra en la esclavitud de los hombres puestos bajo el poder absoluto de sus jefes; en el miedo universal, que da a la acción militar un carácter mecánico, en la muerte de los mejores, como por una selección a la inversa. El ejército en guerra constituye un orden social en que el individuo ya no existe, y cuya inhumanidad misma explica su inercia casi imposible de quebrantar. Fuera de las trincheras, la situación no es más brillante. La guerra, en la que combaten estoicamente civiles en uniforme, se reduce a un espectáculo dirigido por los “patriotas de oficio”, que vociferan lejos del frente. Alain detesta el conformismo organizado de la opinión, el chauvinismo, la censura. No encuentra palabras bastante severas para fustigar la competencia belicista de los intelectuales, de los periodistas y de los políticos. No cree en la guerra del Derecho.

domingo, 2 de noviembre de 2025

El factor de la reindustrialización de la mano de la Defensa puede ser un balón de oxígeno para Alemania


El factor de la reindustrialización de la mano de la Defensa puede ser un balón de oxígeno para Alemania, sus instituciones y su Estado de derecho. La puesta al día, puede suponer un resurgir del sueño alemán de prosperidad vinculada a las instituciones y la industria. También el impulso de nuevos acuerdos comerciales con diferentes países de Asia Central. La industria alemana puede ser fundamental para ayudar a las repúblicas de la región a desarrollar una política económica.

sábado, 25 de octubre de 2025

Contrariamente a Vichy, Italia dio pruebas de una resistencia excepcional al antisemitismo

Contrariamente a Vichy, que superó de lejos los deseos del ocupante en su cacería de judíos, Italia dio pruebas de una resistencia excepcional al antisemitismo. Mientras que en 1943 las autoridades francesas y alemanas bombardeaban a los italianos con exigencias de entrega de judíos (de 20.000 a 30.000) refugiados en las zonas del territorio francés bajo su ocupación, las autoridades italianas se hicieron las sordas.
La encíclica Mit brennender Sorge (Con una pena ardiente) de marzo de 1937 condenó la ideología nazi, y la reacción del régimen fue crear un servicio, confiado a Reynhard Heydrich, encargado de luchar “contra las Iglesias políticas, las sectas y los judíos”. Los católicos se veían asimilados a los judíos y “la cuestión católica” se planteaba en Alemania tanto como la “cuestión judía”. Solamente que no se podía arrestar a todos los católicos para deportarlos, pues eran demasiado numerosos.

domingo, 5 de octubre de 2025

Es muy poco probable que la población musulmana se integre en Europa

En Bruselas, la capital de la UE, más de la mitad de los niños que nacen cada año son hijos de inmigrantes musulmanes. En Ámsterdam, hay más musulmanes practicantes que protestantes o católicos. En Londres, una octava parte de la población es musulmana. En las principales ciudades de Alemania, cerca de la mitad de los niños menores de quince años pertenecen a familias inmigrantes. Unos 1,7 millones de migrantes llegan a Europa al año, una cifra cercana a la suma de inmigrantes legales e ilegales que entran en EEUU. La pobreza y el desempleo en estas comunidades son casi siempre superiores a los de la media nacional, la discriminación es generalizada y la endogamia muy elevada. La opinión popular europea no está a favor de la presencia de los recién llegados, y son varios los países (Francia, Dinamarca, Países Bajos e Italia han sido los más prominentes hasta el momento) donde han surgido partidos políticos cuyo atractivo se basa en la oposición xenófoba al fenómeno de la inmigración. La integración de los inmigrantes nunca fue una preocupación estatal, los gobiernos no pusieron en marcha ningún programa destinado a gestionarla, y no se llegó a alcanzar un consenso en relación con la necesidad de mantener una población permanente de inmigrantes, que siguió creciendo en la medida en que las familias intentaban reagruparse y los refugiados buscaban asilo. 
A pesar de que estos inmigrantes provienen de regiones muy dispares (de Turquía los que residen en Alemania, del Subcontinente asiático los de Gran Bretaña, del norte y del sur del Sahara en Francia), todos ellos se encuentran expuestos a formas actuales de ideología musulmana que le profesan una violenta aversión a Occidente. Caldwell rechaza el razonamiento bien-pensante que postula que todas las religiones importantes afirman prácticamente lo mismo y pone de relieve el prolongado y sanguinario historial de hostilidad entre el mundo cristiano y el islam. Acto seguido lo toma como premisa para deducir que es muy poco probable que la creciente población musulmana se integre con facilidad en Europa. En lugar de ello es de prever un incremento de las tensiones religiosas.

Referencia: El nuevo viejo mundo (Perry Anderson)

miércoles, 11 de junio de 2025

Donde se queman libros, al final también se quema a gente

El 10 de mayo de 1933 los universitarios alemanes organizaron procesiones de antorchas por todo el país y quemaron veinticinco mil libros considerados antigermánicos, entre ellos los del poeta Heinrich Heine, un judío convertido al cristianismo. En su obra de teatro Almansor de 1821, Heine escribió: «Dort, wo man Bücher verbrennt, verbrennt man am Ende auch Menschen», donde se queman libros, al final también se quema a gente.
No es posible representar campos de exterminación. Las películas y las fotografías existen como registros documentales del horror, pero no pueden ser arte. Es interesante señalar que en el Atlas de Gerhard Richter, entre los cientos de fotografías que recopila durante años hay tomas de los campos de exterminación, de lo que describió como “imposible de pintar”. Richter, que es trece años mayor que Kiefer, tiene recuerdos específicos de la guerra. Kiefer no tiene ninguno. No fue participante sino heredero de los crímenes de los progenitores, especialmente de los padres; tanto él como su generación fueron producto de las secuelas de Alemania, un país que los bombardeos habían reducido a escombros y que estaba habitado por ciudadanos que eran incapaces de hablar de su pasado nazi, escribe Siri Hustvedt.

martes, 27 de mayo de 2025

Durante el conflicto en Ucrania, la Unión Europea ha sido incapaz de llevar una sola medida diplomática de paz

Vamos por la enésima ronda de sanciones económicas de la Unión Europea a Rusia y el resultado es que la economía europea está en su mayor parte en recesión, especialmente Alemania, mientras que la economía rusa está más fuerte. La industria alemana está en trance de desaparición y España ha importado más gas ruso que nunca. La Unión Europea cae a plomo en el contexto internacional y una de las razones principales es su posicionamiento con respecto al conflicto de Ucrania. Durante estos últimos años de conflicto en Ucrania, la Unión Europea ha sido incapaz de llevar a cabo una sola medida diplomática de paz. 
Ucrania va camino de convertirse en la Libia de Europa, una región en permanente conflicto y desestabilización, con su economía destruida y un pueblo en permanente diáspora.
Referencia: Rusia y el nuevo orden mundial de Guillermo Rocafort y Enrique Refoyo 

sábado, 1 de febrero de 2025

Mittelstand

John Kampfner en su libro Por qué los alemanes lo hacen mejor. Notas sobre la primera economía europea escribe que “ningún país ha causado tanto daño en tan poco tiempo” y que “ningún país ha conseguido tan buenos resultados en tan poco tiempo”, el autor sostiene que “Alemania se mantiene firme como bastión del decoro y la estabilidad”, que, “en comparación con las alternativas que se ofrecen en Europa y más allá, tienen muchos motivos de orgullo” y que “la Alemania actual es la mejor que ha conocido el mundo”.Si ha habido una coyuntura que haya puesto a prueba al país, esta fue la de la reunificación. Proceso cuyo mayor error le parece a Kampfner el de no haber sabido encontrar a más personas del Este capaces de ocupar puestos de responsabilidad. Una excepción a esa integración de personas del Este es Angela Merkel, “ella ha sido la personificación del profundo anhelo de estabilidad del país”. La fiabilidad y la prudencia han sido dos de las características dominantes de la vida en la Alemania actual, y ambas las ha personificado esta mujer que ocupará un lugar en la historia mucho más destacado que la mayoría de sus homólogos europeos y occidentales. Merkel jugó un papel importante en “uno de los momentos más extraordinarios de la rehabilitación de Alemania después de la guerra”, la crisis de los refugiados de septiembre de 2015, cuando la espontánea solidaridad de la gente hizo que Alemania mostrara su mejor cara. “Ningún país manifestó ni por asomo una generosidad equiparable”. 
Si en algo destaca Alemania es en su milagro económico, basado en la economía social de mercado, síntesis entre la libertad de mercado y la protección social. Esta economía se basa, a su vez, en el llamado Mittelstand (la clase media); las empresas medianas, que ocupan a las tres cuartas partes de la fuerza de trabajo alemana, generan más de la mitad de su producto económico. El Mittelstand se caracteriza por la vinculación regional, los lazos familiares (las empresas familiares generan alrededor del 80% del PIB alemán), responsabilidad social y el acento en la especialización (muchos de los empresarios más exitosos han ideado un solo producto). Otro aspecto destacado de la economía alemana es la presencia por ley de los trabajadores (elegidos habitualmente por la vía sindical) en los consejos de administración. Esa participación tiene efectos neutros o muy positivos según todos los criterios de evaluación del éxito empresarial; y contar con sindicatos fuertes y canales de participación regulados es preferible a una representación de los trabajadores más débil y airada, y menos predecible. “Los alemanes no ven ninguna contradicción entre el éxito económico y la cohesión social… Cuando en Alemania se convoca una huelga, se trata invariablemente de un último recurso, y la mayoría suelen desembocar en un compromiso”. La cohesión social, plasmada como tal en documentos oficiales del Ministerio del Interior (en qué otro país ocurriría algo así, se pregunta el autor), tiene otras facetas. Además de las tradicionales coaliciones de gobierno (de socialdemócratas y conservadores o de liberales, verdes y socialdemócratas), algo que parece anecdótico y, a primera vista, un inconveniente, como los limitados horarios de las tiendas, es la manifestación de un orden de prioridades más equilibrado, con la vida comunitaria como eje social.

domingo, 20 de octubre de 2024

El 3,6% de la población mundial ha emigrado de su país de nacimiento

La emigración internacional ha crecido hasta alcanzar más de 280 millones de personas en el mundo, y según el análisis del Pew Research Center (PRC), los cristianos representan el 47%, seguido de los musulmanes y personas sin religión. El estudio publicado por dicha organización, arroja cifras del 2020, que muestra como el 3,6% de la población mundial ha emigrado de su país de nacimiento, un análisis basado en el último año en el que se disponían de cifras globales, datos recabados de las Naciones Unidas, 270 censos y algunas encuestas. Los cristianos constituían en esas fechas aproximadamente el 47% de todas las personas que vivían fuera de su país de origen, los musulmanes el 29% de todos los migrantes, seguidos por los hindúes (5%), los budistas (4%) y los judíos (1%).Las personas que dicen no tener religión o que se identifican como ateas o agnósticas, representaban el 13% de todas las personas que han abandonado su país de nacimiento y ahora viven en otro lugar. En los últimos treinta años, los que viven como emigrantes internacionales han aumentado en un 83%, superando el crecimiento de la población mundial, que ha sido del 47%.
El informe destaca que, si bien las personas emigran por muchas razones, incluidas las oportunidades económicas, para reunirse con la familia y para huir de la violencia o la persecución, la religión y la migración suelen estar estrechamente relacionadas.“Se ven inmigrantes que llegan a lugares como Estados Unidos, Canadá y diferentes lugares de Europa occidental y que son más religiosos (y a veces más cristianos en particular) que la gente nativa de esos países”, dijo Stephanie Kramer, la investigadora principal del estudio.
El estudio concluyó que los migrantes se mudan con frecuencia a países donde su identidad religiosa ya está representada y prevalece. Por ejemplo, Israel es el principal destino de los judíos, con el 51 por ciento de los inmigrantes judíos (1,5 millones) residiendo allí, mientras que Arabia Saudita es el principal destino de los musulmanes, con el 13 por ciento (10,8 millones) residiendo en la zona.Los cristianos y los inmigrantes no afiliados a ninguna religión comparten los Estados Unidos, Alemania y Rusia como sus tres principales destinos.Según PRC, la mayoría de los inmigrantes cristianos del mundo son originarios de México y se establecen principalmente en Estados Unidos, mientras que el 10% de los inmigrantes musulmanes del mundo(8,1 millones) nacieron en Siria,huyendo del conflicto regional después de que estallara una guerra en 2011.

domingo, 15 de septiembre de 2024

La Inquisición española no fue demasiado distinta de otros tribunales existentes en toda Europa

La Inquisición española, establecida por los Reyes Católicos a fines del siglo XV, no fue demasiado distinta de otros tribunales, eclesiásticos o seculares, existentes en toda Europa. Ni el número total de víctimas fue mucho menor que las de las luchas religiosas en Francia, Inglaterra o Alemania. Ni  su rigor hubiera casi enteramente desaparecido durante el siglo XVIII, mientras se mantenían los terribles procesos de brujería en la Europa central. Ni que todavía a fines del siglo XVIII se castigaran delitos religiosos con mayor crueldad en otras partes. Por otra parte, el hecho de que la fase activa de la Inquisición coincidiese con el Siglo de Oro no ha impedido que se la considere responsable del atraso cultural de España. Ni se ha tenido en cuenta que las ejecuciones de intelectuales más notables, como Thomas Moro, Vanini, Miguel Servet, Giordano Brun,  fuesen ajenas a la Inquisición española. Ciertamente era ésta una institución particularmente repulsiva, aunque no más que otras prácticamente olvidadas; o que otras formas de opresión y barbarie de carácter menos permanente, pero mucho más sangriento, como las persecuciones religiosas de Inglaterra, entre Enrique VIII e Isabel I, y aun después; o las guerras en Francia y Alemania, de impresionante ferocidad, escribe Julián Marías en su libro España inteligible. 


viernes, 30 de agosto de 2024

En la vieja Europa el elemento compartido por todos los europeos, era la religión cristiana

                                              Castillo medieval en la playa, Irlanda

En la España actual muy pocos españoles piensan en la religión como una fuerza que los unifique o que genere lealtades especiales. Sin embargo, en la vieja Europa había un buen número de proyectos que solo podían llevarse a cabo entre distintos países, juntos, mediante la cooperación, y el elemento fundamental, compartido de buen grado por todos los europeos, era la religión cristiana. Ya en el siglo VIII los clérigos irlandeses eran los que se ocupaban de llevar la fe cristiana a Alemania y los italianos a la Europa septentrional y a Centroeuropa. Los pueblos de la España cristiana, de la misma manera, se alegraban de compartir la misma religión, escribe el historiador británico Henry Kamen.


viernes, 7 de junio de 2024

El ingreso de las masas a la política se efectúa en la Europa de posguerra bajo la forma de la novedad revolucionaria

Tocqueville, autor inquieto al acecho del porvenir, analiza el nexo secreto que une el individualismo moderno y el crecimiento ilimitado del Estado administrativo, pero no prevé el fascismo, y menos aún en su forma nazi. Nietzsche, vocero de la muerte de Dios, profeta de la miseria moral e intelectual del hombre democrático, no imagina los regímenes totalitarios del siglo que lo sigue tan de cerca… y menos aún que él mismo les servirá a veces de sustento. Es en el siglo XIX cuando la historia remplaza a Dios en la omnipotencia sobre el destino de los hombres, pero solo en el XX se verán las locuras políticas nacidas de esta sustitución.
El hombre de las masas no es, o no lo es forzosamente, un ser iletrado y sin educación. La Italia del norte, la primera que fue vulnerable a la propaganda mussoliniana, es la zona ilustrada del país. La Alemania en donde la elocuencia de Hitler obtiene sus primeros triunfos es la nación más culta de Europa. Así, el fascismo no tiene su cuna en sociedades arcaicas, sino en las modernas, en las que el marco político y social tradicional ha perdido súbitamente mucha de su legitimidad. La posguerra las ha dejado en esa situación de atomización igualitaria en que Hannah Arendt vio una de las explicaciones de la victoria de Hitler. La educación o el enriquecimiento no necesariamente producen comportamientos políticos más racionales. Incluido en la agenda de la democracia, el ingreso de las masas a la política moderna no se efectúa en la Europa de posguerra mediante la integración a los partidos democráticos, sino bajo la forma de la novedad revolucionaria.

viernes, 1 de marzo de 2024

Alemania, una incertidumbre económica y un descontento social

La paupérrima situación industrial de Alemania se suma a la creciente tasa de inmigración que está soportando el país, lo cual genera una incertidumbre económica y un descontento social sin precedentes que no hace más que reforzar a la derecha populista del país.Alemania se enfrenta a una crisis existencial, pese a que su sector servicios representa el 70% de la economía nacional. Y es que el sector industrial sigue teniendo un gran peso en el PIB nacional, mayor incluso que el de sus socios de la Eurozona con un 24% en 2022, según datos de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE).El 10% de las empresas manufactureras europeas son alemanas y generan más del 30% del valor añadido bruto de la UE. Y es que representan más de una quinta parte del valor añadido de Alemania. Pese a todo, su PIB se ha contraído durante 2023 en un 0,3%, generándose un retroceso insólito.

Alemania, según datos de la Agencia Estadística Alemana, es la única gran economía de la OCDE que acabó 2023 en crecimiento negativo. Previsiones del Instituto de la Economía Alemana auguran una contracción del 0,5% para el PIB nacional en 2024. No obstante, el departamento de investigación de Deutsche Bank aboga por una nueva caída del 0,2% durante el presente ejercicio.Alemania está perdiendo su liderazgo industrial europeo y el sector de la construcción, así como las serias dificultades que atraviesan entidades de la talla de Bayer, Volkswagen o ThyssenKrupp, hacen presagiar que 2024 será un año realmente malo hacia la desindustrialización.
La situación es crítica para Alemania, que llegó incluso a concentrar el 40% de la actividad industrial del conjunto de la Eurozona tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. Actualmente ese porcentaje ha descendido hasta el 36% como consecuencia de la crisis energética y de la inflación posterior a la pandemia que perdura hasta la actualidad. A las serias dificultades económicas se le suman otros problemas sociales como la crisis migratoria que soporta el país.

viernes, 23 de febrero de 2024

Roosevelt y Churchill

Churchill siempre ha creído en grandes Estados y civilizaciones bajo un orden casi jerárquico y, por ejemplo, jamás ha odiado a Alemania como tal. Alemania es un Estado grande e históricamente sagrado; los alemanes son una raza histórica grande y como tal ocupan una cantidad proporcional de espacio en el cuadro mundial de Churchill. Denunció a los prusianos en la primera Guerra Mundial y a los nazis en la segunda; a los alemanes, casi no, en absoluto. Siempre ha mantenido una visión resplandeciente de Francia y de su cultura, y ha abogado inalterablemente por la necesidad de la cooperación anglo-francesa. Siempre ha visto a los rusos como una maza informe y casi asiática más allá de los muros de la civilización europea. Su fe y su predilección por la democracia norteamericana son la base de su panorama político. Su visión en los asuntos exteriores ha sido siempre firmemente romántica. La lucha de los judíos por la autodeterminación en Palestina cautivó su imaginación exactamente en la misma forma que el risorgimento italiano cautivó a sus antepasados liberales.
Roosevelt, como personaje público, era un gobernante espontáneo, optimista, amante del placer que consternaba a sus ayudantes con el abandono alegre y aparentemente descuidado con que parecía deleitarse al seguir dos o más políticas totalmente incompatibles, y que los asombraba aún más con la rapidez y la facilidad con que lograba deshacerse de las preocupaciones del cargo durante los momentos más sombríos y peligrosos. Churchill también ama el placer, y tampoco carece de la alegría ni de la capacidad para manifestarse con efusión, todo ello aunado al hábito de cortar despreocupadamente los nudos gordianos en una forma que perturbaba a menudo a sus expertos. Pero no es un hombre frívolo. Su naturaleza posee una dimensión de profundidad (y una comprensión correspondiente de las posibilidades trágicas) que el genio despreocupado de Roosevelt pasaba por alto instintivamente. Roosevelt jugaba a la política con virtuosismo, y salió tanto de sus éxitos como de sus fracasos con soberbio estilo; parecía desempeñarse con una habilidad que no exigía esfuerzo alguno. Churchill conoce las tinieblas así como la luz. Como todos los habitantes, e incluso los visitantes transitorios, de los mundos interiores, manifiesta indicios de temporadas de angustiosa meditación y lenta recuperación. Roosevelt tal vez haya sido capaz de hablar de sudor y de sangre, pero cuando Churchill ofreció lágrimas a su pueblo, pronunció una palabra que quizá hubiera expresado Lincoln o Mazzini o Cromwell, mas no Roosevelt, por valiente, generoso y perceptivo que haya sido. Roosevelt fue un típico hijo del siglo XX y del Nuevo Mundo; mientras que Churchill, por todo su amor a la hora presente, su insaciable apetito de nuevos conocimientos, su apreciación de las posibilidades técnicas de nuestra época, y el inquieto vagar de su imaginación para pensar en la forma de aplicarlas con el mayor ingenio, no obstante su entusiasmo por el inglés básico y el llamado seductor que tanto perturbó a sus anfitriones en Moscú; no obstante todo esto, Churchill sigue siendo un europeo del siglo XIX. La diferencia es profunda, y explica mucha de la incompatibilidad entre el punto de vista de Churchill y el del Presidente de los Estados Unidos, a quien admiraba tanto y cuyo gran cargo le imponía respeto.  Jamás desearon lastimarse; quizás hayan girado instrucciones contradictorias, pero nunca discutieron por insignificancias; cuando transigieron, como sucedió a menudo, lo hicieron sin ningún sentimiento de amargura ni derrota, sino en respuesta a las exigencias de la historia o a las tradiciones y a la personalidad del otro. Las declaraciones públicas de Roosevelt difieren enormemente de las dramáticas obras maestras de Churchill, pero no son incompatibles con su espíritu ni con su esencia.
Referencia: Impresiones personales de Isaiah Berlin

jueves, 22 de febrero de 2024

Identificar a Hitler con el mal puede muy bien ser veraz, pero no explica nada

A pesar de la brutalidad de la era nazi, es preciso subrayar que la historia moral produce casi siempre una mala historia o, al menos, una historia incompleta. La maldad es un concepto filosófico, más que histórico. Identificar a Hitler con el mal puede muy bien ser veraz y al mismo tiempo moralmente satisfactorio, pero no explica nada, escribe I. Kershaw. En el estudio del nazismo debemos tener muy presente el consejo del historiador Martin Broszat cuando advertía de que no debemos estudiar siempre la historia “hacia atrás”. Hitler no llevaba escrito en la frente que iba a asesinar a millones de personas y que llevaría a Alemania a una catastrófica derrota militar y a un trauma moral sin precedentes. Es necesario retrotraerse al momento en que todo sucedió y estudiar así la historia“hacia delante”.Paradójicamente, a pesar de la enorme producción bibliográfica que ha producido el nazismo y la Segunda Guerra Mundial, en realidad las fuentes primarias sobre el período son muy fragmentarias. Una gran parte de las mismas se perdieron en los bombardeos masivos de las ciudades alemanas durante el conflicto y otra parte fue deliberadamente destruida por los nazis ante el avance de las tropas aliadas.

Escribe el historiador italiano Alvaro Lozano Cutanda que el Tercer Reich fue la consecuencia de lo que sucedió cuando sectores de las élites alemanas y las masas de gente corriente decidieron renunciar en Alemania a sus facultades críticas individuales a favor de una política basada en la fe, la esperanza, el odio y una autoestima sentimental colectiva de su raza y nación. Fue, sin duda, el colapso moral y progresivo de una sociedad industrial avanzada, muchos de cuyos ciudadanos cesaron de pensar por sí mismos a favor de lo que George Orwell describió como el ritmo de tam-tam de un tribalismo de nuestro tiempo. Es la historia de cómo un pueblo civilizado y culto arremetió contra la caridad, la razón y el escepticismo depositando su fe absoluta en Hitler. El nombre de Hitler representa siempre justificadamente el del instigador del hundimiento más profundo de la civilización en los tiempos modernos. Sin embargo, el mito de una nación raptada de gente corriente llevada por el mal camino por un demagogo que secuestró unas instituciones políticas razonables no resulta verosímil. La historia del nazismo es, además, un terrible recordatorio de que las amenazas a la democracia no provienen tanto de la inestabilidad política como de aquellos que la manipulan.

viernes, 24 de noviembre de 2023

Cuando fue hecha la señal terrible del Armageddon

La Gran Guerra se diferencia de todas las anteriores en la inmensa potencia de los contendientes y de los medios de destrucción empleados, y de las guerras modernas, en la extrema crueldad con que se combatió. Entraron en acción todos los horrores de todas las épocas, y no solo los ejércitos, sino también la población en masa, fueron arrojados a ellos. Los estados más civilizados implicados en la contienda creyeron, con razón, que su misma existencia estaba en peligro. Alemania, que había desencadenado este infierno, mantenía el régimen de terror; pero era seguida, paso a paso, por las desesperadas y castigadas naciones que había sojuzgado. Todo ultraje contra la humanidad y las leyes internacionales fue cobrado en represalias, muchas veces a gran escala y duraderas. Ni treguas ni negociaciones mitigaron el uso de las armas. Los heridos morían entre las líneas de fuego; abandonados, se convertían en polvo. Los barcos mercantes neutrales y los barcos hospital eran atacados y echados al fondo del mar, y los que iban a bordo, abandonados a su suerte, o se los mataba cuando intentaban salvarse. Se hizo toda clase de esfuerzos para someter por hambre a las naciones, sin consideración alguna al sexo y a la edad de sus habitantes. Las ciudades y los monumentos eran arrasados por la artillería, las bombas se lanzaban desde el aire indiscriminadamente, los gases asfixiantes ahogaron o marchitaron a los soldados en la flor de su juventud y se proyectaba fuego líquido sobre sus cuerpos, los hombres caían en llamas desde los aires o eran ahogados, muchas veces lentamente, en los lugares más apartados.
En el siglo XX, su sistema nervioso fue capaz de soportar tensiones físicas y morales ante las cuales se hubieran derrumbado las simples naturalezas humanas de los tiempos primitivos. Luchó una y otra vez bajo los espantosos bombardeos, una y otra vez del hospital al frente, una y otra vez frente a los terribles submarinos; siempre, inflexible. Y con todo ello, individualmente, siempre conservó, aun a través de tanto tormento, las glorias de una mentalidad razonable y compasiva….Y cuando fue hecha la señal terrible del Armageddon, se mostró que la humanidad era mucho más fuerte en valor, tenacidad, cerebro, ciencia, maquinismo y organización, no solo de todo lo conocido hasta entonces, sino de cuanto hubiera podido imaginar el más audaz optimista.
Referencia: La crisis mundial 1911-1918  de Winston Churchill


viernes, 6 de octubre de 2023

El derecho es más importante que la paz

 Telegrama Zimmermann tal y como fue enviado

En 1915, el hundimiento del Lusitania había afectado enormemente a los Estados Unidos, pero se trataba de una preocupación humanista, no personal. En este caso era diferente. Alemania se proponía atacar directamente Estados Unidos, para lo cual conspiraba con sus propios vecinos, que intentaban apoderarse de parte del territorio norteamericano. Después de la publicación del telegrama de Zimmermann, los ciudadanos norteamericanos, en general, comprendieron que tenían que aceptar la inminencia de la guerra. La prensa se había anticipado al propio presidente. “Para gran sorpresa y alivio de todos”, en palabras de Lansing, Zimmermann, por alguna razón totalmente inexplicable admitió ser el autor del telegrama. La trágica suposición alemana con relación a su superioridad, derecho e inteligencia, le condujo directamente al fracaso. Es permisible que una persona de orden superior engañe a los tontos; no es elegante, pero es de esperar, es natural, es ley de vida. El comandante de un submarino alemán dijo en una ocasión, cuando se dirigía al capitán de un barco mercante inglés, que no llevaba armas a bordo y que acababa de ser torpedeado: “Ustedes, los ingleses, siempre serán bobos, y nosotros, los alemanes, nunca seremos caballeros”. Zimmermann no sabía que en la Sala 40 habían logrado descifrar la clave alemana.
El 18 de marzo, tres buques norteamericanos fueron hundidos sin previo aviso por submarinos alemanes. El 19 de marzo tuvo lugar el suceso internacional más importante con anterioridad a la entrada de Norteamérica en la guerra, la revolución preliminar rusa que derrotó al zar instauró el gobierno parlamentario de Kerensky. Con la caída del zar, desapareció la oveja negra del grupo aliado, lo que ya no dejaba dudas de que la guerra era una lucha en defensa de la democracia.

Presidente Wilson
“Cuando el pueblo norteamericano entre en guerra, decía el presidente Wilson (vigésimo octavo presidente de Estados Unidos entre 1913 y 1921), la libertad, la tolerancia y el sentido común caerán en el olvido”. Además, la declaración de guerra significaría que “la derrota que sufriría Alemania sería tan total y absoluta que la paz resultaría forzada, victoriosa… Al final de la guerra no quedaría nadie imparcial y con suficiente poder para influir sobre las condiciones de la paz. Ya no quedarán principios pacifistas sobre los que podamos apoyarnos”. E incluso en aquellos momentos, Wilson exclamó: “¡Si existe una alternativa, Dios mío, tomémosla!”. Sin embargo, no la había. Wilson, que tres meses antes había declarado que sería “un crimen contra la civilización”, a conducir a Estados Unidos a la guerra, teniendo en cuenta que incluso el día anterior todavía buscaba una alternativa y, sin embargo, decidió que “el derecho es más importante que la paz”.


martes, 3 de octubre de 2023

Cuando se invitó al presidente de México a unirse a Alemania y Japón en la invasión de los Estados Unidos

En enero de 1917 la Primera Guerra Mundial estaba en un trágico punto muerto. Los ingleses sabían que Europa sólo se salvaría si los Estados Unidos intervenían. Pero el presidente Wilson se aferraba a su neutralidad y a sus esfuerzos por mediar en la negociación de la paz. Y entonces, de pronto, el instrumento para empujar a los norteamericanos a entrar en la guerra llegó a una tranquila oficina inglesa. Uno de los miles de mensajes interceptados por el equipo de descodificadores británico era un telegrama en clave de Arthur Zimmermann, secretario de Asuntos Exteriores alemán. Un documento de alto secreto en el que se invitaba al presidente de México a unirse a Alemania y Japón en la invasión de los Estados Unidos. La recompensa para México era recuperar los territorios de Texas, Nuevo México y Arizona. El plan estratégico del mando alemán era mantener a Estados Unidos ocupados en una guerra en su propia casa, al otro lado del Atlántico, lejos del escenario europeo, escribe la historiadora Barbara Tuchman.

jueves, 27 de julio de 2023

La Iglesia Católica consideraba la filosofía hitleriana contraria a la fe cristiana

El 10 de febrero de 1931, una declaración episcopal prohíbe a los católicos adherirse al NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán), bajo pena de ser excluido de los sacramentos, e incluso de ser privado de sepultura religiosa. Firmada por Pío XI el 14 de marzo de 1937, transmitida en secreto para desbaratar la vigilancia de la Gestapo, la encíclica Mit brennender Sorge es leída el domingo 21 de marzo en las quince mil iglesias de Alemania. No solamente denuncia la falta de respeto del concordato, sino que estigmatiza la filosofía hitleriana: “Se trata de una verdadera apostasía. Esta doctrina es contraria a la fe cristiana”. Pío XI no se queda ahí. Por otra parte, publica el 19 de marzo la encíclica Divini Redemptoris, que condena el comunismo. La Iglesia lanza un doble tiro de barrera en contra de la deriva totalitaria del siglo XX.

A partir del momento en que los alemanes ocupan Roma, en septiembre de 1943, Pío XII vivirá bajo la amenaza permanente de ser secuestrado y deportado a Alemania, los nazis tenían el plan a punto y Pío XII lo sabía. Recientemente, el padre Peter Gumpel, jesuita alemán, postulador del proceso de beatificación de Pío XII, reveló que el soberano pontífice había procedido varias veces a un exorcismo a distancia en contra del Führer, lo consideraba, en sentido propio, como un poseso.



lunes, 22 de mayo de 2023

En 1936 empezó a correr el reloj hacia una nueva guerra europea

En 1935 pagar productos alimenticios de importación en cantidad suficiente y satisfacer al mismo tiempo las crecientes demandas de la política de rearme resultaba imposible cuando había escasez de divisas y las reservas de dinero iban disminuyendo a pasos agigantados. La mala cosecha de 1934 y la ineficacia del super-burocratizado Estamento Alimenticio del Reich (el Reichsnährstand, creado en 1933 para revitalizar la producción agrícola y fomentar el estatus de los agricultores) dieron lugar a una grave escasez de comida en el otoño de 1935. El aumento de los disturbios causó tal desazón en el régimen que Hitler se vio obligado a intervenir para garantizar la asignación de divisas extranjeras para la compra de productos alimenticios de importación y no para la adquisición de las materias primas que las empresas del sector armamentístico reclamaban desesperadamente. A comienzos de 1936 se había llegado a un callejón sin salida económico, consecuencia inexorable de la vía seguida por Alemania para salir de la represión bajo el régimen nazi. Había dos maneras de salir de ese callejón sin salida, o Alemania reducía sus planes de rearme y daba pasos hacia su reingreso en la economía internacional, o seguía adelante con su remilitarización rápida, lo que significaba una deriva hacia la autarquía que, sin expansión territorial, sólo podría conseguirse parcialmente. Y la expansión territorial sería imposible sin que en un momento u otro se produjera una guerra. En 1936 Hitler tuvo que tomar una decisión. Era evidente en qué sentido iba a decantarse su elección. El giro, implícito desde el comienzo mismo del régimen nazi, confirmó las sospechas, la primacía de la economía dio paso a la primacía de la ideología. A partir de 1936 empezó a correr el reloj hacia una nueva guerra europea, escribe el historiador británico Ian Kershaw.