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domingo, 12 de octubre de 2025

A la grave crisis humanitaria venezolana se añade la crisis de legitimación política de Nicolás Maduro

En Venezuela no funciona nada, todo está en ruinas. La población intenta sobrevivir en medio de la miseria. Más de cinco millones de venezolanos han escapado del país. La hiperinflación alcanza una magnitud inabordable. El sistema sanitario, la seguridad ciudadana y los servicios que debe prestar el Estado han colapsado. Aproximadamente el 90% de la población vive en la pobreza. Caracas es posiblemente la ciudad más peligrosa del mundo. Desde la llegada de Maduro al poder Venezuela a perdido dos terceras partes de su PIB.
En Venezuela, la lucha día a día por la supervivencia absorbe las energías de la gente y todas las demás cuestiones pasan a un segundo plano. La destrucción es tan completa que ni siquiera quedan fuerzas para protestar.
A la grave crisis humanitaria venezolana se añade la crisis de legitimación política de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. La Comisión Europea (CE) subrayó que Nicolás Maduro carece de la legitimidad de un mandatario democráticamente elegido. 
Catorce países de la Organización de los Estados Americanos (OEA), incluyendo EE.U, rechazaron el acto de investidura presidencial de Nicolás Maduro, por “carecer de legitimidad democrática” y aludiendo la falta de “pruebas verificables de integridad electoral”.

viernes, 11 de abril de 2025

Dos reglas morales de la guerra justa

La tradición de la guerra justa contiene dos reglas morales absolutas que nunca pueden ignorarse, la obligación de justificar en forma adecuada el uso de la fuerza y el principio de inmunidad de los no combatientes. La primera regla establece que los líderes políticos solo pueden iniciar una guerra si presentan motivos válidos para hacerlo. Esta regla se basa en por lo menos dos consideraciones.Primero, la sociedad internacional tiene como base el reconocimiento mutuo de los Estados de que están vinculados por un conjunto de normas en común. El orden en una sociedad tal se basa en el reconocimiento mutuo de soberanía y en el principio de no intervención. Como tales, a los Estados les conviene mantener a la sociedad internacional que en parte les confiere su entidad. Desde luego, el principio de no intervención ha sido vulnerado repetidas veces, pero cuando los Estados u otros actores toman este curso de acción, se sienten obligados a ofrecer una justificación especial. Es necesario que así sea, porque no justificar sus acciones socavaría los principios de legitimidad que en su conjunto constituyen la sociedad internacional.Segundo, la obligación de justificar sus actos restringe el recurso a la guerra. Jeremy Bentham sostuvo que si los líderes políticos tuvieran la obligación de hacer públicas sus razones para iniciar una guerra, sometiéndolas al escrutinio interno e internacional, tendrían menos posibilidades de iniciar guerras abiertamente injustas. Asimismo, los teóricos de la “paz democrática” argumentan que es menos probable que los Estados democráticos inicien guerras injustas, en parte porque sus gobiernos tienen que lograr consenso político interno para hacerlo y están limitados por normas legales.Los Estados poderosos y legítimos gozan de un grado mayor de elasticidad que los más débiles y/o menos legítimos. Sin embargo, ninguno puede escapar a la exigencia de justificar de manera adecuada su decisión de iniciar la guerra.
La segunda regla absoluta es la inmunidad de los no combatientes. La idea de que los no combatientes deben gozar de inmunidad frente a los ataques directos es uno de los elementos fundamentales de la "convención de guerra", comoquiera que se la conciba. Sun Tzu en la China del siglo V, así como las antiguas civilizaciones hindú, egipcia y hebrea, pensaban que se debía tratar con respeto a los prisioneros de guerra y no combatientes, mientras que en la tradición occidental Platón insistía en que los ejércitos se abstuvieran de incendiar viviendas y matar a la población civil del Estado enemigo.El derecho canónico medieval prohibía el uso de la fuerza contra ciertas personas que desempeñaban funciones de importancia en tiempos de paz y no participaban en las hostilidades (clérigos, granjeros, comerciantes), mientras que la tradición de la caballería prohibía la violencia contra los débiles. Puede decirse que el principio de inmunidad de los no combatientes es el elemento más claro y de mayor aceptación dentro del derecho de guerra contemporáneo.
Referencia:Guerras justas. De Cicerón a Iraq de Alex J. Bellamy. Profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Queensland (Australia).

domingo, 2 de febrero de 2025

La crisis política no afecta tanto a la legitimidad de la democracia como a su realización

La crisis política no afecta tanto a la legitimidad de la democracia como a su realización. Ha terminado el consenso sobre los logros y beneficios de la democracia liberal que se construyó tras la Segunda Guerra mundial. Cabe decir que la crisis de la democracia proviene de que no ha alcanzado todo lo que prometía. 
La crisis del ideal democrático proviene del retroceso económico que ha llevado a una parte numerosa de la ciudadanía, y a no pocos representantes políticos, a contradecir el vinculo entre Estado democrático de derecho y capitalismo.
Aunque se lleva hablando de la crisis de la democracia desde hace décadas, es ahora cuando el dictamen de los expertos parece haber calado entre los profesionales de la política. Para muestra en Francia, Macron propuso la reforma de la Constitución de 1958, y con el fin de mitigar el descontento ciudadano modificar el artículo 11 para fortalecer las consultas populares. Otro ejemplo es  Alemania. En Alemania, la deriva woke de la izquierda ha hecho que Sahra Wagenknecht, una de las representantes más populares, está intentando crear una formación para situar de nuevo en el centro del discurso progresista la igualdad económica y la lucha para mejorar el nivel de vida de los más necesitados, alejándose de la guerra cultural y del feminismo, el ecologismo o la defensa de los trans. 
Referencia: Democracia: Diagnóstico de una crisis de Josemaría Carabante

lunes, 17 de junio de 2024

Nunca se ha reivindicado tanto la democracia por quienes la repudian

Escribe el profesor Florentino Portero que nunca se ha reivindicado tanto la democracia por quienes la repudian. No hay democracia sin ciudadanos libres y bien informados. Son muchos los interesados en confundirnos para convertirnos en seres más fácilmente manejables.
No hay democracia sin libertad. La primera hace referencia a un conjunto de mecanismos que resuelven el proceso de toma de decisión. La segunda aporta el principio de legitimidad. Son los ciudadanos los que con su voto ratifican libremente las reglas del juego. La izquierda ha entendido que la batalla política es, sobre todo, cultural y que los teatros de operaciones principales son los medios de comunicación y la educación. Estos son imprescindibles para establecer normalidades, para definir lo que es correcto y lo que no lo es. Una normalidad es un condicionante. Es el prisma a través del cual nos acercamos a la realidad, manifiesta el profesor Portero.


viernes, 7 de junio de 2024

El ingreso de las masas a la política se efectúa en la Europa de posguerra bajo la forma de la novedad revolucionaria

Tocqueville, autor inquieto al acecho del porvenir, analiza el nexo secreto que une el individualismo moderno y el crecimiento ilimitado del Estado administrativo, pero no prevé el fascismo, y menos aún en su forma nazi. Nietzsche, vocero de la muerte de Dios, profeta de la miseria moral e intelectual del hombre democrático, no imagina los regímenes totalitarios del siglo que lo sigue tan de cerca… y menos aún que él mismo les servirá a veces de sustento. Es en el siglo XIX cuando la historia remplaza a Dios en la omnipotencia sobre el destino de los hombres, pero solo en el XX se verán las locuras políticas nacidas de esta sustitución.
El hombre de las masas no es, o no lo es forzosamente, un ser iletrado y sin educación. La Italia del norte, la primera que fue vulnerable a la propaganda mussoliniana, es la zona ilustrada del país. La Alemania en donde la elocuencia de Hitler obtiene sus primeros triunfos es la nación más culta de Europa. Así, el fascismo no tiene su cuna en sociedades arcaicas, sino en las modernas, en las que el marco político y social tradicional ha perdido súbitamente mucha de su legitimidad. La posguerra las ha dejado en esa situación de atomización igualitaria en que Hannah Arendt vio una de las explicaciones de la victoria de Hitler. La educación o el enriquecimiento no necesariamente producen comportamientos políticos más racionales. Incluido en la agenda de la democracia, el ingreso de las masas a la política moderna no se efectúa en la Europa de posguerra mediante la integración a los partidos democráticos, sino bajo la forma de la novedad revolucionaria.

domingo, 19 de mayo de 2024

La guerra según la doctrina social de la Iglesia Católica

La guerra puede ser de agresión o de defensa. Siempre hay que condenar una guerra de agresión y confirmar el derecho a la legítima defensa de la patria, así como el derecho a la legítima defensa de la familia frente a quienes la amenazan gravemente. El uso de armas, incluso en el caso de un claro motivo defensivo, sigue estando sujeto a límites éticos. El daño causado por la agresión debe ser duradero, grave y cierto. También se requiere que se hayan tomado sin éxito todas las medidas necesarias para evitar la necesidad de utilizar las armas, también en la defensa. Que existan condiciones fundadas de éxito para evitar el sacrificio de toda una nación y, por último, que el uso de las armas no cause mayores daños y desórdenes que el mal que se quiere evitar. Los dos criterios principales son, pues, la necesidad y la proporcionalidad. No hay derecho a una guerra de agresión, e incluso una guerra de defensa está sujeta a criterios muy exigentes. La Doctrina Social de la Iglesia ha puesto límites muy estrictos no sólo al inicio de una guerra, sino también al uso de las armas una vez que ésta ha estallado, sea cual sea el bando en conflicto. De acuerdo con el derecho internacional humanitario, los civiles deben ser preservados, tanto por el eventual agresor como por quienes organizan la acción militar defensiva. Las partes beligerantes deben evitar el uso de milicias civiles y la resistencia civil, especialmente el uso de mujeres y niños. Las personas que buscan refugio en otros países para escapar de la guerra en su propio país deben poder contar con corredores confidenciales y la ayuda de la comunidad internacional. Hay que tener especial cuidado en no romper las familias.

El derecho de las naciones a la defensa puede permitir formas de alianzas entre Estados para que incluso los más débiles puedan ser protegidos. Sin embargo, las alianzas defensivas no deben convertirse en alianzas ofensivas que amenacen la paz. El uso de armamento por razones defensivas no debe tener lugar mientras se descuida el deber de buscar enérgicamente acuerdos internacionales para un desarme equilibrado y progresivo. Por lo tanto, la posesión de armamento con fines de defensa no es indiferente desde el punto de vista moral y político, como si la cuestión se planteara únicamente en cuanto a su uso. La posesión no es una variable independiente, encuentra su legitimidad en el interminable esfuerzo por acordar un desarme progresivo para reducir también los límites de la posesión. Los dos criterios de necesidad y proporcionalidad se refieren, pues, no sólo al uso de las armas, sino también a su posesión, en el compromiso de elevar progresivamente el umbral de ambos criterios. Sin este compromiso real, la carrera armamentística se vuelve culpable. Tampoco lo es la acumulación de armas con fines disuasorios, es decir, para disuadir o disuadir a los adversarios de una posible agresión. La disuasión se convierte en un acicate para la carrera por conseguir cada vez más armas y aumenta el peligro.

martes, 4 de julio de 2023

Todo poder descansa sobre dos pilares

El historiador español Pío Moa escribe en su libro Europa que todo poder descansa sobre dos pilares, la legitimidad y la fuerza. La primera identifica al poder con el orden social y la capacidad de mantenerlo; y la segunda permite hacerlo eficaz contra sus enemigos.
Los pensadores de la España visigoda cifraban la legitimidad del rey en su capacidad para hacer justicia, asegurando con ella la paz y prosperidad del pueblo. Justicia significaba equilibrio entre los muchos y contrapuestos intereses sociales.

sábado, 27 de mayo de 2023

La idea de Estados nacionales soberanos es incompatible con la primacía de la ummah

En todo el islam, el grupo pequeño y la gran fe, la tribu y la ummah, han sido los principales centros de lealtad y compromiso y el Estado nacional ha sido menos importante. En el mundo árabe, los Estados existentes tienen problemas de legitimidad porque en su mayoría son el resultado arbitrario, si no caprichoso, del imperialismo europeo, y sus fronteras a menudo ni siquiera coinciden con las de grupos étnicos como los bereberes y los kurdos. Estos Estados dividieron a la nación árabe, pero un Estado panárabe, por otro lado, nunca ha llegado a materializarse. Además, la idea de Estados nacionales soberanos es incompatible con la fe en la soberanía de Alá y la primacía de la ummah. Como movimiento revolucionario, el fundamentalismo islámico rechaza el Estado nacional en favor de la unidad del islam, igual que lo rechazaba el marxismo en favor de la unidad del proletariado internacional. La debilidad del Estado nacional en el islam queda también puesta de manifiesto en el hecho de que, aun cuando se produjeron numerosos conflictos entre grupos musulmanes durante los años que siguieron a la segunda guerra mundial, sólo hubo dos guerras importantes libradas directamente entre Estados musulmanes, y ambas tuvieron que ver con la invasión por parte de Irak de Estados vecinos. En los años setenta y ochenta, los mismos factores que dieron origen al Resurgimiento islámico dentro de los países fortalecieron también la identificación con la ummah o civilización islámica como un todo.

miércoles, 12 de enero de 2022

El nacionalismo es contrario al Estado de Derecho

Federíco Jimenez Losantos

Escribe el periodista español y empresario de los medios de comunicación, Federíco Jimenez Losantos, que “el nacionalismo es contrario al Estado de Derecho porque antepone siempre la legitimidad a la legalidad, lo que, a efectos prácticos, proporciona a los gobernantes una libertad de movimientos casi absoluta. Probablemente, la tendencia natural del nacionalismo al totalitarismo, con todo lo que éste comporta de discrecionalidad en los dirigentes, sea una de las razones por las que los políticos de todos los tiempos han recurrido a él, especialmente en casos de dificultad”.


“El nacionalismo ni siquiera necesita del todo el recurso ideológico, como el totalitarismo marxista o fascista. Basta con delimitar las fronteras entre los de fuera, por naturaleza enemigos, y los de dentro, por naturaleza hermanos, para asegurar una ilimitada capacidad de maniobra por parte de los dirigentes.El nacionalismo aspira a un orden jurídico que haga más fuerte y más estable a la nación, pero ese orden parte de un sobreentendido,sólo se aplicará entre los que formen parte de la nación y le sean leales”.

jueves, 3 de junio de 2021

Guerra justa


Santo Tomás de Aquino resumió en su Suma Teológica las aportaciones de Graciano y de san Agustín, atribuyendo unos requisitos concretos al concepto de guerra justa; que la declaración de la misma provenga de una autoridad soberana para dotarla de legitimidad; que esté provocada por una causa justa, por una injuria sufrida que exige ser reparada; y, por último la recta intención de los combatientes, es decir, la búsqueda de la paz. Francisco de Vitoria no prohibía las guerras ofensivas, siempre que fuesen el resultado de restituir la situación previa a la realización de una injuria grave o robo, y que se hubiese intentado cualquier otro tipo de medio previo de resolución. Hugo Grocio decía que la razón de la justicia de la guerra está en el derecho de los estados a la autodefensa y puede darse con carácter anticipatorio a la injuria si la amenaza es inminente y clara.



Juan Pablo II, pieza clave en la diplomacia de la Santa Sede en la desactivación de la política de bloques, refrendó en numerosas ocasiones el rechazo a la violencia y la búsqueda de la paz en la sociedad internacional a través del diálogo de una política activa de paz. En su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el 5 de octubre de 1995, abogó por una transformación cualitativa de la organización que sirva para poner fin “no solo a las guerras de combate,sino también a las guerras frías”. 



Pero incluso en una guerra justa se puede pecar por el uso injusto de los medios bélicos, como en casos de bombardeo directo o indiscriminado de civiles en objetivos que carecen de valor militar. Por otro lado, Tomás de Aquino añade que  “si para defenderse se ejerce una violencia mayor que la necesaria, se trataría de una acción ilícita. Pero si se rechaza la violencia en forma mesurada, la acción sería lícita”.

domingo, 14 de junio de 2020

El propósito de la objetividad es facilitar que aflore la verdad




La llegada del partisanismo a la televisión afectó de forma decisiva a los canales televisivos y a la prensa de calidad que apostaban por los hechos comprobados. A fin de diferenciarse de aquellos que manipulaban la realidad y para evitar ser señalados bajo acusaciones de sesgo ideológico, los medios no partisanos reforzaron su compromiso con la objetividad dejando espacio para todas las visiones posibles a propósito de un hecho, incluso en aquellos temas científicos completamente demostrados donde no cabían dos interpretaciones posibles. Esta lógica creó un fenómeno de falsa equivalencia que le otorga la misma legitimidad a dos puntos de vista contrarios cuando es obvio que uno de ellos está mucho más cercano a la verdad. A través de esta equidistancia mal entendida, los medios que buscaban la objetividad terminaron echándole gasolina al fuego de la posverdad. En palabras de McIntyre, el propósito de la objetividad no es darle el mismo tiempo de emisión a la verdad y a la falsedad, sino facilitar que aflore la verdad, escriben David García-Marín y Roberto Aparici


jueves, 12 de septiembre de 2019

Millones de personas se sintieron deslumbradas por el comunismo, fascismo o el nacionalsocialismo


Por más que a posteriori el comunismo soviético se haya considerado un horroroso paréntesis en la historia de Rusia y del mundo, generaciones enteras de izquierdistas se sintieron fascinados por los objetivos de su proyecto utópico totalitario. Millones de ciudadanos soviéticos contribuyeron a la construcción de esa experiencia política, haciendo oídos sordos a las derivaciones genocidas de miseria y terror que comportó desde sus inicios.


Millones de personas se sintieron deslumbradas en la época por el comunismo, fascismo o el nacionalsocialismo. Las reflexiones sobre los totalitarismos a menudo han perdido de vista los nutridos apoyos sociales que confirieron a dictadores como Lenin, Stalin, Mussolini y Hitler.

martes, 13 de agosto de 2019

Ningún poder sin límites puede ser legítimo


busto de Montesquieu
Montesquieu, en el siglo XVIII, dijo que “ningún poder sin límites puede ser legítimo”. La legitimidad no viene del origen ni de la finalidad del poder, sino de la forma en que se ejerce, viene del hecho de marcar límites y compartirlo con los demás.

lunes, 8 de julio de 2019

Aquella República


El déficit de legitimidad de la democracia republicana, la fortaleza de las actitudes políticas contrarias al pluralismo, la presencia insoportable de una violencia política constante, el desafío permanente de un discurso de la revolución social, la renovada fortaleza de un conservadurismo tradicionalista y autoritario, la debilidad de los liderazgos concretos, todos esos factores estuvieron en la base de los problemas que impidieron la construcción y consolidación de una democracia pluralista en la España de los años treinta, escribe el historiador Álvarez Tardío.



Aquella República que llegó con la promesa de transformar radicalmente la política y la sociedad española en un sentido democrático, provocó el período más siniestro de la historia contemporánea de España con una guerra civil que causó medio millón de muertos y dejó al descubierto las peores consecuencias de los fanatismos ideológicos.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Todo hombre posee sólo la cantidad de tierra sobre la que está de pie.


Cuando Alejandro III de Macedonia preguntó a un grupo de filósofos jainistas en la India por qué prestaban tan poca atención al gran conquistador, obtuvo la siguiente respuesta, que cuestiona directamente la legitimidad de la desigualdad: “¡Rey Alejandro, todo hombre posee sólo la cantidad de tierra sobre la que está de pie. Tú eres humano, como el
Flavio Arriano
resto de nosotros, salvo que estás siempre ocupado, siempre viajando lejos de tu casa, y eres un azote tanto para los otros como para ti mismo! Pronto estarás muerto, y entonces sólo poseerás la tierra bajo la que estarás enterrado”. Flavio Arriano explica que Alejandro respondió a este reproche igualitarista con la misma admiración que había mostrado en su encuentro con Diógenes, aun cuando su conducta permaneció inmutable (exactamente opuesta a lo que entonces había admirado).

viernes, 27 de julio de 2018

¿Chávez fue fascista?


El profesor Carrera Damas dice que “hay que recordar que Chávez llega al poder utilizando los procedimientos de la democracia, pero llega también con el propósito de demoler esos procedimientos e instituciones gracias a las cuales había llegado al poder. Tenía, entonces, un problema de legitimidad, no de legalidad. Necesitaba un principio de legitimidad para demoler esas instituciones. ¿Dónde encontrar ese principio de legitimidad? Obviamente acude al pensamiento histórico, eso que hemos calificado como la “segunda religión” de los venezolanos. Es decir, se justifica diciendo que lo que se hace, se hace para cumplir con el mandato del padre fundador de la patria. No es una especie de recurso secundario; es fundamental. Es el mismo mecanismo que aplicó Fidel en Cuba, solo que en Cuba él comenzó con un poeta, Martí, y luego tuvo que llegar
Simón Bolivar.
también a Bolívar. Creo que valdría la pena explorar eso, pues se le da a Bolívar no solo el sentido de haber luchado por la libertad sino el de tener un designio que nunca se planteó, un carácter antiimperialista. No el antiimperialismo de Martí, un poeta que muere en forma heroica, sino un antiimperialista que comenzó por demoler el más grande imperio de su tiempo, el hispanoamericano. De tal manera que este recurso a Bolívar no es casual; es una fuente de legitimidad y, sobre todo, no necesita explicación”.

Enrique Krauze cuenta que Chávez creyó que la historia latinoamericana es una Sagrada Escritura poblada por unos cuantos héroes que cumplen una misión trascendental para la cual están dotados de fuego divino: el Che Guevara y Fidel Castro. Y desde joven ha creído que la historia de su país ha sido la biografía de Bolívar. También (aunque infinitamente menos) la de Simón Rodríguez
Simón Rodríguez.
(Robinson), Ezequiel Zamora, Ribas, Sucre, Maisanta. (Nunca, por supuesto, la del general Páez en el siglo XIX o la de Rómulo Betancourt en el XX). Y a partir de su discurso de toma de posesión en 1999, una biografía más se inscribía en la Sagrada Escritura, la del propio Hugo Chávez. El comandante ha creído todo ello con una perseverancia y un fervor que acaso no tenga precedente en la historia política latinoamericana. No es su ideología,es su religión.


Chávez no pertenece al árbol de la genealogía marxista ni socialista sino a otro árbol que no ve la historia en términos de lucha de clases sociales o de masas sino de héroes que guían al pueblo, y supuestamente lo encarnan y redimen, el árbol del fascismo, dice Enrique Krauze.

Teodoro Petkoff
¿Chávez fue fascista? Teodoro Petkoff ha reflexionado sobre el tema. "Chávez no fue fascista, pero tiene elementos fascistoides. El culto al líder providencial, a la tradición y a la violencia; la manipulación de la historia para sus fines políticos, el desconocimiento de la legalidad y las formas republicanas en nombre de la voz popular, su presencia permanente y opresiva en los medios, el discurso brutal y agresivo contra el adversario, que eso sí es nazi y que proviene de Carl Schmitt, el teórico nazi para quien la ecuación fundamental de la política es amigo/enemigo. Y Chávez, para los enemigos ni pan ni agua. 

viernes, 27 de abril de 2018

Gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo.

19 de noviembre 1863: Lincoln dice el famoso discurso de Gettysburg, que es un momento fundamental para la historia de los Estados Unidos de 'América
En el discurso pronunciado en Gettysburg en 1863, Lincoln tuvo a bien caracterizar la democracia con un aforismo que parece haber expresado mejor que ningún otro el espíritu del gobierno democrático: “Government of the people, by the people, for the people”. Es sintomático que este aforismo no se deje nunca aprehender con precisión. En castellano, la fórmula de Lincoln se puede expresar como gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. ¿Queda claro? A primera vista sí, pero sólo a primera vista.

Stalin.
El aforismo de Lincoln es sinónimo de democracia porque fue Lincoln el que lo dijo. Pero pongámoslo, hipotéticamente, en boca de Stalin. ¿Hipótesis absurda? No. Stalin no habría tenido dificultad en suscribirlo, interpretando gobierno del pueblo en el sentido de que el proletariado era el objeto de su gobierno, y que él gobernaba mediante el pueblo en interés del proletariado, para el pueblo. Por lo tanto, la fórmula de Lincoln destaca por su ímpetu estilista, por su carga poética. Pero, decía, el aforismo nunca se deja aprehender con precisión, no estrecha, no concluye.

La cuestión es, aquí, la de fundar la democracia. Y un fundamento de legitimidad no atribuye verdad, atribuye un derecho. El pueblo no tiene siempre razón en el sentido de que nunca se equivoca, sino en el sentido de que tiene el derecho a equivocarse, y que el derecho a equivocarse compete a quien se equivoca por sí solo, en perjuicio propio.


Giovanni Sartori dice que “la democracia se basa en la
competencia entre partidos, de la misma forma que la economía de mercado se basa en la competencia entre productores. Por otra parte, la analogía entre mercado político y mercado económico no se sostiene demasiado bien. La diferencia es que la competencia entre productores económicos está sometida al control de los consumidores, que precisamente consumen, y por lo tanto están en condiciones de apreciar de manera tangible las mercancías que les son ofrecidas. En cambio la competencia entre partidos políticos está sometida a una criba mucho menos eficaz, ya que en este caso los bienes no son muy tangibles ni de consumo inmediato. Añádase que la competencia económica está sujeta a control legal, que el fraude comercial está penado, mientras que el fraude político queda legalmente impune. El comerciante que vende perlas falsas por verdaderas va a la cárcel; el político que vende humo a menudo consigue venderlo de verdad y de todas formas no va a la cárcel. Por lo tanto, la diferencia es que en política la competencia desleal, mentirosa y, precisamente, demagógica queda impune y a menudo resulta rentable para el demagogo. Legalmente no lo podemos impedir, estamos impotentes. El único correctivo consiste en un público que no se deje engañar, o por lo menos que no lo sea masivamente y todo el tiempo”.

lunes, 3 de abril de 2017

Las autoridades están obligadas a respetar los derechos fundamentales e inalienables de la persona humana.

El Catecismo de la Iglesia Católica dice que la autoridad no saca de sí misma su legitimidad moral. No debe comportarse de manera despótica, sino actuar para el bien común como una “fuerza moral, que se basa en la libertad y en la conciencia de la tarea y obligaciones que ha recibido”. La legislación humana sólo posee carácter de ley cuando se conforma a la justa razón; lo cual significa que su obligatoriedad procede de la ley eterna. En la medida en que ella se apartase de la razón, sería preciso declararla injusta, pues no verificaría la noción de ley; sería más bien una forma de violencia (S. Tomás de A., s. th. 1-2, 93, 3 ad 2). La autoridad sólo se ejerce legítimamente si busca el
bien común del grupo en cuestión y si, para alcanzarlo, emplea medios moralmente lícitos. Si los dirigentes proclamasen leyes injustas o tomasen medidas contrarias al orden moral, estas disposiciones no pueden obligar en conciencia.“En semejante situación, la propia autoridad se desmorona por completo y se origina una iniquidad espantosa”. “Es preferible que un poder esté equilibrado por otros poderes y otras esferas de competencia que lo mantengan en su justo límite. Es éste el principio del “Estado de derecho” en el cual es soberana la ley y no la voluntad arbitraria de los hombres”

lunes, 10 de octubre de 2016

Al principio en Francia mucha gente veía al general de Gaulle como un traidor

Antes de 1940 Charles de Gaulle era un oficial joven poco conocido del ejército francés. Elevado al generalato durante la invasión alemana de Bélgica y nombrado poco después subsecretario de defensa del gobierno francés, en el verano de 1940 se había instalado con el respaldo de los ingleses como líder de la Francia Libre en el exilio, una pequeñísima fuerza de sólo unos 2.000 hombres y 140 oficiales. 

alocuciones radiofónicas de De Gaulle 
En una serie de grandilocuentes alocuciones radiofónicas al pueblo francés desde Londres, De Gaulle afirmó que la Francia Libre representaba a la verdadera Francia. Pretendía personificar el desafío no sólo a los alemanes, sino también al régimen de Vichy, al que negaba cualquier legitimidad. Pero no tuvo demasiado éxito hasta mediada ya la guerra. En Francia mucha gente lo veía como un traidor. El hundimiento de la armada francesa en Mers el-Kébir, en Argelia, el 3 de julio de 1940, por orden de Churchill (para impedir que quedara a disposición de los alemanes), con la pérdida de la vida de 1.297 marineros franceses, no contribuyó precisamente a que la causa de los aliados consiguiera demasiado apoyo ni en Francia ni en sus colonias. Al igual que las autoridades coloniales, las tropas francesas de las colonias, mucho más numerosas que las existentes en la propia Francia, permanecieron leales al régimen de Vichy, rechazando el desembarco fallido del contingente de la Francia Libre en Dakar en septiembre de 1940. Sólo gradualmente,cuando las vicisitudes de la guerra fueron volviéndose en contra de Alemania, el apoyo de las colonias cambió para ponerse de parte de la Francia Libre.

Bandera de la Francia libre


Las fuerzas de la Francia Libre era de 50.000 hombres, frente a los 230 000 que habían permanecido leales a Vichy. Sólo en el verano de 1943, una vez que su cuartel general fue trasladado a Argel y que mejoró su reputación debido al apoyo prestado al movimiento de resistencia existente en la propia Francia, cada vez más numeroso, De Gaulle fue reconocido efectivamente como el jefe incontestado del gobierno in pectore. En ese momento empezó a representar un rival, con un poder y un apoyo cada vez mayores, para el régimen de Vichy que, desde noviembre de 1942, cuando los alemanes invadieron lo que hasta entonces había sido la zona no ocupada, se convirtió más que nunca en un títere en manos de los opresores alemanes, cada vez más odiados.