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jueves, 4 de marzo de 2021

El dolar es la válvula de escape para Nicolás Maduro



Después de años de restricciones a la divisa estadounidense, el gobierno venezolano la tolera ahora como alternativa a la imparable pérdida de valor del bolívar. El gobierno de Nicolás Maduro proscribió durante años el uso del dólar,la que consideraba una moneda "criminal" que el "imperio" estadounidense utilizaba en su "guerra económica" contra Venezuela, pero Maduro se refiere ahora a ella como una "válvula de escape" para la economía. Henkel García, de Econométrica, cree que quien tenga acceso a dólares "tiene pocos alicientes para depositar sus ahorros en un sistema que controla un gobierno que no inspira confianza"."Los dólares que entren en el sistema serán el mínimo necesario para las transacciones, pero la gente que puede hacerlo seguirá ahorrando en cuentas en el exterior o guardará el dinero en su casa".




"Se está autorizando las cuentas de ahorros, cuentas corrientes en divisas y la gente podrá pagar al precio de la moneda en bolívares", dijo Maduro. Según la agencia Reuters, algunos bancos ya han empezado a emitir tarjetas de débito para sus clientes que tienen cuentas en divisas.La pérdida constante de valor del bolívar ha llevado al país a la hiperinflación y ha agravado las dificultades derivadas de la crisis económica para la población, que busca cada vez más los dólares estadounidenses y otras divisas como alternativa. Luis Vicente León, de la consultora Datanálisis opina que "en realidad, el gobierno solo está reconociendo una práctica que ya existía para darle un marco jurídico más estable”. Henkel García explica que "en realidad, lo que hay detrás es una operación cambiaria. El banco le descuenta al usuario los dólares en su cuenta y le entrega al comerciante la cantidad equivalente en bolívares según el tipo de cambio del día”."El gobierno no tenía elección, ya que al obligar a la gente a usar el bolívar lo único que estaba provocando era un mercado negro en dólares cada vez mayor”.


Las trabas seguirán siendo muchas. Seguirá siendo imposible algo tan habitual en países con economías normalizadas como transferir dólares de un banco a otro. En cualquier caso los que no se beneficiarán de las potenciales ventajas del nuevo sistema serán los muchos venezolanos que solo tienen ingresos en bolívares.


viernes, 27 de julio de 2018

¿Chávez fue fascista?


El profesor Carrera Damas dice que “hay que recordar que Chávez llega al poder utilizando los procedimientos de la democracia, pero llega también con el propósito de demoler esos procedimientos e instituciones gracias a las cuales había llegado al poder. Tenía, entonces, un problema de legitimidad, no de legalidad. Necesitaba un principio de legitimidad para demoler esas instituciones. ¿Dónde encontrar ese principio de legitimidad? Obviamente acude al pensamiento histórico, eso que hemos calificado como la “segunda religión” de los venezolanos. Es decir, se justifica diciendo que lo que se hace, se hace para cumplir con el mandato del padre fundador de la patria. No es una especie de recurso secundario; es fundamental. Es el mismo mecanismo que aplicó Fidel en Cuba, solo que en Cuba él comenzó con un poeta, Martí, y luego tuvo que llegar
Simón Bolivar.
también a Bolívar. Creo que valdría la pena explorar eso, pues se le da a Bolívar no solo el sentido de haber luchado por la libertad sino el de tener un designio que nunca se planteó, un carácter antiimperialista. No el antiimperialismo de Martí, un poeta que muere en forma heroica, sino un antiimperialista que comenzó por demoler el más grande imperio de su tiempo, el hispanoamericano. De tal manera que este recurso a Bolívar no es casual; es una fuente de legitimidad y, sobre todo, no necesita explicación”.

Enrique Krauze cuenta que Chávez creyó que la historia latinoamericana es una Sagrada Escritura poblada por unos cuantos héroes que cumplen una misión trascendental para la cual están dotados de fuego divino: el Che Guevara y Fidel Castro. Y desde joven ha creído que la historia de su país ha sido la biografía de Bolívar. También (aunque infinitamente menos) la de Simón Rodríguez
Simón Rodríguez.
(Robinson), Ezequiel Zamora, Ribas, Sucre, Maisanta. (Nunca, por supuesto, la del general Páez en el siglo XIX o la de Rómulo Betancourt en el XX). Y a partir de su discurso de toma de posesión en 1999, una biografía más se inscribía en la Sagrada Escritura, la del propio Hugo Chávez. El comandante ha creído todo ello con una perseverancia y un fervor que acaso no tenga precedente en la historia política latinoamericana. No es su ideología,es su religión.


Chávez no pertenece al árbol de la genealogía marxista ni socialista sino a otro árbol que no ve la historia en términos de lucha de clases sociales o de masas sino de héroes que guían al pueblo, y supuestamente lo encarnan y redimen, el árbol del fascismo, dice Enrique Krauze.

Teodoro Petkoff
¿Chávez fue fascista? Teodoro Petkoff ha reflexionado sobre el tema. "Chávez no fue fascista, pero tiene elementos fascistoides. El culto al líder providencial, a la tradición y a la violencia; la manipulación de la historia para sus fines políticos, el desconocimiento de la legalidad y las formas republicanas en nombre de la voz popular, su presencia permanente y opresiva en los medios, el discurso brutal y agresivo contra el adversario, que eso sí es nazi y que proviene de Carl Schmitt, el teórico nazi para quien la ecuación fundamental de la política es amigo/enemigo. Y Chávez, para los enemigos ni pan ni agua. 

martes, 17 de enero de 2017

¿Por qué la Gran Colombia de Bolívar no logró establecerse como núcleo de unos Estados Unidos de Latinoamérica?

¿Por qué la Gran Colombia de Bolívar no logró establecerse como núcleo de unos Estados Unidos de Latinoamérica?

La primera es que los sudamericanos no tenían prácticamente experiencia en tomar decisiones por la vía democrática tal como había sido normal en las asambleas coloniales norteamericanas ya desde el primer momento, dice el historiador y profesor británico Niall Ferguson. De hecho, dado que el poder había estado tan concentrado en las manos de los españoles peninsulares, los criollos apenas tenían experiencia en ninguna clase de responsabilidad administrativa. El sueño de Bolívar resultó ser no la democracia, sino la dictadura; no el federalismo, sino la centralización de la autoridad.

Conforme a la Constitución que él ideó, y que, entre otras
Bolivar.
particularidades, preveía una asamblea tricameral, Bolívar había de ser el dictador vitalicio, con derecho a designar a su sucesor. “Estoy convencido hasta el tuétano, declaraba, de que América solo puede ser gobernada por un hábil déspota… no podemos permitirnos poner a las leyes por encima de los líderes y a los principios por encima de los hombres.” Su Decreto Orgánico de la Dictadura de 1828 dejaba claro que en la Sudamérica bolivariana no habría democracia de propietarios ni imperio de la ley. 

El segundo problema tenía que ver con el hecho mismo de la distribución desigual de la propiedad. Al fin y al cabo, la propia familia de Bolívar tenía cinco grandes fincas, que abarcaban más de 48.500 hectáreas. En la Venezuela inmediatamente posterior a la independencia, casi toda la tierra era propiedad de una élite criolla de solo 10.000 personas, el 1,1 por ciento de la población. El contraste con Estados Unidos resulta especialmente llamativo en ese sentido.Todavía en 1958, en Perú, el 2 por ciento de los terratenientes controlaban el 69 por ciento de toda la tierra cultivable; y un 83 por ciento poseían solo el 6 por ciento, consistente en parcelas de cinco hectáreas o menos.

La tercera dificultad ,estrechamente relacionada con las dos anteriores, era que el grado de heterogeneidad y división racial era mucho más elevado en Sudamérica. Los criollos como Bolívar odiaban a los peninsulares con extraordinaria amargura, dice Ferguson. Pero los sentimientos de los pardos y esclavos hacia los criollos no eran más amistosos. La apuesta de Bolívar para recabar el apoyo negro no se basaba en una auténtica creencia en la igualdad racial; era un tema de conveniencia política.
Estatua en Londres de Simón Bolivar.
Para entender por qué las divisiones raciales fueran más complejas en Sudamérica que en Norteamérica, es vital apreciar las profundas diferencias que surgieron en el tiempo de Bolívar. En 1650, los indios americanos representaban alrededor del 80 por ciento de la población tanto en Norteamérica como en Sudamérica, incluido también Brasil. En 1825, en cambio, las proporciones eran radicalmente diferentes. En la América española los pueblos indígenas todavía representaban el 59 por ciento de la población. En Brasil, sin embargo, la cifra estaba por debajo del 21 por ciento, mientras que en Norteamérica no llegaba al 4 por ciento. En Estados Unidos y Canadá se había iniciado ya la inmigración masiva desde Europa, mientras que la expropiación de los pueblos indios y su traslado a reservas de tierras marginales se logró con relativa facilidad por la fuerza militar. En la América española los indios no solo eran más numerosos, sino que asimismo configuraban, en ausencia de una inmigración de envergadura comparable, la mano de obra indispensable para el sistema de las encomiendas.

Nada ejemplifica mejor el contraste entre las dos revoluciones americanas que esto: la Constitución única de Estados Unidos, enmendable pero inviolable, y las 26 constituciones de Venezuela, todas ellas más o menos desechables. Solo la República Dominicana ha tenido más constituciones desde su independencia ; Haití y Ecuador figuran en tercera y cuarta posición, respectivamente, con 24 y 20. A diferencia de Estados Unidos, donde la Constitución se diseñó para sustentar “un gobierno de leyes, no de hombres”, en Latinoamérica las constituciones se utilizan como instrumentos para subvertir el propio imperio de la ley.