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miércoles, 5 de agosto de 2026

La parábola de los trabajadores en la viña es una refutación de la noción marxista de la teoría del valor del trabajo

En la parábola de los trabajadores en la viña, a los que se paga lo mismo aunque unos lleven todo el día allí y otros acaben de llegar. Cuando leemos esta parábola, tendemos a pensar que estamos de acuerdo con los que protestan. Sentimos que el dueño es poco injusto para ellos.
- ¿No es interesante que esa sensación de injusticia sólo viene cuando ves a alguien más. Acordaste el precio y pensaste que era genial. Pero ahora ves a alguien más y...
Realmente es una lección de que las personas que llegan al final del día desde la perspectiva del dueño de la viña son más valiosas que las personas que vienen al principio del día, porque el campo necesita ser cosechado. Ese es un buen punto. Si si el campo no se cosecha, entonces hay una gran pérdida. Para hacerlo necesito traer más personas y les pagaré. Realmente es una lección sobre el valor subjetivo del trabajo y de la productividad. Es una refutación de la noción marxista de la teoría del valor del trabajo, y la idea de que el trabajo tiene su valor objetivo, escribe Robert Sirico del Instituto Acton.

viernes, 15 de mayo de 2026

El problema de los marxistas es que no creen en el individuo ni en sus decisiones


Charles Gave 
Charles Gave manifestaba en una entrevista que “lo que creen los comunistas es que, si mezclas el trabajo con el capital, ya obtienes un beneficio. Pero esto no es así, hace falta alguien más, a saber, un empresario capaz de optimizar la manera en que se despliegan el trabajo y el capital, en base a todas las necesidades que expresan las personas que compran bienes o servicios en el mercado. Por eso, el empresario actúa en base a la información que proporciona cada uno de nosotros, cada vez que compramos… o que nos abstenemos de realizar una adquisición. De modo que el papel del empresario se ve validado o revocado por la competencia, a través de la destrucción creadora que potencia la supervivencia de las empresas que mejor responden a los deseos de los consumidores. Los marxistas siempre se olvidan de eso, porque no creen en el individuo ni en sus decisiones”.

domingo, 29 de marzo de 2026

Proteger a las minorías, armándolas contra las mayorías

En 1961, Jruschov abogó por “guerras de liberación nacional” en todo el mundo. Desde entonces, los marxistas han librado una guerra contra su propia cultura en nombre de las del tercer mundo. Enaltecen las culturas extranjeras como superiores a las occidentales, con la esperanza de que aún no hayan sido corrompidas por el capitalismo y puedan inspirar una revolución. Como escribió el marxista anticolonialista Franz Fanon, “abatir a un europeo es matar dos pájaros de un tiro”. Se mata al hombre y a su cultura al mismo tiempo. Por eso, como ya ha dicho el profesor Starkey, la declaración internacional de derechos humanos de la ONU fue subvertida por la Unión Soviética. El propósito pasó a ser proteger a las minorías; en la práctica, armándolas contra las mayorías europeas, manifiesta Ayaan Hirsi Alí. 


lunes, 9 de marzo de 2026

Cuantos ejercieron el poder dentro del sistema comunista, lo hicieron cruelmente, asesinando y encarcelando a millones de personas

Los obreros y campesinos destruirían los Estados burgueses y los sustituirían por “dictaduras del proletariado” provisionales, hasta alcanzar el fabuloso mundo prometido por los marxistas. Provistos de estas fantásticas ideas, que a ellos les parecían científicas, aunque sólo eran hipótesis dudosas que casi inmediatamente comenzaron a ser desmontadas por otros pensadores (como Eugen von Böhm-Bawerk, quien ya en 1896 pulverizó la teoría del valor de Marx y sus postulados sobre la plusvalía), en diversas partes numerosos reformadores sociales, llenos de buenas intenciones, sin esperar a la crisis final del capitalismo, encontraron una justificación para recurrir a la violencia. Desde finales del siglo XIX y a lo largo del XX surgieron figuras como Lenin, Trotski, Stalin, Kruschev, Tito, Enver Hoxha, Todor Zhivkov, Fidel Castro, Che Guevara, Georgi Dimitrov, Nicolás Ceaucesu, Mao, Tito, Walter Ulbricht, Kim Il Sung, Pol Pot y otras varias docenas de líderes. Todos ellos, cuando ejercieron el poder dentro del sistema comunista, lo hicieron cruelmente, asesinando y encarcelando a millones de personas.


Los revolucionarios rusos llegaron al poder en 1917, y un año más tarde Lenin ya daba la orden de crear colonias penales y de utilizar una feroz represión contra mencheviques, kadetes o cualquier fuerza acusada de simpatizar con los reformistas de Kerenski, tarea en la que Trotski colaboró con criminal energía. Pero las instrucciones de Lenin iban más allá, era importante castigar indiscriminadamente, incluso a inocentes, para que nadie se sintiera seguro y todos obedecieran. Era el principio del gulag, que luego Stalin continuaría con entusiasmo hasta dejar varios millones de muertos en las cunetas y calabozos.
Daba exactamente igual que el proceso lo dirigiera un abogado cubano como Fidel Castro, educado por los jesuitas, un ex seminarista cristiano como Stalin, un maestro como Mao, un militar como Tito o un afrancesado y tímido burgués como Pol Pot. No era una cuestión de personas, sino de ideas y de métodos, todos no podían ser psicópatas malignos.

sábado, 14 de febrero de 2026

Los experimentos marxistas del siglo XX subrayaron los fallos inherentes de la teoría

Los experimentos marxistas del siglo XX subrayaron los fallos inherentes de la teoría. El más importante de todos es que el control centralizado de la economía se reveló algo inmensamente difícil de llevar a cabo, si no imposible. Cuando el telón de acero cayó en la década de 1990 y las antiguas repúblicas soviéticas se abrieron a la mirada de Occidente, resultó visible que, pese a toda la rimbombancia de los años de la guerra fría, eran países terriblemente subdesarrollados. Mientras que las fuerzas de la oferta y la demanda creaban economías dinámicas que generaban riqueza a un ritmo veloz, los sistemas centralizados de la Unión Soviética y China se anquilosaron y ahogaron la innovación. Sin competencia entre compañías (el motor fundamental de los mercados libres), la economía sencillamente funcionó al ralentí, empujada por los burócratas. Hubo sólo un área en la que los soviéticos realmente sobresalieron, la innovación militar y aeronáutica. Resulta significativo que éste fuera el único campo en el que había una competencia directa, en este caso con Occidente durante la guerra fría, escribe Edmund Conway, editor de economía de Sky News 24h y columnista habitual de The Times y Sunday Times.

lunes, 10 de junio de 2024

El movimiento woke tiene referentes marxistas

El movimiento woke tiene referentes marxistas, a los que sus ideólogos y activistas hacen alusiones explícitas. “El capitalismo es esencialmente racista; el racismo es esencialmente capitalista” afirma Ibram X. Kendi, uno de sus mentores. Y las afroamericanas impulsoras del Black Lives Matter, Alicia Garza, Patrice Kahn-Cullors, y Opal Tometti, se definen como “marxistas entrenadas”. La nueva izquierda en EE.UU. se ha centrado en las últimas décadas en los intereses de los grupos culturales y minoritarios (feminismo, movimiento queer, LGTB, black power), enarbolando la bandera del identitarismo. Lo expresó el politólogo de izquierda Mark Lilla, profesor en Columbia: “La izquierda ha abandonado a la clase trabajadora, y la ha sustituido por un nuevo proletariado”. Este nuevo proletariado son las minorías históricamente discriminadas del que el activismo woke se sirve no “para perseguir el objetivo de la igualdad, como ocurría en la lucha de los negros por los derechos civiles en los años 60, sino la justicia, para corregir unas desventajas de partida frente a los grupos dominantes (blancos, varones, heterosexuales)” como apunta Juan Meseguer en Aceprensa. “Cambian la lucha de clases por la lucha de identidades”, dice Albert Mohler en The Public Discourse, y añade que reducen la vida social a “un conflicto permanente entre opresores y oprimidos”. Se apropian del concepto de justicia social, acuñado por el liberalismo clásico y lo redefinen, convirtiéndolo en instrumento de lucha de identidades particulares: “Las minorías oprimidas, que se enfrentan al nuevo enemigo designado, hombre blanco heterosexual”, apunta Alejo Schapire. El primer referente es, pues, el marxismo.


sábado, 7 de mayo de 2022

La visión marxista de la guerra como catalizador social

La visión marxista de la guerra como catalizador social quedó enfocada con mayor claridad por el leninismo, bajo la consideración de que los choques bélicos, en particular los de carácter civil, constituían una oportunidad de oro para llegar al socialismo. A principios de la década de 1930, Stalin desempolvó las consignas leninistas, de acuerdo con las cuales la próxima conflagración mundial, por terribles que fueran los sufrimientos que pudiera provocar, constituiría la ocasión de oro para extender la revolución a otras partes del orbe.


sábado, 8 de mayo de 2021

La única manera para que el comunismo conquiste España es consiguiendo un país derrotado


Con unas condiciones casi de hambre en Rusia, caos en la Administración y derrota y desesperación crecientes en el frente, aumentaba en Moscú y en San Petersburgo la oposición a la guerra y empezó a esfumarse en el aire la legitimidad ya precaria del gobierno provisional. El principal beneficiario de la situación fue la única organización política de Rusia que había mantenido una oposición continuada a la guerra desde el principio mismo, el Partido Bolchevique, un grupo radical marxista implacable y muy organizado, disciplinado y resuelto, cuyo dirigente Vladimir Lenin había sostenido desde el principio que la derrota en la guerra era el medio más rápido para conseguir que llegase la revolución. Aprovechando la oportunidad, organizó un rápido golpe de Estado en el otoño de 1917 que encontró poca resistencia inmediata. La “Revolución de Octubre” no tardó en degenerar en un caos sangriento. Cuando los adversarios de los bolcheviques intentaron un contragolpe, el nuevo régimen respondió con una violenta oleada de “terror rojo”.

Pablo Iglesias y Carles Puigdemont

Pablo Iglesias, buen discípulo de Lenin, sabe que la única manera para que el comunismo conquiste España es consiguiendo un país derrotado, con colas del hambre, dividido y resquebrajado, y consiguiendo romper la columna vertebral de España, la monarquía.

viernes, 30 de abril de 2021

La toma del poder político ha de hacerse previa infiltración en la sociedad civil

Antonio Gramsci, teórico marxista, afirma que la toma del poder político ha de hacerse previa infiltración profunda en la sociedad civil, término que toma de Hegel más que de Marx. Infiltración en las instituciones, en las organizaciones, en los centros de la sociedad civil y por encima de todo en el mundo de la cultura.


jueves, 19 de diciembre de 2019

El fin de la teología de la liberación


Visita apostólica de Juan Pablo II a la Nicaragua Sandinista, en 1983
Pablo VI intentó poner un dique a la teología de la liberación con su encíclica Evangelii nuntiandi de 1975, a la que los teólogos de la liberación no hicieron el menor caso. Y como les había salido bastante bien la manipulación marxista de la Conferencia de Medellín en 1968, intentaron repetir la hazaña en la III Conferencia General del Episcopado iberoamericano, celebrada bajo la presidencia del Papa Juan Pablo II en la ciudad mexicana de Puebla de los Ángeles en enero de 1979. Esta vez los obispos no cayeron en las trampas de Medellín. Pusieron en su sitio a los teólogos y vetaron a los activistas políticos, que hubieron de contentarse con el fracaso de su conferencia paralela. El Papa y los obispos de Iberoamérica deslindaron con toda claridad a la religión de la política y descalificaron de cuajo las implicaciones marxistas en la teología. Desde aquel momento los teólogos de la liberación eran ya un conjunto de rebeldes, aun antes de las famosas Instrucciones de la Santa Sede en 1984 y 1986, preparadas por el cardenal Ratzinger. Comentaba un conocido sacerdote que aunque el ángel de las tinieblas puede tener la fuerza de un gigante, no puede nada contra un hijo de la luz como fue Juan Pablo II.

sábado, 23 de noviembre de 2019

El pacífico ama la paz, pero está dispuesto a ir a la guerra para preservar su libertad


El pacífico ama la paz, pero está dispuesto a ir a la guerra para preservar su libertad y su dignidad. El pacifista ama la paz por encima de todas las cosas y se muestra dispuesto a todo para evitar la guerra.

Los nazis disparan sobre Dollfuss, que cae herido de muerte
“En 1934, el canciller Dollfuss, católico, conservador y patriota austríaco, es odiado por Hitler por católico, por conservador y por patriota austríaco. Por eso lo asesinan los nazis. Sin embargo, como se enfrentó a las milicias marxistas, se califica a Dollfuss de fascista de la misma manera que a Hitler; el fascismo de los antifascistas es una mentira semántica. En realidad, la experiencia italiana del fascismo no habría tenido más consecuencias que cualquier dictadura de América latina si dos temibles ideologías, el nazismo y el comunismo, no hubiesen sacado partido de ella, y si no hubiera tenido lugar en una de las más antiguas naciones de Europa”, escribe el escritor y periodista francés Jean Sévillia.


martes, 30 de julio de 2019

Las ideologías están muertas


Las ideologías,y en grado sumo la ideología marxista, ya están muertas, pero de ellas ha sobrevivido lo “políticamente correcto”; una ideología sin metafísica ni filosofía que lo respalde, que se reduce a ser una forma de matar el pensamiento sustituyéndolo con epítetos peyorativos.

La ideología se calificó como un pensar que ha terminado de pensar. Un conjunto de pensamientos muertos que ya no piensan, sino que, por el contrario, repiten obsesivamente eslóganes y consignas. Lo políticamente correcto, afirma Giovanni Sartori, no es ni siquiera heredero de un pensamiento. Se limita a ser una guerra donde se combate a base de epítetos que eliminan las palabras “incorrectas”, declaradas incorrectas.

domingo, 10 de febrero de 2019

Karl Marx y el marxismo de España.

Con acierto decía Pío Baroja que “no habrá cien personas en España que hayan leído entero El capital, de Karl Marx. Se puede afirmar, y parecerá una paradoja, que Karl Marx no ha influido en el marxismo de España. Muchos se consideran marxistas porque habrán leído artículos, habrán oído discursos, y esto les basta. Hacia el año 34 o 35 se publicó una traducción íntegra de El capital, probablemente la única. Era un volumen grueso. Yo estuve, dice Baroja, en varias librerías, y sobre todo en librerías de lance, y pregunté si se vendía entre el público. Nada o casi nada. Probablemente, el libro iría a parar a dependencias del Estado a centros obreros; yo no vi a nadie que lo comprara”.

lunes, 20 de agosto de 2018

Por qué Shakespeare no podría haber escrito Hamlet en la Antigua Roma.

Si se les preguntara por qué Shakespeare no podría haber escrito Hamlet en la Antigua Roma, los hegelianos hablarían del espíritu greco-romano, con el que no serían compatibles pensamientos, sentimientos y palabras tales como los de Shakespeare. Los marxistas podrían referirse a las relaciones y fuerzas de producción, que en Roma eran de tal modo que habrían generado inevitablemente una superestructura cultural en la que Virgilio podía funcionar como lo hizo, no así Shakespeare. Montesquieu se habría referido a la geografía, los climas, el “espíritu dominante” de los diversos sistemas sociales; Chateaubriand, a la diferencia marcada por la cristiandad, y Gobineau, a la raza; Herder, al espíritu tradicional; Taine, a la raza, el medio, el momento; Spengler, a la “morfología” autónoma de culturas y civilizaciones mutuamente excluyentes entre sí; y así sucesivamente. Ser utópico, cometer anacronismos, no ser realista, ser “escapista”, no entender la historia o la vida del mundo, es no lograr entender un conjunto determinado de leyes y fórmulas que cada escuela ofrece como clave de su
 Isaiah Berlin
explicación acerca del por qué lo que sucede debe suceder como lo hace y no en cualquier otro orden. Lo que todas las escuelas tienen en común es la creencia en que existe un orden y una clave para su comprensión, un plan, una geometría o una geografía, de acontecimientos. Quienes lo comprenden son sabios; los que no lo son vagan en la oscuridad. dirá el historiador de ideas Isaiah Berlin.

viernes, 27 de julio de 2018

¿Chávez fue fascista?


El profesor Carrera Damas dice que “hay que recordar que Chávez llega al poder utilizando los procedimientos de la democracia, pero llega también con el propósito de demoler esos procedimientos e instituciones gracias a las cuales había llegado al poder. Tenía, entonces, un problema de legitimidad, no de legalidad. Necesitaba un principio de legitimidad para demoler esas instituciones. ¿Dónde encontrar ese principio de legitimidad? Obviamente acude al pensamiento histórico, eso que hemos calificado como la “segunda religión” de los venezolanos. Es decir, se justifica diciendo que lo que se hace, se hace para cumplir con el mandato del padre fundador de la patria. No es una especie de recurso secundario; es fundamental. Es el mismo mecanismo que aplicó Fidel en Cuba, solo que en Cuba él comenzó con un poeta, Martí, y luego tuvo que llegar
Simón Bolivar.
también a Bolívar. Creo que valdría la pena explorar eso, pues se le da a Bolívar no solo el sentido de haber luchado por la libertad sino el de tener un designio que nunca se planteó, un carácter antiimperialista. No el antiimperialismo de Martí, un poeta que muere en forma heroica, sino un antiimperialista que comenzó por demoler el más grande imperio de su tiempo, el hispanoamericano. De tal manera que este recurso a Bolívar no es casual; es una fuente de legitimidad y, sobre todo, no necesita explicación”.

Enrique Krauze cuenta que Chávez creyó que la historia latinoamericana es una Sagrada Escritura poblada por unos cuantos héroes que cumplen una misión trascendental para la cual están dotados de fuego divino: el Che Guevara y Fidel Castro. Y desde joven ha creído que la historia de su país ha sido la biografía de Bolívar. También (aunque infinitamente menos) la de Simón Rodríguez
Simón Rodríguez.
(Robinson), Ezequiel Zamora, Ribas, Sucre, Maisanta. (Nunca, por supuesto, la del general Páez en el siglo XIX o la de Rómulo Betancourt en el XX). Y a partir de su discurso de toma de posesión en 1999, una biografía más se inscribía en la Sagrada Escritura, la del propio Hugo Chávez. El comandante ha creído todo ello con una perseverancia y un fervor que acaso no tenga precedente en la historia política latinoamericana. No es su ideología,es su religión.


Chávez no pertenece al árbol de la genealogía marxista ni socialista sino a otro árbol que no ve la historia en términos de lucha de clases sociales o de masas sino de héroes que guían al pueblo, y supuestamente lo encarnan y redimen, el árbol del fascismo, dice Enrique Krauze.

Teodoro Petkoff
¿Chávez fue fascista? Teodoro Petkoff ha reflexionado sobre el tema. "Chávez no fue fascista, pero tiene elementos fascistoides. El culto al líder providencial, a la tradición y a la violencia; la manipulación de la historia para sus fines políticos, el desconocimiento de la legalidad y las formas republicanas en nombre de la voz popular, su presencia permanente y opresiva en los medios, el discurso brutal y agresivo contra el adversario, que eso sí es nazi y que proviene de Carl Schmitt, el teórico nazi para quien la ecuación fundamental de la política es amigo/enemigo. Y Chávez, para los enemigos ni pan ni agua. 

jueves, 26 de abril de 2018

Para el bolchevismo, el valor moral supremo lo representaba el partido.

León Trotsky
Trotsky descalificó como “las patrañas papistas y cuáqueras la santidad de la vida humana”, una visión que respaldó con las ametralladoras apuntando a las espaldas de sus propias tropas. Para los marxistas, la ética era una rama de la metafísica, un artificio superestructural bajo el que se camuflaba un orden social injusto. Bujarin escribió que la construcción del comunismo podía compararse con un carpintero cuando fabrica un banco, que todo lo que es conveniente es a su vez necesario: “La “ética” se transforma a sí misma para el proletariado, paso a paso, en unas normas de conducta simples y comprensibles necesarias para el comunismo, de modo que, de hecho, deja de ser ética”.
Para el bolchevismo, el valor moral supremo lo representaba
Lenin y Trotsky
el partido como fuerza motriz de la lucha de clases; cualquier cosa que obstruyera o se resistiera a la marcha del progreso era, a priori, mala. “Todo lo que sirve a la revolución mundial es moral, y todo lo que sirve para dividir las filas del proletariado, desorganizarlo y debilitarlo, es inmoral”. Los conceptos de asesinato y robo fueron sustituidos por los de liquidación y expropiación.


Mucho antes de Stalin, los bolcheviques habían tratado agresivamente de destruir la Iglesia ortodoxa, sus monjes y sacerdotes obstaculizaban el acceso del partido a las mentes de la mayoría campesina, y les proporcionaba una versión de la existencia humana y un código moral que era diametralmente opuesto a la retórica progresista del marxismo.


sábado, 12 de agosto de 2017

El comunismo y el nazismo son ideologías hermanas.

nazi-fascismo y comunismo soviético
Dice Lechín que la diferencia más grande entre nazi-fascismo y comunismo soviético es que unos fueron derrotados en la segunda guerra mundial y el otro no. De ahí en adelante, la propaganda comunista fabricó diferencias irreconciliables, aunque inexistentes, con el fin de liberarse de toda asociación con el barco hundido y de poder seguir vendiendo la fantasía ideológica en un mundo por conquistar.

Lechín deja así en evidencia uno de los tantos mitos que ha construido la izquierda mundial, y que consiste en que esta no es fascista, cuando la verdad es que ambas doctrinas, como dice Lechín, aplican el mismo modelo político, aunque su impacto, discurso y estilo sean distintos. El prestigioso
Jean-François Revel
intelectual francés Jean-François Revel, un excomunista converso, explicó que el comunismo y el nazismo son ideologías hermanas a tal punto que el nazismo es el heredero ideológico del comunismo. Revel recuerda que el mismo Hitler confesó en una oportunidad qué él era el “realizador del marxismo” y que era un profundo conocedor de la obra de Marx. Hitler agregaría: “No voy a ocultar que he aprendido mucho del marxismo […]. Lo que me ha interesado e instruido de los marxistas son sus métodos […]. Todo el nacionalsocialismo está contenido en él […], las sociedades obreras de gimnasia, las células de empresa, los desfiles masivos, los folletos de propaganda redactados especialmente para ser comprendidos por las masas. Todos estos métodos nuevos de lucha política fueron inventados por los marxistas. No he necesitado más que apropiármelos y desarrollarlos para procurarme el instrumento que necesitábamos”. Según
explica Revel, el parentesco ideológico del marxismo con el nazismo va tan lejos que incluso el antisemitismo de los nazis fue en buena medida heredado del marxismo. Hitler conocía a la perfección el famoso Ensayo sobre la cuestión judía escrito por Marx, en el que el filósofo daba rienda suelta a su odio contra los judíos. De hecho, Hitler prácticamente plagió pasajes de ese ensayo en su libro Mein Kampf.

la diferencia más grande entre nazi-fascismo y comunismo soviético es que unos fueron derrotados en la segunda guerra mundial y el otro no

lunes, 24 de julio de 2017

El odio como factor de lucha.

El Che Guevara en su mensaje a través de la revista Tricontinental, en 1967: “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”. Cuando Guevara planteaba esta idea se refería, por cierto, a la revolución violenta marxista. Pero, en lo fundamental, la estrategia del populismo socialista no ha cambiado, siendo la inserción de odio en la sociedad el primer paso.