Para el periodista y escritor Pedro García Cuartango, “hay una diferencia esencial entre el KGB, por ejemplo, y el MI5 o el MI6. El KGB nació en el año 17, pero con otro nombre, cuando Lenin creó la checa y puso a Dzerzhinski al frente. Entonces ya, llámese checa o llámese OGPU, o NKVD, o KGB, el propósito claro del servicio secreto soviético fue el de purgar a los enemigos de la revolución. Eliminar a la disidencia. Eso es algo que Lenin tenía en la cabeza desde el principio. Y toda la historia del KGB tiene ese hilo conductor. Es un instrumento de represión interna. También tenía un aparato de espionaje externo, claro, pero su función principal era vigilar a la población y acabar con la disidencia. No es lo mismo que el MI5 y el MI6. El MI5 era el servicio de contraespionaje y el MI6 era el servicio exterior de espías, sí, pero ambos se crearon exclusivamente para defender la democracia británica contra enemigos externos. El KGB, en cambio, opera siempre para perseguir a los enemigos internos. Esa es la diferencia esencial que explica la idiosincrasia de los espías que militaban en estas organizaciones. Todos los espías que trabajaban para el KGB formaban parte de un engranaje infernal del que no podían salir. Cualquier desviación mínima, cualquier sugerencia de descontento, podía provocar la muerte. Stalin instauró un régimen de terror en el que nadie se atrevía ni siquiera a pensar en solitario, en su casa, en la posibilidad de traicionar al régimen. Lenin creó las bases del terror de las que luego se aprovecharía Stalin. Creó la checa; tenía esa idea del partido como vanguardia de la revolución; y creía que había que eliminar cualquier tipo de oposición interna en la nueva Unión Soviética.”
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miércoles, 1 de abril de 2026
Los espías de la KGB formaban un engranaje infernal del que no podían salir
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lunes, 9 de marzo de 2026
Cuantos ejercieron el poder dentro del sistema comunista, lo hicieron cruelmente, asesinando y encarcelando a millones de personas
Los obreros y campesinos destruirían los Estados burgueses y los sustituirían por “dictaduras del proletariado” provisionales, hasta alcanzar el fabuloso mundo prometido por los marxistas. Provistos de estas fantásticas ideas, que a ellos les parecían científicas, aunque sólo eran hipótesis dudosas que casi inmediatamente comenzaron a ser desmontadas por otros pensadores (como Eugen von Böhm-Bawerk, quien ya en 1896 pulverizó la teoría del valor de Marx y sus postulados sobre la plusvalía), en diversas partes numerosos reformadores sociales, llenos de buenas intenciones, sin esperar a la crisis final del capitalismo, encontraron una justificación para recurrir a la violencia. Desde finales del siglo XIX y a lo largo del XX surgieron figuras como Lenin, Trotski, Stalin, Kruschev, Tito, Enver Hoxha, Todor Zhivkov, Fidel Castro, Che Guevara, Georgi Dimitrov, Nicolás Ceaucesu, Mao, Tito, Walter Ulbricht, Kim Il Sung, Pol Pot y otras varias docenas de líderes. Todos ellos, cuando ejercieron el poder dentro del sistema comunista, lo hicieron cruelmente, asesinando y encarcelando a millones de personas.
Daba exactamente igual que el proceso lo dirigiera un abogado cubano como Fidel Castro, educado por los jesuitas, un ex seminarista cristiano como Stalin, un maestro como Mao, un militar como Tito o un afrancesado y tímido burgués como Pol Pot. No era una cuestión de personas, sino de ideas y de métodos, todos no podían ser psicópatas malignos.
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domingo, 8 de marzo de 2026
El paso definitivo hacia la conversión llega cuando uno ya no echa a otros la culpa de lo que le sucede
Morson, experto en literatura rusa y crítico literario, señala que el autor de Archipiélago Gulag era ateo. En 1945, fue condenado a trabajos forzados cuando las autoridades soviéticas requisaron una carta en la que criticaba las decisiones bélicas de Stalin.Y ahí, en el gulag, se reblandeció su ateísmo, además de otras convicciones. Gracias a la dura experiencia de los campos y a las conversaciones con otros prisioneros, el escritor se puso a pensar sobre su vida. Un día, comenta Morson, un recluso, Borís Gammerov, le recriminó que se mofara de un comentario religioso de Roosevelt. Gracias a esa llamada de atención, Solzhenitsyn se dio cuenta de que “se la había impuesto el ateísmo desde fuera”. “Llegó a comprender que las condiciones soviéticas eran consecuencia directa del materialismo y del ateísmo”, puesto que ambas posturas rebajan al ser humano y lo convierten en un mero medio.
El desencantamiento con la ideología comunista corrió parejo con la apertura a la fe cristiana. El escritor ruso no fue el único que tuvo esas vivencias. En los campos, en efecto, muchos se decantaban por la traición a fin de sobrevivir, otros se desesperaban e intentaban quitarse la vida. Quienes pudieron afrontar con esperanza esa situación fueron los que “eligieron mantenerse a fieles a su conciencia”, muchos de los cuales viajaron hasta la fe.“El paso definitivo hacia la conversión llega cuando uno ya no echa a otros la culpa de lo que le sucede, sino se da cuenta de su propia pecaminosidad y la asume”, escribe Morson. En una charla con el médico del campo, Borís Kornfeld, también converso, este confesó a Solzhenitsyn que aceptó la existencia de Dios definitivamente cuando reconoció que “ningún castigo es totalmente inmerecido. Puede que nada de ello tenga que ver con la culpa real, pero si repasas tu vida con lupa y reflexionas profundamente sobre ella, descubrirás alguna transgresión o pecado por el que no has pagado”.
Estas experiencias transformaron completamente la perspectiva con que Solzhenitsyn afrontaba el día a día en el gulag, dotando de sentido sus jornadas. Dicho de otro modo, su vida cotidiana dejó de ser un castigo traumático e inhumano para revelarse como una oportunidad de crecimiento espiritual. “Los torturadores, señala Morson hablando de la fe de Solzhenitsyn, pueden estar a salvo de las penalidades, pero se alejan de la humanidad”, mientras que otros encuentran, en medio del dolor y los sufrimientos, “una forma inesperada de desarrollar el alma”.
Estas experiencias transformaron completamente la perspectiva con que Solzhenitsyn afrontaba el día a día en el gulag, dotando de sentido sus jornadas. Dicho de otro modo, su vida cotidiana dejó de ser un castigo traumático e inhumano para revelarse como una oportunidad de crecimiento espiritual. “Los torturadores, señala Morson hablando de la fe de Solzhenitsyn, pueden estar a salvo de las penalidades, pero se alejan de la humanidad”, mientras que otros encuentran, en medio del dolor y los sufrimientos, “una forma inesperada de desarrollar el alma”.
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miércoles, 10 de septiembre de 2025
El marxismo de Lenin estuvo impregnado del espíritu jacobino de los terroristas
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| Vladimir Lenin |
El origen noble de Lenin fue clave para su personalidad dominante. Esto es algo que a menudo ha sido ignorado por sus biógrafos.Como indicó Gorky en 1917, “Lenin es un dirigente y un noble ruso, no sin algunos rasgos psicológicos de esta clase extinguida, y por tanto se considera legitimado para realizar con el pueblo ruso un experimento cruel que está condenado al fracaso”.El marxismo de Lenin estuvo impregnado del espíritu jacobino de los terroristas y de su creencia en la importancia decisiva de la toma del poder.
Referencia: La Revolución rusa (1891-1924) (Orlando Figes)
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sábado, 6 de septiembre de 2025
Stalin, el fundador de un imperio
Stalin era un heredero, un vencedor, el fundador de un imperio, y murió cuando era más poderoso que nunca, pocos años después de haber sido celebrado al cumplir 70 años como genio universal. Como sucesor de Lenin, Stalin había participado de la gloria de su célebre predecesor. No fue el único aspirante a esta filiación, pero, habiéndola conquistado por la astucia y por la fuerza, hizo de ella una prerrogativa casi indiscutida, eclipsando a sus rivales con su formidable poder antes de reducirlos por el asesinato o el exilio, o por ambos a la vez, como en el caso de Trotski. Su derecho a la sucesión se apoyaba sobre algo firme, el partido único, la ideología bolchevique, el terror y la policía política constituían el legado leninista. Stalin lo integró en un sistema de gobierno asiático, que coronó con el exterminio del campesinado so pretexto de que este era burguesía. Realizó tan bien esa maniobra política que hubiera podido reclamar tanto como el que más su derecho a la idea original, y tal vez con mayor razón, pues su principal carta de triunfo consiste en haber hecho durar ese régimen tan poco hecho para durar; en haber prolongado e incluso reimpulsado la ilusión revolucionaria al mismo tiempo que con ella forjaba una cadena de autoridad primitiva, pero no por ello menos obedecida. Trotski, en quien el hombre de letras pesaba más que el terrorista, casi seguramente hubiese naufragado. El discreto Bujarin hubiese dilapidado el patrimonio familiar en un retorno asaz moderado al capitalismo. Stalin hizo fructificar la herencia, añadiendo a esta su genio político propio, y atemperando al uno con la otra. El georgiano ganó la guerra, transformó la Unión Soviética en imperio y en superpotencia y dio a la idea comunista un resplandor sin precedentes. Su gobierno conoció entonces la respetabilidad que dan la victoria y la fuerza; su persona fue objeto de reverencia universal, y llegó a ser temido por doquier, incluso por quienes lo idolatraban. El Estado soviético se encontró en una posición más estable, no porque fuese menos arbitrario o menos despótico o porque hubiera cesado la represión de las masas; esta, por el contrario, se renovó; pero la tribuna del Kremlin presentaba a los mismos dirigentes en cada aniversario de Octubre, y la maquinaria burocrática adquirió un barniz moderno que no había tenido antes de la guerra un partido a la vez todopoderoso, y sin embargo diezmado sistemáticamente por un grupo mudable de fieles en torno de un jefe de grupo imprevisible. Así, todo contribuía a hacer creer que el día de la desaparición de Stalin la transmisión del poder soviético se efectuaría de manera menos dramática y menos conflictiva que después de la muerte de Lenin.
Su única obsesión fue conservar el poder y, para empezar, la vida, frustrando las conjuras que su desconfianza paranoica no dejaba de ofrecerle a su imaginación. En su vejez de potentado conservó las costumbres del conspirador y del aventurero, reforzadas por el hábito del poder absoluto. Vivía rodeado de guardias y soldados, no hablaba casi nunca en público, cambiaba de residencia y de itinerario, y hacía que otros probasen los platos que salían de su propia cocina. Ni siquiera su séquito más cercano y más antiguo, fuese político o familiar, estuvo libre de sus sospechas.El fiel entre los fieles, Mólotov, cuya mujer ya había sido arrestada, parecía ser la próxima víctima. El descubrimiento de la conjura de los médicos judíos, en enero de 1953, puso de manifiesto la vigencia intacta de los resortes del régimen, la ideología y el terror.
Referencia: El pasado de una ilusión (François Furet)
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viernes, 29 de agosto de 2025
Un sistema político que glorificaba la crueldad bolchevique y denigraba la vida
Los archivos del Estado ruso confirmaron que fue Lenin el iniciador del empleo del terror por parte del Estado soviético. El 11 de agosto de 1918, Lenin escribió a los líderes del Partido en Penza dando instrucciones sobre cómo tratar a los campesinos: ¡Camaradas! La revuelta de los cinco volosts kulaks debe ser reprimida sin piedad… Tenéis que ahorcar (ahorcar sin falta, para que el público lo vea) al menos a cien kulaks destacados, los ricos y los chupasangres… Ejecutad a los rehenes, tal como se dijo en el telegrama de ayer. Esto hay que hacerlo de manera que la gente, en cientos de kilómetros a la redonda, lo vea, tiemble, sepa y grite: ahoguemos y estrangulemos a esos kulaks chupasangres. Telegrafiad acusando recibo y la ejecución de esto. Vuestro, Lenin. P. D.: Utilizad para esto a vuestros hombres más duros. También fue Lenin quien dio la orden de “ejecutar por pelotón de fusilamiento” a los sacerdotes de Shuia, quien ordenó a Nikolai Krestinski: “Es necesario preparar en secreto, y urgentemente, el terror”, y quien reconoció en 1920: “No vacilaremos en fusilar a miles de personas”. ¿Qué tuvo, pues, de sorprendente que Lenin, que inició el proceso, diera paso a Stalin, que aceleró la desaparición de millones de personas? Stalin aplicó metódica e implacablemente los mismos métodos a mayor escala, pero el retórico argumento según el cual “cuando se nos reprocha nuestra crueldad, nos preguntamos cómo se puede olvidar el marxismo más elemental” era también de Lenin. Así pues, las consecuencias del estalinismo no fueron un accidente ni una “aberración socialista”, como pretendió argumentar Jruschov. El Terror fue una continuidad histórica en un sistema político que glorificaba la “crueldad bolchevique” y denigraba el valor de la vida humana.
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sábado, 19 de julio de 2025
En la Segunda Guerra Mundial se pudieron ver ejemplos de inhumanidad institucionalizada
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| sir Arthur Harris |
En 1920, dos años después de que las flores volvieran a brotar en Verdún, veintiséis de los veintiocho países europeos disfrutaban de un sistema democrático. Las dos excepciones eran la Rusia furibunda de Lenin, y la Hungría arrogante del mariscal Horthy. Para 1939, más de la mitad se habían convertido en dictaduras absolutas.
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martes, 15 de julio de 2025
Putin parece decidido a desenterrar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
El gobierno de Putin no solo parece haber decidido desenterrar a Stalin, sino también al enorme país que este gobernó, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
"La URSS aún existe desde el punto de vista legal", declaró Antón Kobiakov, un asesor del Kremlin."Dado que el Congreso de los Soviets fue el que creó la URSS en 1922, entonces debería haber sido disuelta por decisión de ese mismo congreso", argumentó. "La disolución fue ilegal, por lo tanto debería ser anulada”.
En 2021, una encuesta del Centro Levada arrojó que el 63% de los rusos (entre ellos el propio Putin) consideraban que la disolución de la URSS fue un “error". ¿Pero qué importancia tiene esto hoy? Pues que, a criterio del asesor Kobiakov, el conflicto en Ucrania es un asunto interno y no una guerra entre dos estados.
Fuente: BBC News
En 2021, una encuesta del Centro Levada arrojó que el 63% de los rusos (entre ellos el propio Putin) consideraban que la disolución de la URSS fue un “error". ¿Pero qué importancia tiene esto hoy? Pues que, a criterio del asesor Kobiakov, el conflicto en Ucrania es un asunto interno y no una guerra entre dos estados.
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domingo, 2 de marzo de 2025
Es terrible haber nacido en la URSS y tener que vivir en Rusia
Svetlana Aleksiévich (Premio Nobel de Literatura en 2015) escribe:“Es terrible haber nacido en la URSS y tener que vivir en Rusia”; “Antes mataba Stalin, ahora matan los mafiosos”; “De repente, llegaron los embutidos a las nuevas tiendas. Todos corrimos a verlos, pero también vimos los precios. ¡Y qué precios! Así fue como el capitalismo entró en nuestras vidas”; “Llegó la Perestroika y los maestros nos dijeron que olvidáramos todo lo que nos habían enseñado antes y que ahora leyéramos los periódicos”; “Todo parecía el decorado de una vida que no era la nuestra”; “Mi tiempo terminó antes de que acabara mi vida. Uno tiene que morir cuando muere su tiempo”; “Hoy en día tiene más valor una gota de petróleo que una gota de sangre”; “Usted escribirá algo, se imprimirá su libro, la buena gente lo leerá y derramará unas lágrimas. Pero la gente mala, que es a quien de verdad concierne todo esto, lo pasará por alto… ¿A ellos qué les importa?”.
“Ay, pueblo ruso, qué poco te gusta morir de tu propia muerte” (Gogol), “Van a la muerte cantando / aunque hayan llorado antes” (Guzenko).
“Ay, pueblo ruso, qué poco te gusta morir de tu propia muerte” (Gogol), “Van a la muerte cantando / aunque hayan llorado antes” (Guzenko).
martes, 3 de diciembre de 2024
Stalin no podía dar pan al pueblo y que, por eso, le daba circo
Isaak Emanuílovich Bábel, escritor y dramaturgo soviético que ganó gran fama internacional durante la década de 1930, comentaba que las farsas judiciales causan una profunda impresión en el pueblo llano. Las denuncias presentadas en tono burlesco, y la consiguiente autohumillación de los acusados que, aparentemente drogados pronuncian las confesiones más “absurdas”, proporcionaban al obrero un enemigo manifiesto,un chivo expiatorio al que se puede responsabilizar de la acuciante escasez de leche, embutido y demás artículos de primera necesidad. Se rumorea que “Stalin no puede dar pan al pueblo y que, por eso, le da circo”.
El 15 de mayo de 1939, Bábel fue arrestado en su dacha de Peredélkino, a las afueras de Moscú,y encarcelado en la prisión de Butyrka, pero no fue llevado ante un tribunal hasta el 26 de enero de 1940; allí fue sometido a un juicio sumario acusado de espionaje y terrorismo contra el gobierno, siendo condenado a muerte y fusilado al día siguiente. Tras el arresto, Bábel y sus obras fueron prohibidas de toda mención pública, sus libros retirados de la circulación y su nombre borrado de todo registro literario de la URSS. Bábel sería rehabilitado en diciembre de 1954, durante el deshielo de Jrushchov, cuando la condena de 1940 fue anulada al considerarse la "ausencia de cualquier crimen" en las actividades del escritor.
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domingo, 6 de octubre de 2024
Gulag
El Gulag tenía antecedentes en la Rusia zarista, en las brigadas de trabajadores forzados que operaban en Siberia desde el siglo XVII hasta el inicio del XX. Casi inmediatamente después de concluida la revolución rusa adoptó su forma más moderna y conocida, convirtiéndose en una parte integral del sistema soviético. El terror masivo contra los opositores reales y presuntos fue una parte integral de la revolución desde el comienzo; en el verano de 1918, Lenin, el líder de la revolución, había exigido que los “elementos inseguros” fueran confinados en campos de concentración en las afueras de las principales ciudades. Aristócratas, comerciantes y otras personas definidas como “enemigos potenciales” fueron debidamente encarcelados. Hacia 1921 ya había ochenta y cuatro campos en cuarenta y tres provincias, la mayoría concebidos para “rehabilitar” a estos primeros enemigos del pueblo.
El Gulag no cesó de crecer en la década de 1930, sino que continuó expandiéndose durante la Segunda Guerra Mundial y en los años cuarenta, alcanzando su auge a comienzos de la década de 1950. En esa época los campos habían llegado a desempeñar un papel central en la economía soviética. Producían un tercio del oro del país, buena parte del carbón y la madera, y una gran porción de casi todos los demás productos.El Gulag tenía sus propias leyes, sus propias costumbres, e incluso su propia jerga. Generaba su propia literatura, sus villanos y sus héroes.Desde 1929, cuando comenzó la gran expansión del Gulag, hasta 1953, año en que murió Stalin, las estimaciones más precisas indican que unos 18. 000.000 de personas pasaron por este sistema masivo.
En la década de 1980, el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, y su colega soviético Mijaíl Gorbachov, hablaron de los campos soviéticos. Solo en 1987, Gorbachov (nieto él mismo de prisioneros del Gulag) comenzó a desmantelar todos los campos para presos políticos.
Referencia: Gulag de Anne Applebaum
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jueves, 20 de junio de 2024
Sartre aportó credibilidad intelectual a voces como la de Pierre Daix, Maurice Thorez, Belov y Saloth Sar
Sartre aportó credibilidad intelectual a voces como la de Pierre Daix, director de Les Lettres Françaises, que escribió que “los campos de reeducación de la Unión Soviética son el logro de la completa eliminación de la explotación del hombre por el hombre”. O la del líder del Partido Comunista Francés, Maurice Thorez, que pronunció un discurso público en febrero de 1949 en el que afirmó que si el ejército soviético, “en defensa de la causa de la libertad y del socialismo, llegara a nuestro país para perseguir a los agresores, ¿podrían tener los trabajadores y el pueblo de Francia otra actitud hacia el ejército soviético que la que han tenido los pueblos de Polonia, Rumanía y Yugoslavia?”. Manejado por hombres como éstos, el engranaje de la justificación convertía lo negro en blanco y, si era necesario, otra vez en negro, dependiendo de las veleidades ideológicas de Moscú.Las célebres palabras de Jean-Paul Sartre dieron justificación existencial a los puños de torturadores como Belov y aportaron consuelo moral a ideólogos atentos y tiranos embrionarios como el estudiante camboyano llamado Saloth Sar, que ingresó en el Partido Comunista Francés en París a principios de los años cincuenta y llegó a ser conocido por el mundo como “el Hermano Número Uno” o Pol Pot. Es imposible que Sartre pudiera alegar ignorancia. No tenía más que entrar en cualquier biblioteca y sacar de la estantería la crónica de André Gide sobre su visita a la Unión Soviética en 1936, cuya publicación había causado sensación en Francia: “La más mínima protesta, la más mínima crítica, se penaliza con los castigos más severos, y de hecho es suprimida al instante. Dudo que haya otro país en el mundo, incluida la Alemania de Hitler, donde el pensamiento sea menos libre, más reprimido, más temeroso, más sometido”. Gide era comunista cuando llegó a Rusia.
A principios de los años cincuenta, el culto a la personalidad había cobrado un fervor y un fanatismo como sólo se ven en las primeras etapas de los movimientos religiosos de masas. Stalin,el exseminarista, había construido una religión socialista con él mismo en el centro; un dios que exigía fe sin razonamiento, obediencia sin un instante de vacilación. Que cientos de millones de personas (las poblaciones enteras de la Unión Soviética, China y las naciones satélite de Europa del Este) pudieran tener sus vidas controladas por un solo hombre, que había usurpado todo el poder de una revolución mundial, era demasiado difícil de asimilar por los ciudadanos corrientes. Mucho mejor y mucho más seguro, pues, era creer. Pero su adulación colectiva no hizo más que magnificar y reinfectar la megalomanía de Stalin.
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miércoles, 19 de junio de 2024
Para Stalin la igualdad estricta era una mezquina estupidez
Stalin había declarado que la igualdad estricta, que había sido el ideal supremo de la revolución, era ahora“una mezquina estupidez burguesa, digna de una secta primitiva de ascetas, pero no de la sociedad socialista organizada según los principios marxistas”.(Eugene Lyons, Assignment in Utopia).
viernes, 15 de marzo de 2024
La moralidad era lo que Lenin, luego Stalin y así hasta Gorbachov, decidieran en el Kremlin
Escribe el periodista español Federico Jiménez Losantos en su libro Memoria del comunismo que “la moralidad era lo que Lenin, luego Stalin y así hasta Gorbachov, decidieran en el Kremlin. Por eso, la rebelión de los obreros de Kronstadt en favor del poder de los soviets, ensalzada por Lenin y Trotski, fue tres años después masacrada por Trotski y Lenin, por el delito de pedir lo mismo a quienes ya solo debían obediencia”…….. “No importa que Lenin fuera un agente del Imperio Alemán, matara de hambre a los suyos y exterminara a todos los partidos políticos, sindicatos, intelectuales, obreros y campesinos que no encajaban en sus planes tiránicos. No importa que Stalin siempre se entendiera con Hitler, desde mucho antes del pacto germano-soviético por el que se repartieron Polonia, ni que unos y otros se entregasen a sus respectivos agentes o disidentes para exterminarlos.No importa ni importó nunca la verdad sobre la naturaleza genocida del comunismo en Rusia. Ese es el genio de Münzenberg, haber creado la mentira más duradera de la historia, basándose siempre en lo mismo, la denigración del adversario, la justificación de su exterminio e incluso la justificación del error al hacerlo. ¿Y cómo? Consiguiendo que los que mentían se sintieran en el lado del Bien, moralmente superiores a los que dudaban, cuya duda los situaba automáticamente del lado del Mal.”
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lunes, 1 de enero de 2024
La minoría étnica europea más perseguida en la segunda mitad de la década de 1930 fueron los seiscientos mil polacos soviéticos
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| Iósif Stalin ordenó la muerte por inanición de unos cinco millones de personas |
Mientras que un millón de ciudadanos soviéticos trabajaban en los campos de concentración y los asentamientos especiales soviéticos a finales de 1938, el número de ciudadanos alemanes en los campos de concentración de su país era de unos veinte mil. Teniendo en cuenta la diferencia de población, el sistema soviético de campos de concentración era en aquella época unas veinticinco veces mayor que el alemán. En aquel momento, el terror soviético no sólo era mayor en dimensión, sino que también era incomparablemente más letal. Nada en la Alemania de Hitler se acercó ni remotamente a la ejecución de casi cuatrocientas mil personas en dieciocho meses realizada en la Unión Soviética bajo la orden 00447. En 1937 y 1938, 267 personas fueron sentenciadas a muerte en la Alemania nazi, en comparación con las 378.326 sentencias a muerte sólo en la operación contra los kulaks en la Unión Soviética. De nuevo, teniendo en cuenta la diferencia de población, las posibilidades que tenía un ciudadano soviético de ser ejecutado en la acción contra los kulaks eran unas siete veces mayores que las que tenía un ciudadano alemán de ser sentenciado a muerte en la Alemania nazi por cualquier delito. Tras la purga de las cúpulas y la reafirmación de su dominio sobre las instituciones clave, tanto Stalin como Hitler llevaron a cabo limpiezas sociales en 1937 y 1938. Pero la acción contra los kulaks no fue la totalidad del Gran Terror. Esta podía considerarse, o al menos presentarse, como una guerra de clases. Pero cuando la Unión Soviética mataba a enemigos de clase también estaba matando a enemigos étnicos. A finales de la década de 1930, el régimen nacionalsocialista de Hitler era bien conocido por su racismo y su antisemitismo, pero fue la Unión Soviética de Stalin la que emprendió las primeras campañas de exterminio de nacionalidades enemigas internas.
Mientras en España el Frente Popular presentaba a la Unión Soviética como el hogar de la tolerancia, Stalin ordenaba el exterminio de varias nacionalidades soviéticas. La minoría étnica europea más perseguida en la segunda mitad de la década de 1930 no fueron los aproximadamente cuatrocientos mil judíos alemanes (cifra que iba menguando por la emigración) sino los seiscientos mil polacos soviéticos.Stalin fue un pionero de los asesinatos en masa de nacionalidades, y los polacos fueron las víctimas principales entre las nacionalidades soviéticas.
Referencia:Tierras de sangre de Timothy Snyder
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jueves, 7 de diciembre de 2023
El Gobierno de Rusia utiliza la desinformación, la corrupción y la fuerza militar para socavar la soberanía ucraniana como hicieron los gobiernos soviéticos
En 2008 el académico ruso Víktor Kondrashin publicó la versión más elocuente de la hambruna que sufrió el pueblo ruso. Gólod 1932-1933. Traguedia Rossiskoi derevni («La hambruna de 1932-1933. La tragedia del pueblo ruso») detallaba los horrores que durante aquellos años se vivieron en la provincia rusa de Penza, en la región del Volga. Kondrashin no negaba que hubiese habido una hambruna generalizada en Ucrania. Al contrario, su trabajo mostraba que Stalin había iniciado un proceso despiadado de colectivización y confirmaba que había ordenado la insensata confiscación de cereal de 1932 y 1933, a sabiendas de que morirían millones de personas…. Por lo devastadora que fue, porque se silenció a conciencia y por el profundo impacto que tuvo en la demografía, la psicología y la política de Ucrania, la hambruna continúa dando forma a la manera en que los ucranianos y los rusos piensan sobre sí mismos y los unos acerca de los otros, de maneras tanto obvias como sutiles. La generación que vivió la hambruna y sobrevivió a ella cargó con los recuerdos durante toda su vida, pero la tragedia sigue influyendo incluso a los hijos y los nietos de los supervivientes y los perpetradores. No cabe duda de que la aniquilación de la élite ucraniana en la década de 1930 sigue siendo importante. Aunque hayan pasado tres generaciones, el origen de muchos de los problemas políticos actuales de Ucrania, entre ellos la amplia desconfianza hacia el Estado, las débiles instituciones nacionales y una clase política corrupta, se remonta directamente a la pérdida de esa primera élite patriótica y posrevolucionaria. En 1933 los hombres y mujeres que podrían haber liderado el país, las personas a las que habrían influido y que a su vez habrían influido a otros, fueron eliminados de la escena. Se intimidó a quienes los sustituyeron para que guardaran silencio y obedecieran, se les enseñó a ser precavidos, cuidadosos y pusilánimes. En los años siguientes el Estado se convirtió en algo que temer en vez de admirar. A los políticos y los burócratas jamás se les volvió a considerar servidores públicos benévolos. Todas las actuales patologías políticas de Ucrania se remontan a 1933……El actual Gobierno ruso conoce de sobra esta historia. Al igual que en 1932, cuando Stalin le dijo a Kaganóvich que su mayor preocupación era perder Ucrania, el actual Gobierno ruso también cree que una Ucrania soberana, democrática, estable y unida al resto de Europa mediante vínculos culturales y comerciales supone una amenaza para los intereses de los líderes rusos. Al fin y al cabo, si Ucrania se vuelve demasiado europea (si consigue que parezca que se ha integrado con éxito a Occidente), los rusos pueden preguntarse por qué no pueden hacerlo ellos. La revolución popular que estalló en Ucrania en 2014 representó la peor pesadilla de la cúpula dirigente de Rusia; jóvenes que pedían un Estado de derecho, que denunciaban la corrupción y ondeaban banderas europeas. Un movimiento como ese podría ser contagioso, y por lo tanto debían detenerlo por cualquier medio. El actual Gobierno de Rusia utiliza la desinformación, la corrupción y la fuerza militar para socavar la soberanía ucraniana como hicieron los gobiernos soviéticos tiempo atrás. Al igual que en 1932, las constantes menciones a la guerra y a los enemigos siguen resultando útiles para los líderes rusos, que no pueden explicar el estancamiento del nivel de vida ni justificar sus privilegios, su riqueza y su poder.
En la década de 1930 se asesinó a una generación de intelectuales y políticos ucranianos, pero su legado no murió. Al igual que en el pasado, la aspiración nacional, ligada a la aspiración de libertad, revivió en la década de 1960, permaneció oculta en las de 1970 y 1980, y resurgió en la de 1990. Una nueva generación de intelectuales y activistas ucranianos volvió a aparecer con el nuevo siglo.
Referencia:Hambruna roja de Anne Applebaum
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viernes, 10 de noviembre de 2023
Experimento en la esperanza
Una de las claves del misterio de por qué muchos de los hombres y mujeres jóvenes más valiosos de las generaciones pasadas, ante la evidencia absolutamente aplastante de los campos de concentración, ante el estado policíaco tal vez más brutal que se haya conocido nunca, ante el cesarismo asiático de Stalin, continuaron sin embargo sirviendo a esa causa, creyendo y muriendo por ella. Si se quiere comprender el fenómeno de esta clase de conducta, sólo puede hacerse a la luz de una visión mesiánica y religiosa, de la gran promesa que dice que te abrirás paso a través del infierno, hundido en él hasta el cuello si es preciso, porque estás en el camino señalado por el destino, en el camino profético hacia la resurrección del hombre en el reino de la justicia. Precisamente porque el escenario milenarista de la redención del hombre y del establecimiento del reino de la justicia sobre la tierra continúa fascinando al espíritu humano, cualquier experimento en la esperanza dispara la imaginación mucho más allá de los hechos políticos. ¿Qué quiero decir con “experimento en la esperanza”? Todos tenemos nuestra propia lista, escribe George Steiner.
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miércoles, 13 de septiembre de 2023
Derrotamos a un asesino de masas con la ayuda de otro
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| General Jaruzelski |
Para muchas personas los crímenes de Stalin no inspiran la misma reacción visceral que los crímenes de Hitler. Nadie quiere pensar que derrotamos a un asesino de masas con la ayuda de otro.Los regímenes comunistas se volvieron menos censurables a medida que pasaban los años. Nadie temía demasiado al general Jaruzelski, ni siquiera a Brézhnev, aunque ambos fueron responsables de la devastación.
El acceso a los emplazamientos de los campos soviéticos (GULAG) estaba prohibido. Ninguna cámara de televisión ha filmado nunca los campos soviéticos ni a las víctimas, como se hizo en Alemania al final de la Segunda Guerra Mundial. Así pues, la carencia de imágenes significa menor comprensión.Un pequeño sector de la izquierda occidental luchó por explicar, y a veces disculpar, los campos y el terror que los creó a partir de 1930.Durante los procesos de Moscú, mientras Stalin condenaba arbitrariamente a miles de inocentes miembros del partido a los campos, el dramaturgo Bertolt Brecht le decía al filósofo Sidney Hook: “Cuanto más inocentes son, más merecen morir”.En la década de 1980 todavía había académicos que continuaban hablando de las virtudes del sistema sanitario de la Alemania oriental o de las iniciativas polacas en favor de la paz; todavía había activistas que se sentían avergonzados del escándalo suscitado en torno a los disidentes de los campos de prisioneros de Europa oriental.
Después de la revolución rusa, la información oficial sobre los campos soviéticos estaba disponible para cualquiera que la deseara. Desde el comienzo los informes de los testigos presenciales del Gulag fueron rechazados e infravalorados por las mismas personas que nunca habrían puesto en cuestión la validez del testimonio sobre el Holocausto.
Referencia: Gulag de Anne Applebaum
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viernes, 1 de septiembre de 2023
No tenía el menor reparo en mentir, y por eso esperaba de los demás un comportamiento similar
“Todos los que estábamos en torno a Stalin éramos provisionales, diría Nikita Jrushchov, futuro dirigente de la Unión Soviética. Mientras mantuviese cierto grado de confianza en nosotros, se nos permitía seguir viviendo y trabajando; pero bastaba que dejara de fiarse de alguien para que desatase todo su recelo”. Stepán Mikoián, quien por ser hijo de Anastás Mikoián, integrante del Politburó, creció en el complejo arquitectónico del Kremlin durante la década de 1930, corrobora la opinión de Jrushchov.“Miraba a la gente a los ojos cuando le hablaba, recuerda, y si uno apartaba la mirada, daba en sospechar que lo estaba engañando. En ese caso, era capaz de hacer cosas muy desagradables… Era un hombre muy suspicaz, y ése era su rasgo más sobresaliente… No tenía escrúpulos… No tenía el menor reparo en mentir si lo consideraba necesario, y por eso esperaba de los demás un comportamiento similar… Cualquiera podía resultar ser un traidor”.
jueves, 11 de mayo de 2023
El Gran Terror estalinista
Timothy David Snyder,historiador y profesor de la Universidad de Yale escribe que “Stalin mataba a sus propios conciudadanos con tanta eficacia como Hitler eliminaba a ciudadanos de otros países. Stalin sabía lo que iba a ocurrir cuando les arrebató los alimentos a los hambrientos campesinos de Ucrania en 1933, lo mismo que Hitler sabía lo que podía esperarse cuando privó de comida a los prisioneros de guerra soviéticos, ocho años más tarde. En ambos casos, más de tres millones de personas murieron. Durante el Gran Terror estalinista de 1937-1938, casi setecientos mil ciudadanos soviéticos fueron pasa dos por las armas. Los aproximadamente doscientos mil polacos asesinados por alemanes y soviéticos durante la ocupación conjunta de Polonia también murieron por este sistema, igual que los más de trescientos mil bielorrusos y otros tantos polacos ejecutados”.
“Campesinos hambrientos mendigaban a lo largo de las colas de pan pidiendo unas migajas. Las amas de casa que hacían cola veían cómo las campesinas morían de hambre en las aceras. Un joven comunista llamaba esqueletos vivientes a los niños campesinos que veía. Un miembro del partido de la industrial Stalino se sentía consternado ante los cadáveres de los muertos de hambre que encontraba en la puerta trasera de su casa. Las parejas que paseaban por los parques no podían dejar de advertir los carteles que prohibían cavar tumbas. Los médicos y enfermeras tenían prohibido tratar (o alimentar) a los hambrientos que llegaban a los hospitales. La policía de la ciudad retiraba de las calles a los famélicos niños vagabundos para ocultarlos de la vista. En las ciudades de la Ucrania soviética, la policía capturaba varios cientos de niños al día; un día de principios de 1933 la policía de Járkov tuvo que llenar un cupo de dos mil. En todo momento, unos veinte mil niños esperaban la muerte en los cuarteles de Járkov. Los niños rogaban a la policía que al menos les permitieran morir al aire libre: “Dejadme morir en paz, no quiero morir en los barracones de la muerte”. La estación del ferrocarril en Dnepropetróvsk estaba desbordada de campesinos hambrientos, demasiado débiles incluso para mendigar.Las muertes de campesinos en las vías del ferrocarril ofrecían un testimonio espantoso de los nuevos contrastes. Por toda la Ucrania soviética, los pasajeros de los trenes se convirtieron en testigos involuntarios de horribles accidentes. Los campesinos hambrientos caminaban hacia las ciudades siguiendo las vías y se desmayaban de debilidad sobre los raíles. En Khartsyszk, los campesinos expulsados de la estación se colgaban de los árboles cercanos. Los habitantes de las ciudades estaban acostumbrados a ver a los campesinos en la plaza del mercado, extendiendo los frutos de la tierra y vendiendo sus productos. En 1933, los campesinos acudían a los familiares mercados de las ciudades, pero esta vez para mendigar y no para vender. Las plazas, ahora vacías de productos y de consumidores, sólo contenían las discordancias de la muerte. A primera hora, el único sonido era la débil respiración de los agonizantes, acurrucados debajo de harapos que en otro tiempo habían sido ropas.Las matanzas masivas por hambre de 1933 fueron el resultado del primer Plan Quinquenal de Stalin, implementado entre 1928 y 1932.”
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