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viernes, 2 de octubre de 2026

Existe un modo de forzar la actuación contra conciencia, la tortura

La conciencia es en el hombre el órgano del bien y del mal; pero no es un oráculo. Nos marca la dirección, nos permite superar las perspectivas de nuestro egoísmo y mirar lo universal, lo que es recto en sí mismo. Pero para poder verlo, necesita de la reflexión de un conocimiento real, un conocimiento, si se puede decir, que sea también moral. Lo cual significa que necesita una idea recta de la jerarquía de valores que no esté deformada por la ideología. 
Debes seguir tu conciencia; lo cual tan solo quiere decir que debes hacer lo que tienes por objetivamente bueno, cosa que en el fondo es algo trivial. Realmente bueno es solo lo que tanto objetiva como subjetivamente es bueno.
Cuando a uno se le obliga a actuar en contra de su conciencia. Se trata de una lesión de la dignidad del hombre. Pero ¿es eso de verdad posible? Ni siquiera la amenaza de muerte obliga a uno a actuar contra su conciencia, como documenta la historia de los mártires de cualquier tiempo. Existe no obstante un modo de forzar la actuación contra conciencia, la tortura, que convierte a un hombre en instrumento sin voluntad de otro. De ahí que la tortura pertenezca a los pocos modos de obrar que, siempre y en toda circunstancia, son malos; toca directamente el santuario de la conciencia, del que ya el precristiano Séneca escribió que “habita en nosotros un espíritu santo como espectador y guardián de nuestras buenas y malas acciones”.

Referencia: Ética:cuestiones fundamentales (Robert Spaemann)

miércoles, 2 de septiembre de 2026

La política del Leviatán consiste en hacer que el miedo a la muerte domine las almas

El valor es, ante todo, el que evita ceder al miedo a la muerte. La política del Leviatán consiste en hacer que este miedo a la muerte domine las almas, a través de diversos escenarios de peligro mortal, sea real o ilusorio, poco importa, ya que solo cuentan las percepciones. El valiente es alguien que ama más que a si mismo y está dispuesto a arriesgar su vida para proteger a los que ama. El fomento del egoísmo entre las masas es indispensable para el Leviatán. El sufrimiento y la muerte no son agradable para nadie, pero los valientes son capaces de soportar la perspectiva sin temblar, es decir, sin dramatizar. El Leviatán fomenta la dramatización. Para ello, alienta la sublimación de los bienes materiales y sensibles, prefiriéndolo a todo lo que pueda relativizarlos, el amor a las personas, o al Absoluto. También fomenta la dramatización correlativa de las sensaciones dolorosas y la perdida de los bienes sensibles. El Leviatán promueve el materialismo más banal, egoísta, superficial, hedonista consumista y eutanásico. De este modo, el bien y el mal no son más que palabras. Toda conciencia puede ser neutralizada, establecida más allá del bien y del mal, buscando solo lo útil, admitiendo la normalidad de una vida en la banalidad del mal. Este materialismo es un requisito previo para la aceptación del Leviatán, de modo que su totalitarismo, por monstruoso que sea, parece a todo el mundo lo más natural del mundo. La gente está dispuesta a morir si cree que no morirá del todo. Por lo tanto, el Leviatán debe destruir la creencia en un destino de ultratumba. El Leviatán también debe destruir el interés por la memoria, por la “inmortalidad subjetiva”. Pero esto ocurre en una memoria colectiva que debe ser borrada. Para que el hombre sea valiente, también debe sentir que, al perder la vida terrenal individual, deja atrás un gran cuerpo vivo, que es en parte su descendencia, y al que también está unido por poderosos lazos. Por eso el Leviatán destruirá la familia, además de la patria y la cultura común, que es la unión de ambas.


Referencia: Una filosofía de la guerra de Henri Hude

domingo, 16 de agosto de 2026

El cristianismo había tenido éxito al propagar la concepción de la vida individual y de la propia conciencia como algo sagrado

La influencia del cristianismo en los asuntos de carácter público ha dejado de sentir su peso en la tendencia a unificar el conjunto de la vida social, la esfera de lo privado y la moral con la esfera de lo público y la política, bajo una perspectiva común, a la luz de una determinada idea del Bien que es omnicomprensiva, pero ha sembrado, al tiempo, una idea de libertad moral capaz de minar la legitimidad de cualquier imposición que pretenda ejercerse por la fuerza, aun si fuese en nombre del bien.
El cristianismo había tenido éxito al propagar la concepción de la vida individual y de la propia conciencia como algo sagrado, como bien que merece respeto en cada momento de la existencia humana, haciendo ver que el amor incondicional al prójimo, que es la divisa moral más innovadora del cristianismo, implica la aceptación de que la comunidad política debería ser, al menos en su esencia tendencial, una prolongación del orden natural querido por Dios.
La naturalización de una visión religiosa del amor como fundamento mismo de la familia y su continuación para e regir esa exigencia moral como regla suprema de las relaciones políticas poniéndolas al servicio del Bien Común ha tenido efectos muy beneficiosos en las relaciones sociales, ha contribuido con fuerza a su dulcificación…..El cristianismo introduce que la justicia y la bondad deberían estar por encima de las diferencias que el egoísmo y la maldad introducen en la vida social como consecuencia de la condición pecadora de los seres humanos, y eso establecía un fundamento moral para el poder político, que se ejercería en nombre de Dios, su obligación de restaurar el orden alterado por el pecado.
La idea de libertad en su aspecto más radical y dramático, en su significado metafísico, es inseparable de la noción cristiana de que cada hombre es un ser creado a semejanza de Dios y por ello es libre, es decir, capaz de hacer el mal, pero también de edificar su propia santificación escogiendo poner su Bien último en Dios mismo. Una noción tan radical como la idea cristiana de libertad exige el respeto a la libertad de conciencia y legitima la insumisión a todo poder establecido pueda oponerse a los designios del mismo Dios.


Referencia: La virtud de la política de José Luis González Quirós

viernes, 7 de agosto de 2026

Declive demográfico de Occidente

El declive demográfico de Occidente tiene su origen básicamente en las dos corrientes ideológicas que han marcado el devenir de nuestras sociedades desde la década de 1960, el marxismo y el liberalismo, las cuales se unen bajo una bandera común, la del aborto convertido en derecho fundamental, los llamados derechos LGTBI, los también denominados derechos reproductivos, la ideología de género y el feminismo radical. Estas corrientes han penetrado e invadido la sociedad occidental actual, caracterizándose por haber moldeado la conciencia moral de buena parte de sus habitantes, quienes, desasidos de la necesaria formación humana, moral y cristiana y por tanto de criterios sólidos de actuación en un mundo cada vez más complejo debido a la hegemonía de grandes grupos mediáticos, tecnológicos y financieros, se han entregado de lleno a postulados diametralmente opuestos a la dignidad de la persona y a la defensa de la vida, del matrimonio como unión indisoluble entre hombre y mujer y del fomento de la familia abierta a la vida y a la educación de los hijos en sintonía con la ley natural, escribe Santiago Jáuregui, profesor de Derecho Internacional Privado de la Universidad de Navarra.


martes, 28 de julio de 2026

Cuando digo que esta flor es bella, narro una historia de lo que a mí me pasa

Cuando digo que esta flor es bella, explicaba el filósofo Inmanuel Kant, no digo en realidad nada de la flor; no predico ninguna cualidad objetiva de ese objeto, sino que narro una historia de lo que a mí me pasa. Hablo de mí, de mis cualidades sensibles y de mis disposiciones morales.
Para Goethe, como más tarde para Hegel, esa subjetividad no se da de una vez y para siempre (como predicaba Kant), sino que se desenvuelve a través de las vicisitudes del tiempo y la conciencia. Dicho de otra manera, solo sabemos quiénes somos después de escribir nuestra biografía. Pero no antes.


jueves, 23 de julio de 2026

El ser humano debe custodiar su alma y vivir de la fuerza que viene de ella

Etty Hillesumir
Maria Laura Giordano, nacida en Catania, Italia, y profesora de la Universidad Abat Oliba CEU, escribe sobre Etty Hillesumir: La decisión de Etty Hillesumir (judía holandesa) de ir al campo de exterminio, junto con toda su familia, cuando se le ofreció huir, revela la adhesión a una conciencia aceptante y a una singular ontología religiosa, un itinerario personalísimo entretejido de lecturas del antiguo y nuevo testamento. El ser humano debe custodiar su alma, anotaba, citando Pablo de Tarso (2Cor 5,5) y vivir de la fuerza que viene de ella, “estar inspirado”. Para Etty Hillesum “desarrollarse” implicaba, en definitiva, llevar el alma a la conciencia.Esta labor interior, y el nivel de conciencia que alcanzaba, hacía imposible la reductio ad nihil que la violencia genocida planeaba para sus millones de víctimas, desposeídas ad hoc de derechos civiles y dignidad humana. El individuo-persona, interiormente desarrollado, estaría a salvo de esa muerte muda e industrial siempre y cuando fuera capaz de significarla.
La filósofa Anne Dufourmantelle decía que el riesgo puede propiciar una epifanía del Ser, “el momento de una conversión”; análogo proceso interior se ha activado en Etty Hillesum cuando escribía que “Ser es aceptar” la realidad, en su totalidad, incluyendo el mal. Y, gracias a ello, su espíritu ganaba en fortaleza, “la actividad pasiva del sufrimiento verdadero consiste en que algo irrevocable se eleva y se acepta, lo cual libera fuerzas nuevas”. 
Otra ley del espíritu luchador de Etty Hillesum fue la de recapitular sus actos dentro de esa dimensión coral (el paso por el desierto) tan propia de la historia del pueblo judío. Este último estaría escribiendo un capítulo importante de una historia más grande, la que Europa tenía que reconstruir después de la segunda guerra mundial, poniendo la sangre judía vertida en el altar de una nueva identidad europea que se forjaría en el crisol de esta memoria. En otras palabras, el sufrimiento de los judíos, incluido el suyo propiciaría una base moral de principios inviolables, adquiridos una vez por todas como un hito de la Europa de la posguerra. Esto quiso decir cuando dijo que gracias al legado de su experiencia “las nuevas generaciones no tenían que partir desde cero”.
Indudablemente formaba parte de la experiencia de Etty Hillesum el firme propósito de “ayudar” a realizar la obra de Dios. Ella dio voz, para siempre, a esa humanidad doliente sin voz (a esas mamas desesperadas con sus bebes o a esos ancianos desamparados), encendiendo con su presencia una chispa de calor humano en esa oscuridad “irreal” y “grotesca” del campo de tránsito holandés. De modo que, gracias a ella, no se pudiera decir que Dios no estuvo en Westerbork.


viernes, 19 de junio de 2026

Vivir de limosnas, de subvenciones, del trapicheo es indigno y discriminatorio

Todo lo que se refiere a la libertad es intocable para la dignidad del hombre. La libertad de opinión, de conciencia, de religión; la libertad para educar a los hijos son derechos que corren peligro de ser conculcados. Nadie puede ser obligado a actuar en contra de su conciencia, de sus principios. Nadie puede ser discriminado por su pensamiento político, por ser coherente con sus principios morales o religiosos, por querer transmitir unos valores a sus hijos. Nadie puede ser callado o señalado por expresar respetuosamente sus opiniones. También es inherente a la condición humana el derecho a poder trabajar, a ganar el sustento, a ejercitar sus habilidades, a ser útil a los demás. Vivir de limosnas, de subvenciones, del trapicheo es indigno y discriminatorio. No hay ciudadanos de segunda a los que se “les echa de comer”. Al igual que todos tienen que poder tener una vivienda digna, suya, conseguida con su esfuerzo. Poder ver que sus manos son útiles, capaces de dar un buen nido a los suyos.


martes, 16 de junio de 2026

Frente a la catástrofe que nos amenaza tenemos que tomar decisiones morales.

“Frente a la catástrofe que nos amenaza se ha suscitado ya en todas partes el reconocimiento de que tenemos que tomar decisiones morales. Existe también una conciencia, más o menos marcada, de la responsabilidad global, de que la ética no debe referirse ya solamente al propio grupo o a la propia nación, sino que debe tener en cuenta la Tierra en su conjunto y a todos los hombres.”
“La voluntad política no puede ser eficaz si no existe en la humanidad entera  una conciencia moral nueva y más profunda, una disposición a la renuncia que sea concreta y se convierta también para el individuo en una norma de valores para su vida”, escribe Benedicto XVI.

martes, 24 de marzo de 2026

Tiempo psicológico

Nuestra conciencia registra, no el tiempo físico, sino su propio movimiento; la serie de sus estados, bajo la influencia de estímulos que le vienen del mundo exterior. Como dice Bergson, el tiempo viene a ser el tejido de la vida psicológica. La duración mental no es un instante que reemplaza a otro instante, porque constituye el progreso continuo del pasado. Gracias a la memoria el pasado se acumula sobre el pasado conservándose automáticamente a sí mismo. Nos sigue a cada instante enteramente. Sin duda, no pensamos sino con una parte bien pequeña de nuestro pasado, pero, mediante nuestro pasado total, deseamos, queremos, y obramos. Constituimos una historia y la riqueza de ésta expresa la de nuestra vida interior, mucho más que el número de los años vividos. Sentimos oscuramente que hoy no somos idénticos a lo que ayer fuimos. También nos parece que los días pasan cada vez más ligero. Pero ninguno de estos cambios es bastante preciso, ni bastante constante para que podamos medirles. El movimiento intrínseco de nuestra conciencia resulta indefinible, escribe el premio Nobel, Alexis Carrel.

martes, 10 de marzo de 2026

La delicada luz de la conciencia humana

D. H. Lawrence escribe en El amor es la felicidad del mundo: “La delicada luz de la conciencia humana, exquisita y perenne, no se apaga nunca. Las luces de las grandes ciudades sí se apagan, las rodean las sombras, y todo son aullidos en el monte. Pero siempre, desde que el hombre es hombre, la luz de la conciencia humana, pura y conocedora de Dios, ha seguido encendida. A veces, como pasó en los años oscuros, quedó reducida a un reguero de llamas diminutas, pero perfectas, del más puro conocimiento de Dios, aquí o allá.”…. "Y ese es el destino humano. La luz nunca se apagará, hasta el último día. La luz de la aventura humana en pos de la conciencia, lo que es, en resumidas cuentas, la luz humana del conocimiento de Dios”.
“La vida del hombre es una aventura sin fin en la conciencia. Allá que va la columna de humo por el día, la columna de fuego por la noche, a través de los páramos del tiempo. Hasta que el hombre se cuenta a sí mismo una mentira, otra mentira. Y la mentira va delante de él, como la zanahoria delante del burro. Hay en la conciencia del hombre dos corpus de conocimiento; las cosas que se cuenta a sí mismo, y las que descubre. Las que se cuenta a sí mismo son casi siempre agradables, y casi siempre mentira. Las que descubre son generalmente dolorosas al principio.”

domingo, 8 de marzo de 2026

El paso definitivo hacia la conversión llega cuando uno ya no echa a otros la culpa de lo que le sucede

Morson, experto en literatura rusa y crítico literario, señala que el autor de Archipiélago Gulag era ateo. En 1945, fue condenado a trabajos forzados cuando las autoridades soviéticas requisaron una carta en la que criticaba las decisiones bélicas de Stalin.Y ahí, en el gulag, se reblandeció su ateísmo, además de otras convicciones. Gracias a la dura experiencia de los campos y a las conversaciones con otros prisioneros, el escritor se puso a pensar sobre su vida. Un día, comenta Morson, un recluso, Borís Gammerov, le recriminó que se mofara de un comentario religioso de Roosevelt. Gracias a esa llamada de atención, Solzhenitsyn se dio cuenta de que “se la había impuesto el ateísmo desde fuera”. “Llegó a comprender que las condiciones soviéticas eran consecuencia directa del materialismo y del ateísmo”, puesto que ambas posturas rebajan al ser humano y lo convierten en un mero medio.  
El desencantamiento con la ideología comunista corrió parejo con la apertura a la fe cristiana. El escritor ruso no fue el único que tuvo esas vivencias. En los campos, en efecto, muchos se decantaban por la traición a fin de sobrevivir, otros se desesperaban e intentaban quitarse la vida. Quienes pudieron afrontar con esperanza esa situación fueron los que “eligieron mantenerse a fieles a su conciencia”, muchos de los cuales viajaron hasta la fe.“El paso definitivo hacia la conversión llega cuando uno ya no echa a otros la culpa de lo que le sucede, sino se da cuenta de su propia pecaminosidad y la asume”, escribe Morson. En una charla con el médico del campo, Borís Kornfeld, también converso, este confesó a Solzhenitsyn que aceptó la existencia de Dios definitivamente cuando reconoció que “ningún castigo es totalmente inmerecido. Puede que nada de ello tenga que ver con la culpa real, pero si repasas tu vida con lupa y reflexionas profundamente sobre ella, descubrirás alguna transgresión o pecado por el que no has pagado”.
Estas experiencias transformaron completamente la perspectiva con que Solzhenitsyn afrontaba el día a día en el gulag, dotando de sentido sus jornadas. Dicho de otro modo, su vida cotidiana dejó de ser un castigo traumático e inhumano para revelarse como una oportunidad de crecimiento espiritual. “Los torturadores, señala Morson hablando de la fe de Solzhenitsyn, pueden estar a salvo de las penalidades, pero se alejan de la humanidad”, mientras que otros encuentran, en medio del dolor y los sufrimientos, “una forma inesperada de desarrollar el alma”.

viernes, 6 de marzo de 2026

El conocimiento de lo que significa ser persona está indisolublemente ligado a la fe cristiana

Löwith
Löwith escribe que “ el mundo histórico en el que era posible el “prejuicio de que cualquiera que tuviera rostro humano poseía, por eso, la dignidad y el destino del hombre, no es originariamente el mundo…del Renacimiento, sino el mundo de la cristiandad, en el que los hombres, a través del Dios-hombre Cristo, han encontrado su posición ente sí mismos y ante el prójimo. La imagen que hace del europeo un hombre está sustancialmente determinada por la idea que el cristiano lleva en si mismo, como imagen de Dios. Esta referencia histórica se aclara indirectamente por el hecho de que solo por el debilitamiento del cristianismo, la humanidad se ha vuelto problemática para sí misma”. Así como el cristianismo ha originado nuestra apreciación de la dignidad humana, así también el debilitamiento de la fe cristiana ocasionará su desaparición.

Guardini
Guardini dijo que “cuando el hombre no logra fundamentar su perfección personal en la Revelación divina, todavía conserva una conciencia de individuo como un hombre completo, digno y creativo. Sin embargo, no puede tener conciencia de la persona real que es el fundamento absoluto de cada hombre, un fundamento absoluto superior a toda ventaja o logro psicológico o cultural. El conocimiento de lo que significa ser persona está indisolublemente ligado a la fe cristiana. Una afirmación y un cultivo de lo personal pueden, tal vez, perdurar por un tiempo después de que la fe se haya extinguido, pero gradualmente también se perderán”.Una vez que se corta la savia de la reviva hacia el hombre, las convicciones nacidas de esa fe pronto decaerán, se debilitarán y morirán.


Para T. S Elliot “la fuerza dominante en la creación de una cultura común entre distintos pueblos es la religión……Nuestras artes se han desarrollado dentro del cristianismo, en él se basan hasta hace poco las leyes europeas. Todo nuestro pensamiento adquiere significado por los antecedentes cristianos. Un europeo puede no creer en la verdad de la fe cristiana, pero todo lo que dice, crea y hace, surge de su herencia cultural cristiana y solo adquiere significado en relación con esa herencia. Solo una cultura cristiana ha podido producir un Voltaire o un Nietzsche. No creo que la cultura europea sobreviviera a la desaparición completa de la fe cristiana….Si el cristianismo desaparece, toda nuestra cultura desaparecerá con él. Tendríamos que comenzar penosamente de nuevo.”

jueves, 5 de marzo de 2026

Obedecer ordenes que uno desaprueba no siempre es una traición a la conciencia

Obedecer ordenes que uno desaprueba no siempre es una traición a la conciencia. Los subordinados tienen a menudo el derecho, o incluso el deber, de dudar de su propio juicio, al menos tanto como el de sus jefes. El subordinado conoce mejor la situación en su propio terreno, pero menos en el panorama general. No sabemos con certeza cuales son los efectos de nuestra desobediencia, pero si sabemos con certeza cuales son los efectos de la desobediencia en general. Sin disciplina, no hay fuerza pública, no hay Estado. La inmensa mayoría de nosotros no sabemos con certeza si las órdenes desconcertantes son proporcionadas a la urgencia o a la necesidad. Es fácil, sentado en tu sillón, condenar a quienes se movían en la niebla de la guerra, escribe el filósofo  Henri Hude.

domingo, 1 de marzo de 2026

Dueño de su voluntad y esclavo de su conciencia

“En toda historia, dice Chesterton, tiene que haber tres personajes; la princesa para ser amada; el dragón para ser combatido; y el san Jorge, para amar y para combatir”…..”Los caballeros medievales gozan del honor eterno de haber introducido el respeto a las mujeres”….”La caballerosidad es la manera realista, y no romántica, de ver los sexos”…..”El único modo de obligar a un caballero es diciéndole que es libre”.
José Ignacio Munilla dirá que “el verdadero caballero es dueño de su voluntad y esclavo de su conciencia”.

sábado, 21 de febrero de 2026

El desinfectante de la ciencia es la conciencia


Para Chesterton “el desinfectante de la ciencia es la conciencia”. La ciencia sin conciencia, escribe José Ignacio Munilla, es la ruina del hombre. Nadie se atreve a cuestionar los avances científicos, pero hoy un avance científico puede ser un retroceso humano. 

domingo, 21 de diciembre de 2025

No podemos permitir que toda una masa humana pierda toda conciencia

Karol Wojtyla, futuro Juan Pablo II, escribe la obra Hermano de nuestro Dios. En esta obra de teatro Wojtyla hace decir a uno de los personajes que “no podemos permitir que toda una masa humana se hacine en refugios nocturnos, lleve una vida casi animal, pierda poco a poco toda conciencia salvo el hambre y el miedo…”. Los indigentes tienen derecho a un mínimo de vida decente y respeto propio, y no solamente a la misericordia y la compasión.
Un personaje al que se identifica como “El Orador” dice a los sin hogar del refugio que “tenéis derecho a tener derechos humanos”.


miércoles, 17 de diciembre de 2025

La libertad de pensamiento, conciencia y religión


Muchos actores jurídicos de relieve no acaban de comprender la importancia que tiene la libertad de pensamiento, conciencia y religión, señala Javier Martínez-Torrón. “Se trivializa el papel que la religión o las creencias, de las que procede el juicio individual de conciencia, desempeñan en la vida de las personas, sin advertir que definen una parte esencial de la propia identidad”. Martínez-Torrón subraya que “poner el acento en la exención sugiere la existencia de un privilegio o una anomalía”, y no cree que los objetores de conciencia sean una “anomalía humana” o busquen un trato privilegiado. Los conflictos entre conciencia y ley “normalmente afectan a una minoría de personas que tienen planteamientos morales que difieren de los de la mayoría. Presumir que esas personas son anormales implica un prejuicio incompatible con la noción contemporánea de derechos humanos”.
El profesor Martínez-Torrón manifiesta que las opciones religiosas y éticas se presentan a la persona como algo imperioso, “dotado de fuerza coercitiva interna; algo a lo que debe obedecerse”. Ese es precisamente el sentido de la libertad de religión y creencia, garantizar la autonomía de cada persona para determinar qué verdades ha de aceptar y qué valores morales debe respetar, “sobre la base de que el Estado no está legitimado para imponer una verdad o una moral uniformes a sus ciudadanos”.
La multiplicación de conflictos entre conciencia y ley es probablemente síntoma “de un fracaso del legislador, cuando rehúsa o es incapaz de percibir la dimensión ética de las reglas jurídicas, de tener en cuenta la diversidad religiosa y ética de la sociedad, y de adoptar un planteamiento verdaderamente inclusivo que prevenga, o al menos minimice, la posibilidad de que los ciudadanos que valoran su propia conciencia encuentren moralmente imposible obedecer algunas prescripciones legales”.


domingo, 14 de diciembre de 2025

Un Estado de derecho bajo un dogma ateísta radical no tiene ninguna oportunidad de sobrevivir

Joseph Ratzinger
Joseph Ratzinger manifiesta que “no toda asociación política o económica que tiene lugar en Europa, es equivalente, como tal, a un futuro europeo. Una mera centralización de las competencias económicas o legislativas puede conducirnos a un acelerado desmontaje de Europa, si, por ejemplo, esta desemboca en una tecnocracia cuyo único rasero radique en incrementar el consumo. De manera inversa, tales instituciones, en un contexto mayor, tienen su valor en calidad de superación del culto a la nación, como partes integrantes de un orden de paz que disfruta en común de los bienes de este mundo.”
“Toda dictadura comienza condenando el derecho como una herejía. Quien lucha por Europa, lucha, por consiguiente, por la democracia, pero en el vínculo indisoluble con la eunomía. Si la eunomía es una premisa de la capacidad vital de la democracia, como oposición a la tiranía y la oclocracia, entonces, a su vez, una premisa fundamental de la eunomía sería el respeto común y vinculante para el derecho público de los valores morales y de Dios. Esto incluye la tolerancia y el espacio para las personas ateas, y no puede tener nada que ver con una obligatoriedad de la fe. Solo que, en cierto sentido, las cosas deberían estar a la inversa de como empiezan a perfilarse en la actualidad. El ateísmo empieza a ser el dogma público fundamental, mientras que la fe se tolera como una opinión privada, con lo cual, a fin de cuentas, deja de ser tolerada en su esencia.”
“A la larga, un Estado de derecho bajo un dogma ateísta radical no tiene ninguna oportunidad de sobrevivir y que, en este sentido, necesitamos una reflexión profunda, tratada como una cuestión de supervivencia. De igual modo, me atrevo a afirmar que la democracia solo está en condiciones de funcionar si la conciencia funciona; también afirmo, dice Benedicto XVI, que esa conciencia se queda sin enunciados cuando no se orienta según la vigencia de los valores morales básicos de lo cristiano, los cuales pueden realizarse también sin adherirse a la fe cristiana, incluso en el contexto de una religión no cristiana."

martes, 2 de diciembre de 2025

La tutela de la libertad de conciencia constituye un interés público

La tutela de la libertad de conciencia, por ser un derecho fundamental, constituye un interés público de la máxima importancia, y su garantía es responsabilidad del Estado y de la comunidad internacional. Existe obligación de proteger la libertad de conciencia de cada persona no porque se consideren razonables sus valores morales, sino porque la conciencia es un ámbito de autonomía personal que es en principio intangible, y las injerencias en él sólo son justificables por razones de estricta necesidad….La multiplicación de conflictos entre conciencia y ley es probablemente síntoma de un fracaso del legislador, cuando rehusa o es incapaz de percibir la dimensión ética de las reglas jurídicas, de tener en cuenta la diversidad religiosa y ética de la sociedad, y de adoptar un planteamiento verdaderamente inclusivo que prevenga, o al menos minimice, la posibilidad de que los ciudadanos que valoran su propia conciencia encuentren moralmente imposible obedecer algunas prescripciones legales.
Si tal cosa sucede, los tribunales deben aceptar la responsabilidad de rectificar las deficiencias del legislador, y solucionar esos conflictos desde la perspectiva del conflicto entre derechos, mediante un proceso de ponderación que tome como punto de partida la obligación de dar la máxima protección posible a la libertad de conciencia, y exija que toda restricción de esa libertad, también cuando es resultado de leyes “neutrales” que persiguen un fin legítimo, se justifique como estrictamente necesaria, y no sólo útil o conveniente, escribe Javier Martínez-Torrón, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense.

viernes, 24 de octubre de 2025

El hastío es un mal muy actual

Cuando alguien se encuentra aislado, e incluso cuando por algún motivo no sabe qué hacer con su vida, si no tiene en sí los medios para hacer algo vital, para producir algo o para recobrarse, sentirá el hastío como un peso, como una carga, como una parálisis que él no podrá aclarar por sí solo. El hastío es una de las peores torturas. Es un mal muy actual y que se va propagando. El hombre víctima del hastío, sin medios para defenderse de él, se siente como un ser muy deprimido. Se podría muy bien preguntar: ¿por qué la mayoría de los hombres no nota eso, la clase de mal que es el hastío, cuán penoso es? La respuesta es simple. En la actualidad producimos muchas cosas que se pueden obtener y con cuya ayuda logramos eludir el hastío. Se ingieren píldoras tranquilizantes, o se bebe, o se va de un cóctel a otro o se pelea con el cónyuge o uno se distrae con los medios masivos o se entrega a actividades sexuales, todo con el fin de ocultar el hastío. Muchas de nuestras actividades son intentos destinados a impedir que el hastío llegue al nivel de la conciencia, escribe Erich Seligmann Fromm, psicoanalista, psicólogo social y filósofo.