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domingo, 16 de agosto de 2026

El cristianismo había tenido éxito al propagar la concepción de la vida individual y de la propia conciencia como algo sagrado

La influencia del cristianismo en los asuntos de carácter público ha dejado de sentir su peso en la tendencia a unificar el conjunto de la vida social, la esfera de lo privado y la moral con la esfera de lo público y la política, bajo una perspectiva común, a la luz de una determinada idea del Bien que es omnicomprensiva, pero ha sembrado, al tiempo, una idea de libertad moral capaz de minar la legitimidad de cualquier imposición que pretenda ejercerse por la fuerza, aun si fuese en nombre del bien.
El cristianismo había tenido éxito al propagar la concepción de la vida individual y de la propia conciencia como algo sagrado, como bien que merece respeto en cada momento de la existencia humana, haciendo ver que el amor incondicional al prójimo, que es la divisa moral más innovadora del cristianismo, implica la aceptación de que la comunidad política debería ser, al menos en su esencia tendencial, una prolongación del orden natural querido por Dios.
La naturalización de una visión religiosa del amor como fundamento mismo de la familia y su continuación para e regir esa exigencia moral como regla suprema de las relaciones políticas poniéndolas al servicio del Bien Común ha tenido efectos muy beneficiosos en las relaciones sociales, ha contribuido con fuerza a su dulcificación…..El cristianismo introduce que la justicia y la bondad deberían estar por encima de las diferencias que el egoísmo y la maldad introducen en la vida social como consecuencia de la condición pecadora de los seres humanos, y eso establecía un fundamento moral para el poder político, que se ejercería en nombre de Dios, su obligación de restaurar el orden alterado por el pecado.
La idea de libertad en su aspecto más radical y dramático, en su significado metafísico, es inseparable de la noción cristiana de que cada hombre es un ser creado a semejanza de Dios y por ello es libre, es decir, capaz de hacer el mal, pero también de edificar su propia santificación escogiendo poner su Bien último en Dios mismo. Una noción tan radical como la idea cristiana de libertad exige el respeto a la libertad de conciencia y legitima la insumisión a todo poder establecido pueda oponerse a los designios del mismo Dios.


Referencia: La virtud de la política de José Luis González Quirós

viernes, 15 de mayo de 2026

Las universidades tratan a los estudiantes como clientes

Las universidades cada vez más ven y tratan a los estudiantes como clientes, y claro, tienen que sentirse cómodos porque sabemos que el cliente siempre tiene la razón. Los estudiantes dicen que no se sienten seguros en las aulas por lo que escuchan, no se sienten seguros por las cosas que dice una persona y por tanto quieren prohibir que venga a decirlas. Toda la cultura se ha vuelto hiper protectora. Ahora animamos a expresarse, a decirlo todo, y hasta hace poco era lo contrario. Bien, pero me permitirá, dice la profesora Margaret MacMillan, que eso de que adolescentes que van a universidades más que exclusivas digan que son vulnerables… A veces es excesivo. 
El expresar las propias vulnerabilidades y abrirse al dolor está muy bien, es necesario, pero también necesitamos resiliencia. Si no aprenden a discrepar y a vivir en un entorno con diferencias, ¿qué va a pasar cuando salgan al mundo real y vean que hay tantas?


miércoles, 4 de junio de 2025

No será todo maravilloso para las naciones recién desarrolladas

Derek, desde Canberra, escribía que “no creo que tengamos que preocuparnos mucho durante varias décadas más. Sobre el papel, China e India son centros de poder, pero la mayoría de sus ciudadanos ni siquiera disponen de alcantarillado o electricidad”. Barfiller añadía que no hay que olvidar “otros aspectos de las economías emergentes como conflictos fronterizos; conflictos sobre acceso al agua y otros recursos; patentes y derechos de propiedad intelectual; diferencias étnicas, religiosas e ideológicas; diversidad cultural; disputas históricas y guerras, etcétera. No será todo maravilloso para las naciones recién desarrolladas”. David, desde Vermont, advertía de que era necesario tener en cuenta “la distribución de la riqueza dentro de las poblaciones de esos países. La diferencia entre la “riqueza” del chino medio y sus privilegiados camaradas del partido es, en mi opinión, una brecha insalvable (como se ve en India)”.

sábado, 17 de agosto de 2024

Si Europa no mantuviera una identidad propia dejaría de ser tal

Si Europa no mantuviera una identidad propia dejaría de ser tal, y el mosaico que aúna diferentes culturas sin una unidad precisa estaría destinado a romperse y desmenuzarse en poco tiempo. Téngase en cuenta que la tesis opuesta, la que niega la necesidad de una identidad y considera que Europa debe abrirse a todas las diferencias sin poner limites, es producto de un relativismo que no es más que una máscara del nihilismo. Bajo la proclamación del valor igual de todas las culturas se oculta una anulación de los valores, escribe el filósofo Giovanni Reale.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Chesterton trataba a sus adversarios como personas respetables

Gilbert Keith Chesterton trataba a sus adversarios como personas respetables, y ellos, a su vez, se comportaban con él noblemente. Durante casi tres décadas mantuvo un constante debate con George Bernard Shaw; es posible que si alguna vez hubieran llegado a agotar sus fundamentales desacuerdos hubieran iniciado otra vehemente polémica sobre, por ejemplo, la climatología. A pesar de ello, ambos fueron siempre buenos amigos, cuenta su biógrafo James Thompson, cada uno de los cuales reconocía en el otro cualidades que estaban por encima de sus diferencias de corte intelectual. Otro de los habituales contendientes de Chesterton fue H. G. Wells, el cual representaba a sus ojos un claro ejemplo de persona embriagada por el progresismo moderno. Los dos contendieron amablemente, y Chesterton alababa a Wells como una de las joyas literarias de Inglaterra.Por el contrario, con William Inge, deán anglicano de San Pablo, perdió con frecuencia la paciencia debido al intransigente modernismo del deán. A pesar de ello, la sangre jamás llegó al río. Sólo con un oponente, Ernest Barnes, obispo anglicano de Birmingham, llegó a perder la paciencia y se dejó llevar por la ira. Pero es que el obispo hacía gala de una perfecta combinación de invencible ignorancia y absoluta cabezonería que hubiera acabado con la paciencia y la caridad del mismo Señor. 

miércoles, 9 de octubre de 2019

Los Estatutos de Autonomía son la forma española de administrar la diversidad, no el permiso para despedazarla



Cuando los defensores del régimen constitucional discuten con los nacionalistas, terminan utilizando el mismo lenguaje que ellos; o sea, que empiezan por darles la razón aunque luego pretendan quitársela. “Hemos oído repetir mil veces, dice el filósofo Fernando Savater, que hay que modificar nuestra ley fundamental hasta que catalanes, vascos, gallegos o andaluces se encuentren cómodos en ella, como si un Estado democrático fuese una especie de hotel playero. Y esa comodidad tiene que venirles por el reconocimiento incansable de sus diferencias, en muchos casos inventadas o magnificadas para la ocasión, y no en las plenas garantías y derechos de su condición de españoles libres e iguales. Cuando uno se atreve a decir que categorías como catalanes o vascos se refieren al mundo de los usos y costumbres culturales, pero que no existen como determinaciones políticas fundamentales y diferenciadas, es visto como una especie de monstruo mussoliniano de la peor especie”.

Y añade Savater que “en España, los Estatutos de Autonomía no reconocen tipos de ciudadanos diferentes, sino españoles empadronados en Cataluña, el País Vasco o donde sea, que en un régimen descentralizado como el de nuestro país (menos centralista que algunos federales) tienen el derecho y la responsabilidad de gestionar a su modo los asuntos que les tocan más de cerca. Pero no los fundamentales que afectan a todo el país, a las relaciones de política exterior, etcétera. Los Estatutos de Autonomía son la forma española de administrar la diversidad de situaciones geográficas, económicas y de otra índole que se dan dentro de la nación que compartimos, no el permiso para despedazarla”.

“El Estado social debe ser fuerte para no admitir más privilegios locales que los que pueden revertir en mayor bienestar para todos, y lo suficientemente centralizado para garantizar la igualdad de los servicios públicos en todo el país. El único argumento para mantener cualquier disparidad fiscal entre regiones es que sea en beneficio común, no en nombre de derechos históricos, que son algo así como las brujas de Zugarramurdi de nuestro ordenamiento jurídico y deberían desaparecer si hay una reforma constitucional”.

lunes, 23 de julio de 2018

La religión catalanista tiene por Dios a la Patria.

En Cataluña, han ido cobrando fuerza separatismos que exaltan las diferencias por encima de los rasgos comunes y de la unidad histórica de siglos, y cultivan una hispanofobia obsesiva tratando de convertir Cataluña en una nueva nación.

Enric Prat de la Riba. 
Para Prat de la Riba “la religión catalanista tiene por Dios a la Patria”. Según la nueva doctrina, un catalán debía llegar a preferir la compañía de su perro a la de un castellano, un gallego o un vasco". Son grandes, totales, irreductibles, las diferencias que separan a Castilla y Cataluña, Cataluña y Galicia, Andalucía y Vasconia. Las separa, por no buscar nada más, lo que más separa, lo que hace a los hombres extranjeros unos de otros, lo que según decía San Agustín, nos hace preferir a la compañía de un extranjero la de nuestro perro, les separa la lengua” decía el nacionalista catalán Prat de la Riba. .

“Había que saber que éramos catalanes y que no éramos más que catalanes, dice Prat, y erradicar la monstruosa bifurcación de la conciencia” que hacía sentirse español al catalán. Para ello combinaría “los transportes de adoración” a Cataluña con el odio a sus pretendidos enemigos, los castellanos. “La fuerza del amor a Cataluña se transformó en odio, y dejándose de odas y elegías a las cosas de la tierra, la musa catalana, con trágico vuelo, maldijo, imprecó, amenazó”. Para “resarcirse” de una supuesta “esclavitud pasada”, “tanto como exageramos la apología de lo nuestro, rebajamos y menospreciamos todo lo castellano, a tuertas y a derechas, sin medida”.
Pompeu Gener. 


Según Pompeu Gener, los catalanes pertenecerían a “la raza aria”, frente al resto de España donde “predomina demasiado el elemento semítico, y más aún el presemítico o berber. Lo que ahí priva son las degeneraciones de esos elementos inferiores importados de Asia y del África. Nosotros, indogermánicos de origen y corazón, no podemos sufrir la preponderancia de tales razas inferiores”. “Los catalanes valemos más como hombres en camino al Superhombre” manifiesta Pompeu Gener.

lunes, 14 de agosto de 2017

La desigualdad es corrosiva.

Cuanto mayor es la distancia entre la minoría acomodada y la masa empobrecida, más se agravan los problemas sociales, lo que parece ser cierto tanto para los países ricos como para los pobres. No importa lo rico que sea un país, sino lo desigual que sea. Así, en Suecia o Finlandia, dos de los países más ricos del mundo en cuanto a su renta per cápita o su PIB, la distancia que separa a sus ciudadanos más ricos de los más pobres es muy pequeña, y siempre están a la cabeza en los índices de bienestar mensurable. Por el contrario, Estados Unidos, pese a su gran riqueza agregada, siempre figura abajo en esos índices. Estados Unidos gasta grandes sumas de dinero en salud, pero su esperanza de vida sigue estando por debajo de la de Bosnia y sólo es un poco mejor que la de Albania.

La desigualdad es corrosiva. Corrompe a las sociedades desde dentro. El impacto de las diferencias materiales tarda un tiempo en hacerse visible, pero, con el tiempo, aumenta la competencia por el estatus y los bienes, las personas tienen un creciente sentido de superioridad (o de inferioridad) basado en sus posesiones, se consolidan los prejuicios hacia los que están más abajo en la escala social, la delincuencia aumenta y las patologías debidas a las desventajas sociales se hacen cada vez más marcadas, escribe el profesor Tony Judt.

sábado, 17 de junio de 2017

Los partidos políticos ya no tienen diferencias ideológicas importantes sino tan solo una imagen mediática.

El fracaso de las grandes experiencias alternativas del siglo XX generalizó la idea que vivimos bajo el horizonte del "único" modelo de sociedad posible. Es la idea que no dejan de repetir implícitamente los medios de comunicación, y que Fukuyama teorizó en su libro sobre el "fin de la historia". 

 Alain de Benoist
Se desprendió la ilusión que no existe más que una única solución a los problemas políticos y sociales, solución técnica y no ideológica, que la gestión pública es un asunto esencialmente tecnocrático, y que todo lo que se diferencie de este "círculo de razón" debe descartarse despiadadamente. Los partidos políticos ya no tienen diferencias ideológicas importantes sino tan solo una imagen mediática, mientras tanto han constituido un gran bloque central, un "extremismo de centro", cuya característica principal es que es intercambiable y homogéneo, dice el académico francés Alain de Benoist.




El fracaso de las grandes experiencias alternativas del siglo XX generalizó la idea que vivimos bajo el horizonte del "único" modelo de sociedad posible.