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lunes, 7 de septiembre de 2026

La derrota del ejército republicano fue el resultado de errores, debilidades y políticas fallidas

Soldados republicanos
La derrota del ejercito republicano excitó amargas reflexiones en una buena parte de los republicanos; la mayoría eran excusas, y solo algunas tenían un carácter relativamente objetivo. Casi todos los republicanos preferían atribuir la victoria de Franco a la intervención del Eje y a la mayor potencia de sus Fuerzas Armadas, aunque otros evaluaron la situación con más claridad. Hubo quien puso el acento en la desunión de la izquierda, así como en la desastrosa dirección de los partidos que la representaban. La cuestión de la derrota no se resolvió y las dudas respecto a los errores republicanos, sus debilidades o excesos, se han mantenido como problemas históricos relevantes.
Para la izquierda, la democracia no era un objetivo (esto es, la confianza en un sistema de reglas fijas y con resultados inciertos), sino, simplemente, uno de los medios por los que se podría ratificar su propia hiperlegitimación y su supuesto derecho a permanecer en el poder. El resultado fue un juicio erróneo, unos análisis equivocados y unas políticas fallidas. Ante todos esos fracasos, por supuesto, la alternativa fue la política de la violencia.El hecho de que un gran porcentaje de las organizaciones sindicales estuvieran dominadas por el anarcosindicalismo distorsionó enormemente el ideario de la izquierda española y en buena medida animó la radicalización de los socialistas.


Referencia: ¿Por qué la República perdió la guerra? (Stanley George Payne)

lunes, 27 de mayo de 2024

El error es haber albergado un enfrentamiento entre partidos

Cánovas del Castillo
Antonio Cánovas del Castillo, político e historiador español,decía que la política era el arte de lo posible, y en ella todo lo que no es posible es falso. Llegaba de este modo a la conclusión que el error cometido por el liberalismo en España era haber albergado un enfrentamiento entre partidos, de tal modo que lo mío es “bueno” y la oposición es “mala”.Un grave error. Cada partido posee un programa en el que hay aciertos y errores y el modo de descubrirlos es precisamente el de convertir dichos programas en posibilidades.


viernes, 3 de junio de 2022

A Franco hay que definirlo como un mandatario autoritario en la linea del portugués Salazar

Antonio de Oliveira Salazar y Francisco Franco, con el ministro Martín Artajo en el centro

Franco poseía una mentalidad sumamente conservadora, que descansaba en los principios de la defensa de la religión católica y de la patria. En este sentido, no se le puede definir como un gobernante totalitario como Hitler, ni tampoco un dictador fascista como Mussolini, sino más bien como un mandatario autoritario en la línea del portugués Salazar. En otro sentido, se podría decir que Franco fue un hombre profundamente anticomunista, pues su cosmovisión consideraba el comunismo como la encarnación del mal en el mundo moderno; en segundo lugar, se le podría definir como antiliberal; y, de hecho, en varios discursos culpó al liberalismo de causar la decadencia española de los últimos cien años, una ideología extranjera que rompía con la tradición nacional; y, en tercer lugar, se podría calificar de antidemócrata al considerar a los partidos y las elecciones como elementos perturbadores del ser de España.


lunes, 28 de marzo de 2022

Instituciones virtuosamente administradas para el funcionamiento de una democracia representativa

John Stuart Mill

¿Cuál es el modo de equilibrar el poder del que ejerce la soberanía, de modo que quitándole la facultad de dañar a una nación, no se disminuya la fuerza que debe tener para gobernarla?Buenas instituciones virtuosamente administradas, la fórmula que dio John Stuart Mill para el correcto funcionamiento de una democracia representativa. 


Tocqueville 

Tocqueville a mediados del siglo XIX advirtió que cuando los grandes partidos políticos empiezan a entibiarse en sus amores sin ablandarse en sus odios, y llegan al punto de desear menos su triunfo que el fracaso de sus adversarios, hay que prepararse a la servidumbre: el amo está próximo.

sábado, 19 de febrero de 2022

Lo que cuenta es lograr los objetivos


La política se ha diluido hasta convertirse en la mera gestión de problemas. Los votantes cambian su voto no porque los partidos sean muy diferentes, sino porque es casi imposible distinguirlos, y lo que ahora separa a la izquierda de la derecha es un punto porcentual o dos en los impuestos sobre la renta. Lo vemos en el periodismo, que retrata la política como una competición donde lo que está en juego no son ideales sino carreras. Lo vemos también en el ámbito académico, donde todo el mundo está demasiado ocupado escribiendo como para leer, demasiado ocupado publicando como para debatir. De hecho, la universidad del siglo XXI se parece más que a ninguna otra cosa a una fábrica, y lo mismo puede decirse de nuestros hospitales, escuelas y cadenas de televisión. Lo que cuenta es lograr los objetivos. Se trate del crecimiento de la economía, de los índices de audiencia o de las publicaciones. De forma lenta pero segura, la calidad está siendo remplazada por la cantidad, escribe el historiador holandés Rutger Bregman. 


Rutger Bregman

Si nuestros abuelos aún seguían los preceptos impuestos por la familia, la Iglesia y la nación, nosotros seguimos los dictados de los medios, el marketing y un Estado paternalista. No obstante, pese a ser cada vez más parecidos, hace mucho que superamos la época de los grandes colectivos. La pertenencia a partidos políticos y sindicatos ha caído en picado y la tradicional línea divisoria entre derecha e izquierda tiene ya escaso significado. Lo único que nos preocupa es resolver problemas, como si la política pudiera externalizarse a consultores de gestión, añade Bregman. “Las mejores mentes de mi generación se dedican a pensar en cómo lograr que la gente haga clic en anuncios”,se lamentaba un antiguo genio matemático de Facebook.

miércoles, 27 de octubre de 2021

Políticos extremadamente intolerantes


Ultimamente se pude escuchar a políticos, tanto del PSOE como de partidos radicales de izquierdas, que son extremadamente intolerantes, que no respetan la libertad de expresión, que sólo están preocupados por controlar el pensamiento de otras personas y que están dispuesta a gritar mucho hasta conseguir su propósito. 

lunes, 13 de abril de 2020

El establecimiento de la doctrina del Frente Popular



El establecimiento de la doctrina del Frente Popular se desarrolló en el VII Congreso del Komintern, en 1934. En el futuro, los comunistas de los países extranjeros habían de aliarse con todos los partidos, socialistas, liberales, radicales, e, incluso, conservadores, que quisieran unirse a ellos en un “Frente Popular para la paz y contra el fascismo”. El dominio de los Frentes Populares había de estar en las firmes, y discretas, manos de los comunistas.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Los políticos no son más que criaturas de un día



Decía Winston Churchill que los políticos se elevan a través de afanes y luchas; esperan caer; esperan levantarse de nuevo. Casi siempre, en el poder o fuera de él, están rodeados y sostenidos por grandes partidos. Tienen con ellos muchos compañeros de desgracia. Su labor, con toda su variedad e interés, continúa. Los políticos saben que no son más que criaturas de un día. No sostienen en sus manos el áureo joyero que encierra los tesoros de las centurias y cuya pérdida sería irreparable. Están prontos a alternar lo favorable con lo adverso a lo largo del sendero que han escogido en la vida.

jueves, 18 de octubre de 2018

El votante medio es fácilmente manipulable por los profesionales del poder.


Decía Winston Churchill que el votante medio tiene ideas primarias y a menudo pintorescas sobre los problemas políticos, económicos, etc., por lo que es fácilmente manipulable por los profesionales del poder, de modo que el peligro de que la política se convierta en un torneo de demagogias es real y no infrecuente. Si la mayoría de los votantes entienden poco de los problemas generales, las oligarquías o partidos pueden, en gran parte por eso mismo, operar como auténticas mafias.

Una falsa crítica condena a la democracia por dar el mismo
valor al voto de una persona instruida, digamos un ingeniero, que a un peón de albañil de escasa cultura, a quien se supone más proclive a la demagogia. Sin embargo, dice Moa, la realidad muestra que las personas instruidas pueden tener ideas tan disparatadas como las no instruidas, y que en general los demagogos no son precisamente analfabetos.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Los Estados Unidos no conoce ningún “gobierno de partidos”.

Se ha comparado a los dos antiguos grandes partidos norteamericanos con unos trusts gigantescos que disponen de un poderoso capital dominando todos los terrenos de compra y venta, de tal suerte que parece excluida toda posible competencia de terceros partidos que les puedan hacer sombra. Si aparece un competidor, los grandes partidos hacen todo lo posible para expulsarle de la arena electoral. Si hace falta, incluso aúnan esfuerzos por un tiempo para poder eliminar a unos competidores atrevidos.

Por otro lado, al norteamericano le es insoportable la idea de
pertenecer a un partido que sale una y otra vez de las urnas con unas cifras minúsculas de votos, que en el futuro previsible no va a tener ningún éxito palpable, y que, por lo tanto, lleva encima el estigma de lo ridículo, dice el economista y sociólogo alemán  Werner Sombart. En los días de elecciones, cuando el éxtasis que acompaña el éxito numeroso de los grandes partidos llega a su punto álgido, cuando en todos los periódicos se leen en grandes titulares los resultados electorales de sus candidatos, el político de minorías está obligado a quedarse al margen con cara de sufrimiento, resignado, y esto no se compadece nada con el carácter enérgico del norteamericano.



Los Estados Unidos no conoce, sin embargo, ningún “gobierno de partidos”. En el fondo, en el Parlamento en Washington ya no existe ningún partido. La fuerte disciplina durante las elecciones finaliza en el umbral del Parlamento. Aquí, el diputado individual actúa a su libre albedrío. La política, dice Werner Sombart, se disuelve en una serie de negocios privados que los diferentes diputados pactan, si les conviene, bien con el Gobierno, bien con los diferentes grupos de intereses de la población, que tienen sus representantes correspondientes en el Parlamento. Por ello las decisiones importantes se toman en la semiclandestinidad de las comisiones mientras que las asambleas plenarias han perdido importancia. Relacionado con lo anterior está también el fenómeno de que las mayorías ejecutiva y legislativa pertenecen con igual frecuencia tanto a los mismos partidos como a partidos diferentes.

miércoles, 18 de julio de 2018

Los partidos han interpretado abusivamente las decisiones populares.

Los partidos tienden a ampliar su esfera de acción hasta pretender determinar los comportamientos privados, incluso íntimos, de los ciudadanos, y reducen la esfera de lo que Isaiah Berlin ha definido como “libertad de”, es decir, la libertad personal frente a las intromisiones del poder (estar libres de tales cosas). Los partidos han interpretado abusivamente las decisiones populares, por ejemplo convirtiendo las autonomías en palancas para proseguir hacia la desintegración de España, a la que no quieren reconocer como nación; han creado problemas y reivindicaciones por su cuenta, ajenas a las preocupaciones o inquietudes de la ciudadanía; tienden, casi todos, a eliminar o condicionar la independencia judicial, y últimamente desafían dictámenes de una judicatura a su vez desprestigiada por la política contra Montesquieu.

sábado, 17 de junio de 2017

Los partidos políticos ya no tienen diferencias ideológicas importantes sino tan solo una imagen mediática.

El fracaso de las grandes experiencias alternativas del siglo XX generalizó la idea que vivimos bajo el horizonte del "único" modelo de sociedad posible. Es la idea que no dejan de repetir implícitamente los medios de comunicación, y que Fukuyama teorizó en su libro sobre el "fin de la historia". 

 Alain de Benoist
Se desprendió la ilusión que no existe más que una única solución a los problemas políticos y sociales, solución técnica y no ideológica, que la gestión pública es un asunto esencialmente tecnocrático, y que todo lo que se diferencie de este "círculo de razón" debe descartarse despiadadamente. Los partidos políticos ya no tienen diferencias ideológicas importantes sino tan solo una imagen mediática, mientras tanto han constituido un gran bloque central, un "extremismo de centro", cuya característica principal es que es intercambiable y homogéneo, dice el académico francés Alain de Benoist.




El fracaso de las grandes experiencias alternativas del siglo XX generalizó la idea que vivimos bajo el horizonte del "único" modelo de sociedad posible.

sábado, 27 de mayo de 2017

Amistad en política.


Viendo como tratan los partidos políticos a su propia gente, hay que convencerse que en política las amistades no son más que impresiones, se borran muy fácilmente. 

sábado, 13 de mayo de 2017

La democracia como un sistema universalmente válido es una de las grandes contribuciones del siglo XX.

El reconocimiento de la democracia como un sistema universalmente válido, que cuenta cada vez con una mayor aceptación en su carácter de valor universal, ha implicado una revolución en el mundo de las ideas y es una de las grandes contribuciones del siglo XX.

Los derechos políticos y civiles ofrecen a las personas la oportunidad de prestar atención a las necesidades generales y demandar una acción política adecuada. La respuesta de un gobierno al sufrimiento de su gente depende en buena medida de la presión que se ejerce sobre él. El ejercicio de los derechos políticos (como el voto, la crítica y la protesta, entre otros) puede establecer una diferencia real e influir profundamente en la actuación del gobierno en cuestión.

Amartya Sen 
El filósofo y economista indio Amartya Sen cuenta que en la terrible historia de las hambrunas sufridas en el mundo, ninguna de ellas ha acontecido en un país independiente y democrático que disfrute de una relativa libertad de prensa.Las recientes hambrunas en Etiopía, Somalia o cualquier otro régimen dictatorial; la hambruna en la Unión Soviética durante la década de los treinta; la hambruna en China de 1958-1961 con el fracaso del “Gran Salto Adelante”; o aún antes, las hambrunas en Irlanda o la India bajo el dominio extranjero. Aunque China tuvo en varios aspectos un mejor desempeño económico en comparación con la India, padeció (al contrario que la India) una hambruna que de hecho resultó ser la mayor en la historia de la humanidad, cerca de 30 millones de personas murieron entre 1958-1961, y pese a esto, las erróneas políticas gubernamentales se mantuvieron sin corregir durante tres años. Las políticas aplicadas entonces no tuvieron crítica alguna debido a la falta de partidos políticos de oposición en el Parlamento, la nula libertad de prensa y la inexistencia de opciones políticas en las elecciones. 

Grabado víctimas de la hambruna.


Por otro lado, los países democráticos más pobres han conseguido lidiar con terribles inundaciones, sequías u otros desastres naturales (como India en 1973 o Zimbawe y Botswana en la primera mitad de los ochenta), consiguiendo alimentar a su población sin llegar a experimentar periodos de hambruna. Las hambrunas son fácilmente evitables si se hace un esfuerzo serio al respecto, y un gobierno democrático con elecciones regulares y sometido a crítica por parte de los partidos políticos de oposición, así como por los medios de comunicación, no puede por menos que ayudar a tal esfuerzo, termina Amartya Sen.

martes, 4 de abril de 2017

Las penalidades de los políticos que abandonan la docilidad.

Lourdes Méndez 
El político que abandona la justicia y la verdad, a ése no le espera ningún sufrimiento, escribe la filósofa francesa Simone Weil. Mientras que el sistema de los partidos comporta las penalidades más dolorosas para la indocilidad. Penalidades que alcanzan casi todo, carrera, sentimientos, amistad, reputación, la parte exterior del honor, a veces incluso la vida familiar. El Partido Popular ha llevado el sistema a la perfección como se puede comprobar con la exdiputada del PP, Lourdes Méndez Monasterio y compañeros que fueron retirados de las listas del partido por no apoyar la “ley Aído” del aborto e intentar sacar adelante la ley redactada por el entonces ministro de Justicia Don Alberto Ruiz - Gallardón.

sábado, 1 de abril de 2017

El carácter populista.

Revolución de 1905.
Los partidos de carácter populista han existido a lo largo de la historia. No solamente en nuestros días, ya en 1905 la alarma se dispara entre los líderes europeos por la amenaza que veían por las huelgas y turbulencias de la clase obrera revolucionaria.

Nacionalización de las masas. Fascismo
No sólo como reacción a lo que se percibía como una amenaza de los movimientos de izquierdas, sino también para ayudar a los gobiernos con poco o nulo respaldo de las masas a ampliar la base de su apoyo, surgieron contra-movimientos de carácter populista. A menudo fueron patrocinados directa o indirectamente por industriales y terratenientes deseosos de desviar a una oposición potencial basada en criterios de clase hacia canales más fáciles de controlar. Intentaron “nacionalizar” a las masas, inspirar en ellas sentimientos de reafirmación nacionalista, imperialista y racista con la intención de favorecer el statu quo político. Y en cierta medida lo consiguieron. 

Cuenta el profesor Ian Kershaw que el nacionalismo beligerante, el antisemitismo virulento y otras modalidades de racismo se hicieron habituales fuera de la minoría que se veía atraída por las doctrinas del socialismo internacional. La difusión de la educación básica, el aumento de la alfabetización y el bajo coste de los periódicos populares ofrecieron la posibilidad de extender esa influencia. La política de masas se abrió a nuevas formas de movilización tanto por la derecha como por la izquierda. Algunas viejas seguridades empezaron a desmoronarse. La clase dirigente política de las antiguas elites conservadoras y liberales empezó a sentir una nueva inseguridad. Esa movilización de las masas podía plantear una amenaza seria al orden político y social existente, lo que condujo al psicólogo francés Gustave Le Bon a publicar en 1895 un estudio del
Gustave Le Bon.
comportamiento de las masas titulado “Psicología de las masas”. Su teoría de que la racionalidad desaparece cuando el individuo se ve sometido a los impulsos irracionales y emocionales de la multitud fue muy influyente desde que comenzó el nuevo siglo (conoció cuarenta y cinco reimpresiones y se hicieron diecisiete traducciones del libro, que posteriormente se convertiría en lectura obligatoria para los aspirantes a dictadores fascistas). Por toda Europa, los impulsos emocionales que Le Bon consideraba característicos de las masas pudieron ser espoleados facilísimamente mediante los llamamientos al nacionalismo. Las elites dirigentes de Europa no vieron en el nacionalismo algo tan peligroso como el socialismo. Antes de la guerra los peligros que comportaba el fervor nacionalista fueron en realidad susceptibles de ser contenidos. No obstante, constituyeron la raíz de unas fuerzas que acabarían minando y en último término destruyendo el orden establecido. 

La polarización política y la tensión reinante en materia de asuntos exteriores o la implicación en conflictos externos configuraron niveles relativos de retórica nacionalista altisonante, cuenta Kershaw. En España los intentos de
Guerra de Cuba. 1898
construir la unidad del país en torno a las ideas de “regeneración nacional” fracasaron como consecuencia de la desastrosa derrota a manos de Estados Unidos y de la consiguiente pérdida de las colonias en 1898 en el curso de la que en un principio empezó siendo una guerra popular. Todos esos intentos en cualquier caso estaban condenados al fracaso debido a la profunda división interna, regional e ideológica que sufría el país. Pero el afán combativo por forjar una nación renacida a través de la lucha contra los enemigos internos acabaría por conducir a un conflicto catastrófico. En la mayor parte de los países la imaginería de los enemigos, internos y externos, se incorporó a una retórica que empezó a alcanzar nuevas cotas de agresividad. Los medios de comunicación azuzaban unas animosidades,por lo general intensamente xenófobas y a menudo abiertamente racistas, que los gobiernos estaban encantados de fomentar.

En la mayor parte de los países la imaginería de los enemigos, internos y externos, se incorporó a una retórica que empezó a alcanzar nuevas cotas de agresividad.

Los medios de comunicación azuzaban unas animosidades,por lo general intensamente xenófobas y a menudo abiertamente racistas, que los gobiernos estaban encantados de fomentar.