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viernes, 8 de noviembre de 2024

La frustración de las élites progresistas frente al desaire de las urnas

Alejo Schapire (Buenos Aires, 1973), periodista especializado en cultura y política exterior, escribe en La traición progresista que en su día “el sorpresivo triunfo de Trump fue precedido por la victoria, tampoco anticipada, del Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Una vez más, los medios conducidos y localizados en los centros urbanos que se habían beneficiado con la globalización se veían sorprendidos por una opinión de la periferia recelosa del mundo sin fronteras que le proponían, infrarrepresentada en la prensa. “No conozco a nadie que haya votado por el Brexit”, decían sorprendidos los periodistas londinenses. Por la misma época, la falsa representación de la unanimidad era desmentida en Colombia, con la victoria del No en el referéndum sobre los acuerdos de paz del presidente Juan Manuel Santos con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). No importa, hagamos como si no se hubiesen pronunciado, se dijo el entonces presidente Juan Manuel Santos, y lo firmó igual. El resultado fue que le siguió una campaña presidencial donde la frustración por el mandato de las urnas traicionado se volcó al candidato de la derecha dura uribista encarnada por Iván Duque, que había prometido modificar el acuerdo firmado a espaldas de la voluntad popular.” 
“La frustración de las élites progresistas frente al desaire de las urnas no produjo un autoexamen sincero del modo de producción de la información, sino que está conduciendo a un cuestionamiento mismo del sistema representativo. Si el pueblo vota “mal”, incluso cuando se le explica cómo votar “bien”, tal vez habría que restringir el sufragio sólo a los que piensan adecuadamente. Si votaron a favor del Brexit, no sabían lo que hacían los muy tontos, hagamos que voten de nuevo hasta que lo hagan bien, o si no, digamos que hacemos el Brexit sin que este en realidad se materialice.”


lunes, 5 de junio de 2023

Los Gobiernos son una víctima más de la crisis

Uno de los supuestos tácitos (pero ciertamente cruciales) que subyacen a la confianza en la eficacia de la democracia parlamentaria es que lo que los ciudadanos deciden en las elecciones es quiénes gobernarán el país durante los años siguientes y qué políticas serán las que el Gobierno elegido intentará aplicar. El reciente colapso de la economía basada en el crédito ha puesto de relieve la quiebra de ese sistema de un modo espectacular. Tal como John Gray (uno de los más perspicaces analistas de las raíces de la actual inestabilidad mundial) apunta en el prefacio de la nueva edición (2009) de su libro Falso amanecer. Los engaños del capitalismo global al preguntarse por qué el reciente descalabro económico no ha servido para incrementar la cooperación internacional, sino, muy al contrario, para liberar una serie de presiones centrífugas, “los Gobiernos son una víctima más de la crisis y, con la lógica que aplica cada uno de ellos para proteger a sus respectivas ciudadanías, están generando una mayor inseguridad para todos”. Y ello se debe a que “las peores amenazas a las que se enfrenta la humanidad son de naturaleza global”, pero “no hay en perspectiva ningún sistema de gobierno global efectivo capaz de hacerles frente”….
A los Gobiernos nacionales no les queda hoy otro recurso que rezar para que, antes del anuncio de la fecha de las siguientes elecciones, su leal y obediente servicio a esas fuerzas con las que les une un “vínculo secundario” sea recompensado con un cúmulo creciente de inversiones y de contratos comerciales, y por lo tanto, también (y sobre todo) con ese factor de “sensación de que el país va bien”, que es, según la opinión común, el principal consejero del electorado en las urnas. Que conste, de todos modos, que cada vez son más claras las señales que se perciben sobre el terreno de que esa clase de cálculos ya no funciona como se esperaba. No sólo los políticos electos no están pudiendo cumplir sus promesas; tampoco las fuerzas con las que les une ese “vínculo secundario” (las bolsas, los capitales itinerantes, los banqueros de capital riesgo y otras por el estilo, englobadas bajo la denominación sumaria de inversores internacionales en el actual vocabulario de lo políticamente correcto) cumplen con las expectativas de los políticos. No hay nada, pues, ni siquiera un atisbo de luz al final del túnel, con lo que compensar la frustración del electorado y apaciguar su ira, manifiesta Zygmunt Bauman en su libro Estado de crisis.

viernes, 10 de marzo de 2023

El sicariato se convierte en una herramienta política

Omar Menéndez

Omar Menéndez, de 41 años, ganó las elecciones a la alcaldía de la ciudad costera de Puerto López, a unos 150 km al noroeste de Guayaquil.El candidato de Revolución Ciudadana recibió el 46,22% de los votos frente al 21,41% de su mayor rival, el actual alcalde Javier Pincay, en esta localidad de unos 20.000 habitantes. Menéndez no pudo celebrar la victoria porque lo mataron horas antes de que abrieran las urnas en las elecciones del 5 de febrero. Menéndez era administrador de empresas y operaba negocios en el sector de las telecomunicaciones e informática.La policía investiga el posible motivo del crimen, uno más en la cada vez más grave ola de delincuencia asociada al crimen organizado que sufre Ecuador.

Luis Córdova-Alarcón,coordinador del programa Investigación, Orden, Conflicto y Violencia de la Universidad Central del Ecuador, advierte de que se ha generalizado el uso de sicarios como arma política y económica."Se han multiplicado las pandillas callejeras que venden sus servicios de sicariato al mejor postor, y ese mejor postor puede ser desde un oponente político que quiere quitarse de en medio a un opositor hasta organizaciones criminales que apuntan al control de ciertos espacios locales".Y es que Menéndez no fue el único político asesinado antes de las elecciones.Dos semanas atrás también mataron a tiros al aspirante a alcalde de la localidad costera de Salinas, Julio César Farachio."A medida que crece la violencia criminal y su impunidad ante un Estado incapaz de resolver los homicidios, se abre una brecha para que el sicariato se convierta en una herramienta política de control social contra opositores, oponentes, líderes sociales y activistas", analiza Córdova-Alarcón.El profesor de la UCE destaca el importante rol de las organizaciones delictivas vinculadas al narcotráfico que se disputan el control de puertos y rutas para el tráfico de drogas, principalmente cocaína."Puede que ocurra una disputa entre dos organizaciones por viabilizar un puerto como vía de acceso a una ruta del narcotráfico y que cada uno de los candidatos a la alcaldía de un cantón estén inmiscuidos con una de las organizaciones rivales", afirma, a modo de hipótesis que explicaría algunos de los casos de violencia política en la región.
Con las prisiones del país atestadas por la ola de delincuencia, las autoridades creen que extraditar a Estados Unidos delincuentes condenados en cárceles de máxima seguridad sería la opción más segura y económica para el sistema de justicia ecuatoriano.La vecina Colombia enmendó su constitución en 1997 a tal efecto y desde entonces ha enviado a muchos narcotraficantes de alto nivel a Estados Unidos.En el caso colombiano, las autoridades alegan que los capos de la droga temen ser extraditados a cárceles estadounidenses, donde carecen de vínculos o influencia sobre los guardias y directores.

jueves, 7 de abril de 2022

Lo característico de la democracia moderna es que los ciudadanos son iguales

Cuenta el filósofo español Fernando Savater que “la democracia tiene mucha historia a cuestas; reducir su esencia a urnas, votos, voluntad popular y otros tópicos simplificadores es abusar de la credulidad ignara de la gente, aprovechando sus pasiones identitarias, esa xenofobia de fábrica que traemos al mundo hasta que la educación nos la borra… si puede. Lo característico de la democracia moderna es que los ciudadanos son iguales más allá de su genealogía, su lugar de nacimiento, su sexo, su color de piel, sus creencias religiosas o filosóficas, sus capacidades… Esos rasgos son relevantes para la biografía personal de cada uno, en parte propiciada por las circunstancias pero también creada por uno mismo. Desde el punto de vista político no hay varones, negros, catalanes, mahometanos, aficionados al billar o dotados de buena voz; sólo ciudadanos libres e iguales que comparten una ley común, a partir de la cual eligen su trayectoria en libertad. Si en nombre de una determinación particular una fracción de la ciudadanía pretende segregarse políticamente de y contra los demás, abandonamos la democracia moderna y volvemos al feudalismo medieval o algo peor”.

miércoles, 30 de enero de 2019

Las hazañas pasadas no compran lealtad.

Clement Atlee
Winston Churchill es sin duda un candidato al título de hombre de Estado más grande de Gran Bretaña. Al concluir la guerra, era muy apreciado y admirado por la gran mayoría de sus conciudadanos. Sin embargo, el Partido Laborista de Clement Atlee obtuvo la victoria sobre el Partido Conservador de Churchill en las elecciones celebradas en julio de 1945. Churchill presentó unas medidas políticas de permanente austeridad encaminadas a volver a hacer grande a Gran Bretaña. Después de seis duros años de guerra, racionamiento y sacrificio, las políticas propuestas por Churchill resultaban poco atractivas. Atlee optó por impulsar el Servicio Nacional de Salud y crear un Estado de bienestar. Pocos negarían que Churchill hizo un magnífico trabajo y que era muy querido. Pero fue Atlee el que ganó.

Las hazañas pasadas no compran lealtad. Cuando aparezca un rival con una manera más barata de mejorar el medio ambiente o con soluciones políticas para otros problemas que preocupen más a la gente, ese rival podrá hacerse con el poder en las urnas.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Los Estados Unidos no conoce ningún “gobierno de partidos”.

Se ha comparado a los dos antiguos grandes partidos norteamericanos con unos trusts gigantescos que disponen de un poderoso capital dominando todos los terrenos de compra y venta, de tal suerte que parece excluida toda posible competencia de terceros partidos que les puedan hacer sombra. Si aparece un competidor, los grandes partidos hacen todo lo posible para expulsarle de la arena electoral. Si hace falta, incluso aúnan esfuerzos por un tiempo para poder eliminar a unos competidores atrevidos.

Por otro lado, al norteamericano le es insoportable la idea de
pertenecer a un partido que sale una y otra vez de las urnas con unas cifras minúsculas de votos, que en el futuro previsible no va a tener ningún éxito palpable, y que, por lo tanto, lleva encima el estigma de lo ridículo, dice el economista y sociólogo alemán  Werner Sombart. En los días de elecciones, cuando el éxtasis que acompaña el éxito numeroso de los grandes partidos llega a su punto álgido, cuando en todos los periódicos se leen en grandes titulares los resultados electorales de sus candidatos, el político de minorías está obligado a quedarse al margen con cara de sufrimiento, resignado, y esto no se compadece nada con el carácter enérgico del norteamericano.



Los Estados Unidos no conoce, sin embargo, ningún “gobierno de partidos”. En el fondo, en el Parlamento en Washington ya no existe ningún partido. La fuerte disciplina durante las elecciones finaliza en el umbral del Parlamento. Aquí, el diputado individual actúa a su libre albedrío. La política, dice Werner Sombart, se disuelve en una serie de negocios privados que los diferentes diputados pactan, si les conviene, bien con el Gobierno, bien con los diferentes grupos de intereses de la población, que tienen sus representantes correspondientes en el Parlamento. Por ello las decisiones importantes se toman en la semiclandestinidad de las comisiones mientras que las asambleas plenarias han perdido importancia. Relacionado con lo anterior está también el fenómeno de que las mayorías ejecutiva y legislativa pertenecen con igual frecuencia tanto a los mismos partidos como a partidos diferentes.

jueves, 19 de abril de 2018

Nicolas Maduro solo tiene el apoyo de Evo Morales y Raul Castro.


Nicolas Maduro solo tiene el apoyo de Evo Morales y Raul Castro. Los presidentes de América reunidos en una cumbre en Perú anunciaron que no reconocerán las elecciones en Venezuela, argumentando que no son justas porque no puede participar la oposición.

Venezuela irá a las urnas el 20 de mayo para elegir presidente y Nicolás Maduro buscará su reelección, pero los principales líderes opositores tienen prohibiciones judiciales para postularse en los comicios, en medio de una severa crisis política, económica y humanitaria que obligó a miles de venezolanos a emigrar.
Presidente chileno Sebastián Piñera.
“Las elecciones no son democráticas, no son transparentes y por tanto ningún país que de verdad quiere la democracia debería reconocer esas elecciones”, dijo el presidente chileno Sebastián Piñera, durante su discurso en la sesión plenaria de la cumbre en Peru que busca consensos para tomar acciones contra la corrupción.