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jueves, 5 de marzo de 2026

Obedecer ordenes que uno desaprueba no siempre es una traición a la conciencia

Obedecer ordenes que uno desaprueba no siempre es una traición a la conciencia. Los subordinados tienen a menudo el derecho, o incluso el deber, de dudar de su propio juicio, al menos tanto como el de sus jefes. El subordinado conoce mejor la situación en su propio terreno, pero menos en el panorama general. No sabemos con certeza cuales son los efectos de nuestra desobediencia, pero si sabemos con certeza cuales son los efectos de la desobediencia en general. Sin disciplina, no hay fuerza pública, no hay Estado. La inmensa mayoría de nosotros no sabemos con certeza si las órdenes desconcertantes son proporcionadas a la urgencia o a la necesidad. Es fácil, sentado en tu sillón, condenar a quienes se movían en la niebla de la guerra, escribe el filósofo  Henri Hude.

viernes, 27 de febrero de 2026

Se apeló a la igualdad para eliminar la transmisión de conocimientos

La tesis de Alicia Delibes es que “el socialismo del siglo XXI, para que triunfe su modelo de sociedad, necesita una sociedad inculta y fácil de manipular”. “La pasión por la igualdad ha matado el deseo de superación, la valoración del esfuerzo y el reconocimiento del mérito. Vamos a una sociedad de mediocres en la que se procura que nadie sepa más que nadie”. “Ese abandono de la transmisión de saberes como eje esencial de cualquier sistema escolar, está llevando a la desaparición de la escuela como institución fundamental de los países occidentales. Esa desaparición, impulsada y dirigida por las fuerzas políticas de los partidos que se llaman del socialismo del siglo XXI… va a llevar consigo la desaparición de la propia civilización occidental”.
El panorama actual, según Alicia Delibes, es más que inquietante. La crisis de la educación norteamericana de los años cincuenta se extendió a todo Occidente; el igualitarismo académico (que pretende acabar con las desigualdades producidas por las distintas capacidades de las personas) se apoderó del mundo de la educación. Se enarboló la bandera de la libertad para acabar con la disciplina, la autoridad y el orden en los centros de enseñanza, y se apeló a la igualdad para eliminar el que había sido el objetivo de la escuela, la transmisión de conocimientos. “¿Ingenuidad o mala fe? Imagino que habría de todo”, dice Delibes. El hecho es que “se puso fin a la institución que, durante siglos, había velado por la transmisión de la cultura, preparando así el terreno para el hundimiento de la civilización occidental”.
Los famosos informes PISA han mostrado que el abandono de los métodos tradicionales de enseñanza ha sido un grave error, que los exámenes no son superfluos, sino que sirven para controlar y estimular el aprendizaje. Así, las reformas que deberían hacerse, tendrían que ir en el sentido de recuperar la disciplina y la autoridad de los profesores, hacer hincapié en el esfuerzo individual y en la transmisión de conocimientos, reconocer el valor de los exámenes, como método para controlar la adquisición de conocimientos y como estímulo para el estudio. Pero, aunque haya habido países que han introducido algunas reformas contrarias a los dogmas de la izquierda pedagógica (dogmas que no se quieren abandonar y de los que proviene el mal profundo de la escuela), “resulta casi imposible la reconstrucción de la enseñanza”.
“El wokismo no es una broma, es una auténtica revolución cuyo objetivo es destruir lo que Occidente ha construido. O nos tomamos en serio este asunto o veremos derrumbarse la civilización occidental como las Torres Gemelas de Nueva York”.

lunes, 19 de enero de 2026

Los jóvenes demandan un cambio

La juventud hoy demanda autoridad y disciplina, seriedad y convicciones. Le Figaro informó de que el pasado Miércoles de Ceniza muchos jóvenes querían hacer profesión pública de su fe mostrando la cruz en su frente. Para Alicia Delibes Liniers, profesora de educación secundaria española y escritora, hay una reacción de la juventud que no somos capaces de ver aún. Son los propios jóvenes los que demandan este cambio, aunque sin saber expresarlo o manifestarlo.

jueves, 15 de mayo de 2025

La libertad sexual es una salvaguardia eficaz contra la revolución social

En los años veinte, los soviéticos estuvieron tentados en sustituir el matrimonio por uniones libres. Su conclusión fue que esto destruiría en gran medida la adhesión individual al socialismo. Así que preservaron la estructura familiar. Las élites neoliberales han llegado a la conclusión contraria. La libertad sexual es una salvaguardia eficaz contra la revolución social, porque hace a los individuos más indiferentes a su estatus social y más centrados en sus propios cuerpos. Hace que el explotado se solidarice mentalmente con el explotador, porque ambos creen que la libertad consiste en hacer lo que uno quiere con su propia propiedad, el uno su cuerpo, el otro su dinero. “A medida que disminuye la libertad política y económica, escribe Huxley, la libertad sexual tiende compensatoriamente a aumentar”.
El individualismo basado en el disfrute es incompatible, salvo contadas excepciones, con la disciplina intelectual, moral y social necesaria para librar la lucha política por una sociedad socialista. Una vez instalado en la intimidad personal, contaminará inevitablemente el comportamiento político, sobre todo si el proletariado ha podido entretanto elevarse al menos al nivel del pequeño burgués.
Referencia: Una filosofía de la guerra de Henri Hude

jueves, 6 de junio de 2024

La mayoría querríamos que la guerra desapareciera, pero no va a pasar

La idea de que los jóvenes necesitan disciplina, que dormir en catres curte y forja, ya no está ahí. James Sheehan ha argumentado de forma persuasiva sobre cómo los valores culturales han cambiado enormemente en poco tiempo. Los europeos ya no se ven a sí mismos como guerreros….La mayoría querríamos de forma abstracta que la guerra desapareciera, pero no va a pasar. Hemos visto movimientos consagrados a la paz, recordamos la Liga de la Sociedad de Naciones. O los grandes debates en universidades con jóvenes diciendo que no lucharían por el rey, Las protestas de Vietnam. Pero las ideas cambian cuando te ves amenazado.
“La Primera Guerra Mundial fue algo industrial, cantidades impensables de armas y morteros. Recordamos bien las trincheras, pero la mayoría de los jóvenes murió por artillería, no por armas ligeras. No fue cara a cara. ¿Y quiénes son los héroes, los mitos de esa época? Aviadores, sobre todo. Heroísmo de nombres legendarios en medio de las masas anónimas. Lo mismo en la Segunda, en realidad. O francotiradores. Ahora la guerra son videojuegos, no sé si el espíritu cambiará o cómo…. Antes de la Primera Guerra Mundial la gente pensaba que la guerra era imposible, cosa del pasado, demasiado caras. Impensable entre hermanos socialistas. Hoy decimos que las democracias no luchan entre sí y que dos países con McDonalds no se enfrentan”, manifiesta Margaret  MacMillan, profesora de la Universidad de Oxford.
“Hay que tener cuidado con la complacencia,añade MacMillan. Alemania y Reino Unido eran democracias en cierto modo en 1914, y lucharon. Tenemos que saber que como individuos y sociedades se nos da muy bien hacer cosas que van en contra de nuestros intereses. La irracionalidad es uno de nuestros rasgos más distintivos. El miedo, la ira. A veces es que no hay más remedio que luchar. Y se producen accidentes”.



domingo, 3 de marzo de 2024

El poder, en todos los tiempos y consciente de ello, ha utilizado la historia para justificarse

Cuenta el profesor José Luis Corral, catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Zaragoza, que la Historia (con mayúscula, como disciplina) es un arma ideológica formidable. Pero también una disciplina propicia para la interpretación, la manipulación y la tergiversación. Y el poder, en todos los tiempos y consciente de ello, la ha utilizado para justificarse. De ahí que quien lo ejerce, en cualquier época, se sirve de la Historia para defender sus posiciones del presente. Cuando los hechos del pasado no concuerdan con las ideas del ahora, el poder los manipula, los tergiversa o, simplemente, los cambia. Y si no puede aportar datos contundentes, entonces inventa mitos y leyendas, consciente de que son mucho más atractivos para el imaginario colectivo que la historia (con minúscula, como hechos del pasado).
Proyectar ideas actuales sobre el pasado para legitimar una determinada posición política o ideológica ha sido norma frecuente.

viernes, 3 de noviembre de 2023

Si a los niños no se les enseña a controlarse se vuelven desorganizados mentalmente y en su conducta

Escuela de pueblo, de Morgan Weistling

El psicólogo Silveira subraya que la falta de disciplina, es decir, el escaso interés por instalar buenas costumbres en el niño, conlleva una serie de problemas. La disciplina es la base del equilibro mental futuro del joven porque predispone para la responsabilidad. Las buenas costumbres, además, están relacionadas con la aceptación de límites; un joven que no entiende el concepto de límite se vuelve insolente e insoportable. Silveira denuncia como una idea falsa la alternativa entre educar al niño con cariño o con disciplina. Es necesario combinar las dos cosas. Menciona técnicas clásicas en psicología para mejorar la actitud de los jóvenes, por ejemplo, ignorar las conductas negativas y elogiar las positivas. Subraya que los niños aprenden rápido y si, por el contrario, no se les enseña a controlarse el resultado son hijos frustrados, proclives al desencanto, desorganizados mentalmente y en su conducta. También es fácilmente perceptible que bastantes jóvenes se sienten éticamente desorientados, comportándose muchas veces como tiranos con sus propios padres.

domingo, 16 de julio de 2023

Estudiar implica la formación de una disciplina rigurosa

Paulo Freire, pedagogo y filósofo , escribe que estudiar es un quehacer exigente en cuyo proceso se da una sucesión de dolor y placer, de sensación de victoria, de derrota, de dudas y alegría. Pero por lo mismo estudiar implica la formación de una disciplina rigurosa que forjamos en nosotros mismos, en nuestro cuerpo consciente. Esta disciplina no puede sernos dada ni impuesta por nadie,sin que eso signifique desconocer la importancia del papel del educador en su creación. De cualquier manera, o somos sujetos de ella, o ella se vuelve una mera yuxtaposición a nuestro ser. O nos adherimos al estudio como un deleite y lo asumimos como una necesidad y un placer o el estudio es una pura carga, y como tal, lo abandonamos en la primera esquina.

jueves, 29 de diciembre de 2022

El capital acumulado supone la continuidad en el presente de los esfuerzos del pasado

Richard M. Weave escribe que “aunque es cierto que el capital ocasionalmente es fruto de actividades improductivas, también puede ser la consecuencia del trabajo y la previsión o de la moderación en el gasto o de algún don efectivamente superior. Luchar contra el capital no necesariamente significa luchar contra las desigualdades. En épocas como la que nos ocupa, el capital suele ir asociado al gusto por el ocio, el rechazo de la disciplina y el desprecio del pasado; después de todo, el capital acumulado supone la continuidad en el presente de los esfuerzos del pasado. Pero resulta que el hombre moderno, que es un ser autocomplaciente y centrado en el momento actual, no suele mirar ni hacia atrás ni hacia delante. Le basta con señalar la existencia de desiguales condiciones, y como sus dogmas le prohíben aceptar desiguales méritos, lo siguiente que hace es emprender su abolición. Por lo general vierte su protesta en la afirmación perentoria de que no se debe permitir que los derechos de propiedad impidan el avance de los derechos humanos, lo que no tendría nada de malo si éstos no estuvieran exentos de obligaciones. Pero tal y como están las cosas, las masas han comprendido que, dado que pueden obtener cualquier cosa sin que nadie les exija someterse a una disciplina de trabajo, tienen vía libre para proceder con el desahucio. Sir Flinders Petrie ha observado que “cuando la democracia alcanza su máximo poder, la mayoría desprovista de capital forzosamente consume el capital de la minoría, con la consiguiente decadencia de la civilización”. A este respecto, pienso que sería útil meditar lo difícil que le resultó a la Tercera República Francesa conservar el ideal del trabajo honesto envuelta en un clima de corrupción política, o también, alternativamente, la brutal determinación de los bolcheviques, decididos a impedir que la dirección de la economía recayera en manos del pueblo. En última instancia, tenemos una sociedad que es como un niño malcriado por su incapacidad de pensar Cualquiera puede observar en los hijos consentidos de los ricos una especie de irresponsabilidad en la aplicación de los procesos mentales. Esto es así sencillamente porque no están obligados a pensar para sobrevivir. Nunca han sentido la necesidad de que sus definiciones sean claras y sus deducciones correctas para evitar el severo correctivo de las privaciones”.

martes, 9 de agosto de 2022

Las compañías voluntarias del Gobierno republicano escogían sus frentes por votación


Cuenta el historiador James W. Cortada que en la guerra civil española (1936-1939), mientras que los bien entrenados y disciplinados moros y legionarios de Franco cumplían las órdenes de los oficiales al pie de la letra, las compañías voluntarias del gobierno republicano escogían sus frentes por votación, decidían ellos mismos cuándo podían volver a hacer el gamberro por Madrid o dejaban sus posiciones indefensas mientras buscaban comida (un motivo inmejorable, ya que el servicio de aprovisionamiento del gobierno de la república  era prácticamente inexistente). Los oficiales, escogidos por votación, echaban por tierra los últimos restos de disciplina discutiendo a voces sobre tácticas mientras sus hombres se reían de ellos.

jueves, 4 de agosto de 2022

El camino difícil puede ser el verdadero


La educación se equivoca de entrada si pretende que todos los estudiantes son idénticos y van a aprenderlo todo de idéntica manera. Parece más fácil educar en masa que educar individualmente, pero esa supuesta facilidad suele conducir a un fracaso de conjunto. Más vale aprender que el camino difícil puede ser el verdadero, y que su aparente dificultad se debe a la falta de un método para tratar a cada quien con la sutileza adecuada, al introducirlo en los ritmos de la educación. Una educación que se funde sólo en la memoria, sólo en la disciplina, o sólo en el discurso, desperdiciará las posibilidades que tiene la propuesta de aprender con todo el cuerpo. Porque no sólo la mente recuerda. Los ritmos del cuerpo a menudo son fruto de un intenso aprendizaje y de una memoria cultivada. Los artistas son esa clase de gente de la que siempre decimos que nació aprendida. Sentimos que Mozart sabía música desde siempre, que Rimbaud era un maestro de la lengua desde el origen, que Rembrandt y Miguel Ángel debían saber dibujar antes de saber hablar, pero ello no significa que no tuvieran que aprender. Al contrario, cuanto más dotado un ser humano para un lenguaje y para un arte, más arduo le será dominar ese talento hasta convertirlo en algo verdaderamente fecundo. No olvidamos la ardua disciplina a la que fue sometido Mozart desde niño, las desmesuradas dosis de lectura a que se sometió Rimbaud desde su infancia y a lo largo de su primera adolescencia, no sólo de la gran literatura en francés sino también de los clásicos latinos, el duro trabajo que debió ser el estudio de Miguel Ángel en el taller de sus maestros o el de Rembrandt con los suyos.

lunes, 11 de abril de 2022

El auge del Partido Comunista, en el Frente Popular, y de la Falange en el bando nacional

Uno de los fenómenos más llamativos de la guerra civil española, tras su inicio en julio de 1936, fue el explosivo auge del Partido Comunista, en el Frente Popular, y de la Falange en el bando nacional. Ello ha creado un cierto espejismo sobre la importancia de ambos partidos en la preparación de la guerra. Sin embargo esa importancia fue muy secundaria. El PCE sólo comenzó a influir en la política española tras la insurrección de octubre, y sobre todo desde las elecciones de febrero del 36; y con la Falange sucede algo parecido, pero mucho más acentuado, pues en aquellas elecciones quedó aislada de la derecha y no obtuvo ni un escaño, escribe el historiador Pío Moa.

José Antonio Primo de Rivera

La Falange, dice Moa, fue el partido más similar al fascismo que hubo en España, si bien no se reconocía fascista. Desde luego sus diferencias con el nazismo eran esenciales; no admitía el racismo ni el principio de “sangre y tierra”, se proclamaba abiertamente religiosa y exaltaba valores caballerescos, sin rendir culto a la violencia, aunque predispuesto a ella. José Antonio Primo de Rivera apreciaba poco a Mussolini, y muy poco a Hitler, lo cual no impedía a la Falange simpatizar con los fascismos, por su lucha contra el comunismo, su supuesta superación del liberalismo, y por los valores comunes de disciplina, patriotismo y jerarquía.

jueves, 6 de febrero de 2020

Europa se ha vuelto un gran museo

George Steiner.


No creo en el milagro chino, dice George Steiner. Creo en el milagro indio, en una sensibilidad creadora fantástica, en una capacidad de invención y de originalidad extrema. Desde hace algunos años frecuento mucho a estudiantes chinos y a estudiantes indios. Los chinos aprenden con una energía increíble, añade Steiner, con una disciplina que te deja de piedra, pero no se atreven a criticar, no se atreven a crear. Tener estudiantes indios en torno a una mesa quiere decir oír, una tras otra, voces que se atreven, que se atreven a proponer algo nuevo, que se atreven a pensar, que se atreven sobre todo a decir que no a la autoridad. Por eso tengo la impresión de que de la India surgirán grandes capítulos de la historia del pensamiento y del arte humanos. Ya no estaré allí para verlo, pero será muy interesante. Para George Steiner Europa, por el momento, se ha vuelto el continente del turismo mundial, la gente se pasea para ver la vieja Europa. Se ha vuelto un gran museo y vivir allí se ha convertido en un gran lujo. Pero es difícil decir si tiene un futuro, un futuro positivo.

viernes, 20 de diciembre de 2019

Los comunistas sabían que el tiempo sería su aliado sólo mientras pudieran despertar miedo en las masas



Lo mismo que en Occidente era un derecho la libre elección, en el Este y bajo la interpretación de los comunistas constituía una conspiración y se castigaba con la pena de muerte. Los libros anticomunistas, escritos de buena fe, sirvieron a un fin contrario a sus propósitos, y la táctica bolchevique lo sabía. A ellos no les preocupaba que no los quisieran. Sólo les preocupaba que no los temiesen.

Sándor Márai
Dice el escritor húngaro Sándor Márai que los comunistas sabían que el tiempo sería su aliado sólo mientras pudieran despertar miedo en las masas. Temían que en un momento dado la gente dejara de tener miedo del miedo (en las previsiones del terror ese momento está identificado con toda exactitud) y empezara a protestar. Los comunistas exigían del hombre común lo mismo que habían exigido los nazis, es decir, que cumpliera órdenes sin la más mínima crítica ni resistencia. Recelaban también de quienes habían sido obedientes, porque temían que los prosélitos sospechasen que la servidumbre ciega a un sistema basado en la crueldad pudiera volverse contra ellos en épocas de crisis. Temían a todo el mundo, y el vástago inmundo del temor es siempre el pánico. El pánico se podía notar en su mirada, en la disciplina oficial con que se habían adiestrado, y en su manera de hablar.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Los Estados Unidos no conoce ningún “gobierno de partidos”.

Se ha comparado a los dos antiguos grandes partidos norteamericanos con unos trusts gigantescos que disponen de un poderoso capital dominando todos los terrenos de compra y venta, de tal suerte que parece excluida toda posible competencia de terceros partidos que les puedan hacer sombra. Si aparece un competidor, los grandes partidos hacen todo lo posible para expulsarle de la arena electoral. Si hace falta, incluso aúnan esfuerzos por un tiempo para poder eliminar a unos competidores atrevidos.

Por otro lado, al norteamericano le es insoportable la idea de
pertenecer a un partido que sale una y otra vez de las urnas con unas cifras minúsculas de votos, que en el futuro previsible no va a tener ningún éxito palpable, y que, por lo tanto, lleva encima el estigma de lo ridículo, dice el economista y sociólogo alemán  Werner Sombart. En los días de elecciones, cuando el éxtasis que acompaña el éxito numeroso de los grandes partidos llega a su punto álgido, cuando en todos los periódicos se leen en grandes titulares los resultados electorales de sus candidatos, el político de minorías está obligado a quedarse al margen con cara de sufrimiento, resignado, y esto no se compadece nada con el carácter enérgico del norteamericano.



Los Estados Unidos no conoce, sin embargo, ningún “gobierno de partidos”. En el fondo, en el Parlamento en Washington ya no existe ningún partido. La fuerte disciplina durante las elecciones finaliza en el umbral del Parlamento. Aquí, el diputado individual actúa a su libre albedrío. La política, dice Werner Sombart, se disuelve en una serie de negocios privados que los diferentes diputados pactan, si les conviene, bien con el Gobierno, bien con los diferentes grupos de intereses de la población, que tienen sus representantes correspondientes en el Parlamento. Por ello las decisiones importantes se toman en la semiclandestinidad de las comisiones mientras que las asambleas plenarias han perdido importancia. Relacionado con lo anterior está también el fenómeno de que las mayorías ejecutiva y legislativa pertenecen con igual frecuencia tanto a los mismos partidos como a partidos diferentes.

viernes, 18 de mayo de 2018

Alemanes.

El periodista y escritor español Julio Camba lo primero que exclama cuando por razones de trabajo llega a Alemania es que no se parece ni a España, ni a Francia, ni a Italia. Alemania es otra realidad, una realidad admirada por los españoles, que la ven desde un sentimiento de inferioridad sobre el cual sería menester que se ejerciera la estrategia de la reflexión. ¿Tienen razón los españoles al sentirse inferiores a los alemanes? Camba no responde con el adverbio de afirmación ni con el de negación, fiel a su costumbre de no coincidir con nadie. Prefiere llegar a la conclusión de que los alemanes son alemanes y españoles los españoles, consistiendo la sabiduría de cada uno en llegar a ser plenamente lo que es. La mejor manera de avanzar hacia una humanidad más rica
espiritualmente no se logra imitando a los otros, sino empezando por observarlos y pensar en ellos. A un alemán, por lo tanto, hay que verlo en cuerpo y alma. Camba advierte que un calvo en Alemania no es lo mismo que un calvo en Sevilla o que un tercer calvo cruzando en barca el Mississippi.

Julio Camba.
¿Pensará Camba que un alemán es menos humano que un español o que un italiano o que un francés? No exactamente. Camba cree que Alemania es un arquetipo de la disciplina. A un alemán no le interesa gobernar; le interesa que lo gobiernen. Un alemán no pide un café junto a su familia, gozando del café y de la familia; necesita reunirse con otras muchas familias para en ese momento disfrutar de su café y de su familia. Un filósofo francés escribe libros claros y al alcance de todos. Suele ser un hombre elegante, conversador, espiritual, amigo de las mujeres y de los bombones. El filósofo alemán dice cosas muy profundas, pero las dice oscuramente, no hay quien lo entienda a no ser los iniciados en la ciencia que él domina.


miércoles, 25 de abril de 2018

Amar significa mezclar dos biografías.

Erich Fromm
Erich Fromm captó el dilema en su esencia cuando observó que “la satisfacción en el amor individual no se puede alcanzar… sin verdadera humildad, valentía, fe y disciplina”. Pero añadía que, “en una cultura en la que dichas cualidades son raras, la consecución de la capacidad de amar debe seguir siendo un extraño logro”. Amar significa estar decidido a compartir y a mezclar dos biografías, cada una con su diferente carga de experiencias y recuerdos y su propia singladura. Por la misma razón, significa un acuerdo cara al futuro y, por tanto, cara a ese gran desconocido. Significa hacerse dependiente de otra persona dotada con una libertad parecida para elegir y con voluntad para mantener dicha elección, y, por tanto, de otra persona llena de sorpresas, imprevisible. Mi deseo de amar y de ser amado sólo puede culminarse si una auténtica disposición a que sea en las “duras y en las maduras” lo respalda, a
comprometer mi propia libertad si fuera necesario, de modo que la libertad de la persona amada no sea violentada. En el Banquete de Platón, Diotima de Mantinea le señala a Sócrates, con el acuerdo incondicional de este último, que el “amor no es para la belleza, como piensas”, “es para engendrar y dar a luz en la belleza”. Amar es desear “engendrar y procrear” y, por tanto, el amante “va buscando de un lado a otro la cosa hermosa en la que poder engendrar”. El amor no encuentra su sentido en el ansia por cosas conclusas, terminadas y fabricadas de antemano, sino en la urgencia por participar en y contribuir a que dichas cosas se hagan realidad. El amor es afín a la trascendencia; sólo es otra denominación del impulso creativo y está plagado de riesgos, como lo están todos los procesos creativos, que jamás saben dónde van a ir a parar.

Como ha sugerido Anthony Giddens, la vieja y romántica idea del amor como elección de una pareja exclusiva “hasta que la muerte nos separe” se ha sustituido, a lo largo del proceso de liberación individual, por un “amor confluente”, una relación que sólo dura en la medida en que (y ni un instante más) satisfaga a ambos miembros de la pareja. En el caso de las relaciones, uno quiere que el “permiso para entrar” conlleve un “permiso para salir” en cuanto uno vea que no hay motivo alguno para quedarse.

Zygmunt Bauman
Dice Zygmunt Bauman que como el comienzo de una relación requiere el consentimiento de dos y para acabar con ella basta con la decisión de uno solo de sus miembros, toda relación de pareja está condenada a ser blanco constante de la ansiedad. ¿Y qué pasa si el otro se aburre antes que yo? La disponibilidad de una salida fácil constituye en sí misma un obstáculo formidable para la consumación del amor. Hace que sea mucho menos probable el tipo de esfuerzo a largo plazo que dicha consumación requeriría, que se sea susceptible de ser abandonado mucho antes de alcanzar una conclusión gratificante, rechazado por “no salir mucho a cuenta”, molesto por un precio que uno considera que no hay motivo alguno para pagar, teniendo en cuenta los sustitutos aparentemente más baratos asequibles en el mercado.

viernes, 9 de marzo de 2018

El método esencial en las ciencias sociales es la honestidad.

George Sorel
Algunos años antes de la primera guerra mundial, un periódico de París interrogó a algunas de las figuras francesas más prominentes en las distintas ramas de lo que ahora llamaríamos ciencias sociales, y que eran conocidas en Francia por aquella época como les sciences morales, acerca de cuál consideraban como el método más esencial en su disciplina. Mientras otros interrogados enviaron disquisiciones metodológicas eruditas, George Sorel respondió con una palabra: honestidad.

lunes, 20 de marzo de 2017

Individualismo griego.

Homero
Aquiles, tal y como le presenta Homero, era un tipo tan quisquilloso y susceptible como un barón medieval. Aun hoy en día, lo que más les importa a muchos griegos es la posición que ocupa un hombre a los ojos de sus iguales, y su política ha reflejado a menudo este hecho. Y así sería durante la época clásica, cuando el individualismo hizo naufragar una y otra vez las oportunidades de acción conjunta. Los griegos nunca tendrían un imperio duradero, ya que este solo podía basarse en cierto grado de subordinación del bien menor al superior, o en cierta voluntad de aceptar la disciplina del servicio rutinario. Quizá esto no fuera malo, pero significó que, pese a la conciencia helénica, los griegos no pudieron unir ni siquiera su tierra natal en un solo Estado.
Guerra de Troya.

 Los griegos nunca tendrían un imperio duradero

jueves, 27 de octubre de 2016

La gente se siente más realizada en el trabajo.

La gente está más contenta, se siente más realizada por lo que está haciendo, cuando está en el trabajo que durante sus horas de ocio. En  el tiempo libre se tiende a estar aburridos y ansiosos, escribe Nicholas Carr. Y, sin embargo, no gusta estar en el trabajo. Allí se expresa un intenso deseo de estar en otro lado. 

“Tenemos;dice Csikszentmihalyi y LeFevre, la situación paradójica de personas que tienen sentimientos mucho más positivos en el trabajo que fuera de él, y que no obstante dicen que querrían estar haciendo otra cosa cuando están trabajando, no cuando están fuera de él”.

Csikszentmihalyi y LeFevre descubrieron en sus experimentos que la gente se deja llevar por convenciones sociales, en este caso, la asentada idea de que estar de ocio es más deseable, y conlleva un mayor estatus, que estar en el trabajo,en lugar de por sus sentimientos verdaderos. “No hace falta decir, concluyen los investigadores, que tal ceguera ante la realidad de las cosas probablemente acarree consecuencias desafortunadas tanto para el bienestar individual como para la salud de la sociedad. La gente tratará de hacer más actividades que proporcionan las experiencias menos positivas y evitará las actividades que son fuente de sus sentimientos más positivos e intensos”.

Muchos empleos son grises e incluso degradantes, y muchas aficiones y pasatiempos son estimulantes y nos satisfacen. Pero un empleo impone una estructura sobre nuestro tiempo que perdemos cuando estamos a nuestras anchas. En el trabajo nos empujan a participar en todo tipo de actividades que los seres humanos consideran bastante satisfactorias. Somos más felices cuando estamos
absorbidos por una tarea difícil, una tarea que tiene metas claras y que nos obliga no sólo a ejercitar nuestro talento, sino a estirarlo, dice Nicholas Carr. Nos sumergimos tanto en el flujo de nuestro trabajo, por usar el término de Csikszentmihalyi, que obviamos las distracciones y trascendemos la ansiedad y las preocupaciones que asolan nuestra vida cotidiana.


Csikszentmihalyi
Cuando no estamos trabajando, no obstante, nuestra disciplina vacila y nuestra mente se disipa con mucha frecuencia. Puede que anhelemos el fin de la jornada laboral para poder empezar a gastar la paga y pasarlo bien, pero la mayoría de nosotros malgasta sus horas de ocio. Desconectados de cualquier foco externo, nuestra atención se vuelve hacia nosotros mismos, y terminamos encerrados en lo que Emerson llamó la cárcel de la conciencia de uno mismo. “Los empleos, incluso los cutres, son en realidad más fáciles de disfrutar que el tiempo libre”, dice Csikszentmihalyi.

La gente tratará de hacer más actividades que proporcionan las experiencias menos positivas y evitará las actividades que son fuente de sus sentimientos más positivos e intensos

Cuando no estamos trabajando, no obstante, nuestra disciplina vacila y nuestra mente se disipa con mucha frecuencia

Los empleos, incluso los cutres, son en realidad más fáciles de disfrutar que el tiempo libre