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miércoles, 1 de julio de 2026

La mayor parte de la memoria histórica de la España del siglo XXI ni es memoria ni historia

Tras su sorprendente victoria en las elecciones de 2004, José Luis Rodríguez Zapatero introdujo una novedosa forma de izquierdismo en España que ni se parece al antiguo revolucionarismo ni a la socialdemocracia constructiva de Felipe González. Se trata de un nuevo izquierdismo basado en la corrección política internacional y en unas extrañas ideas de multiculturalidad, atomización de la cultura y la sociedad y deconstrucción de España en interés de una especie de ilusorio y renacido frente popular con el que consolidar su poder político. La memoria histórica o colectiva es en sí misma un concepto ficticio, un espejismo, porque, hablando con propiedad, tal cosa no existe. La memoria no es ni colectiva ni histórica, sino intrínsecamente personal, individual y, por tanto, subjetiva, escribe el historiador Stanley Payne.
Para Stanley  Payne la mayor parte de la memoria histórica de la España del siglo XXI ni es memoria ni historia, sino un discurso político elaborado por la izquierda en torno a ciertos incidentes que se interpretan según un esquema partidista. La violencia política y la represión tienen mucho peso en este discurso porque son muy rentables, y se conciben de una forma sesgada y reduccionista. Sin embargo, casi no se presta atención a sus orígenes o a cómo las aplicó la izquierda; por el contrario, se atribuye a Franco el dudoso honor de haberlas inventado y ser el único que las puso en práctica, lo que es justo lo opuesto de adquirir conocimientos acerca de la historia. La recuperación de los tropos de la guerra por parte de la izquierda de finales del siglo XX también fue lógica, ya que la larga dictadura los había convertido en un evidente objetivo para tales ejercicios. Uno de los rasgos más sorprendentes de los primeros años del siglo XXI ha sido la forma en que, en ciertos libros, las investigaciones serias han dado paso a un sensacionalismo politizado, dando la impresión de que la historiografía no avanza, sino que retrocede.
Se puede argumentar que en la política española existe una cierta circularidad de tipo latinoamericano en la que cada logro político es más difícil de alcanzar de lo que se pensaba. A finales del siglo XX, antes de que Rodríguez Zapatero llegase a la Presidencia, existía el convencimiento de que España había alcanzado un nivel educativo, de desarrollo político y transformación económica que hacía posible trascender ciertos problemas de una vez por todas.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Londres estaba dispuesta a devolver Gibraltar, pero el activismo de los sefardíes lo impidió

El derrumbe del imperio en los años posteriores hizo que el Reino Unido llevase sus colonias al comité de descolonización de la ONU. Todas querían quitarse de encima a la metrópoli y la metrópoli estaba encantada de deshacerse de unos territorios que no podía mantener. ¿Todas? No. Una pequeña aldea al sur de la Península Ibérica se resistió ferozmente. De ninguna manera querían dejar de ser británicos si eso significaba que debían ser españoles. La idea horrorizaba especialmente a los comerciantes y abogados sefarditas, que percibían (con razón) que no encontrarían acomodo en un estado nacional-católico. Hoy sabemos que su activismo político fue crucial, pues Londres estaba más que dispuesto a entregar Gibraltar a España. En el nuevo contexto de alianzas posbélicas, el peñón había dejado de tener valor estratégico. Si no se produjo esa entrega que los ministros de Franco esperaban “como fruta madura”, fue porque la sociedad civil, liderada por la comunidad judía y transformada en fuerza política, se plantó y dijo aquello de “British we are, British we stay”. El resultado fue la creación de un sistema parlamentario autónomo de Downing Street y de Westminster que, en 1964, eligió su primer parlamento y su primer Gobierno. En ese ejecutivo estaban Joshua Hassan de ministro principal y Solomón Seruya de ministro de Turismo y Puertos. De aquella legislatura nació la Constitución de Gibraltar de 1969, a la que Franco respondió cerrando la verja e inaugurando el período más asfixiante y traumático de la historia de la roca desde el Gran Sitio. Hassan se convirtió en el líder eterno de Gibraltar, donde gobernó veinte años en dos períodos (de 1964 a 1969 y de 1972 a 1987). Seruya, sin embargo, adoptó la nacionalidad israelí y fue embajador de su nuevo país en Filipinas, hasta que regresó a Gibraltar para hacerse cargo del negocio familiar, pero nunca perdió de vista su ascendiente sobre la comunidad judía y sobre la ciudad en general. Ambos sostuvieron el ánimo y la autoestima de los gibraltareños cuando más cuesta arriba se puso su vida, en el largo período del aislamiento, cuando se cortaron todas las comunicaciones con España, incluidas las telefónicas, y su casa se convirtió en prisión. La Línea y Gibraltar forman un continuo urbano. Los centros de ambas ciudades están a media hora de paseo. En los años del cierre, para ir a La Línea había que tomar un ferry o un avión de Gib Air hasta Tánger y, desde allí, tomar otro ferry hasta Algeciras. Desde el puerto de Algeciras, un taxi puede hacer el trayecto a La Línea en media hora. En total, con suerte, se tardaba cinco o seis horas (con un desembolso notable de dinero) en hacer un viaje que obligaba a cruzar tres fronteras. Manu Leguineche, que lo hizo en la década de 1970, cuenta historias de gibraltareños desesperados que saltaban la verja en mitad de la noche. 

Referencia:Lugares fuera de sitio (Sergio del Molino)

lunes, 23 de febrero de 2026

Retrato de un joven

Henri Frédéric Amiel, filósofo y escritor suizo, escribe en su famoso libro Diario íntimo: “El retrato ideal de un joven de mi edad.Religioso, sensible, partícipe de los acontecimientos, con interés y ansia por todas las empresas nobles, para los infortunados, para los oprimidos; deseoso de aprenderlo todo, interesado en todo, siempre en busca de la razón, del principio de las cosas; aceptando sobre todo la parte buena de cada uno, sin despreciarlo por lo que le falta. Generoso, dispuesto a socorrer, a ayudar a sus amigos, a sus rivales; dispuesto a compartir sus éxitos, sus placeres y también sus penas. De gran corazón, desprendido. De carácter elevado, con repugnancia por las bajezas, por la mezquindad; con amor viril por lo bello. Siempre huyendo de las pequeñas sospechas, de las cosas a medias, de las sinuosidades vergonzosas. Seguro de su franqueza con los otros y consigo mismo. Capaz de confesar sus errores, imponiendo siempre comodidad y franqueza en todas sus relaciones. En cuanto a los estudios, marchará, como en todo, derecho a su meta, sin disfrazarla, sin hacer misterio, sin temor a dejarse ver. No tendrá orgullo, desdén ni timidez; osará fijar su mirada en todos. Dará a todos la mano. Respetará el fin de cada uno; considerará hermanos de destino a cuantos le rodean, y les hará cuantos favores le pidan, pero sin dejarse influir para nada, a su pesar, y respetando sus propias voluntades. En general, tendrá que mantenerse en una voluntad tranquila, apoyada en la conciencia de principios y de resoluciones firmes y seguras. Religioso, sensible, generoso, viril, franco, natural; emprendedor, perseverante, activo, reflexivo; que se diera cuenta de todo, siempre buscando instruirse; cultivador de todas sus facultades; solícito, complaciente, amante; con sentido del humor y humorista a su vez; respetuoso con los ancianos; considerado con la mujer, con la muchacha; con fe en la pureza, en la ternura; imaginación pura, placeres sencillos; que comprendiera el mal y supiera excusar al desgraciado, y sobre todo a la desgraciada; bueno y dulce con los niños, amable con su familia; siempre en su lugar respecto a los criados, firme y tranquilo, pero con formas corteses, con humor moderado, muy observador, interesado en todo, siempre con ganas de conocer los hombres y la vida, antes de dominarlos, y partícipe en todo lo que los hombres esperan y en sus sufrimientos.”

lunes, 10 de noviembre de 2025

Era de veras demasiado tarde para llamar al orden porque el orden mismo era considerado fascista

Evelyn Waugh

Evelyn Waugh, novelista británico de la primera mitad del siglo XX, se había quejado en una carta publicada en el New Statesman el 5 de marzo de 1938 que “hubo una época a principios de los veinte en que se empleaba con frecuencia la palabra bolchevique. Se utilizaba de modo indiscriminado para designar a los escolares obstinados, a los empleados que pedían un aumento de sueldo, a los criados impertinentes, a quienes pedían una ampliación de los derechos de propiedad de los pobres, y a cualquier cosa o persona que el hablante desaprobara. Su único propósito era impedir el debate razonable y la reflexión. Creo que corremos un peligro similar, el uso del término fascista. Hace poco se envió una petición a los escritores ingleses… para que se definieran de modo categórico a favor del bando republicano de España o de los fascistas. Una encarcelación de manifestantes se describe como una “sentencia fascista”; investigar la situación económica de alguien es fascista; la colonización es fascista; la disciplina militar es fascista; el patriotismo es fascista; el catolicismo es fascista; el buchmanismo es fascista; el antiguo culto japonés al emperador es fascista; el antiguo odio de las tribus de Oromo por los suyos es fascista; la caza del zorro es fascista… ¿Acaso es demasiado tarde para llamar al orden?”
Mientras Waugh escribía, la reductio ad absurdum de etiquetar a todas las personas y cosas como bolcheviques o fascistas hallaba una expresión tragicómica en España. Los comunistas y los anarquistas, antes aliados contra los fascistas de Franco, habían empezado a volver las armas contra sí, acusándose mutuamente de “fascistas”. En tales circunstancias era de veras demasiado tarde para llamar al orden porque el orden mismo era considerado fascista.

lunes, 22 de septiembre de 2025

El PNV consiguió su Estatuto durante la República contemplando desde la barrera el sacrificio de sus aliados

El 5 de Septiembre de 1936 Largo Caballero sustituía en la presidencia a José Giral y asumía la cartera de Guerra y la cartera de Obras Publicas aparece un nacionalista vasco, José Antonio Aguirre.El nombramiento obedece a un acuerdo entre Indalecio Prieto y José Antonio Aguirre para atraer al Partido Nacionalista Vasco al lado de la República.Y es que el PNV, tras declarar la guerra a Franco, lleva ya 18 días cruzado de brazos, viendo como los cruceros Canarias y Almirante Cervera bombardean cada día las playas de san Sebastian y cómo el coronel Beorlegui toma el Jaizquibel. El destino de la República les trae sin cuidado. La noticia de la entrada en el gobierno de la República por el PNV irritó de tal manera a algunos dirigentes del Euskadi Buru Batzar, entre ellos a Telesforo Monzón, y amenazan con pasarse en masa a las filas de Franco. Al día siguiente los periódicos rectifican y dan otra lista. Aguirre desaparece y en Obras Publicas figura el comunista Vicente Uribe Galdeano. Aparecía días más tarde otro vasco, Manuel Irujo Ollo, en un ministerio sin cartera. Al PNV le traía sin cuidado las muertes de los socialistas, comunistas y anarquistas en Irún, San Sebastián, Azpeitia, Azkoitia, Tolosa y el avance de las tropas de Mola por la provincia de Guipúzcoa. Los nacionalistas no mueven un dedo para impedir la masacre. El constante chantaje a la República acabó recompensado por lo que el PNV no podrá desmentir nunca que consiguió su Estatuto contemplando desde la barrera el sacrificio de montañas de cadáveres de sus aliados. 

Referencia: Los mitos del nacionalismo vasco de José Diaz Herrera

jueves, 5 de junio de 2025

La realidad de Guernica

Los registros alemanes que se conservan son claros. Durante un período de tres horas la ciudad de Guernica y el puente fueron atacados por pequeñas oleadas de bombarderos medianos; diecinueve Junker 52, dos Heinkel 111, un Dornier 17, y tres Savoia-Marchetti italianos. Cada uno de esos aparatos sobrevoló la ciudad en una sola ocasión, y como ninguno podía transportar más de una tonelada de bombas, el total lanzado sobre el pueblo fueron alrededor de veinticinco toneladas. Apenas fue una operación que merezca señalarse, en comparación con el ataque sobre Durango que se ejecutó casi un mes antes. Y murió menos gente en Guernica, alrededor de 170 muertos, aunque durante muchos años se dieron cifras diez veces superiores. El puente apenas recibió daño alguno, cosa poco sorprendente dado el bajísimo nivel de precisión en los bombardeos en aquel tiempo, pero las fábricas de armas y los cuarteles de la ciudad eran también objetivos prioritarios.
Los bomberos de Bilbao tardaron horas en llegar e, incapaces de controlar el fuego, al parecer se retiraron. Aunque las bombas no habían dañado más del 20% de los edificios, más de la mitad quedaron arrasados por el fuego. El histórico roble de los fueros vascos, sorprendentemente, resultó ileso.
Al principio los periódicos de Bilbao no plantearon las exageradas acusaciones que pronto comenzaron a aparecer en la prensa extranjera. A partir de entonces las fuerzas aéreas de Franco ya no desatarían más ataques directos sobre ciudades, aunque los republicanos continuarían atacando ciudades.

domingo, 23 de febrero de 2025

La religión se convirtió en el factor fundamental a la hora de apoyar la causa de los nacionales en la guerra civil española

No sólo se ejecutó a un gran número de sacerdotes durante la república en España, sino que se les sometió a ritos especiales de humillación y tortura de los que, en general, se libró la mayor parte de las víctimas de los revolucionarios. Julio de la Cueva ha señalado que mientras que a la mayor parte se le fusiló, “a otros se les ahorcó, ahogó, estranguló, se les quemó o enterró vivos”. Las burlas, los insultos, las blasfemias y forzarles para que blasfemaran formaban parte frecuente de la tortura, que también podía incluir el obligar a las víctimas a desnudarse, así como golpearles, cortarles, despellejarles o mutilarles. Todos estos “ritos de violencia” ejercidos sobre los sacerdotes contribuyeron a deshumanizar a aquéllos cuya humanidad estaba en entredicho hacía tiempo debido a su discurso anticlerical y al mismo tiempo, a facilitar las condiciones para “una masacre libre de culpa”. La combinación de referencias culturales y sexuales, violencia ritualizada y humillación de las víctimas (que ya no eran seres humanos, sino animales) alcanzó su mayor expresión al tratar a los sacerdotes como a cerdos en el matadero o toros en la plaza. “En definitiva, y con independencia del modo en que murieran, era frecuente que se arrastrasen los cadáveres por las calles, se les expusiera en lugares públicos o se les profanase de muy diversas maneras”. Además del asesinato de sacerdotes, se produjo una ola masiva de destrucción y vandalismo en iglesias y propiedades eclesiásticas que supuso la desaparición de obras de arte de valor incalculable que no sólo eran patrimonio de la Iglesia, sino parte del tesoro cultural de todos los españoles. La matanza de miembros del clero, la destrucción de iglesias y de arte religioso y los elaborados rituales sacrílegos que, al principio, se llevaron a cabo en la mayoría de las ciudades de la zona republicana no fueron tan sólo actos de destrucción carentes de sentido, sino la expresión del propósito fundamental de suprimir el cristianismo para sustituirlo por las nuevas religiones políticas y revolucionarias.
Aunque reducir el conflicto español a una guerra de religión sería simplificar muchísimo la situación, la religión se convirtió en el factor fundamental, tanto moral como espiritual, a la hora de apoyar la causa de los nacionales en la guerra. El catolicismo, mucho más que el falangismo, proporcionó la base ideológica para una gran parte de quienes combatían junto a Franco, llegando a ser uno de los pilares fundamentales del nuevo régimen. Sin él, el nuevo sistema habría carecido de gran parte de su apoyo social y, desde luego, habría perdido mucha de su convicción moral.
En Irlanda, la única democracia occidental en la que la gran mayoría de la opinión pública dio su apoyo a Franco, predominó la cuestión religiosa y lo mismo ocurrió en otros países. Por ejemplo, en Estados Unidos, mientras que la opinión pública en general respaldaba a los republicanos, los católicos defendían con ardor a los nacionales. Por ello, la Guerra Civil, al tiempo que infligió un gran daño a la Iglesia y sus sacerdotes, hizo renacer al catolicismo. El renacimiento del catolicismo en el seno de la cultura y la sociedad española comenzó durante la guerra y alcanzó su máxima expresión en la siguiente generación, durante los años cuarenta y cincuenta, llegando a ser el más amplio de todos los experimentados por el cristianismo tradicional occidental en el siglo XX.
Referencia: 40 Preguntas fundamentales sobre la Guerra Civil de Stanley George Payne

martes, 19 de noviembre de 2024

Las dictaduras españolas del siglo XX se presentaron como las herederas del regeneracionismo

El rey Alfonso XIII y el dictador Miguel Primo de Rivera
El peso económico de Cuba en el conjunto de nuestras relaciones coloniales era singularmente relevante, lo que traerá una serie de repercusiones muy profundas sobre la Península. Es ese volumen económico lo que había impedido a la oligarquía española enfrentarse al problema cubano con una dosis mínima de objetividad y de ecuanimidad. Quisieron conservarlo todo y mantener allí intocables sus privilegios seculares, y el resultado fue que acabaron perdiéndolo todo.
Como fenómeno cultural y político el regeneracionismo constituye uno de los referentes centrales de la España de 1900. Apenas hay espíritu antidemocrático en el regeneracionismo de 1900. Pero es un movimiento que bascula entre la derecha y las posiciones de centro. Esto ha contribuido a que las dictaduras españolas del siglo XX (la de Primo de Rivera y la de Franco) se hayan presentado como las herederas de los programas y del estilo regenerador. Los dos militares habrían sido el “cirujano de hierro” que Costa pide para España al terminar el siglo XIX. Y Tierno Galván acepta esta interpretación al afirmar que el regeneracionismo y Costa conforman las bases programáticas de toda la derecha española del siglo XX,escribe el profesor José Luis Abellán de la Universidad Complutense.


sábado, 9 de noviembre de 2024

La tarea del comunista del siglo XXI es acceder al cuarto trasero de la conciencia buenista

La fuerza del comunista no es de la misma naturaleza que la del mártir cristiano, al menos en el siglo XXI, pero tiene la misma o superior intensidad. Del mismo modo que unos disfrutan en el Bien, otros lo hacen con el Mal. El comunismo, inequívocamente definido por Lenin como una empresa malvada que traerá alguna vez el Bien al mundo, es una religión satánica, seguramente más actualizada que la del Evangelio. El neocomunismo del siglo XXI nace o renace, precisamente, por la violencia y disfruta de una extraordinaria prosperidad gracias a la mentira. Cuando los fukuyamos proclamaron el fin de la historia, entendida como el fin de la Guerra Fría, la demostración de que la economía de mercado, tan frágil y tan fuerte, es más eficaz para salir de la pobreza que la planificada y que la guerra de clases a nivel internacional se había saldado finalmente con la derrota del proyecto leninista, toda la izquierda se rebeló y, parte de ella, muy violentamente. Un nuevo tipo de violencia urbana y cosmopolita, más cercana a la de las barricadas del siglo XIX que a la que se supone correspondería al final del XX y comienzos del XXI, estalló de forma aparentemente espontánea con dos herramientas muy poderosas, Internet y las redes sociales, que daban forma a una propaganda masiva y barata, apoyada a su vez en la televisión, que había sido pieza esencial, aunque involuntaria, en el derrumbe del Este ante las imágenes de prósperos colorines del Oeste.
La tarea del comunista del siglo XXI es acceder al cuarto trasero de la conciencia buenista, donde se alberga ese impulso homicida inconfesados o inconscientes del que habla Besançon; facilitar al teleciudadano la contraseña para acceder al Big Data del poder imaginario sobre la vida, la propiedad y la libertad de los otros. Algo que solo el comunismo ha hecho realidad y volvería a hacerlo, porque desear es conseguir y lo que se quiere, se puede. Mientras eso llega, a votar y esperar el Juicio Final, el Día de la Venganza, saboreándolo a oscuras, como el niño debilucho que sueña cada noche con ser Superman. El éxito de Podemos se basó justamente en eso, en haber ido más allá de lo que nadie, empezando por el PCE que hizo la Transición y que aceptó la democracia durante cuatro décadas, hubiera ido nunca. Solo la ETA se acercó en ferocidad a sus propuestas, y no todas y no siempre. Recordemos algunas como sacar a Franco de la tumba, rechazar la ayuda de Amancio Ortega para los niños enfermos de cáncer, negar una calle a Miguel Ángel Blanco, asaltar una capilla, reírse de las víctimas del terrorismo y del Holocausto, burlarse de los jóvenes asesinados en Venezuela, defender las cárceles de Cuba, proclamar en una televisión pagada por Irán que la guillotina es el origen de la democracia, felicitar el 1 de enero de 2017 como aniversario de los cien años del régimen de los cien millones de muertos, y brindar por el Che, Chávez, Lenin y Stalin, que siempre serán mejor que Franco y sus hijos del PP y Ciudadanos. No hay norma cívica en que no se cisquen, ley que no vulneren ni delincuente que no defiendan, del terrorista Alfon al maltratador Bódalo. Pero sus delitos son en nombre de la justicia; sus robos, de la honradez; sus mentiras, de la Verdad. 
Referencia:Memoria del comunismo (Federico Jiménez Losantos)

martes, 5 de noviembre de 2024

Fuero de los Españoles

Escribe el historiador José Luis Villacañas que “cuando el 17 de julio de 1945 Franco ofreció un simulacro de Constitución para su régimen, le puso un título arcaico: Fuero de los Españoles. Este nombre revela que él pensaba forjar de nuevo el pueblo de los españoles y regresar al momento en que España había quedado unida bajo una fe. Franco evocaba a los visigodos, que habían entregado su primer código al pueblo hispano, el Fuero Juzgo. Ahora él, nuevo dux Hispaniae, entregaba el definitivo. Alfa y omega de nuestra historia, a su texto debía darle el nombre castizo de fuero y no el liberal y francés de constitución. Las dos notas de la nación hispana desde los visigodos eran la unidad territorial y la catolicidad. Eso es lo que deseaba imitar Franco. Pero el uso de las historias de los visigodos más de mil cuatrocientos años después no era una ocurrencia suya. Él no inventó casi nada, sino que, con su victoria militar, impuso diversos elementos de la cultura católica tradicional, presentes en las políticas de la Restauración, desde 1878. La fe en la fuerza del imaginario visigodo había sido una consigna de algunos conservadores durante el último tercio del siglo XIX. Franco lo tomó de ellos. Elevar la monarquía de los godos a modelo de la nación española no fue una invención de los carlistas. Ya lo habían hecho los Borbones en el siglo XVIII, cuando celebraban la íntima unidad de la realeza y la Iglesia goda como prototipo de una Iglesia nacional.”


sábado, 10 de agosto de 2024

La paz más generosa de las guerras civiles españolas

Príncipe de la Victoria, el gran vencedor de la guerra carlista que logra con el Pacto de Vergara, refrendado por un famoso abrazo, terminar con la pesadilla. La criminal acción de muchos años de guerra acaba, asombrosamente, con la paz más generosa de las guerras civiles españolas. Los militares vencidos, los carlistas, podían pasar al ejército nacional conservando sus grados, y para quitar el pretexto regional, se confirmaban los fueros de las provincias vascongadas y Navarra, confirmación que duró hasta nuestros días, cuando tras el breve Estatuto vascongado, el gobierno del general Franco suprimió los de Vizcaya y Guipúzcoa por su apoyo a los republicanos, manteniendo los de Navarra y de Álava por su aportación a la causa nacional.


jueves, 18 de julio de 2024

¿Por qué los procuradores de las últimas Cortes franquistas se hicieron el harakiri?

Muchas veces se ha planteado la pregunta de por qué los procuradores de las últimas Cortes franquistas se hicieron el harakiri. Probablemente, la razón más importante es que el país había cambiado tanto que a la mayoría de los procuradores no les parecía posible que el franquismo sobreviviera sin Franco, sobre todo teniendo en cuenta que el jefe del Estado designado por el propio dictador apoyaba el cambio. Por lo general, se puede alargar la vida de una dictadura durante cierto tiempo si sus líderes tienen el estómago necesario para seguir reprimiendo y, si hace falta, fusilando, pero en España muy pocos estaban por la labor. Y, aun más, había una minoría franquista que verdaderamente estaba a favor de la reforma. Los más irreductibles fueron enviados en misión parlamentaria a Hispanoamérica, con los gastos pagados. No cabe duda de que Suárez y los reformistas fueron muy astutos a la hora de manejar la situación. Después de casi un año como presidente del Gobierno, con la reforma inicial aprobada, el referéndum ganado y las primeras elecciones democráticas a Cortes a la vista, Suárez comenzó a imponer sus propios criterios y se planteó mantenerse en la Presidencia del Gobierno. Este propósito no formaba parte del plan original y, en efecto, Fernández-Miranda mostró su oposición. Pero el rey, a pesar de lo incómodo de la situación, optó por apoyar a Suárez, que había logrado un gran éxito y, además, le caía bien. Ese fue el comienzo del declive de Fernández-Miranda, pese a la astucia e inteligencia que había demostrado, mientras que el presidente se afianzaba en el cargo e iniciaba el giro hacia el centro-izquierda. Suárez fue el líder político más importante durante tres años decisivos, desde mediados de 1976 hasta mediados de 1979, pero, posteriormente, sus cualidades no le sirvieron para mantenerse en el poder. No sabía dirigir un partido político al uso, ni solucionar problemas complejos. No entendía demasiado de cuestiones técnicas y era poco hábil en el ámbito de las relaciones internacionales. Entre sus logros principales se encuentran las victorias conseguidas en las dos primeras elecciones democráticas (1977 y 1979), pues una victoria del PSOE (un partido todavía poco definido y muy radicalizado en aquel momento) habría podido estropearlo todo y devolver al país a la situación de 1931. No sabemos cuáles fueron los argumentos que Suárez expuso ante el rey para quedarse, pero, probablemente, este fue uno de ellos. La coalición de Unión de Centro Democrático (UCD) que se formó en torno a Suárez era demasiado heterogénea como para defender un proyecto concreto de Constitución, por lo que, en ese sentido, se trabajó con las propuestas de los demás. El estilo de proceder de Suárez, basado en la negociación y el consenso, funcionó bastante bien; supo conseguir la colaboración de la mayor parte de la oposición (otro de sus logros más destacados), aunque tampoco podemos ignorar que en aquella época la división de la izquierda era muy significativa.
Referencia: En defensa de España (Stanley G. Payne)

miércoles, 14 de febrero de 2024

Durante años, los franceses y argelinos ofrecieron a ETA un trato de favor

Una de sus últimas experiencias militares, aunque frustrante, ha sido en Argelia, donde el presidente francés De Gaulle ha renunciado a la colonia entregándosela a los nacionalistas argelinos. Él y sus colegas de las fuerzas especiales paracaidistas no se lo perdonan y crean unos batallones de la muerte conocidos como OAS, la Organización del Ejército Secreto, que curiosamente había sido constituida en Madrid, en octubre de 1961, por el general Salan y otros altos oficiales. Carrero, entonces subsecretario de Presidencia, les había echado una mano. Francia y Argelia, cada uno motivado por intereses particulares, nunca perdonarían a Franco la cobertura que facilitó a los sublevados. Durante años, los franceses y argelinos se lo hicieron pagar ofreciendo a ETA un trato de favor. Francia fue su santuario, su lugar de refugio y reposo, mientras el Ejército y los servicios secretos argelinos les facilitaron adiestramiento militar en el uso de armas y explosivos, escribe el periodista Manuel Cerdán.

martes, 9 de enero de 2024

En la II Guerra Mundial muchos judíos se salvaron en España e ignorarlo es ignorar la historia

El historiador judío norteamericano Lawrence H. Feldman afirma en septiembre de 1941: “Franco se volvió repentinamente a favor de los aliados hasta el final de la guerra; cuando quedó claro que Hitler se estaba preparando para una guerra de exterminio contra los judíos, la opinión de Franco cambió drásticamente. Las actividades de los escuadrones de exterminio en Rusia en julio de 1941 hicieron obvias las intenciones de Hitler, mucho antes de la implantación completa del genocidio en 1942. Así que Franco intentó reabrir relaciones con los aliados, y finalmente tuvo éxito en septiembre de 1941”. Ello ocurrió poco antes del ataque japonés a Pearl Harbor.Y continúa Feldman: “Franco recibió algunos discretos elogios por su ayuda al rescatar algunos judíos sefarditas en 1943 y 1944, hizo posible la emigración de más de 15.000 judíos. Comenzando en el mes de junio, antes del acuerdo con Alemania para enviar judíos a Franco para que se embarcaran al extranjero, y continuando tras la abrogación nazi de ese acuerdo, esa migración es lo que hizo a Franco un verdadero y desconocido héroe del Holocausto. Con el intento exitoso de España de rescatar a los judíos protegidos de Salónica y Atenas, con las actividades de su cuerpo diplomático al rescatar a judíos individualmente, con la participación en la protección de los judíos en Hungría y muchos años después (1967) con la evacuación de los judíos de Egipto, España dijo al mundo que haría lo que pudiera para rescatar a los miembros de esta raza”.

Israel Singer, presidente del Congreso Mundial Judío, en 2005, afirmó que “la España de Franco fue un refugio importante de judíos que se arriesgaron a venir, escapando de la Francia de la libertad, la fraternidad y la igualdad. No quiero defender a Franco, pero en la II Guerra Mundial muchos judíos se salvaron en España e ignorarlo es ignorar la historia”.
Cuando los aliados planificaban la Operación Torch, el ilegal aeropuerto de Gibraltar estuvo repleto de aviones apiñados en su pequeña pista en la que el lanzamiento de una única granada de mortero hubiera destruido todos los aparatos allí hacinados; pero no ocurrió nada. Los obreros españoles de la Línea siguieron cruzando la frontera con toda normalidad para ayudar al esfuerzo de guerra aliado con su trabajo, al tiempo que los numerosos pilotos angloamericanos que aterrizaban o saltaban en paracaídas en territorio español eran devueltos a su país de origen al poco tiempo. El entrenamiento de un piloto de caza o bombardero duraba meses siendo, sin lugar a dudas, uno de los soldados “más caros” de la Segunda Guerra Mundial, escribe Luis Togores.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

El magnicidio de Carrero Blanco es muy similar al del general Prim

Carrero Blanco

Lo sospechoso que resultaba que una treintena de terroristas de ETA se pasearan por Madrid durante un año y nadie del Ministerio de la Gobernación, de las fuerzas de seguridad, de los servicios secretos, de la Jefatura del Estado, del Ejército o del Gobierno se diera cuenta de los planes asesinos de la banda terrorista. Increíble. Estoy cada vez más convencido de que el magnicidio se debió a un complot contra el delfín de Franco. La mano asesina fue la de ETA, pero otros le allanaron el terreno, escribe Manuel Cerdán en su libro Matar a Carrero: La conspiración.
Añade Cerdán que el magnicidio de Carrero Blanco es muy similar al del general Prim, en 1870. El primer presidente asesinado en España. En ambos casos, aunque las motivaciones, las circunstancias y la época son muy distintas, existieron dos conspiraciones. Una para acabar con ellos y, más tarde, otra para tapar las pruebas. Para que así cesaran las pesquisas, se lograra la libertad de los autores materiales. Del crimen, quedaran impunes los inductores y colaboradores necesarios y se soslayaran la ineptitud y la ineficacia de las fuerzas de seguridad y de los servicios secretos.

martes, 22 de agosto de 2023

Franco incorporó de lleno a los vencidos en la vida española

Esteban Bilbao

El historiador Luis Suárez, publica en 1997, su obra Franco; crónica de un tiempo, donde explica la posición del General ante el problema que representaba la población reclusa en España y la solución que previó y puso en práctica entre 1939 y 1945. Mediante este complicado procedimiento, Franco alcanzó la meta que se había propuesto de hacer desaparecer la población reclusa producto de la guerra sin promulgar ninguna amnistía. Cuando en 1945 Esteban Bilbao abandonó el Ministerio de Justicia el programa estaba cumplido. Los estadillos de la Dirección General de Prisiones de 1 de enero de 1946 indican la existencia de 32.380 reclusos, número normal. No es necesario considerar el plan de excarcelaciones como una simple medida de clemencia, había una razón más profunda de normalización de situaciones laborales y familiares, con honda repercusión en el equilibrio interior. Naturalmente la oposición izquierdista al Régimen no compartió tales argumentos, careciendo este de legitimidad todas las medidas de represión eran injustas, mientras que las violencias cometidas por los suyos eran tan solo lamentable consecuencia de una insurrección militar. Nunca se produjo la reconciliación que se anunciaba y los argumentos esgrimidos después de 1975 lo demuestran así. Sin embargo es un hecho que se permitió a los vencidos y a sus descendientes incorporarse de lleno a la vida española sin trabas. De la incorporación a la vida española, sin trabas, de los vencidos y sus descendientes, veremos ejemplos concretos, al hablar de antiguos penados que redimieron penas en el Valle de los Caídos.

Victoria Prego en Septiembre de 2006 publica en El Mundo  puntualizando la situación real de aquellos trabajadores, y las razones que les llevaron a acogerse a la redención de penas. En lo personal, porque los presos fueron autorizados a llevar a sus mujeres y a sus hijos, que se quedaron en muchos casos a vivir con ellos. En lo penal, porque los reclusos políticos podían redimir de dos a seis días de condena por cada día de trabajo. Los primeros presos llegaron a finales de 1942 y al terminar 1950 no quedaba ninguno porque todos habían redimido ya sus penas y estaban en libertad. Muchos de ellos, sin embargo, optaron por seguir en el Valle como personal contratado. Y en lo económico porque las condiciones de los presos políticos eran idénticas a las de los trabajadores libres. Cobraban el mismo salario, aunque a los reclusos se les retenían las tres cuartas partes de la paga, un dinero que se les ingresaba en la Caja Postal de Ahorros para entregárselo a sus mujeres e hijos, si los tenían, o a ellos mismos cuando recuperaban la libertad. Cobraban los “puntos” por cargas familiares, las horas extraordinarias y estaban asegurados. Todo esto está documentado además de avalado por los testimonios directos de quienes vivieron allí. Todo ello rigurosamente cierto, como en el caso del escrito de la Fundación Francisco Franco que veíamos más arriba. Termina Victoria Prego, constatando la situación comprometida en la que ya entonces, hace más de cinco años, se encontraba el Valle de los Caídos a causa de mantener la huella de Franco, solo la destrucción del monumento, estilo Budas de Bamiyán, sería capaz de borrarla. Antes de que fuera señalado por la izquierda española como un museo de los horrores el Valle de los Caídos era, descontados los museos, el monumento del Estado más visitado de España. Ahora, colocado en el centro de una virulenta polémica, ha pasado a ser el tercero del ranking.

viernes, 21 de julio de 2023

Los disconformes que quieren hacerse oír transgrediendo las normas de la propia democracia

Cuenta el filósofo Fernando Savater que a Franco, que fondeaba su yate Azor en plena bahía de la Concha durante semanas y se paseaba por San Sebastián con menos medidas de seguridad de las que necesitarían el Rey o Rajoy para hacer el mismo recorrido, no solían hacerle algaradas ni escraches. Lo malo, sin embargo, comienza cuando los disconformes que quieren hacerse oír se empeñan en manifestar su desacuerdo transgrediendo las normas de la propia democracia y sobre todo empeñándose en descalificarla como si fuese en el fondo la peor de las dictaduras, aunque, eso sí, astutamente disimulada. Una cosa es que protesten o reclamen en democracia quienes no se hubieran atrevido a tanto en una dictadura y otra que para hacerse los héroes o cargarse de unas razones que muchos les discuten pretendan convertir en dictadura lo que no lo es.Cuando desobedecen a las autoridades actuales, en su imaginación se están enfrentando retrospectivamente a Franco, a Hitler o si me apuran un poco a Calígula. Y además con la ventaja de que su audaz batalla contra la tiranía puede hasta salirles gratis, con un poco de suerte y una ayudita de los biempensantes…

lunes, 10 de julio de 2023

Para Ortega la pugna fue entre fascismo y comunismo

José Ortega y Gasset

El malestar y el desgarramiento con que Ortega vivió una guerra civil en la que, a su juicio, la intelectualidad europea embelleció a la República por razones ideológicas, sin tomar en cuenta los atropellos y excesos antidemocráticos que también se cometieron en su seno. Por eso, Ortega no podía ni quería tomar partido por uno de los bandos hostiles, sobre todo desde que llegó a la conclusión de que la pugna no era tanto entre la República democrática y el fascismo sino entre éste y los comunistas, alternativa que Ortega rechazaba por igual, cuenta Mario Vargas Llosa. Sin embargo, es verdad que, sin hacerlo público, a través de su correspondencia y testimonios de gente próxima a él, parece evidente que llegó a creer en un momento dado que Franco y los “nacionales” representaban el mal menor.



sábado, 22 de abril de 2023

La imposible Segunda Republica

El golpe de estado de 1934
Desde noviembre de 1933 el centro derecha gobernaba la Segunda República española. En diciembre, los anarquistas protagonizaron una sublevación armada con un balance de 75 muertos y 101 heridos, entre los insurrectos, y 11 guardias civiles y 3 guardias de asalto muertos y 45 y 18 heridos respectivamente. En octubre de 1934 el Partido Socialista comenzó una revolución violenta de inspiración bolchevique con especial virulencia en Asturias con apoyo de los anarquistas de la CNT. Simultáneamente Esquerra Republicana, liderada por Lluís Companys, se alzó en armas en Barcelona y proclamó la independencia de Cataluña. Según el historiador Julián Casanova, durante los combates murieron 1.100 personas entre las que apoyaron la insurrección, además de unos 2.000 heridos, y hubo unos 300 muertos entre las fuerzas de seguridad y el Ejército. 34 sacerdotes y religiosos fueron asesinados. En toda España fueron encarcelados más de treinta mil revolucionarios y miles de obreros perdieron sus puestos de trabajo. En febrero de 1936 se celebraron elecciones parlamentarias en las que se alzó con el poder de forma ilegítima el Frente Popular, como ya advirtió en sus memorias el entonces presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora. Cuenta el profesor Luis Togores que entre febrero y julio de 1936 se produjo un proceso revolucionario “desde arriba” que aspiraba a conseguir por otros medios la revolución violenta fallida en octubre de 1934. Un grupo de militares, apoyados por una parte de la sociedad, proyectó un golpe de Estado para reconducir la República a sus cauces democráticos. El golpe fue un fracaso. Se iniciaba así una guerra civil que había de durar tres años. 



Resulta necesario precisar, dice Togores, que la victoria nacional y la derrota frente populista fue fruto de las acciones de guerra realizadas por ambos bandos, la decisión de sus mandos y el valor de sus combatientes; pero sin que la ayuda militar extranjera fuese el factor determinante. El bando sublevado venció por sus capacidades militares y por la falta de estas cualidades en sus enemigos. Moscú, París, Berlín o Roma intervinieron en la guerra con uno y otro bando, pero sus acciones no fueron decisivas en el resultado final de la guerra. La derrota y la victoria siempre estuvieron en manos de los combatientes españoles en su propia guerra civil. La victoria de los nacionales el 1 de abril de 1939 puso fin a la guerra. La España nacional, liderada ya de forma incuestionable por el general Francisco Franco, quedó arrasada, dividida en vencedores y vencidos.


jueves, 9 de marzo de 2023

La guerra de España fue el lugar donde se saca el mayor partido posible del hecho de incorporar a un bando los soldados enemigos

Durante la Guerra Civil en España como los nacionales ganaban la mayoría de las batallas, también capturaban a muchos más prisioneros. En las primeras semanas hubo una tendencia a ejecutar a los milicianos capturados, pero los nacionales pronto se dieron cuenta de que esto no solo era escandaloso e inmoral, sino que resultaba contraproducente. Los nacionales comenzaron ocupando una pequeña zona y, a medida que avanzaban, ocuparon más y más provincias que previamente eran de la República, haciendo prisioneros cada vez a más soldados. Así que la cuestión de incorporar a los antiguos soldados enemigos y “convertirlos” fue uno de los asuntos principales para ellos y tuvo una importancia que los Republicanos ni siquiera imaginaron. El salto cuantitativo más trascendente en este aspecto se produjo con la conquista de la zona norte republicana en 1937. La conquista reportó casi 200.000 prisioneros en un período de escasos meses, la mayor captura por parte de uno de los dos bandos hasta el final de la guerra. La mayoría de esos prisioneros fueron liberados de inmediato y alrededor de unos 100.000 ingresaron en el Ejército Nacional….Puede que la guerra de España fuera el lugar donde se sacara el mayor partido posible del hecho de incorporar a un bando los soldados enemigos, y más que en cualquiera de las guerras civiles revolucionarias, aunque esto también lo intentaron otros ejércitos, especialmente el Ejército Rojo en la guerra de Rusia. Esta decisión resultó bastante provechosa en parte, porque la movilización de Franco y el programa de adiestramiento tuvieron éxito a la hora de diseñar un cuadro de oficiales fiable y relativamente extenso, además de oficiales sin graduación para apoyar a los jefes.(Stanley George Payne)