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miércoles, 18 de febrero de 2026

Largo Caballero se lamentaba de que había socialistas que hablan contra todas las dictaduras

El partido que en proporción obtuvo más del Frente Popular fue el comunista que, por primera vez en su historia, formaba parte de una gran alianza. Dado que su verdadera cúpula se hallaba en Moscú y no en Madrid, los líderes del PCE viajaron a la Unión Soviética a mediados de enero para obtener las instrucciones finales. Dimitri Manuilsky, su supervisor de la Komintern, explicó una vez más que el séptimo congreso había ordenado una mera aceptación temporal del Bloque Popular (a saber, el Frente Popular), con fines electorales a corto plazo, mientras que el objetivo básico subsistía, “es decir, la dictadura del proletariado, el aplastamiento de la burguesía mediante la violencia, la ruptura de la colaboración de clases” y el establecimiento del modelo soviético. Era importante, les dijo, que se hiciera comprender a Largo Caballero la importancia del papel de los soviets revolucionarios, o su análogo funcional directo, en el proceso revolucionario español……El joven líder comunista Jesús Hernández anunció que los dos grupos estaban trabajando en un partido marxista revolucionario unido para lograr “la insurrección armada para la conquista del poder y la instauración de la dictadura del proletariado”. Durante las cuatro semanas que duró la campaña electoral, los líderes comunistas españoles ejecutaron con exactitud las líneas maestras de la Komintern, que aportó gran cantidad de fondos a la campaña que ayudaron a cimentar la nueva terminología de “Frente Popular”…….Largo Caballero, que ya tenía sesenta y seis años, había subrayado que los socialistas de izquierda no estaban separados del PCE por “ninguna diferencia grande. ¡Qué digo yo! ¡No hay ninguna diferencia!” y añadió que “el punto fundamental, la conquista del poder no se puede hacer con la democracia burguesa”. Largo Caballero se había lamentado de que “había incluso socialistas” que habían fracasado a la hora de percibir la belleza de una dictadura socialista-comunista y que todavía “hablan contra todas las dictaduras”.
El aumento pronunciado del desorden en marzo causó una natural alarma en las embajadas extranjeras, sobre todo en las de Gran Bretaña, Francia, Portugal y Alemania. En Francia, los periódicos conservadores comenzaron a especular cada vez más sobre la posibilidad de que en España estallase bien una revolución bien una guerra civil. El 2 de abril los embajadores de Argentina, Gran Bretaña, Alemania, Holanda y Suiza mantuvieron una reunión conjunta para discutir el asunto de la garantización del derecho de asilo, caso de que estallase una revolución violenta, una preocupación que pronto demostró ser presciente.

 

Referencia: El colapso de la República (Stanley George Payne)

lunes, 22 de septiembre de 2025

El PNV consiguió su Estatuto durante la República contemplando desde la barrera el sacrificio de sus aliados

El 5 de Septiembre de 1936 Largo Caballero sustituía en la presidencia a José Giral y asumía la cartera de Guerra y la cartera de Obras Publicas aparece un nacionalista vasco, José Antonio Aguirre.El nombramiento obedece a un acuerdo entre Indalecio Prieto y José Antonio Aguirre para atraer al Partido Nacionalista Vasco al lado de la República.Y es que el PNV, tras declarar la guerra a Franco, lleva ya 18 días cruzado de brazos, viendo como los cruceros Canarias y Almirante Cervera bombardean cada día las playas de san Sebastian y cómo el coronel Beorlegui toma el Jaizquibel. El destino de la República les trae sin cuidado. La noticia de la entrada en el gobierno de la República por el PNV irritó de tal manera a algunos dirigentes del Euskadi Buru Batzar, entre ellos a Telesforo Monzón, y amenazan con pasarse en masa a las filas de Franco. Al día siguiente los periódicos rectifican y dan otra lista. Aguirre desaparece y en Obras Publicas figura el comunista Vicente Uribe Galdeano. Aparecía días más tarde otro vasco, Manuel Irujo Ollo, en un ministerio sin cartera. Al PNV le traía sin cuidado las muertes de los socialistas, comunistas y anarquistas en Irún, San Sebastián, Azpeitia, Azkoitia, Tolosa y el avance de las tropas de Mola por la provincia de Guipúzcoa. Los nacionalistas no mueven un dedo para impedir la masacre. El constante chantaje a la República acabó recompensado por lo que el PNV no podrá desmentir nunca que consiguió su Estatuto contemplando desde la barrera el sacrificio de montañas de cadáveres de sus aliados. 

Referencia: Los mitos del nacionalismo vasco de José Diaz Herrera

lunes, 21 de julio de 2025

La República era el primer paso para la dictadura del proletariado

Largo Caballero
Largo Caballero, uno de los principales dirigentes del Partido Socialista, entendía que la proclamación de la República era el primer paso para impulsar la dictadura del proletariado según el modelo marxista de organización de la sociedad, que se había impuesto como una realidad hacía poco más de una década en la Unión Soviética a costa de la Rusia zarista.


sábado, 24 de agosto de 2024

La circunstancia que hizo inevitable la guerra civil en España fue la guerra civil dentro del PSOE

Largo Caballero e Indalecio Prieto
José Antonio Primo de Rivera hacía el 14 de marzo de 1936 desde la Dirección General de Seguridad, donde se hallaba detenido acusado de ser el responsable político de diversos atentados cometidos por la Falange contra miembros de la izquierda, todo ello en el contexto de una espiral de violencia que también se había cobrado víctimas entre las filas falangistas. Decía Primo de Rivera a sus seguidores: En la propaganda electoral se dijo que la Falange no aceptaría, aunque pareciera sancionarlo el sufragio, el triunfo de lo que representa la destrucción de España. Ahora que eso ha triunfado, ahora que está el poder en las manos ineptas de unos cuantos enfermos, capaces por rencor de entregar la Patria entera a la disolución y a las llamas, la Falange cumple su promesa y os convoca a todos, estudiantes, intelectuales, obreros, militares, españoles, para una empresa peligrosa y gozosa de reconquista. No menos agresivas eran por aquel entonces las proclamas de Largo Caballero. El dirigente socialista, en un mitin en Cádiz celebrado el 24 de mayo, había vaticinado: Cuando el Frente Popular se derrumbe, como se derrumbará sin duda, el triunfo del proletariado será indiscutible. Entonces estableceremos la dictadura del proletariado, lo que… quiere decir la represión… de las clases capitalistas y burguesas. Cabe recordar que tanto Primo de Rivera como Largo Caballero eran, cuando pronunciaron sendos discursos, diputados al Congreso, con lo cual sus palabras no sólo ponen en evidencia la hostilidad extrema entre facciones políticas, sino también el desprestigio de la institución legislativa para encauzar el debate político.
El PSOE, a causa de las graves disensiones internas que acumulaba, se veía incapacitado para administrar su victoria electoral. Las luchas internas entre los seguidores de Prieto, que avalaba plenamente el programa de mínimos del Frente Popular, y los partidarios de Largo Caballero, que propugnaba la unidad de acción revolucionaria con los comunistas e, incluso, anarquistas, no menguaba sino que se acentuaba. La UGT se mostraba dispuesta a suscribir el pacto ofrecido por los confederales, mientras que las Juventudes Socialistas ya se habían fusionado con las comunistas. Este cúmulo de disparidades justifican que Salvador de Madariaga afirmara que “La circunstancia que hizo inevitable la guerra civil en España fue la guerra civil dentro del PSOE”.

martes, 19 de diciembre de 2023

La desaparición del Estado de derecho en 1936 permitió alcanzar una virulencia que antes no había sido posible

Escribe el profesor e historiador Ángel David Martín Rubio que “algunos historiadores niegan rotundamente que a partir de febrero de 1936 y por parte del Frente Popular hubiese el propósito de pasar a la dictadura del proletariado, es decir, de implantar un régimen marxista. Se trata de una opinión y nada más, pues los documentos, los discursos y los artículos de la prensa izquierdista demuestran lo contrario. En julio de 1936, España se encontraba en un proceso revolucionario similar al soviético, si bien con la peculiaridad de que su principal motor no era el Partido Comunista sino el PSOE, dispuesto a llegar hasta donde no había podido en 1917 y 1934, haciendo ahora un uso combinado de la acción directa y de los cauces legales. Al tiempo, los comunistas se estaban sirviendo del Partido Socialista para llevar adelante sus propósitos, tal como hicieron antes en la URSS con los mencheviques y seguirían haciendo en España durante la guerra….. La propia evolución política de la República y de la España en guerra iba a provocar la marginación de los republicanos y la persecución directa a los anarquistas, desembocando en el protagonismo decisivo de las organizaciones marxistas de inspiración soviética. Primero, por la seducción que lo ocurrido en Rusia desde 1917 causaba en los fanáticos seguidores del socialista Largo Caballero, apodado por sus correligionarios como el Lenin español, y después porque la intervención soviética en la guerra acabará provocando una total dependencia de la zona llamada republicana”.

“Un análisis objetivo nos revela que el inicio de la persecución a los católicos se remonta a la primavera de 1931, cuando llegó al poder una coalición que coincidía en considerar a la religión como un obstáculo al progreso y un instrumento del régimen derrocado. La definitiva desaparición del Estado de derecho entre febrero y julio de 1936 lo que permitió a ese laicismo alcanzar una virulencia que antes no había sido posible. Los artículos de la Constitución de 1931 y las medidas tomadas con posterioridad demostraron que se pretendía elaborar un marco legal negando la existencia política, social y cultural de un amplio sector de la sociedad española y, además, consagrando esta exclusión en el plano jurídico. El paso siguiente sería la invasión de la esfera de la intimidad y hasta de la vida. La quema de conventos, la persecución religiosa legislativa y la eliminación masiva de eclesiásticos y seglares en la Revolución de octubre de 1934 y, sobre todo, a partir de julio de 1936.”


jueves, 31 de agosto de 2023

Cuando la República se deshonró

Margarita Nelken, en una imagen de 1936.

Felipe Sánchez Román, amigo de Azaña, pero que había sido compañero de estudios del asesinado Calvo Sotelo, dijo que “la República se había deshonrado para siempre”, y dejó su tarjeta en casa de la víctima en señal de condolencia. Dado que los socialistas prietistas habían dirigido y ejecutado el asesinato, no resulta sorprendente que sus líderes fueran los primeros en ser informados, parece ser que por los propios asesinos.Julián Zugazagoitia, director de El Socialista, escribió que, al recibir la noticia hacia las ocho de la mañana, exclamó: “Ese atentado es la guerra”. Los líderes socialistas no mostraron la menor preocupación por mantener el constitucionalismo republicano, que ahora se encontraba casi fatalmente roto. Se ordenó a los asesinos de Calvo Sotelo que se ocultasen y Condes se trasladó a casa de la socialista revolucionaria Margarita Nelken que, en las Cortes, había exigido de forma pública la expansión de la violencia y el desorden.El Gobierno de Casares Quiroga ya había llegado muy cerca de convertirse en un gobierno de guerra civil, pese a que todavía reconocía ciertas formas externas de constitucionalidad.

Cadaver de José Calvo Sotelo

Al regreso de Largo Caballero de Londres, donde había asistido a una reunión internacional de sindicatos, despotricó con complacencia el 15 de julio: “¿No quieren este gobierno? Pues que se sustituya por un gobierno dictatorial de izquierdas. ¿No quieren el estado de alarma? Pues que haya guerra civil a fondo”. Pronto sus redactores obtendrían más “guerra civil a fondo” de la que esperaban.  Luis Araquistain, director de Claridad, fue uno de los principales defensores de la guerra civil revolucionaria. Como Maurín, había opinado con anterioridad que la izquierda podría vencer fácilmente en dicha guerra y que la tensa situación internacional impediría la intervención contrarrevolucionaria extranjera. Tras el asesinato de Calvo Sotelo escribió a su mujer que era probable que se produjera un intento de rebelión armada por parte de la derecha, cuyo resultado sería “o viene nuestra dictadura o la otra”. Y acertó. La República democrática había, virtualmente, aunque no del todo, dejado de existir. Portela Valladares presentaría en sus memorias la acusación de que “Casares veía con confianza y satisfacción que estallara el movimiento militar, para presentarse en las Cortes luego, a recoger los aplausos del vencedor”.En un discurso que pronunció en 1960, Franco conjeturó que la rebelión nunca hubiese desarrollado la fuerza adecuada de no haber sido por el asesinato.


Referencia:El colapso de la República (Stanley George Payne)



lunes, 28 de agosto de 2023

La legalidad se ha roto cuando ello convenía

El 13 de Octubre de 1932, Largo Caballero publicaba en El Socialista que el PSOE “no es (puramente) reformista ni lo es el espíritu de sus miembros. Y ahí está la historia del partido para demostrar que la legalidad se ha roto cuando ello convenía a nuestras ideas….Nadie intenta someter a revisión nuestra doctrina. Se trata ahora únicamente de una cuestión de táctica.” Incluso en la cumbre de la alianza entre la izquierda republicana y los socialistas, parte de la cúpula socialista dejó claro el limitado compromiso del movimiento con la propia República democrática, el cual dependería de si servía a los intereses del socialismo y se encaminaba hacia el mismo.

jueves, 15 de junio de 2023

La tragedia de la España republicana

Stanley George Payne escribe que “la tragedia de la España republicana fue que había una guerra civil interna y latente en sus filas mientras combatía en la gran Guerra Civil contra los nacionales. Existían cuatro fuentes de disensiones internas: 1) la extrema izquierda revolucionaria, que al principio intentó concentrarse en la revolución social y económica más que en los esfuerzos militares; 2) los nacionalismos vasco y catalán, que normalmente intentaron sacar el mayor provecho posible de la situación, hasta el punto de intentar negociar en secreto con potencias extranjeras la separación y la división de España; 3) la Internacional y el PCE, que no quisieron imponer un régimen comunista, pero desearon dominar la República tanto como les fuera posible, estableciendo en 1937 y 1938 una pequeña hegemonía, con la colaboración de Negrín; y 4) la creciente oposición, aunque prácticamente oculta, de los elementos más o menos moderados. Al principio solo eran los republicanos de izquierdas, y ya en 1938 cada vez más socialistas, que preferían una paz negociada y comenzaron a oponerse radicalmente a Negrín y los comunistas…….Desde el mismo comienzo del gobierno de la República, los líderes de los partidos republicanos se equivocaron a la hora de evaluar el alcance de la oposición a sus proyectos y a su forma de gobernar.El principal error fue el de suponer que el país podía gobernarse en exclusiva desde la izquierda en un régimen parlamentario y que la oposición de la derecha se había debilitado radicalmente tras los citados cambios históricos. En el sistema político de la República, absolutamente fragmentado, cualquier proyecto político serio dependía de la formación de una alianza. Los líderes de la izquierda republicana siempre lo supieron, aunque no puede decirse lo mismo de los líderes de los movimientos revolucionarios, cuya postura respecto a las alianzas con la izquierda moderada se movía entre la negativa absoluta y la connivencia temporal y oportunista, con pocas excepciones.La unidad del Frente Popular resultó más perjudicial que beneficiosa, porque estaba basada en la aversión que todos los partidos participantes sentían hacia la derecha; sin embargo, aunque unidos, estos fueron incapaces de diseñar un programa común de gobierno”.

Julián Besteiro

“De todos los grandes partidos socialistas europeos de la época, el PSOE era el más contradictorio y el más dividido. Solo una pequeña minoría moderada y democrática, la liderada por Julián Besteiro, mantenía ideas políticas coherentes y razonadas.Desde 1933, y dirigido por la mayoría liderada por Largo Caballero, el PSOE desarrolló políticas inflexibles y sin concesiones, pero de tal extremismo que resultaban tan impracticables como autodestructivas.”

martes, 2 de mayo de 2023

La República fue condenada nada más nacer

El Partido Comunista de España condenó la República nada más nacer; su programa para las elecciones legislativas convocadas por la Dictablanda para febrero de 1931, y finalmente frustradas, denunciaba ya “la falsa democracia burguesa, que solo asegura derechos al que tiene dinero suficiente para practicarlos”, vaticinando que la república burguesa que los republicanos españoles (“ayudados por los socialfascistas, anarcorreformistas y trotskistas”) querían implantar en España no mejoraría en nada la situación de la clase obrera. En su lugar, el PCE preconizaba una república de los trabajadores y un gobierno obrero y campesino, basado, como el de la URSS, en consejos de obreros, campesinos y soldados (Programa del PCE…, 1931).Según expuso Joaquín Maurín en un libro escrito durante el invierno de 1934-1935, la experiencia de octubre demostraba que la única solución frente a la amenaza fascista era la dictadura del proletariado; no había alternativa, pues la democracia burguesa no ofrecía más que una solución temporal.Como había enseñado Lenin, “la papeleta de voto es un arma, un camino. Pero, al cogerla, el proletario no renuncia a otros caminos y a otras armas”.

Como vislumbró Largo Caballero en 1930, ni la República ni la democracia constituían un fin en sí mismo, sino un mero instrumento, un matrimonio de conveniencia circunstancial contraído para alcanzar cotas más altas. Largo Caballero, en el mitin de unificación convocado por las juventudes comunistas y socialistas el 5 de abril en la Plaza de Toros de Madrid: “Que nadie se llame a engaño.… Las derechas en España, para nosotros, deben haberse terminado ya en lo que significa gobernar nuestro país. No piense nadie en darles el Poder, porque si eso intentan, el proletariado lo impedirá”.

jueves, 27 de octubre de 2022

Cuando los socialistas volvieron la espalda al sistema democrático

Indalecio Prieto (dcha) y Francisco Largo Caballero.

Richard Robinson cuenta que “ambos, los socialistas y la CEDA, tenían ideales incompatibles con la democracia liberal pero mientras la táctica evolutiva era un dogma para la CEDA, no lo era para los socialistas. Éstos habían acusado a los primeros de ser fascistas en 1933, pero mientras Largo Caballero venía amenazando con usar la violencia desde el otoño de 1931, Gil Robles no amenazó a su vez hasta el otoño de 1933. Fueron los socialistas, no la CEDA, quienes volvieron la espalda al sistema democrático”.


Indalecio Prieto

Indalecio Prieto el 1 de mayo de 1942, confesaría en un discurso que pronunció en México DF: “Me declaro culpable, ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en el movimiento revolucionario de 1934. Lo declaro como culpa, como pecado; no como gloria. Estoy exento de responsabilidades en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo…. Y yo acepté misiones que rehuyeron otros, porque tras ellas asomaba no sólo el peligro de perder la libertad, sino el más doloroso de perder la honra. Sin embargo, las asumí."

martes, 3 de mayo de 2022

Los socialistas, durante la Segunda República, se fijaron como objetivo la derrota de la Iglesia católica


El tono de El Socialista cuando se confirmó la disolución de la Compañía de Jesús, a principios de 1932, marcó toda una pauta que ya no se abandonó: “la desclerificación de España es una hermosa realidad”; en cuanto sea posible, precisa meter en cintura a las demás Órdenes religiosas”. Los jesuitas no debían quejarse: “Piensen que Dios, sin cuya voluntad no se mueve la hoja del árbol, así lo ha querido”. Los socialistas se fijaron como objetivo prioritario dentro de su estrategia la derrota de la Iglesia católica a todos los niveles, pues al fin y al cabo la veían como el buque insignia del mundo tradicional que aspiraban a destruir.Cuando los propagandistas católicos consiguieron hablar ante el público, en múltiples ocasiones fueron boicoteados por alborotadores izquierdistas mediante huelgas, actos de violencia o coacciones de todo tipo.



Los enfrentamientos entre las fuerzas del orden público y los campesinos pobres fueron frecuentes durante todo el período republicano, incluido el primer bienio en el que varios ministros socialistas formaban parte del Gobierno. Largo Caballero se explayó con la sincera rudeza que le caracterizaba, exponiendo a los lectores el núcleo más antidemocrático de su pensamiento: “Yo no sé cómo hay quien tiene tanto horror a la dictadura del proletariado, a una posible violencia obrera. ¿No es mil veces preferible la violencia obrera al fascismo?”. El fascismo, se insistía con absoluta imprecisión conceptual, estaba en marcha en España, y como fascistas eran motejados todos aquellos que podían hacer sombra a los socialistas en el combate electoral: “El papel que el señor Lerroux se ha arrogado dentro del régimen consiste, por lo visto, en servir de puente al fascismo.… Lerroux es un político de golpe de Estado”.



miércoles, 6 de abril de 2022

Largo Caballero: Antes de cinco años España será soviética.

Niceto Alcalá-Zamora

Niceto Alcalá-Zamora consideró a Francisco Largo Caballero, histórico dirigente del Partido Socialista Obrero Español y la Unión General de Trabajadores,que “había sido doblemente traidor, a la Monarquía y a la República”. Francisco Cambó manifiesta en sus memorias que “Largo Caballero tuvo gran parte de la culpa de que viniera la República, él tuvo la culpa principal de que viniera la revolución, y ni una vez ni otra actuó impulsado por una ilusión, por un entusiasmo, que, equivocados incluso, son una excusa; las dos veces obró por resentimiento”. Lerroux considera a Alcalá-Zamora el máximo responsable del hundimiento de la república y, por tanto, de la guerra.

El 21 de febrero de 1936, Edward Knoblaugh, corresponsal de la agencia de noticias Associated Press (AP) en España, publicó unas incendiarias declaraciones de Francisco Largo Caballero, presidente del PSOE y secretario general de UGT: «Habrá soviet en España cuando caiga Azaña». Y, en un largo artículo, el periodista añadía: "Largo Caballero asaltará el poder cuando esté dispuesto... Antes de cinco años España será soviética".



martes, 7 de diciembre de 2021

Antecedentes de la guerra civil española

Largo Caballero

Escribe Stanley George Payne que “los conceptos de guerra civil que manejaban Araquistáin y Maurín eran esencialmente idénticos; una guerra civil revolucionaria era inevitable, pero sería breve, porque la izquierda la ganaría rápidamente. Ambos sostenían que la larguísima guerra civil de Rusia (1918-1921), tan destructiva, no tendría que repetirse, puesto que la izquierda revolucionaria en España era más fuerte,y el peligro de una intervención contrarrevolucionaria extranjera se consideraba un asunto menor. Ambos teóricos estaban convencidos de que la revolución podría contar con la Unión Soviética, que llevaría a cabo un movimiento rápido para desbaratarla. La política de Largo Caballero no disponía de una doctrina real a propósito de una hipotética guerra civil, pero planeaba continuar con su ofensiva prerrevolucionaria hasta provocar una revuelta contrarrevolucionaria de los militares, la cual se preveía como una débil intentona que podría superarse fácilmente con una huelga general. Se suponía que este proceso, o uno muy semejante, allanaría el camino para un liderazgo caballerista de un nuevo Gobierno revolucionario. En alguna medida, eso fue lo que ocurrió, aunque hubo un error de cálculo en cuanto a la importancia del pronunciamiento militar, que fue mucho más poderoso de lo que nadie había previsto”.


Asesinato de José Calvo Sotelo

“La opinión pública moderada y conservadora en España había demostrado ser notablemente tolerante. La interminable serie de abusos que habían sufrido los conservadores durante la primavera y las primeras semanas del verano de 1936 no tenía precedentes en ningún país de Europa en tiempos de paz. Entre esos abusos destacaban una ola de huelgas masivas, violentas y destructivas, cierres arbitrarios de escuelas católicas, incautación de iglesias y propiedades eclesiásticas, aplicación de la censura a nivel general, miles de detenciones arbitrarias, impunidad ante los actos criminales de miles de miembros de los partidos del Frente Popular, manipulación y politización de la Justicia, disolución arbitraria de distintas organizaciones derechistas, repetición arbitraria de elecciones en Cuenca y Granada con la exclusión de la oposición, subversión de las Fuerzas de Seguridad y un gran incremento de la violencia, con un resultado de, al menos, 444 asesinatos políticos.El elemento catalizador de la revuelta contrarrevolucionaria fue el asesinato del líder monárquico José Calvo Sotelo. El crimen tuvo lugar a primera hora del 13 de julio. Se ha dicho en alguna ocasión que la conspiración de los militares ya estaba a punto de culminarse para esas fechas y que la rebelión militar habría tenido lugar aunque no se hubiera cometido el asesinato, pero semejante análisis ignora el punto principal. En efecto, podría haberse dado algún tipo de revuelta militar, pero habría sido mucho más débil y probablemente se habría sofocado sin muchas dificultades, tal y como el Gobierno había imaginado. El secuestro y el asesinato de Calvo Sotelo representaron el culmen de una larga cadena de disturbios, violencia y abusos políticos y administrativos que habían tenido lugar bajo el mandato de los gobiernos de la izquierda republicana.”

sábado, 9 de febrero de 2019

Desde mediados de 1937 hasta casi el final de la guerra civil española, el gobierno español estuvo controlado por Moscú.

En contra de la opinión de algún político contemporáneo, George Orwel escribe que desde mediados de 1937 hasta casi el final de la guerra civil española, el gobierno español estuvo directamente controlado por Moscú. Los motivos últimos de los rusos no están claros del todo, pero en cualquier caso apuntaban al establecimiento en España de un gabinete obediente a sus órdenes. En los primeros compases de la guerra, los máximos adversarios de los comunistas en su pugna por el poder fueron los anarquistas y los socialistas de izquierdas. A la pugna entre comunistas y anarquistas siguió otra entre comunistas y republicanos, a resultas de la cual el gobierno de Negrín fue finalmente defenestrado y muchos comunistas perdieron la vida.



Dejando el debido margen a los prejuicios que Segismundo Casado sin duda tiene en contra de los rusos y de los agentes comunistas, este manifiesta sin apenas dejar duda alguna sobre el hecho de que el dominio ruso dio lugar a un amplio y profundo resentimiento en España. También sugiere que fue la certeza de la intervención rusa lo que inclinó a Gran Bretaña y a Francia a tomar la decisión de abandonar al gobierno de España entregado a su suerte. Los gobiernos británico y francés no sólo quisieron que ganase Franco, sino que en todo caso habrían preferido un gobierno controlado por Rusia antes que una coalición de socialistas y anarquistas bajo el mando de un líder como Largo Caballero.

lunes, 19 de marzo de 2018

Los procesos revolucionarios a menudo comienzan rápida y pacíficamente.

Los acontecimientos en la España republicana mostraron una vez más que los procesos revolucionarios a menudo comienzan rápida y pacíficamente, y, relativamente, con poco esfuerzo, en ocasiones prácticamente sin ninguno, por parte de los revolucionarios. El historiador Stanley George Payne opina que “desde luego, esta generalización no siempre se da, pero describe bastante ajustadamente la situación en la Francia de 1789, en la Rusia de marzo de 1917 y en la España de 1931. Los procesos revolucionarios que dan comienzo con poca conflictividad habitualmente evolucionan en una serie de fases o secuencias arquetípicas; las primeras fases suelen ser moderadas, y esto, una vez más, describe la situación en España, pues el régimen de abril de 1931 adoptó la forma de una república democrática, basada en los sistemas económicos y sociales preexistentes. Uno de sus ministros socialistas, Francisco Largo Caballero, declaró que en España el extremismo no
Proclamación de la Segunda Republica.
podía tener futuro, dado el gran éxito del reformismo pacífico. Irónicamente, algún tiempo después, él mismo sería uno de los principales líderes en adoptar el extremismo como una táctica indispensable. Los acontecimientos en España no se precipitaron como en la Rusia de 1917, porque España era un país estable, completamente en paz, y no estaba sujeto a presiones radicales importantes de ningún tipo, ni internas ni externas”.

En 1919 la democracia liberal disfrutaba de un prestigio mayor que en 1931, y la democratización posiblemente pudiera haberse implantado con más facilidad en 1923 que en 1931. Tal es la teoría de Fernando del Rey Reguillo (¿Qué habría sucedido si Alfonso XIII hubiera rechazado el golpe de Primo de Rivera en 1923?)

viernes, 28 de julio de 2017

Negrín insistió que el oro fuese a Moscú sin exigir garantías de su devolución a España.

Azaña y Negrín.
Cuenta el escritor Jose María Zabala que Marcel Rosenberg, recibió una carta en francés de Largo Caballero en la que se pedía permiso para enviar unas quinientas toneladas de oro a la Unión Soviética. A esta misiva siguió, dos días después, una segunda en la que se indicaba que el Gobierno republicano deseaba emplear el oro, con la ayuda soviética, para realizar pagos internacionales. Se trataba de un fabuloso tesoro acumulado en las cámaras del Banco de España desde los tiempos de los Reyes Católicos. El punto de partida del gran expolio de la República era el decreto firmado en secreto el 13 de septiembre de 1936, mediante el cual Azaña daba carta blanca a Negrín para que trasladase el oro cuando y donde quisiera.

Negrín pensó en transportar a la Unión Soviética 7.800 cajas de oro, con un peso de 510 toneladas métricas, de las que 460 eran de oro puro. A mediados de septiembre, diez mil cajas de oro fino que contenían más de quinientas toneladas de oro puro, casi todo en monedas, se habían traslado a Cartagena, junto con todas las reservas de plata. Cerca de una cuarta parte de todo el oro se había enviado ya a Francia para usos comerciales, y hasta febrero de 1937 aún se transportaría más hasta completar una cantidad total de 174 toneladas de oro puro, casi el 30 por ciento de las reservas.

Negrín insistió para que el oro fuese transferido a Moscú. No exigió garantía alguna de su devolución a España si los republicanos ganaban la guerra. Optó por fiarse de los soviéticos porque ni Francia, ni Reino Unido, ni mucho menos Estados Unidos podían asegurarle que mantendrían en secreto la custodia del codiciado metal, y probablemente lo entregarían a Franco si este derrotaba al final a la República.


La cantidad rondaba las diez mil cajas, cada una de las cuales contenía unos sesenta y cinco kilos en lingotes. El 25 de octubre de 1936, sobre las diez de la mañana, se cargó la última caja en uno de los barcos soviéticos.