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jueves, 31 de agosto de 2023

Cuando la República se deshonró

Margarita Nelken, en una imagen de 1936.

Felipe Sánchez Román, amigo de Azaña, pero que había sido compañero de estudios del asesinado Calvo Sotelo, dijo que “la República se había deshonrado para siempre”, y dejó su tarjeta en casa de la víctima en señal de condolencia. Dado que los socialistas prietistas habían dirigido y ejecutado el asesinato, no resulta sorprendente que sus líderes fueran los primeros en ser informados, parece ser que por los propios asesinos.Julián Zugazagoitia, director de El Socialista, escribió que, al recibir la noticia hacia las ocho de la mañana, exclamó: “Ese atentado es la guerra”. Los líderes socialistas no mostraron la menor preocupación por mantener el constitucionalismo republicano, que ahora se encontraba casi fatalmente roto. Se ordenó a los asesinos de Calvo Sotelo que se ocultasen y Condes se trasladó a casa de la socialista revolucionaria Margarita Nelken que, en las Cortes, había exigido de forma pública la expansión de la violencia y el desorden.El Gobierno de Casares Quiroga ya había llegado muy cerca de convertirse en un gobierno de guerra civil, pese a que todavía reconocía ciertas formas externas de constitucionalidad.

Cadaver de José Calvo Sotelo

Al regreso de Largo Caballero de Londres, donde había asistido a una reunión internacional de sindicatos, despotricó con complacencia el 15 de julio: “¿No quieren este gobierno? Pues que se sustituya por un gobierno dictatorial de izquierdas. ¿No quieren el estado de alarma? Pues que haya guerra civil a fondo”. Pronto sus redactores obtendrían más “guerra civil a fondo” de la que esperaban.  Luis Araquistain, director de Claridad, fue uno de los principales defensores de la guerra civil revolucionaria. Como Maurín, había opinado con anterioridad que la izquierda podría vencer fácilmente en dicha guerra y que la tensa situación internacional impediría la intervención contrarrevolucionaria extranjera. Tras el asesinato de Calvo Sotelo escribió a su mujer que era probable que se produjera un intento de rebelión armada por parte de la derecha, cuyo resultado sería “o viene nuestra dictadura o la otra”. Y acertó. La República democrática había, virtualmente, aunque no del todo, dejado de existir. Portela Valladares presentaría en sus memorias la acusación de que “Casares veía con confianza y satisfacción que estallara el movimiento militar, para presentarse en las Cortes luego, a recoger los aplausos del vencedor”.En un discurso que pronunció en 1960, Franco conjeturó que la rebelión nunca hubiese desarrollado la fuerza adecuada de no haber sido por el asesinato.


Referencia:El colapso de la República (Stanley George Payne)



martes, 7 de diciembre de 2021

Antecedentes de la guerra civil española

Largo Caballero

Escribe Stanley George Payne que “los conceptos de guerra civil que manejaban Araquistáin y Maurín eran esencialmente idénticos; una guerra civil revolucionaria era inevitable, pero sería breve, porque la izquierda la ganaría rápidamente. Ambos sostenían que la larguísima guerra civil de Rusia (1918-1921), tan destructiva, no tendría que repetirse, puesto que la izquierda revolucionaria en España era más fuerte,y el peligro de una intervención contrarrevolucionaria extranjera se consideraba un asunto menor. Ambos teóricos estaban convencidos de que la revolución podría contar con la Unión Soviética, que llevaría a cabo un movimiento rápido para desbaratarla. La política de Largo Caballero no disponía de una doctrina real a propósito de una hipotética guerra civil, pero planeaba continuar con su ofensiva prerrevolucionaria hasta provocar una revuelta contrarrevolucionaria de los militares, la cual se preveía como una débil intentona que podría superarse fácilmente con una huelga general. Se suponía que este proceso, o uno muy semejante, allanaría el camino para un liderazgo caballerista de un nuevo Gobierno revolucionario. En alguna medida, eso fue lo que ocurrió, aunque hubo un error de cálculo en cuanto a la importancia del pronunciamiento militar, que fue mucho más poderoso de lo que nadie había previsto”.


Asesinato de José Calvo Sotelo

“La opinión pública moderada y conservadora en España había demostrado ser notablemente tolerante. La interminable serie de abusos que habían sufrido los conservadores durante la primavera y las primeras semanas del verano de 1936 no tenía precedentes en ningún país de Europa en tiempos de paz. Entre esos abusos destacaban una ola de huelgas masivas, violentas y destructivas, cierres arbitrarios de escuelas católicas, incautación de iglesias y propiedades eclesiásticas, aplicación de la censura a nivel general, miles de detenciones arbitrarias, impunidad ante los actos criminales de miles de miembros de los partidos del Frente Popular, manipulación y politización de la Justicia, disolución arbitraria de distintas organizaciones derechistas, repetición arbitraria de elecciones en Cuenca y Granada con la exclusión de la oposición, subversión de las Fuerzas de Seguridad y un gran incremento de la violencia, con un resultado de, al menos, 444 asesinatos políticos.El elemento catalizador de la revuelta contrarrevolucionaria fue el asesinato del líder monárquico José Calvo Sotelo. El crimen tuvo lugar a primera hora del 13 de julio. Se ha dicho en alguna ocasión que la conspiración de los militares ya estaba a punto de culminarse para esas fechas y que la rebelión militar habría tenido lugar aunque no se hubiera cometido el asesinato, pero semejante análisis ignora el punto principal. En efecto, podría haberse dado algún tipo de revuelta militar, pero habría sido mucho más débil y probablemente se habría sofocado sin muchas dificultades, tal y como el Gobierno había imaginado. El secuestro y el asesinato de Calvo Sotelo representaron el culmen de una larga cadena de disturbios, violencia y abusos políticos y administrativos que habían tenido lugar bajo el mandato de los gobiernos de la izquierda republicana.”

sábado, 9 de marzo de 2019

El asesinato de Calvo Sotelo fue la señal para el estallido de la Guerra Civil

Entierro de Calvo Sotelo, en el cementerio de La Almudena de Madrid,
Unas 8.000 personas asistieron a los oficios religiosos en el funeral del político monárquico Calvo Sotelo. El gobierno había prohibido el saludo fascista, pero en aquella ocasión los ánimos estaban tan excitados, que, a pesar de que sólo pocos falangistas se encontraban presentes, todos saludaban como ellos. Los guardias de asalto, apostados en las bocacalles, montados en motocicletas, disparaban contra cuantos saludaban. El historiador Peter Kemp  calcula que hubo varias cientos de víctimas como consecuencia de los disparos de los guardias de asalto (policía republicana). El asesinato de Calvo Sotelo por la policía republicana, dice Kemp,  fue la señal para el estallido de la Guerra Civil, cinco días más tarde.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Sobre la muerte de José Calvo Sotelo.

Urbano Orad de la Torre
Contestando a un tertuliano hay que  aclararle que en una carta dirigida al diario El País el 26 de septiembre de 1978, el militar republicano y masón don Urbano Orad de la Torre, que al estallar la sublevación militar en Madrid dirigió el bombardeo de artillería contra el Cuartel de la Montaña, atribuyó a un proyecto masónico el asesinato de don José Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936; y confiesa que conoció el proyecto y colaboró desde dentro en él.