Para Platón la educación consiste en una disposición y capacidad del alma, una capacidad cognoscitiva capaz de reconocer las Ideas, que sin embargo es preciso despertar y guiar hasta que aprende a apoyarse en la idea del bien; la educación es el arte de orientar correctamente el alma. Gracias a la educación la naturaleza humana puede alcanzar la bondad. Si la dignidad de la bondad es divina, también el hombre, gracias al conocimiento adquirido a lo largo de su esforzado ascenso, se situará bajo la luz del bien y gracias a esta transformación se asemejará a la divinidad, escribe el filósofo Volker Spierling.

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