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sábado, 11 de octubre de 2025

Europa unificada

Fue Montesquieu quien fijó el tono categórico que tanto éxito tendría. “Un príncipe cree que su poder aumentará gracias a la ruina de un estado vecino. ¡Todo lo contrario! La situación de Europa es tal que los estados dependen los unos de los otros. Francia necesita la riqueza de Polonia y Moscovia, al igual que la Guyena necesita a la Bretaña, y la Bretaña a Anjou. Europa es un Estado compuesto de varias provincias”. La fórmula no tardó en convertirse en un tropo. Para Voltaire, “se puede considerar que la Europa cristiana es una única república dividida en distintos estados”. Vattel pensaba que la Europa moderna era “una especie de república”, que se mantenía unida “para preservar el orden y la libertad”. Para Burke, Europa era “prácticamente como un gran Estado, basado en la misma ley general, con cierta diversidad de costumbres provinciales y de establecimientos locales”; en este territorio un viajero “nunca tenía la sensación de encontrarse en el extranjero”. Así percibida, la unidad del continente no era un objetivo, sino un algo dado.
Lo que unificaba a Europa eran las creencias religiosas comunes, las leyes públicas y los modales habituales. Sin embargo, lo verdaderamente crucial es que incluía una dimensión política formalmente contradictoria. Pues Europa se definía también a través de las virtudes de la división. Un elemento central en cualquier descripción del continente, la característica que mejor la diferenciaba del resto del mundo, era el equilibrio único que existía entre las partes que lo constituían. Dentro de la unidad de esta civilización, la suerte de Europa era la de encontrarse dividida en una serie de estados rivales pero independientes, todos ellos de un tamaño similar, incapaces de imponer un dominio universal. Este equilibrio de poder era la condición de la libertad europea. Fue de nuevo Montesquieu quien formuló por primera vez, de modo sucinto, esta noción; “en Asia, las naciones fuertes se diferencian de las débiles”, observaba, “en que unas deben conquistar y las otras ser conquistadas. En Europa, por el contrario, solo hay naciones fuertes; las que comparten fronteras tienen casi el mismo coraje. Este es el principal motivo de la debilidad de Asia y de la fortaleza de Europa, de la libertad de Europa y de la esclavitud de Asia”.Para Vattel, el sistema político de Europa era, sencillamente, inseparable de la “famosa idea del equilibrio de poder”. Este equilibrio no era solo, a su vez, la condición de las libertades, sino también la de las artes y las ciencias europeas. 
En las revoluciones de 1848-1849, Mazzini y Cattaneo albergaban la esperanza de que la unidad de Europa sirviera de protección contra las guerras que destruían la soberanía popular y la nación. Mazzini imaginó la creación de un mercado común, Cattaneo la de un Estado federal. Hugo prestó su voz lastimera para defender los Estados Unidos de Europa, en un famoso discurso pronunciado ante un congreso de paz en París. Proudhon y Bakunin le siguieron en la década de 1860. Proudhon sostenía que Europa era un territorio demasiado grande para crear una federación, y pensaba que debía convertirse en una confederación de confederaciones basada en el modelo suizo; Bakunin, en vísperas de unirse a la Primera Internacional, criticó el principio de nacionalidad de Mazzini, pues afirmaba que había sido concebido para aplastar a otras comunidades más débiles o atrasadas, y sostenía que toda estructura burocrática era incompatible con la libertad rebelde de los Estados Unidos de Europa venideros. En la Segunda Internacional hubo división de opiniones. En 1911, Kautsky declaró que el único camino hacia la paz duradera era “la unificación de los estados que pertenecen a la civilización europea en una federación con una política comercial común, un Parlamento federal, un gobierno y un ejército (la fundación de unos Estados Unidos de Europa).

Referencia: El nuevo viejo mundo (Perry Anderson)

lunes, 22 de septiembre de 2025

El PNV consiguió su Estatuto durante la República contemplando desde la barrera el sacrificio de sus aliados

El 5 de Septiembre de 1936 Largo Caballero sustituía en la presidencia a José Giral y asumía la cartera de Guerra y la cartera de Obras Publicas aparece un nacionalista vasco, José Antonio Aguirre.El nombramiento obedece a un acuerdo entre Indalecio Prieto y José Antonio Aguirre para atraer al Partido Nacionalista Vasco al lado de la República.Y es que el PNV, tras declarar la guerra a Franco, lleva ya 18 días cruzado de brazos, viendo como los cruceros Canarias y Almirante Cervera bombardean cada día las playas de san Sebastian y cómo el coronel Beorlegui toma el Jaizquibel. El destino de la República les trae sin cuidado. La noticia de la entrada en el gobierno de la República por el PNV irritó de tal manera a algunos dirigentes del Euskadi Buru Batzar, entre ellos a Telesforo Monzón, y amenazan con pasarse en masa a las filas de Franco. Al día siguiente los periódicos rectifican y dan otra lista. Aguirre desaparece y en Obras Publicas figura el comunista Vicente Uribe Galdeano. Aparecía días más tarde otro vasco, Manuel Irujo Ollo, en un ministerio sin cartera. Al PNV le traía sin cuidado las muertes de los socialistas, comunistas y anarquistas en Irún, San Sebastián, Azpeitia, Azkoitia, Tolosa y el avance de las tropas de Mola por la provincia de Guipúzcoa. Los nacionalistas no mueven un dedo para impedir la masacre. El constante chantaje a la República acabó recompensado por lo que el PNV no podrá desmentir nunca que consiguió su Estatuto contemplando desde la barrera el sacrificio de montañas de cadáveres de sus aliados. 

Referencia: Los mitos del nacionalismo vasco de José Diaz Herrera

lunes, 21 de julio de 2025

La República era el primer paso para la dictadura del proletariado

Largo Caballero
Largo Caballero, uno de los principales dirigentes del Partido Socialista, entendía que la proclamación de la República era el primer paso para impulsar la dictadura del proletariado según el modelo marxista de organización de la sociedad, que se había impuesto como una realidad hacía poco más de una década en la Unión Soviética a costa de la Rusia zarista.


viernes, 30 de mayo de 2025

La ruptura del Partido Socialista con la Segunda República

Prieto, político español del Partido Socialista Obrero Español, titular de las carteras ministeriales de Hacienda, Obras Públicas, Marina y Aire y Defensa Nacional durante la Segunda República, declaró en las Cortes: “Yo declaro, en nombre del grupo parlamentario socialista, absolutamente seguro de interpretar el criterio del Partido Socialista Obrero Español, que la colaboración del Partido Socialista en gobiernos republicanos cualesquiera que sean sus características, su matiz y su tendencia, ha concluido definitivamente”; una ruptura que calificó de “indestructible e inviolable”.
Ha escrito Santos Juliá: “De hecho, inmediatamente que perdieron su posición en el Gobierno, los dirigentes de la UGT adoptaron a su vez la práctica de la huelga general revolucionaria cuyo objetivo manifiesto no era ya la simple obtención de mejoras para la clase obrera sino la destrucción de la República y la toma del poder”. Juliá explica: “Quizá convenga recordar en este contexto que las primeras manifestaciones de dirigentes socialistas sobre la necesidad de adueñarse de todo el poder o de conquistarlo por los medios que fuese (lo que no excluía naturalmente el empleo de la violencia) no guardan relación alguna con un presunto temor a la amenaza del fascismo. A los socialistas les bastó sentirse excluidos, expulsados de la responsabilidad de gobernar para anunciar sus nuevas intenciones políticas: “Ese cambio, todavía incipiente, es incomprensible si no se tiene en cuenta que todos consideraban a la República como una criatura propia y todos creían gozar de un derecho, anterior a las elecciones y al voto popular, para gobernarla”.”


Referencias: El colapso de la República (Stanley George Payne)////S. Juliá, Historia del socialismo español (1931-1939), vol. 3, en M. Tuñón de Lara, ed., Historia del socialismo español.

domingo, 23 de febrero de 2025

La religión se convirtió en el factor fundamental a la hora de apoyar la causa de los nacionales en la guerra civil española

No sólo se ejecutó a un gran número de sacerdotes durante la república en España, sino que se les sometió a ritos especiales de humillación y tortura de los que, en general, se libró la mayor parte de las víctimas de los revolucionarios. Julio de la Cueva ha señalado que mientras que a la mayor parte se le fusiló, “a otros se les ahorcó, ahogó, estranguló, se les quemó o enterró vivos”. Las burlas, los insultos, las blasfemias y forzarles para que blasfemaran formaban parte frecuente de la tortura, que también podía incluir el obligar a las víctimas a desnudarse, así como golpearles, cortarles, despellejarles o mutilarles. Todos estos “ritos de violencia” ejercidos sobre los sacerdotes contribuyeron a deshumanizar a aquéllos cuya humanidad estaba en entredicho hacía tiempo debido a su discurso anticlerical y al mismo tiempo, a facilitar las condiciones para “una masacre libre de culpa”. La combinación de referencias culturales y sexuales, violencia ritualizada y humillación de las víctimas (que ya no eran seres humanos, sino animales) alcanzó su mayor expresión al tratar a los sacerdotes como a cerdos en el matadero o toros en la plaza. “En definitiva, y con independencia del modo en que murieran, era frecuente que se arrastrasen los cadáveres por las calles, se les expusiera en lugares públicos o se les profanase de muy diversas maneras”. Además del asesinato de sacerdotes, se produjo una ola masiva de destrucción y vandalismo en iglesias y propiedades eclesiásticas que supuso la desaparición de obras de arte de valor incalculable que no sólo eran patrimonio de la Iglesia, sino parte del tesoro cultural de todos los españoles. La matanza de miembros del clero, la destrucción de iglesias y de arte religioso y los elaborados rituales sacrílegos que, al principio, se llevaron a cabo en la mayoría de las ciudades de la zona republicana no fueron tan sólo actos de destrucción carentes de sentido, sino la expresión del propósito fundamental de suprimir el cristianismo para sustituirlo por las nuevas religiones políticas y revolucionarias.
Aunque reducir el conflicto español a una guerra de religión sería simplificar muchísimo la situación, la religión se convirtió en el factor fundamental, tanto moral como espiritual, a la hora de apoyar la causa de los nacionales en la guerra. El catolicismo, mucho más que el falangismo, proporcionó la base ideológica para una gran parte de quienes combatían junto a Franco, llegando a ser uno de los pilares fundamentales del nuevo régimen. Sin él, el nuevo sistema habría carecido de gran parte de su apoyo social y, desde luego, habría perdido mucha de su convicción moral.
En Irlanda, la única democracia occidental en la que la gran mayoría de la opinión pública dio su apoyo a Franco, predominó la cuestión religiosa y lo mismo ocurrió en otros países. Por ejemplo, en Estados Unidos, mientras que la opinión pública en general respaldaba a los republicanos, los católicos defendían con ardor a los nacionales. Por ello, la Guerra Civil, al tiempo que infligió un gran daño a la Iglesia y sus sacerdotes, hizo renacer al catolicismo. El renacimiento del catolicismo en el seno de la cultura y la sociedad española comenzó durante la guerra y alcanzó su máxima expresión en la siguiente generación, durante los años cuarenta y cincuenta, llegando a ser el más amplio de todos los experimentados por el cristianismo tradicional occidental en el siglo XX.
Referencia: 40 Preguntas fundamentales sobre la Guerra Civil de Stanley George Payne

martes, 28 de enero de 2025

Las abejas, aguijón y miel

Abril de 1804. Bonaparte sueña desde hace algún tiempo con convertirse en Napoleón, y para ello su espíritu desbordante de energía no olvida ningún detalle. Sabe hasta qué punto los símbolos importan, por lo que encarga a una comisión del Consejo de Estado la tarea de pensar sobre los futuros símbolos del régimen que pretende fundar. Imaginamos fácilmente a estos primeros especialistas en comunicación política trabajando para diseñar una especie de campaña imperial…, es decir, creando logos y probando eslóganes. En cierto sentido, son los antepasados de los actuales spin doctors. Pues bien, entre los diferentes animales que salen de sus reflexiones (el elefante, el león, el águila, el gallo), la abeja ocupa un lugar destacado. Hay que señalar que ya había sido mencionada repetidas veces en el curso de la Revolución francesa, otra formidable fábrica de símbolos, cuando se pretendía competir con los emblemas de más de mil años de antigüedad del Antiguo Régimen, y, de hecho, la abeja estuvo a punto de convertirse en el símbolo de la República francesa durante el debate en la Convención del 3 de brumario del año IV. Industriosa, ordenada, sobria, guerrera, espartana, virtuosa…, la colmena tiene todas las cualidades para representar ese nuevo espíritu. Pero tiene un defecto, está gobernada por una reina. De modo que el proyecto es decapitado sin contemplaciones. Pero este inconveniente será una ventaja cuando llegue el momento de “terminar la Revolución”. Para Napoleón, si el águila encarna el régimen imperial, la abeja debe ocupar un segundo lugar, pues, como dirá el marqués de Cambacérès, futuro archicanciller del Imperio, las abejas “ofrecen la imagen de una república con un jefe”, es decir, “la imagen misma de Francia”. El general y consejero de Estado Lacuée añadirá: “Son a la vez el aguijón y la miel”. 
2 de diciembre de 1804, día de la consagración de Napoleón, la abeja triunfa en Notre-Dame. Su imagen está por todas partes; dorada, cosida, esculpida, en tapices y, desde luego, en los bordados del manto imperial.
Referencia:  El filósofo y la abeja de Pierre Henri Tavoillot y François Tavoillot

jueves, 2 de enero de 2025

La caída de la dinastía de los Ch’ing constituye una inflexión de la historia moderna

El hecho de que la centenaria dinastía de los Ch’ing cayera finalmente en febrero de 1912 para ser sustituida por una república constituye uno de los verdaderos puntos de inflexión de la historia moderna. El republicanismo había llegado a Asia. Aquello provocó la consternación de los conservadores chinos. Pero supuso también un susto terrible para los japoneses, que, tras la Restauración Meiji, habían establecido en 1889 una Constitución monárquica tomando como modelo la Alemania imperial. Después de miles de años de dominio dinástico, China probablemente no parecía el terreno más propicio para el establecimiento de una república. Como hoy día, tampoco entonces les costó ningún trabajo a los hombres fuertes de China encontrar académicos occidentales dispuestos a afirmar que los valores asiáticos necesitaban un liderazgo autoritario. Pero a lo largo de décadas de trastornos, la transición de la monarquía a la república en China se reveló notablemente duradera. Las primeras elecciones generales chinas de 1913 se celebraron con el derecho al voto únicamente de los varones mayores de veintiún años que poseyeran una instrucción elemental. Pero según los parámetros de la época esa restricción no tenía nada de exagerado. Aun admitiendo que la mayoría del electorado chino no acudió a las urnas, los veinte millones de votos emitidos hicieron de aquella una de las mayores muestras de actividad democrática de las que se tenía noticia. Además, a pesar de la corrupción rampante, el principal partido de la revolución, el Kuomintang, obtuvo una clara mayoría a favor de su programa republicano y parlamentario.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

El concepto de libertad basado en la liberación de la pobreza

“Con independencia de lo que se consiguiera o se dejara de conseguir con la Revolución francesa (y, desde luego, no consiguió la igualdad de los hombres), liberó a los pobres de la oscuridad, de la invisibilidad. Lo que se ha considerado irrevocable desde entonces es que los que estaban entregados en cuerpo y alma a la libertad podían aceptar una situación en la que estar libre de la necesidad (la libertad para ser libres) era privilegio de una minoría. En lo que se refiere a la relación original entre los revolucionarios y las masas de pobres que acabaron sacando a la luz, permítaseme citar la descripción explicativa que hace lord Acton de la marcha de las mujeres a Versalles, uno de los puntos de inflexión más destacados de la Revolución francesa. Las participantes en la marcha, decía, “desempeñaron el papel legítimo de unas madres cuyos hijos se morían de hambre en unos hogares sórdidos, y de ese modo prestaron a unas motivaciones que ni compartían ni entendían (es decir, la preocupación por el gobierno) una ayuda comparable a la de una punta de diamante a la que nada puede resistirse”. Lo que el pueblo, tal como lo concebían los franceses, aportó a la revolución y lo que estuvo de todo punto ausente en el curso de los acontecimientos que se desarrollaron en Estados Unidos fue el carácter irresistible de un movimiento que ningún poder humano era ya capaz de controlar. Esa experiencia elemental de algo irresistible trajo consigo una imaginería completamente nueva, que hoy seguimos asociando casi de forma automática con nuestras ideas acerca de los acontecimientos revolucionarios. Cuando Saint-Just exclamaba, bajo el efecto de lo que tenía ante sí, “les malheureux sont la puissance de la terre”, se refería al gran torrente revolucionario cuyas olas tempestuosas empujaban y arrastraban a sus actores, hasta que la vorágine se los tragaba y los hacía desaparecer de la superficie para perecer junto con sus enemigos, los agentes de la contrarrevolución. O a la tempestad y la poderosa corriente de Robespierre que, alimentada por los crímenes de la tiranía por un lado y por el progreso de la liberación por otro, fue incrementando constantemente en rapidez y violencia. O a lo que algunos espectadores relataban: “Un majestuoso río de lava que no respeta nada y que nadie puede detener”, un espectáculo que había caído bajo el signo de Saturno, “la revolución devorando a sus hijos” (Vaugirard). Las palabras que cito aquí fueron pronunciadas todas por hombres profundamente comprometidos con la Revolución francesa y dan testimonio de acontecimientos de los que fueron testigos presenciales, no de cosas que hicieran ellos mismos o que se propusieran hacer intencionadamente. Eso fue lo que ocurrió, y esos sucesos dieron a los hombres una lección que ni en sus esperanzas ni en sus temores se ha olvidado nunca. Tal lección, tan sencilla como nueva e inesperada, es, como decía Saint-Just, la siguiente: “Si deseáis fundar una república, debéis encargaros primero de sacar al pueblo de un estado de miseria que lo corrompe. No se tienen virtudes políticas sin orgullo. No se tiene orgullo en la indigencia”. Este nuevo concepto de libertad basado en la liberación de la pobreza cambió el rumbo y el objetivo de la revolución. La libertad había pasado a significar ante todo “vestido, comida y reproducción de la especie”,” escribe la filósofa e historiadora Hannah Arendt.

martes, 12 de noviembre de 2024

Esa constante mentira es lo más irritante, decía indignado Marañón

No cesan de publicarse, casi en tromba, libros, artículos, reportajes, etc. insistiendo en la visión de una república idílica, progresista, espléndida para los trabajadores y echada a perder por las conspiraciones de la oligarquía, de la reacción o del fascismo, omitiendo o desvirtuando los propios testimonios de Azaña, Largo Caballero, Alcalá-Zamora, “padres espirituales de la República”, la documentación interna de los partidos, la prensa de la época etc. “Esa constante mentira es lo más irritante de los rojos”, también decía indignado Marañón. Una de las experiencias más desagradables que he tenido en estos años ha sido la persistencia de esa tradición de la mentira en los medios autodenominados progresistas. Para ellos la búsqueda de la verdad tiene poca importancia, y todo su empeño se concentra en asegurar a toda costa la difusión de sus tesis aprovechando su predominio en los medios de comunicación, la universidad y los centros desde los que pueda crearse opinión. Desde ellos han establecido una censura de hecho. Los llamamientos a la censura o al boicot, el lenguaje insultante, la negación del derecho de réplica, la desvirtuación de las tesis contrarias… han sido constantes y descarados. Libros fundamentales han sido borrados de la universidad, de los medios de masas, a favor de, señala Stanley Payne, “estudios predecible y penosamente estrechos y formulistas”, pero políticamente correctos, escribe el historiador Pio Moa.

lunes, 4 de noviembre de 2024

La España actual no ha sido siempre España

Los países y las naciones no son eternos. Su génesis, evolución, cambios y conflictos son el resultado de un complejo cúmulo de factores que estudian y analizan los historiadores. Pero los historiadores tampoco son inocentes. La Historia trabaja con material humano y los historiadores son humanos. La parcialidad es inevitable. La España actual no ha sido siempre España. A comienzos del siglo XXI en el territorio geográfico de la Península Ibérica, la Iberia y la Hispania de la Antigüedad, se asientan cuatro realidades políticas: el Reino de España, la República Portuguesa, el Coprincipado de Andorra y la Colonia británica de Gibraltar. Ahora es así, pero no siempre ha sido así. Portugal tiene su origen en un reino medieval que logra su independencia del de León a mediados del siglo XII, que forma parte de la monarquía hispana de los austrias entre 1580 y 1640, y que se convierte en una república en 1910. El Coprincipado de Andorra es un Estado totalmente independiente desde 1814. La Colonia de Gibraltar es ocupada por los británicos en 1704, y cedida a Inglaterra por España en el tratado de Utrecht en 1713. España es una monarquía constitucional desde 1978.
El País Vasco, pese a lo que inventen tantas burdas falsificaciones sobre su historia, tampoco constituye una unidad territorial independiente; durante la Edad Media, el reino de Pamplona y el de Castilla se disputan los tres territorios vascos (los señoríos de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, sin ninguna relación de unión política entre ellos) que ahora componen las tres provincias de la Comunidad Autónoma vasca. Los actuales tres territorios del País Vasco pertenecen al reino de Pamplona hasta la segunda mitad del siglo XI, hasta que los tres quedan incorporados a Castilla. 
Referencia: La Corona de Aragón de José Luis Corral, catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Zaragoza.


miércoles, 18 de septiembre de 2024

Dos años de República. Dos años de dolor, de vergüenza, de ignominia


La represión creó en la CNT un rencor feroz, explícito en comentarios como el del periódico La Tierra, en la conmemoración del segundo aniversario del régimen: “Dos años de República. Dos años de dolor, de vergüenza, de ignominia. Dos años que jamás olvidaremos, que tendremos presentes en todo instante; dos años de crímenes, de encarcelamientos en masa, de apaleamientos sin número, de persecuciones sin fin. Dos años de hambre, dos años de terror, dos años de odio”.


jueves, 31 de agosto de 2023

Cuando la República se deshonró

Margarita Nelken, en una imagen de 1936.

Felipe Sánchez Román, amigo de Azaña, pero que había sido compañero de estudios del asesinado Calvo Sotelo, dijo que “la República se había deshonrado para siempre”, y dejó su tarjeta en casa de la víctima en señal de condolencia. Dado que los socialistas prietistas habían dirigido y ejecutado el asesinato, no resulta sorprendente que sus líderes fueran los primeros en ser informados, parece ser que por los propios asesinos.Julián Zugazagoitia, director de El Socialista, escribió que, al recibir la noticia hacia las ocho de la mañana, exclamó: “Ese atentado es la guerra”. Los líderes socialistas no mostraron la menor preocupación por mantener el constitucionalismo republicano, que ahora se encontraba casi fatalmente roto. Se ordenó a los asesinos de Calvo Sotelo que se ocultasen y Condes se trasladó a casa de la socialista revolucionaria Margarita Nelken que, en las Cortes, había exigido de forma pública la expansión de la violencia y el desorden.El Gobierno de Casares Quiroga ya había llegado muy cerca de convertirse en un gobierno de guerra civil, pese a que todavía reconocía ciertas formas externas de constitucionalidad.

Cadaver de José Calvo Sotelo

Al regreso de Largo Caballero de Londres, donde había asistido a una reunión internacional de sindicatos, despotricó con complacencia el 15 de julio: “¿No quieren este gobierno? Pues que se sustituya por un gobierno dictatorial de izquierdas. ¿No quieren el estado de alarma? Pues que haya guerra civil a fondo”. Pronto sus redactores obtendrían más “guerra civil a fondo” de la que esperaban.  Luis Araquistain, director de Claridad, fue uno de los principales defensores de la guerra civil revolucionaria. Como Maurín, había opinado con anterioridad que la izquierda podría vencer fácilmente en dicha guerra y que la tensa situación internacional impediría la intervención contrarrevolucionaria extranjera. Tras el asesinato de Calvo Sotelo escribió a su mujer que era probable que se produjera un intento de rebelión armada por parte de la derecha, cuyo resultado sería “o viene nuestra dictadura o la otra”. Y acertó. La República democrática había, virtualmente, aunque no del todo, dejado de existir. Portela Valladares presentaría en sus memorias la acusación de que “Casares veía con confianza y satisfacción que estallara el movimiento militar, para presentarse en las Cortes luego, a recoger los aplausos del vencedor”.En un discurso que pronunció en 1960, Franco conjeturó que la rebelión nunca hubiese desarrollado la fuerza adecuada de no haber sido por el asesinato.


Referencia:El colapso de la República (Stanley George Payne)



jueves, 10 de agosto de 2023

Un crimen monstruoso sobre un Himalaya de mentiras

Julián Besteiro

Julián Besteiro Fernández, (Madrid, 21 de septiembre de 1870 - Carmona, 27 de septiembre de 1940) que fue un catedrático y político español, presidente de las Cortes durante la Segunda República, y también del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores, acusó a la causa revolucionaria de haberse convertido en un “crimen monstruoso” sobre un “Himalaya de mentiras”. “La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique, la representan genuinamente, sean los que quieran sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran cruzada antikomintern”. 

lunes, 10 de julio de 2023

Para Ortega la pugna fue entre fascismo y comunismo

José Ortega y Gasset

El malestar y el desgarramiento con que Ortega vivió una guerra civil en la que, a su juicio, la intelectualidad europea embelleció a la República por razones ideológicas, sin tomar en cuenta los atropellos y excesos antidemocráticos que también se cometieron en su seno. Por eso, Ortega no podía ni quería tomar partido por uno de los bandos hostiles, sobre todo desde que llegó a la conclusión de que la pugna no era tanto entre la República democrática y el fascismo sino entre éste y los comunistas, alternativa que Ortega rechazaba por igual, cuenta Mario Vargas Llosa. Sin embargo, es verdad que, sin hacerlo público, a través de su correspondencia y testimonios de gente próxima a él, parece evidente que llegó a creer en un momento dado que Franco y los “nacionales” representaban el mal menor.



jueves, 15 de junio de 2023

La tragedia de la España republicana

Stanley George Payne escribe que “la tragedia de la España republicana fue que había una guerra civil interna y latente en sus filas mientras combatía en la gran Guerra Civil contra los nacionales. Existían cuatro fuentes de disensiones internas: 1) la extrema izquierda revolucionaria, que al principio intentó concentrarse en la revolución social y económica más que en los esfuerzos militares; 2) los nacionalismos vasco y catalán, que normalmente intentaron sacar el mayor provecho posible de la situación, hasta el punto de intentar negociar en secreto con potencias extranjeras la separación y la división de España; 3) la Internacional y el PCE, que no quisieron imponer un régimen comunista, pero desearon dominar la República tanto como les fuera posible, estableciendo en 1937 y 1938 una pequeña hegemonía, con la colaboración de Negrín; y 4) la creciente oposición, aunque prácticamente oculta, de los elementos más o menos moderados. Al principio solo eran los republicanos de izquierdas, y ya en 1938 cada vez más socialistas, que preferían una paz negociada y comenzaron a oponerse radicalmente a Negrín y los comunistas…….Desde el mismo comienzo del gobierno de la República, los líderes de los partidos republicanos se equivocaron a la hora de evaluar el alcance de la oposición a sus proyectos y a su forma de gobernar.El principal error fue el de suponer que el país podía gobernarse en exclusiva desde la izquierda en un régimen parlamentario y que la oposición de la derecha se había debilitado radicalmente tras los citados cambios históricos. En el sistema político de la República, absolutamente fragmentado, cualquier proyecto político serio dependía de la formación de una alianza. Los líderes de la izquierda republicana siempre lo supieron, aunque no puede decirse lo mismo de los líderes de los movimientos revolucionarios, cuya postura respecto a las alianzas con la izquierda moderada se movía entre la negativa absoluta y la connivencia temporal y oportunista, con pocas excepciones.La unidad del Frente Popular resultó más perjudicial que beneficiosa, porque estaba basada en la aversión que todos los partidos participantes sentían hacia la derecha; sin embargo, aunque unidos, estos fueron incapaces de diseñar un programa común de gobierno”.

Julián Besteiro

“De todos los grandes partidos socialistas europeos de la época, el PSOE era el más contradictorio y el más dividido. Solo una pequeña minoría moderada y democrática, la liderada por Julián Besteiro, mantenía ideas políticas coherentes y razonadas.Desde 1933, y dirigido por la mayoría liderada por Largo Caballero, el PSOE desarrolló políticas inflexibles y sin concesiones, pero de tal extremismo que resultaban tan impracticables como autodestructivas.”

martes, 2 de mayo de 2023

La República fue condenada nada más nacer

El Partido Comunista de España condenó la República nada más nacer; su programa para las elecciones legislativas convocadas por la Dictablanda para febrero de 1931, y finalmente frustradas, denunciaba ya “la falsa democracia burguesa, que solo asegura derechos al que tiene dinero suficiente para practicarlos”, vaticinando que la república burguesa que los republicanos españoles (“ayudados por los socialfascistas, anarcorreformistas y trotskistas”) querían implantar en España no mejoraría en nada la situación de la clase obrera. En su lugar, el PCE preconizaba una república de los trabajadores y un gobierno obrero y campesino, basado, como el de la URSS, en consejos de obreros, campesinos y soldados (Programa del PCE…, 1931).Según expuso Joaquín Maurín en un libro escrito durante el invierno de 1934-1935, la experiencia de octubre demostraba que la única solución frente a la amenaza fascista era la dictadura del proletariado; no había alternativa, pues la democracia burguesa no ofrecía más que una solución temporal.Como había enseñado Lenin, “la papeleta de voto es un arma, un camino. Pero, al cogerla, el proletario no renuncia a otros caminos y a otras armas”.

Como vislumbró Largo Caballero en 1930, ni la República ni la democracia constituían un fin en sí mismo, sino un mero instrumento, un matrimonio de conveniencia circunstancial contraído para alcanzar cotas más altas. Largo Caballero, en el mitin de unificación convocado por las juventudes comunistas y socialistas el 5 de abril en la Plaza de Toros de Madrid: “Que nadie se llame a engaño.… Las derechas en España, para nosotros, deben haberse terminado ya en lo que significa gobernar nuestro país. No piense nadie en darles el Poder, porque si eso intentan, el proletariado lo impedirá”.

jueves, 9 de marzo de 2023

La guerra de España fue el lugar donde se saca el mayor partido posible del hecho de incorporar a un bando los soldados enemigos

Durante la Guerra Civil en España como los nacionales ganaban la mayoría de las batallas, también capturaban a muchos más prisioneros. En las primeras semanas hubo una tendencia a ejecutar a los milicianos capturados, pero los nacionales pronto se dieron cuenta de que esto no solo era escandaloso e inmoral, sino que resultaba contraproducente. Los nacionales comenzaron ocupando una pequeña zona y, a medida que avanzaban, ocuparon más y más provincias que previamente eran de la República, haciendo prisioneros cada vez a más soldados. Así que la cuestión de incorporar a los antiguos soldados enemigos y “convertirlos” fue uno de los asuntos principales para ellos y tuvo una importancia que los Republicanos ni siquiera imaginaron. El salto cuantitativo más trascendente en este aspecto se produjo con la conquista de la zona norte republicana en 1937. La conquista reportó casi 200.000 prisioneros en un período de escasos meses, la mayor captura por parte de uno de los dos bandos hasta el final de la guerra. La mayoría de esos prisioneros fueron liberados de inmediato y alrededor de unos 100.000 ingresaron en el Ejército Nacional….Puede que la guerra de España fuera el lugar donde se sacara el mayor partido posible del hecho de incorporar a un bando los soldados enemigos, y más que en cualquiera de las guerras civiles revolucionarias, aunque esto también lo intentaron otros ejércitos, especialmente el Ejército Rojo en la guerra de Rusia. Esta decisión resultó bastante provechosa en parte, porque la movilización de Franco y el programa de adiestramiento tuvieron éxito a la hora de diseñar un cuadro de oficiales fiable y relativamente extenso, además de oficiales sin graduación para apoyar a los jefes.(Stanley George Payne)

martes, 6 de diciembre de 2022

Subvertir la sociedad requería destruir la ética en que se fundamentaba

Milicianos republicanos fusilando la estatua del Sagrado Corazón, en el Cerro de los Ángeles 

Los fieles de la Iglesia Católica durante la República no eran atacados como personas sino como símbolos de una institución opresora. Que un sacerdote fuera caritativo, o estuviera enfermo, o ejerciera de maestro, o fuera un erudito, o por su edad estuviera retirado… nada lo eximía de ser asesinado. Acaso, en el ejercicio de una lógica perversa, estas condiciones podían llegar a ser un agravante porque cuanto más sabio, anciano o generoso fuera o hubiera sido, más culpable debía ser considerado por haber puesto su tiempo o sus facultades al servicio de la alienación del pueblo.

Solidaridad Obrera, en relación con la persecución religiosa, en un texto editorial publicado el 22 de enero de 1937: “Hemos hecho una policía general de sacerdotes y parásitos; hemos echado fuera a los que no habían muerto con las armas en la mano, de manera que no puedan volver nunca más. Hemos hecho justicia de las ridiculeces y fingida caridad de la Iglesia y de los clérigos, los cuales, presentándose como apóstoles de la paz, habían quemado a los hijos del pueblo a favor de los grandes monopolizadores de la riqueza y de los secuestradores de la libertad. Hemos encendido la antorcha aplicando al fuego purificador a todos los monumentos que, desde hacía siglos, proyectaban su sombra por todos los ángulos de España, las iglesias, y hemos recorrido las campiñas, purificándolas de la peste religiosa.” Subvertir la sociedad requería destruir la ética en que se fundamentaba. Poco importaba que en el armazón social hubiera las mejores aportaciones espirituales de siglos. No procedía reformar sino destruir. Las muertes de eclesiásticos o de fieles fueron, así entendidas las cosas, un elemento accidental e imprescindible. No se procedió, en general, a someter a las víctimas a juicios previos. Ninguna jurisprudencia podía amparar ni dar razón a tales decisiones. Ante la evidencia de que la depuración social era el único objetivo de tales muertes y que los condenados no tuvieron ninguna garantía jurídica, éstas deben ser calificadas de viles asesinatos, califica el historiador Jordi Albertí.

jueves, 10 de noviembre de 2022

Campeonato de las locuras

Matanza de Paracuellos

Las ejecuciones masivas de Paracuellos fueron el resultado de una colaboración contra natura entre los comunistas ansiosos de conseguir nuevas cotas de poder y los anarquistas partidarios de cualquier estrategia que primara la subversión social. Una trágica coincidencia táctica que provocó una de las peores fracturas de la guerra civil. La cobertura legal de las acciones terroristas cometidas por milicias, tribunales, juntas y organismos de toda índole se dilatará todavía hasta los primeros meses de 1937. Paradójicamente, la llegada al poder de Juan Negrín, avalado por el sector prietista del PSOE y por los comunistas, pondrá punto final a la impunidad de las acciones revolucionarias que habían sembrado el terror en la retaguardia republicana. En este sentido, el relevo del anarquista García Oliver en la cartera de Justicia por el nacionalista católico Manuel de Irujo ya fue un síntoma evidente de la voluntad de fortalecer los principios de un estado de derecho. La acción de gobierno de Negrín en ningún caso retornó el sentido democrático a la República, pero en cambio vigorizó decididamente las estructuras del Estado. Esta actitud significó un agravio a los gobiernos autonómicos de Cataluña y del País Vasco al mismo tiempo que un vasallaje humillante ante la URSS, pero también representó el retorno a un mínimo de garantías cívicas sepultadas durante diez largos meses. Diez meses que culminaron el “campeonato de las locuras” encendido en el hemiciclo a los pocos meses de proclamada la República. Diez meses de terror que abrieron las puertas a cuarenta años de dictadura. La República ya sólo era un espectro. Franco avanzaba deliberadamente despacio, Negrín calzaba zapatos mal ahormados. La guerra sería larga. Los sufrimientos aún más. Y la Iglesia, que había perdido la voz, prefirió aparejarse con el coro del franquismo.

¡Días terribles! Para amanecer el sábado, son asesinados veinte personas de Villaviciosa y trece junto al cementerio de Santianes, entre ellas los párrocos de Ribadesella y Moro. Para amanecer el domingo, son asesinadas otras nueve en el cementerio de Leces, sacadas de la cárcel de Colunga. Estas palabras forman parte de un diario escrito por Antonio Arias Hidalgo, párroco de Margolles que contaba sesenta años de edad. Después de haber permanecido escondido en un refugio optó por entregarse al comité local, que durante tres semanas lo retuvo arrestado en su domicilio. Finalmente, la noche del 4 de septiembre fue llevado a Lada, donde al cabo de meses fue hallado su cadáver en el pozo de una mina.

lunes, 17 de octubre de 2022

Azaña

Maura y Azaña

Miguel Maura, escribiría: “El Azaña que yo conocí en 1930 carecía del más elemental trato de gentes. Cuando quería ser amable, era adusto. Cuando alguien le era indiferente, resultaba el prototipo de la grosería”. Demostraba “desdén por todo y por todos, nacido de la convicción que le poseía de ser un genio incomprendido y menospreciado…”, siendo a menudo “despectivo, soberbio, incisivo sin piedad y sin gracia, reservado para cuantos fuesen sus habituales contertulios, despiadado en los juicios sobre las personas y los actos ajenos; en una palabra, insoportable”. “También su falta de experiencia política práctica supuso una limitación, cuenta el historiador Stanley Payne, aunque no desarrolló un mayor tacto o prudencia conforme transcurrieron los años de la República, llegando a ser incluso más extremado. Su fortaleza residía en sus ideas firmes y claras que cristalizaron los objetivos de la izquierda moderada en una disposición a gobernar sin un mínimo de compromiso serio o sin cualquier atisbo de corrupción y en su irresistible habilidad para la oratoria. Su lengua y su intelecto le hicieron a la vez respetado y temido, aunque su retórica fuese en ocasiones contraproducente”. Maura observó que “sus famosas frases incisivas e hirientes contribuyeron, no poco, al terrible odio que las derechas llegaron a dedicarle. Las lanzaba con auténtico regodeo y, sabiendo su alcance, como un verdadero masoquista, perseguidor de la enemistad y del odio hacia su persona. Una vez le pregunté la razón de esta manía de herir por herir, que hacía que no perdiese ocasión de desprestigiar al adversario contestó: “Lo hago porque me divierte”. Estoy seguro de que era cierto. Positivamente gozaba pensando en lo que contra él desencadenaba. Reconozcamos que no era un carácter corriente y vulgar”. Y como muchos de los intelectuales en el mundo de la política, también se caracterizó por una profunda ambivalencia.