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lunes, 29 de enero de 2024

La falta de desafíos hace que la vida de los jóvenes sea más complicada

La falta de desafíos hace que, paradójicamente, la vida de los jóvenes sean más complicadas. Parece que los humanos estamos programados para sufrir ciertas dosis de angustia y dolor, y que si no tenemos razones para el sufrimiento lo creamos. Lo vemos mucho en esta generación, con unos niveles altísimos de ansiedad y depresión. No se han enfrentado a los desafíos de generaciones anteriores y, sin embargo, lidian con un sufrimiento insoportable, manifiesta Abigail Shrier, periodista de The Wall Street Journal que estudió en las universidades de Columbia, Oxford y Yale.

lunes, 30 de enero de 2023

Los malos modales de los padres hacia sus hijos

Escribe C.S.Lewis: “Me han impresionado mucho más los malos modales de los padres hacia sus hijos que los de éstos hacia sus padres. ¿Quién no ha estado en la incómoda situación de invitado a una mesa familiar donde el padre o la madre han tratado a su hijo ya mayor con una descortesía que, si se dirigiera a cualquier otro joven, habría supuesto sencillamente terminar con ellos toda relación? Las afirmaciones dogmáticas sobre temas que los jóvenes entienden y los mayores no, las crueles interrupciones, el contradecirles de plano, hacer burla de cosas que los jóvenes toman en serio, insultantes alusiones a amigos suyos…, todo eso proporciona una fácil respuesta a la pregunta: “¿Por qué están siempre fuera? ¿Por qué les gusta más cualquier casa que su propio hogar?”. ¿Quién no prefiere la educación a la barbarie? Si uno preguntara a una de esas personas insoportables, por qué se comporta de ese modo en casa, podría contestar: “Oh, no fastidie, uno llega a casa dispuesto a relajarse. Un tío normal no está siempre en su mejor momento. Además, si un hombre no puede ser él mismo en su propia casa, ¿entonces dónde? Por supuesto que no queremos andarnos con fórmulas de urbanidad en casa. Somos una familia feliz. Podemos decirnos “cualquier cosa” y nadie se enfada; todos nos comprendemos”. Todo esto, de nuevo, está muy cerca de la verdad, pero fatalmente equivocado. El afecto es cuestión de ropa cómoda y distensión, de no andar con rigideces, de libertades que serían de mala educación si nos las tomáramos ante extraños. Pero la ropa cómoda es una cosa, y llevar la misma camisa hasta que huele mal es otra muy distinta. Hay ropa apropiada para una fiesta al aire libre, pero la que se usa para estar en casa también debe ser apropiada, cada una de manera distinta. De igual forma, existe una diferencia entre la cortesía que se exige en público y la cortesía doméstica. El principio básico para ambas es el mismo: “Que nadie se dé a sí mismo ningún tipo de preferencia”. Pero mientras más pública sea la ocasión, más “reglada” o formalizada estará nuestra obediencia a ese principio. Existen normas de buenos modales. Mientras más familiar es la ocasión, menor es la formalidad; pero no por eso ha de ser menor la necesidad de educación”.

lunes, 17 de octubre de 2022

Azaña

Maura y Azaña

Miguel Maura, escribiría: “El Azaña que yo conocí en 1930 carecía del más elemental trato de gentes. Cuando quería ser amable, era adusto. Cuando alguien le era indiferente, resultaba el prototipo de la grosería”. Demostraba “desdén por todo y por todos, nacido de la convicción que le poseía de ser un genio incomprendido y menospreciado…”, siendo a menudo “despectivo, soberbio, incisivo sin piedad y sin gracia, reservado para cuantos fuesen sus habituales contertulios, despiadado en los juicios sobre las personas y los actos ajenos; en una palabra, insoportable”. “También su falta de experiencia política práctica supuso una limitación, cuenta el historiador Stanley Payne, aunque no desarrolló un mayor tacto o prudencia conforme transcurrieron los años de la República, llegando a ser incluso más extremado. Su fortaleza residía en sus ideas firmes y claras que cristalizaron los objetivos de la izquierda moderada en una disposición a gobernar sin un mínimo de compromiso serio o sin cualquier atisbo de corrupción y en su irresistible habilidad para la oratoria. Su lengua y su intelecto le hicieron a la vez respetado y temido, aunque su retórica fuese en ocasiones contraproducente”. Maura observó que “sus famosas frases incisivas e hirientes contribuyeron, no poco, al terrible odio que las derechas llegaron a dedicarle. Las lanzaba con auténtico regodeo y, sabiendo su alcance, como un verdadero masoquista, perseguidor de la enemistad y del odio hacia su persona. Una vez le pregunté la razón de esta manía de herir por herir, que hacía que no perdiese ocasión de desprestigiar al adversario contestó: “Lo hago porque me divierte”. Estoy seguro de que era cierto. Positivamente gozaba pensando en lo que contra él desencadenaba. Reconozcamos que no era un carácter corriente y vulgar”. Y como muchos de los intelectuales en el mundo de la política, también se caracterizó por una profunda ambivalencia.


lunes, 29 de junio de 2020

Todas las visiones de un mundo hecho a medida pintadas hasta ahora resultan indigeribles




El filósofo Zygmunt Bauman manifiesta que “todas las imágenes de una sociedad feliz pintada por distintas brochas y en variados colores durante los últimos dos siglos demostraron ser quimeras inalcanzables o, en los casos en los que su advenimiento se produjo, insoportables. Todas las formas de planificación social han demostrado que producen tanta desdicha como felicidad, si no más. Todas las visiones de un mundo hecho a medida pintadas hasta ahora resultan indigeribles, y todas las que aún no han sido dibujadas son sospechosas a priori. Hoy viajamos sin una idea de destino que nos guíe".

lunes, 23 de abril de 2018

Los niños son las víctimas silenciosas de la inmoralidad sexual.

Como en toda relación centrada en uno mismo, los compañeros de fechorías convierten sus vidas en un infierno y, lo que es mucho peor, convierten en un infierno en la tierra la vida de sus hijos. Siempre son los niños los que acaban sufriendo las consecuencias del desenfreno sexual, bien porque se acaba poniendo fin a sus vidas en el vientre de su madre, bien porque el egoísmo de sus padres hace su vida insoportable. Los niños son las víctimas silenciosas de la inmoralidad sexual, afirma el profesor y escritor británico Joseph Pearce.

La pasión desbocada es destructiva, y no aporta ni felicidad
ni satisfacción. Al contrario, hace sufrir a todos los implicados. Dice Pearce que los sentimientos que conducen a relaciones de ese tipo nada tienen que ver con el amor. El egoísmo nunca es amor. El amor no es un sentimiento, sino una acción. Es la entrega de la propia vida por el amado. No es la entrega de la vida de otro, o del cuerpo de otro, para nuestra propia satisfacción.

Los niños son las víctimas silenciosas de la inmoralidad sexual

El amor no es un sentimiento, sino una acción.