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sábado, 28 de marzo de 2026

No hay ateos en las trincheras

Solzhenitsyn
Solzhenitsyn explicó que había prisioneros en los gulags soviéticos que sabían de su inocencia, pero confesaron crímenes que no habían cometido por lealtad a la ideología comunista. Contó la historia de cómo una hija escribió a su madre diciéndole que no se uniría al Komsomol si era encarcelada injustamente; pero que si era culpable, nunca volvería a escribirle. La madre, por lealtad al partido, le dijo a su hija que era culpable y que se uniera al Komsomol. El testimonio de Solzhenitsyn desmontó las mentiras contadas por Duranty y expuso el verdadero rostro del imperio soviético.
Cuenta Ayaan Hirsi Alí que “en 1992 me embarqué en un tren con destino a los Países Bajos, para escapar de un matrimonio que mi familia había arreglado. También huía del encarcelamiento de la mente y de la represión del Islam que padecía por ser mujer. Tras el 11 de septiembre de 2001 me propuse advertir a Occidente de que no cayera preso de las recetas engañosamente tranquilizadoras de los multiculturalistas que abogan por aceptar e incluso dar poder a los islamistas en sus propios términos. Pero ahora siento que, tras el 7 de octubre, estoy lanzando las mismas advertencias que cuando los aviones chocaron contra las Torres Gemelas en 2001. ¿Cómo es posible que mi patria adoptiva no haya aprendido la lección?
Ayaan Hirsi Alí
Podemos encontrar nuestra respuesta atendiendo al significado de la palabra idiota, dice Ayaan Hirsi Alí. En la antigua Grecia significaba “una persona privada o un individuo”. Es decir, alguien apartado de su civilización, de su familia, de su religión. Una flor sin raíces, destinada a marchitarse y morir. La palabra que usaba Roger Scruton para este tipo de gente era oikófobos, personas que repudian su herencia y su hogar. Gente que cree que considerar mejor la civilización occidental es estar “embaucados por ilusiones imperiales con el fin de justificar su dominación”. Hay un dicho que dice que “no hay ateos en las trincheras”. Pues parece que no hay oikófobos en Israel.Douglas Murray habla a menudo del inmenso valor que ha visto en los jóvenes israelíes que se alistan en las FDI, arriesgando sus vidas para defender a su país después del 7 de octubre. No están afectados por el mismo odio al hogar, la historia y el patrimonio que nuestros jóvenes en Occidente. 
Edmund Burke
Edmund Burke definió sociedad como “una alianza no sólo entre los que viven, sino entre los que viven, los que han muerto y los que han de nacer”. Un conservador es alguien que busca mantener este pacto con sus antepasados y con sus hijos. Burke se opuso a la Revolución Francesa, porque buscaba disolver la sociedad en “un caos insocial, incivil e inconexo de principios elementales”. Eso es lo que nos prometen los socialistas y los idiotas útiles.

sábado, 11 de octubre de 2025

Europa unificada

Fue Montesquieu quien fijó el tono categórico que tanto éxito tendría. “Un príncipe cree que su poder aumentará gracias a la ruina de un estado vecino. ¡Todo lo contrario! La situación de Europa es tal que los estados dependen los unos de los otros. Francia necesita la riqueza de Polonia y Moscovia, al igual que la Guyena necesita a la Bretaña, y la Bretaña a Anjou. Europa es un Estado compuesto de varias provincias”. La fórmula no tardó en convertirse en un tropo. Para Voltaire, “se puede considerar que la Europa cristiana es una única república dividida en distintos estados”. Vattel pensaba que la Europa moderna era “una especie de república”, que se mantenía unida “para preservar el orden y la libertad”. Para Burke, Europa era “prácticamente como un gran Estado, basado en la misma ley general, con cierta diversidad de costumbres provinciales y de establecimientos locales”; en este territorio un viajero “nunca tenía la sensación de encontrarse en el extranjero”. Así percibida, la unidad del continente no era un objetivo, sino un algo dado.
Lo que unificaba a Europa eran las creencias religiosas comunes, las leyes públicas y los modales habituales. Sin embargo, lo verdaderamente crucial es que incluía una dimensión política formalmente contradictoria. Pues Europa se definía también a través de las virtudes de la división. Un elemento central en cualquier descripción del continente, la característica que mejor la diferenciaba del resto del mundo, era el equilibrio único que existía entre las partes que lo constituían. Dentro de la unidad de esta civilización, la suerte de Europa era la de encontrarse dividida en una serie de estados rivales pero independientes, todos ellos de un tamaño similar, incapaces de imponer un dominio universal. Este equilibrio de poder era la condición de la libertad europea. Fue de nuevo Montesquieu quien formuló por primera vez, de modo sucinto, esta noción; “en Asia, las naciones fuertes se diferencian de las débiles”, observaba, “en que unas deben conquistar y las otras ser conquistadas. En Europa, por el contrario, solo hay naciones fuertes; las que comparten fronteras tienen casi el mismo coraje. Este es el principal motivo de la debilidad de Asia y de la fortaleza de Europa, de la libertad de Europa y de la esclavitud de Asia”.Para Vattel, el sistema político de Europa era, sencillamente, inseparable de la “famosa idea del equilibrio de poder”. Este equilibrio no era solo, a su vez, la condición de las libertades, sino también la de las artes y las ciencias europeas. 
En las revoluciones de 1848-1849, Mazzini y Cattaneo albergaban la esperanza de que la unidad de Europa sirviera de protección contra las guerras que destruían la soberanía popular y la nación. Mazzini imaginó la creación de un mercado común, Cattaneo la de un Estado federal. Hugo prestó su voz lastimera para defender los Estados Unidos de Europa, en un famoso discurso pronunciado ante un congreso de paz en París. Proudhon y Bakunin le siguieron en la década de 1860. Proudhon sostenía que Europa era un territorio demasiado grande para crear una federación, y pensaba que debía convertirse en una confederación de confederaciones basada en el modelo suizo; Bakunin, en vísperas de unirse a la Primera Internacional, criticó el principio de nacionalidad de Mazzini, pues afirmaba que había sido concebido para aplastar a otras comunidades más débiles o atrasadas, y sostenía que toda estructura burocrática era incompatible con la libertad rebelde de los Estados Unidos de Europa venideros. En la Segunda Internacional hubo división de opiniones. En 1911, Kautsky declaró que el único camino hacia la paz duradera era “la unificación de los estados que pertenecen a la civilización europea en una federación con una política comercial común, un Parlamento federal, un gobierno y un ejército (la fundación de unos Estados Unidos de Europa).

Referencia: El nuevo viejo mundo (Perry Anderson)

lunes, 11 de octubre de 2021

¿Partido o facción?


“Partido es un cuerpo de personas unidas para promover, con su común compromiso, los intereses nacionales a partir de un específico principio sobre el que todos están de acuerdo”. De este modo, Burke distingue claramente el partido de la facción. Las facciones representan sólo “una lucha mezquina e interesada por la conquista de puestos y de remuneraciones”. Hoy en día hay más facciones que partidos políticos.

martes, 15 de enero de 2019

Donde no hay ley no hay libertad.

Spinoza
Spinoza dice que “los niños, aunque son coaccionados, no son esclavos” porque obedecen leyes que han sido dadas para sus propios intereses, y que el sujeto una verdadera comunidad no es esclavo, porque los intereses, comunes tienen que incluir el suyo propio”. Locke dice que donde no hay ley no hay libertad, porque las leyes racionales son direcciones que se dan para los intereses apropiados de un hombre o bien general; y añade que puesto que tales leyes son lo que “nos preserva de los pantanos y precipicios, difícilmente merecen el nombre de confinamientos”, y dice que los deseos de librarse de tales leyes son deseos brutos y formas irracionales de licencia. Montesquieu, olvidando sus momentos liberales, dice que la libertad política no es dar permiso para hacer lo que queramos, ni incluso para hacer
Edmund Burke.
lo que permita la ley, sino sólo el poder de hacer lo que deberíamos querer, lo cual repite virtualmente Kant. Burke proclama el derecho del individuo a restringirse en su propio interés, porque “el supuesto consentimiento de toda criatura racional está al unísono con el predispuesto orden de las cosas”.Isaiah Berlin dice que la libertad no es libertad para hacer lo que es irracional, estúpido o erróneo. Forzar a los yos empíricos a acomodarse a la norma correcta no es tiranía, sino liberación.

martes, 21 de febrero de 2017

Conservadurismo.

Tennyson
A veces se retrata injustamente el conservadurismo como una opción meramente reaccionaria, una forma de obsesión por lo antiguo, fijada en el pasado sin más razón de peso que el que sea pasado. El poeta británico Alfred, lord Tennyson, mostró que entendía mejor el concepto en su poema Hands all Round (1882): “El hombre que es un auténtico conservador / es el que poda la rama podrida”. “Pero, añadió más adelante en una conversación con el filósofo escocés William Angus Knight, la rama debe estar podrida antes de arriesgarnos a podarla”.

El conservadurismo otorga gran valor a la tradición y la sabiduría extraídas de las prácticas y costumbres de las generaciones previas. Esta reserva de conocimiento acumulado, que excede con creces la inteligencia de
G.K. Chesterton
cualquier individuo, es, en opinión de Burke, el valor más preciado de la sociedad, una herencia sagrada que debe ser asumida por una generación y transmitida con reverencia a la siguiente. La tradición, apuntó el escritor inglés G. K. Chesterton, es la “democracia de los muertos”, que implica “conceder el voto a la más oscura de todas las clases, nuestros antepasados”.

La naturaleza conservadora es profundamente suspicaz frente a los planes frívolos de los visionarios y los planificadores políticos,manifiesta Ben Dupré, las utopías, panaceas y fantasías volátiles (en expresión de Burke), que, según muestra la amarga experiencia, convierten los sueños de progreso y mejora social en pesadillas de retroceso o represión.

Edmund Burke
“Existe algo más que la simple alternativa entre la destrucción absoluta y la existencia sin reformar, comentaba Burke,una disposición a preservar y una capacidad para mejorar, tomadas en conjunto, serían mi estándar para un estadista. Todo lo demás es vulgar en su concepción y peligroso en su realización”.

La naturaleza conservadora es profundamente suspicaz frente a los planes frívolos de los visionarios y los planificadores políticos

disposición a preservar y capacidad para mejorar

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Conservadurismo.

 Lord Tennyson
A veces se retrata injustamente el conservadurismo como una opción meramente reaccionaria, una forma de obsesión por lo antiguo, fijada en el pasado sin más razón de peso que el que sea pasado. El poeta británico lord Tennyson mostró que entendía mejor el concepto en su poema Hands all Round (1882): “El hombre que es un auténtico conservador / es el que poda la rama podrida”. “Pero, añadió más adelante en una conversación con el filósofo escocés William Angus Knight, la rama debe estar podrida antes de arriesgarnos a podarla”.

Edmund Burke
El conservadurismo otorga gran valor a la tradición y la sabiduría extraídas de las prácticas y costumbres de las generaciones previas. Esta reserva de conocimiento acumulado, que excede con creces la inteligencia de cualquier individuo, es, en opinión de Burke, el valor más preciado de la sociedad, una herencia sagrada que debe ser asumida por una generación y transmitida con reverencia a la siguiente. La tradición, apuntó el escritor inglés G. K. Chesterton, es la “democracia de los muertos”, que implica “conceder el voto a la más oscura de todas las clases, nuestros antepasados”.

La naturaleza conservadora es profundamente suspicaz frente a los planes frívolos de los visionarios y los planificadores políticos,manifiesta Ben Dupré, las utopías, panaceas y fantasías volátiles (en expresión de Burke), que, según muestra la amarga experiencia, convierten los sueños de progreso y mejora social en pesadillas de retroceso o represión.
Ben Dupré


“Existe algo más que la simple alternativa entre la destrucción absoluta y la existencia sin reformar, comentaba Burke,una disposición a preservar y una capacidad para mejorar, tomadas en conjunto, serían mi estándar para un estadista. Todo lo demás es vulgar en su concepción y peligroso en su realización”.