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jueves, 12 de marzo de 2026

El libre albedrío

El libre albedrío es necesario para que una acción sea buena, pero también para que sea mala y, a fin de cuentas, para que cualquiera de las dos sea responsable. Benedicto XVI observa que Carlos Marx “ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado”. El libre albedrío produce progreso, pero el progreso, en palabras de Theodore Adomo solo “va de la honda a la superbomba”.
Muchas personas están que más felices de renunciar a la responsabilidad que conlleva la acción libre. “Nada es más insoportable para los hombres y la sociedad que la libertad”, afirmó un personaje de Dostoievski. El escritor hindú Sri Aurobindo dijo que “el mundo entero aspira a la libertad; sin embargo, cada criatura ama sus cadenas”. El filósofo Paul Claudel afirma que “ Dios mio, soy libre.Libérame de la libertad”.
Cuanto más auténticamente libre es el hombre, mayor es su certeza de Dios. Cuando soy auténticamente libre, tengo la certeza de que no soy libre por mi mismo…La libertad del hombre le abre, junto con la incertidumbre de su ser,  oportunidad de convertirse en lo que auténticamente puede ser, escribe Karl Jaspers.
El neurocientífico Vilayanur Ramachandran comenta que “es posible que nuestras mentes conscientes no tengan el libre albedrío, pero al parecer si lo tienen para elegir qué no”.


viernes, 26 de septiembre de 2025

Un progreso que deja frío y vacío el corazón

Entrevistaban por la radio a un conocido escritor, ya mayor. Le preguntaban si creía en el progreso. Y este literato, que hacía años que vivía en una casa en el campo, contestaba que cada mañana se asomaba a la ventana y veía una cosechadora, un tractor, otra máquina que no sabía muy bien para qué servía. “¿Cómo no voy a creer en el progreso si veo cada año que las mieses, que antes se recolectaban con grandes esfuerzos en dos meses, ahora se llevaba a cabo con suma facilidad en una o dos semanas?”. Pero, añadía que “este es un progreso que calienta y llena el estómago, pero deja frío y vacío el corazón”.

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Europa, apertura ilimitada

Para el filósofo Pierre Manent “Europa ya no representa el progreso porque sea el marco de producción de una nueva asociación humana, la sociedad industrial o socialista, como pensaban Augusto Comte o Karl Marx, sino que representa el progreso porque ha renunciado a toda afirmación de sí misma, haciéndose apertura ilimitada al otro, incluso cuando éste va directamente en contra de nuestros principios, especialmente el de la igualdad entre hombres y mujeres. Así, en cuanto medimos la calidad de nuestro progresismo por nuestra disposición a aceptar incondicionalmente el Islam, esto contribuye a confirmar el gran relato en lugar de refutarlo. Como, no obstante, debemos tener en cuenta el hecho de que las costumbres musulmanas chocan con algunos de nuestros principios esenciales, decretamos confiadamente (éste es el movimiento complementario de la estrategia) que la laicidad ya se encargará del asunto, exigiendo a los musulmanes que eliminen al menos los signos visibles de la condición subordinada de la mujer. Mientras que el primer movimiento se jacta de aceptar a los musulmanes tal como son, el segundo promete que la laicidad hará de ellos lo que deben ser. Así, se eliminan todos los límites a la aceptación del Islam, ya sea en nombre de su diferencia presente, ya en nombre de su semejanza futura. Por supuesto, esa semejanza tarda en llegar, pero el progresismo vive de esperar”.

domingo, 1 de junio de 2025

Es inteligente el hombre industrioso, fértil en recursos, como llamó Homero a Odiseo

Si se dice que Aquiles es al mismo tiempo el más afortunado y el más desdichado de los hombres, tal proposición es absurda para la ciencia, pero la antinomia se deshace si se despliega en una relación de antes-después (afortunado en Esciros, desdichado en Troya)o si comprendemos, como da a entender su mito, que la negatividad de morir joven le proporciona  paradójicamente la gran gloria de ser el mejor de todos los griegos, escribe el filósofo Javier Gomá. 
Y añade Gomá que es inteligente el hombre industrioso, “fértil en recursos”, como llamó Homero a Odiseo. La inteligencia es la facultad de identificar los instrumentos más adecuados para conseguir un fin previamente dado y de usarlos con habilidad y eficacia.El científico y el empresario son dos de los paradigmas más acabados del hombre inteligente. El científico descubre leyes en la naturaleza que luego la tecnología aprovecha para su tarea de innovar; el empresario combina recursos materiales y fuerza del trabajo para suministrar productos al mercado; las innovaciones tecnológicas y las mercancías satisfacen los deseos humanos. Como el corazón no deja nunca de desear, los hombres inteligentes son los agentes principales del progreso de la civilización.

sábado, 3 de mayo de 2025

El progreso

Christopher Lasch describió el progreso como “una versión secularizada de la creencia cristiana en la providencia”. Es característicamente cristiano ver la historia en términos lineales, comenzando con la creación y luego bajo la forma de un combate moral ascendente que concluye con una gran revelación y el fin de todo pecado y sufrimiento. La principal razón por la que no vemos el progreso inmediatamente como algo específicamente cristiano es porque hemos eliminado su parte espiritual. El progreso nos dice que ya no necesitamos el relato cristiano. Ya no necesitamos una visión sustantiva del bien. Ya no necesitamos a Dios, el alma o el más allá. Pero el progreso sigue la estructura lineal cristiana. La historia es un relato con un principio, un nudo y un desenlace; la creencia de que nos dirigimos de un lugar a otro, y de que el final es, en cierto sentido, mejor que el principio. Estar en el lado correcto de la historia es estar contribuyendo a este movimiento hacia delante; ir a alguna parte, normalmente a alguna parte mejor. Y el punto final, el lugar último, es también el mejor lugar. Es decir, el punto en el que todo lo que está mal en el mundo se ha resuelto. Esto se parece mucho a la idea cristiana del cielo. Pero si secularizamos el relato cristiano, nos encontramos con un problema. Si renunciamos a la muerte, al juicio, al cielo y al infierno, ¿dónde puede realizarse aquel cielo que es el fin del progreso? La única opción que nos queda es intentar realizar el cielo en la tierra, en la historia, lo que Eric Voegelin llamó “inmanentizar el eschaton”, manifiesta Mary Harrington en una conferencia celebrada en Barcelona.

miércoles, 26 de marzo de 2025

Los primeros

Primeros médicos
Los primeros médicos fueron ancianos cuya experiencia hizo que los llamaran al lecho de personas enfermas o cuya compasión movía a cuidar heridas. Los primeros astrónomos fueron pastores de Egipto que observaron que ciertos astros volvían a colocarse en idéntico lugar del cielo transcurrido determinado período. El primero que por medio de guarismos y signos expresó esta proposición tan sencilla; dos más dos son cuatro, creó las matemáticas, poderosísima ciencia que verdaderamente colocó al hombre sobre el trono del Universo. Todas estas ciencias, cultivadas durante un infinito número de generaciones, harán progresos tanto más seguros cuanto que la imprenta evita el peligro del retroceso, escribe Jean Anthelme Brillat-Savarin.

sábado, 22 de marzo de 2025

Europa necesita una nueva aceptación crítica y humilde de sí misma, de su herencia

Benedicto XVI recuerda qué Europa no es el islam, qué la constituye (Grecia, Jerusalén, Jesucristo, Roma, Edad Media y algunas contribuciones de la era moderna). Sobre el islam, su punto de vista es que aferrarse a determinadas tradiciones religiosas produce fanatismo político y militar y que la instrumentalización de las energías religiosas en función de la política es algo muy cercano a la traducción islámica.
Liberalismo y marxismo coincidían en negar a la religión tanto el derecho como la capacidad de plasmar la Res publica y el futuro común de la humanidad. En el transcurso de la segunda mitad del siglo XX, la religión fue redescubierta como una fuerza inalienable de la vida individual y social, y se puso en evidencia, según Benedicto XVI, que el futuro del ser humano no puede ser planeado ni construido a espaldas de ella. Lo anterior no implica involucrar a la religión en las contiendas políticas y en las discusiones ideológicas. Hay que evitar a su vez que la pérdida de una ideología que antes sustentaba la vida, como el marxismo, desemboque en el nihilismo. El relativismo desarrolla una creciente inclinación al nihilismo.
La acción política bajo el signo del mito del progreso desconoce la libertad del hombre, llamada a decidir en cada generación, y la sustituye por supuestas leyes naturales de la historia. Esta concepción, según Ratzinger, es contraria a la libertad en su punto de partida e implica a la vez un carácter antimoral. La moral se sustituye por la mecánica, y con ello se niega el fundamento auténtico de una política humanamente digna.
Para Europa, el peligro no es la economía, sino el desprecio al ser humano por subordinar la moral a las necesidades del sistema y a las promesas de futuro. La verdadera catástrofe no es de naturaleza monetaria; es la desolación de los espíritus, la destrucción de la conciencia moral. El problema del viejo continente, para Ratzinger, tiene que ver con la liquidación de las certidumbres originarias del ser humano acerca de Dios, de sí mismo y del universo; en segundo lugar, con la supresión de la conciencia de unos valores morales que no son de libre disposición.
Sobre el futuro de Europa, una de las grandes pegas, para Ratzinger, se halla en la línea política iniciada últimamente por sus dirigentes. Se ha esfumado el entusiasmo inicial, tras la Segunda Guerra Mundial, por el retorno a las grandes constantes de la herencia europea. La unión se lleva a cabo casi exclusivamente en aspectos económicos, dejando a un lado en gran medida la cuestión de los fundamentos espirituales de la comunidad. Sin embargo, la verdadera garantía de la libertad y de la grandeza del ser humano es la existencia de valores no manipulables, la preeminencia de la dignidad humana y de los derechos fundamentales sobre cualquier decisión política.Para sobrevivir, Europa necesita una nueva aceptación crítica y humilde de sí misma, de su herencia. La tolerancia y el multiculturalismo no presuponen la huida de lo propio. Al contrario, ni siquiera el multiculturalismo y la tolerancia pueden existir sin constantes comunes y sin respeto a lo sagrado.

lunes, 27 de enero de 2025

El alma europea

El papa Francisco el 28 de abril de 2023 decía en Hungría:“En este momento histórico, Europa es fundamental. Porque ella, gracias a su historia, representa la memoria de la humanidad y, por tanto, está llamada a desempeñar el rol que le corresponde, el de unir a los alejados, acoger a los pueblos en su seno y no dejar que nadie permanezca para siempre como enemigo. Por tanto, es esencial volver a encontrar el alma europea”. Da por sentado que toda la riqueza de Europa como “memoria de la humanidad”, vehículo de “unidad” entre pueblos diferentes, y constructora de paz, ha tenido “un alma” que ha inspirado e impulsado esa grandeza, como todo árbol frondoso debe su esplendor a unas raíces vivas y vigorosas”.
El papa Francisco ofrecía una pista orientadora para la búsqueda del alma perdida, “el espíritu que animó a los llamados “padres de la Unión Europea” en su reconstrucción del Continente, después de la II Guerra Mundial. El “alma europea” estuvo en “el entusiasmo y el sueño de los padres fundadores, estadistas que supieron mirar más allá del propio tiempo, de las fronteras nacionales y las necesidades inmediatas, generando diplomacias capaces de recomponer la unidad, en vez de agrandar las divisiones.” (Discurso, 28-IV-2023). Me permito añadir que estos mimbres, esenciales para la reconstrucción, estaban vitalizados, a su vez, por una savia de valores humanos y radicalmente cristianos, presentes en el espíritu de aquellos padres de la Unión.” Lo mejor de la cultura y sabiduría griega en su concepción del hombre y del sentido ético de su vida; la ordenación de la vida social procedente del derecho romano; y la dimensión máximamente trascendente de la persona, aportada por la fe y vida cristiana. La obra de san Benito contribuyó a que esas instancias no se perdiesen y dieran vida a la formación de lo que hoy llamamos Europa. Vino a hacer de puente entre un mundo que agonizaba y otro que iniciaba su nacimiento y andadura. Y en aquel “hacerse de Europa”, proseguido después a lo largo de siglos, el alma vivificadora de todo ha sido la pacífica unión entre lo humano y lo divino en múltiples ámbitos, la armonía entre razón y fe diríamos hoy, una vez más.
Juan Pablo II, en Compostela, junto a la tumba del apóstol Santiago exclamaba: “Desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo”. (Discurso, 9-XI-1982)

jueves, 16 de enero de 2025

El conocimiento es poder

La idea fundamental era que el progreso es conocimiento. Y conocimiento es poder. Es decir, si conozco, puedo también disponer de lo que conozco. El conocimiento ha traído consigo poder, pero de una forma en la que, ahora, con nuestro propio poder somos capaces al mismo tiempo de destruir el mundo que creemos haber descubierto por completo…..Cuando lo único que se hace es impulsar hacia delante el propio poder sirviéndose del propio conocimiento, ese tipo de progreso se hace realmente destructivo.
Vemos cómo el poder del hombre ha crecido de forma tremenda. Pero lo que no creció con ese poder es su potencial ético. Este desequilibrio se refleja hoy en los frutos de un progreso que no fue pensado en clave moral, escribe el papa Benedicto XVI. 

domingo, 10 de noviembre de 2024

El amor al prójimo ha penetrado en nuestro concepto de justicia

Quien no puede ayudarse a sí mismo debe serlo por los demás en la medida de sus necesidades; no es pues injusto exigir a la mayoría que corra con esos gastos, y esto no en una sociedad de la abundancia de un hipotético futuro, sino aquí y ahora. Esta proporcionalidad tiene que ver con lo que llamamos amor al prójimo; en cierta medida, el amor al prójimo ha penetrado en nuestro concepto de justicia. Lo que hizo el misericordioso samaritano cuando, a sus expensas, atendió a aquel malherido en una venta, está sin duda más allá de la justicia. Pero el sacerdote y el levita que vieron al herido y pasaron de largo serían llevados a juicio, según nuestro código penal, por no prestar su ayuda. Esto es ya un progreso, escribe el filósofo alemán Robert Spaemann.

miércoles, 23 de octubre de 2024

El avión supersónico no le ha quitado sentido al mito de Ícaro

Lo moderno se autodefine como la superación de todo lo anterior, ya obsoleto por la magia del incesante progreso. Se pierde de vista que el progreso es sólo técnico. En rigor, la modernidad se podría definir, muy al contrario, como el proceso milenario de degeneración de la antigua sabiduría griega, proceso ya en fase posterminal. Surgen algunos improvisados “pensadores” que pretenden que, como consecuencia de los progresos de la química biológica, a Platón lo ha de sustituir Prygogine como referencia filosófica, lo cual sólo refleja la confusión entre áreas separadas del saber. El avión supersónico no le ha quitado sentido al mito de Ícaro, escribe Jacques Lafaye, historiador y antropólogo francés.

miércoles, 9 de octubre de 2024

El libre mercado no resuelve la desigualdad de oportunidades de partida diferentes

Edurne Uriarte, catedrática de ciencia política, escribe que “de la misma manera que hay talentos, actitudes y disposición al trabajo desiguales, también lo es que hay oportunidades de partida desiguales. ¿Resuelve por sí mismo el libre mercado esas oportunidades de partida desiguales? También es indudable que no. El libre mercado es más justo con los talentos y actitudes desiguales y, además, mucho más favorecedor del progreso. Pero el libre mercado no resuelve por sí mismo el problema de la desigualdad de oportunidades de partida diferentes. En ese sentido, el apoyo al Estado del Bienestar por la mayor parte la derecha, con la excepción del minoritario liberalismo radical, es un reconocimiento de las limitaciones del libre mercado. El Estado del Bienestar no lo resuelve todo, el sistema político tiene una influencia limitada en la sociedad y, además, también genera problemas, pero sí contribuye a limitar algunas desigualdades de oportunidades.”

lunes, 2 de septiembre de 2024

La izquierda nunca defiende el progreso, sino el control

Javier Milei

El profesor Daniel Lacalle escribe sobre Argentina y el presidente Milei manifestando que “la izquierda nunca defiende el progreso, sino el control. Una más de las pruebas empíricas es el silencio ensordecedor de esa izquierda durante los años de ruina kirchnerista en Argentina. El socialismo del siglo XXI no copa titulares en la prensa socialista, a pesar de arruinar economías, enviar a millones a la pobreza y atacar los derechos humanos. Silencio total. La izquierda ha descubierto la inflación y la pobreza en Argentina en seis meses que lleva Milei. Antes, esa misma gente decía que la inflación es multicausal y que la pobreza estaba mal calculada.”
“Cuando Milei llegó al poder, Argentina iba camino de Venezuela con una clara tendencia hiperinflacionaria. De enero de 2020 a marzo de 2024, la base monetaria nominal del país creció un 629,4%. La inflación era de un 25% mensual (sí, mensual) y se encaminaba a más de un 300 % anualizado. El socialismo del siglo XXI hundió el peso, disparó la inflación a niveles casi venezolanos, multiplicó la pobreza hasta alcanzar más del 50 % de la población. El destrozo monetario en Argentina no tenía comparación……Milei ha llevado a cabo importantes medidas que han frenado la gangrena, pero hay que hacer mucho más. En seis meses no se soluciona el destrozo de años. El informe del doctor Daniel Fernández muestra el avance en el sentido correcto. Un plan de ajuste del gasto que ha permitido un superávit fiscal del 0,2% del PIB en el primer cuatrimestre de 2024.”
“La derogación de la Ley de Alquiler en Argentina  ha ayudado a aumentar un 184% la oferta de pisos y casas en la Ciudad de Buenos Aires, contribuyendo a reducir un 20% el precio de los alquileres, como muestra el informe.”
“El hecho de que Milei haya llevado a cabo reformas hace que el FMI haya felicitado al gobierno por superar los compromisos adquiridos y espere un crecimiento del PIB del 5% en 2025, con una reducción del 70% en sus estimaciones de inflación.Javier Milei no ha desmantelado el Estado, ha empezado a desmantelar el estado clientelar, ruinoso y corrupto del socialismo del siglo XXI, ha planteado más de 300 medidas de desregulación y flexibilidad con el objetivo de sacar a Argentina del desastroso puesto 145 en el Índice de Libertad Económica y conseguir el potencial de una economía que tiene todo para ser rica y que fue devastada por los peronistas que Sumar y PSOE alaban. Argentina tiene todos los ingredientes para ser una nación rica, próspera y libre. Para ello es esencial abandonar el socialismo.”

jueves, 16 de mayo de 2024

La voladura del concepto de verdad y la crisis del concepto de progreso

El profesor Fernando Rodríguez Lafuente afirma que “estamos en un momento grave de involución, tras el progreso técnico, económico, y de libertades” vivido tras la Segunda Guerra Mundial. Con dos cuestiones clave, “la voladura del concepto de verdad y la crisis del concepto de progreso”. Contribuye a esa involución la confusión de historia y memoria. Esta última es “selectiva, arbitraria, caprichosa” y su clave “es el olvido”. Añade que la “mayor salvajada intelectual es ver los hechos del pasado con la mentalidad del presente”. Lo cual es peligroso, porque “toda realidad ignorada prepara su venganza”, apostilla citando a Ortega y Gasset.
Entre las consecuencias de la involución, Rodríguez Lafuente destaca a el “papanatismo cultural, el acoso a lo íntimo, o el desvanecimiento del concepto de auctoritas”. El carácter impostado de muchos de esos fenómenos. Y subraya que hay “una voluntad de ingeniería social que supone un ataque a la libertad individual”.



sábado, 20 de abril de 2024

Nuestra sociedad ha llegado a ser tan productiva gracias al progreso económico conseguido en el siglo XIX

David Friedman escribe que “muchas personas que leen acerca de las largas jornadas de trabajo y los bajos salarios del siglo XIX en Inglaterra y en los Estados Unidos consideran demostrada la acusación contra el capitalismo y el industrialismo. Estas personas olvidan que esas condiciones nos parecen intolerables porque vivimos en una sociedad enormemente más próspera, y olvidan también que nuestra sociedad ha llegado a ser tan productiva gracias al progreso económico conseguido en el siglo XIX con instituciones de un capitalismo de laissez-faire relativamente desenfrenado. En las condiciones económicas del siglo XIX, ninguna institución, socialista, capitalista o anarcocapitalista, podría haber generado de manera inmediata lo que entendemos como un nivel de vida digno. La riqueza simplemente no existía. Si un socialista hubiera confiscado los ingresos de todos los capitalistas millonarios para dárselos a los trabajadores, el resultado habría sido que los trabajadores estarían en una posición ligeramente mejor que la anterior. Los millonarios generaban muchísimo más dinero que los trabajadores, pero había aún muchísimos más trabajadores que millonarios. Se necesitó un largo periodo de progreso para producir una sociedad lo suficientemente rica como para que las condiciones del siglo XIX le pareciesen miserables.”

viernes, 5 de abril de 2024

Japón ha sorprendido a propios y extraños

Japón ha sorprendido a propios y extraños desde 1945. Con una pobreza tan tremenda y una inflación galopante, pocos podían pensar que Japón esquivaría los conflictos en su entorno. Pocos podían imaginar que su derrota a manos de Estados Unidos sería el aval de su progreso futuro. Cuando en 1955 se fundó el Partido Liberal Democrático, nadie hubiera apostado que apenas estaría cinco años sin ejercer el poder, más que cualquier otro del mundo democrático. Después de asombrar su audaz manejo de las crisis económicas previas, nadie pensaba que, tras estallar la economía de la burbuja, el marasmo perduraría más de una década. No es fácil comprender cómo un país tan conservador y de derechas llevó a cabo políticas socialdemócratas y alcanzó semejante igualitarismo. Era difícil suponer que, habiendo sido atacado con dos bombas atómicas, Japón sufriría el accidente nuclear más dañino de la humanidad. Pocos podían pensar que Japón solventaría el declive de su producción de alimentos exportando los suyos a precios estratosféricos. O, por último, la imagen del japonés ordenado, metódico y previsible tiene poco que ver con la creatividad que destilan las obras de sus artistas y de sus industrias del manga y del anime. Japón es una sorpresa continua que va prestando ideas, modas, narrativas, formas de vida, sabores, ideas, conceptos, experiencias y enfoques novedosos.
La élite nipona retrasó la derrota con el fin de salvar a la monarquía
Tras la rendición de agosto de 1945, Japón se enfrentó a la paz sin saber exactamente ni quién le dominaría (hubo dos rendiciones, una dirigida a Estados Unidos y otra, dos días más tarde, a los soviéticos) ni en qué términos se le impondría la paz. Y el resultado fue tan inesperado como el comienzo. Los dos países se convirtieron en aliados y acabaron marchando en una misma dirección, en parte por el contexto internacional, pero también por la intención de ambos bandos de confraternizar y olvidar el odio de la guerra. No se produjo un solo asesinato de un soldado ocupante en esos años. Para el gobierno japonés, las bombas atómicas cambiaron la narrativa. La ciencia allanaba una derrota más aceptable, pues permitía culpar a los militares solo indirectamente de la derrota, y además porque señalaba un camino de futuro mucho más apropiado que los eslóganes patrioteros.Las bombas permitieron esconder el hambre y la creciente desmoralización de una población que huía en desbandada de las ciudades, para sorpresa de las autoridades, y de una élite consciente de la inutilidad de la resistencia.La nueva narrativa asociada al poder material y el desarrollo científico contrastaba con esas burdas lanzas de bambú para defenderse, y el emperador, biólogo él mismo, insistió también en ese salto cualitativo, enfatizando la capacidad destructiva de las nuevas “bombas crueles”, que podrían extinguir no solo a la nación japonesa sino incluso a la civilización humana.
Referencia: La soledad del país vulnerable (Florentino Rodao)

miércoles, 13 de marzo de 2024

Que cada hombre tiene su precio alcanza un sentido literal en la sociedad de nuestros días

Miguel Delibes escribe en La naturaleza amenazada que “la idea de Dios, y aun toda aspiración espiritual, es borrada en las nuevas generaciones (seguramente porque la aceptación de estos principios no enalteció a las precedentes) mientras los estudios de humanidades sufren cada día, en todas partes, una nueva humillación. Es un hecho que las facultades de letras sobreviven en los países más adelantados con las migajas de un presupuesto que absorben casi íntegramente las facultades y escuelas técnicas. En este país se habla ahora de suprimir la literatura en los estudios básicos, olvidando que un pueblo sin literatura es un pueblo mudo, porque, al distraer unas horas al alumnado, distancia la consecución de unas cimas científicas que, conforme a los juicios de valor vigentes, resultan más rentables. Los carriles del progreso se montan, pues, sobre la idea del provecho, o lo que es lo mismo, del bienestar.” 
“El dinero se erige en símbolo e ídolo de una civilización. El dinero se antepone a todo; llegado el caso, incluso al hombre. Con dinero se montan grandes factorías que producen cosas y con dinero se adquieren las cosas que producen esas grandes factorías. El hecho de que esas cosas sean necesarias o superfluas es accesorio. El juego consiste en producir y consumir, de tal modo que en la moderna civilización no sólo se considera honesto sino inteligente gastar uno en producir objetos superfluos y emplear noventa y nueve en persuadirnos de que nos son necesarios. Ante la oportunidad de multiplicar el dinero, los valores que algunos seres aún respetamos son sacrificados sin vacilación. Entre la supervivencia de un bosque o una laguna y la erección de una industria poderosa, el hombre contemporáneo no se plantea problemas, optará por la segunda. Encarados a esta realidad, nada puede sorprendernos que la corrupción se enseñoree de las sociedades modernas. El viejo y deplorable aforismo de que cada hombre tiene su precio alcanza así un sentido literal, de plena y absoluta vigencia, en la sociedad de nuestros días. Esta tendencia arrolladora del progreso se manifiesta en todos los terrenos. Yo recuerdo que allá por los años cincuenta, un ridículo concepto de la moral llevó a este país a la proscripción de las playas mixtas y la imposición del albornoz en los baños públicos para preservar a los españoles del pecado. Se trataba de una moral pazguata y atormentada, de acuerdo, pero era la moral que oficialmente prevalecía. Fue suficiente, empero, el descubrimiento de que el desnudismo aportaba divisas para que se diera paso franco a la promiscuidad soleada y al bikini. El dinero triunfaba también sobre la moral.”

martes, 12 de marzo de 2024

Una revolución de las expectativas allana el camino para una revolución de los hechos

La clásica teoría conductista sobre los orígenes de la revolución la formuló Alexis de Tocqueville en 1856 al observar que “era precisamente en esas partes de Francia en las que se habían registrado más mejoras donde el descontento popular era mayor. Puede que esto parezca ilógico, pero la historia está llena de paradojas…”. Tocqueville explica que el deterioro de las condiciones no siempre provoca la revolución, sino que más bien las quejas suelen incrementarse una vez que las condiciones han comenzado a mejorar. “El régimen destruido por una revolución es casi siempre mejor que el inmediatamente anterior y la experiencia nos enseña que el momento más peligroso para un mal gobierno suele ser aquel en el que comienza a reformarse”. El régimen absolutista de Luis XIV provocó mucho menos resentimiento que el reinado moderado, semiliberal de Luis XVI. Es más posible que se registre una revolución una vez que las cosas han comenzado a mejorar que cuando están empeorando. Fundamentales son las revoluciones de las expectativas crecientes y de la acentuación de la conciencia, más importantes que las propias condiciones objetivas. Cuando esas actitudes han calado, una nueva crisis o un retroceso, no necesariamente profundo, puede desatar la revolución. James C. Davies manifiesta que “cuando más posibilidades hay de que se produzca una revolución es en el momento en que, después de un prolongado periodo de desarrollo económico y social, se llega a otro caracterizado por un acusado revés… El desarrollo económico real es menos relevante que la expectativa de que el progreso anterior, ahora bloqueado, pueda y deba continuar en el futuro”. Theodore S. Hamerow: «La privación económica no es más clave para la caída de una autoridad establecida que la represión política… Lo que hace intolerable la situación económica no es el deterioro de las condiciones, sino el incremento de las expectativas”. Hamerow señala que “León Trotski, la mente política más perspicaz alumbrada por los movimientos revolucionarios del siglo XX, reconocía abiertamente la primacía de la percepción sobre la realidad en el declive de la autoridad establecida… En consecuencia, una revolución de las expectativas allana el camino para una revolución de los hechos”. 
Casi todas las interpretaciones de la revolución coinciden en señalar ciertos requisitos previos comunes, como la pérdida del apoyo de las élites, la presencia de una intelectualidad levantisca, la aparición de expectativas radicales, y la existencia de un antiguo régimen débil y dividido que ha perdido su empuje. Es importante que haya grupos revolucionarios muy bien organizados, pero no indispensable. Según la expresión acuñada por Jonathan Israel, el factor realmente crucial es la presencia de “una revolución mental”.
Cuenta Stanley Payne que “a menudo sucede que la revolución que logra derribarlo inicialmente resulta comparativamente fácil y con frecuencia no va acompañada de grandes desórdenes o derramamiento de sangre. A veces tampoco es fruto de grandes esfuerzos por parte de los revolucionarios, pero la caída del antiguo régimen solo es el comienzo del proceso revolucionario, que suele conducir a una mayor radicalización y a crecientes derramamientos de sangre, que a menudo forman parte de guerras civiles y, en ocasiones, también de grandes conflagraciones internacionales. Es frecuente que la revolución no solo suscite oposición, sino, en algunos casos, la aparición de un movimiento contrarrevolucionario opuesto que puede ser casi tan radical como el revolucionario”.

miércoles, 10 de enero de 2024

La Generación del 98

Azorín fue el escritor que popularizó el término “generación del 98".

Los primeros efectos del 98 se observaron en el terreno de las ideas.La Generación del 98 no pretende regenerar España, sino entenderla a la luz de Europa,  desde esa inspiración escriben Azorín, Ramón María del Valle-Inclán, Antonio Machado, Miguel de Unamuno o Pío Baroja las mejores páginas de la literatura española en muchas décadas. 
Pero no fueron la crítica, la literatura o el arte las piquetas que derribaron las instituciones canovistas, sino el progreso. Porque la pérdida de las colonias aceleró el crecimiento de la economía y la modernización de la sociedad. Los capitales repatriados desde la Cuba independiente, ávidos de nuevos mercados, desembarcaron en la metrópoli, reavivando su industria, multiplicando sus bancos, fundiendo finanzas y manufacturas en nuevos y poderosos conglomerados empresariales.

viernes, 8 de diciembre de 2023

La mujer difiere profundamente del hombre

Las diferencias que existen entre el hombre y la mujer no se deben exclusivamente a la forma particular de los órganos genitales, a la presencia del útero, a la gestación o a la educación. Provienen de una causa muy profunda, la impregnación del organismo entero por sustancias químicas, producto de las glándulas sexuales. La ignorancia de estos hechos fundamentales ha conducido a los promotores del feminismo a la idea que los dos sexos pueden tener la misma educación, las mismas ocupaciones, los mismos poderes, e idénticas responsabilidades. En realidad, la mujer difiere profundamente del hombre. Cada una de las células, de su cuerpo porta consigo la marca de su sexo. Otro tanto ocurre con sus sistemas orgánicos, y, sobre todo, con su sistema nervioso. Las leyes fisiológicas son tan inexorables como las leyes del mundo sideral. Es imposible sustituir los deseos humanos. Estamos obligados a aceptarlos tales como son. Las mujeres deben desarrollar sus aptitudes en la dirección de su propia naturaleza, sin procurar imitar a los hombres. Su papel en el progreso de la civilización es más elevado que el de aquellos. Hace falta, pues, que no lo abandonen, manifiesta Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina.