Mostrando entradas con la etiqueta ayudarse. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ayudarse. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de noviembre de 2024

El amor al prójimo ha penetrado en nuestro concepto de justicia

Quien no puede ayudarse a sí mismo debe serlo por los demás en la medida de sus necesidades; no es pues injusto exigir a la mayoría que corra con esos gastos, y esto no en una sociedad de la abundancia de un hipotético futuro, sino aquí y ahora. Esta proporcionalidad tiene que ver con lo que llamamos amor al prójimo; en cierta medida, el amor al prójimo ha penetrado en nuestro concepto de justicia. Lo que hizo el misericordioso samaritano cuando, a sus expensas, atendió a aquel malherido en una venta, está sin duda más allá de la justicia. Pero el sacerdote y el levita que vieron al herido y pasaron de largo serían llevados a juicio, según nuestro código penal, por no prestar su ayuda. Esto es ya un progreso, escribe el filósofo alemán Robert Spaemann.

domingo, 26 de marzo de 2017

Rusia piensa y reacciona de forma distinta a occidente.

Es frecuente que el hombre occidental no entienda el comportamiento y las reacciones del pueblo ruso. 

traje tradicional ruso
Schubart, en un estilo un tanto barroco, afirma que el hombre occidental es prometeico, o sea, un hombre esclavizado por el deseo de posesión y de poder terrenal, mientras que el oriental, también el ruso, es sanjuanista, es decir, alguien que cree en la redención.

Decía Sandor Márai que si se encontraba ante una persona occidental, es decir, ante un francés, un inglés, un americano o un alemán, en una situación dada (independientemente de la personalidad del individuo) podía prever, más o menos, sus primeras reacciones, simplemente con arreglo a la situación o al momento. Sin embargo, nunca había sido capaz de descifrar las primeras reacciones de los rusos, y menos todavía las segundas o terceras. "No fui yo la única persona
Sandor Márai
que los observaba sin poder atisbar nada,decía Márai, les sucedía lo mismo a todos los demás representantes del mundo occidental que se encontraron con ellos en aquella época, y ellos, los rusos, también nos vigilaban a nosotros.Se paseaban ojo avizor, mirándonos con la suspicacia de un pueblo primitivo de instintos poderosos".

La respuesta rusa a conflictos determinados, tanto internos como de política exterior, suelen dejar desconcertados tanto a los analistas como a los periodistas occidentales. Los occidentales piensan que hay que utilizar a la gente y siempre esperan que a su vez les utilicen, mientras que el ruso piensa que los hombres ante ciertos hechos deben de ayudarse mutuamente, aun cuando sean enemigos.