Mostrando entradas con la etiqueta exigir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta exigir. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de noviembre de 2024

El amor al prójimo ha penetrado en nuestro concepto de justicia

Quien no puede ayudarse a sí mismo debe serlo por los demás en la medida de sus necesidades; no es pues injusto exigir a la mayoría que corra con esos gastos, y esto no en una sociedad de la abundancia de un hipotético futuro, sino aquí y ahora. Esta proporcionalidad tiene que ver con lo que llamamos amor al prójimo; en cierta medida, el amor al prójimo ha penetrado en nuestro concepto de justicia. Lo que hizo el misericordioso samaritano cuando, a sus expensas, atendió a aquel malherido en una venta, está sin duda más allá de la justicia. Pero el sacerdote y el levita que vieron al herido y pasaron de largo serían llevados a juicio, según nuestro código penal, por no prestar su ayuda. Esto es ya un progreso, escribe el filósofo alemán Robert Spaemann.

lunes, 1 de abril de 2024

La libertad, que es un bien tan grande que, perdida, todos los males la siguen

Así como el fuego de una pequeña chispa se hace grande y se refuerza, y cuanta más madera encuentra más dispuesto está a quemar, y sin que se le eche agua para apagarlo, tan sólo con no darle más madera, al no tener nada más que consumir, se consume por sí mismo, y pierde toda su fuerza, y ya no es fuego…, de la misma manera los tiranos, cuanto más pillan, más exigen, cuanto más arruinan y destruyen, más se les da, más se les sirve, tanto más se fortifican y se hacen siempre más fuertes y más vigorosos para aniquilar y destruirlo todo. Pero si nada se les da, si no se les obedece, sin combatir, sin golpear, se quedan desnudos y son derrotados, y ya no son nada, como las ramas que se secan y mueren cuando la raíz se queda sin humores o alimento. Los audaces, para adquirir el bien que desean, no temen el peligro; los avisados no rechazan el esfuerzo. Los cobardes y embotados no pueden soportar el mal ni recobrar el bien, se limitan a desearlo. Y aunque su cobardía les arrebata la fuerza para pretender alcanzarlo, el deseo de poseerlo permanece en ellos por naturaleza. Este deseo, esta voluntad de todas las cosas que, una vez adquiridas, les harían felices y les contentarían, es común a los sabios y a los indiscretos, a los valientes y a los cobardes. Una sola cosa hace la excepción, y no sé cómo la naturaleza abandona a los hombres para desearla, es la libertad, que es no obstante un bien tan grande y tan placentero que, perdida, todos los males la siguen, y los mismos bienes que permanecen tras su pérdida, pierden enteramente su gusto y su sabor, corrompidos por la servidumbre. Lo único que los hombres no desean es la libertad, y no por otra razón, eso parece, que esta; si la deseasen la obtendrían, ¡como si rechazasen esta bella adquisición tan solamente porque es demasiado fácil! ¡Pobres y miserables pueblos insensatos, naciones obstinadas en vuestro mal y ciegas a vuestro bien! Os dejáis arrebatar ante vosotros lo mejor y lo más claro de vuestros bienes, saquear vuestros campos, robar vuestras casas y despojarlas de los muebles antiguos y paternales. Discurso de la servidumbre voluntaria de Étienne de La Boétie

martes, 9 de febrero de 2021

Vía de prevención, recortamos la libertad

El pensamiento de los políticos "progresistas" es que si uno no quiere comer cerdo, debemos prohibírselo, no sea que en el futuro él quiera que nosotros tampoco podamos comer cerdo. Y así, por vía de prevención, queriendo defender la libertad en abstracto, recortamos la libertad de personas concretas. Este camino, como todo el mundo debería entender, no tiene fin. Siempre se puede exigir a los ciudadanos que se acoplen un poco más a la moral del Estado. Y el que disienta será porque no ama la libertad. 



domingo, 14 de junio de 2020

Todos necesitamos indulgencia



Todos necesitamos indulgencia, e incluso quizás, perdón. Pero solo puede exigirlo quien, sin cerrar los ojos a la injusticia, está dispuesto a perdonar sin reservas. Indulgencia, perdón, reconciliación son algo más alto que la justicia. A eso se refieren las palabras de Hegel: “Las heridas del espíritu curan sin dejar cicatriz”.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Déjale hablar


Aconseja Lawrence Lovasik que si quieres ver las cosas desde su punto de vista, déjale hablar. Hazle preguntas. Puede que no estés de acuerdo con él y quizá te sientas tentado a interrumpirle, pero no lo hagas. No te prestará atención mientras sus ideas no dejen de exigir expresarse. Escucha pacientemente y abre tu mente.

lunes, 13 de agosto de 2018

Las mujeres han trabajado siempre.


A finales del siglo XIX y principios del XX, las mujeres se unieron para exigir el derecho a la propiedad privada y a la herencia, el derecho de libre creación de empresas, el derecho a pedir préstamos, el derecho al trabajo, la igualdad salarial y, en definitiva, la posibilidad de mantenerse a sí mismas, de manera que no tuvieran que casarse por dinero, sino que pudieran hacerlo por amor.

Las mujeres no empezaron a trabajar en los años sesenta o durante la Segunda Guerra Mundial. Las mujeres han trabajado siempre. Lo que ha ocurrido en las últimas décadas es que las mujeres han cambiado de trabajo. Han pasado de trabajar en el hogar a ocupar puestos en el mercado laboral, comenzando a recibir una remuneración por su esfuerzo. Han pasado de trabajar como enfermeras, cuidadoras, profesoras y secretarias a competir con los hombres en calidad de médicas, abogadas y biólogas marinas. Esto supone un cambio social y económico enorme; la mitad de la población ha trasladado el grueso de su actividad de la esfera doméstica al mercado.