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viernes, 5 de junio de 2026

El perdón transforma el corazón humano

Todos queremos lograr la felicidad y tenemos en nuestras manos una de las claves para lograrlo, el perdón. El perdón es la manifestación más alta del amor y, en consecuencia, lo que más transforma el corazón humano. Sin embargo, existe un gran obstáculo que lo dificulta y éste es el resentimiento. La diferencia entre sentimiento y resentimiento consiste en que el sentimiento es “sentir” la herida, “sentir” la ofensa. Resentimiento significa “volver a sentir” la herida, lo cual equivale a decir que la ofensa se ha quedado dentro de la persona y se ha convertido en algo obsesivo, o sea, la persona vive concentrada en aquel suceso y vuelve a sentir la ofensa como si fuera totalmente actual a pesar que el tiempo haya transcurrido, manifiesta Monseñor Francisco Ugarte.
Cuando una persona perdona, añade Ugarte, no quiere decir que los sentimientos desaparezcan automáticamente, como tampoco el recuerdo. Lo ideal es que ese perdón vaya conduciendo a que también los sentimientos cambien. Es compatible en un inicio haber perdonado y seguir sintiendo odio, rechazo e incluso afán de venganza hacia la otra persona, pero lo importante será en estos casos, no consentir esos sentimientos, que la voluntad se mantenga firme en decir:“Yo ya he perdonado y no acepto esto que estoy sintiendo”. Para lograr que los sentimientos negativos hacia la persona que ya he perdonado vayan transformándose, bastaría seguir dos consejos muy significativos del Catecismo de la Iglesia Católica. El primero es “cambiar la herida en compasión” lo que quiere decir que si alguien me ha ofendido y yo soy capaz de comprender a la persona que me ofendió y darme cuenta que ella es quien se está haciendo daño, experimentaré compasión hacia ella y este sentimiento irá eliminando mis sentimientos negativos de odio, rechazo o venganza. El segundo consejo es “transformar la herida en intercesión”, quiere decir que, si yo siento la herida y la sigo sintiendo, la aprovecho para rezar por la persona que me ha ofendido, opina monseñor Ugarte.

domingo, 17 de mayo de 2026

La religión cristiana es totalmente inverosímil

Jean Guitton
Escribe el filósofo Jean Guitton que“la religión natural es una ascensión del hombre hacia Dios. Propone una autorealización del hombre. Dios es una meta, como la cima de la montaña es una meta para el alpinista….En el cristianismo Dios se impone. No significa que nos tiranice, pero si entra en nuestra vida sin pedirnos permiso. Querríamos organizar tranquilamente nuestra subida al cielo. Dios se permite bajar del cielo a la tierra….Nunca hubiéramos inventado semejante religión. La religión cristiana es totalmente inverosímil. Pero solo se puede creer lo inverosímil. Ya que lo verosímil no sería, según toda probabilidad, más que un producto humano…..Un hombre que nace de una virgen, un Dios que se hace hombre, ¿es fácil de creer? La costumbre puede hacernos encontrar naturales afirmaciones extrañas, pero la reflexión nos saca del entorpecimiento. Frente a tales anuncios la primera reacción es la incredulidad. Es una reacción de toda persona normal, equilibrada, razonable, sana.” 
“Pero el significado de los acontecimientos bíblicos, es inseparable de la realidad histórica. “Yahvé dijo a Abraham”. La cosa comienza así. Dios dice. El significado no está principalmente en lo que se va a decir, sino en el hecho de que Dios diga. El significado no está tampoco en la idea de un Dios que habla, sino en el hecho de que efectivamente Dios habla. Y la salvación no consiste en convencerse de la idea de un Dios que habla, sino en escuchar la Palabra efectiva de ese Dios que efectivamente ha hablado…..Solo hay belleza moral efectiva en el evangelio si suponemos que se trata de una realidad histórica. Por ejemplo el perdón de Jesus a los verdugos. Si se trata de un perdón histórico real, es un conmovedor milagro moral; si se tratase de un relato edificante, no sería más que una sosa letanía. A una verdad histórica no se puede llegar más que por los testimonios. La fe es algo más sencillo de lo que imaginamos. Leo y oigo proclamar los Evangelios; supongamos que encuentro testimonios sinceros y verídicos de lo que pasó en Palestina en tiempos del gobernador Poncio Pilatos; además recibo al mismo tiempo el misterio de la fe y las razones por las que creer. Los milagros de Cristo revelan su divinidad y la atestiguan, como enseña el propio Jesus en el discurso sobre los testimonios….¿Alguien puede decir lo que puede reemplazar, como razón de creer, el espectáculo grandioso de todos los milagros, ya sea de Jesús en persona, ya sea de Jesús continuado en todos los santos: curaciones, profecías, conversión moral y es piritas, santidad, etc?…..El milagro verdadero es la aparición del amor y del perdón en un mundo frío.La aparición del amor se también en el milagro y no se daría realmente sin él.”

sábado, 18 de abril de 2026

Pedir disculpas

Pedir disculpas cuesta y por eso, escribe la psicóloga Inés Serrano Fernández, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, llegado el caso, intentamos poner en marcha toda clase de estrategias para evitarlo. Son varios los motivos por los que cuesta asumir la plena responsabilidad de las consecuencias de los actos y disculparse. El primero es que supone una pérdida de autoestima, ya que se ha de reconocer que con el propio comportamiento se hizo daño. La imagen de uno mismo se va a ver cuanto menos cuestionada. Si la valoración negativa es hacia el comportamiento que uno llevó a cabo, puede aparecer la culpa. En el caso de que esa valoración negativa se refiera a la persona por completo, es decir, sea una etiqueta global, entonces aparecerá la vergüenza. El segundo motivo implica cierta percepción de que se pierde poder o estatus. Algunas personas sienten que es humillante lo que se conoce como "agachar la cabeza" justo por este motivo. Sería una cuestión de orgullo, que es también una emoción autoconsciente junto con la culpa y la vergüenza. En el caso del orgullo que impide hacerse cargo del dolor causado al otro habría un excesivo apego a una imagen sobrevalorada de uno mismo. El tercer motivo es el miedo a que se le pida una compensación costosa.Puede ocurrir también que sea un mero temor, que después no se cumpla, ya que no siempre la persona ofendida solicita compensación; la mayoría de las veces busca comprensión de su dolor, percibir arrepentimiento sincero y buenos propósitos. Tan importante es pedir disculpas como que estas sean sinceras, ya que de lo contrario es difícil que llegue el perdón del ofendido. La percepción de sinceridad es mayor cuando la disculpa tiene lugar de forma espontánea y próxima a la ofensa, y es menor cuando se obtiene un beneficio por ello (penitenciario, por ejemplo).
¿De qué depende que al tomar conciencia del daño cometido aparezca dentro de uno la emoción de la culpa, de la vergüenza o bien el orgullo? Una importante razón, que no agota otras posibles, es el nivel de narcisismo que hay en la personalidad del individuo. Aquellos cuyo nivel de narcisismo sea más bajo tenderán más a la culpa. Por el contrario, los que tengan niveles mayores, tenderán a la vergüenza / orgullo, que son en realidad dos caras de una misma moneda. El problema con el orgullo aparece cuando es tan elevado que mueve a la persona a la soberbia, la cual le hace valorarse a sí misma por encima de las demás. Puede llegar a ser una fuente de bloqueo, tanto de las ideas, como de la empatía con los otros. La persona narcisista puede resistirse a tomar conciencia del daño al otro y aferrarse al orgullo. Consigue con ello salvaguardar su imagen ante sí, pero crea un intenso malestar al otro. No obstante, en ocasiones la resistencia cede a la evidencia, y se hace cargo en toda su magnitud. Y ahí sí aparecería la vergüenza, y con ella un intenso malestar.

martes, 11 de noviembre de 2025

El perdón


Para el filósofo Gregorio Luri, los seres humanos hemos hallado una forma de rehacer en el tiempo largo lo que hemos hecho mal en el tiempo corto. Es el perdón. En cierta forma, la facultad de perdonar le permite a la persona que ha sido perjudicada conducir de la mano a la persona que la ha perjudicado hasta un reinicio de la acción y, aunque no puede librarlo de su responsabilidad sobre las consecuencias nocivas de sus actos, sí puede disminuirle o incluso anularle el sentimiento de culpa. Obviamente para que el perjudicado perdone, debe ser generoso y no un adicto a la emotivista exhibición de sus heridas. Puede darse el caso de que perdone una monstruosidad que a la mayoría nos parezca imperdonable. Para corresponder al perdón de forma verosímil, no hay otra que el fortalecimiento de nuestra fidelidad, porque el perdón nunca está garantizado. No es fácil perdonar lo imperdonable. Por eso la vigencia de la creencia en Dios y la excentricidad existencial de los héroes morales.
El héroe moral no solo es capaz de perdonar lo imperdonable, sino que puede hacerlo a cambio de nada. Los que somos meros héroes triviales, dice Gregorio Luri, solemos pedir a cambio de nuestro perdón el compromiso de que algo no volverá a ocurrir, una promesa de fidelidad con lo irrepetible. Esta es la manera habitual de reconstruir los nexos dañados y fortalecer la confianza mutua.
Lo admirable no es que cambiemos, sino que, cambiando, sigamos siendo predecibles, fiables, capaces de perdonar y de mantener nuestra fidelidad a la palabra dada.

viernes, 11 de julio de 2025

La supervivencia del cristianismo es esencial para la supervivencia de Occidente

El historiador Niall Ferguson escribe que “no tenemos un sistema ético evolucionado. No creo en la idea según la cual la evolución por sí sola nos hace ser morales. Puede modificar el comportamiento, pero hay demasiadas pruebas de que en bruto, cuando desaparecen las restricciones de la civilización, nos comportamos de la manera más salvaje posible con los demás. Creo realmente que con la sabiduría heredada de una religión que tiene más de dos mil años tenemos un marco bastante bueno con el que trabajar”. Niall Ferguson reconocen que el cristianismo es un baluarte fundamental de la frágil civilización que habitamos. "Creo que la idea de que podemos hacer frente a estos dardos de escandalosa suerte sin ningún tipo de consuelo establecido y consagrado es, prácticamente, errónea". "Soy una de esas personas que no llegó al ateísmo por elección, y casi he salido de él a base de estudiar la historia. Las mayores catástrofes a las que probablemente nos enfrentemos están relacionadas con el totalitarismo, porque esa es la lección del siglo XX. Las pandemias mataron a mucha gente en el siglo XX, pero el totalitarismo mató a muchas más”. "Me inquieta que, en muchos aspectos, el totalitarismo gane cada día más terreno", piensa Ferguson. "El totalitarismo fue malo por muchas razones, y una de las manifestaciones de su maldad fue su ataque a la religión. Cuando veo que el totalitarismo está ganando terreno, no solo en China, sino también de forma sutil en nuestra sociedad, parece que este sea el desastre que tenemos que evitar. ¿Por qué soy conservador y no un progresista clásico? Porque el progresismo clásico no detendrá la cultura woke y el totalitarismo. No es lo suficientemente fuerte. En última instancia, necesitamos las ideas heredadas de una civilización y las defensas contra esa forma particular de desastre".
Para el filósofo Sir Roger Scruton “el cristianismo es, en muchos sentidos, el alma de la civilización occidental, y que el concepto exclusivamente cristiano del perdón es absolutamente indispensable para su supervivencia”.
El escritor Douglas Murray cree que el cristianismo es esencial porque los partidarios del laicismo han sido hasta ahora totalmente incapaces de crear una ética de la igualdad que se ajuste al concepto de que todos los seres humanos han sido creados a imagen de Dios. En una columna en The Spectator señaló que la sociedad poscristiana tiene tres opciones. La primera es abandonar la idea de que toda vida humana es preciosa. "Otra es trabajar frenéticamente para precisar una versión atea de la santidad del individuo". ¿Y si esto no funciona? "Entonces solo queda otro lugar al que ir y es volver a la fe, nos guste o no”. Reciente ha manifestado que "la santidad de la vida humana es una noción judeocristiana que muy fácilmente podría no sobrevivir a la desaparición de la civilización judeocristiana”.
La supervivencia del cristianismo es esencial para la supervivencia de Occidente. "La cristiandad ha tenido una serie de revoluciones y en cada una de ellas el cristianismo ha muerto", escribió G.K. Chesterton en El hombre eterno. "El cristianismo ha muerto muchas veces y ha resucitado porque tenía un Dios que conocía el camino para salir de la tumba”.

viernes, 7 de febrero de 2025

Perdón

“¡Qué difícil nos puede parecer muchas veces perdonar!, ha señalado el Papa. Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices”.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Existen personas que no se sienten nunca heridas

Existen personas que no se sienten nunca heridas. No es que no quieran ver el mal y repriman el dolor, sino todo lo contrario, perciben las injusticias objetivamente, con suma claridad, pero no dejan que ellas les molesten. "Aunque nos maten, no pueden hacernos ningún daño," es uno de sus lemas. Han logrado un férreo dominio de sí mismos, parecen de una ironía insensible. Se sienten superiores a los demás hombres y mantienen interiormente una distancia tan grande hacia ellos que nadie puede tocar su corazón. Como nada les afecta, no reprochan nada a sus opresores. ¿Qué le importa a la luna que un perro le ladre? Es la actitud de los estoicos y quizá también de algunos "gurus" asiáticos que viven solitarios en su "magnanimidad". No se dignan mirar siquiera a quienes "absuelven" sin ningún esfuerzo. No perciben la existencia del "pulgón".
El problema consiste en que, en este caso, no hay ninguna relación interpersonal. No se quiere sufrir y, por tanto, se renuncia al amor. Una persona que ama, siempre se hace pequeña y vulnerable. Se encuentra cerca a los demás. Es más humano amar y sufrir mucho a lo largo de la vida, que adoptar una actitud distante y superior a los otros. Cuando a alguien nunca le duele la actuación de otro, es superfluo el perdón. Falta la ofensa, y falta el ofendido, escribe Jutta Burggraf.


sábado, 23 de noviembre de 2024

Soberbia

Según el psiquiatra Enrique Rojas, la soberbia es la pasión desenfrenada sobre uno mismo, la trampa del amor propio, la falta de humildad y de lucidez. Se trata de un sentimiento de valoración en el que la persona concentra su foco de atención en ella misma porque se considera excelente, única y muy por encima de los demás.  Desde la psicología y la filosofía, se establece una distinción difusa entre la soberbia y el orgullo. Algunos conciben a este último con un sentido más positivo y emocional desde el que podemos valorarnos y valorar a los demás y que a veces es fácil de disimular; mientras que la soberbia es concebirse a uno mismo como superior a los otros por el hecho de ser sí mismo, razón por la que además le deben respeto y admiración.En la soberbia, los otros no existen. Ahora bien, quien no tenga cuidado con su orgullo puede ir más allá y acabar cultivando actitudes soberbias.Así, la soberbia es amiga del orgullo, la vanidad, las ansias de poder, el narcisismo y el egocentrismo. Todo le queda pequeño. Quien tiene soberbia tan solo está centrado en sí mismo, no da valor a las opiniones de los demás porque está ciego; sin embargo, sí que necesita un feedback constante sobre la imagen que están proyectando a los otros. Lo que ocurre es que las estrategias que pone en marcha para recibirlo son muy sutiles.
Detrás de la soberbia hay miedo, escribe la psicóloga Gema Sánchez Cuevas, miedo a no ser capaz, a no ser bueno, suficiente o reconocido. Y ante la incapacidad de asumirlo, de aceptar esos temores y heridas, se maquillan. Por esta razón, la soberbia sirve para “equilibrar” esos vacíos y como mecanismo de defensa porque ayuda a rechazar antes que ser rechazado.Así, quien es soberbio no suele admitir sus errores porque hacerlo le recuerda que no es tan perfecto como pensaba y como consecuencia será muy difícil que pida perdón porque considera que nunca se equivoca. Al igual que también piensa que lleva la razón porque incurre en la falacia de la autoridad.No obstante, al soberbio le importan mucho la opinión y la atención de los demás, aunque se muestre indiferente, por lo que lleva a cabo ciertos comportamientos para obtenerlas.


sábado, 9 de noviembre de 2024

Pocos términos históricos, o políticos, admiten una polisemia tan diversa como el de fascista

Para el historiador Julio Gil Pecharromán “el nacionalsocialismo alemán se engloba dentro de lo que, genéricamente, definimos como el totalitarismo fascista, un modelo de organización de la sociedad y del Estado, con variantes nacionales, que se convirtió en sinónimo de triunfo en la Europa de entreguerras. Pocos términos históricos, o políticos, admiten una polisemia tan diversa como el de fascista. Desde su primitiva vinculación a la identidad de un partido político y de una propuesta ideológica, luego a una forma de Estado, más tarde a un bloque geopolítico y militar en guerra, para alcanzar en nuestros días el valor de exabrupto o descalificación de una conducta personal. Pese a su estrepitosa derrota de 1945, la connotación histórica del fascismo ha conservado un cierto aura de prestigio, o siquiera de fascinación, entre colectivos sociales concretos. En la Europa centro-oriental, caído el Muro de Berlín, durante los años noventa se produjo una cierta reivindicación de la fascistización de entreguerras por la vía de un renacido anticomunismo y de la reafirmación nacional frente a los vecinos. En el Oeste, la herencia del fascismo de los años treinta siempre ha sido reivindicada por opciones nacionalistas que, en no pocas ocasiones, han sentado diputados en los Parlamentos democráticos.”
Para el historiador Álvaro Lozano Cutanda, “el nazismo fue un período único y brutal, y su historia levanta todavía una terrible polémica. En Alemania los debates en torno al nazismo son seguidos con gran atención por parte de una opinión pública que se debate todavía entre el olvido y el doloroso recuerdo. El dilema de olvidar fue enfrentado por Chaim Herzog en 1987, cuando se convirtió en el primer presidente de Israel que visitaba Alemania tras la creación del Estado de Israel. En el transcurso del viaje visitó el antiguo campo de concentración de Bergen-Belsen, que él había conocido cuando servía como oficial del ejército británico en 1945. Enfrentado al horror del recuerdo de aquel campo afirmó: “No traigo el perdón conmigo, ni tampoco el olvido. Los únicos que pueden perdonar están muertos, los vivos no tienen derecho a olvidar”.

domingo, 5 de mayo de 2024

Muchos ven una tierra manchada con la sangre de sus antepasados

Mapa de "La Tierra Santa" realizado en 1759

La imagen que mejor define Tierra Santa no es un muro, sino un espejo en el que dos pueblos se miran y señalan. La identidad, la religión, la política o el odio se alimentan de un conflicto interminable para el que se prepara a las nuevas generaciones a cada lado de la alambrada. Donde unos ven el efecto colateral de la represión, otros las consecuencias de un castigo contenido. Si unos pelean por el futuro de su pueblo, otros por la existencia de su nación. A muchos les mueve la defensa de su fe, y de una tierra manchada con la sangre de sus antepasados.
Con un saldo de 1200 muertos y 240 secuestrados, el 7 de octubre se convirtió en la mayor masacre en la historia del Estado de Israel. También en el inicio de una guerra que enfrenta a Tel Aviv y Hamás desde hace meses. Ese mismo día, Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, declaró el estado de guerra y prometió una poderosa venganza. Más de 350.000 reservistas comenzaron a llegar de todas las partes del mundo.

                              

El Palestinian Center for Policy and Survey Research, uno de los think tanks palestinos más respetados por los observadores internacionales, lanzó en diciembre la última encuesta de opinión pública. La principal revelación del sondeo fue el alto respaldo a Hamás en Cisjordania tras el inicio de la guerra. En septiembre era del 12 por ciento; en diciembre, del 44 por ciento. Por primera vez desde que existen registros, el grupo yihadista, nacionalista e islamista cuenta con más respaldo entre los habitantes de Cisjordania que entre los de Gaza (42 por ciento).
Rob Loben instruyó durante décadas a doctores palestinos en el complejo médico de Ascalón (Ascalón es una ciudad de Israel, situada a 56 km al sur de Tel Aviv). Colegas de profesión que derivaban las patologías más espinosas a su mentor. En algún caso, también surgió la amistad. “Siempre es una posibilidad y una buena opción el perdón. Primero tenemos que empezar por perdonarnos a nosotros mismos por la falsa sensación de seguridad con la que vivíamos. Una ilusión,dice Loben. Nuestro pueblo era uno de los más bonitos del mundo, y estoy seguro de que volveremos para rehacer los huertos y las casas. Eso será fácil. Reconstruir y rehabilitar nuestras almas será mucho más complicado. No estoy seguro de que vaya a ser posible.
Referencia:Mártires de Fermín Torrano Echeandia (Nuestro Tiempo)

domingo, 21 de enero de 2024

Ni Dios tiende su mano para ofrecer su perdón si no hay antes arrepentimiento

No será buena la política de rencor y habrá que echar agua mansa sobre los odios, concedían los padres jesuitas, pero “ni Dios tiende su mano para ofrecer su perdón si no hay antes arrepentimiento”.

sábado, 13 de enero de 2024

El perdón es la posibilidad de empezar de nuevo

Escribe Rémi Brague que el perdón no es un concepto filosófico, no es parte de la filosofía moral, incluso si a esta última se le permite explorarlo con sus propias herramientas intelectuales y puede hacerlo con éxito. La filosofía moral nos dice lo que debemos hacer y lo que debemos evitar. Pero una vez que dejan de cumplirse los preceptos, no tiene nada más que decirnos, no puede más que repetir la regla. El perdón es la posibilidad de empezar de nuevo. 

domingo, 21 de mayo de 2023

Ahuyenta esos vanos pensamientos que te asedian y que no se realizarán jamás

Charles Dickens, en su novela histórica Barnaby Rudge escribe: “confiesa ese crimen abominable, implora el perdón del cielo y de los que has ofendido en la tierra, ahuyenta esos vanos pensamientos que te asedian y que no se realizarán jamás para no contar más que con tu arrepentimiento y tu sinceridad, y te prometo, en nombre supremo del Creador cuya imagen has destruido, que te dará amparo y consuelo”.

domingo, 23 de abril de 2023

Un mundo sin perdón,sería un mundo de justicia fría e irrespetuosa

Culpa

Escribe el papa Juan Pablo II que “el mundo de los hombres puede hacerse “cada vez más humano”, solamente si en todas las relaciones recíprocas que plasman su rostro moral introducimos el momento del perdón, tan esencial al evangelio. El perdón atestigua que en el mundo está presente el amor más fuerte que el pecado. El perdón es además la condición fundamental de la reconciliación, no sólo en la relación de Dios con el hombre, sino también en las recíprocas relaciones entre los hombres. Un mundo, del que se eliminase el perdón, sería solamente un mundo de justicia fría e irrespetuosa, en nombre de la cual cada uno reivindicaría sus propios derechos respecto a los demás; así los egoísmos de distintos géneros, adormecidos en el hombre, podrían transformar la vida y la convivencia humana en un sistema de opresión de los más débiles por parte de los más fuertes, o en una arena de lucha permanente de los unos contra los otros” (Dives in misericordia, n. 94)

domingo, 18 de diciembre de 2022

Cada ojo ve su árbol de Navidad


“Cada ojo ve su árbol de Navidad y su vela navideña, cuando en todas las calles estrechas y anchas resuena y huele a paz, a dulce perdón, a hermosas y cordiales reconciliaciones”, escribe el suizo Robert Walser

viernes, 17 de junio de 2022

Pedir perdón exige valentía

*Pedir perdón exige más valentía que disparar un arma, que accionar una bomba. Eso lo hace cualquiera. Basta con ser joven, crédulo y tener la sangre caliente. Y no es sólo que se necesiten un par de huevos para reparar sinceramente, aunque no sea más que de palabra, las atrocidades cometidas. 

*Patria de Fernando Aramburu.


domingo, 11 de abril de 2021

¿Un océano entero para producir una pequeña perla?


Dios nos ha hecho libres, incluso para pecar y mostrarnos crueles. Pero esa misma libertad nos permite escoger el camino del arrepentimiento, y no se nos negará el perdón. Su voluntad está en los Evangelios. La capacidad de discernir y tomar el sendero correcto es su legado. No blasfemes culpándole de la necedad humana, escribe Ferrándiz. 

               

¿Un océano entero para producir una pequeña perla?


domingo, 14 de junio de 2020

Todos necesitamos indulgencia



Todos necesitamos indulgencia, e incluso quizás, perdón. Pero solo puede exigirlo quien, sin cerrar los ojos a la injusticia, está dispuesto a perdonar sin reservas. Indulgencia, perdón, reconciliación son algo más alto que la justicia. A eso se refieren las palabras de Hegel: “Las heridas del espíritu curan sin dejar cicatriz”.

domingo, 29 de marzo de 2020

La justificación por la fe

Lutero
Lutero vivió la doctrina de la justificación por la fe y la presentó a los fieles como un seguro contra el infierno. El tratado del Servo arbitrio contiene esta confiada afirmación: “Dios, ahora, ha hurtado mi salvación de la acción de mi voluntad y la ha confiado a la acción de Su voluntad y Él me ha prometido salvarme, no en virtud de mis obras ni de mis esfuerzos, sino en virtud de Su gracia y Su misericordia. De esta forma estoy seguro y cierto de que Él es fiel y no me mentirá y que Él es lo bastante poderoso como para que ningún demonio o ninguna adversidad me opongan a Él o me arranquen de Él”. Quien crea en el perdón del Salvador será salvado; mejor,ya está salvado ¿Llega Lutero después de este “descubrimiento de la misericordia” a una constante serenidad? No; ciertamente, no. Pasa por recaídas en la inquietud,  dice Jean Delumeau. En su lecho de muerte murmuró: “Dios mío, con qué sufrimientos y con qué angustias abandono este mundo”.

“La ley, muchas veces, nos desespera con sus exigencias y
Spener, fundador del pietismo
al mismo tiempo hace aparecer la fuente de nuestra corrupción y la condenación eterna a que da lugar. El necesario horror hacia sí mismo y la certidumbre del merecido castigo deben lanzar al creyente a los brazos de la misericordia divina. Es imposible ir hacia el Salvador sin un previo peregrinaje al país del miedo. Esta “desesperación”, en el espíritu y en la palabra de cierto número de pastores protestantes, es el único camino del perdón”, escribe Jean Delumeau. Aun cuando se haya atravesado victoriosamente el difícil paso entre la ley y la fe, queda pendiente un interrogante: ¿Tengo la verdadera Fe?. Lutero creyó que muchos son los llamados y pocos los elegidos. A finales del siglo XVII, Spener, el fundador del pietismo, se expresa así respecto a la condenación: “Todos estos irán al infierno, porque no han tenido la verdadera fe. Pero tampoco tienen verdadera fe los que permiten que el pecado los domine. Si permanecen en ese estado serán inexorablemente condenados.”

jueves, 5 de diciembre de 2019

El hombre necesita amor, amar y ser amado.



Lo que el hombre necesita en la vida es amor, amar y ser amado. La felicidad no es posible sin el amor. Amar a otra persona es querer su libertad, que se acerque lo más posible a ella, es decir, al bien. Ésa es su gran meta. Ayudar a la otra persona a tirar de ella hacia arriba, ayudarle a exteriorizar todo, a que esté contenta y dichosa con su existencia, escribe el psiquiatra Enrique Rojas.Todo lo que conlleva el amor verdadero se traduce en un gozo interior que es promesa de futuro y necesidad de compartir la vida, arriesgándola.

Leibniz decía: “Amor quiere decir sentirse inclinado a alegrarse en la perfección y el bien del otro, en su felicidad”. El filósofo católico alemán Spaemann, dice que el mundo instintivo produce una satisfacción inmediata, pero que la felicidad a través del amor se centra en la ética antigua, que residía en el logro de la propia vida a base de respeto, trato cuidadoso, benevolencia y perdón.