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sábado, 3 de octubre de 2026

Quien cree que asegura su vida mediante bienes materiales, se engaña, la vida se le está escapando

En Evangelium Vitae, encíclica redactada por Juan Pablo II y publicada el 25 de marzo de 1995, se manifiesta que “si la promoción del propio yo se entiende en términos de autonomía absoluta, se lleva inevitablemente a la negación del otro, considerado como enemigo de quien defenderse. De este modo la sociedad se convierte en un conjunto de individuos colocados unos junto a otros, pero sin vínculos recíprocos, cada cual quiere afirmarse independientemente de los demás, incluso haciendo prevalecer sus intereses”.
“Sólo quien reconoce que su propia vida está marcada por la enfermedad del pecado, puede redescubrir, en el encuentro con Jesús Salvador, la verdad y autenticidad de su existencia, según sus mismas palabras: No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores (Lc 5, 31-32). En cambio, quien cree que puede asegurar su vida mediante la acumulación de bienes materiales, como el rico agricultor de la parábola evangélica, en realidad se engaña. La vida se le está escapando, y muy pronto se verá privado de el a sin haber logrado percibir su verdadero significado: « ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán? » (Lc 12, 20).”
La propiedad privada es un derecho fundamental de las personas. Pero cualquier superávit, antes que añadirse a la abundancia del rico, tiene que destinarse a quienes carecen de las necesidades básicas. La aversión que causa el rico no se debe a su riqueza, sino al mal uso que hace de ella.

sábado, 26 de septiembre de 2026

Una vida malograda es una existencia herida y dispersa

Una vida malograda es una existencia herida y dispersa, que ha perdido el norte y la esperanza de recuperarlo. Como un avión mal pilotado, ha entrado en pérdida y no consigue remontar el vuelo. Ya no se procura vivir bien, sino simplemente sobrevivir.Está internamente empobrecida, porque se ha ido vaciando de su propia sustancia. Es una vida que se ha dañado a sí misma en puntos esenciales y no ha acertado a poner remedio a sus errores prácticos. La raíz de la cuestión está en que se ha vuelto contra si mismo y se ha golpeado ciegamente, aunque probablemente haya sido con escasa voluntariedad, llevado más por la debilidad que por la malicia, escribe el filósofo Alejandro Llano.

domingo, 20 de septiembre de 2026

El dolor no conlleva mensaje ninguno, salvo el del destino mortal del ser humano

El dolor en si como cualquier otra forma de violencia, no habla. Ningún conocimiento puede domar el dolor en cuanto anticipación de nuestra muerte o de la naturaleza finita de la existencia humana. El dolor no conlleva mensaje ninguno, salvo el del destino mortal del ser humano. El dolor no es generado por el hombre, sino que es algo solamente padecido, infligido, impuesto, Cualquier intento de encontrar una clave de acceso sensata al dolor está destinada al fracaso.
La experiencia del dolor afligido no solamente revela el carácter mortal de nuestra vida, sino también su carácter no garantizado, carente de tutela. Ni siquiera el Padre puede ahorrarle, a la vida del hijo, la experiencia del dolor y la muerte. Eso es lo que une profundamente la vida de Job con la de Jesús, escribe Massimo Recalti en El grito de Job.

domingo, 16 de agosto de 2026

La sola existencia de la Unión Europea es una amenaza existencial para Putin

Alberto Sotillo recordó que al principio de la guerra de Ucrania, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, intentó que pasara inadvertida a la propia población rusa, “como si fuera una noticia internacional que ocurriera muy lejos”. Como eso, ahora, es imposible, se “ha lanzado una campaña de lavado masivo de cerebros que pasa desde la censura de los dibujos animados hasta el adoctrinamiento de los chiquillos en las escuelas”. Las actividades juveniles en Rusia se utilizan para “inculcar valores nacionalistas y preparar a los jóvenes para el sacrificio por el Estado”. Es típico de un Estado dictatorial. Es lo que hacía Hitler en la Alemania nazi. “Hay conferencias patrióticas, marchas militares, izado de la bandera, ejercicios militares y ejercicios de tiro”. Crea “espíritu de cuerpo y de colectividad y es una preparación para el ejército y para una sociedad totalitaria”, afirma Sotillo.
“Se pretende conseguir un alto el fuego indefinido y a partir de ahí negociar, porque Ucrania nunca va a aceptar la soberanía rusa sobre los territorios conquistados”.Pero a Putin eso no le sirve.Porque al final, lo que ha conseguido es mínimo. “El territorio conquistado es mínimo y el coste en vidas humanas es máximo. Se habla de un millón de muertos. Es una barbaridad”. Mientras tanto, los drones de Ucrania empiezan a ser bastante superiores a los rusos y, además, con capacidad para llegar hasta los Urales. Una escapatoria a la guerra sería “que la situación económica se degrade mucho más y que la carrera tecnológica se ponga mucho más de parte de Ucrania, y esto, a Putin, o a su corte, les disuada de que la conquista militar no es el camino”. Putin, como Catalina la Grande, “piensa que defiende sus fronteras ampliándolas. Pero ya le gustaría”. La Rusia imperial se creó con Pedro y Catalina a una velocidad pasmosa “porque coincidió con toda la decadencia del imperio turco”.
“La sola existencia de la Unión Europea es una amenaza existencial para Putin”. Europa es un oasis de bienestar, de estabilidad y de paz. Hay zonas del mundo espantosas y no estamos libres de empeorar. “Si se destruye la Unión Europea, que es lo que Putin quiere, y hasta cierto punto también Trump, la inestabilidad que llegaría a Europa sería tremenda”, vaticina Sotillo.


Referencia: Alberto Sotillo. Periodista, experto en política internacional. Ha sido redactor jefe de Internacional en ABC y corresponsal en Moscú. Nueva Revista.

jueves, 9 de julio de 2026

El mundo es trágico

Aparece en la India el príncipe Sidarta Gautama (560/480 a. C.), llamado Buda. Su padre, un príncipe muy rico, no quería que su hijo tuviera conocimiento de las tragedias de la existencia. Así pues, el joven vivía rodeado de belleza en el palacio real. Pero un día se fugó, salió de incógnito del palacio con un criado y se paseó por la ciudad. Allí se cruzó con un cuerpo que llevaban a la pira crematoria. Le preguntó a su criado qué era eso, y aquel le respondió: Príncipe, a eso se le llama muerte. También se topó con muchos pordioseros y comprendió lo que su padre le había escondido; que el mundo es trágico, que la muerte y la opresión existen.

Referencia: Toda la historia del mundo (Jean-Claude Barreau;Guillaume Bigot)

viernes, 26 de junio de 2026

Los padres educan fundamentalmente con su conducta

Los padres educan fundamentalmente con su conducta. Lo que los hijos y las hijas buscan en su padre o en su madre no son sólo unos conocimientos más amplios que los suyos o unos consejos más o menos acertados, sino algo de mayor categoría, un testimonio del valor y del sentido de la vida encarnado en una existencia concreta, confirmado en las diversas circunstancias y situaciones que se suceden a lo largo de los años. Los hijos han de percibir que la conducta que ven hecha vida en sus padres no es un agobio, sino fuente de libertad interior. Y los padres, sin amenazas, con sentido positivo, deben “estructurar” interiormente a sus hijos, educarles para esta libertad, dándoles razones para que entiendan la bondad de lo que se les pide, de modo que lo hagan suyo.

Referencia: La educación en familia (José Manuel Martín)

miércoles, 24 de junio de 2026

Millares de personas están desgastando sus vidas para lograr una existencia más digna en un país distinto del suyo

Contemplamos a diario cómo millares de personas están desgastando y consumiendo sus vidas para lograr una existencia más digna en un país o en un continente distinto del suyo. No es un fenómeno nuevo, pero recientemente las desigualdades sociales y las guerras han llegado a tales niveles, que ni el mar ni otros límites naturales han podido contener por más tiempo ese flujo migratorio. El peregrino ya no es una figura lejana, sino que está cada vez más presente en las calles de nuestras ciudades. El Papa  Francisco ha señalado que, si miramos con indiferencia el doloroso viaje de estas familias, es que hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraternal.
Será necesario desarrollar iniciativas diversas para distribuir entre todos el bienestar indispensable, los puestos de trabajo, los hogares, la educación, etcétera.

domingo, 7 de junio de 2026

Causa de sí

Para el filósofo Ludwig Wittgenstein creer en un Dios significa comprender que la vida tiene un sentido…¿Dios antes de la Creación? Nada, responde san Agustín, pero es que en verdad antes no había nada (pues todo “antes” presupone el tiempo). Sólo había el “perpetuo hoy” de Dios, que no es un día (¿con qué sol medirlo, si todo sol depende de Dios?), ni una noche, sino que precede y contiene cada día, cada noche que vivimos, que viviremos, así como todos aquellos días, incontables, que nadie ha vivido. No es la eternidad la que está en el tiempo; es el tiempo el que está en la eternidad. No es Dios el que está en el universo; es el universo el que está en Dios. ¿Creer en Dios? Parece ser lo más natural del mundo. Sin este ser absolutamente necesario, nada tendría razón de existir. 
Dios está fuera del mundo, en tanto que su causa y su fin. Todo procede de él, todo está en él (nuestro ser, nuestro movimiento y nuestra vida están en El, decía san Pablo), todo tiende hacia él. Dios es el alfa y omega del ser; el Ser absoluto (absolutamente infinito, absolutamente perfecto, absolutamente real) sin el cual nada relativo podría existir. ¿Por qué hay algo y no más bien nada? Por Dios.
Dios sería ese Ser que responde (desde sí mismo, por sí mismo, en sí mismo) a la pregunta por su propia existencia. Dios es causa de sí, como dicen los filósofos, y este misterio (¿cómo puede un ser ser causa de sí mismo?) es parte de su definición. “Entiendo por causa de sí aquello cuya esencia contiene la existencia, escribe Spinoza, o, dicho de otro modo, aquello cuya naturaleza no puede concebirse sino como existente”. Esto sólo es válido para Dios; esto es Dios mismo. «¿Cómo entra Dios en la filosofía?», se pregunta Heidegger. Como causa de sí, responde: “El ser del ente, en el sentido de fundamento, no puede concebirse sino cómo causa sui. Este es el concepto metafísico de Dios”.


Referencia: Invitación a la filosofía (André Comte-Sponville)

miércoles, 20 de mayo de 2026

Hombre y mujer


Juan Pablo II afirmaba que la llamada a la existencia del hombre y la mujer, corona toda la obra de la creación. Ambos son seres humanos en el mismo grado, tanto el hombre como la mujer, ambos fueron creados a imagen de Dios. Esta imagen y semejanza de Dios esencial al ser humano, es transmitida a sus descendientes por el hombre y la mujer, como esposos y padres. 
Relata el Génesis 1 que cuando Dios decidió crear al hombre: “Hagamos, dijo en plural, un hombre a nuestra semejanza, también “en plural”, “para que dominen a los peces…”. El hebreo pone de manifiesto que la forma verbal “para que dominen”, en plural, tiene un sujeto colectivo, bien sea la humanidad, bien sea el varón y la mujer. Los creó a la vez, “en un solo acto”, afirma Juan Pablo II, y les dio una misión común, crecer y multiplicarse, llenar la tierra y dominarla. Allí quedaba clara la igualdad de ambos en dignidad y también en cuanto a la misión recibida. Allí no se asignan trabajos diferentes a varones o a mujeres; tanto la familia como el dominio del mundo habían de hacerla entre los dos.


Referencia: ¿Fue creado del varón antes que la mujer?….Blanca Castilla de Cortázar

jueves, 14 de mayo de 2026

Hoy hemos sustituido el sentido de la vida por las sensaciones

Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría, manifiesta que “la libertad absoluta se da sólo en Dios; en que la esencia y la existencia coinciden. Nosotros debemos aspirar a no ser prisioneros de nada….Hoy hemos sustituido el sentido de la vida por las sensaciones. Mucha gente busca experiencias de placer rápidas, inmediatas, una de tras de otra y eso a la larga produce un gran vacío.
Cuando el mundo se vacía de Dios, se llena de ídolos vacíos de contenido. El mundo está cansado de seductores mentirosos”.

domingo, 3 de mayo de 2026

Como la fresa tiene gusto a fresa, así la vida sabe a felicidad

Richard Easterlin
Richard Easterlin cuenta que la satisfacción que tenemos en la existencia, el grado de felicidad que declaramos, depende en muy gran parte, pues somos seres sociales, de la manera en que nos comparamos con los que están alrededor nuestro. Y un individuo es estadísticamente más feliz, o tiene más posibilidades de serlo, cuando gana 2.000 euros en una empresa en que todo el mundo gana 1.000, que cuando gana 3.000 euros en una empresa donde todo el mundo gana 10.000. En el fondo, miramos siempre a los demás con el deseo de obtener lo que ellos tienen, de modo, dice Easterlin que se suele producir este sorprendente fenómeno, cuanto más ganamos, más ricos nos volvemos, y más frecuentamos a gente que es más rica que nosotros, con una desigualdad de ingresos mucho más importante que si frecuentamos a gente mal pagada. Cuanto más aumenta nuestra remuneración, más ocasiones tenemos de sentirnos frustrados, porque tenemos el sentimiento de que toda la gente que nos rodea tienen más suerte que nosotros, son más felices que nosotros.
San Agustín expresaba que no hay que desear lo que no tenemos aún, sino volver a desear lo que ya tenemos. Dice François-Xavier Bellamy que quizá toda la felicidad consiste en amar lo que hemos recibido como si no lo tuviésemos; y toda la infelicidad, en la única experiencia verdaderamente terrible de la existencia, resulta de conjugar la felicidad solo en el pasado, cuando no se supo disfrutar de su presencia. Mi salud es un bien infinitamente precioso, pero del que no sé su valor más que en el momento en que comienzo a perderla. Somos desgraciados por perder lo que no hemos sido felices por tener. La felicidad perdida es incluso, en realidad, la única desgracia que existe. Prévert dice: “He reconocido la felicidad por el ruido que ha hecho al marcharse”. Una frase como esa define la catástrofe de nuestras vidas.
Epicuro en la Carta a Meneses nos dice que la felicidad puede encontrarse simplemente en nuestro rencuentro con la vida. Pero recolectar con la vida, con el presente, supone una curación que todos necesitamos; liberarnos de nuestros miedos.
Alain escribe que “la vida es buena por encima de todo; es buena por si misma; el razonamiento no le añade nada. No se es feliz por viaje, éxito, placer. No, se es feliz porque se es feliz. La felicidad es el sabor mismo de la vida. Como la fresa tiene gusto a fresa, así la vida sabe a felicidad. El sol es bueno; la lluvia es buena; todo ruido es música. No es que estemos condenados a vivir; vivimos ávidamente. Queremos ver, tocar, valorar; queremos desplegar el mundo. Todo viviente es como un paseante de la mañana.” Y añade Alain que “incluso las penas, la fatiga, las pruebas, todo eso tiene aún un sabor de felicidad, porque todo eso tiene aún un sabor de vida. Existir es bueno; no algo mejor que otra cosa; porque existir es todo, y no existir no es nada. Si no fuese así, ningún viviente nacería, ningún viviente duraría.

jueves, 23 de abril de 2026

La vida es una sucesión de crisis

“Nuestra vida esta hecha de una sucesión de momentos críticos. Y seriamos bien desgraciados si esperásemos encontrar una forma de reposo tranquilo, si tuviésemos la nostalgia de una inercia tranquila. Una vida sin violencia; pero eso no sería ya del todo una vida. La vida es una sucesión de crisis. Sin duda hemos de consolarnos con esta evidencia tan simple; sin duda hemos de resignarnos a que la estabilidad no forme parte de nuestra existencia, como tampoco forma parte de la historia del mundo.”
“Nada sería más peligroso, y nada ha sido más peligroso, que confiar la política a los grandes idealistas que soñaban con un mundo sin violencia. Basta mirar lo que ha sido el resultado de las grandes ideologías.”
"Esperar" de François -Xavier Bellamy   

martes, 7 de abril de 2026

Le quedaba por conquistar la realidad cotidiana, pero esta le estaba prohibida

Cuando le preguntábamos si le gustaba ser famoso, contestaba, con una sonrisa maliciosa y soberbia, que siempre se lo había esperado; tenía a veces una sonrisa astuta y soberbia, infantil y malévola, que centelleaba y se desvanecía. Pero el hecho de que siempre se lo hubiera esperado significaba que lo había logrado ya no le daba ninguna alegría, porque era incapaz de gozar de las cosas, amarlas en cuanto las tenía. Decía que conocía tan a fondo su arte, que ya no le ofrecía ningún secreto y, como no le ofrecía ningún secreto, ya no le interesaba. Nos decía que ni siquiera nosotros, sus amigos, teníamos ya secretos para él y que lo aburríamos infinitamente; y nosotros, mortificados porque lo aburríamos, no lográbamos decirle que veíamos claramente en qué se equivocaba; en su resistencia a doblegarse y amar el curso cotidiano de la existencia, que avanza uniforme y aparentemente sin secretos. Así pues le quedaba por conquistar la realidad cotidiana, pero esta le estaba prohibida y era inasible para él, escribe Natalia Ginzburg en Las pequeñas virtudes .

miércoles, 25 de marzo de 2026

Imaginemos que nos enteramos de que nunca moriremos

Imaginemos que nos enteramos en este momento de que nunca moriremos. No pasaremos después de la muerte a un más elevado modo de vida, como nos enseña la fe cristiana; sino que siempre viviremos tal cual ahora somos, sin dolor y sin hacernos viejos. Quien tenga la suficiente fantasía para imaginar lo que esto significa, comprenderá enseguida que sería una catástrofe. Alguno quizá podría vivir a gusto hasta los doscientos años; pero al ser infinito, cada momento, cada alegría y cada encuentro humano caería poco a poco en la intrascendencia. Todo lo que ahora hacemos, podríamos hacerlo igualmente mañana o pasado mañana; todo daría completamente igual. Pero el momento presente tiene justamente valor porque nunca volverá. En una vida sin fin nada sería valioso. Tenemos así una situación paradójica, sin la preocupación por una vida amenazada por el final no cabe una existencia plena. Ni la autoconservación ni el placer son el verdadero sentido de la vida, ya que, de una parte, deberíamos desear vivir eternamente, y de otra, esa vida no sería valiosa. Por lo demás, ni la conservación ni el placer los queremos a cualquier precio. Uno puede sacrificar su vida por otro, y puede, como dice Brecht, “tener más miedo a su mala vida que a la muerte”, escribe Robert Spaemann, filósofo alemán.

domingo, 22 de marzo de 2026

La vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro

Decía el papa Francisco en Fratelli Tutti que “hemos crecido en muchos aspectos, aunque somos analfabetos en acompañar, cuidar y sostener a los más frágiles y débiles de nuestras sociedades desarrolladas. Nos acostumbramos a mirar para el costado, a pasar de lado, a ignorar las situaciones hasta que estas nos golpean directamente……..ver a alguien sufriendo nos molesta, nos perturba, porque no queremos perder nuestro tiempo por culpa de los problemas ajenos. Estos son síntomas de una sociedad enferma, porque busca construirse de espaldas al dolor”.
“La sociedad se encamine a la prosecución del bien común y, a partir de esta finalidad, reconstruya una y otra vez su orden político y social, su tejido de relaciones, su proyecto humano…. La existencia de cada uno de nosotros está ligada a la de los demás. La vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro.”

domingo, 25 de enero de 2026

Sólo existe una felicidad indudable en el mundo, vivir para los demás

“Resultaba extraño, pero la verdad es que hasta los diecisiete años viví entre estos seres y era para ellos más ajena que para gente que no había visto nunca. Jamás se me ocurrió pensar que amaban y tenían deseos y sentimientos como yo. Nuestro jardín, nuestros bosques, nuestros campos, que conocía desde hacía tanto tiempo, tornárnosle de pronto nuevos y maravillosos. No en vano Serguei Mijáilovich decía que sólo existe una felicidad indudable en el mundo, vivir para los demás. Esta idea me pareció extraña entonces porque no la comprendía; no obstante, se infiltró en mi corazón sin razonamientos. Serguei Mijáilovich me descubrió un mundo entero de alegrías en el presente, sin cambiar para nada mi existencia, sin añadir más que su persona a cada emoción. Todo aquello había vivido en silencio alrededor mío desde mi infancia y había bastado que viniera él para que resonase y entrase a raudales en mi alma, llenándola de felicidad”. (Tolstoi, L).


martes, 6 de enero de 2026

Hay una razón creadora en el origen del cosmos

Hay una razón creadora en el origen del cosmos (cfr. Catecismo, 284)….La capacidad de la razón humana de conocer; y una enorme seguridad en que jamás la razón (científica o filosófica) podrá llegar a conclusiones contrarias a la fe, pues ambas provienen de un mismo origen……Una razón cerrada, que cree poder hallar dentro de sí la respuesta a sus interrogantes más profundos, acaba por afirmar el sinsentido de la existencia, y por no reconocer la inteligibilidad de lo real (nihilismo, irracionalismo)…..Dios, en su libérrimo designio, en el comienzo del tiempo, creó de la nada a la vez una y otra criatura, la espiritual y la corporal. 

domingo, 21 de diciembre de 2025

Ninguna persona es un verso suelto

Todos componemos un tejido de relaciones; el que nos ha acogido a nuestra llegada al mundo, y que nos sostiene a lo largo de nuestra existencia. Nos necesitamos unos a otros: “Por el hecho de ser animal social, un hombre le debe naturalmente a otro todo aquello sin lo cual la conservación de la sociedad sería imposible”, dice Tomás de Aquino. Y, si es verdad que el primer apoyo que requerimos suele ser de tipo material, o de supervivencia, necesitamos también sostenernos mutuamente en nuestro camino hacia el futuro; necesitamos sabernos parte de una misma cadena que se extiende hacia adelante con esperanza. Por eso, continúa Tomás de Aquino en la  Suma de teología que “la convivencia humana no sería posible si los unos no se fiaran de los otros”.
Nuestro corazón no se satisface con una vida absolutamente autónoma, en soledad: “ninguna vida humana es una vida aislada, sino que se entrelaza con otras vidas. Ninguna persona es un verso suelto”, escribe Josemaría Escrivá.

domingo, 7 de diciembre de 2025

Inteligencia espiritual

La inteligencia espiritual, intrínseca a todo ser humano, nos habilita para tomar distancia del mundo y de nosotros mismos, nos capacita para evaluar nuestra existencia, interrogarnos por el sentido de nuestra vida; nos permite admirarnos de la realidad que nos circunda, maravillarnos de la naturaleza, del arte y de la música, en definitiva, nos capacita para trascender lo inmediato y atisbar lo que está más allá de todo lo tangible, dice el filósofo Francesc Torralba.


martes, 28 de octubre de 2025

El sentido en la vida


La vida le situó a Viktor E. Frankl (1905-1997), que fue profesor en la Universidad de Viena, delante de la gran interrogación y del gran vacío de sentido que supusieron los campos de concentración en la Alemania nazi. De algún modo, aquella circunstancia vital extrema se convirtió en una no pedida validación de sus teorías. “Puede decirse que así fue. Los que tuvieron las mayores posibilidades de supervivencia fueron justamente aquellos que se proyectaban hacia el futuro, hacia un deber concreto en el futuro, para ser precisos …. Una persona que se proyecta hacia un sentido, que ha adoptado un compromiso por él, que lo percibe desde una posición de responsabilidad, tendrá una posibilidad de supervivencia incomparablemente mayor en situaciones límite que la del resto”. Hablando de responsabilidad y voluntad de futuro, “me gustaría decir que esto se puede extender sin reparos en el conjunto de la humanidad. Se dice que la humanidad no sobrevivirá nunca a estas décadas tan difíciles; pues bien, solo podrá hacerlo si, antes o después, se pone de acuerdo a través de una voluntad por un sentido compartido. Si se trata o no de obligaciones ecológicas u obligaciones con las que se enfrenta la ONU, esto ya es otra cuestión”.  
Viktor Frankl no sabe donde queda el sentido en cada caso, pero sabe dónde queda para todos los casos, fuera de uno, lejos de sí. A ese movimiento de salida de uno mismo le da mucha importancia. Lo llama autotrascendencia, es una versión del siempre higiénico autodistanciamiento y una característica esencial de lo propiamente humano. “Un animal no se pregunta cuál es el sentido de su existencia”, señala expresivamente Viktor Frankl. Y siguiendo con la expresividad, “la autotrascendencia son nuestros ojos. Es decir, la capacidad de mi ojo de cumplir con su función, que es la de percibir ópticamente el mundo exterior, depende de la incapacidad de percibirse a sí mismo. Mi ojo estará enfermo en el momento en que note o vea algo de sí mismo. Si ve nubes, serán cataratas. Uno ojo sano no se ve a sí mismo. Lo mismo ocurre con el hecho de ser hombre”. Así se entiende bien su peculiar definición de logoterapeuta como “oculista”, es el que amplía el campo de visión de quien a él se acerca, el que lo saca de sí mismo y le señala, por ahí o por allá, pero siempre fuera. “Un empresario que se da cuenta de que ganar dinero no le importa tanto como se imaginaba. O bien otra persona que se da cuenta de que su papel de playboy no le interesa nada. O bien otro que se da cuenta de que ir a la discoteca no es nada interesante, que detrás de toda esa búsqueda de placer y de delirio por el trabajo hay un vacío interior, una búsqueda de sentido frustrada. Por tanto, tiende la mano a un sentido, a un compañero o compañera al que poder amar y al que nos utiliza solo como herramienta sexual o como medio para conseguir la abreacción y descargar así sus necesidades y pulsiones sexuales. Y es consciente de que le aguardan una serie de obligaciones, de que debe ponerse al servicio de algo en lo que él pueda servir de verdad. Y en el servicio a ese algo podrá realizarse”.