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domingo, 7 de junio de 2026

Causa de sí

Para el filósofo Ludwig Wittgenstein creer en un Dios significa comprender que la vida tiene un sentido…¿Dios antes de la Creación? Nada, responde san Agustín, pero es que en verdad antes no había nada (pues todo “antes” presupone el tiempo). Sólo había el “perpetuo hoy” de Dios, que no es un día (¿con qué sol medirlo, si todo sol depende de Dios?), ni una noche, sino que precede y contiene cada día, cada noche que vivimos, que viviremos, así como todos aquellos días, incontables, que nadie ha vivido. No es la eternidad la que está en el tiempo; es el tiempo el que está en la eternidad. No es Dios el que está en el universo; es el universo el que está en Dios. ¿Creer en Dios? Parece ser lo más natural del mundo. Sin este ser absolutamente necesario, nada tendría razón de existir. 
Dios está fuera del mundo, en tanto que su causa y su fin. Todo procede de él, todo está en él (nuestro ser, nuestro movimiento y nuestra vida están en El, decía san Pablo), todo tiende hacia él. Dios es el alfa y omega del ser; el Ser absoluto (absolutamente infinito, absolutamente perfecto, absolutamente real) sin el cual nada relativo podría existir. ¿Por qué hay algo y no más bien nada? Por Dios.
Dios sería ese Ser que responde (desde sí mismo, por sí mismo, en sí mismo) a la pregunta por su propia existencia. Dios es causa de sí, como dicen los filósofos, y este misterio (¿cómo puede un ser ser causa de sí mismo?) es parte de su definición. “Entiendo por causa de sí aquello cuya esencia contiene la existencia, escribe Spinoza, o, dicho de otro modo, aquello cuya naturaleza no puede concebirse sino como existente”. Esto sólo es válido para Dios; esto es Dios mismo. «¿Cómo entra Dios en la filosofía?», se pregunta Heidegger. Como causa de sí, responde: “El ser del ente, en el sentido de fundamento, no puede concebirse sino cómo causa sui. Este es el concepto metafísico de Dios”.


Referencia: Invitación a la filosofía (André Comte-Sponville)

domingo, 3 de mayo de 2026

Como la fresa tiene gusto a fresa, así la vida sabe a felicidad

Richard Easterlin
Richard Easterlin cuenta que la satisfacción que tenemos en la existencia, el grado de felicidad que declaramos, depende en muy gran parte, pues somos seres sociales, de la manera en que nos comparamos con los que están alrededor nuestro. Y un individuo es estadísticamente más feliz, o tiene más posibilidades de serlo, cuando gana 2.000 euros en una empresa en que todo el mundo gana 1.000, que cuando gana 3.000 euros en una empresa donde todo el mundo gana 10.000. En el fondo, miramos siempre a los demás con el deseo de obtener lo que ellos tienen, de modo, dice Easterlin que se suele producir este sorprendente fenómeno, cuanto más ganamos, más ricos nos volvemos, y más frecuentamos a gente que es más rica que nosotros, con una desigualdad de ingresos mucho más importante que si frecuentamos a gente mal pagada. Cuanto más aumenta nuestra remuneración, más ocasiones tenemos de sentirnos frustrados, porque tenemos el sentimiento de que toda la gente que nos rodea tienen más suerte que nosotros, son más felices que nosotros.
San Agustín expresaba que no hay que desear lo que no tenemos aún, sino volver a desear lo que ya tenemos. Dice François-Xavier Bellamy que quizá toda la felicidad consiste en amar lo que hemos recibido como si no lo tuviésemos; y toda la infelicidad, en la única experiencia verdaderamente terrible de la existencia, resulta de conjugar la felicidad solo en el pasado, cuando no se supo disfrutar de su presencia. Mi salud es un bien infinitamente precioso, pero del que no sé su valor más que en el momento en que comienzo a perderla. Somos desgraciados por perder lo que no hemos sido felices por tener. La felicidad perdida es incluso, en realidad, la única desgracia que existe. Prévert dice: “He reconocido la felicidad por el ruido que ha hecho al marcharse”. Una frase como esa define la catástrofe de nuestras vidas.
Epicuro en la Carta a Meneses nos dice que la felicidad puede encontrarse simplemente en nuestro rencuentro con la vida. Pero recolectar con la vida, con el presente, supone una curación que todos necesitamos; liberarnos de nuestros miedos.
Alain escribe que “la vida es buena por encima de todo; es buena por si misma; el razonamiento no le añade nada. No se es feliz por viaje, éxito, placer. No, se es feliz porque se es feliz. La felicidad es el sabor mismo de la vida. Como la fresa tiene gusto a fresa, así la vida sabe a felicidad. El sol es bueno; la lluvia es buena; todo ruido es música. No es que estemos condenados a vivir; vivimos ávidamente. Queremos ver, tocar, valorar; queremos desplegar el mundo. Todo viviente es como un paseante de la mañana.” Y añade Alain que “incluso las penas, la fatiga, las pruebas, todo eso tiene aún un sabor de felicidad, porque todo eso tiene aún un sabor de vida. Existir es bueno; no algo mejor que otra cosa; porque existir es todo, y no existir no es nada. Si no fuese así, ningún viviente nacería, ningún viviente duraría.

lunes, 27 de abril de 2026

Las necesidades primordiales del hombre

Como afirmó Frazer,“vivir y hacer vivir, comer y engendrar hijos, tales han sido las necesidades primordiales del hombre en el pasado, y tales serán las necesidades primordiales del hombre en el futuro mientras el mundo exista. Se pueden añadir otras cosas para enriquecer y embellecer la vida humana, pero si antes no fueran satisfechas estas necesidades, la propia humanidad dejaría de existir”. 


miércoles, 21 de enero de 2026

Cuando se pierde el sentido de Dios, también el sentido del hombre queda amenazado

Juan Pablo II escribe que “cuando se pierde el sentido de Dios, también el sentido del hombre queda amenazado y contaminado, como afirma lapidariamente el Concilio Vaticano II: “La criatura sin el Creador desaparece... Más aún, por el olvido de Dios la propia criatura queda oscurecida.El hombre no puede ya entenderse como “misteriosamente otro” respecto a las demás criaturas terrenas; se considera como uno de tantos seres vivientes, como un organismo que, a lo sumo, ha alcanzado un estadio de perfección muy elevado. Encerrado en el restringido horizonte de su materialidad, se reduce de este modo a “una cosa”, y ya no percibe el carácter trascendente de su existir como hombre.”


martes, 19 de agosto de 2025

Vivir y hacer vivir

Afirma Frazer que “vivir y hacer vivir, comer y engendrar hijos, tales han sido las necesidades primordiales del hombre en el pasado, y tales serán las necesidades primordiales del hombre en el futuro mientras el mundo exista. Se pueden añadir otras cosas para enriquecer y embellecer la vida humana, pero si antes no fueran satisfechas estas necesidades, la propia humanidad dejaría de existir” (La Rama Dorada, parte IV, volumen I, pág. 5).


domingo, 4 de mayo de 2025

El mal prueba la existencia de Dios

Si Dios existe, ¿de dónde viene el mal?, Tomás de Aquino responde que “si el mal existe, Dios existe. Pues el mal no existiría si desapareciese el orden del bien, cuya privación es el mal. Y tal orden no existiría si Dios no existiera”. El mundo, aunque imperfecto, con el mal dentro de sí, existe; por tanto, Dios existe. El mal necesita de un sujeto en el que encontrarse (no habría ceguera sin alguien que se ve privado de la vista). Sin paradoja alguna, el mal prueba la existencia de Dios.

sábado, 8 de febrero de 2025

Los humanos creamos cosas al convertirlas en objetos de nuestros pensamientos y conversaciones



Charles S. Peirce

Charles S. Peirce, definió “cosa” como todo aquello de lo que podamos hablar y sobre la que podamos pensar. En otras palabras, somos nosotros, los humanos, los sujetos, los seres sensibles y pensantes, quienes (dotados de conocimiento y de autoconciencia) creamos cosas al convertirlas en objetos de nuestros pensamientos y conversaciones. Dicho esto, Peirce sigue los pasos de René Descartes, quien, al buscar la prueba última e incuestionable de la existencia (es decir, para no ser engañado por algún malévolo y astuto ser mitológico que me hiciera creer en la existencia de algo que no es más que un producto de mi imaginación) estableció que esa acción de buscar en particular era la prueba definitiva que cualquiera necesita para estar seguro de existir. Como no puede haber duda sin un ser que dude, ni un pensamiento sin un ser que piense, la experiencia de dudar y de pensar es en sí la prueba, necesaria y suficiente, para estar seguro de existir. Y por ese acto de dudar y de pensar, nosotros, los seres humanos, somos diferentes del resto de la creación, que no piensa.
Las “cosas” destinadas al consumo mantienen su utilidad para el consumidor, su única razón de ser, en la medida en que su capacidad para proporcionar placer no disminuya. Uno no suele jurar lealtad a los bienes de consumo (las “cosas”) que uno compra en una tienda; el consumidor no se compromete a que se queden a vivir con él después de que los placeres y las comodidades que proporcionan se hayan agotado. Proporcionar los placeres o las comodidades prometidas es el único uso de los bienes que se compran. Una vez que ya no proporcionan placeres o comodidades, o una vez que el consumidor/usuario advierte la probabilidad de obtener una mayor satisfacción o en otro sitio, esas cosas pueden ser, deben ser y generalmente son relegadas y sustituidas. Este patrón de cliente-bien de consumo o usuario-utilidad se está aplicando a la interacción entre seres humanos y ha penetrado en todos nosotros, consumidores en una sociedad de consumidores, desde la más tierna infancia y a lo largo de toda la vida. Esa penetración tiene una responsabilidad importante en la fragilidad actual de los lazos humanos y en la liquidez de las asociaciones y las sociedades humanas. Y esa fragilidad y revocabilidad de los vínculos humanos se convierten a su vez en una fuente permanente de miedo a la exclusión, al abandono y a la soledad, que amenazan a tantos en la actualidad y causan tanta ansiedad espiritual e infelicidad, escribe Zygmunt Bauman.

sábado, 28 de diciembre de 2024

En un instante, no sólo había algo sino todo lo que podría existir

Mucho, mucho antes, en el origen de todas las cosas, hace unos 13.700 millones de años según los últimos cálculos, la mesa ya estaba servida para el nacimiento de nuestro planeta. Ese momento de creación sigue siendo el más elusivo e incomprensible, el evento más definitivo en la historia del universo. Se trató de una singularidad, una transformación de nada a algo que sigue estando fuera del alcance de la ciencia moderna o de la lógica de las matemáticas.
En el comienzo todo el espacio, toda la energía y toda la materia nacieron a partir de un vacío inescrutable. Nada. Luego algo. Esta idea escapa a nuestra capacidad de elaborar metáforas. Nuestro universo no apareció donde sólo existía el vacío, porque antes no había volumen y no había tiempo. Nuestro concepto de la nada implica el vacío; antes no existía nada que contuviera el vacío. Entonces, en un instante, no sólo había algo sino todo lo que podría existir, todo al mismo tiempo, escribe Robert Hazen, que imparte la materia de Ciencias de la Tierra en la George Mason University.


sábado, 23 de noviembre de 2024

Los hombres hacen su historia bajo las circunstancias legadas por el pasado

Para Marx los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Cada individuo es un mundo que merece existir con dignidad

La historia, incluida la historia personal de cada uno de nosotros, por lo general no es un círculo, sino una línea. Es una línea retorcida, es cierto, una línea que retrocede y se curva, que a veces gira y se cruza consigo misma, que a veces dibuja bucles, pero, a pesar de todo, es una línea y no un círculo, escribe Amos Oz, considerado como uno de los más importantes escritores contemporáneos en hebreo.
En el capítulo 31 de Avot de Rabbi Natan, Rabí Nehemías expresa en pocas palabras la idea nuclear del humanismo. “Una sola persona es equivalente a todas las obras de la creación”. El humanismo implica pluralismo, es decir, el reconocimiento del derecho de las personas a ser diferentes, y de que cada individuo es un mundo que merece existir con dignidad.

domingo, 23 de junio de 2024

La causa del universo es un Dios personal

El filósofo estadounidense William Lane Craig sostiene que “la existencia de Dios es la causa del universo”. Asimismo, sostiene como premisa principal que el universo tiene un comienzo en el tiempo. Las premisas de tal argumento se clasifican de la siguiente manera:1.Todo lo que comienza a existir tiene una causa. 2. El universo comenzó a existir.3. Por lo tanto, el universo tiene una causa. La primera premisa parece lógica, ya que, nada surge de la nada. Se basa en el principio de la causalidad. Es más probable que todo lo que existe tenga una causa por los principios físicos, que nos dicen que que algo surja de la nada es incoherente. Y como lo expresa Craig “en relación al universo, si originalmente no había absolutamente nada (ni Dios,ni espacio,ni tiempo), entonces, ¿cómo pudo llegar a existir el universo?”
Muchos ateos consideran que el universo siempre ha existido, pero este argumento no tiene suficiente respaldo científico actual. Sería que el universo es eterno e infinito, pero en los estudios de la energía (según la ley de la termodinámica) el universo ya debería de estar en un estado de muerte térmica (que es cuando la energía del universo es la misma en todos sus puntos). Por lo tanto, es razonable pensar que el universo comenzó a existir y no es eterno, ya que se habría quedado a estas alturas de la “eternidad” sin energía utilizable, “no habría calor, ni luz, ni vida”. Se ha comprobado por medios científicos que el universo está en expansión, y que tuvo un punto de comienzo en el pasado.
La causa del universo es un Dios personal, debido a que cumple con las características para causar tal acontecimiento, el deseo de comenzar el universo.El universo es materia, tiempo y espacio y estos necesariamente comenzaron a existir. Por lo tanto, la causa del universo tiene que ser inmaterial, atemporal, “a-espacial”, increíblemente poderosa y autoexistente. También tendría que ser un agente personal quien, libremente, eligiera crear una consecuencia en el tiempo.

viernes, 21 de junio de 2024

Existir ya es en sí una maravilla

“Existir ya es en sí una maravilla, aunque nos pasen cosas malas, porque podríamos no existir», apunta el poeta García-Máiquez. Chesterton dice que “atreverse a pensar es atreverse a ser hijo de Dios”. La filósofa Mercedes Martínez lamenta que hoy “se ha sacado a Dios de la ecuación para explicar el mundo”, y considera que es necesario recuperar el pensamiento del británico frente al colapso “moral, económico y político” de la sociedad. La filósofa destaca la admiración de Chesterton por la humildad del pensamiento medieval y su rechazo a la soberbia de la modernidad. “Para él, toda la modernidad es una herejía, una en la que los herejes se enorgullecen de estar en el error”, apunta Martínez.

sábado, 16 de diciembre de 2023

Cuando el hombre no tiene nada a que agarrarse

Jean-Paul Sartre escribe que cuando el hombre se da cuenta de que existe y de que va a morir, y de que no tiene nada a lo que agarrarse, entonces esto crea angustia. Sartre dice que el hombre se siente extranjero en un mundo sin sentido. La sensación del hombre de ser un extranjero en el mundo, crea un sentimiento de desesperación, aburrimiento, asco y absurdo.
Para Sartre la libertad del hombre es una condena. "El hombre está condenado a ser libre. Condenado porque no se ha creado a si mismo y sin embargo es libre. Porque una vez que ha sido arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace”.
Para Sartre nuestra propia existencia contribuye a decidir como percibimos las cosas en el espacio. Si algo es inesistencial para mi, no lo veo. Cuenta como ejemplo Joostein Gaarden “el hecho de que si estas enamorado y esperas que tu amado te llame por teléfono, entonces “oyes” toda la noche que no llama. Captas precisamente el hecho de que no llama. Si vas a esperarlo al tren, y sale un montón de gente sin que tu veas a tu amado, entonces no ves a todos esos otros. No hacen más que estorbar, no significan nada para ti. Lo único que captas es que él no está allí”.


viernes, 16 de junio de 2023

La vida quiere ser, y querer ser es querer no ser la nada

Si el hombre cuando vive y para vivir tiene que manejar las cosas, tiene que comer los frutos, protegerse de la lluvia y, en fin, hacer una porción de cosas; si el hombre, cuando se ocupa y preocupa de las cosas, no tuviese el arranque de afirmar que esas cosas no son la nada, sino algo, el hombre no podría vivir. Justamente el vivir y ocuparse el hombre con las cosas arranca de que él a sí mismo en el fondo de su alma se dice: algo es esto, ¿qué es esto? y se pone en busca del ser. Cuando tropieza con alguna dificultad, cuando encuentra los límites de su acción, cuando ve que su acción no puede llegar a un término completo, sino que hay obstáculos para ella, entonces el hombre siente la angustia y ve ante sí el espectro de la nada; y reacciona contra esa angustia y contra ese espectro de la nada, suponiendo que las cosas son y buscándoles el ser por los medios científicos que tenga a su mano, con el pensamiento, con los aparatos en el laboratorio, etc. Pero ese ser (el ser de las cosas reales, de los objetos ideales, el ser de los valores) todo ese ser que está “en” mi vida, está en mi vida como negación de la nada; surge en mi vida porque la vida no quiere la nada; porque la vida quiere ser, y querer ser es querer no ser la nada. Llegamos aquí a una transformación profunda en el sentido que puede darse a un adagio metafísico cristiano, que es aquel de que “ex nihilo omne ens qua ens fit” (de la nada es de donde nace todo ente en cuanto ente). El ser no sería plenamente existencia, si no estuviese por decirlo así flotando sobre el inmenso abismo de la nada. Porque justamente para salvarse del abismo de la nada, para afirmarse como ser para seguir siendo, para existir como ente, es por lo que el hombre hace todas esas cosas de pensar el ser de las cosas, de discurrir la ciencia, la alimentación, el vestido, la civilización, todo eso, escribe Manuel García Llorente.

domingo, 16 de abril de 2023

Para librarse del mundo y ser completamente libre, hay que perdonar

Caín matando a Abel (Monasterio Viejo de San Juan de la Peña, S. XII).

“Si Dios no existe, todo está permitido”, dice Dostoyevsky por medio de uno de sus personajes. Pero ese descubrimiento le horroriza, pues entonces todo se vuelve indiferente y la vida no tiene sentido. La nada del pecado, la desesperación absoluta en que éste sume al hombre. “Si no hubiese estado solo, si nadie me hubiese amado ni yo hubiese amado a nadie, todo esto (su confesión liberadora) no habría acontecido”. Desde la venida de Cristo, nadie está solo, hay una mano misericordiosa que se ofrece, a la cual es muy difícil sustraerse,dirá Charles Moeller.

Esteban Verkhovenski, en Los demonios dice: “Para librarse del mundo y ser completamente libre, hay que perdonar, perdonar, perdonar. Perdonemos a todo el mundo y perdonemos siempre. Así podernos esperar que nos perdonen a nosotros siempre. Si. Porque todos somos culpables unos con otros, todos culpables”. Paciencia, humildad, perdón, deseo de expiación, no son más que la sombra misericordiosa de Dios. Verkhovenski a punto de morir dice: “La sola idea constante de que existe algo infinitamente más justo e infinitamente más dichoso que yo, me llena ya de una emoción y una gloria sin límites. Más para ser feliz, el hombre necesita saber y creer en cada instante que existe en otra parte una felicidad perfecta y plácida para todos”. Moeller escribe que la caridad de Dios para con nosotros, su justicia misericordiosa es la llave de oro que abre todo y resuelve todos los problemas.


viernes, 3 de febrero de 2023

Es lógico esperar que se nos plantearan problemas por el mero hecho de existir

Manuel J. Smith, psicólogo, cuenta que no solo es lógico esperar que se nos plantearan problemas por el mero hecho de existir, sino que es igualmente lógico prever que seremos todos perfectamente capaces de enfrentarnos eficazmente a esos problemas. Si no existiera en nosotros una capacidad hereditaria para enfrentarnos a toda clase de problemas, la especie humana habría dejado de existir hace ya mucho tiempo. Contrariamente a lo que trompetean los profetas apocalípticos, los seres humanos somos los organismos más perfectos, más adaptables, más inteligentes y más resistentes. 

jueves, 2 de febrero de 2023

El solo hecho de existir es un privilegio

G. K. Chesterton escribe que “el principio primordial de que, con todo, el solo hecho de existir es un privilegio invaluable y maravilloso. Aquello era ni más ni menos que lo que ahora expresaría diciendo que hemos de alabar al Señor por habernos creado de la nada, pero entonces lo vertí en un librillo de poemas, hoy felizmente inencontrable, en el que describía (por ejemplo) a un bebé nonato que prometía ser bueno con tal de que le dejaran sencillamente ser lo que fuera, o en el que preguntaba qué terribles transmigraciones o martirios había tenido que padecer antes de mi nacimiento para ser considerado digno de contemplar una planta de diente de león. En suma, pensaba entonces, como sigo pensando hoy, que el solo hecho de existir por un breve instante y poder ver la blanca luz del día proyectada en un muro gris, debiera bastar para refutar el pesimismo de aquella época”.

jueves, 24 de noviembre de 2022

Vivir largo tiempo depende del destino, vivir satisfactoriamente de tu alma


Decía Séneca que “todos los días hacemos reproches al destino: ¿Por qué éste ha sido arrebatado en medio del curso de su vida? ¿Por qué aquél no es arrebatado? ¿Por qué prolonga una ancianidad molesta para sí y para los demás?.¿Juzgas acaso, te lo ruego, más razonable que tú obedezcas a la naturaleza, o que la naturaleza te obedezca a ti? ¿Qué importa, en verdad, cuán presto salgas del lugar del que debes salir? No hemos de preocuparnos de vivir largos años, sino de vivirlos satisfactoriamente; porque vivir largo tiempo depende del destino, vivir satisfactoriamente de tu alma. La vida es larga si es plena; y se hace plena cuando el alma ha recuperado la posesión de su bien propio y ha transferido a sí el dominio de sí misma. ¿De qué le sirven a ese hombre ochenta años transcurridos en la inactividad? Es que no ha vivido, sino que se ha demorado en la vida, y no ha muerto tardíamente, sino lentamente. “Ha vivido ochenta años.” Importa saber desde qué día comienzas a contar su muerte. “Pero aquél ha muerto en su juventud.” En cambio, ha cumplido las obligaciones de un buen ciudadano, de un buen amigo, de un buen hijo; no ha claudicado en ningún deber. Aunque el tiempo de su vida sea incompleto, su vida es completa. Ha vivido ochenta años. Mejor, ha existido ochenta años, a menos que digas que ha vivido como decimos que viven los árboles.” 

martes, 21 de junio de 2022

Nada puede surgir de la nada

Lucrecio

Ex nihilo nihil, nada puede surgir de la nada. La encontramos en un filósofo, Lucrecio, quien en su poema De rerum natura escribió que no existe algo que se produzca a partir de la nada: nihil posse creari de nihilo. Sólo Dios es creador. El concepto de creación de los padres de la Iglesia y de los escolásticos era el mismo que en Lucrecio, pero la teoría fue diferente: la creatividad existe, pero el hombre es incapaz de ella.

domingo, 3 de octubre de 2021

Providencia


La Providencia es para Vico un sistema ordenado de leyes sobre el que discurre el acontecer histórico. El hombre, desde las épocas más primitivas, lo ha reconocido así y por ello no existe sociedad alguna que no haya sido edificada sobre una conciencia religiosa providencialista. El ateísmo es estéril y la religiosidad, fecunda; es éste uno de los principios fundamentales que la Providencia ha sellado en el hombre. Los pilares sobre que se asientan las sociedades primitivas (matrimonio, propiedad, agricultura, derecho) son de naturaleza religiosa y, sin ella, no hubieran podido llegar a existir.


El elemento primordial, el de la mutua dependencia del hombre y la conciencia religiosa. Cuanto más retrocedemos en el tiempo, con más claridad percibimos el hecho de que el hombre siente la necesidad de una protectora presencia de Dios contra las fuerzas de la Naturaleza. Al principio los hombres llegan a Dios solamente por vía de temor. Adivinar viene de divino, señala Vico, y todas las sociedades primitivas han creído posible predecir el futuro porque creen que existe un orden previsible, es decir, providencial. Este orden es científicamente comprobable, dice Luis Suarez,  pues las pasiones humanas parecen condenar a las sociedades a desaparecer y, sin embargo, la humanidad dura precisamente merced a estas pasiones. Es la Providencia, afirma Vico, la que convierte ferocidad en valor militar, codicia en espíritu mercantil, soberbia en ciencia o ambición en autoridad política. No de una manera directa, excepcional, como creía Bossuet, sino de un modo tan simple y natural que coincide en todo con el propio acontecer histórico.