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lunes, 24 de agosto de 2026

Marx creía que los individuos son un reflejo del mundo en el que viven

Karl Marx
Karl Marx era un judío burgués en una ciudad predominantemente católica, de un país cuya religión oficial era el protestantismo evangélico. Murió ateo y apátrida, habiendo dedicado su vida a predecir el derrocamiento de la burguesía y la disolución del Estado-nación. En este distanciamiento de la religión, de la estructura de clases y de la nacionalidad personificaba la alienación, a la que identificaba como maldición infligida por el capitalismo sobre la humanidad. Tal vez este respetable alemán de clase media pueda parecer poco representativo de las masas oprimidas, pero su emblemática posición social no hubiese sorprendido al propio Marx, que creía que los individuos son un reflejo del mundo en el que viven.
Su hija Leonor afirmaba que su padre “era un narrador de historias incomparable, excepcional”.

martes, 28 de abril de 2026

Tránsito de la vida a la muerte

Antonio de Gregorio Rocasolano
Antonio de Gregorio Rocasolano (1873-1941), catedrático de Química general de la Universidad de Zaragoza,Einstein visitó su Laboratorio de Investigaciones Bioquímicas cuando vino a España en 1923. Sus creencias católicas se ponen de manifiesto en el libro De la vida a la muerte, en cuyo prólogo comenta que “al estudiar el desarrollo de la vida y el tránsito de la vida a la muerte, surge el impulso religioso que no puede disimularse cuando se medita sobre estas ideas. Es cierto que esta inclinación religiosa origina algunas concepciones fantásticas; pero quien se oriente tomando como guía la Revelación y las enseñanzas del Creador, que quiso hacerse hombre para que pudiéramos comprenderle, queda libre de fantasías inútiles y de vacilaciones perturbadoras de la serenidad espiritual que precisa para interpretar los hechos experimentales que aparecen en el Laboratorio de Química cuando se estudian sin pasión estos problemas biológicos. En el momento actual los eclecticismos doctrinales, las medias tintas, han desaparecido, y en el continuo batallar que es la vida del hombre sobre la tierra, solo quedan en pie, cual gladiadores en plena lucha, la tradición espiritualista de la Iglesia Católica, con toda su fecundidad, difundiendo por el mundo el amor a Dios y al prójimo que enaltece la vida y nos prepara otra mejor, y el materialismo ateo bárbaramente lógico cuando actúa, porque si para el hombre, como para las fieras, no hay más vida que la presente, debe vivir como mejor pueda, aunque para conseguirlo tenga que atropellar todo usando de armas traidoras para derribar eso que sus sabios dirigentes llaman convencionalismos crueles, es decir, cuanto constituye el firme cimiento de la civilización cristiana”.


sábado, 4 de abril de 2026

El contrapunto entre dos maestros del cine

Andréi Tarkovski, con la convicción de que no creía en un arte sin Dios, dejó un testamento espiritual y poético extraordinario. Lo mismo hizo Ingmar Bergman, pero desde las antípodas: el sueco era un ateo (a su pesar) y lo dejó plasmado en la trilogía de la fe, conocida también como “El silencio de Dios”. Tarkovski era cristiano ortodoxo, pero Bergman, formado en el credo protestante, era ateo. Sin embargo, ambos, en la búsqueda por el sentido de la vida, apoyaron sus obras en los misterios de Dios.
En el caso de Bergman, además de su trilogía (Como en un espejo (1961), Los comulgantes (1963) y El silencio (1963)), la película que mejor condensa el drama alrededor de la fe es El séptimo sello (1957). El caballero de las cruzadas, Antonius Block, se bate a duelo con la Muerte en una partida de ajedrez. El drama de Bergman podría estar expresado en la confesión del atribulado Antonius frente a su inexorable destino: “¿Por qué la cruel imposibilidad de alcanzar a Dios con nuestros sentidos? Qué va a ser de nosotros, los que queremos creer y no podemos. Quiero que Dios me tienda su mano, vuelva su rostro hacia mí y me hable”.También el pastor luterano Tomás Ericsson, protagonista de Los comulgantes, una película considerada por el propio Bergman como una de las más íntimas y personales, ha perdido su fe y amor en Dios tras la muerte de su esposa. Aun así, sigue cumpliendo los oficios sin ofrecer ningún consuelo espiritual a los creyentes de la pequeña comunidad rural en la que vive. Al final, antes de dar comienzo a una misa en una iglesia completamente vacía, es el acólito interpretado por el gran Algot Frövik quien se le acerca y le dice: “Pienso en Getsemaní, en Cristo solo en la cruz. Cuando vinieron a detenerlo, sus apóstoles se escaparon. Cristo les había hablado durante tres años enteros, y lo dejaron solo. Eso sí que debió ser sufrimiento, quedarte solo justo cuando necesitas confiar en alguien. Pero no fue eso lo peor; pensó que su Padre lo había abandonado. Creyó que todo lo que había predicado era mentira. Mientras leía la Pasión, creí entrever un sufrimiento mucho peor que el físico; Cristo tuvo grandes dudas minutos antes de morir. Ése debió de ser el más cruel de todos los sufrimientos, me refiero al silencio de Dios”. 
Andréi Tarkovski
Los personajes de Tarkovski también se sienten desolados, pero el director elige para ellos un camino de salvación. En su libro Esculpir en el tiempo, el director declara: “El arte es oración. Eso lo dice todo. A través del arte, el hombre expresa esperanza. Todo lo demás es irrelevante. Todo lo que no expresa esperanza y no está construido sobre una base espiritual, no tiene nada que ver con el arte”. Al igual que Alexander, el protagonista de su última película, El sacrificio, Tarkovski sostenía que la crisis espiritual generaba la necesidad de encontrarse a uno mismo, y era a través de esa búsqueda que la curación podía producirse. “En El sacrificio el protagonista, Alexander, es un hombre débil pero honesto y pensante, capaz de autosacrificarse por un ideal más alto. Alexander rompe las reglas del comportamiento socialmente admitido como normal, sabe que pasará por tonto o loco, pero está consciente de la Realidad Última de la cual él todavía cree que depende el destino del mundo”, explicó el artista ruso. Después de reconocer en Tarkovski al mejor de todos los cineastas de su generación, Bergman dijo: “Toda mi vida he martillado las puertas de los cuartos en los que Tarkovski se mueve tan naturalmente. Sólo en algunas ocasiones he logrado entrar. La mayoría de mis esfuerzos conscientes han resultado en errores penosos”. 
Lo interesante del contrapunto entre estos dos maestros del cine, cuyas obras están inspiradas en una profunda espiritualidad, es la cuestión de la fe. ¿Acaso la esperanza en Tarkovski no es el reverso de la irredención en Bergman? ¿Y no es este punto de desencuentro lo que otro gran cineasta, el sueco Dreyer, denominó “el drama objetivo de las almas”? Desde el punto de vista de la fe,  el arte de Tarkovski es una ofrenda, mientras que la obra de Bergman tiene el peso de una pregunta fundamental sin respuesta, escribe Maria Eugenia Arpesella.

domingo, 18 de enero de 2026

La mente humana no puede concebir las cuatro dimensiones

“Lo que me separa de la mayoría de aquellos llamados ateos, es el sentimiento de máxima humildad hacia los secretos y armonías inalcanzables del cosmos”, dice Albert Einstein.  Según Einstein “no sabemos nada en absoluto (sobre Dios y el mundo). Todo nuestro conocimiento no es más que el conocimiento de niños de escuela. Posiblemente sabremos más de lo que sabemos ahora. Pero la naturaleza real de las cosas, esa jamás la sabremos, jamás”. Y agrega que “veo un patrón, pero mi imaginación no puede formar el orden de ese patrón. Veo un reloj, pero no puedo visualizar un relojero. La mente humana no puede concebir las cuatro dimensiones, entonces, como podría concebir a Dios, entonces, como podría concebir a Dios ante quien miles de años y miles de dimensiones son solo uno”.De hecho, confesó en una oportunidad que le molestaba como sus opiniones eran usadas para sustentar el ateísmo. “En vista de la gran armonía del cosmos del cual yo, con mi mente humana limitada, puedo reconocer que aún hay gente que dice que no hay un Dios. Pero lo que realmente me enoja, es que me citen para apoyar esos puntos de vista”.
“El niño sabe que alguien tuvo que haber escrito esos libros, no sabe cómo, no puede entender los lenguajes en los cuales fueron escritos. El niño sospecha levemente de un orden misterioso en el que están ordenados, pero no sabe cuál es. Esa, me parece, es la actitud hacia Dios, incluso del ser humano más inteligente. Vemos al universo ordenado de manera maravillosa y obedeciendo ciertas leyes, y, sin embargo, apenas podemos entenderlas”.


domingo, 23 de junio de 2024

La causa del universo es un Dios personal

El filósofo estadounidense William Lane Craig sostiene que “la existencia de Dios es la causa del universo”. Asimismo, sostiene como premisa principal que el universo tiene un comienzo en el tiempo. Las premisas de tal argumento se clasifican de la siguiente manera:1.Todo lo que comienza a existir tiene una causa. 2. El universo comenzó a existir.3. Por lo tanto, el universo tiene una causa. La primera premisa parece lógica, ya que, nada surge de la nada. Se basa en el principio de la causalidad. Es más probable que todo lo que existe tenga una causa por los principios físicos, que nos dicen que que algo surja de la nada es incoherente. Y como lo expresa Craig “en relación al universo, si originalmente no había absolutamente nada (ni Dios,ni espacio,ni tiempo), entonces, ¿cómo pudo llegar a existir el universo?”
Muchos ateos consideran que el universo siempre ha existido, pero este argumento no tiene suficiente respaldo científico actual. Sería que el universo es eterno e infinito, pero en los estudios de la energía (según la ley de la termodinámica) el universo ya debería de estar en un estado de muerte térmica (que es cuando la energía del universo es la misma en todos sus puntos). Por lo tanto, es razonable pensar que el universo comenzó a existir y no es eterno, ya que se habría quedado a estas alturas de la “eternidad” sin energía utilizable, “no habría calor, ni luz, ni vida”. Se ha comprobado por medios científicos que el universo está en expansión, y que tuvo un punto de comienzo en el pasado.
La causa del universo es un Dios personal, debido a que cumple con las características para causar tal acontecimiento, el deseo de comenzar el universo.El universo es materia, tiempo y espacio y estos necesariamente comenzaron a existir. Por lo tanto, la causa del universo tiene que ser inmaterial, atemporal, “a-espacial”, increíblemente poderosa y autoexistente. También tendría que ser un agente personal quien, libremente, eligiera crear una consecuencia en el tiempo.

lunes, 26 de febrero de 2024

Jerusalén es una parte orgánica e inseparable del Estado de Israel

En diciembre de 1949 Ben Gurión anunció que para el Estado judío era esencial mantener una presencia en Jerusalén: La Jerusalén judía es una parte orgánica e inseparable del Estado de Israel, al igual que es una parte inseparable de la historia de Israel y de la fe de Israel y de la misma alma de nuestro pueblo. Jerusalén es el corazón de los corazones del Estado de Israel.
¿Cómo iban el pueblo judío y el Estado de Israel a superar la catástrofe de seis millones de muertos?En el mito del éxodo el pueblo del antiguo Israel había recordado su viaje a través de la nada del desierto hasta la seguridad de la Tierra Prometida. El moderno Estado de Israel era una creación similar a partir de la cuasianiquilación terrible de los campos de concentración.

Cuando besó las piedras, Abraham Davdevani sintió que el pasado, el presente y el futuro se habían unido: “Ya no habrá más destrucción y el muro no volverá a quedar nunca jamás desierto”. Presagiaba el final de la violencia, el abandono y la separación. Era lo que otras generaciones podrían haber llamado un retorno al paraíso. Los judíos religiosos, especialmente los discípulos del rabino Kook el Joven, estaban convencidos de que la redención había comenzado. Recordaban las palabras pronunciadas por el rabino hacía sólo unas pocas semanas y estaban convencidos de que había hablado inspirado por Dios. De pie ante el muro, el rabino Kook anunció, el día de la conquista, que “por orden del cielo” el pueblo judío “había retornado a casa en las alturas de la santidad y nuestra propia ciudad santa”. Uno de sus discípulos, Israel Stitieglitz, conocido como “Ariel”, dejó el muro y caminó sobre la plataforma del Ḥaram, sin hacer caso de las leyes de pureza y de las áreas prohibidas, manchado de sangre y sucio. “Estuve en el lugar donde el sumo sacerdote entraba sólo una vez al año, con los pies desnudos, después de cinco inmersiones en el mikveh”, recordaba después. “Pero yo estaba calzado, armado y con un casco. Y me dije: Así es la generación de los conquistadores”. Israel había librado la última batalla y era una nación de sacerdotes; todos los judíos podían entrar en el Santo de los santos. Todo el ejército israelí, como el rabino Kook señaló repetidamente, era “santo” y sus soldados podían entrar con atrevimiento en la presencia de Dios.
Incluso los ateos más intransigentes tuvieron experiencia de su Ciudad Santa como realidad sagrada. Como dijo Abba Eban, delegado de Israel ante las Naciones Unidas, Jerusalén “está más allá y por encima, antes y después de todas las consideraciones políticas y seculares”. A los israelíes les resultaba imposible ver la cuestión objetivamente, porque en el muro habían encontrado el alma judía.
Referencia: Historia de Jerusalén de Karen Armstrong

sábado, 6 de enero de 2024

La eterna duda del agnóstico

Un teísta cree explícitamente en la existencia de Dios, sin signo de duda alguna. Un ateo niega con la misma fuerza y convicción que Dios exista. El agnóstico ni cree ni deja de creer en la realidad del ser supremo. El filósofo Soren Kierkegaard comenta las doctrinas fundamentales del agnosticismo. Dice: “Llamemos a eso desconocido Dios. Esto que le damos es sólo un nombre. Querer probar que eso desconocido (Dios) existe, apenas se le ocurre a la razón. Si Dios no existe entonces es imposible demostrarlo, pero si existe, entonces es una locura querer demostrarlo, pues en el momento en el que comienzo la demostración, lo he supuesto como algo dudoso”. Es la eterna duda del agnóstico. Si Dios existe no está dado al ser humano comprenderlo. “Ser agnóstico no es ser ateo, escribe Tierno Galván. La diferencia es tanta, que incluso el Verbo ser cobra diferente valor en uno y otro caso… Hay una clara distinción cualitativa entre ser agnóstico y ser ateo. Cuando se dice que se es ateo, es decir, cuando se niega a Dios, se dice que no se quiere que exista Dios. El ateo, cuando dice no existe Dios, niega y rechaza”. “Al agnóstico, dice Tierno Galván, cuya credulidad no rebasa los límites de lo finito, se le considera por los cristianos desposeído de la fe, aunque admita y crea en un principio rector del mundo”.

El filósofo Ortega y Gasset en 1949, en El hombre y la gente escribió que “Dios mismo, para sernos Dios, tiene que arreglárselas para denunciarnos su existencia”. Pues se las arregló. La denunció. Dice San Juan refiriéndose a Cristo: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios…Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. (Juan 1:1,14). En otras palabras, el apóstol Pablo llega a la misma conclusión que Juan: “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (2ª Corintios 5:19). El filósofo Julián Marías dice en La perspectiva cristiana, de 1999, refiriéndose a Dios que el amor “es su consistencia, el atributo capital desde el cual se lo puede entender, y que es la clave de su relación con el hombre”. Añade, señalando a los agnósticos: “Sólo desde la noción de persona se puede tener esperanza alguna de comprender en alguna medida la realidad de Dios. Y creo que esta operación, posible, iluminaría inesperadamente cuestiones decisivas que permanecen en la oscuridad”.

lunes, 3 de julio de 2023

Estados Unidos es religioso en su médula

La primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos estableció más tarde la separación de la Iglesia y el Estado, la libertad para todas las religiones, pero esa misma Constitución no fue redactada para una colectividad sin Dios. Los ateos quedaban excluidos del proyecto americano como se echaría fuera del templo a los infieles. Así, la primera Toleration Act de 1649, que fomentaba la convivencia de todos los credos y sancionaba a quien usara un lenguaje políticamente incorrecto (llamar a alguien puritano, herético o cismático), castigaba a la vez con dureza a quien negara a Dios o se atreviera a blasfemar. En su primer año como primer vicepresidente norteamericano (1797), Adams ratificó que “nuestra Constitución está hecha sólo para una gente moral y religiosa… Es absolutamente inadecuada para el gobierno de otra clase de comunidad”. Y John Locke, que tanto influyó sobre el pensamiento de Jefferson, destacaba que “la exclusión de Dios, incluso en el pensamiento, lo disuelve todo…”. El poder de esta idea pervive en el alma nacional más allá de las marejadas de carácter laico que han emergido ocasionalmente. “Dios bendiga América” es la frase con la que bien a menudo se culminan las alocuciones de los líderes. Sin la presencia de Dios no hay Estados Unidos….Con frecuencia patente, los políticos, los ídolos, las celebridades en general caen en el desprestigio por causa de comportamientos sexuales que desaprobaría un párroco. En el entendimiento público,Estados Unidos es una nación religiosa, la República es religiosa en su médula. Ningún agnóstico hasta ahora ha podido aspirar a presidirla, escribe Vicente Verdú.

La intervención de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial fue racionalizada como “una cruzada” contra el “mal” que representaba el nazismo. Y lo mismo sucedió en la guerra fría, prolongándose hasta los tiempos del presidente Reagan, que consideraba a la URSS como la morada del mal.

miércoles, 12 de abril de 2023

Desde el siglo XVIII han cobrado empuje ideologías críticas o anticristianas

Si algún factor ha moldeado en profundidad la historia y cultura europea ha sido el cristianismo, de donde se ha expandido a América, Oceanía y parte de África, en menor medida a Asia. No obstante, desde el siglo XVIII han cobrado empuje ideologías críticas o anticristianas: liberales y revolucionarias, marxismo, laicismo o cientifismo radicales… Tales ideologías tienen rasgos propios de religión, como una concepción del mundo y de la vida y una moralidad derivada, por lo que cabría entenderlas como religiones sustitutivas, de hecho han desplazado parcialmente al cristianismo, y hoy un alto porcentaje de europeos, variable según países, se declara agnóstico, ateo o indiferente.

En Europa se ha solido oponer la razón a la religión; pero no solo el poder de la razón es limitado, sino que, como los demás rasgos humanos, aparece como un don, como algo otorgado, que no procede de la voluntad o decisión de ningún ser humano o conjunto de ellos y remite por tanto a algún designio no humano, escribe el historiador Pío Moa.

domingo, 6 de marzo de 2022

Unamuno siente una prevención anhelante de Dios

Miguel de Unamuno

“Nadie, dice Miguel de Unamuno, ha logrado convencerme de la existencia de Dios; pero tampoco de su inexistencia. Los razonamientos de los ateos me parecen de una superficialidad y futileza mayores aún que los de sus contradictores. Y si creo en Dios, o, por lo menos, quiero creer en Él, es ante todo porque quiero que Dios exista, y, después, porque se me revela por vía cordial en el Evangelio y a través de Cristo y de la Historia. Es cosa del corazón.”



Comenta uno de sus biógrafos que lo que le faltaba a Unamuno, y él mismo lo reconoce repetidas veces, es humildad, entrega, que es el camino seguro de la gracia. Y él lo sabía bien. Pero estaba poseído de sí mismo y no renuncia a su engreimiento, a su postura beligerante ante Dios y ante la razón y la vida. En el fondo de su corazón y de su pensamiento, aun en las crisis de sus más rotundas negaciones, siente una prevención anhelante de Dios. Lo que le sucede es que no da un margen de confianza, de crédito suficiente a Dios; y le apremia, pero con orgullo; quiere desentrañarle, interrogarle contradictoriamente, polemizar con él y hacerle a imagen y semejanza de él, Miguel de Unamuno. Dialoga con Él y le arguye, como Job; pero no se le rinde fácilmente como Job, que, al fin, reconoce y acata sus designios ocultos. Él, Unamuno, quiere que Dios tenga razón, pero quiere que la tenga porque se la da él, Miguel de Unamuno.



domingo, 8 de marzo de 2020

El ateísmo está más en los labios que en el corazón de los hombres



El filósofo Francis Bacon escribe: “La Escritura dice: Dijo el necio en su corazón: no hay Dios, pero no se ha dicho: Pensó el necio en su corazón, pues más bien lo dice de memoria, como algo que ya supiera, que como algo que pudiera creer completamente o de lo que estuviera plenamente convencido; pues nadie niega que hay Dios sino aquellos a quienes les parece que no tenía que haberlo. No parece más sino que el ateísmo está más en los labios que en el corazón de los hombres, y esto porque los ateos siempre están hablando de su opinión como si no se sintieran seguros de ella y se alegraran de fortalecerla con el asentimiento de los demás; aún más, veréis ateos que se esfuerzan en conseguir discípulos, como ocurre con otras sectas; y, sobre todo, les veréis que sufrirán por el ateísmo y no se retractarán; siendo así que si ellos creyeran sinceramente que no hubiera tal cosa como Dios ¿por qué se iban a preocupar?” 
Y añade Francis Bacon que “los que niegan a Dios destruyen la nobleza humana, pues en verdad, el hombre es análogo a las bestias por su cuerpo; y si no fuera análogo a Dios por su espíritu, sería una criatura baja e innoble. Análogamente destruyen la magnanimidad y elevación de la naturaleza humana”.

viernes, 4 de octubre de 2019

El marxismo es antinacionalista



Adam Smith y Carlos Marx.

Para los liberales, la propiedad privada es la base misma de la civilización; para Marx y Engels es el obstáculo que mantiene una opresión secular. El liberalismo tendía al agnosticismo, dejando la religión a la plebe inculta. El marxismo declaraba a la religión enemiga radical del progreso humano, por lo que, consecuentemente se declaraba ateo militante. El liberalismo se apoyaba en un concepto moral que consideraba nacido de la razón, mientras que el marxismo entendía la moral como una construcción ideológica más, nacida de los intereses del sistema. El proletariado crearía su propia moral, de acuerdo con sus intereses.

Cartel de la II Internacional

El marxismo es antinacionalista, pues interpreta las naciones como invenciones de las burguesías para garantizarse mercados. Los obreros no tendrían patria, por lo que el partido comunista se fundó como I Internacional en 1864. Dentro de ella estallaron las luchas por el poder con los anarquistas de Bakunin, que rompieron la organización. Una II Internacional, sin anarquistas, se fundó en 1889. La mayor fuerza del marxismo durante largo tiempo fue en el partido socialdemócrata alemán, pero también se extendió por Francia, España, Italia, Rusia y otros países. Bakunin acusaba a Marx de montar una organización ultracentralista, una dictadura que no sería del proletariado sino sobre el proletariado, y más opresiva que los poderes burgueses.

miércoles, 3 de abril de 2019

Mi nombre era legión

C. S. Lewis
Decía Lewis que “un joven ateo no puede defender su fe con demasiado rigor. El peligro le espera en cada esquina. No puedes realizar, ni siquiera puedes intentarlo, el deseo del Padre a menos que estés dispuesto a conocer la doctrina. Todos mis actos, deseos y pensamientos se iban a armonizar con el Espíritu universal. Por primera vez me examiné seriamente con un propósito práctico. Y encontré algo que me aterró: un zoológico de lujurias, un manicomio de ambiciones, una guardería de miedos, un harén de odios mimados. Mi nombre era legión. Por supuesto, no podía hacer nada (no podía subsistir ni una hora) sin recurrir continua y conscientemente a lo que llamaba Espíritu. La sutil distinción filosófica entre esto y lo que la gente corriente llama orar a Dios se hunde tan pronto como empiezas a hacerlo con honestidad. Del idealismo se puede hablar y se puede sentir, pero no se puede vivir”.

domingo, 20 de mayo de 2018

El corazón tiene razones que la razón no conoce.


“El corazón tiene razones que la razón no conoce” (Pascal. Pensamientos, 277). El “espíritu de geometría” utiliza la razón, mientras que el “espíritu de finura” usa el corazón. Cuando Pascal habla de corazón se está refiriendo a la inteligencia no reducida a la razón, no constreñida por las reglas lógicas y por el razonamiento hipotético, sino a la capacidad que tiene la inteligencia humana de penetrar en la esencia de lo real y de captar los principios que rigen la realidad. El “espíritu de finura” hace que se vea la cosa de golpe, de una vez y no mediante un razonamiento progresivo; es la intuición contra el razonamiento, lo infinito contra lo finito, lo inefable contra lo formulable. “Conocemos la verdad no sólo por la razón, dice, sino también por el corazón. De esta última manera conocemos los primeros principios, y es en vano que el razonamiento, que no tiene parte en ellos, trate de combatirlos” (Pascal. Pensamientos, 282). 


Pascal.
Para Pascal el corazón es ese instinto intelectual que capta los primeros principios, pero también una intuición vital que toca las fibras más íntimas del alma, que comprende la naturaleza de ese ser esencialmente paradójico que es el hombre: “una nada frente al infinito, un todo frente a la nada, un medio entre nada y todo”. Ese ser miserable, “gusano imbécil”, “cloaca de incertidumbre”, “desecho del universo”, desgarrado y paradójico, sólo se comprende a sí mismo en referencia a Dios. Pero Dios permanece oculto a la razón, es un deus absconditus, al que sólo se puede acceder mediante el corazón. El corazón es el que siente a Dios y no la razón, porque “Dios es sensible al corazón”. Por eso, las pruebas racionales para demostrar la existencia de Dios, Pascal está pensando en Descartes, están formuladas para convencer a “ateos endurecidos”, pero son estériles, porque llegan a lo sumo al Dios de los filósofos, a un “Dios sin Cristo”, autor de las verdades geométricas; no al Dios personal que salva al hombre y lo saca de su miseria. Pascal no pretende demostrar si Dios existe, para él es una verdad evidente, sino hasta dónde estamos dispuestos a comprometernos con Él.

domingo, 13 de mayo de 2018

Es útil para nosotros que Dios esté oculto en parte.

Pascal decía que si no hubiese oscuridad, el hombre no advertiría su corrupción; de no haber luz, el hombre no esperaría ningún remedio. Así, no sólo es justo sino además útil para nosotros que Dios esté oculto en parte y descubierto en parte, puesto que es igualmente peligroso para él hombre conocer a Dios sin conocer sus miserias y conocer sus miserias sin conocer a Dios. Conocer una sola de estas dos cosas inclina, o a la soberbia de los filósofos, que han conocido a Dios, pero no sus miserias, o a la desesperación de los ateos, que conocen sus miserias sin redentor. Y así como para el hombre es necesario el conocimiento de ambas cosas, también era necesario que la misericordia de Dios nos las hiciera conocer. La religión cristiana lo hace; consiste precisamente en esto.

martes, 26 de diciembre de 2017

Informe sobre la realidad juvenil española .

El Octavo informe general sobre la realidad juvenil española publicado por la Fundación SM entre otras cosas dice que los jóvenes consideran como "muy importante" (por encima del 80% de ellos lo declaran) “la salud” y “la familia”. Todo lo demás está muy por debajo. En el caso de “la política”, un 38,2 % de los jóvenes la consideran “no muy importante” en sus vidas y un 19 % “nada importante”. En el de “la religión” el 33,5 % la consideran “no muy importante” y el 47,7 % “nada importante”. 

Un 13% de los jóvenes españoles va a misa al menos una vez al mes o con más frecuencia, a los que hay que sumar otro 7% que va en festividades como Navidad o Semana Santa. Un 78% no van nunca o prácticamente nunca. Los católicos practicantes o "muy buenos católicos" son un 8% de los jóvenes españoles, mientras que los ateos declarados son casi el 24%. Un cálculo rápido permite deducir que hay sólo unos 280.000 varones católicos practicantes en España entre los 18 y 35 años.

Aunque valoran la familia, el matrimonio les resulta una opción no muy atractiva. Un 32% piensa casarse después de cohabitar con una pareja (pese a todos los estudios que demuestran que la cohabitación aumenta el riesgo de ruptura), sólo un 7,4% piensa casarse sin pasar por cohabitaciones previas y apenas un 3,6% ya está casado. Un 31% excluyen directamente la posibilidad de casarse y un 29% dice que no sabe lo que hará (hace diez años, sólo un 17% decía no saber lo que haría). 

Los autores del estudio señalan además que quizá por primera vez en la historia, ser viejo protege contra la pobreza, y ser joven aboca a ella: los pensionistas han capeado razonablemente bien la crisis, mientras que los jóvenes, incluso con trabajos, están en la precariedad: "No tenemos vejez desasistida pero asistimos a la inédita aparición de jóvenes con perspectivas vitales quebradas o, incluso, en situación de pobreza", afirma en el informe José Juan Toharia, presidente de Metroscopia.

El informe constata cada vez más laxitud moral: "Se ha producido un paulatino pero cada vez más acelerado aumento de la laxitud moral frente a todos los comportamientos propuestos, incluidos los que implican violencia física, el terrorismo, la violencia de género o la pena de muerte, como los familiares-sexuales. La aceleración de esta erosión es sorprendente dentro de la segunda etapa habida cuenta de los diferenciales, desde el Informe de 2005 hasta el presente, es decir, durante el período de crisis, y apunta cada vez con más claridad a la pérdida de sensibilidad moral y a esa incipiente “ceguera moral” de la que habla Zygmunt Bauman.
La eutanasia y el divorcio tienen menos aceptación que en 2005, y el aborto, después de muchos años de debates sobre las leyes abortistas, sólo ha ganado, 0,4 décimas más de apoyo. En cuanto a instituciones, desde 2005 la Iglesia ha ganado algo de confianza de los jóvenes (del 21% a casi el 23%), mientras que otras instituciones caían en picado: los sindicatos, la prensa, el Parlamento y la monarquía. Ganaban confianza las Fuerzas Armadas, la Policía y las multinacionales.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Ante la muerte.

Transito glorioso de San Francisco.
Escribe Norman Maller que en el diálogo entre el ateo y el místico, el ateo está del lado de la vida no dialéctica, dado que concibe la muerte como vacío puede, sin importar lo cansado o desesperado que esté, no desear nada sino más vida.

El místico, es el único que en última instancia ha elegido vivir con la muerte, y así la muerte es su experiencia y no la del ateo, y el ateo, al evitar las dimensiones sin límites de la desesperación profunda, se ha vuelto él mismo incapaz de juzgar la experiencia. El argumento real que el místico siempre debe presentar es la propia intensidad de su visión, el argumento depende de la visión precisamente porque lo que sintió en la visión es tan extraordinario que ningún argumento pueden explicar lo que se ha convertido para él en la realidad más real.

jueves, 2 de febrero de 2017

El ecologista alaba al cosmos, mientras que el papa Francisco alaba al paso de la nada al ser.

Decía Chesterton que cuando decimos que el ecologista alaba la creación entera, queremos significar, generalmente, que sólo alaba al cosmos entero. Pero el Papa Francisco cuando alaba precisamente la creación es en cuanto acto de creación. Alaba el paso o transición de la nada al ser.

San Francisco de Asis.
San Francisco de Asís, decía Chesterton, no llamó madre a la Naturaleza; llamaba hermano a un determinado gorrión o jumento. Si hubiese llamado tía a un pelícano o tío a un elefante (cosa que pudo hacer), también hubiera querido
significar que se trataba de criaturas individuales, a las que su Creador asignó un lugar concreto, y no de meras expresiones de la energía evolutiva de las cosas.


San Francisco al igual que el Papa Francisco dan gracias al Creador por todas las maravillas de la naturaleza, mientras el peor momento del ateo es aquel en que se siente agradecido y no sabe a quién dar gracias, según relata el poeta ingles Dante Gabriel Rossetti.

domingo, 23 de octubre de 2016

Miedo al infierno.


Un ateo de buena fe, cuenta Chesterton,con quien discutí en cierta ocasión, me dijo: “Los hombres permanecieron en la esclavitud sólo por miedo al infierno”. Y le hice observar que si hubiese dicho: “Los hombres fueron librados de la esclavitud por miedo al infierno”, hubiera señalado, siquiera, un hecho histórico indiscutible.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Aquí nadie podrá nunca ser ateo.

El hombre al que Dios ha abandonado, aunque vaya todas las tardes al café a charlar y jugar a las cartas con sus amigos, aunque todos los días se divierta y se ría a carcajadas con sus compañeros de clase, aunque se pase el día de conversación con sus amigos, está completamente solo.
Hombre solitario.
Miré en una enciclopedia y el origen de la palabra ateo es el griego athos. Y esa palabra no se refería al que no creía en Dios, sino al hombre solitario abandonado por los dioses. Eso demuestra que aquí nadie podrá nunca ser ateo. Porque aquí Dios no nos abandona aunque queramos.


El hombre al que Dios ha abandonado

Dios no nos abandona aunque queramos.