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lunes, 31 de julio de 2023

Para el desarrollo de toda facultad hay una condición indispensable, el ejercicio

Jaime Balmes, filósofo, en su libro El Criterio escribe que “para el desarrollo de toda facultad hay una condición indispensable, el ejercicio. En lo intelectual, como en lo físico, el órgano que no funcione se adormece, pierde de su vida; el miembro que no se mueve se paraliza. Aun los genios más privilegiados no llegan a adquirir su fuerza hercúlea sino después de largos trabajos. La inspiración no desciende sobre el perezoso; no existe cuando no hierven en el espíritu ideas y sentimientos fecundantes. La intuición, el ver del entendimiento, no se adquiere sino con un hábito engendrado por el mucho mirar.”
“La enseñanza tiene dos objetos, primero, instruir a los alumnos en los elementos de la ciencia; segundo, desenvolver su talento para que al salir de la escuela puedan hacer los adelantos proporcionados a su capacidad. Podría parecer que estos dos objetos no son más que uno sólo, sin embargo no es así. Al primero alcanzan todos los profesores que poseen medianamente la ciencia; al segundo no llegan sino los de un mérito sobresaliente. Para lo primero basta conocer el encadenamiento de algunos hechos y proposiciones cuyo conjunto forma el cuerpo de la ciencia; para lo segundo es preciso saber cómo se ha construido esa cadena que enlaza un extremo con otro; para lo primero bastan hombres que conozcan los libros; para lo segundo son necesarios hombres que conozcan las cosas.”



miércoles, 28 de junio de 2023

El aprendizaje moral del hombre depende de un continuado juicio crítico sobre los ejemplos significativos que nos rodean

Escribe el filósofo Javier Gomá que para cuestiones morales, la definición lógica no agota ni de lejos toda la verdad moral, la cual se revela en toda su plenitud exclusivamente a través de la concreción empírica del ejemplo. Lo que la valentía sea se aprehende solo en un ejemplo tangible de valentía, no a través de los tratados discursivos, porque solo el ejemplo propone a la intuición del hombre, con evidencia sensible, la esencia de la acción enjuiciada. Aquí el ejemplo de la valentía pertenece a la esencia de la valentía, no funciona como la manzana de Newton. El entero aprendizaje moral del hombre, en fin, depende de un continuado juicio crítico sobre los ejemplos significativos que nos rodean.

miércoles, 15 de junio de 2022

Balzac

Balzac

Balzac trabajaba con verdadero frenesí. Ocho, diez, doce, quince libros en un año. Y la mayor parte obras maestras. Sus amigos se extrañaban, sus enemigos acababan por pensar en el milagro. Gavami dice: “En la vida y en los problemas de cada día, Balzac era ignorante y obtuso. Sin embargo, cuando se ponía a trabajar se producía en él un fenómeno singular. Concentrado sobre un punto por una intuición, todas las cosas se hacían claras para él, incluso las más remotas y oscuras”. Y su enemigo Sainte Beuve: “Hay artes secretas y trucos mágicos en ese hombre como los hay en el magnetizador. No pocas mujeres se dejan seducir y atrapar. En otros siglos lo habrían arrestado y juzgado acusándolo de brujería”. El mismo Balzac: “El hecho de que algunos individuos tengan el poder de percibir los misterios y hasta ver concretamente el futuro en el germen de las causas como los investigadores y hombres de ciencia, es el efecto de una facultad posible y reconocida. No hay nada de extraño en eso”. Se podría pensar que Balzac era un improvisador, una pluma fácil y ligera, pero no hay tal. Algunos de los capítulos los escribió hasta catorce y dieciséis veces. En las imprentas sabían que el primer texto desaparecería en la primera corrección de pruebas, el segundo en la segunda y así sucesivamente, hasta obtener el texto definitivo en las pruebas número doce o quince. Es cierto, teniendo en cuenta el volumen total de la obra de Balzac, que había en su capacidad física de trabajo algo prodigioso y sobrenatural.

martes, 10 de marzo de 2020

Neruda


Pablo Neruda
Tengo a la poesía de Neruda por la más rica y liberadora que se ha escrito en castellano en este siglo, una poesía tan vasta como es la pintura de Picasso, un firmamento en el que hay misterio, maravilla, simplicidad y complejidad extremas, realismo y surrealismo, lírica y épica, intuición y razón y una sabiduría artesanal tan grande como capacidad de invención, escribe Vargas Llosa. ¿Cómo pudo ser, la misma persona que revolucionó de este modo la poesía de la lengua, el disciplinado militante que escribió poemas en loor de Stalin y a quien todos los crímenes del estalinismo, las purgas, los campos, los juicios fraguados, las matanzas, la esclerosis del marxismo, no produjeron la menor turbación ética, ninguno de los conflictos y dilemas en que sumieron a tantos artistas?, se pregunta Vargas Llosa. Toda la dimensión política de la obra de Neruda se resiente del mismo esquematismo conformista de su militancia. No hubo en él duplicidad moral, su visión del mundo, cuando escribía de política, era maniquea y dogmática.

sábado, 5 de enero de 2019

El amor ha de ser aprendido

Escribía Stefan Zweig que también el amor ha de ser aprendido, puesto a prueba y experimentado. Nunca o casi nunca, como en el arte, el primer intento da la solución perfecta, esa ley eternamente válida de la psicología, de que una pasión de máximo grado presupone una anterior e inferior como escalón previo, la mostró de manera grandiosa en su obra el mejor conocedor del alma humana, Shakespeare. Quizá el punto más genial de su inmortal tragedia de amor es que no empieza (como lo habría hecho un artista menor y alguien menos conocedor) con la inflamación repentina del amor de Romeo por Julieta, sino, de forma en apariencia paradójica, con Romeo enamorado de una tal Rosalinda. Conscientemente, se antepone un error del corazón a la ardiente verdad, un estadio previo, escolar y medio inconsciente, precede a la maestría; Shakespeare muestra en su espléndido ejemplo que no hay conocimiento sin previa intuición, no hay placer sin previo placer y, para que un sentimiento eleve su llama hasta el infinito, tiene que haber sido excitado y prendido ya una vez. Cuando Romeo se encuentra interiormente en un estado de tensión, porque su alma fuerte y apasionada anhela pasión, la voluntad de amar se tiende al principio de forma tonta y ciega hacia el primer objeto, esa Rosalinda completamente casual, y sólo entonces, cuando se ha vuelto visionario y consciente, cambia ese amor a medias por el amor completo, a Rosalinda por Julieta.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Describir a Dios.

Frederick Copleston
Frederick Copleston dice que no podemos describir a Dios en la misma forma en que describimos un objeto visible como un árbol o un animal, no tenemos una visión o intuición directa de Dios. Y este hecho significa que nuestro acercamiento a la naturaleza divina ha de tener un carácter negativo, en gran parte. Sabiendo que alguna cosa existe o es, hay que averiguar cómo es, para llegar a saber qué es (su naturaleza). Pero, como de Dios no podemos saber lo que es, sino sólo lo que no es, tampoco podemos tratar de cómo es, sino más bien de cómo no es (método negativo). Puede demostrarse cómo no es Dios, despojándole de lo que es incompatible con Él, por ejemplo, de la composición, del movimiento y de cosas parecidas.


Negando sucesivamente ciertas características en Dios, aumentamos, en cierto sentido, nuestro conocimiento de la naturaleza divina. Sabemos, por ejemplo, que Dios no es ni material ni compuesto. Pero, es evidente que, por la aplicación de este método, no obtendremos una comprensión positiva y adecuada de la naturaleza divina. La simplicidad divina, por ejemplo, lo mismo que la infinitud divina, no son una negación. Pero no podemos acercarnos a la realidad positiva, por así llamarla, sino por la vía de la negación. Las cosas de las que tenemos una experiencia son compuestas, finitas y temporales, y sólo llegamos a nuestros conceptos de la simplicidad, la infinitud y la eternidad absolutas por un proceso de negación. Santo Tomás de Aquino  manifiesta que “sin embargo, como nosotros, para conocer lo simple, necesitamos partir de lo compuesto, así también al concepto de eternidad llegamos por el de tiempo”.


domingo, 20 de mayo de 2018

El corazón tiene razones que la razón no conoce.


“El corazón tiene razones que la razón no conoce” (Pascal. Pensamientos, 277). El “espíritu de geometría” utiliza la razón, mientras que el “espíritu de finura” usa el corazón. Cuando Pascal habla de corazón se está refiriendo a la inteligencia no reducida a la razón, no constreñida por las reglas lógicas y por el razonamiento hipotético, sino a la capacidad que tiene la inteligencia humana de penetrar en la esencia de lo real y de captar los principios que rigen la realidad. El “espíritu de finura” hace que se vea la cosa de golpe, de una vez y no mediante un razonamiento progresivo; es la intuición contra el razonamiento, lo infinito contra lo finito, lo inefable contra lo formulable. “Conocemos la verdad no sólo por la razón, dice, sino también por el corazón. De esta última manera conocemos los primeros principios, y es en vano que el razonamiento, que no tiene parte en ellos, trate de combatirlos” (Pascal. Pensamientos, 282). 


Pascal.
Para Pascal el corazón es ese instinto intelectual que capta los primeros principios, pero también una intuición vital que toca las fibras más íntimas del alma, que comprende la naturaleza de ese ser esencialmente paradójico que es el hombre: “una nada frente al infinito, un todo frente a la nada, un medio entre nada y todo”. Ese ser miserable, “gusano imbécil”, “cloaca de incertidumbre”, “desecho del universo”, desgarrado y paradójico, sólo se comprende a sí mismo en referencia a Dios. Pero Dios permanece oculto a la razón, es un deus absconditus, al que sólo se puede acceder mediante el corazón. El corazón es el que siente a Dios y no la razón, porque “Dios es sensible al corazón”. Por eso, las pruebas racionales para demostrar la existencia de Dios, Pascal está pensando en Descartes, están formuladas para convencer a “ateos endurecidos”, pero son estériles, porque llegan a lo sumo al Dios de los filósofos, a un “Dios sin Cristo”, autor de las verdades geométricas; no al Dios personal que salva al hombre y lo saca de su miseria. Pascal no pretende demostrar si Dios existe, para él es una verdad evidente, sino hasta dónde estamos dispuestos a comprometernos con Él.

jueves, 31 de agosto de 2017

Los juicios de valor ético descansan en la intuición.

Según Hutcheson aprehendemos inmediata, emotivamente, tanto los valores de lo bello como los de lo bueno. El órgano cognoscitivo es en el primer caso el “sentido estético”, en el segundo el “sentido moral”. Hutcheson se esfuerza por introducir en la ética el concepto del moral sense. Nuestros juicios de valor ético no descansan en la reflexión ,enseña, sino en la intuición. El valor o el no-valor ético de una acción
no se conoce aplicando a la acción una unidad de medida
general, una norma ética suprema, y midiéndola con ella, sino de un modo inmediato, intuitivo. Así como nuestro sentido visual percibe inmediatamente los colores, el sentido moral percibe las cualidades valiosas de una acción o de una intención.