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domingo, 11 de enero de 2026

Las mentiras deben ser refutadas

La correcta comprensión de la historia es absolutamente esencial para la correcta comprensión del presente; sin ella, no sabemos dónde estamos. Orwell escribió que “quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado”. Estas famosas y antaño familiares palabras son algo más que un acertado comentario agudo de 1984. Son (conscientemente o no) el modo de proceder estándar para gobiernos, medios de comunicación y la industria de la educación actuales, escribe Charles Coulombe. Es por ello, dice Coulombe, que gran parte de lo que esas instituciones presentan como historia es un conjunto de mentiras.La mejor manera de responder a una mentira es refutarla. Esto puede hacerse de dos maneras; mediante un discurso extenso y razonado, con suficientes anotaciones y notas a pie de página para demostrar lo que se afirma, cuando estamos ante alguien que, a pesar de estar errado, busca la verdad; o mediante una réplica contundente y mordaz cuando el objetivo del otro es silenciar o destruir la misma verdad. Es fundamental adaptar la respuesta al interlocutor. A quien busca sinceramente le resultará desagradable una respuesta sarcástica o cáustica, mientras que el mero antagonista ridiculizará cualquier argumentación bien fundada.
Las mentiras deben ser refutadas, pero si son la política de un gobierno, como mostró Orwell, no pueden durar para siempre. Las mentiras contadas por un grupo así provocan la generación de un profundo resentimiento. Si no se alivia diciendo la verdad, ese resentimiento algún día se lo llevará todo por delante.

domingo, 16 de febrero de 2025

El ateísmo ha mutado

El ateísmo ha mutado, y de ser una postura minoritaria ha pasado a ser "el rasgo que define al hombre de nuestro tiempo”, opina el filósofo Carlos Alberto Marmelada. En cuestión de décadas, la sociedad ha rechazado la postura minoritaria de que Dios no existe para asumir "un fenómeno de masas" por el que "la vida se organiza sin tener ninguna referencia a Dios”, expone Marmelada. Del Dios no existe, la sociedad ha interiorizado que Dios no importa. De este modo, el filósofo concluye que "el ateísmo actual ya no es fruto de un razonamiento teórico o una inquietud intelectual" sino que consiste en "vivir sin Dios con absoluta normalidad" en la que bautiza como una "sociedad posatea”.  En ella, la afirmación de que "Dios no existe" está tan asimilada que el ateísmo militante y agresivo ha desaparecido, ya que para los intelectuales ateos contemporáneos "querer probar la inexistencia de Dios sería tan absurdo como intentar demostrarla inexistencia de los gnomos o los unicornios”. El mismo Marx "no se detuvo en demostrar la inexistencia de Dios, es un presupuesto de su pensamiento", y ocurre lo mismo con Nietzsche o Simone de Beauvoir.


miércoles, 20 de mayo de 2020

Vivimos para no vivir en vano



Cuenta el filósofo Fernando Sabater que la experiencia es un aporte esencial en la vida y que vivimos para no vivir en vano, que una de las funciones de nuestra vida es no vivir en vano y que a ese no vivir en vano lo llamamos experiencia, y que por lo tanto, si uno cambia de ideas, cambiará porque la experiencia le ha demostrado que es mejor que cambie, y que si uno mantiene las mismas ideas lo hará en desmedro de su propia experiencia a pesar de que esta le ha mostrado algunas de sus fallas y que en cualquier caso es importante seguir demostrando que la experiencia es algo que tiene valor.

jueves, 26 de marzo de 2020

No podríamos ser humanos sin la existencia de los santos



Los santos recibieron el mensaje, lo digirieron y lo convirtieron en hechos. Por esa razón los llamamos santos. Así pues, no podríamos ser humanos sin la existencia de los santos… Ellos nos muestran el camino (ellos son el camino), y nos demuestran que es posible escoger ese camino, son nuestros remordimientos, escribe el filósofo Zygmunt Bauman. 

sábado, 20 de abril de 2019

La lealtad de los antiguos Estados Confederados


En los Estados Unidos los antiguos Estados Confederados, después de luchar magníficamente en circunstancias muy adversas, demostraron ser aún más excepcionales en la derrota que en la guerra, pues, en general aceptaron la decisión. Volvieron al redil y, si bien las cicatrices de la guerra subsistieron por décadas y el recuerdo reverente de la causa perdida y de los hombres que lucharon por ella nunca desapareció, los Estados jamás intentaron nuevamente abandonar la Unión; ni en ninguna crisis futura dieron ningún motivo de sospecha sobre su lealtad.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Describir a Dios.

Frederick Copleston
Frederick Copleston dice que no podemos describir a Dios en la misma forma en que describimos un objeto visible como un árbol o un animal, no tenemos una visión o intuición directa de Dios. Y este hecho significa que nuestro acercamiento a la naturaleza divina ha de tener un carácter negativo, en gran parte. Sabiendo que alguna cosa existe o es, hay que averiguar cómo es, para llegar a saber qué es (su naturaleza). Pero, como de Dios no podemos saber lo que es, sino sólo lo que no es, tampoco podemos tratar de cómo es, sino más bien de cómo no es (método negativo). Puede demostrarse cómo no es Dios, despojándole de lo que es incompatible con Él, por ejemplo, de la composición, del movimiento y de cosas parecidas.


Negando sucesivamente ciertas características en Dios, aumentamos, en cierto sentido, nuestro conocimiento de la naturaleza divina. Sabemos, por ejemplo, que Dios no es ni material ni compuesto. Pero, es evidente que, por la aplicación de este método, no obtendremos una comprensión positiva y adecuada de la naturaleza divina. La simplicidad divina, por ejemplo, lo mismo que la infinitud divina, no son una negación. Pero no podemos acercarnos a la realidad positiva, por así llamarla, sino por la vía de la negación. Las cosas de las que tenemos una experiencia son compuestas, finitas y temporales, y sólo llegamos a nuestros conceptos de la simplicidad, la infinitud y la eternidad absolutas por un proceso de negación. Santo Tomás de Aquino  manifiesta que “sin embargo, como nosotros, para conocer lo simple, necesitamos partir de lo compuesto, así también al concepto de eternidad llegamos por el de tiempo”.