domingo, 11 de enero de 2026

Las mentiras deben ser refutadas

La correcta comprensión de la historia es absolutamente esencial para la correcta comprensión del presente; sin ella, no sabemos dónde estamos. Orwell escribió que “quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado”. Estas famosas y antaño familiares palabras son algo más que un acertado comentario agudo de 1984. Son (conscientemente o no) el modo de proceder estándar para gobiernos, medios de comunicación y la industria de la educación actuales, escribe Charles Coulombe. Es por ello, dice Coulombe, que gran parte de lo que esas instituciones presentan como historia es un conjunto de mentiras.La mejor manera de responder a una mentira es refutarla. Esto puede hacerse de dos maneras; mediante un discurso extenso y razonado, con suficientes anotaciones y notas a pie de página para demostrar lo que se afirma, cuando estamos ante alguien que, a pesar de estar errado, busca la verdad; o mediante una réplica contundente y mordaz cuando el objetivo del otro es silenciar o destruir la misma verdad. Es fundamental adaptar la respuesta al interlocutor. A quien busca sinceramente le resultará desagradable una respuesta sarcástica o cáustica, mientras que el mero antagonista ridiculizará cualquier argumentación bien fundada.
Las mentiras deben ser refutadas, pero si son la política de un gobierno, como mostró Orwell, no pueden durar para siempre. Las mentiras contadas por un grupo así provocan la generación de un profundo resentimiento. Si no se alivia diciendo la verdad, ese resentimiento algún día se lo llevará todo por delante.

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