sábado, 10 de enero de 2026

Tengo que aceptar mi historia tal como es

Todos queremos ser libres. Pero la libertad puede parecernos esquiva. Tenemos una comprensión de la libertad que es limitada. Para nosotros, la libertad es normalmente una cuestión de ausencia de restricciones. Pensamos que una determinada circunstancia, una determinada persona, una determinada herida nos impide ser libres. Nos pasamos el tiempo quejándonos de esa circunstancia, de esa persona, de esa herida. El planteamiento es falso. Es más, es aburrido, tanto para nosotros como para los demás.
Tengo que aceptar mi vida tal como es, mi historia tal como es, a mí mismo tal como soy. Me hace descubrir que, con bastante frecuencia, lo que limita mi libertad no es, de hecho, lo real, sino mis sueños febriles de cómo debería haber sido lo real. Estas ilusiones me encierran en mí mismo (una prisión lúgubre).


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