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jueves, 26 de febrero de 2026

El ser humano está siempre en una circunstancia

José Ortega y Gasset (Madrid, 9 de mayo de 1883-Madrid, 18 de octubre de 1955) manifiesta que el conocimiento de las circunstancias se impone como una necesidad, de lo contrario el individuo sucumbe. Su tarea es vivir y vivir consiste en que el ser humano está siempre en una circunstancia. A cada instante el sujeto tiene que andar diciendo lo que va a hacer, cómo resuelve el paso de los días, cómo los orienta, es decir, adonde quiere ir, que es una forma de saber a donde va. Es una tarea intransferible, imprescindible para la propia supervivencia como sujeto poseedor de una verdad. Aunque se ponga en manos de otra persona y deje que sea ella quien decida, él es quien decide, aunque su decisión sea que otro dirija el timón…..El no hacer es una forma de hacer puede elevarse a norma de conducta. De nuevo entonces el sujeto puede verse abocado a la errancia o el sonambulismo. Porque no puede darse un solo paso sin anticipar, con más o menos claridad, el porvenir imaginado, lo que va a ser, lo que se ha decidido ser, independientemente del resultado.

sábado, 10 de enero de 2026

Tengo que aceptar mi historia tal como es

Todos queremos ser libres. Pero la libertad puede parecernos esquiva. Tenemos una comprensión de la libertad que es limitada. Para nosotros, la libertad es normalmente una cuestión de ausencia de restricciones. Pensamos que una determinada circunstancia, una determinada persona, una determinada herida nos impide ser libres. Nos pasamos el tiempo quejándonos de esa circunstancia, de esa persona, de esa herida. El planteamiento es falso. Es más, es aburrido, tanto para nosotros como para los demás.
Tengo que aceptar mi vida tal como es, mi historia tal como es, a mí mismo tal como soy. Me hace descubrir que, con bastante frecuencia, lo que limita mi libertad no es, de hecho, lo real, sino mis sueños febriles de cómo debería haber sido lo real. Estas ilusiones me encierran en mí mismo (una prisión lúgubre).


viernes, 9 de enero de 2026

La persona cínica puede decir hoy una cosa y mañana la contraria

Para  Oscar Wilde el cínico es el hombre  que conoce el precio de todas las cosas y el valor de ninguna. El personaje de Vautrin, en Papá Goriot, de Balzac dice que “un hombre que se jacta de no cambiar nunca de opinión es un hombre que quiere ir siempre en línea recta, un necio que cree en la infalibilidad. No hay principios, solo acontecimientos. No hay leyes, solo hay circunstancias. El hombre superior adopta los acontecimientos y las circunstancias para poder manejarlos”.
La persona cínica no es incoherente, sino extremamente coherente con su colección de principios. Puede decir hoy una cosa y mañana la contraria, todo depende del precio que haya que pagar en cada caso, manifiesta el escritor Rafael Gomez Perez.
Un ejemplo de hasta dónde ha llegado el virus del cinismo es la casi desaparición del lenguaje usual de la palabra honor. La expresión palabra de honor casi solo se usa para describir un tipo de escote en trajes de mujer. La vacuna contra el virus del cinismo está inventada desde hace siglos, se llama honradez, dice Gomez Perez. Viene de honor. La persona honesta responde de sus actos, tanto cuando de ellos se derivan ventajas o premios como cuando ha de arrepentirse y, en su caso, reparar o pedir perdón. Pero en la cultura del cinismo quien se comporta de ese modo, honrado y responsable, puede parecer ingenuo o “inmovilista”.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Los hombres hacen su historia bajo las circunstancias legadas por el pasado

Para Marx los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado.

sábado, 28 de septiembre de 2024

¿Qué tienes propio?

El filósofo suizo Henri Frédéric Amiel,en su libro Diario íntimo escribe: “Humildad. Repítete con frecuencia, y siempre esta frase: ¿qué eres en comparación a un gran hombre? ¿Y en comparación con los tontos, qué tienes que no sea heredado? Y luego piensa: ¿qué tienes propio? Aparta con el pensamiento todo, lo que has recibido, viajes, lecturas, facilidades, en una palabra, todo tu ambiente y tus circunstancias todas, lo que te ha hecho como eres desde el nacimiento hasta hoy. ¿Qué queda? Tu naturaleza, dirás tú, que ha asimilado todos estos elementos de una manera específica. ¿Pero acaso tu naturaleza no es algo dado? ¿No has nacido? ¿Dónde está, pues, tu obra personal? Puedes reclamar como tuyo el mal que hayas hecho, primera posesión auténtica”.

sábado, 13 de mayo de 2023

El hombre es una posibilidad permanenete

Sándor Márai escribe que “el hecho de que hay algo en el ser humano que ninguna circunstancia,provocada por su propia naturaleza, por más terrible que ésta sea, es capaz de cambiar: de que siempre existe en él algo, no forzosamente algo mejor, sino simplemente algo más, algo diferente, una posibilidad… Los existencialistas piensan que el hombre no es como ha nacido, sino como se hace, en lo que se convierte. Yo, sin verlo muy claro ni enunciarlo con palabras, pensé que el hombre no era como había nacido, ni como se hacía, ni en lo que se convertía, sino que sencillamente era, por encima de todo, una posibilidad permanente”.



miércoles, 1 de marzo de 2023

Nada deja una impresión mayor que la conciencia de que alguien ha trascendido el sufrimiento

Nada deja una impresión mayor, más duradera, en otra persona, que la conciencia de que alguien ha trascendido el sufrimiento, que ha trascendido la circunstancia y está encarnando y expresando un valor que inspira, ennoblece y eleva la vida. Lo que más importa es el modo en que respondemos a lo que experimentamos en la vida. Victor Frankl dice que hay tres valores fundamentales en la vida, el de la experiencia, o de lo que nos sucede; el creador, o de lo que aportamos a la existencia, y el actitudinal, o de nuestra respuesta en circunstancias difíciles.

jueves, 23 de junio de 2022

Modelar la sociedad desconociendo las limitaciones aumenta el sufrimiento y la violencia


“Rechazar la realidad, empeñarse en sustituirla por la ficción, negar la existencia vivida en nombre de otra, inventada, afirmar la superioridad del sueño sobre la vida objetiva, y orientar la conducta en función de semejante premisa, es la más antigua y la más humana de las actitudes, aquella que ha generado las figuras políticas, militares, científicas, artísticas, más llamativas y admiradas, los santos y los héroes, y, acaso, el motor principal del progreso y la civilización. La literatura y las artes nacieron de ella y son su principal alimento, su mejor combustible. Pero, al mismo tiempo, si el rechazo de la realidad desborda los confines de lo individual, lo literario, lo intelectual y lo artístico, y contamina lo colectivo y lo político (lo social), todo lo que esta postura entraña de idealista y generoso desaparece, lo remplaza la confusión y el resultado es generalmente aquella catástrofe en que han desembocado todas las tentativas utópicas en la historia del mundo. Elegir lo imposible, la perfección, la obra maestra, el absoluto, ha tenido extraordinarias consecuencias en el ámbito de lo creativo, del Quijote a La guerra y la paz, de la Capilla Sixtina al Guernica del Don Giovanni, de Mozart, a la segunda sinfonía de Mahler, pero querer modelar la sociedad desconociendo las limitaciones, contradicciones y variedades de lo humano, como si hombres y mujeres fueran una arcilla dócil y manipulable capaz de ajustarse a un prototipo abstracto, diseñado por la razón filosófica con total desprecio de las circunstancias concretas, del aquí y del ahora, ha contribuido, más que ningún otro factor, a aumentar el sufrimiento y la violencia. Los veinte millones de víctimas con que, solo en la Unión Soviética, se saldó la experiencia de la utopía comunista son el mejor ejemplo de los riesgos que corren quienes, en la esfera de lo social, apuestan contra la realidad”, escribe el Premio Nobel Mario Vargas Llosa.

miércoles, 1 de junio de 2022

La vida humana se mueve entre dos elementos

La vida humana en sentido estricto, la de cada cual, se mueve entre dos elementos que no se eligen. Uno de ellos es la circunstancia, que nos es impuesta, con la cual nos encontramos, queramos o no; el otro, la vocación, que no nos es impuesta, porque frente a ella somos libres, pero que nos es propuesta, y si somos infieles a ella, una vez que la hemos ido descubriendo, la consecuencia es la inautenticidad, la falsedad de nuestra vida, escribe el filósofo Julián Marías.

viernes, 19 de noviembre de 2021

Del hombre es la decisión última sobre lo que ha de hacer

El hombre y la mujer más vulgares, dice el filósofo Gerardo López Sastre, conocen mejor sus propias circunstancias y sentimientos (porque los conocen desde dentro, podríamos decir) que lo que pueda conocerlos cualquier otra persona. Esto no significa que los demás no puedan proporcionarle consideraciones que ayuden a su juicio o exhortaciones que fortalezcan su voluntad; pero siempre entendiendo que el juez supremo es el propio individuo. Suya es la decisión última sobre lo que ha de hacer o el estilo de vida que quiera adoptar.