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domingo, 15 de febrero de 2026

El acuerdo UE-Mercosur

En España, los sectores más sensibles al acuerdo (vacuno, azúcar o la producción de biocombustibles asociada a cereales o residuos agrícolas) tienen un peso limitado en su estructura productiva y carecen de una ventaja competitiva clara a escala global. En cambio, España es una potencia agroalimentaria en aquellos segmentos que el acuerdo beneficia de forma directa como son el aceite de oliva, el vino, el porcino, los productos transformados y algunas otras especialidades de alto valor añadido.
El acuerdo elimina progresivamente aranceles que hoy penalizan severamente estas exportaciones. Concretamente, en la actualidad, un 10% en el aceite de oliva, hasta un 35% en vinos y bebidas alcohólicas, un 20% en chocolates y otros transformados. En mercados como Brasil o Argentina, donde existe una clase media urbana creciente y una demanda cada vez mayor de productos europeos, estos aranceles no son un detalle técnico, sino la diferencia entre competir o no. Específicamente, para el vino o el cava que están pasando una crisis de demanda en la UE, el acuerdo con Mercosur es la oportunidad (en singular) de aumentar y diversificar clientes, más aún viendo la evolución de los flujos de comercio con Estados Unidos.
El problema estructural del agroalimentario español no es la capacidad de producción, sino la dificultad para capturar valor. Algunos productos tienen severos problemas de organización de mercado interno, lo cual facilita que entren producciones de países extracomunitarios que no cumplen con los mismos estándares europeos, con los que no hay ningún acuerdo comercial reglado vigente y que provocan según la época del año bajadas en los precios en origen hasta el punto de que los empresarios agrícolas dejen la cosecha sin recoger por ir a pérdidas. Durante décadas, buena parte de los productos agro ha competido en precio, no en diferenciación. El acuerdo UE–Mercosur empuja exactamente en la dirección contraria porque incentiva al productor que exporta calidad, origen y transformación. La protección de más de 350 denominaciones de origen e indicaciones geográficas europeas en los países de Mercosur es uno de los grandes activos del tratado y, paradójicamente, uno de los menos mencionados en el debate público. Para un país como España, cuyo modelo competitivo se apoya crecientemente en figuras de calidad, esta protección es fundamental. 
Buena parte del malestar del sector agrario tiene poco que ver con Mercosur y mucho con decisiones internas de la UE. El desarrollo del Pacto Verde europeo ha elevado costes, reducido márgenes y aumentado la sensación de asfixia regulatoria, sin un acompañamiento financiero suficiente. Bloquear Mercosur no aliviaría las tensiones que sufren los agricultores europeos; simplemente les privaría de nuevas oportunidades de mercado. Para Europa, y para España en particular, reforzar alianzas con regiones afines, diversificar mercados y reducir dependencias no es una opción ideológica, sino una necesidad económica. 
Referencia: Javier Santacruz. The Objetive 

miércoles, 4 de febrero de 2026

La Escuela Austriaca debería denominarse Escuela Española

Aunque existe un acuerdo generalizado en que la Escuela Austriaca nace en 1871 con la publicación del libro de Carl Menger (1840-1921) Principios de economía política, en realidad este autor recoge una tradición del pensamiento de la Europa Continental, que se remonta a los estudios de los teóricos españoles de la Escuela de Salamanca (siglos XVI-XVII), por lo que, stricto sensu, la Escuela Austriaca debería denominarse “Escuela Española”. Así, nuestros escolásticos del Siglo de Oro habían articulado ya los siguientes principios básicos de la Escuela Austriaca: primero, la teoría subjetiva del valor (Diego de Covarrubias y Leyva); segundo, el descubrimiento de que son los precios los que determinan los costes y no al revés (Luis Saravia de la Calle); tercero, la naturaleza dinámica del mercado y la imposibilidad de alcanzar y conocer los datos del equilibrio (Juan de Lugo y Juan de Salas); cuarto, el concepto dinámico de competencia, entendida como un proceso de rivalidad entre vendedores (Castillo de Bovadilla y Luis de Molina); quinto, el redescubrimiento del principio de la preferencia temporal (Martín de Azpilcueta); sexto, el carácter distorsionador de la inflación sobre la economía real (Juan de Mariana, Diego de Covarrubias y Martín de Azpilcueta); séptimo, el análisis crítico de la banca ejercida con reserva fraccionaria (Luis Saravia de la Calle y Martín de Azpilcueta); octavo, el descubrimiento de que los depósitos bancarios forman parte de la oferta monetaria (Luis de Molina y Juan de Lugo); noveno, la imposibilidad de organizar la sociedad mediante mandatos coactivos por falta de información (Juan de Mariana); y décimo, la tradición liberal de que toda intervención injustificada sobre el mercado viola el derecho natural (Juan de Mariana).

viernes, 9 de enero de 2026

La persona cínica puede decir hoy una cosa y mañana la contraria

Para  Oscar Wilde el cínico es el hombre  que conoce el precio de todas las cosas y el valor de ninguna. El personaje de Vautrin, en Papá Goriot, de Balzac dice que “un hombre que se jacta de no cambiar nunca de opinión es un hombre que quiere ir siempre en línea recta, un necio que cree en la infalibilidad. No hay principios, solo acontecimientos. No hay leyes, solo hay circunstancias. El hombre superior adopta los acontecimientos y las circunstancias para poder manejarlos”.
La persona cínica no es incoherente, sino extremamente coherente con su colección de principios. Puede decir hoy una cosa y mañana la contraria, todo depende del precio que haya que pagar en cada caso, manifiesta el escritor Rafael Gomez Perez.
Un ejemplo de hasta dónde ha llegado el virus del cinismo es la casi desaparición del lenguaje usual de la palabra honor. La expresión palabra de honor casi solo se usa para describir un tipo de escote en trajes de mujer. La vacuna contra el virus del cinismo está inventada desde hace siglos, se llama honradez, dice Gomez Perez. Viene de honor. La persona honesta responde de sus actos, tanto cuando de ellos se derivan ventajas o premios como cuando ha de arrepentirse y, en su caso, reparar o pedir perdón. Pero en la cultura del cinismo quien se comporta de ese modo, honrado y responsable, puede parecer ingenuo o “inmovilista”.

jueves, 18 de diciembre de 2025

La paz del corazón tiene un precio


El filósofo Miguel-Ángel Martí afirma que la paz del corazón “tiene un precio y quien la desee tendrá que estar dispuesto a pagarlo”. La calma exige “una clara determinación” que pasa primero por conocer las trampas mentales que nos ponemos a nosotros mismos cuando nos pasa algo con lo que no contábamos. La serenidad no es la mera ausencia de conflictos, sino la comprensión de lo que nos sucede para luego conducirnos por la vida con compasión por el otro y por uno mismo.
Serenidad. Esta es, sin duda, una palabra que al nombrarla evoca paz, dulzura, tranquilidad, sosiego, calma, felicidad...La filosofía de vida actualmente parece mirar a otro lado, solo de soslayo añora la calma como forma de estar en la existencia. Pero no es suficiente para alcanzar la serenidad un desmayado deseo, requiere una clara determinación que troquele de una manera definitiva nuestro espíritu y, por tanto, el modo de comportarnos...
Vivimos hacia fuera cuando sabemos que sin tener el "corazón caliente", reconfortado, abrigado por nuestros propios pensamientos, de nada sirve situarnos en la vanguardia de la diversión...No está sereno quien no tiene nada que le moleste, sino quien entiende, por amor, lo que le sucede.


jueves, 7 de agosto de 2025

El único riesgo que ningún inversor puede eliminar es el riesgo de equivocarse

Por mucho cuidado que se ponga, el único riesgo que ningún inversor puede eliminar por completo es el riesgo de equivocarse. Únicamente si se insiste en lo que Benjamín  Graham denominó el “margen de seguridad”, no pagar nunca un precio excesivo, por interesante que pueda parecer una inversión, se pueden minimizar las probabilidades de cometer un error.


domingo, 15 de junio de 2025

Gran parte del siglo XX fue desperdiciado en intentos fútiles de hacer que la planificación central sustituya a los precios del libre mercado

“Gran parte del siglo XX fue desperdiciado en intentos fútiles de hacer que la planificación central sustituya a los precios del libre mercado. Sin embargo, hacia finales de siglo, país tras país, incluyendo países con gobiernos socialistas y comunistas, ya habían, en gran medida, dejado atrás dichos intentos. Cuando las decisiones económicas salen de las manos de los individuos que operan en un mercado y se ponen en las de expertos de comisiones planificadoras y otras por el estilo, esto suele verse como la transferencia de poder en la toma de decisiones de aquellos con menos conocimiento a aquéllos con más conocimiento, pero, en la mayoría de los casos, se trata en realidad de una transferencia de poder a expertos con menos conocimiento y mayor arrogancia. Los mediocres resultados de la planificación central, que provocó que muchas naciones los dejaran de lado hacia finales del siglo pasado, es algo fácil de entender si se tiene en cuenta la dificultad de procesar el tipo de conocimiento que la habría hecho efectiva”, manifiesta Thomas Sowell que es economista y miembro distinguido de la Hoover Institution de la Universidad Stanford. 

domingo, 11 de mayo de 2025

El imperio que se precipito de golpe al vacío

Según un reciente análisis de los acontecimientos, solo los elevados precios del petróleo en la década de 1970 “evitaron el Apocalipsis”. Pero por entonces eso no era evidente en absoluto. En marzo de 1985, cuando Mijaíl Gorbachov se convirtió en el secretario general del Partido Comunista soviético, la CIA calculó (erróneamente) que la economía soviética tenía más o menos el 60 por ciento del tamaño de la estadounidense. El arsenal nuclear soviético sí era realmente mayor que las reservas de Estados Unidos. Y los gobiernos de lo que entonces se llamaba el Tercer Mundo, desde Vietnam hasta Nicaragua, habían estado inclinándose a favor de los soviéticos durante la mayor parte de los veinte años anteriores. Y, sin embargo, menos de cinco años después de que Gorbachov asumiera el poder el Imperio soviético en la Europa centro oriental se había desmoronado, seguido en 1991 por la propia Unión Soviética. Si ha habido alguna vez un imperio que se precipitara de golpe al vacío, en lugar de ir declinando poco a poco, ha sido el fundado por Lenin.

miércoles, 23 de abril de 2025

En un sistema socialista la sociedad iría empobreciéndose

El presidente de Argentina Javier Milei, impartió una conferencia en la Universidad de Standford ante los estudiantes del Instituto Hoover.Explicó Milei, que el principal argumento de Ludwig Heinrich Edler von Mises contra el socialismo es aquel que señala que, dada la ausencia de precios (los cuales, expuso, informan sobre intercambios de derechos de propiedad) o la distorsión de los mismos como consecuencia de la intervención estatal, en un sistema socialista de planificación central el cálculo económico sería imposible, por lo que la sociedad iría empobreciéndose dada la ineficiente distribución de los recursos que de ello se derivaría. Por eso, explicó, allí donde se aplica el socialismo resulta ser un fracaso en todos los aspectos. Hizo referencia a la incompatibilidad de incentivos que se generan bajo un régimen socialista, puesto que las personas encontrarían que pese a su esfuerzo por prosperar el Estado impediría que se apropiasen del fruto de su trabajo, por lo que llevaría a muchos a concluir que no tiene sentido trabajar, llevando en última instancia a impedir la innovación y el progreso. Por todo ello, como expresó en varias ocasiones, para Milei "la intervención genera daño”.
El presidente definió qué es el mercado "un proceso de cooperación social donde se intercambian derechos de propiedad voluntariamente". Por ello si algo es voluntario no puede haber ningún fallo de mercado en el propio intercambio (lo cual, no obstante, no implica que no pueda haber errores de cálculo). Por eso mismo, el único agente que fuerza la realización de transacciones involuntarias es el Estado, por lo que sólo pueden existir los fallos del Estado, incidiendo además en que, en tanto que el mercado somos nosotros, no deberíamos aceptar que un tercero (el Estado) que no conoce nuestras necesidades ni preferencias nos obligue a efectuar ciertos intercambios y nos diga que estamos equivocados. Respecto a qué es lo que garantiza el crecimiento económico de una sociedad, Milei explicó que los trabajos de Angus Maddison le hicieron ver que, si desde la Revolución industrial el PIB per cápita (que permaneció prácticamente constante durante 1.800 años) creció unas diez veces al mismo tiempo que la población se incrementó otras siete, frente a lo que se creía, la interpretación de Adam Smith al respecto sería la correcta, en lugar de la de Malthus, pues ese proceso mediante el cual más gente se incorporó al mercado y, al mismo tiempo, aumentó la productividad, implicó la presencia de rendimientos crecientes.
Si bien el análisis macroeconómico previo empleaba modelos de naturaleza intertemporal en los que la tasa de interés era determinada por la interacción entre ahorro e inversión, Keynes introdujo una función en la que el consumo dependía del ingreso y eliminó el factor temporal. En consecuencia, se comenzó a considerar que en el mercado de bienes se determinaban los ingresos (en lugar del interés), con los que se determinaría a su vez la demanda de trabajo, la cual, contrapuesta a la oferta de trabajo, llevaría a determinar el salario. El problema de todo ello, indicó Milei, es que faltaba una explicación correcta sobre la determinación de los precios y el interés, porque, de hecho, se comenzó a considerar que el interés se determina en el mercado de dinero (algo que calificó de "delirante" y de "locura", porque el interés existe en la medida en que existe el tiempo, no por la existencia de dinero) y que los precios expresan un margen sobre los salarios (destruyendo así la teoría del valor).

sábado, 15 de marzo de 2025

¿Deberíamos ser inmortales?

¿Deberíamos ser inmortales, si encontráramos la receta mágica que lo permitiera? Para el doctor Stephen Cave, la respuesta es inequívoca, no. Para Cave está el riesgo de que el precio de esa tecnología sea tan elevada que solo esté al alcance de una élite, “un escenario terrorífico, dice, en el que una gerontocracia increíblemente rica y poderosa vea pasar por delante a varias generaciones de gente común y corriente. El aspirante a inmortal se enfrenta a varios dilemas, como el aburrimiento y la sensación de insignificancia o la superpoblación y la injusticia social. Cuando eran jóvenes, querían ser ricos. Ahora que son ricos quieren volver a ser jóvenes. Eso no es tan fácil”.

viernes, 7 de marzo de 2025

La economía patriótica va a empobrecer el mundo

La globalización económica que comenzó tras la caída del régimen soviético tuvo tres efectos significativos. El primero fue el aumento de la desigualdad entre el mundo desarrollado y el resto. Pero que los ricos fueran más ricos no implicó que los pobres fueran más pobres. El segundo efecto de la apertura del comercio mundial supuso que más de mil millones de personas salieran de la pobreza extrema, con China e India como paises más beneficiados, pero también otros en America latina, como Perú y Colombia. El tercer efecto fue la contención generalizada de la inflación, ya que la fabricación se podía llevar a las zonas con menor coste de producción y eso se repercutía en los precios finales de los productos y servicios. 
La desglobalización traerá unas consecuencias opuestas. Disminución de la desigualdad, aumento de la pobreza y una subida de la inflación. Los paises más beneficiados del anterior proceso, como China, serían los principales perjudicados. Pero hay un grave inconveniente, como China es ahora la segunda potencia económica mundial y posee un enorme poder militar, una desestabilización social del país podría tener consecuencias funestas en todo el mundo.
The Economist considera que “la economía patriótica” va a empobrecer el mundo. “Las políticas industriales nacionales y el proteccionismo pueden poner en peligro el comercio mundial sin hacer más seguras las economías occidentales”.

domingo, 2 de marzo de 2025

Es terrible haber nacido en la URSS y tener que vivir en Rusia

Svetlana Aleksiévich (Premio Nobel de Literatura en 2015) escribe:“Es terrible haber nacido en la URSS y tener que vivir en Rusia”; “Antes mataba Stalin, ahora matan los mafiosos”; “De repente, llegaron los embutidos a las nuevas tiendas. Todos corrimos a verlos, pero también vimos los precios. ¡Y qué precios! Así fue como el capitalismo entró en nuestras vidas”; “Llegó la Perestroika y los maestros nos dijeron que olvidáramos todo lo que nos habían enseñado antes y que ahora leyéramos los periódicos”; “Todo parecía el decorado de una vida que no era la nuestra”; “Mi tiempo terminó antes de que acabara mi vida. Uno tiene que morir cuando muere su tiempo”; “Hoy en día tiene más valor una gota de petróleo que una gota de sangre”; “Usted escribirá algo, se imprimirá su libro, la buena gente lo leerá y derramará unas lágrimas. Pero la gente mala, que es a quien de verdad concierne todo esto, lo pasará por alto… ¿A ellos qué les importa?”.
“Ay, pueblo ruso, qué poco te gusta morir de tu propia muerte” (Gogol), “Van a la muerte cantando / aunque hayan llorado antes” (Guzenko).


jueves, 21 de noviembre de 2024

Un exceso de intervencionismo por parte del Estado es contraproducente

Cuenta Leopoldo Abadía en su libro Cómo funciona economía para Dummies que un exceso de intervencionismo por parte del Estado puede ser  contraproducente; principalmente por tres razones: • Porque muchas veces las medidas que se toman no son fruto del interés común, sino del trapicheo entre distintos partidos políticos. En nuestra España de las autonomías, eso resulta meridianamente claro. Seguro que el “yo te doy mi voto si tú a cambio me construyes una carretera o una línea de AVE” nos suena a todos; que luego en ese AVE, que ha costado una millonada, viajen sólo siete personas es lo de menos. • Porque las medidas del gobierno carecen de competencia que ayude a mejorar la calidad y eficiencia del producto. • Porque las intervenciones del gobierno son, por lo general, lentas y cuando se ponen en acción carecen de la flexibilidad que sí tiene el mercado, por ejemplo, a la hora de ajustar precios.

jueves, 7 de noviembre de 2024

Las economías de mercado a menudo son consideradas economías del dinero, son mucho más economías del conocimiento

En las economías de libre mercado, hemos visto corporaciones de miles de millones de dólares caer de la cima, algunas hasta el punto de la quiebra y la desaparición, porque su conocimiento de las circunstancias cambiantes, y las implicaciones de esos cambios, se quedó atrás del de sus rivales advenedizos. Lo que es importante no es si A&P sucumbió ante Safeway o Montgomery Ward ante Sears, sino que el conocimiento y la perspicacia resultaron ser decisivos en la competencia en el mercado. El público se benefició de esto, al obtener lo que deseaban a precios más bajos, debido a que algunas decisiones de negocios fueron basadas en un entendimiento más claro de las realidades económicas del momento y las circunstancias. En las economías de planificación central, hemos visto a los planificadores verse abrumados por la tarea de tratar de fijar literalmente millones de precios y cambiar constantemente dichos precios en respuesta a los innumerables y en muchos casos impredecibles cambios en las circunstancias. No es sorprendente que hayan fracasado en tantas ocasiones. Lo que es sorprendente es que alguien haya esperado que sean exitosas, dada la enorme cantidad de conocimiento que hubiese sido necesario para hacer que este tipo de situación funcionara. Lenin fue sólo uno de muchos teóricos a lo largo de los siglos que imaginó que sería más fácil para los funcionarios gubernamentales manejar las actividades económicas, y el primero en encontrarse de forma directa con las catástrofes sociales y económicas a las que llevaron esas creencias, como él mismo admitió.
Mientras que las economías de mercado a menudo son consideradas economías del dinero, son mucho más economías del conocimiento, ya que siempre se puede contar con dinero para financiar nuevas ideas, tecnologías y métodos organizativos que funcionan, incluso cuando estas innovaciones son creadas por personas que inicialmente no tenían dinero, escribe Thomas Sowell, miembro distinguido de la Hoover Institution de la Universidad Stanford.

martes, 15 de octubre de 2024

El hechizo de la grandeza

Incluso los que tienen poco interés en el arte han digerido que el nombre Rembrandt es sinónimo de grandeza artística. Si un museo descubre que el cuadro que tiene de Rembrandt en realidad no lo pintó él sino un discípulo suyo, el valor de esa obra cae en picado. El cuadro en sí sigue siendo el mismo. Lo que ha cambiado es su situación contextual, lo que no es objetivamente apreciable sino más bien una cualidad atmosférica que el objeto produce en la mente del espectador. Los conservadores del museo pueden enviar el lienzo al sótano o dejarlo colgado donde estaba pero atribuyéndolo a su verdadero autor. El espectador,lo llamaremos señor Y, que en su día contempló la obra con admiración, comienza a ver su inferioridad respecto al Rembrandt “auténtico”. El señor Y no es un hipócrita ni un bufón. El cuadro no ha cambiado, pero sí lo ha hecho su percepción. Al lienzo le falta un componente crucial, aunque sea ficticio, el hechizo de la grandeza.
En un experimento muy difundido, la neuroeconomista Hilke Plassmann del Caltech descubrió (mejor dicho, redescubrió) que el mismo vino sabe mejor cuando en la etiqueta del precio se lee noventa dólares en lugar de diez. “El precio contribuye a que nos parezca que el vino sabe mejor,explica Plassmann, pero es un prejuicio cognitivo que proviene de cómputos cerebrales que me dicen que debo esperar que sea mejor y, a continuación, determina mi experiencia de tal modo que, en efecto, me sabe mejor”.
Todas nuestras percepciones están contextualmente codificadas y esa codificación contextual no permanece fuera de nosotros, en el entorno, sino que la interiorizamos en una realidad psicofisiológica, que es la razón por la que un nombre famoso unido a un cuadro lo vuelve literalmente mejor, escribe Siri Hustvedt, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

jueves, 3 de octubre de 2024

¿Cómo es posible que un país libre caiga en las garras de una pesadilla totalitaria?

En un foro de la Alliance for Responsible Citizenship (ARC) en Alemania, Jordan Peterson plantea la pregunta de cómo es posible que un país libre caiga en las garras de una pesadilla totalitaria. Su respuesta es porque cada persona que vive en ese país decidió quedarse callada cuando debía decir lo que debía ser dicho.”Si te quedas callado cuando estás llamado a decir la verdad, no solo pones en peligro la nave del Estado. También te condenas a ti mismo y a todos los que amas a un viaje hacia el lugar más oscuro que puedas imaginar”. Hablar abiertamente contra el sistema tiene un precio. “No creas que no tiene costos. Pero no creas que los costos de hablar son menores que los de callar, porque la vida no funciona así. Los costos de callar llegan más tarde, pero las consecuencias posteriores suelen ser mucho peores que las que recibes cuando hablas en el momento adecuado”.
“Puedes hacer algo noble en tu vida. Podría ser la mayor aventura romántica de tu vida. Has salido de la falsa seguridad hacia el caos, y solo Dios sabe lo que experimentarás allí. Si lo haces voluntariamente, lo mejor de ti tendrá la oportunidad de manifestarse. Entonces podrás ser la luz en la cima de la montaña que ilumina al mundo. La recompensa que recibirás al seguir tu conciencia será mucho mayor que cualquier castigo”, afirma Peterson, doctor en Psicólogía Clínica, intelectual, crítico cultural y profesor de psicología en la Universidad de Toronto.
“¿Crees en la verdad? ¿Te hace la verdad libre? Eso no significa que no tenga un precio. Pero todo tiene su precio. No puedes decidir si habrá un precio, pero puedes decidir por qué estás dispuesto a pagarlo. Y ya que debes pagar un precio, puedes pagarlo por lo que es sagrado, porque ¿por qué otra cosa elegirías?”.

martes, 10 de septiembre de 2024

Los grandes beneficiarios de la teoría de Adam Smith son los consumidores

“Ninguna sociedad puede ser próspera y feliz si la mayoría de sus miembros son pobres y miserables”. El monopolio distorsiona la oferta y la demanda al conferir a un fabricante o a un comerciante el poder de alterar los precios para satisfacer su apetito de lucro; al eliminar la competencia, la calidad del producto degenera y el comercio, de ser un servicio, se convierte en explotación del comprador. Los grandes beneficiarios de la teoría de Adam Smith son los consumidores, el conjunto de la sociedad, por encima de los productores, una minoría que tiene desde luego derecho de beneficiarse por el servicio que presta, a veces con gran talento y audacia, pero para ello es indispensable que haya una competencia equitativa, sin favoritismos, y, por supuesto, que se respete la propiedad privada.

viernes, 6 de septiembre de 2024

Las compañías pueden trasladar su capital y sus empleados adonde quieran

Jack Welch, otrora presidente de General Electric, acostumbraba decir que lo ideal para su compañía sería tener “cada planta en una barcaza”, de modo que las fábricas fueran libres de ir allí donde los costes laborales, materiales y fiscales fueran menores. Hoy es posible sostener que semejante escenario es una realidad, pues las compañías, que ya no están atadas a una nación particular, pueden trasladar su capital y sus empleados adonde quieran. En opinión de algunos economistas, la consecuencia de esto es que los salarios caen con rapidez y los ciudadanos de ciertos países terminan por encontrarse peor que los de otros. El contra argumento es que, a cambio, el país que ha exportado puestos de trabajo de esta forma se beneficia de los mayores beneficios obtenidos por las compañías, que éstas redistribuyen a sus inversores, así como de unos precios más bajos en las tiendas, manifiesta Edmund Conway, columnista de The Times y Sunday Times.

viernes, 9 de agosto de 2024

El precio justo

Nicolás Oresme

Oresme comprendió los perniciosos efectos de la inflación. La pérdida de valor de la unidad monetaria decretada por el gobierno no hace ningún bien, según explicó Oresme, pues interfiere en el comercio y produce un aumento de precios global. Además, enriquece al gobierno a expensas de los ciudadanos. Oresme proponía que el gobierno no interviniese en absoluto en el sistema monetario.Nicolás Oresme (1323 - 1382) fue un genio intelectual perteneciente a la escolástica tardía.

Pierre de Jean Olivi

El fraile franciscano Pierre de Jean Olivi (1248-1298) fue el primero en postular una teoría del valor basada en la utilidad subjetiva. Argumentaba que, en términos económicos, el valor de un producto es el resultado de la valoración subjetiva que los individuos hacen de su utilidad o del deseo que despierta en ellos. El “precio justo” no podía por tanto calcularse sobre la base de factores objetivos como la mano de obra u otros costes de producción. El precio justo resultaba de la relación entre vendedores y compradores en el mercado, donde la apreciación subjetiva de los bienes por parte de los individuos se ponía de manifiesto cuando éstos los compraban o se abstenían de comprarlos a determinados precios. Un siglo y medio más tarde, San Bernardino de Siena, uno de los grandes pensadores de la economía en la Edad Medía, adoptó literalmente la teoría del valor subjetivo de Olivi. ¿Quién habría podido adivinar que la teoría económica del valor correcto se originó a partir de las reflexiones de un fraile franciscano del siglo XIII?

            Bernardino de Siena

Marx no se equivocaba al observar una relación entre el valor de un producto y el valor del trabajo realizado para su producción; ambos fenómenos se hallan a menudo estrechamente relacionados. Su error estriba en que invirtió los términos de la relación causal. El valor de un producto no es el resultado del trabajo invertido en su fabricación. Es el trabajo el que obtiene su valor de la estima que los consumidores conceden al producto final….Cuando Bernardino de Siena y los escolásticos del siglo XVI defendieron la teoría del valor subjetivo, estaban planteando un concepto económico fundamental, anticipando implícitamente uno de los mayores errores económicos del período moderno y refutándolo de paso. Incluso Adam Smith, el mayor defensor del libre mercado y la libre economía, se mostraba ambiguo en su exposición de la teoría del valor, hasta el punto de causar la impresión de que el valor de los productos tenía su origen en el trabajo invertido en su fabricación. Rothbard ha llegado a sugerir que la teoría del valor del trabajo formulada por Smith en el siglo XVIII alimentó la teoría de Marx un siglo más tarde, y que la profesión del economista habría salido mucho mejor parada si el pensamiento económico se hubiese mantenido fiel a la teoría del valor expuesta por los importantes pensadores católicos a los que aquí nos hemos referido. Los economistas italianos y franceses, influidos por los escolásticos, adoptaron ampliamente la posición correcta; fueron los británicos quienes lamentablemente se desviaron hacia líneas de pensamiento que a la postre culminaron en Marx.

martes, 16 de julio de 2024

El sistema de mercado

“El sistema de mercado tiene la peculiaridad, en cierto modo única, de ser un orden que genera incesantemente alternativas; y la existencia de alternativas es el complemento necesario de la libertad de elección…..El vínculo entre el mercado y la libertad individual se precisa (y defiende) mejor comparativamente: los sistemas de mercado no obstaculizan el ejercicio de cualquier "poder de libertad" del que los individuos disponen (en el momento de la elección o del intercambio), mientras que los sistemas sin mercado, o antimercado, restringen y, en el límite, vetan la libertad de elección (comenzando por la libertad de elegir su ocupación).
El mercado no es sólo una mano invisible; es también una mente invisible. Ya lo había demostrado bien Vilfredo Pareto a contrario calculando que una sociedad imaginaria de 100 personas que usara sólo 700 bienes y servicios, requeriría la solución de 70.699 ecuaciones simultáneas para igualar la demanda y la oferta del modo en que lo hace el mercado él solo. (Manuale di Economía Política). 
El mercado: a) es la única base para calcular precios y costes; b) no tiene costes de gestión; c) es flexible y sensible al cambio; d) es el complemento de la libertad de elección; e) simplifica enormemente la información. ¿Cómo se explica que, frente a tal cúmulo de méritos, el sistema de mercado suscite tanta hostilidad y tan poco reconocimiento? Es necesario observar que las críticas de sus enemigos no apuntan tanto contra sus fallos e ineficacias, sino contra el hecho de que el sistema de mercado presupone, de hecho, la empresa privada, lo que lo hace intrínseca y pérfidamente “capitalista”. El mercado está mal visto porque se opone a la potente corriente que Raymond Aron ha llamado el “proyecto igualitario”. Es importante decir proyecto igualitario porque sería insensato atribuir al sistema de mercado una hostilidad intrínseca hacia el principio de igualdad como tal. En realidad, quien defiende el mercado defiende a ultranza algunas igualdades; en concreto aquellas que no están de moda. No sería tampoco correcto acusar al sistema de mercado de insensibilidad frente a cualquier principio de justicia. En verdad el sistema de mercado refleja y respeta el criterio de justicia que dice: partes iguales a iguales, y desiguales a desiguales. Este principio de igualdad proporcional (así lo llamaba Aristóteles) por lo general es aprobado, por ejemplo, en el plano fiscal; pero desagrada en el plano del mercado. El hecho no es inexplicable. La justicia proporcional adquiriere, cuando es atribuida al mercado, una característica irritante, no permite que un intérprete la interprete. Es el mercado el que establece implacablemente, mediante los propios mecanismos, quien es igual y quien es desigual. El mercado requiere leyes iguales para todos, e igualdad de oportunidades. Pero aquí se detiene. La igualdad de condiciones es incompatible con la lógica del mercado. De hecho, iguales circunstancias y condiciones requieren tratamientos desiguales y por lo tanto leyes desiguales, lo que choca con la ley del mercado. Tratamientos desiguales favorecen al peor y desfavorecen al mejor, negando de este modo la propia esencia del mercado, es decir, la competencia y la eficiencia económica”, escribe Giovanni Sartori en su libro Elementos de teoría política.

miércoles, 8 de mayo de 2024

La automatización vuelve a la empresa más productiva, y al vender más barato, su demanda aumenta y se necesita contratar más

Un agricultor equipado con un azadón tarda días en labrar un terreno, pero cuando le das un tractor termina en horas. Esta ganancia de productividad se traslada a los precios y abarata el coste de los alimentos. En eso consiste la riqueza; no en que tenemos cada vez más dinero, sino en que compramos cada vez más con el mismo dinero. Para el economista francés Philippe Aghion la clave de la prosperidad económica está en la innovación y eso aclaraba por qué a la URSS le había ido tan mal. “Salvo en defensa, ingeniería espacial y matemáticas, había hecho pocas aportaciones”.
Joseph Schumpeter, economista austriaco había popularizado en Capitalismo, socialismo y democracia el concepto de destrucción creativa. Lo que movía el capitalismo, decía, eran los emprendedores que discurrían nuevos bienes o métodos de producción que sustituían “como un vendaval” a los anteriores. Así había arruinado Thomas Edison a los fabricantes de bujías y así había acabado Henry Ford con los coches de caballos.Tanto Edison como Ford reaccionaban a los incentivos del sistema. En la Rusia soviética habría sido más complicado que hubieran descubierto nada, porque el Estado se quedaba con cualquier beneficio. En América, por el contrario, te hacías millonario gracias a la propiedad privada y el derecho de patentes.

“La automatización, dice Aghion, vuelve a la empresa más productiva, lo que le permite bajar sus precios. Al vender más barato, su demanda aumenta y, para atenderla, necesita contratar más”. ¿Y qué efecto prevalece al final,el de sustitución o el de productividad? “La historia de las revoluciones tecnológicas enseña que ninguna dio lugar a una destrucción masiva de puestos de trabajo”, y no parece que ahora vaya a ser diferente. Los países con más robots son también los que menos paro sufren.¿Y qué ocurre con la desigualdad? Aghion reconoce que los estudios de Thomas Piketty son incontestables y que los ingresos del 1% más rico han crecido mucho más deprisa que los del 99% restante, pero se trata de una consecuencia lógica del proceso innovador. Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Larry Page o Sergey Brin están recogiendo los frutos de sus ideas, igual que antes lo habían hecho Edison o Ford.
“A mí no me molestan los ricos, argumenta Aghion, lo que me subleva es la pobreza”, y la innovación es indispensable para combatirla. “Aparte de que otros indicadores como el Gini mundial revelan que la desigualdad mundial no se ha agravado. Al contrario, se está reduciendo”. Alexandra Roulet, profesora de la escuela de negocios Insead, llevó a cabo un estudio en Dinamarca en el que comparaba indicadores como el consumo de antidepresivos y analgésicos entre unos asalariados cuyas empresas habían cerrado y otros cuyas firmas seguían activas, y no encontró diferencias significativas. El motivo es un modelo de relaciones laborales introducido en 1993 y que responde al espantoso neologismo de flexiseguridad. Flexi, porque permite a los directivos incorporar tecnología con total flexibilidad, sin preocuparse de los trabajadores despedidos, y seguridad, porque estos cuentan con generosos subsidios y cursos de reciclaje que evitan que pasen más tiempo del deseable en el dique seco.”Los países escandinavos son la prueba de que se puede tener innovación e inclusión”, argumenta Aghion.