Mostrando entradas con la etiqueta contraproducente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta contraproducente. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de noviembre de 2024

Un exceso de intervencionismo por parte del Estado es contraproducente

Cuenta Leopoldo Abadía en su libro Cómo funciona economía para Dummies que un exceso de intervencionismo por parte del Estado puede ser  contraproducente; principalmente por tres razones: • Porque muchas veces las medidas que se toman no son fruto del interés común, sino del trapicheo entre distintos partidos políticos. En nuestra España de las autonomías, eso resulta meridianamente claro. Seguro que el “yo te doy mi voto si tú a cambio me construyes una carretera o una línea de AVE” nos suena a todos; que luego en ese AVE, que ha costado una millonada, viajen sólo siete personas es lo de menos. • Porque las medidas del gobierno carecen de competencia que ayude a mejorar la calidad y eficiencia del producto. • Porque las intervenciones del gobierno son, por lo general, lentas y cuando se ponen en acción carecen de la flexibilidad que sí tiene el mercado, por ejemplo, a la hora de ajustar precios.

domingo, 16 de agosto de 2020

Amañar el pasado es la forma más antigua de control del conocimiento



En realidad, yo no creo, dice Tony Judt, que desatender el pasado sea nuestro mayor riesgo; el error característico del presente es citarlo desde la ignorancia. Una ciudadanía mejor informada es menos susceptible de que la engañen con un uso abusivo del pasado al servicio de los errores del presente. Un rasgo que tenían en común las sociedades cerradas del siglo XX, ya fueran de izquierdas o de derechas, era que manipulaban la historia. Amañar el pasado es la forma más antigua de control del conocimiento. Si tienes en tus manos el poder de la interpretación de lo que pasó antes (o simplemente puedes mentir acerca de ello), el presente y el futuro están a tu disposición. De modo que, por simple prudencia democrática, conviene garantizar que la ciudadanía esté informada históricamente.

Y añadía Tony Judt que no puedes enseñar la historia de Estados Unidos diciendo que antes se creía en general que la Guerra Civil fue por la abolición de la esclavitud, pero ¡ja!, te aseguro que se trató de algo muy distinto. Porque las pobres criaturas de la primera fila se miran entre sí y se preguntan: “Espera un momento, ¿qué está diciendo? ¿Qué es la Guerra Civil? ¿Cuándo pasó? ¿Quién ganó?”. Estos enfoques supuestamente críticos, dirigidos, seamos generosos, a ayudar a los niños y estudiantes a formar sus propios juicios, son contraproducentes. Generan confusión más que perspicacia, y la confusión es la enemiga del conocimiento. Antes de que nadie, ya se trate de un niño o de un estudiante de postgrado, pueda entender el pasado, tiene que saber lo que ocurrió, en qué orden y con qué resultado.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Juzgar la culpa ajena involucra a las personas.

Culpar al otro es fácil, sobre todo cuanto se siente que de verdad el otro tiene la culpa. Pero aunque se justifique culparlo, por lo general es contraproducente. Cuando se  ataca, la otra parte se pondrá a la defensiva. Dejará de escuchar, y  atacará a su vez. Juzgar la culpa ajena involucra a las personas firmemente en el “problema”. Cuando se habla sobre un "problema” hay que separar los síntomas y la persona.