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miércoles, 26 de noviembre de 2025

El tiempo es imposible vencerlo, guardarlo, almacenarlo


La sencillez del tiempo es una mampara que oculta su complejidad. Es imposible vencerlo, guardarlo, almacenarlo… Los ecologistas dicen que es un recurso no renovable. Los poetas aman las horas demoradas y describen sin prisa el amor. Algunos adoran el silencio y agradecen el mutismo del tiempo. Otros, en cambio, persiguen la luz y aguardan impacientes la llegada de los amaneceres. Los místicos se asoman al lado íntimo de las horas y nos recuerdan que el alma no lleva reloj. En cualquier caso, el eco de ese flujo permanente está insertado en cada una de las células de nuestro cuerpo, contribuye a construir el trazo de nuestras vidas, envuelve los hechos con la medida exacta del placer y el dolor. Nos modela como un escultor maneja la materia prima.
Pero existe una vocación de libertad que nos permite a los humanos manejar a nuestra vez el tiempo. Es la fuerza de la vida que transportamos, la búsqueda del equilibrio que requieren mente y cuerpo, la vocación de crear y vencer al caos, la capacidad de nombrar lo que ocurre, también de ponerle nombre a las épocas, intervalos, vaivenes que construyen nuestra historia.Y así, forcejeando con lo que se impone y los sueños, abrazamos el instante, dialogamos con los relojes, y sometemos la fragilidad de nuestras vidas al proyecto de hacerlas mejores, de dejar una huella feliz a nuestro paso por el mundo, de superar el vértigo de una muerte inevitable haciendo de cada existencia una obra de arte. Escribimos la vida en el tiempo y nos arriesgamos a hipotecarlo cuando llega la llamada de las prisas. El trabajo, el dinero, el éxito… nos impulsan a correr. Tenemos necesidad de acercarnos a los otros, de escuchar, compartir… Y también de disponer de recursos materiales, de ir creciendo profesional y humanamente. Aparece entonces la aceleración por hacer, por querer estar en todo, verlo todo, experimentarlo todo… Y olvidamos que la mayor experiencia es el encuentro en paz con uno mismo y con las personas queridas.

Referencia: La sociedad de las prisas de María Novo

domingo, 24 de agosto de 2025

Una vida que ya no es la de este mundo, ni tampoco la del otro

La Fama escribiendo la historia de Cristo
José Luis Comellas en su libro Los grandes imperios coloniales escribe que “el renacimiento ha sido definido por Burckhardt como el descubrimiento del hombre por si mismo. Hoy la mayoría de los historiadores estiman que su afirmación no es del todo exacta. Ya existió un humanismo clásico grecolatino, en que según Protágoras el hombre es la medida de todas las cosas, como existió un humanismo cristiano medieval, en que hubo un concepto muy elevado de la dignidad del ser humano como criatura de Dios y del pleno sentido de su existencia y su responsabilidad en este mundo. Lo que supone el Renacimiento es el descubrimiento por el hombre de sus posibilidades en la vida, de su capacidad para realizarse y realizar cosas en la tierra. El prototipo ideal del humanismo renacentista es, según Huizinga, el homo faber, el hombre deseoso de hacer, que todo lo cifra en la transcendencia de su obra y que se muestra ansioso de realizar toda clase de hazañas, unas proezas, en la guerra, en el arte, en la ciencia, en la política, que le supondrán esa tercera vía de que hablan Petrarca y Jorge Manrique, una vida que ya no es la de este mundo, ni tampoco la del otro, sino la fama, capaz de perpetuar su nombre a lo largo de los siglos. El homo faber pretende realizarse a si mismo, y es tanto más el mismo, es decir cumple tanto más su ideal y su desiderátum, cuantas más y mejores cosas consigue. “Hoy prevalece en el mundo el ansia de hacer; da gusto vivir” escribía un humanista alemán, Ulrich von Hutten, de modo que también el hombre es tanto más feliz cuanto más hace.

domingo, 27 de julio de 2025

Un mundo sin Dios solo puede ser un mundo sin significado

“Entre las libertades por las que la Revolución de 1968 peleó estaba la libertad sexual total, una que ya no tuviera normas. La voluntad de usar la violencia, que caracterizó esos años, está fuertemente relacionada con este colapso mental. De hecho, las cintas sexuales ya no se permitían en los aviones porque podían generar violencia en la pequeña comunidad de pasajeros. Y dado que los excesos en la vestimenta también provocaban agresiones, los directores de los colegios hicieron varios intentos para introducir una vestimenta escolar que facilitara un clima para el aprendizaje. Parte de la fisionomía de la Revolución del 68 fue que la pedofilia también se diagnosticó como permitida y apropiada. Para los jóvenes en la Iglesia, pero no solo para ellos, esto fue en muchas formas un tiempo muy difícil. Se llegó a que ya no podía haber nada que constituya un bien absoluto, ni nada que fuera fundamentalmente malo; (podía haber) solo juicios de valor relativos. Ya no había bien (absoluto), sino solo lo relativamente mejor o contingente en el momento y en circunstancias. El Papa Juan Pablo II, que conocía muy bien y que seguía de cerca la situación en la que estaba la teología moral, comisionó el trabajo de una encíclica para poner las cosas en claro nuevamente. Se publicó con el título de Veritatis splendor. Antes de eso, el Catecismo de la Iglesia Católica ya había presentado persuasivamente y de modo sistemático la moralidad como es proclamada por la Iglesia”, escribe Benedicto XVI.
El papa añade que “un mundo sin Dios solo puede ser un mundo sin significado. De otro modo, ¿de dónde vendría todo? En cualquier caso, no tiene propósito espiritual. De algún modo está simplemente allí y no tiene objetivo ni sentido. Entonces no hay estándares del bien ni del mal, y solo lo que es más fuerte que otra cosa puede afirmarse a sí misma y el poder se convierte en el único principio. La verdad no cuenta, en realidad no existe. Solo si las cosas tienen una razón espiritual tienen una intención y son concebidas. Solo si hay un Dios Creador que es bueno y que quiere el bien, la vida del hombre puede entonces tener sentido”…..”Una sociedad sin Dios, una sociedad que no lo conoce y que lo trata como no existente, es una sociedad que pierde su medida. En nuestros días fue que se acuñó la frase de la muerte de Dios. Cuando Dios muere en una sociedad, se nos dijo, esta se hace libre. En realidad, la muerte de Dios en una sociedad también significa el fin de la libertad porque lo que muere es el propósito que proporciona orientación, dado que desaparece la brújula que nos dirige en la dirección correcta que nos enseña a distinguir el bien del mal. La sociedad occidental es una sociedad en la que Dios está ausente en la esfera pública y no tiene nada que ofrecerle. Y esa es la razón por la que es una sociedad en la que la medida de la humanidad se pierde cada vez más. En puntos individuales, de pronto parece que lo que es malo y destruye al hombre se ha convertido en una cuestión de rutina”.

jueves, 21 de noviembre de 2024

Un exceso de intervencionismo por parte del Estado es contraproducente

Cuenta Leopoldo Abadía en su libro Cómo funciona economía para Dummies que un exceso de intervencionismo por parte del Estado puede ser  contraproducente; principalmente por tres razones: • Porque muchas veces las medidas que se toman no son fruto del interés común, sino del trapicheo entre distintos partidos políticos. En nuestra España de las autonomías, eso resulta meridianamente claro. Seguro que el “yo te doy mi voto si tú a cambio me construyes una carretera o una línea de AVE” nos suena a todos; que luego en ese AVE, que ha costado una millonada, viajen sólo siete personas es lo de menos. • Porque las medidas del gobierno carecen de competencia que ayude a mejorar la calidad y eficiencia del producto. • Porque las intervenciones del gobierno son, por lo general, lentas y cuando se ponen en acción carecen de la flexibilidad que sí tiene el mercado, por ejemplo, a la hora de ajustar precios.

domingo, 3 de noviembre de 2024

La ley eterna y la ley natural son inconmutables y universales

Ley divina como base de la justicia humana. Obra de Jacob Jordaens 

La ley eterna y su trasunto la ley natural son inconmutables y universales. La ley humana está condicionada a las situaciones de la vida y cambia con los tiempos. Pero también ella encuentra su medida en la ley eterna. Es justa y legítima la ley temporal en cuanto deriva de la ley eterna. La ley impera la justicia. Una ley injusta no sería ley. Las leyes injustas son más bien nulas: nam mihi lex esse no videtur, quae iusta non fuerit. Todo lo que es justo procede de la ley eterna. Su imperio no es exterior y despótico; por el contrario, expresa el orden vivo y la paz de todas las cosas, sancionados por la Sabiduría creadora y ordenadora del universo.
Referencia: Historia de la Ética de Victoria Camps.


sábado, 6 de abril de 2024

La enseñanza es uno de los temas predilectos de un buen número de los humanistas

Giovanni Pico della Mirandola

El humanismo se caracteriza por una mayor confianza en el ser humano y en sus capacidades. Los humanistas, que sitúan al hombre en el centro de sus preocupaciones, lo convierten en la medida de todas las cosas. “No hay nada más admirable en el mundo que el ser humano”, escribe Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494) en su Discurso sobre la dignidad del hombre (1486).

La enseñanza es uno de los temas predilectos de un buen número de escritores humanistas. Estos perciben este campo como el mejor medio para que el hombre se vuelva más independiente, más digno y más humano, gracias al desarrollo de su espíritu crítico y de sus conocimientos. Así, Erasmo, Rabelais o Montaigne, entre otros, dedican muchas páginas al problema de la educación de los niños. El primero, convencido de que el mal no forma parte de la naturaleza humana, sino que proviene de una mala educación, propone en su De pueris instituendis (1528) un amplio programa de enseñanza liberal con el objetivo de ayudar a sus contemporáneos a convertirse en hombres gracias al ejercicio de su razón. “El hombre no nace hombre, se hace”.Montaigne considera que “vale más una cabeza bien hecha que una cabeza bien llena”, y por ende otorga una importancia clave a la reflexión, al espíritu crítico, a la opinión personal y a la apertura de mente. Más que formar a sabios, quiere buenos ciudadanos que, ante todo, sean capaces de pensar y de actuar según unos valores morales. Sea como fuere, todos los humanistas comparten la idea de que la evolución del mundo y de la sociedad se basa ante todo en una buena educación de la juventud, que debe comenzar lo antes posible.

jueves, 4 de mayo de 2023

En las democracias, la política es una carrera armamentística por las ideas

En las democracias, la política es una carrera armamentística por las ideas. Al igual que el demócrata tiene que ser receptivo al pueblo cuando gobierna, cuando trata de conseguir el cargo sirve de mucho proponer medidas políticas que gusten a los votantes y es productivo querer hacer más (en contraposición a menos), incluso si las consecuencias económicas son perjudiciales más adelante (cuando uno ya no está en el cargo). Hay que satisfacer a la coalición a corto plazo. Cuando los políticos demócratas se quejan de "hipotecar el futuro de nuestros hijos", en realidad se están lamentando por no haber sido ellos los que presentaran la popular medida que los votantes en realidad desean.



jueves, 17 de octubre de 2019

San Agustín, pionero del estudio del tiempo psicológico

San Agustín.
San Agustín entendió la actividad de la mente como fundamento de la medida temporal. Consideró el problema de medir el tiempo que tarda una voz en emitir un único sonido. Es evidente que, antes de que empiece el sonido, no podemos medir el tiempo que va a tardar, pero cuando ya se ha producido, ¿cómo podemos medirlo si ya no existe? Tampoco podemos medirlo en el presente si entendemos el presente como un instante indivisible, en realidad momentáneo y sin duración.



San Agustín, escribe Gerald James Whitrow, llegó a la conclusión de que podemos medir el tiempo sólo si la mente tiene el poder de retener para sí la impresión que dejan las cosas a su paso, incluso después de que se hayan ido. En otras palabras, no medimos las cosas en sí mismas, sino más bien algo que permanece fijado en la memoria. Es la impresión que deja en la mente el paso de los acontecimientos lo que medimos, pues después de que sucedan sólo queda esta impresión. La mente tiene el poder de adentrarse en el futuro por medio de la previsión y en el pasado por medio de la memoria. En el presente sólo existe la atención del alma, mediante la cual el futuro se hace pasado y sólo cuando la disminución constante del futuro del sonido se ha convertido completamente en pasado, la mente puede medirlo en términos de algún modelo preconcebido. San Agustín no explicó cómo la mente puede ser un cronómetro preciso en la datación de acontecimientos externos, pero como pionero del estudio del tiempo psicológico está en primera línea de los que han contribuido a la comprensión de nuestro sentido del tiempo.

lunes, 2 de octubre de 2017

Una persona es solo lo definido por sus acciones.


Edward Snowden es un antiguo empleado de la CIA y de la NSA que a través de los periódicos The Guardian y de Washington Post hizo públicos documentos clasificados como alto secreto sobre varios programas de la NSA, entre ellos el de vigilancia masiva PRISM y XKeyscore.
Cuenta el periodista y abogado Glenn Greenwald en su libro “Snowden" que Edward Snowden le manifestó de forma vehemente: “La verdadera medida del valor de una persona no es aquello en que dice que cree, sino lo que hace para defender esas creencias. Si no actúas con arreglo a tus creencias, seguramente no son reales. Somos nosotros quienes infundimos significado a la vida mediante nuestras acciones y los relatos que creamos con ellas”. Una persona es solo lo definido por sus acciones.

miércoles, 19 de julio de 2017

La eternidad no tiene ninguna relación con el tiempo.

La eternidad no tiene ninguna relación con el tiempo. Éste, según la definición de los filósofos, es la medida del cambio. Es decir, lo que mide el nacimiento, el crecimiento, la vejez y la muerte; las transformaciones químicas y la distribución de los átomos; la oxidación, la corrosión y la corrupción de los elementos; el calor y el frío; la luz y las tinieblas. El tiempo existe porque hay cambio en el mundo. Por eso, hasta que Dios creó el universo material no hubo tiempo y si el universo material volviera a la nada de su origen, desaparecería el tiempo. La eternidad es, pues, un ahora perpetuo.

El tiempo existe porque hay cambio en el mundo. 

La eternidad es, pues, un ahora perpetuo.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Eternidad.


tiempo
La eternidad no tiene ninguna relación con el tiempo. Éste, según la definición de los filósofos, es “la medida del cambio”. Es decir, lo que mide el nacimiento, el crecimiento, la vejez y la muerte; las transformaciones químicas y la distribución de los átomos; la oxidación, la corrosión y la corrupción de los elementos; el calor y el frío; la luz y las tinieblas. El tiempo existe porque hay cambio en el mundo. Por eso, hasta que Dios creó el universo material no hubo tiempo y si el universo material volviera a la nada de su origen, desaparecería el tiempo. La eternidad es, pues, un ahora perpetuo.

elemento material
El espacio es la medida de la extensión de las cosas materiales y de la distancia que las separa. Estrictamente hablando, no hay espacios vacíos. Cuando utilizamos esta expresión, solemos olvidar que todo espacio está lleno de algún elemento material, sea el oxígeno y el nitrógeno en el aire, sea el éter u otros elementos en el espacio interestelar. Cuando se rebasan los límites del universo, el espacio deja de existir, porque en todo espacio tiene que haber algo mensurable, algo material.



Sin embargo en Dios no hay pasado, presente o futuro. Dios lo ve todo en un constante presente al que se le denomina  “eternidad”.

La eternidad no tiene ninguna relación con el tiempo

hasta que Dios creó el universo material no hubo tiempo y si el universo material volviera a la nada de su origen, desaparecería el tiempo

Dios lo ve todo en un constante presente al que se le denomina  “eternidad”.