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jueves, 13 de marzo de 2025

Pensamos que practicamos el bien, cuando en realidad somos consumidores de bienes

Según el filósofo Jorge Freire, la caricatura que proclama nuestro tiempo nos hace pensar que practicamos el bien, cuando en realidad nos estamos convirtiendo en consumidores de bienes, y llama la atención en su libro La banalidad del bien de las incongruencias de quienes, en nombre de la filantropía y la salvación del planeta, nos endosan pesadas cargas mientras ellos continúan en un entorno de privilegios. Es un “altruismo utilitarista, cómodo, trendy” y auto indulgente. 
Una de las causas del destierro del humanismo, y de la suplantación del bien por el buenismo de rebaño, es la “tecnodicea”, el culto a la máquina, no ya la tecnología, sino que ahora al héroe, al hombre que descuella lo llamamos así, máquina.

martes, 14 de enero de 2025

Poner toda la vida sensible fuera de la verdad, dio a la moral un carácter neurótico

Henri Hude.
El filósofo francés Henri Hude, ex profesor en el Instituto Juan Pablo II, publica en la revista La Nef que “el racionalismo duro del Occidente moderno, al poner toda la vida sensible fuera de la verdad, dio a la moral un carácter neurótico. A esto siguió una explosión inmoralista a partir de los años 60: primero en sexualidad, con etapas (libertinaje, feminismo a la antigua, homosexualidad, transexualidad y después Dios sabe qué); segundo en economía, con una desregulación neoliberal cada vez más absoluta; tercero en política, con una oligarquía cada vez más férrea. ¿Qué hay de verdad en lo woke y en su denuncia de los poderes (salvo el del Leviatán)? La cultura humanista moderna, por anteponer la libertad a la bondad, la amistad, el amor, la justicia y la verdad, se convierte en una cultura de guerra. Esta cultura traumatiza sobre todo a los más débiles, que se sienten víctimas. Y como todos, incluso los que se creen fuertes, son martirizados por esta cultura, todos se sienten víctimas y buscan la salvación en la insensatez”.
“Lo woke da testimonio de la crisis del humanismo occidental, que se entrega al desenfreno del antihumanismo sin renunciar a la libertad. A principios de la posmodernidad, la gente seguía siendo racional, se apoyaba en estructuras sólidas. Todavía se trataba de "Libertad". Pero cuanto más se desvanecían de la conciencia la fe cristiana y el humanismo moderno, más caía el sexo liberado en la banalidad del mal. Perdía su aura de modernidad corriendo hacia la Libertad y la Igualdad, sobre todo porque es claramente cómplice de la proletarización y la destrucción de las soberanías políticas. La absurda contradicción entre sexo y vida engendra inconscientemente una nueva culpa, neurótica y más profunda. Esta vez, para encontrar la Libertad y recuperar el equilibrio, hay que descender a los infiernos. Esto no está al alcance de todos. Muchos concluyen que la carne es infernal y sueñan con un ideal ascético, aunque pocos están preparados para el ascetismo. Es así como la época de lo woke es la época del método puritano-libertario. Se comprende entonces que la demonización de la carne parezca purificada por la fe woke en una separación total entre carne y espíritu, que vuelve (en teoría) la carne tan ineficaz sobre el espíritu que ésta puede vivir totalmente libre, paralelamente a la serenidad de un espíritu puro y desencarnado, ajeno a la vida, al matrimonio, al parto. Nada de esto es muy nuevo. En eso consistía la religión gnóstica (entre otras muchas) en el siglo III."
“Si un manicomio fuera una democracia y tuviera una religión oficial, elegiría la religión woke. Esto se debe a que, incluso entre las élites, la verdad y la realidad se han convertido en un sufrimiento intolerable para una conciencia individual enamorada de la libertad absoluta y arbitraria. No saldremos de esto sin un replanteamiento profundo del humanismo, dejando de arraigar la razón en la "duda". Solo así encontraremos, no sin ayuda del Cielo, la naturaleza tras los "objetos", las personas tras los "sujetos", el Dios-Absoluto tras el "Sujeto". Y también, la falta detrás de la culpabilidad; detrás de la utopía, la salvación; detrás del superhombre y sus infrahombres esclavos, al único Dios-hombre real, Cristo.”


jueves, 9 de enero de 2025

Se está cancelando a pensadores como Aristóteles, Kant, Hume o Locke por hacer comentarios políticamente incorrectos

Douglas Murray nos cuenta que “nuestra época se define ante todo por una cosa; un cambio de civilización que viene fraguándose desde hace años”, cambio que supone un intento de destruir todo lo que ha caracterizado a nuestra cultura occidental como si ésta no hubiese generado más que injusticias y males sin cuento y sin mezcla de bien alguno. “En pocas décadas, la tradición intelectual occidental ha pasado de ser elogiada a convertirse en algo vergonzoso, anacrónico e incluso ignominioso. Su relato ha dejado de ser inspirador y nutricio y ha adquirido tintes infamantes”. Esta guerra contra Occidente supone un ataque simplón e irracional a los mejores frutos de esta cultura que no se reconocen como tales,la ciencia,la libertad de mercado,el pensamiento más rico de la historia humana… “todos los aspectos de la tradición intelectual están bajo ataque. La tradición judeocristiana, que fue la piedra angular de la tradición occidental, se halla especialmente expuesta y denostada; pero también la tradición secular e ilustrada…”. Los jóvenes, indica Murray, son educados en el desprecio a la libertad de pensamiento y expresión y en el rechazo al humanismo, al método científico y a la religión tradicional de occidente.
Se está cancelando en todo Occidente a pensadores como Aristóteles, Kant, Hume o Locke por ser hombres blancos que hicieron en su día comentarios que hoy no serían políticamente correctos en materia de razas. Murray destaca cómo en el fondo de lo que se trata es de atacar sistemáticamente la cultura occidental y su confianza en la razón. El trasfondo sería descalificar la verdad y la capacidad del hombre de acceder a ella, para proclamar la primacía total de las emociones como fuente de certeza y el relativismo más absoluto.Murray resalta cómo esos ataques a los grandes intelectuales del pasado no se extiende a aquellos que se han caracterizado por intentar demoler la cultura occidental como es el caso de Marx o Foucault, a pesar de que uno y otro no están exentos de ideas y actuaciones racistas. Murray resalta la incapacidad de esos críticos de Occidente de ser agradecidos a todos los que, con los errores y prejuicios propios de otras épocas, han construido una sociedad libre y sometida al Derecho y han hecho prosperar las ciencias y las artes y han sabido abrirse a todos los pueblos y civilizaciones ofreciendo lo mejor de occidente y a la vez aprendiendo de los demás.

sábado, 7 de diciembre de 2024

El ser humano es para el ser humano algo sagrado

Los estoicos opinaban que todos los seres humanos formaban parte de la misma razón universal o logos. Esto condujo a la existencia de un derecho universal, el derecho natural. El derecho natural es aplicable a todo el mundo, también a los esclavos. Los estoicos consideran los libros de leyes de los distintos estados como imitaciones incompletas de un derecho que es inherente a la naturaleza misma.
Cicerón fue quien formuló el concepto de humanismo, es decir la idea que coloca al individuo en el centro. El estoico Séneca dijo que “el ser humano es para el ser humano algo sagrado”. Esta frase quedó como punto de referencia para el humanismo posterior. Sarvepalli Radhakrishnan,filósofo y segundo presidente constitucional de la India dijo que “ debes amar a tu prójimo como a ti mismo, porque tu eres tu prójimo. Es una ilusión hacerte creer que tu prójimo es algo diferente a ti mismo”.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Cada individuo es un mundo que merece existir con dignidad

La historia, incluida la historia personal de cada uno de nosotros, por lo general no es un círculo, sino una línea. Es una línea retorcida, es cierto, una línea que retrocede y se curva, que a veces gira y se cruza consigo misma, que a veces dibuja bucles, pero, a pesar de todo, es una línea y no un círculo, escribe Amos Oz, considerado como uno de los más importantes escritores contemporáneos en hebreo.
En el capítulo 31 de Avot de Rabbi Natan, Rabí Nehemías expresa en pocas palabras la idea nuclear del humanismo. “Una sola persona es equivalente a todas las obras de la creación”. El humanismo implica pluralismo, es decir, el reconocimiento del derecho de las personas a ser diferentes, y de que cada individuo es un mundo que merece existir con dignidad.

sábado, 6 de abril de 2024

La enseñanza es uno de los temas predilectos de un buen número de los humanistas

Giovanni Pico della Mirandola

El humanismo se caracteriza por una mayor confianza en el ser humano y en sus capacidades. Los humanistas, que sitúan al hombre en el centro de sus preocupaciones, lo convierten en la medida de todas las cosas. “No hay nada más admirable en el mundo que el ser humano”, escribe Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494) en su Discurso sobre la dignidad del hombre (1486).

La enseñanza es uno de los temas predilectos de un buen número de escritores humanistas. Estos perciben este campo como el mejor medio para que el hombre se vuelva más independiente, más digno y más humano, gracias al desarrollo de su espíritu crítico y de sus conocimientos. Así, Erasmo, Rabelais o Montaigne, entre otros, dedican muchas páginas al problema de la educación de los niños. El primero, convencido de que el mal no forma parte de la naturaleza humana, sino que proviene de una mala educación, propone en su De pueris instituendis (1528) un amplio programa de enseñanza liberal con el objetivo de ayudar a sus contemporáneos a convertirse en hombres gracias al ejercicio de su razón. “El hombre no nace hombre, se hace”.Montaigne considera que “vale más una cabeza bien hecha que una cabeza bien llena”, y por ende otorga una importancia clave a la reflexión, al espíritu crítico, a la opinión personal y a la apertura de mente. Más que formar a sabios, quiere buenos ciudadanos que, ante todo, sean capaces de pensar y de actuar según unos valores morales. Sea como fuere, todos los humanistas comparten la idea de que la evolución del mundo y de la sociedad se basa ante todo en una buena educación de la juventud, que debe comenzar lo antes posible.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Los tercios fueron una referencia social para los españoles

Los tercios fueron una referencia social para los españoles (y no solo para ellos) en su tiempo, y por qué siguen hoy despertando tan singular atracción. La codificación implícita de los valores de honor, deber, sacrificio, etc., hizo de la infantería española un modelo. Los tercios eran un lugar donde un hombre se hacía mejor; un lugar donde un pobre podía alcanzar la gloria y en nada era inferior a un rico, donde el reloj social se ponía a cero y todos empezaban desde el mismo punto de partida. En una sociedad tan extraordinariamente jerarquizada como la de los siglos XVI y XVII, aquello tenía mucho de revolución. ¿Y qué es lo que le hace a uno subir ahí? ¿Cuál es el criterio de jerarquía interno? En la panoplia ética de los tercios entran, junto a los baremos habituales de la guerra (el valor, las victorias, etc.), los principios morales clásicos, y lo hacen en un tono estoico que no se puede separar del humanismo típico de los Siglos de Oro. El hombre que acudía a filas no lo hacía para ser rico, sino para ser alguien, para ser señor. Y normalmente, vivo o muerto, lo conseguía, manifiesta el historiador José Javier Esparza.

domingo, 28 de enero de 2024

El ateísmo moderno se torna orgánico constructivo

“Bajo las innumerables corrientes que afloran en la superficie externa de nuestro pensamiento contemporáneo, nos parece que existe algo como una inmensa deriva. Debido a la acción de una parte considerable de nuestra minoría pensadora, la humanidad occidental reniega de sus orígenes cristianos y se separa de Dios”.“No hablamos de un ateísmo vulgar, que es propio, más o menos, de todas las épocas y que no ofrece nada significativo. El ateísmo moderno se torna positivo, orgánico constructivo”. No se limita a criticar, sino que tiene la voluntad de hacer inútil la pregunta y sustituir la solución.“Humanismo positivista, humanismo marxista, humanismo nietzscheano son, más que un ateísmo propiamente dicho, un antiteísmo y más concretamente, un anticristianismo, por la negación que hay en su base”, escribe el jesuita De Lubac.“No es verdad que el hombre no pueda organizar la tierra sin Dios. Lo cierto es que sin Dios no puede, a fin de cuentas, más que organizarla contra el hombre. El humanismo exclusivo es un humanismo inhumano”. 

sábado, 25 de noviembre de 2023

No hubo Humanismo sino sólo humanistas

Considerado en conjunto, el concepto de humanismo es tan controvertido como extenso. Casi todos los estudiosos de los últimos decenios del siglo XX subrayaron el hecho de que el humanismo no ha sido una doctrina filosófica, pero nadie puede negar que haya sido una comunidad ideal. Reconocida por unanimidad esta evidencia, se vuelve más complejo el asunto de una definición. En realidad, en la vivencia de los humanistas (que no hubo Humanismo sino sólo humanistas), lo que sí hubo fue un credo común. Se podría definir tentativamente el credo humanista minimalista como la convicción de que la fuente del saber está contenida en los libros antiguos, pero que les toca a los modernos profundizar en el descubrimiento del hombre y el mundo, escribe Jacques Lafaye,historiador y antropólogo francés. 

Uno de los fenómenos más notables es que la corriente humanista trascendió las divisiones religiosas, apela Lafave. Hubo humanistas católicos,luteranos, anglicanos, calvinistas… agnósticos, hasta pansóficos, y disidentes religiosos inclasificables respecto de las diversas iglesias o sectas que se enfrentaron. Otros emigraron de una secta a otra, como el mismo Justo Lipsio y el húngaro Andreas Dudics (nacido en Buda en 1533), teólogo católico que se pasó al calvinismo, y finalmente del calvinismo al socinianismo. 

sábado, 29 de abril de 2023

Aprender a escuchar y entender las lecciones, las palabras y las músicas del pasado es todo un reto

Carlos García Gual escribe que “el humanismo, que es cultivo de la imaginación y los sentidos, y apertura de la conciencia crítica, nos invita, si sabemos gozar de sus posibilidades, a la auténtica libertad. Porque aprender a escuchar y entender las lecciones, las palabras y las músicas del pasado es todo un reto, al que debe impulsarnos la educación en esas materias humanísticas (que son de dudosa rentabilidad económica inmediata, pero muy rentables para la vida digna e inteligente). Nunca ha sido tan fácil como en nuestros días arribar a lo más logrado de ese pasado cultural, nunca la gran cultura ha estado tan al alcance la mayoría; y, sin embargo…, una educación que regatea o trampea ese acceso nos hace miembros de una sociedad más servil, miope, provinciana, y, por tanto, falta de sentido crítico y propensa al fanatismo”.

miércoles, 1 de abril de 2020

Las mujeres no necesitan niños grandes ni los hombres eternas niñas

Clara Campoamor


Clara Campoamor, la diputada que defendió el derecho al voto femenino en la Segunda República española manifestaba que “la definición de feminista con la que el vulgo pretende malévolamente indicar algo extravagante indica la realización plena de la mujer en todas sus posibilidades, por lo que debiera llamarse humanismo”. El feminismo es un humanismo, es la lucha por el reconocimiento de las mujeres como sujetos humanos y sujetos de derechos, es y ha sido siempre la lucha por la igualdad entre los dos sexos. Y, sin embargo, dice Ana de Miguel, buena parte de su mala prensa procede de que muchas personas asocian el feminismo con la lucha por la supremacía femenina, es decir, con dar la vuelta a la tortilla, y también con el odio a los varones, la convicción de que las feministas quieren transformar a las mujeres en hombres o, en otro orden de cosas, con la confusa creencia de que las feministas están en contra de que las mujeres se enamoren, sean madres o quieran verse guapas.



Ana de Miguel dice que las mujeres tienen que asumir que nadie les va a resolver la vida, ni en el terreno económico ni en otros. La vida es en sí misma un problema que vamos resolviendo poco a poco. A su vez, los hombres tienen que aprender que no van a encontrar una sirvienta doméstica ni una persona que se ocupe de gestionar sus emociones y sus afectos como si fueran niños grandes. Las mujeres no necesitan niños grandes ni los hombres eternas niñas. Al mundo le irá mejor si los adultos dejan de mirarse el ombligo y considerarse eternos jóvenes.

lunes, 30 de marzo de 2020

No hay arte ni oficio más noble que el de ser hombre



* “Después de la desaparición de la nobleza a principios del siglo XX, hoy día vemos la desaparición acelerada de la clase media, que ha sido el estabilizador de las sociedades democráticas; no quedarán más que ricos muy ricos y pobres con la particularidad de que serán tan pobres de cultura los más ricos como los más pobres. Tarea prioritaria sería educar a los poderosos, animarlos a alternar la vida activa con la contemplativa, el ocio con el negocio. El ocio puede ser fecundo, ser otra cosa que the entertainment. Si la oligarquía es pobre culturalmente, la “cultura general” de las naciones nunca va a poder renacer; dado que  el pueblo observa el mimetismo de la clase dirigente.

Meritocracia
El elitismo bien pensado, la “meritocracia”, es democrático; la cultura humanística es promoción humana; la formación meramente profesional es segregacionista. Un mundo de asalariados, sin otro horizonte que la producción y el consumo, está condenado a la barbarie. La terrible verdad es que la mercadotecnia ha engendrado la regresión cultural en escala “global”. Decididamente la humanidad tiene urgente necesidad de tomar a pecho las plagas más dolorosas: el hambre, las epidemias, las drogas, las mafias, la corrupción judicial, el fariseísmo político, y sobre todo el insaciable afán de lucro, explicación última de las demás plagas. A falta de un nuevo renacimiento cultural, el mundo se hundirá en la violencia individual y estatal. Hay que apoyarse en una evidencia, no hay más culturas que las tradicionales, porque la cultura y la tradición son una simbiosis; la innovación cultural es retoño de una tradición. Radicalmente distinta es la mal llamada “cultura posmoderna”, mero conglomerado de escombros culturales, desechos de medios audiovisuales, resultado precario de un proceso de “desculturación” avanzada, privilegio exclusivo de las sociedades que se consideran más “avanzadas” justamente, y por ello están en crisis.

Rabelais declaró: “Ciencia sin conciencia no es sino ruina del alma”. Muy pocos políticos y estadistas modernos tienen conciencia del provecho que se puede sacar de la cultura; si hablan de “educación”, piensan en la formación profesional. Pero el humanismo es la formación humana; no hay arte ni oficio más noble que el de ser hombre, es la profesión que cada uno debería profesar antes que cualquier otra.”

*Jacques Lafaye

sábado, 7 de abril de 2018

Los hombres que concibieron Auschwitz habían sido educados para leer a Shakespeare y a Goethe.

Gueto de Varsovia.
En el gueto de Varsovia, un niño escribió en su diario: “Tengo hambre, tengo frío; cuando sea mayor quiero ser alemán, y entonces ya no volveré a tener hambre, ni volveré a tener frío”. El extremo último de la barbarie política surgió del meollo de Europa. Dos siglos después de que Voltaire hubiera proclamado su final, la tortura volvió a ser un procedimiento normal de acción política. No es sólo que la difusión general de valores literarios, culturales, no pusiera freno alguno al totalitarismo; sino también que en ciertos casos notables los santos lugares de la enseñanza y del arte
Auschwitz 
humanista acogieron y ayudaron efectivamente al terror nuevo, dice George Steiner. La barbarie prevaleció en la tierra misma del humanismo cristiano, de la cultura renacentista y del racionalismo clásico. Hombres que concibieron y administraron Auschwitz habían sido educados para leer a Shakespeare y a Goethe, y no dejaron de leerlos. Hombres que lloraban con Werther o con Chopin se movían en un infierno material.

sábado, 29 de julio de 2017

Quien ve a un chimpancé como un ser humano, está muy cerca de ver a los seres humanos como chimpancés.

Gustavo Bueno
El filosofo español Gustavo Bueno (1924- 2016) escribió que quienes en nombre del filantropismo llegan a identificar a los hombres más cultivados de nuestro presente con nuestros “primos” los chimpancés, se verían obligados a identificar recíprocamente a los indígenas primitivos con los simios o primates presapiens, transformando
su humanismo compasivo ante los salvajes humanos con una suerte de animalismo compasivo. En efecto, y en general, quien ve a un chimpancé como un ser humano, está muy cerca de ver a los seres humanos como chimpancés.