Mostrando entradas con la etiqueta noble. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta noble. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de octubre de 2024

Si todo consistiera en el placer, seríamos inferiores a los animales

Marco Tulio Cicerón en su obra Del supremo bien y del supremo mal que “no hay más que una panacea para luchar contra el dolor y vencerlo, la grandeza de alma y la fuerza moral…. Si todo consistiera en el placer, seríamos inferiores a los animales; pero hemos nacido para algo más noble y elevado.”
“Todo ser tiende a la autoconservación. El hombre es un compuesto de alma y cuerpo, pero las virtudes del alma son superiores a las del cuerpo, así como son superiores los bienes de la mente, es decir, las virtudes.”

viernes, 28 de abril de 2023

En el medievo, un maestro podía viajar de un lugar a otro no causándole ninguna preocupación su nacionalidad.

Cuenta el historiador de arte E. H. Gombrich que hasta alrededor de 1400 el arte, en diferentes partes de Europa, se había desarrollado siguiendo líneas análogas. Recordemos que el estilo de los pintores y escultores góticos de aquella época es conocido con el nombre de estilo internacional porque las miras de los maestros predominantes en Francia, Alemania y Borgoña eran, en conjunto, muy parecidas. Claro está que existieron diferencias nacionales a lo largo de todo el medievo,por ejemplo, las existentes entre Francia e Italia durante el siglo XIII, pero éstas no fueron, en conjunto, muy importantes.En el medievo, un buen maestro podía viajar de un lugar de construcción a otro, o ser recomendado por un monasterio a otro, no causándole ninguna preocupación tener que confesar su nacionalidad.

Todos los hombres cultos del medievo hablaban y escribían latín, y les daba lo mismo enseñar en la Universidad de París que en las de Padua, Oxford o Salamanca. Los nobles de la época participaban de los ideales de la caballería; su lealtad a su rey o a sus caudillos feudales no implicaba que se considerasen a sí mismos como los campeones de un pueblo o nación en particular.

sábado, 3 de septiembre de 2022

No se dejaría empreñar por el rey mismo

Un noble está muy por encima de un campesino en la España del XVI. Si Don Quijote va a caballo, Sancho Panza va en un asno, las ropas son distintas, como distinta es su comida. “No comas ajos ni cebollas porque no saquen por el olor tu villanía”, es uno de los consejos que recibe el futuro gobernador de la ínsula Barataria de su amo. Incluso cuando muera por delito grave, el aristócrata tiene derecho a una muerte distinta, la decapitación en vez de la horca. Pero, con todo eso, el mismo Sancho Panza, que no se sienta a comer con su amo si éste no se lo ordena taxativamente, no se considera inferior a nadie cuando se trata de su raza y religión. Porque es cristiano viejo y “no se dejaría empreñar por el rey mismo”.


lunes, 22 de agosto de 2022

Desde que conocemos los destinos humanos, ha existido la guerra

La batalla de Scheveningen fue la batalla naval final de la Primera Guerra Anglo-Holandesa. Tuvo lugar el 31 de julio de 1653

Siempre, desde que conocemos los destinos humanos, ha existido la guerra, y no había motivos para creer que ahora estuviese abolida. Fue sólo la costumbre de una larga paz la que nos lo hizo creer. Pero la superación de la guerra seguirá siendo nuestra meta más noble y la última consecuencia de nuestra moral cristiana occidental.


lunes, 30 de marzo de 2020

No hay arte ni oficio más noble que el de ser hombre



* “Después de la desaparición de la nobleza a principios del siglo XX, hoy día vemos la desaparición acelerada de la clase media, que ha sido el estabilizador de las sociedades democráticas; no quedarán más que ricos muy ricos y pobres con la particularidad de que serán tan pobres de cultura los más ricos como los más pobres. Tarea prioritaria sería educar a los poderosos, animarlos a alternar la vida activa con la contemplativa, el ocio con el negocio. El ocio puede ser fecundo, ser otra cosa que the entertainment. Si la oligarquía es pobre culturalmente, la “cultura general” de las naciones nunca va a poder renacer; dado que  el pueblo observa el mimetismo de la clase dirigente.

Meritocracia
El elitismo bien pensado, la “meritocracia”, es democrático; la cultura humanística es promoción humana; la formación meramente profesional es segregacionista. Un mundo de asalariados, sin otro horizonte que la producción y el consumo, está condenado a la barbarie. La terrible verdad es que la mercadotecnia ha engendrado la regresión cultural en escala “global”. Decididamente la humanidad tiene urgente necesidad de tomar a pecho las plagas más dolorosas: el hambre, las epidemias, las drogas, las mafias, la corrupción judicial, el fariseísmo político, y sobre todo el insaciable afán de lucro, explicación última de las demás plagas. A falta de un nuevo renacimiento cultural, el mundo se hundirá en la violencia individual y estatal. Hay que apoyarse en una evidencia, no hay más culturas que las tradicionales, porque la cultura y la tradición son una simbiosis; la innovación cultural es retoño de una tradición. Radicalmente distinta es la mal llamada “cultura posmoderna”, mero conglomerado de escombros culturales, desechos de medios audiovisuales, resultado precario de un proceso de “desculturación” avanzada, privilegio exclusivo de las sociedades que se consideran más “avanzadas” justamente, y por ello están en crisis.

Rabelais declaró: “Ciencia sin conciencia no es sino ruina del alma”. Muy pocos políticos y estadistas modernos tienen conciencia del provecho que se puede sacar de la cultura; si hablan de “educación”, piensan en la formación profesional. Pero el humanismo es la formación humana; no hay arte ni oficio más noble que el de ser hombre, es la profesión que cada uno debería profesar antes que cualquier otra.”

*Jacques Lafaye

domingo, 12 de mayo de 2019

Es bueno y noble cuando obedece a la verdad



El escritor suizo Hermann Hesse decía que el espíritu sólo es bueno y noble cuando obedece a la verdad, en cuanto la traiciona, en cuanto deja a un lado el respeto y se hace flexible y moldeable a gusto, se convierte en lo demoníaco en potencia, es peor que la bestialidad animal e instintiva, que al fin y al cabo siempre conserva algo de la inocencia de la naturaleza. 

jueves, 21 de junio de 2018

El Estado no puede ser lo más importante, lo es el individuo.


Albert Einstein en su libro Mi visión del mundo decía que “no debe atribuirse el descrédito de los sistemas democráticos vigentes en la Europa actual a algún fallo en los principios de la democracia, sino a la poca estabilidad de sus gobiernos y al carácter impersonal de las elecciones. Me parece que la solución está en lo que hizo Estados Unidos, un presidente elegido por tiempo suficientemente largo, y dotado de los poderes necesarios para asumir toda la responsabilidad. Valoro en cambio en nuestra concepción del funcionamiento de un Estado la creciente protección del individuo en caso de enfermedad o de necesidades materiales. Para hablar con propiedad, el Estado no puede ser lo más importante, lo es el individuo creador, sensible. La personalidad. Solo de él sale la creación de lo noble, de lo sublime. Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir”.

Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir

lunes, 17 de julio de 2017

La utilidad común es óptima sólo cuando el esfuerzo de todos queda supeditado a un valor trascendental.

Buena parte del esfuerzo de los políticos está destinado a convencernos de que los hombres son más útiles cuando son de utilidad para los demás, pero al mismo tiempo suprimen el único criterio que podría justificar esa máxima, a saber, que la utilidad común es óptima sólo cuando el esfuerzo de todos queda supeditado a un valor trascendental, escribe Richard M. Weaver, y como la gratificación material no puede ocupar su lugar, es ésta una de las razones por las que el estado secular acaba fomentando el odio intenso hacia los políticos, empeñados en obligar a los unos a que acepten a los otros como sus superiores. Se deja de trabajar “como siempre, bajo la mirada del Jefe supremo”, y se pasa a hacerlo para el vecino, a quien se desprecia. Lógicamente, esta situación no puede sino degradarse, ya que la idea de que el trabajo lo asignan únicamente los hombres hace que todos estén a disgusto con la parte que les ha correspondido y nadie crea en la utilidad del que le ha tocado en suerte realizar. 


Richard M. Weaver
La tecnología agrava esta tendencia pero hay que señalar que el antiguo mandato moral desaparece cuando sentimos que nuestro trabajo nos ha sido impuesto por otros hombres, que no son mejores que nosotros. Y en lugar de una idea de vocación que se ha vuelto incomprensible, apelamos a esa extraña hipóstasis moderna: la vocación de “servicio”. Se pretende imponer la subordinación elaborando la hipótesis de que hay algo más grande que nuestro ego, pero ese algo no es más que una multitud de egos egoístas. Y añade Weaver, que una vez más asistimos al habitual paso de la calidad a la cantidad; no se está sirviendo la instancia más noble del individuo (ello también supondría el reconocimiento de alguna forma de jerarquía y, en última instancia, de un mandato dictado desde arriba), sino meramente las demandas del consumo. ¿Y a quién puede ocurrírsele admirar a quienes encabezan la jerarquía del consumo?

viernes, 12 de mayo de 2017

El mérito y las buenas obras son la finalidad de la actividad del hombre.

El mérito y las buenas obras son la finalidad de la actividad del hombre, y el tener conciencia de ello es alcanzar descanso; si un hombre puede compartir el teatro de Dios, del mismo modo podrá compartir el descanso de Dios. Et conversus Deus, ut aspiceret opera, quae fecerunt manus suae, vidit quod omnia essent bona nimis; luego vino el sábado.

Francis Bacon
Nicolás Maquiavelo,dice Francis Bacon, tuvo el atrevimiento de escribir, casi en términos vulgares, que la fe cristiana había convertido a hombres buenos en presa de los tiránicos e injustos; lo cual era, según decía, porque, en verdad, nunca había habido un derecho, una secta o un pensamiento que hubiera exaltado tanto la bondad como lo había hecho la religión cristiana; por lo cual para evitar tanto el escándalo como el peligro, es conveniente conocer los errores de tan excelente hábito. Buscad el bien de los demás hombres, pero no os esclavicéis a sus apariencias o ficciones; pues eso no es más que facilidad o debilidad para apresar una mente honrada. Ni deis una gema al gallo de Esopo, que se sentiría más feliz si le dierais un grano de cebada. El ejemplo de Dios enseña la verdadera lección. Él os envía su lluvia y hace que su sol brille sobre justos e injustos; pero no hace llover riquezas ni brillar honores y virtudes por igual sobre los hombres; los beneficios comunes tienen que compartirse con todos, pero los beneficios especiales, con los elegidos. Y daos cuenta de cómo, al hacer el retrato, rompéis el modelo; pues la divinidad hace el modelo del amor a nosotros mismos, y el retrato, del amor a nuestro prójimo: vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres y sígueme, pero no vendas todo lo que tienes salvo que vengas y me sigas; es decir, salvo que tengas vocación de que puedes hacer tanto bien con pocos medios como con muchos; pues si no, al alimentar el cauce, secas la fuente.


Si un hombre es generoso y cortés con los extranjeros, manifiesta Bacon, eso demuestra que es ciudadano del mundo y que su corazón no está aislado de otras tierras sino que forma con ellas un continente; si es comprensivo para las aflicciones de los demás, eso demuestra que su corazón es como el árbol noble que se hiende cuando da su bálsamo; si perdona y condona fácilmente las ofensas, eso demuestra que su mente está por encima de las injurias, de tal modo que no puede ser alcanzado por el disparo; si es agradecido a los pequeños beneficios, eso demuestra que sopesa el pensamiento de los hombres y no su basura; pero, sobre todo, si tiene la perfección de san Pablo, que hubiera querido el anatema de Cristo por la salvación de sus hermanos, eso demuestra mucho de la naturaleza divina, y cierta clase de conformidad con Cristo.

viernes, 23 de septiembre de 2016

La juventud es la edad del inconformismo.


La juventud es la edad del inconformismo, de las rebeldías, de las ansias de todo lo que es bello, bueno y noble. Por eso, es joven de verdad quien mantiene vivos en su espíritu estos impulsos, aunque el cuerpo se desgaste por el paso del tiempo


Alvaro del Portillo  invitaba a los inconformistas a rebelarse ante los falsos profetas de la paz, que claman contra la guerra y, a la vez, financian la matanza de los que están por nacer.




rebelarse ante los falsos profetas de la paz

La juventud es la edad del inconformismo, de las rebeldías, de las ansias de todo lo que es bello, bueno y noble