Mostrando entradas con la etiqueta Maquiavelo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maquiavelo. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de marzo de 2026

Los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia

Dice Maquiavelo que “en general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven”. La política se confunde con el arte del espectáculo, todo es cuestión de imagen. 
La cultura norteamericana ve la política como el arte de la actuación, dijo Arthur Miller (dramaturgo y guionista estadounidense) en una conferencia, poco antes de su muerte. 


domingo, 15 de marzo de 2026

No pasa nada si los políticos no cumplen lo prometido

Los gobernantes, para conservar el poder, suelen prometer una cascada de beneficios para el pueblo. Se comprometen a hacer o a no hacer esto o aquello. Pero no pasa nada si no cumplen lo prometido. “Nunca faltaron a un príncipe (gobernante) razones legítimas para disfrazar la inobservancia. Se podrían citar innumerables ejemplos modernos de tratados de paz y promesas vueltos inútiles por la infidelidad de los príncipes (gobernantes). Que el que mejor ha sabido ser zorro, ese ha triunfado”. En ese “razones legítimas” está el cinismo de Maquiavelo. Porque hace compatible esas razones con la infidelidad.No pasa nada, “los hombres son tan simples y de tal manera obedecen a las necesidades del momento, que aquel que engaña encontrará siempre quien se deje engañar”, escribe el filósofo Rafael Gómez Pérez.
Maquiavelo afirma que el gobernante ha de ser a la vez león y zorro. León pegaba más en un tiempo en el que los principados, con mucha frecuencia, se conquistaban o se ensanchaban por las armas, dice Gomez Pérez, pero en tiempo de democracia, ser león no está bien visto. Pero ser zorro tiene un premio siempre, sobre todo si las gallinas, teniendo suficiente comida y algún que otro devaneo con el gallo, siguen con esa mirada lateral, nunca de frente.
En democracia, esa sociedad de gallinas ha llegado a creerse que en ellas está “la soberanía del gallinero”, o nacional. Ignoran o fingen ignorar que la soberanía la tiene el zorro. Pero el zorro político, aprendiz en la escuela de Maquiavelo, cultiva un refinado cinismo, en el que el valor más bajo y manejable es el de la verdad.


martes, 22 de abril de 2025

La política entendida como arte del poder

Hasta Maquiavelo no hemos tenido más que discusiones acerca del buen gobierno, o descripciones idealizadas del funcionamiento de los sistemas políticos, mientras que Maquiavelo se fijó en la técnica de ganar, ejercer y mantener el poder, para describir, más allá de las generalidades, cómo funcionaba su ejercicio, y ponerse en condiciones de hacer recomendaciones valiosas sobre la política, entendida como arte del poder. Pero en cualquier mirada sobre la política siempre habrá un resquicio para distinguir la mala o falsa política, que solo se interesa por el poder, de la política buena o verdadera, que se ocupa del bien de la comunidad, una distinción que no siempre se atiende porque los prejuicios de parte suelen cegar, escribe el filósofo González Quirós.


viernes, 20 de octubre de 2023

El Estado otomano siempre se mantuvo como un extraño ante la cultura europea

El Estado otomano, que ocupó el sudeste de Europa durante quinientos años, permaneció en el continente sin llegar nunca a identificarse con su sistema social y político. Siempre se mantuvo como un extraño ante la cultura europea, como una intrusión islámica en el seno de la cristiandad y, hasta nuestros días, ha planteado a las historias unitarias del continente problemas irresolubles de presentación. Maquiavelo, en la Italia de principios del siglo XVI, fue el primer teórico que utilizó al Estado otomano como antítesis de una monarquía europea. En dos páginas centrales de El Príncipe definió a la burocracia autocrática de la Puerta como un orden institucional que la separaba de todos los estados de Europa.


Sesenta años después, entre los sufrimientos de las guerras de religión en Francia, Bodin desarrolló una comparación política entre las monarquías limitadas por el respeto hacia las personas y los bienes de sus súbditos y los imperios que tenían un dominio ilimitado sobre ellos. Los primeros representaban la soberanía real de los estados europeos; los segundos, el poder señorial de despotismos tales como el Estado otomano, que eran esencialmente extraños a Europa. En la Inglaterra de principios del siglo XVII, Bacon subrayaba que la distinción fundamental entre los sistemas europeo y turco era la ausencia de una aristocracia hereditaria en el reino otomano. Harrington acentuó los fundamentos económicos del imperio otomano como línea divisoria básica entre los estados europeos y el turco, el monopolio jurídico del sultán sobre la propiedad de la tierra era la verdadera nota distintiva de la Puerta…..A principios del siglo XVIII, Montesquieu repetía con fidelidad su descripción del Estado turco: “El Gran Señor concede la mayor parte de la tierra a sus soldados y dispone de ella a su voluntad; puede tomar toda la herencia de los funcionarios de su imperio. Cuando un súbdito muere sin descendencia masculina, sus hijas se quedan con el mero usufructo de sus bienes, porque el señor turco adquiere la propiedad de ellos; en consecuencia, la posesión de la mayor parte de los bienes de la sociedad es precaria.No hay ningún despotismo tan perjudicial como aquel cuyo príncipe se declara propietario de todas las posesiones territoriales y heredero de todos sus súbditos, la consecuencia inevitable es el abandono del cultivo y, si el soberano se inmiscuye en el comercio, la ruina de toda la industria”.
Referencia:El Estado absolutista de Perry Anderson


domingo, 15 de octubre de 2023

Lo que hay que hacer se debe definir en términos de lo factible

Isaiah Berlin, filósofo e historiador de las ideas, y que está considerado como uno de los principales pensadores liberales del siglo XX, escribe que hay que estar en guardia contra los que no ven a los hombres como son, y los miran a través de cristales coloreados por sus propias esperanzas y deseos, sus amores y sus odios, en términos de un modelo idealizado del hombre que quisieran que fuera, y no como es y fue y será. Los reformadores honestos, por valiosos que pudieran ser sus ideales, como el digno guía de la república florentina, Piero Soderini, a quien Maquiavelo sirvió, o el mucho más talentoso Savonarola (hacia quien se inclinaba marcadamente) fracasaron y causaron la ruina de otros, más que nada porque sustituyeron lo que es la irrealidad por lo que debería ser, porque en algún momento cayeron en el irrealismo. Fueron hombres de calidades muy diferentes. Savonarola tenía una voluntad fuerte, mientras Soderini, en opinión de Maquiavelo, era indeciso y de mente estrecha. Pero lo que tenían en común era un planteamiento inadecuado de cómo usar el poder.
Lo que hay que hacer se debe definir en términos de lo factible, no de lo imaginario; el arte de gobernar tiene que ver con acciones dentro de los límites de las posibilidades humanas, por vastos que sean; se puede cambiar a los hombres, pero no a un grado fantástico.

viernes, 11 de noviembre de 2022

El gobernante malo es aquél que dirige todos sus esfuerzos hacia su propio engrandecimiento

El príncipe tendrá que ser fuerte; no importa que no sea amado, si es temido. Debe perseguir, sin importar los medios, la grandeza del Estado, que para él es algo casi divino. El gobernante malo es aquél que dirige todos sus esfuerzos hacia su propio engrandecimiento; pero si la finalidad del empeño es la patria, no importa ya qué clase de medios e instrumentos se usen, todo es lícito y el príncipe es bueno, porque es patriota. Hay en Maquiavelo, dice la política y escritora mexicana Josefina Vázquez, una cierta identificación entre historia y política, puesto que es en esta última en donde el hombre logra su plenitud. La historia vuelve a ser la escuela del poder, algo práctico y útil. En el estudio de sus complicados procesos aprendemos en las experiencias ajenas, lo cual es posible porque hay siempre una repetición. Tal repetición se debe a que la índole humana es siempre la misma; por debajo de sus actitudes determinadas por la civilización subyace una esencia en el hombre, sus instintos de conservación y sus impulsos volitivos de dominio. De la limitación del hombre de desear siempre mucho y poder alcanzar poco surgen la violencia, el movimiento, del cual sobreviven sólo los más fuertes y mejor dotados, los héroes. Son éstos los que cumplen verdaderamente su destino, dominar sus impulsos para dirigirlos mediante el control de su voluntad racional. El hombre, pues, debe aspirar a realizarse en esta tierra.

jueves, 9 de enero de 2020

Ninguna nación es un universo moral en sí misma

Ninguna nación es un universo moral en sí misma, sino que su comportamiento debe regirse por unos principios básicos acordados por todos los pueblos civilizados. Dicho de otro modo, el Estado no es moralmente autónomo. En los comienzos del siglo XVI, Nicolás Maquiavelo presagió el advenimiento del Estado moderno en su breve libro El príncipe (1513). El Estado era para Maquiavelo una institución moralmente autónoma, cuya conducta, en aras de su propia conservación, no podía ser juzgada por parámetros externos. Fue esta visión la que negaron enfáticamente los grandes teólogos católicos de España. El Estado, en su opinión, podía ciertamente ser juzgado de acuerdo con unos principios externos, y no debía actuar sobre la base de la mera conveniencia o el beneficio si en el proceso se veían pisoteados los principios morales.

Escribe Thomas Woods que los teólogos españoles del siglo XVI sometieron la conducta de su propia civilización al escrutinio crítico y la encontraron deficiente. Propugnaron que en asuntos de derecho natural el resto de los pueblos del mundo eran sus iguales, y que la comunidad de los pueblos paganos merecía el mismo trato que las naciones de la Europa cristiana se otorgaban las unas a las otras. Es extraordinario que los sacerdotes católicos proporcionasen a la civilización occidental las herramientas filosóficas necesarias para acercarse a los pueblos no occidentales con un espíritu de igualdad.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Hablando de Maquiavelo


Nicolas Maquiavelio
Contestando a un tertuliano reconozco que Maquiavelo es un moderno por varios conceptos. En el primer cuarto del siglo XVI su doctrina, expresada en El Príncipe y sobre todo en el Discurso sobre la primera Década de Tito Livio, está completamente secularizada al dejar fuera de la consideración política no solamente la idea de la Cristiandad sino también la razón moral del poder. Para él la política es una finalidad en sí.

viernes, 12 de mayo de 2017

El mérito y las buenas obras son la finalidad de la actividad del hombre.

El mérito y las buenas obras son la finalidad de la actividad del hombre, y el tener conciencia de ello es alcanzar descanso; si un hombre puede compartir el teatro de Dios, del mismo modo podrá compartir el descanso de Dios. Et conversus Deus, ut aspiceret opera, quae fecerunt manus suae, vidit quod omnia essent bona nimis; luego vino el sábado.

Francis Bacon
Nicolás Maquiavelo,dice Francis Bacon, tuvo el atrevimiento de escribir, casi en términos vulgares, que la fe cristiana había convertido a hombres buenos en presa de los tiránicos e injustos; lo cual era, según decía, porque, en verdad, nunca había habido un derecho, una secta o un pensamiento que hubiera exaltado tanto la bondad como lo había hecho la religión cristiana; por lo cual para evitar tanto el escándalo como el peligro, es conveniente conocer los errores de tan excelente hábito. Buscad el bien de los demás hombres, pero no os esclavicéis a sus apariencias o ficciones; pues eso no es más que facilidad o debilidad para apresar una mente honrada. Ni deis una gema al gallo de Esopo, que se sentiría más feliz si le dierais un grano de cebada. El ejemplo de Dios enseña la verdadera lección. Él os envía su lluvia y hace que su sol brille sobre justos e injustos; pero no hace llover riquezas ni brillar honores y virtudes por igual sobre los hombres; los beneficios comunes tienen que compartirse con todos, pero los beneficios especiales, con los elegidos. Y daos cuenta de cómo, al hacer el retrato, rompéis el modelo; pues la divinidad hace el modelo del amor a nosotros mismos, y el retrato, del amor a nuestro prójimo: vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres y sígueme, pero no vendas todo lo que tienes salvo que vengas y me sigas; es decir, salvo que tengas vocación de que puedes hacer tanto bien con pocos medios como con muchos; pues si no, al alimentar el cauce, secas la fuente.


Si un hombre es generoso y cortés con los extranjeros, manifiesta Bacon, eso demuestra que es ciudadano del mundo y que su corazón no está aislado de otras tierras sino que forma con ellas un continente; si es comprensivo para las aflicciones de los demás, eso demuestra que su corazón es como el árbol noble que se hiende cuando da su bálsamo; si perdona y condona fácilmente las ofensas, eso demuestra que su mente está por encima de las injurias, de tal modo que no puede ser alcanzado por el disparo; si es agradecido a los pequeños beneficios, eso demuestra que sopesa el pensamiento de los hombres y no su basura; pero, sobre todo, si tiene la perfección de san Pablo, que hubiera querido el anatema de Cristo por la salvación de sus hermanos, eso demuestra mucho de la naturaleza divina, y cierta clase de conformidad con Cristo.

jueves, 16 de marzo de 2017

En los siglos XIV y XV se inició el movimiento general de la secularización.

Juana de Arco
Cuenta el profesor de la Cierva que lo peor de la Baja Edad Media está representado por el tribunal inicuo que condenó a santa Juana de Arco por bruja, hereje y diabólica; ateniéndose a un dictamen de la Universidad de París que llegaba a dar el nombre de los tres demonios que poseían a la Doncella. Esto significa que la gloriosa Escolástica racional estaba ya prostituida y degradada; que la Iglesia y la Inquisición de Francia vivía abyectamente sometida al poder de Inglaterra; y que el propio poder de Inglaterra, entonces en manos del cardenal bastardo Enrique de Beaufort, verdugo de Juana de Arco, albergaba una confusión de Iglesia y Estado que tenía minada en lo más hondo la entraña de la Iglesia inglesa.

Fue precisamente en el ámbito del poder donde ya desde
los siglos XIV y XV se inició el movimiento general de la secularización, que se concretaría certera y brutalmente en “El Príncipe” de Maquiavelo. Pero la secularización del poder se aplicó inmediatamente a la secularización del patrimonio eclesiástico; los reyes y príncipes ponían la mira en los cuantiosos bienes de la Iglesia y sus instituciones, como había hecho Felipe el Hermoso a principios del siglo XIV al suprimir a los Templarios poco después de expulsar y expoliar a los judíos.

sábado, 25 de febrero de 2017

El crimen político.


Crímenes políticos.
El valor de una vida humana no es absoluto en las diferentes épocas y los diferentes espacios, cada época lo mide de otro modo, la moral siempre es relativa, cuenta Stefan Zweig. Nuestro mundo es mucho más indulgente con el crimen político de lo que lo fue el siglo XIX, y del mismo modo el siglo XVI no fue una época de grandes reparos. Los escrúpulos de conciencia eran completamente ajenos a una época que no extraía su moral de las Sagradas Escrituras, sino de Maquiavelo: quien quería un trono no solía agobiarse
Maquiavelo.
mucho con consideraciones sentimentales y fijarse en si sus peldaños aún estaban mojados con sangre derramada. Al fin y al cabo, la escena de Ricardo III en la que la reina tiende la mano al hombre que sabe un asesino es obra de un contemporáneo, y a los espectadores no les parecía en absoluto inverosímil. Para ser rey, uno asesinaba, envenenaba a su padre, a su hermano, se lanzaba a la guerra a miles de inocentes, se arrebataba, se eliminaba sin preguntar por el derecho, y casi no se encuentra una sola casa real en la Europa de entonces en la que no se cometieran abiertamente tales crímenes.
Stefan Zweig
Cuando había una corona en juego, niños de catorce años se casaban con matronas de cincuenta y muchachas impúberes con ancianos que podían ser sus abuelos, no se preguntaba demasiado por la virtud, la belleza, la dignidad y la moral, se contraía matrimonio con imbéciles, jorobados y paralíticos, sifilíticos, lisiados y criminales.

martes, 5 de julio de 2016

Maquiavelo y el hombre.


Me escribe un amigo manifestando que dentro de los filósofos,Maquiavelo tal vez fue el humanista que mejor conocía a la especie humana, y que sus escritos fueron una inspiración para los defensores de la filosofía política  moderna.

Los hombres son ingratos, veleidosos, cobardes, avariciosos y envidiosos. 

Maquiavelo,no era una persona que confiase demasiado en el ser humano, se mueve dentro de una visión pesimista de la naturaleza humana. Escribía que “los hombres son ingratos, veleidosos, cobardes, avariciosos y envidiosos. Estarán contigo mientras tengas éxitos; te ofrecerán su alma, su propiedad, hasta su familia. Pero tan pronto como no les des nada que calme sus deseos se volverán contra ti”. 

Los deseos de los hombres son insaciables.
Da una explicación psicológica: “Los deseos de los hombres son insaciables. Su naturaleza les inclina a desearlo todo, pero el destino sólo permite que disfruten de pocas cosas y el resultado es un permanente estado de insatisfacción que hace que desprecien lo que poseen”. 

Ya los primeros filósofos; de Platón a San Agustín, tenían una triste opinión sobre la naturaleza humana, pero su pesimismo se veía atemperado por la posibilidad de redención a través del idealismo o del cristianismo.


También aconsejaba este humanista que antes de involucrarse en una guerra había que pensárselo dos veces ya que “las guerras comienzan cuando se desea, pero no terminan cuando se quiere”. Este es un buen consejo que parece que aun no hemos sido capaces de tomarlo en cuenta.


Los deseos de los hombres son insaciables. Su naturaleza les inclina a desearlo todo

las guerras comienzan cuando se desea, pero no terminan cuando se quiere