Mostrando entradas con la etiqueta extraño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta extraño. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de agosto de 2026

Siempre que confundimos nuestros deseos con derechos, nos creemos justificados para ejercer violencia

Las nuevas formas de violencia no son exclusivas de determinados sectores de la sociedad y en cada contexto se manifiestan de diversos modos.El  aislamiento colectivo de personas cada vez más encerradas en sí mismas, en su teléfono inteligente, a quienes no les causa ningún inconveniente tratar con desprecio a los que se cruzan en su camino, porque simplemente alteran su cómodo espacio personal. La amabilidad y el buen trato se ven casi como un milagro en escenas cotidianas. Esto ha creado un incremento de faltas de respeto en la vida cotidiana  donde personas que no se conocen, se vuelven unos contra otros como si se odiaran desde toda una vida, por cuestiones banales.
Siempre que los seres humanos elevamos a categoría de absoluto la propia idea o imagen del mundo que se tiene y confundimos nuestros deseos con derechos, nos creemos justificados para ejercer violencia. Aunque sea solamente porque los demás aparecen en escena para alterar nuestro particular modo de ver y sentir las cosas. Se puede uno cruzar con personas, que, sin importar sus posibilidades económicas, su edad o su educación, parecen llenos de combustible emocional para disparar un odio irracional a cualquiera que se cruce en su camino, como si se sintiera un rencor contra toda la sociedad. Así, cualquiera a quien se le considere parte del “Sistema”, se convierte en enemigo, aunque sea un extraño que no me haya hecho nada objetivamente.
El hiperindividualismo contemporáneo, cargado de frustraciones sociales y de rencores hacia una realidad social injusta, que se percibe como imposible de cambiar, generan manifestaciones recurrentes de rechazo a toda persona o grupo que se perciba como perteneciente a la categoría de “dominante”, a todo tipo de “autoridad”, y a todos los que se consideren débiles o simplemente por fuera de mi tribu, los que son simplemente “diferentes” o porque no me gustan, escribe el filósofo Miguel Pastorino.

martes, 18 de noviembre de 2025

Amores de barro


Dice Javier Gomá sobre la tendencia de muchos escritores, a la que bautiza, con guiño irónico, como literatura maleducada, hay tanta gente que airea en público sus vergüenzas esperando que por alguna ignorada razón esa impúdica exhibición despierte nuestra curiosidad, tantos que exponen sin pudor sus inmundicias ante extraños. La crítica que Gomá endilga a estos escritores exhibicionistas, aduciendo la injusticia de que por muchos traumas que el desdichado haya padecido en su vida se atribuya el derecho a convertir su obra literaria en una terapia y obligue al público, que no le ha hecho ningún daño, a ser testigo mudo de ella.
Hay que aprender a ofrecer la intimidad a quien se ama. A mayor cercanía afectiva, más apertura de la intimidad. Resguardar lo íntimo a los extraños, curiosos, manoseadores y ladrones, a todo aquel que, sin el respeto que merece la persona, ofrece su intimidad a cualquiera (músculos, sensualidad descarada), tal vez porque en su pobreza o en su carencia de amor, quiere saltarse el trabajo precioso del mundo interior y llegar a la intimidad de modo urgente, pero superficial, amores de barro, escribe Iván López Casanova. 


viernes, 26 de julio de 2024

Con la familiaridad, otras personas se convierten en parte de nosotros mismos

La capacidad de las personas para ponerse en el lugar de otro depende de si la persona es un extraño o alguien conocido. El cerebro humano separa a la gente conocida de los demás, de modo que la gente del entorno social se entrelaza con el sentido de uno mismo a un nivel neurológico. En este sentido, James Coan, profesor de la Universidad de Virginia, afirma que “con la familiaridad, otras personas se convierten en parte de nosotros mismos”. Los seres humanos han evolucionado para tener una identidad propia en la que los seres queridos forman parte del propio entramado neural. Por eso necesitamos tener amigos y aliados.
Las regiones del cerebro responsables de la respuesta a la amenaza entran en actividad cuando un amigo corre peligro de forma básicamente idéntica a la actividad que se muestra cuando la amenaza es propia. Sin embargo, cuando la amenaza se refiere a un extraño estas áreas del cerebro apenas muestran actividad. Según Coan, el cerebro tiene una gran capacidad para integrar a los demás, de tal modo que las personas cercanas se convierten en una parte de uno mismo. Esto provoca que realmente una persona se sienta bajo amenaza cuando un amigo o una persona amada está en peligro. En palabras del propio Coan, “si un amigo está en peligro, se hace lo mismo que si nosotros mismos estuviéramos bajo amenaza. Podemos entender el dolor o la dificultad que pueden estar pasando del mismo modo que podemos entender nuestro propio dolor.”
Teniendo en cuenta lo anterior resulta inevitable hacer las siguientes pregunta: ¿Por qué, entonces, algunas veces hacemos daño a las personas que queremos? ¿Por qué se producen arrebatos de ira? La contestación estaría según este estudio en que  cuando las personas no se aman a sí mismas, proyectan esta aversión hacia los demás. En particular, si este desprecio por sí mismos se debe a un comportamiento abusivo que han experimentado en el pasado, se involucrarán en comportamientos hirientes hacia las personas que aman.Cuando las personas se valoran poco a sí mismas, que es esencialmente lo que es la baja autoestima, es posible que no se den cuenta de lo hirientes que son sus acciones para otras personas. Algunas personas disfrutan lastimar a otras personas. Esto puede deberse a una infancia profundamente perturbada y potencialmente abusiva. El hecho de no ser empático con los seres queridos refleja la falta de amor propio. Comprender que ese odio hacia uno mismo es neurobiológico y que por eso hacemos daño a los seres queridos debe servir para darse cuenta y no continuar con ese ciclo de ira hacia el otro.

jueves, 25 de abril de 2024

Suplantar al Creador por lo creado

Deformando el pasaje de la Sagrada Escritura: el que no ama a su hermano, a quien ve, ¿a Dios, a quien no ve, cómo podrá amarle? (1 Jn 4, 20), se llega a decir que sólo el hombre merece ser amado. Dios sería extraño e inaccesible. Es un nuevo humanismo blasfemo que suele presentarse bajo la apariencia de una defensa de la dignidad de la persona, y pretende suplantar al Creador por lo creado. 

jueves, 29 de febrero de 2024

Los precios son el núcleo de los incentivos en una economía de mercado

En la vida todos dependemos de otras personas, y especialmente de un sinnúmero de extraños que producen todo lo que tenemos a nuestra disposición. Pocos podríamos cultivar el alimento que necesitamos para vivir, mucho menos construir un lugar en el que vivir o producir cosas como ordenadores o automóviles. Otras personas tienen que crear todas esas cosas para nosotros, y los incentivos económicos son esenciales para ello. Los precios son el núcleo de los incentivos en una economía de mercado.Se dice que el último presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, preguntó lo siguiente a la primera ministra británica, Margaret Thatcher: «¿Cómo se las arregla usted para que la gente tenga alimentos?». Le respondió que ella no tenía que hacer nada, pues los precios se encargaban de aquello. El pueblo británico estaba mejor alimentado que el de la Unión Soviética, a pesar de que los británicos no habían producido suficiente alimento para subsistir más de un siglo. Los precios les traían alimentos de otros países, escribe Thomas Sowelle, economista y teórico social estadounidense, miembro distinguido de la Hoover Institution de la Universidad Stanford.   
China, dice Sowelle, donde a comienzos del siglo XXI, los comunistas, que continúan gobernando, ya permitían que el libre mercado operara en gran parte de la economía. A pesar de que en China vive una quinta parte de la población mundial, sólo cuenta con un 10 por ciento de la tierra cultivable del mundo, de manera que alimentar a su población podría continuar siendo el problema crítico que alguna vez fue, aquellos tiempos en los que cada hambruna recurrente segaba la vida de millones de personas. En la actualidad, los precios atraen alimento de otros países. El alimento de China proviene del exterior, de Sudamérica, de Estados Unidos y de Australia.
Los precios no son simplemente un medio para transferir dinero, sino que su función principal es brindar incentivos que afecten al comportamiento en el uso de los recursos, y de los productos que resultan de éstos. Los precios no solamente orientan a los consumidores, sino también a los productores.El sistema económico del libre mercado es comúnmente considerado un sistema de lucro, pero en realidad se trata de un sistema de ganancias y pérdidas, y las pérdidas son tan importantes como el lucro para la eficiencia de la economía, porque informan a los productores de lo que deben dejar de hacer, de lo que deben dejar de producir, de dónde deben dejar de asignar recursos, de en qué deben dejar de invertir. Las pérdidas fuerzan a los productores a dejar de producir lo que los consumidores ya no quieren.

viernes, 20 de octubre de 2023

El Estado otomano siempre se mantuvo como un extraño ante la cultura europea

El Estado otomano, que ocupó el sudeste de Europa durante quinientos años, permaneció en el continente sin llegar nunca a identificarse con su sistema social y político. Siempre se mantuvo como un extraño ante la cultura europea, como una intrusión islámica en el seno de la cristiandad y, hasta nuestros días, ha planteado a las historias unitarias del continente problemas irresolubles de presentación. Maquiavelo, en la Italia de principios del siglo XVI, fue el primer teórico que utilizó al Estado otomano como antítesis de una monarquía europea. En dos páginas centrales de El Príncipe definió a la burocracia autocrática de la Puerta como un orden institucional que la separaba de todos los estados de Europa.


Sesenta años después, entre los sufrimientos de las guerras de religión en Francia, Bodin desarrolló una comparación política entre las monarquías limitadas por el respeto hacia las personas y los bienes de sus súbditos y los imperios que tenían un dominio ilimitado sobre ellos. Los primeros representaban la soberanía real de los estados europeos; los segundos, el poder señorial de despotismos tales como el Estado otomano, que eran esencialmente extraños a Europa. En la Inglaterra de principios del siglo XVII, Bacon subrayaba que la distinción fundamental entre los sistemas europeo y turco era la ausencia de una aristocracia hereditaria en el reino otomano. Harrington acentuó los fundamentos económicos del imperio otomano como línea divisoria básica entre los estados europeos y el turco, el monopolio jurídico del sultán sobre la propiedad de la tierra era la verdadera nota distintiva de la Puerta…..A principios del siglo XVIII, Montesquieu repetía con fidelidad su descripción del Estado turco: “El Gran Señor concede la mayor parte de la tierra a sus soldados y dispone de ella a su voluntad; puede tomar toda la herencia de los funcionarios de su imperio. Cuando un súbdito muere sin descendencia masculina, sus hijas se quedan con el mero usufructo de sus bienes, porque el señor turco adquiere la propiedad de ellos; en consecuencia, la posesión de la mayor parte de los bienes de la sociedad es precaria.No hay ningún despotismo tan perjudicial como aquel cuyo príncipe se declara propietario de todas las posesiones territoriales y heredero de todos sus súbditos, la consecuencia inevitable es el abandono del cultivo y, si el soberano se inmiscuye en el comercio, la ruina de toda la industria”.
Referencia:El Estado absolutista de Perry Anderson


miércoles, 29 de marzo de 2023

La fuerza que la manifestación moral e invisible puede desencadenar en el mundo de las realidades

Tolstói

Tolstói, en quien Rolland ve al hombre más auténtico y noble de su tiempo, quien le prohíbe el arte. En ese dilema íntimo, Rolland se decide por una actuación perfectamente desesperada. En efecto, el estudiante se sienta una noche a su mesa y en su desesperación y angustia escribe una carta a Tolstói pidiéndole ayuda y rogándole un consejo que le indique cómo puede salir de aquella situación. Rolland toma la carta y la echa al buzón sin la esperanza de recibir respuesta alguna. Pasan las semanas y de hecho la respuesta no llega. Pero un día, cuando el joven estudiante entra por la noche en su habitación, ve sobre la mesa una carta o más bien un pequeño paquete con una carta de treinta y ocho páginas en francés, escrita por Tolstói y que empezaba con las palabras Cher frère, Querido hermano. Aquella carta supuso realmente para Rolland la decisión de su vida. Y fue así no gracias a lo que figuraba en la carta, y que ahora ya ha sido publicada,el contenido era en realidad indiferente, sino por el hecho de que un extranjero, el hombre más ocupado de su tiempo, sustrajese dos días a su vida para ayudar a alguien extraño y desconocido por completo en su angustia vital. El hecho sacudió a Rolland en lo más íntimo de su ser. Reflexionemos a fondo; ¿quién de nosotros lo habría hecho, quién de nosotros habría arrancado simplemente dos días del calendario de su vida en favor de alguien que estaba a mil millas y que le había escrito una carta? Y el hombre que lo había hecho era a la vez el personaje más famoso de su tiempo, el hombre al que cada línea se le pagaba a peso de oro, el hombre que con toda razón habría tenido el derecho soberano y patético de decir “No tengo tiempo, mi tiempo es demasiado valioso”……..Desde ese momento, Rolland sabe que si realmente quiere ser un verdadero poeta y artista, sólo puede serlo en el sentido de un hombre auxiliador, que debe poner en juego toda su existencia y transformarla en una actitud de bondad y ayuda, en una actitud de disponibilidad personal…….Con esta renovada energía, Rolland volvió de nuevo a su trabajo. Creía que ahora conocía su cometido, el cometido de ayudar, y quiso infundir una nueva fuerza a la juventud, sobre todo a la francesa.

Un año después de que Rolland hubiera escrito aquel libro se enteró de algo sorprendente. Así como él, veinticinco o treinta años antes, había enviado desde París una carta a Tolstói y Tolstói le había afianzado en su lucha vital, también a Gandhi, aquel pequeño abogado indio en una tribulación similar, se dirigió al escritor ruso desde África, desde la colonia de Natal, y Tolstói le había ayudado del mismo modo con su carta. Dos personajes de Oriente y Occidente, que actuaban en esferas muy dispares, se encontraban así de repente en una misma idea, en un pensamiento o realmente en un hombre. Y en ello percibimos la fuerza increíble que la manifestación moral e invisible de todo un personaje puede desencadenar en el mundo de las realidades terrenas.
Stefan Zweig

miércoles, 28 de septiembre de 2022

La familia humana trasciende las relaciones de sangre


Los humanos arriesgan a menudo su propia vida por “extraños”. Damos sangre, hacemos donativos de dinero y compartimos alimentos. Incluso donamos nuestros órganos. A menudo, no pedimos que se nos dé nada a cambio y a veces incluso insistimos en mantener el anonimato. Este comportamiento es increíblemente raro en la naturaleza. La familia humana trasciende las relaciones de sangre.


viernes, 3 de noviembre de 2017

Cuando nuestro planeta perdió su lugar privilegiado.

sistema heliocéntrico
Después de que Copérnico y Galileo defendieran y divulgaran el sistema heliocéntrico, el universo medieval se había roto en pedazos, y lo que antes era un cosmos finito cuyo centro estaba ocupado por la Tierra, que permanecía inmóvil, ahora se convertía en un universo de dimensiones incalculables en el que nuestro planeta orbitaba como uno más. El espacio se había multiplicado hasta llegar al infinito, y en él, la Tierra quedaba reducida a un punto insignificante en comparación con la inmensidad que la albergaba. Así, lo que antes se había considerado un hogar, había pasado a ser algo tan extraño como incomprensible. Nuestro planeta había perdido su lugar privilegiado, y con él, de forma inevitable, también el hombre. 

Este cambio de cosmovisión, es decir, de la manera de entender al hombre y su lugar en el universo, causó un verdadero impacto en la historia del pensamiento. Hay que
ponerse en el lugar de alguien de aquella época para hacerse una idea, siquiera aproximada, de lo que semejante cambio debió de suponer en la mentalidad de la época. Afirmar que la Tierra era un planeta más, arrancarla de su centro, hacernos girar alrededor del Sol a gran velocidad, fue una de las mayores heridas que la ciencia infligió al ego de la humanidad. Como señaló Nietzsche, entre otros, después de este acontecimiento el hombre ni fue el mismo ni aún se ha recuperado.