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sábado, 16 de diciembre de 2023

Solón eliminó la esclavitud como castigo por el impago de deudas

Solón

Solón, quien tenía los máximos poderes sobre Atenas y ha pasado a la historia como el más importante de los siete sabios de Grecia, en la primera mitad del siglo VI a. C. hizo unas reformas de la constitución de la ciudad. Levantó las hipotecas y eliminó la esclavitud como castigo por el impago de deudas, lo que dio libertad a los campesinos, y creó una asamblea popular (Ekklesía). La aristocracia constituye parte de un consejo especial de cuatrocientos miembros pero un tribunal popular le sustrae el poder judicial, que antes ostentaban en exclusiva. Aún tendría que llegar la soberanía popular de la mano de Clístenes, la cual requirió de una dictadura popular, impuesta en 507 a. C., para imponerse y consolidarse. Fue fundamental la redistribución territorial de la población por tribus de tres distritos, costa, llanura y montaña. Cada tribu podía elegir cincuenta representantes al Consejo de los Quinientos (Bulé) y el órgano directivo de este (pritania) cambiaba diez veces al año periódicamente. Pericles perfecciona aún más el sistema abriendo la posibilidad de ser arconte a las clases más bajas. Sin embargo, fue el gestor de las contradicciones que acabarían con el esplendor de Atenas. Contradicciones propias de un estado que practica el imperialismo en el exterior y se muestra orgulloso al mundo de su democracia interior (en la cual los derechos políticos solo los tienen unos pocos varones, libres y nacionales de Atenas). Protágoras.

viernes, 20 de octubre de 2023

El Estado otomano siempre se mantuvo como un extraño ante la cultura europea

El Estado otomano, que ocupó el sudeste de Europa durante quinientos años, permaneció en el continente sin llegar nunca a identificarse con su sistema social y político. Siempre se mantuvo como un extraño ante la cultura europea, como una intrusión islámica en el seno de la cristiandad y, hasta nuestros días, ha planteado a las historias unitarias del continente problemas irresolubles de presentación. Maquiavelo, en la Italia de principios del siglo XVI, fue el primer teórico que utilizó al Estado otomano como antítesis de una monarquía europea. En dos páginas centrales de El Príncipe definió a la burocracia autocrática de la Puerta como un orden institucional que la separaba de todos los estados de Europa.


Sesenta años después, entre los sufrimientos de las guerras de religión en Francia, Bodin desarrolló una comparación política entre las monarquías limitadas por el respeto hacia las personas y los bienes de sus súbditos y los imperios que tenían un dominio ilimitado sobre ellos. Los primeros representaban la soberanía real de los estados europeos; los segundos, el poder señorial de despotismos tales como el Estado otomano, que eran esencialmente extraños a Europa. En la Inglaterra de principios del siglo XVII, Bacon subrayaba que la distinción fundamental entre los sistemas europeo y turco era la ausencia de una aristocracia hereditaria en el reino otomano. Harrington acentuó los fundamentos económicos del imperio otomano como línea divisoria básica entre los estados europeos y el turco, el monopolio jurídico del sultán sobre la propiedad de la tierra era la verdadera nota distintiva de la Puerta…..A principios del siglo XVIII, Montesquieu repetía con fidelidad su descripción del Estado turco: “El Gran Señor concede la mayor parte de la tierra a sus soldados y dispone de ella a su voluntad; puede tomar toda la herencia de los funcionarios de su imperio. Cuando un súbdito muere sin descendencia masculina, sus hijas se quedan con el mero usufructo de sus bienes, porque el señor turco adquiere la propiedad de ellos; en consecuencia, la posesión de la mayor parte de los bienes de la sociedad es precaria.No hay ningún despotismo tan perjudicial como aquel cuyo príncipe se declara propietario de todas las posesiones territoriales y heredero de todos sus súbditos, la consecuencia inevitable es el abandono del cultivo y, si el soberano se inmiscuye en el comercio, la ruina de toda la industria”.
Referencia:El Estado absolutista de Perry Anderson


domingo, 29 de enero de 2023

La dialéctica de la Historia

Escribe el profesor Luis Suárez que Dios conserva al hombre mediante su naturaleza social, que obra de tal manera que, si bien siguiendo los impulsos de sus pasiones individuales los hombres tenderían a vivir como bestias salvajes, por su tendencia comunitaria crean y ordenan las sociedades, obedeciendo así el plan para ellos dispuesto por una inteligencia superior. Y esta aparente contradicción entre lo que el hombre proyecta y lo que realiza es la dialéctica de la Historia. Croce la resume así, cuando los hombres tratan de satisfacer su concupiscencia, provocan lo contrario, el matrimonio; se fortifican en lugares elevados para defenderse y dominar, y crean las primeras sociedades estables de agricultores; cuando los fuertes, organizados en aristocracia, tratan de oprimir a los que bajo ellos están, crean la conciencia de poder en los muchos y provocan el nacimiento de la democracia; libertados, los pueblos tratan de sacudirse el poder de las leyes y producen una nueva forma de poder personal, la tiranía. La dialéctica de la Historia es para Vico la manifestación de la Providencia. Para Hegel será el ardid de la razón; para Marx, el comportamiento económico de la materia.

miércoles, 11 de enero de 2023

Durante la década de 1830 se produjo en Francia la primera codificación moderna del derecho de asilo político

El sociólogo estadounidense Richard Sennett escribe en El extranjero que “los parisinos idealizaron la resistencia que en otros lugares oponían los burgueses locales a la explotación de la aristocracia. Aunque los franceses no son en general particularmente accesibles para los forasteros, recibieron con simpatía a polacos y griegos; las revueltas en esos dos países se percibían más como revoluciones de la clase media que como revueltas de los pobres. Durante la década de 1830, las universidades de Francia estuvieron abiertas a los extranjeros y se produjo la primera codificación moderna del derecho de asilo político (según la cual un individuo puede solicitar este estatus a través de una tramitación estatal establecida, sin tener que suplicarlo como favor a un gobernante). En estas condiciones, los emigrantes de las décadas de 1830 y 1840 trataron de movilizar a los parisinos a favor de sus diversas causas, con la esperanza de obtener dinero y presionar a la opinión pública para que impulsara a la acción al gobierno francés. Hoy se conoce el lado elegante de esos esfuerzos, como la música que Chopin escribía a modo de pièces d’occasion para conciertos de beneficencia, pero había también una adhesión más popular del público, como el proselitismo que los marineros griegos hacían entre los estibadores y los transportistas de los quais del Sena en busca de ayuda, y con tal fortuna que en los muelles se usaba la ropa de trabajo griega como señal de solidaridad”.


miércoles, 19 de febrero de 2020

El siglo XIX fue el siglo de la aristocracia



Durante el siglo XIX, la política era una actividad de caballeros, de aquellos situados en la cúspide de la sociedad, cuando no directamente nobles. Cuenta la historiadora Ainhoa Campos que “en Alemania, la antigua nobleza terrateniente prusiana dominaba el Ejército y la política. En Francia e Italia donde la nobleza terrateniente tenía menor peso político, era otro tipo de aristocracia la que copaba los asientos del Parlamento y las carteras ministeriales, pero aristocracia al fin y al cabo. En el resto de Europa, las aristocracias tenían en sus manos gran cantidad de las tierras de sus países. Setenta y tres familias eran propietarias de un quinto de Moravia; en Hungría, menos de cuatrocientas personas tenían en sus manos un 32% de las tierras del reino; en Rusia, los nobles poseían prácticamente la mitad de la tierra cultivable de la parte europea de su país. La nobleza tenía sobradas razones para sentirse segura. Los aristócratas dominaban los destinos de la nación por la mañana y se dedicaban al ocio por la tarde. Iban a sus carreras de caballos y a sus clubes masculinos a divertirse, como habían hecho siempre. Celebraban espléndidas cenas en sus mansiones, rodeados de sus iguales. Pero lo cierto es que ya había sonado su última hora”. El siglo XIX había sido su siglo.

domingo, 31 de marzo de 2019

Los conceptos de élite, aristocracia, meritocracia, excelencia y competencia se han convertido en España en graves blasfemias


Alfonso Lazo escribía en un artículo en el Diario de Sevilla: “Los conceptos de élite, aristocracia, meritocracia, excelencia y competencia se han convertido en España en graves blasfemias que atentan contra la moral obligatoria de la igualdad por abajo. Espero de los más insumisos de los jóvenes que sean capaces de romper el tabú. Sentir orgullo de ser los mejores, competir noblemente, esforzarse, agruparse, celebrar las victorias, puesto que esos sentimientos y actitudes lejos de ser innobles caracterizan la nobleza de espíritu. Son precisamente los tiempos de barbarie y decadencia los que forjan las nuevas aristocracias que han de llegar”.