Escribe Alvaro Bilbao en su libro El cerebro del niño explicado a los padres que “el cerebro del niño está diseñado para aprender a través del juego. Cuando jugamos con un niño, este entra en modo aprendizaje; todos sus sentidos se centran en la actividad, es capaz de permanecer concentrado, de fijarse en tus gestos y en tus palabras y de recordarlas mucho mejor que cuando lo instruimos o le ordenamos. Cuando jugamos con el niño, entramos en contacto emocional con él; el propio juego despierta sus emociones, pero también el contacto físico con su papá o su mamá, que lo sostienen, abrazan o mordisquean como parte del juego. Cuando un niño juega es capaz de interpretar papeles, de ponerse en el lugar del otro y de pensar en el futuro. Cuando un niño juega es capaz de pensar y de actuar con mayor inteligencia y madurez que las propias de su edad, porque el juego expande su mente como ninguna otra actividad.”

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