Escribe Fernando García Ramírez en Letras Libres que “la nueva bandera electoral de Morena se llama “contra el injerencismo extranjero”. Es una forma de darle la vuelta al relato del “narcogobierno” que se ha vuelto dominante. Ya no se podrá hablar de la extensa red de complicidades entre las autoridades y el crimen organizado sin que lo tachen a uno de traidor a la patria por hacerle el juego a las exigencias norteamericanas. Se trata de una apuesta riesgosa porque implica que la mayoría de la población acepte de forma pasiva la inyección nacionalista. Se buscará etiquetar a la oposición de entreguista y vendepatrias. Ser opositor será visto como parte de una conjura de la derecha internacional. El nacionalismo, no lo olvidemos, es uno de los venenos más letales para las sociedades, que fácilmente puede desbocarse. Implica movilizaciones constantes, un rígido control de las masas, un discurso exaltado, una vigilancia estricta de los medios; implicaría también la reaparición de López Obrador. “Somos lo mismo”, dijo Sheinbaum, claro, hasta que no comience a disputarle el coto de poder que con trabajos ha construido la presidenta. ¿Hasta dónde puede llegar la cerrazón? Si tomamos en cuenta que su modelo político sigue siendo el cubano, el ejemplo de la resistencia límite de Numancia no augura nada bueno: salida del T-MEC, xenofobia, censura, rigidez ideológica, propaganda a tope, violencia contra disidentes.”
“El narco intervino en las elecciones para gobernador en Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima, Michoacán y Tamaulipas. Penetró las estructuras de poder en Zacatecas, Guerrero y Chiapas. El gobierno de López Obrador toleró que los cárteles tuvieran presencia prácticamente en la totalidad de los municipios del país. Hay vastas zonas donde son la fuerza dominante. Existen testimonios de que financiaron las campañas de López Obrador en 2006, 2012 y 2018. Y fuertes sospechas de que aportaron recursos a la campaña de Claudia Sheinbaum y de un amplio número de diputados. La defensa del gobierno federal de los narco políticos es sobre todo una defensa de sus propios intereses.”

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