viernes, 31 de julio de 2026

Un alma triste puede matarte más deprisa que un germen


"Me acuerdo de un viejo árabe del norte de África, escribe John Steinbeck, un hombre cuyas manos no habían tocado el agua. Me dio té en un vaso tan empañado por el uso que era opaco, pero me daba fraternidad y el té resultó maravilloso debido a ello. Y, aunque no tenía ninguna protección, no se me cayeron los dientes ni me llené de llagas. Me puse a formular una nueva ley que describiese la relación entre protección y abatimiento. Un alma triste puede matarte más deprisa que un germen, mucho más rápido." 


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