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viernes, 31 de julio de 2026

Un alma triste puede matarte más deprisa que un germen


"Me acuerdo de un viejo árabe del norte de África, escribe John Steinbeck, un hombre cuyas manos no habían tocado el agua. Me dio té en un vaso tan empañado por el uso que era opaco, pero me daba fraternidad y el té resultó maravilloso debido a ello. Y, aunque no tenía ninguna protección, no se me cayeron los dientes ni me llené de llagas. Me puse a formular una nueva ley que describiese la relación entre protección y abatimiento. Un alma triste puede matarte más deprisa que un germen, mucho más rápido." 


miércoles, 18 de junio de 2025

Todos los hombres son semejantes

“Los estoicos (aunque no Cicerón, al que a veces se cuenta entre ellos) sostuvieron, como Aristóteles, que la perfecta amistad es la comunidad de los que son semejantes, no de los disímiles, pero también insistieron, como Aristóteles les había enseñado, en que todos los hombres son similares en tanto que por naturaleza son racionales. De lo cual se desprende que la humanidad en su conjunto era una gran fraternidad vinculada por una racionalidad común, en principio benevolente y desinteresada….El cristianismo tenía también otro modo de considerar a todos los hombres semejantes y es que todos habitaban el reino común del espíritu. Creados por el Supremo Espíritu a su semejanza, los seres humanos pertenecían a la sociedad de Dios. Aristóteles había negado que el hombre pudiera entablar amistad con lo divino ya que en esencia eran demasiado disímiles, demasiado remotos. Pero a través de la mediación de Cristo, que fue a la vez hombre y Dios, el cristianismo vinculó a los dos en una única espiritualidad”, escribe el filósofo Irving Singer.
“Jesús es una especie de alter ego de todo ser humano, una deslumbrante epifanía que revela la imagen de Dios a cuya semejanza fue creada la humanidad. En el degradado estado de naturaleza, el hombre había perdido esta semejanza, pero la venida de Cristo le mostró cómo recuperarla mediante el amor.”
Escribe Singer que “la idea de Cristo introduce….una especie de igualdad sin la cual la filia religiosa sería imposible. El amor se convierte, así, en una confianza idealizada, una amistad benevolente con todos y todo lo que importa en el universo. Lo que puede que compartieran un puñado de griegos, podía ser ahora disfrutado por todo cristiano en compañía de una deidad infinita y eterna. Al magnificar al Señor, el fiel alcanzaba un estado del alma que lo magnificaba a él mismo”.

jueves, 6 de febrero de 2025

La primera gran manifestación del pecado humano consiste en desentenderse del prójimo

C.S. Lewis, autor de Las Crónicas de Narnia y las Cartas del Diablo a su Sobrino, aconsejaba leer a los autores clásicos. De hecho, Lewis animaba a leer, después de un libro actual, uno antiguo, un clásico. De este modo, decía Lewis, podemos combatir de algún modo, esta agudizada tendencia a estar ciegos ante los errores de nuestra propia época.Nuccio Ordine, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2023, dice que entre las aberraciones de nuestros días estaría la lenta erosión de la fraternidad humana; la idea de Donne  en su poema y que refleja muy bien la magnífica canción de Paul Simon I am a rock:
Estoy protegido en mi armadura
Escondido en mi habitación a salvo dentro de mi matriz
No toco a nadie y nadie me toca
soy una roca, soy una isla
Y una roca no siente dolor
Y una isla nunca llora
No solo nos sentimos solos y desamparados sino que no queremos ayudar a los que lo están. No queremos ser molestados. Contra tamaña inhumanidad Nuccio Ordine recurre  a autores como Francis Bacon para apuntalar su exhortación a la fraternidad humana. Y es que el filósofo inglés nos recuerda que ayudar a otros seres humanos es, en realidad bondad. “Siendo ésta, de todas las verdades y dignidades del espíritu, la más grande y la característica de la deidad; y sin ella, el hombre resulta un ser atareado, despreciable y miserable, no mejor que cualquier clase gusano. La bondad responde a la virtud teológica del amor, y no admite exceso, sino error”. La primera gran manifestación del pecado humano consiste en desentenderse del prójimo: “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?” le responde Caín a Dios cuando le pregunta por Abel, al que el mismo Caín acababa de asesinar.

jueves, 10 de septiembre de 2020

La Bastilla se convierte en guillotina y los desengañados se doblegan bajo la voluntad dictatorial



*A finales del siglo XVIII los poetas de Europa perciben por vez primera ese conflicto eterno e inevitable entre el ideal social o nacional y su plasmación concreta, demasiado humana y sombría. Toda la juventud intelectual y hasta las mentes más maduras ponen alegremente su corazón en la Revolución francesa, en el ímpetu aquilino de Napoleón, en la unidad alemana, marmitas incandescentes en las que se mezcla la voluntad febril de los pueblos.

Pero cuanto más se formulan en decretos y se legalizan la libertad, la igualdad y la fraternidad, cuanto más estatales y burguesas se hacen, tanto más prosaicos acaban siendo los santos soñadores; los libertadores se convierten en tiranos, el pueblo degenera en populacho, y la fraternidad, en una espada sangrienta. De ese primer desengaño del siglo nació el Romanticismo. Siempre se paga caro el simple hecho de soñar ideas en común. Quienes las transforman en hechos, los Napoleones, los Robespierres y los cien generales y diputados, configuran la época y se emborrachan de poder; bajo su tiranía gimen los demás, la Bastilla se convierte en guillotina y los desengañados se doblegan bajo la voluntad dictatorial, se inclinan ante la realidad.

*”El legado de Europa” de Stefan Zweig

martes, 1 de septiembre de 2020

La república francesa evita el culto a los Padres Fundadores




A diferencia de Estados Unidos, y de los estados latinoamericanos, la República Francesa evita el culto a los Padres Fundadores. Prefiere símbolos de carácter general e incluso se abstiene de usar temas que hagan referencia al pasado nacional. Los símbolos son escasos: la tricolor (democratizada y universalizada en el fajín del alcalde, presente en todos los matrimonios civiles u otras ceremonias), el monograma republicano (RF) y el lema (libertad, igualdad, fraternidad), la “Marsellesa”, y el símbolo de la república y de la libertad misma, que, al parecer, tomó forma en los últimos años del segundo imperio, Marianne.


La historia anterior a 1789 (con la posible excepción de "nos ancétres les Gaulois") recordaba a la Iglesia y la monarquía, pero también a que la historia posterior a 1789 fue en realidad una fuerza divisoria en lugar de unificadora. Cada tipo, cada grado, de republicanismo tiene sus propios buenos y malos en el panteón revolucionario.

domingo, 12 de mayo de 2019

¿Dónde está Abel, tu hermano?


“Cuando la relación fraterna se daña, cuando se arruina la relación entre hermanos, se abre el camino hacia experiencias dolorosas de conflicto, de traición, de odio. El relato bíblico de Caín y Abel constituye el ejemplo de este resultado negativo. Después del asesinato de Abel, Dios pregunta a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano? (Gen 4, 9a). Es una pregunta que el Señor sigue repitiendo en cada generación. Y lamentablemente, en cada generación, no cesa de repetirse también la dramática respuesta de Caín: No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano? (Gen 4, 9b). La ruptura del vínculo entre hermanos es algo feo y malo para la humanidad. Incluso en la familia, cuántos hermanos riñen por pequeñas cosas, o por una herencia, y luego no se hablan más, no se saludan más. La fraternidad es algo grande, cuando se piensa que todos los hermanos vivieron en el seno de la misma madre durante nueve meses, vienen de la carne de la madre. Y no se puede romper la hermandad” enseña el Papa Francisco.

martes, 30 de enero de 2018

Nación y nacionalismo.

Tom Nairn
Un estudioso tan simpatizante del nacionalismo como Tom Nairn  escribe que el nacionalismo es la patología de la historia moderna del desarrollo, tan inevitable como la neurosis en el individuo, con la misma ambigüedad esencial que ésta, una capacidad semejante intrínseca para llevar a la demencia, arraigada en los dilemas de la impotencia que afectan a la mayor parte del mundo (el equivalente del infantilismo para las sociedades), y en gran medida incurable.

Ben Anderson
El profesor Benedict Anderson define la nación como una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana. Es imaginada porque aun los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión.

Seton-Watson, en su libro Nations and States dice que“ sólo puedo decir que una nación existe cuando un número considerable de miembros de una comunidad consideran formar parte de una nación, o se comportan como si así ocurriera”. Aquí podríamos traducir, añade Anderson, “consideran” por “imaginan”. La nación se imagina limitada porque incluso la mayor de ellas, que alberga tal vez a mil millones de seres humanos vivos, tiene fronteras finitas, aunque elásticas, más allá de las cuales se encuentran otras naciones. Se imagina soberana porque el concepto nació en una época en que la Ilustración y la Revolución estaban destruyendo la legitimidad del reino dinástico jerárquico. 

Por último, termina Anderson, se imagina como comunidad porque, independientemente de la desigualdad y la explotación que en efecto puedan prevalecer en cada caso, la nación se concibe siempre como un compañerismo profundo, horizontal. En última instancia, es esta fraternidad la que ha permitido, durante los últimos dos siglos, que tantos millones de personas maten y, sobre todo, estén dispuestas a morir por imaginaciones tan limitadas.

viernes, 19 de enero de 2018

La madre del odio.


De la envidia nace la murmuración, la detracción, el gozo en lo adverso y la aflicción en lo próspero del prójimo. Con mucha frecuencia, la envidia es la causa de que se resquebraje la amistad entre amigos y la fraternidad entre hermanos; es como un cáncer que corroe la convivencia y la paz. Santo Tomás de Aquino la llama madre del odio.

domingo, 9 de abril de 2017

Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo.

No caigamos en la indiferencia que humilla, escribe el Papa Francisco, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y
acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo. 

Que su grito se vuelva el nuestro

miércoles, 25 de enero de 2017

La doctrina de la igualdad.

La igualdad la resume Friedrich Hayek: “Del hecho de que las personas son muy distintas se sigue que, si las tratamos igual, el resultado debe ser la desigualdad en su posición real, y que el único modo de situarlas en una posición igual sería tratarlas de maneras distintas. La igualdad ante la ley y la igualdad material son, por tanto, no sólo distintas sino que están en conflicto entre sí. No hay dos personas iguales. Pretender que todo el mundo es igual, sostiene Hayek, es sencillamente una falsedad, una ilusión caprichosa y motivada ideológicamente". El tipo de igualdad que quiere un liberal como Hayek es la de oportunidades, que exige que no haya obstáculos artificiales, como el nacimiento, la raza o el género, que se interpongan en el camino de la gente y ésta pueda aprovechar al máximo sus talentos naturales y realizar su potencial plenamente.

Aldous Huxley
En su ensayo The Idea of Equality, el escritor inglés Aldous Huxley reseñaba la inevitable tensión entre tratar a la gente con igualdad y tratarla como merece. “La fraternidad de los hombres no implica su igualdad.Las familias tienen sus locos y sus genios, sus ovejas negras y sus santos… Un hombre debería tratar a sus hermanos con afecto y justicia, según sus merecimientos. Pero los merecimientos de cada hermano no son los mismos”.

En Rebelión en la granja los tiránicos cerdos del escritor
inglés George Orwell proclaman cínicamente que “Todos los animales son iguales, pero unos más iguales que otros”.

Friedrich Nietzsche escribía que “¡La doctrina de la igualdad!… no hay veneno más venenoso, porque parece predicada por la misma justicia cuando en realidad supone el final de la misma”.


Milton Friedman manifestaba que “una sociedad que antepone la igualdad,en el sentido de igualdad de resultados, a la libertad acabará sin libertad y sin igualdad”.

una sociedad que antepone la igualdad,en el sentido de igualdad de resultados, a la libertad acabará sin libertad y sin igualdad

La fraternidad de los hombres no implica su igualdad

domingo, 27 de noviembre de 2016

Freud: la eliminación de la religión conduce al caos.


 Sigmund Freud
En su libro El porvenir de una ilusión,Sigmund Freud,nacido de padres judíos, que fue criado sin religión y que  se consideró siempre un no creyente aunque se sentía unido al judaísmo no por “las creencias o un orgullo de nación sino por la clara conciencia de la identidad interior, el secreto de la misma estructura mental”,reconoce la posibilidad de que la eliminación de la religión conduzca al caos: “Si a los hombres se les enseña que no existe un Dios omnipotente e infinitamente justo, un orden divino en el mundo y una vida futura, se sentirán eximidos de toda obligación de obedecer los preceptos de la civilización. Cada uno buscará, sin inhibición ni temor alguno, seguir sus instintos asociales y egoístas y afirmar su poder; el Caos, que hemos conjurado mediante muchos miles de años de civilización, volverá de nuevo”.

En una carta a su amigo suizo Oskar Pfister, Freud escribía: “Por cierto, ¿cómo puede ser que ninguno de los creyentes haya sido capaz de concebir el psicoanálisis, y que hayamos tenido que esperar a un judío sin Dios?”. Según David Bakan en su obra Sigmund Freud and the Jewish Mystical Tradition, Freud se concibe a sí mismo como un nuevo Legislador que sustituye a Moisés, el anterior Legislador. El nuevo debe derrocar al antiguo. Moisés nos trajo una ley que ata, Freud una ley que libera. “De este modo, desempeña el papel de un nuevo Moisés que baja de la montaña con una nueva Ley volcada en la libertad psicológica personal”. El hombre religioso nació para ser salvado; el hombre psicológico, para el placer. Freud se veía a sí mismo no sólo como un liberador sexual, sino también, al identificarse a sí mismo con un mesías secular, como un nuevo Moisés: se veía a sí mismo con proporciones míticas.

David Bakan desarrolla y documenta de forma convincente
David Bakan
la tesis según la cual, al menos metafóricamente, Freud hizo un “pacto satánico” cuyo fruto fue el psicoanálisis. Poco después de cerrar el pacto, después de haber atravesado un período de improductividad y falta de ánimo, Freud escribió “La interpretación de los sueños” (1910), trabajo que siempre consideró su obra maestra. Al inicio del libro consignó el lema “Flectere si nequeo superos, Acheronta movebo” (si los dioses del cielo no me son de utilidad, moveré el infierno entero). Bakan argumenta que para Freud era perfectamente lógico considerarse a sí mismo el diablo, dado que tanto él como el diablo eran los opuestos de Moisés. Cita una observación que Freud hizo en una ocasión a sus colegas: “¿Sabéis que soy el Diablo? Durante toda mi vida he tenido que interpretar el papel del Diablo, a fin de que otros pudiesen construir las más bellas catedrales que salieron de mi mente". Bakan añade a renglón seguido: “La enfermedad del neurótico es la culpa. Esta culpa es, en sí misma, un mal, y eliminarla es algo bueno.Si Dios es la imagen que produce la culpa, entonces el Diablo es la fuerza opuesta”.
Juan Pablo II
Desde el punto de vista de la tradición judeocristiana, sólo Dios Padre no tiene padre. Pretender no tener padre sería por tanto equivalente a pretender ser Dios. El papa Juan Pablo II ha escrito que “El pecado original pretende abolir la paternidad dejando al hombre solamente con un sentido de la relación entre amo y esclavo”. La ausencia de paternidad implica la imposibilidad de la fraternidad. No es casual que tanto Schopenhauer como Nietzsche y Sartre, además de Freud, forcejeasen con la noción de la carencia de padre, dice el profesor Donald de Marco. Lo que esa carencia implica si se lleva a sus últimas consecuencias, aunque esa implicación sea irreal, es la carencia de Dios y la autodeificación. Pero su implicación más inmediata y existencial es la orfandad y el abandono.


Freud habla de amor en términos de Eros, pero en realidad lo reduce a un deseo instintivo que se agota a sí mismo conforme resulta satisfecho.








Pretender no tener padre sería por tanto equivalente a pretender ser Dios

Freud habla de amor en términos de Eros, pero en realidad lo reduce a un deseo instintivo que se agota a sí mismo conforme resulta satisfecho.

El pecado original pretende abolir la paternidad dejando al hombre solamente con un sentido de la relación entre amo y esclavo

lunes, 21 de noviembre de 2016

Sobre la fraternidad e igualdad.

Weaver
El antiguo sentimiento de fraternidad conlleva obligaciones que la igualdad ignora por completo. Apela al respeto y la protección, ya que fraternidad significa condición en el seno familiar, y la familia, por naturaleza, es jerárquica. Impone paciencia con el hermano menor y autoriza que el cumplimiento del deber le sea exigido al mayor. Pone a los seres en medio de una red de sentimientos, no de derechos, escribe Richard Weaver.


Es muy revelador de esa falta de respeto por la lógica a la
La ley.
que tantos desastres debemos que la Revolución francesa decidiera asociar la igualdad con la fraternidad. De este modo nos brindó un anticipo de lo que son nuestras campañas políticas, con su desvergonzada costumbre de prometérnoslo todo.La igualdad es un concepto desorganizador, en la medida en que las relaciones humanas suponen un orden. O es un orden desprovisto de intención, ya que aspira a regimentar, sin ton ni son, ni oficio o beneficio claro, lo que desde tiempos inmemoriales ha recibido un orden dentro del esquema de la creación. Ninguna sociedad que se diga justa puede ofrecer menos que la igualdad ante la ley, pero eso no quiere decir que la igualdad de condiciones sea la regla entre jóvenes y viejos o entre hombres y mujeres; ¡si ni igualdad hay entre amigos! Por regla general, cada quien explota sus puntos fuertes. Distribuir entre todos roles idénticos sólo genera confusión, primero, y después alienación, como podemos generosamente comprobar cada día. Pero lo peor no es que a esta desordenada herejía se le permita sembrar el caos entre las más elementales formas de asociación social, sino que además está generando reservas de venenosa envidia. ¡Cuánta frustración en el mundo moderno no se deberá al postulado de base de que todos somos iguales, al posterior descubrimiento de que es falso!
La fraternidad centra nuestra atención en los otros
La fraternidad centra nuestra atención en los otros, la igualdad lo hace en nosotros. No es casual que la sed de igualdad coincida en el tiempo con el auge del egoísmo.

La fraternidad centra nuestra atención en los otros, la igualdad lo hace en nosotros.