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jueves, 24 de septiembre de 2026

El alma de Europa hunde sus raices en tiempos lejanos, en culturas que han hecho progresar a la sociedad

Uno de los padres de Europa, Robert Schuman, hablaba de la necesidad de dotar a Europa de un “suplemento de alma”. Si queremos dar un alma a Europa, tenemos que pasar de la dimensión de los intereses económicos a los valores fuertes y compartidos. No se trata de producir valores éticos, no es esta la tarea de la Unión, sino la de encontrarlos en nuestra historia y en nuestra cultura, empezando por aquellas raíces cristianas comunes a las que Juan Palo II hizo referencia en tantas ocasiones. Estos valores, que son el elemento más unificador de Europa, pueden construir, desde el Atlántico a los Urales, los cimientos de la casa común europea, escribe Gianfranco Fini.
La identidad política y espiritual de Europa se funda en el sentido de limite que tiene la historia, la política y las instituciones públicas respecto a la libertad, la dignidad de la persona y la autonomía de los cuerpos intermedios. Y este límite tiene un origen religioso, manifiesta Marco Follini.
Para Cristiana Muscardini el alma de Europa hunde sus raices en tiempos muy lejanos, en culturas que han hecho progresar a la sociedad humana, en visiones del mundo que han caracterizado todo lo que existe hoy de vital y positivo en la humanidad. El pensamiento griego, el judío, el romano , el cristiano, el Renacimiento son pilares sólidos y nada efímeros sobre los que se ha forjado Europa a lo largo de generaciones. El Occidente nace de estos territorios del espíritu. Una Europa que olvidase esto estaría condenada a un declive cultural, antesala de otros desastres. El alma de Europa debe ser una respuesta a la crisis de la cultura actual, que acentuéa la perdida de los valores y los relativiza frente a intereses materiales. La defensa de la dignidad humana , el derecho a la vida, a la salud y a la propiedad, la familia, la dignidad del trabajo, la lucha contra la pobreza y la marginación, el respeto al prójimo, son otros tantos aspectos de este alma que debe caracterizar las políticas europeas. 

miércoles, 29 de julio de 2026

El mito de que Juan Pablo II y el presidente Reagan habían formado una alianza secreta

El presidente Reagan visito a Juan Pablo II el 26 de junio de 1982, ofreció a la Santa Sede colaboración económica y de los servicios de información para apoyar las actividades clandestinas de Solidaridad en Polonia. El Vaticano no tenia necesidad ni deseo de recibir tal colaboración, dado que ya contaba con los cauces propios para ayudar a la causa polaca. En Washington se creo el mito de que Juan Pablo II y el presidente Reagan habían formado una santa alianza secreta que acabaría provocando el derrumbamiento del comunismo en Europa oriental. Está versión falsificada de la historia molestó a la Santa Sede. Andrzej Micewski ha escrito que “sólo las personas que tienen un conocimiento muy escaso de la Iglesia católica podían suponer que las cuestiones relativas a los cauces financieros se comentaran o decidieran entre el papa y el presidente”. Si bien nunca existió una santa alianza, la coordinación y la cooperación entre Washington y la Santa Sede funcionaron de otras maneras. Entre ellas cabe citar las sesiones de información sobre situaciones políticas, diplomáticas y militares del mundo que con bastante frecuencia y en privado organizaba el papa.
Entre el resultado de la visita del presidente a Juan Pablo II estuvo la instauración de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y la santa Sede.Lo que Juan Pablo II no sabía es que la National Security Agency escuchaba en secreto sus comunicaciones telefónicas, y las de la Santa Sede, con el episcopado polaco. Es dudoso que Reagan estuviese enterado de ello. 
El Vaticano se brindo a hacer de mediador entre la OTAN y el Pacto de Varsovia en la negociación de un acuerdo para poner fin al despliegue de armas nucleares tácticas en Europa.En el terreno ecuménico de las relaciones norteamericanas y vaticanas, Billy Graham, evangelista protestante, visitó Roma el año 1983 para entrevistarse con Juan Pablo II. Los dos hombres simpatizaron.

miércoles, 8 de julio de 2026

Decidir cual es el bien y cual es el mal, prescindiendo de Dios y de la verdad

 Win Wenders
“Creo que la religiosidad comienza con un acto de humildad, el no considerarse a sí mismo el creado”. Como gran cineasta que es, capaz de retratar tanto la realidad de la vida como sus distorsiones, Win Wenders describía así la “carcoma” que ha anidado en el corazón del hombre contemporáneo; la tentación o, cuando menos, la ilusión, de que puede decidir por sí solo cual es el bien y cual es el mal, prescindiendo de Dios y de la verdad, escribe Stanislao Dziwisz.
Es una descripción exacta de como la sociedad occidental, la que está más huida a la ideología liberal, se ha ido secularizando, ha entrado en un proceso de laicismo cuya consecuencia es la pérdida de su impronta cristiana. Desaparecido el gran enemigo de antaño, representado por el marxismo, por el ateísmo erigido como sistema, ante la Iglesia católica se perfila ahora otra amenaza, más insidiosa, si cabe, que es la del materialismo práctico, cotidiano, por el que cada vez hay más gente que, como decía Juan Pablo II, “vive como si Dios no existiese”.
Stanislao Dziwisz y Juan Pablo II
Con la encíclica Veratis splendor, escribe Stanislao Dziwisz, Juan Pablo II intentó sacar a la luz la peligrosidad que se encierra en una cierta cultura dominante, caracterizada por el fuerte relativismo ético. Y que, orientada como está a poner entre paréntesis los imperativos de la ley moral, amenaza con socavar las bases de la sociedad democrática. Con posibles e importantes recaídas en otros campos, como el de la biociencia, en el que la investigación tiende con frecuencia a sobrepasar los límites que impiden que sea violado el sagrado principio de la vida humana.

lunes, 22 de junio de 2026

La doctrina Reagan

En 1983 el presidente norteamericano había lanzado lo que posteriormente se denominaría la doctrina Reagan; una política de intervenciones militares para derrocar regímenes marxistas en el Tercer Mundo y de ayuda a las contrarrevoluciones anticomunistas para arrancar de la esfera de influencia soviética a sus respectivos países. Ejemplos de esta doctrina fueron la invasión de Granada en 1983 y el apoyo militar y económico a la Contra nicaragüense y a la guerrilla islámica de Afganistán, actuaciones que pueden enmarcarse dentro de la política de contención. Muy diferente sería el caso de Polonia, donde un fuerte movimiento contestatario ganó rápidamente adeptos a lo largo de los años setenta y contaba con el sólido apoyo de la Iglesia católica, muy reforzada tras la elección del papa Juan Pablo II, antiguo arzobispo de Cracovia. La política desplegada por el Vaticano desde Juan XXIII de normalizar la situación de la Iglesia católica en los países del Este comenzaba a dar sus frutos. En esas circunstancias, el papa sobreviviría al intento de asesinato de Ali Agca, un joven turco vinculado, al parecer, con la inteligencia búlgara y, aunque la complicidad soviética no fue probada, resulta difícil creer que los servicios búlgaros hubiesen intentado esa operación sin contar con el consentimiento de Moscú.
Reagan consideraba que las tensiones del Tercer Mundo no eran provocadas por factores económicos de la zona, sino por la amenaza del comunismo, que se expandía debido a la política agresiva de la URSS y de sus agentes cubanos. La aplicación de la llamada doctrina Reagan tuvo su primer campo de batalla en la isla caribeña de Granada, donde el derrocamiento del líder marxista Maurice Bishop por otra facción marxista sirvió de pretexto para invadirla y proteger a los ciudadanos norteamericanos; Reagan temía otra crisis de rehenes y quería poner fin, según sus palabras, a “una brutal banda de matones izquierdistas”.

jueves, 19 de marzo de 2026

La integración europea

La esencia de los procesos que acompañan a la integración europea ha sido descrita por Juan Pablo II en su intervención del 5 de abril de 2001, cuando habló de la construcción de la patria común que no será solo un producto de intereses económicos, sino una comunidad de valores, tradiciones e ideales. En la historia de Europa se han integrado el “personalísmo”, tomado del judaísmo, que acentúa la personalidad de cada persona humana; el sentido romano del Estado de derecho; la valoración griega de la reflexión racional; así como la llamada peculiar del Cristianismo al amor y la fraternidad universal. La unión de estos elementos ha conducido a aquella integración axiológica cuyo peso no puede ignorarse en las aspiraciones a la integración europea.
Las protestas de los trabajadores, inspiradas en el mensaje de la “Solidarnósc” polaca, no tenían solo, ni principalmente, un carácter económico. Su motivación más profunda lo constituía la atención a los derechos del hombre. La doctrina diamante de esta verdad constituye un importante elemento de la herencia cultural de Europa, en cuyo desarrollo tuvo un influjo esencial la tesis judeo-cristiana de la imagen de Dios en el hombre.
En el desarrollo de la cultura europea han tenso un gran papel la poesía y la filosofía, la matemática y el arte, la teología y la mística. La ciencia moderna, de la que siguen siendo símbolo los “Principia” de Newton, nació en el continente europeo. Y en este mismo continente se desarrollaron las iniciativas evangélicas, cuya regla de amor al prójimo se contrapuso de modo radical a las aspiraciones hacia nuevas conquistas. No podemos separarnos de esa tradición para acoger un modelo de hombre unidimensional, sujeto a la ley de la oferta y la demanda. De hecho, esto significaría la deshumanización, en la cual, el hombre es tratado no como persona humana, sino solamente como consumidor, como productos o como “demandante” servido por instituciones burocratizadas.
El fundamento de la unidad europea no puede ser la fe en una fuerza mágica de las instituciones. Tal fundamento hay que buscarlo en una comunidad espiritual radicada en los valores del Evangelio. No se puede derribar las piedras del muro de Berlín para construir una Torre de Babel modernizada, a la que faltasen los cimientos axiológicos que constituyen la esencia de la tradición europea, escribe Jósef Miroslav Zycinski (filósofo, publicista polaco y arzobispo católico).

domingo, 2 de noviembre de 2025

Juan Pablo II quiso restituir a la mujer su dignidad


Juan Pablo II al constatar que en el mundo era cada vez más grave y estaba más extendidas la falta de respeto hacia la mujer, hasta el punto de que se había llegado a considerarla un objeto de placer, de diversión, el Papa quiso restituirle su dignidad y reconocer el papel que desarrolla en la sociedad. Había trazado la imagen de la mujer, de ser mujer con una identidad propia, sin que por lo tanto deban calcar, simplemente, las funciones masculinas, y también con sus propios derechos y sus propia exigencias, que la sociedad debe garantizar y respetar.

Referencia: Una vida con Karol de Stanislao Dziwisz

jueves, 28 de agosto de 2025

El hombre y la mujer son llamados a existir el uno para el otro

“Un hombre por si solo no realiza totalmente su esencia. Solamente la realiza existiendo “para alguno”. Esto está inscrito en la constitución misma del hombre desde la creación. Y esa relación se refiere precisamente a la relación personal varón-mujer, que “ en la unidad de los dos son llamados desde su origen no solo a existir uno al lado del otro , o simplemente juntos, sino que son llamados también a existir recíprocamente, el uno para el otro”, escribe Juan Pablo II.


domingo, 6 de abril de 2025

Todo lo que pasó en la Europa oriental hubiera sido imposible sin la presencia de Juan Pablo II

Gorbachov, como secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética desde 1985 hasta 1991 y jefe de Estado de la Unión Soviética de 1988 a 1991, expreso la admiración que sentía por Juan Pablo II en un artículo que escribió en 1992: “Todo lo que ha pasado en la Europa oriental durante estos últimos años hubiera sido imposible sin la presencia de este papa y sin el papel importante, incluido el papel político, que interpretó en el escenario mundial”.
En el libro Cruzando el umbral de la esperanza, Juan Pablo II ofreció una respuesta a la pregunta que le hicieron sobre las razones de la muerte del comunismo. Refiriéndose a los tres pastorcillos portugueses de Fátima “que, de pronto, en vísperas del estallido de la revolución de octubre oyeron las palabras ”Rusia se convertirá” cuando se les apareció la Virgen….esas predicciones no pudieron inventarlas ellos. No conocían la historia ni la geografía y aún menos estaban familiarizados con los movimientos sociales y los fenómenos ideológicos. Y, a pesar de ello, sucedió lo que habían anunciado”……"Pero, añade el papa, en cierto sentido, el comunismo como sistema cayó por su propio peso…..a causa de sus propios errores y abusos"

domingo, 30 de marzo de 2025

Juan Pablo II estaba decidido a salvar a la humanidad de la cultura de la muerte

Juan Pablo II estaba decidido a salvar a la humanidad de la “cultura de la muerte”, la que el ve en el “imperialismo anticonceptivo” de Occidente, en la ruptura de las familias y en el “capitalismo salvaje” que, según afirma, ha sustituido al comunismo como peligro letal y encarnación del mal. Karol Józef Wojtyła estaba convencido que el género humano se estaba hundiendo en la inmoralidad.

jueves, 20 de marzo de 2025

La Iglesia católica opuso una dura resistencia y condenó el racismo antijudío

La historia de las relaciones entre la Iglesia católica y el judaísmo ha atravesado momentos difíciles, de controversia, con frecuencia de conflicto, con acusaciones y ofensas recíprocas. Si bien, fue precisamente durante la difusión de las tesis racistas y de la intolerancia antijudía cuando la Iglesia se acercó más a aquellos que Juan Pablo II llamó, durante su famosa visita a la sinagoga de Roma, “nuestros hermanos mayores”. La Iglesia opuso una dura resistencia y condenó el racismo que se extendió por Europa y Estados Unidos durante los años veinte y treinta. Denunció desde el primer momento el régimen nazi, como muestra la encíclica Mit brennender Sorge, publicada por Pío XI en 1937, pero es necesario esperar al Concilio Vaticano II para que los pasos de reconciliación entre judíos y católicos lleguen a concretarse.En 1986, por primera vez en la historia, un papa visitó la sinagoga de Roma. Un hecho histórico que estableció un clima de confianza entre ambas comunidades. El cardenal Johannes Willebrands anunció su intención de escribir un documento sobre la Shoah del 31 de agosto de 1987, durante un encuentro con el Comité Judío Internacional. Al día siguiente, Juan Pablo II se mostró convencido de la importancia del texto y dio su aprobación para que comenzara la redacción.
Tullia Zevi, presidenta de la Unión de Comunidades Judías Italianas, afirmó que “este documento corona cincuenta años de diálogo” y “demuestra el coraje de Juan Pablo II, que más que cualquier otro papa ha encontrado palabras de fuego para condenar el antisemitismo”. Zevi añadía que “la Iglesia ha dado pasos de gigante en su reflexión sobre el judaísmo en estos cincuenta años” y “Pío XII, a pesar de no haber condenado públicamente a los perseguidores, estuvo siempre muy cerca de los perseguidos, judíos o no”. Para la premio Nobel Rita Levi Montalcini, que tuvo que abandonar Italia a causa de las leyes raciales, el documento vaticano “es un acto muy hermoso”. “Estoy contenta por esta toma de posición de la Iglesia, que creo que favorecerá un nuevo diálogo”. Massimo Caviglia, director de Shalom, el mensual más difundido y acreditado de la comunidad hebrea italiana, explicaba que “creo que Pío XII no pudo actuar de otra manera, sabía que si tomaba una posición oficial contra Hitler la persecución se habría vuelto también contra los católicos. Sin embargo, en privado ayudó a los judíos, dándoles asilo en edificios eclesiásticos. También mis padres se salvaron en un convento”. Sobre el documento, Caviglia ha afirmado que “representa un paso adelante”.

sábado, 22 de febrero de 2025

Juan Pablo II quería ver, quería entender

Cuenta monseñor Stanislao Dziwisz que por la noche, después de la visita a la isla de los esclavos, Juan Pablo II seguía hablando de ello. Estaba horrorizado, sobre todo cuando pensaba en aquellos pobres niños, víctimas de un comercio inmundo. Y lo que más le desasosegaba era que los hombres que habían cometido aquel horrible crimen se llamaban a si mismos cristianos….En Chad , el convoy de coches estaba recorriendo una carretera al borde del desierto de Sahel cuando nos encontramos con un pequeño pueblo, apenas unas cabañas miserables. Juan Pablo II pidió que el convoy se detuviera, entró en una de las cabañas, habló con sus moradores. Quería ver. Quería entender. Y por eso , por lo que había visto y entendido, puso tanto ardor en el discurso en el que reclamó a la comunidad internacional que no se olvidase de su deber para con Africa.
En Brasil llevaron a Juan Pablo II a una favela de una pobreza espantosa. Recuerdo su mirada, dice Stanislao Dziwisz. La dirigía a todas partes, casi desesperado, sin saber que hacer, allí, en ese preciso instante, para aliviar aquel sufrimiento. Y entonces, repentinamente, se quitó el anillo peal y se lo regaló a aquella gente….También en Brasil, en Teresina, se estaba celebrando una misa o una liturgia de la palabra. Había empezado a recitar el Padre Nuestro cuando el Papa vio un cartel en donde estaba escrito “Santo Padre el pueblo tiene hambre”. Y continuó : “El pan nuestro de cada día dáselo hoy a este pueblo que sufre hambre”. Y precisamente durante su primer viaje a Brasil, después de haber comprobado con sus propios ojos la dramática realidad local, el Papa cambió más de la mitad de su discurso que traía preparado desde Roma, que dirigió al episcopado.
En Colombia, en Popayán, celebró un encuentro con los indígenas. Su jefe empezó a leer su salutación integra, no la que alguien le había censurado previamente, y dijo palabras muy fuertes contra los patronos que habían hecho asesinar a los indígenas, mujeres y niños incluidos. Un cura saltó al palco y le quito el micrófono al indígena, pero Juan Pablo II le volvió a dar la palabra. En aquellos instantes pensé, dice Dziwisz, que un gesto de ese tipo valía más que cien discursos.
Referencia: Una vida con Karol de Stanislao Dziwisz

jueves, 20 de febrero de 2025

Para los hijos, la primera escuela es el amor que se tienen sus padres

Juan Pablo II en Exhort. apost. Familiaris consortio explicaba que eran tres las características del derecho-deber educativo de los padres: - es esencial, por estar vinculado con la transmisión de la vida humana; - es original y primario, respecto al papel de otros agentes educativos ( derivado y secundario), porque la relación de amor que se da entre padres e hijos es única y constituye el alma del proceso educativo; - y es insustituible e inalienable,  es decir, no puede ser usurpado ni delegado completamente. El papel de los padres en la educación tiene tanto peso que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. De hecho, el oscurecimiento de estas verdades ha llevado a muchos padres al descuido, e incluso al abandono, de su papel insustituible, hasta el punto que Benedicto XVI ha hablado de una situación de “emergencia educativa”, que es tarea de todos afrontar. Puesto que el amor es la vocación fundamental e innata del hombre, el fin de la misión educativa de los padres no puede ser otro que enseñar a amar. 
En palabras de Juan Pablo II: “En una perspectiva que además llega a las raíces mismas de la realidad, hay que decir que la esencia y el cometido de la familia son definidos en última instancia por el amor… Todo cometido particular de la familia es la expresión y la actuación concreta de tal misión fundamental”. Pero, ¿cómo llevar a cabo esta misión? La respuesta es siempre la misma: con amor. El amor no es sólo el fin, sino también el alma de la educación. Juan Pablo II, después de describir las tres características esenciales del derecho-deber educativo de los padres, concluía que, “por encima de estas características, no puede olvidarse que el elemento más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el amor paterno y materno que encuentra en la acción educativa su realización, al hacer pleno y perfecto el servicio a la vida. El amor de los padres se transforma de fuente en alma, y por consiguiente, en norma, que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrificio, que son el fruto más precioso del amor”.
La educación de los hijos es proyección y continuación del mismo amor conyugal y, por eso, el hogar familiar que nace como desarrollo natural del amor de los esposos es el ambiente adecuado para la educación humana de los hijos. Para éstos, la primera escuela es el amor que se tienen sus padres. A través de su ejemplo reciben, desde pequeños, una auténtica capacitación para el amor verdadero.

lunes, 27 de enero de 2025

El alma europea

El papa Francisco el 28 de abril de 2023 decía en Hungría:“En este momento histórico, Europa es fundamental. Porque ella, gracias a su historia, representa la memoria de la humanidad y, por tanto, está llamada a desempeñar el rol que le corresponde, el de unir a los alejados, acoger a los pueblos en su seno y no dejar que nadie permanezca para siempre como enemigo. Por tanto, es esencial volver a encontrar el alma europea”. Da por sentado que toda la riqueza de Europa como “memoria de la humanidad”, vehículo de “unidad” entre pueblos diferentes, y constructora de paz, ha tenido “un alma” que ha inspirado e impulsado esa grandeza, como todo árbol frondoso debe su esplendor a unas raíces vivas y vigorosas”.
El papa Francisco ofrecía una pista orientadora para la búsqueda del alma perdida, “el espíritu que animó a los llamados “padres de la Unión Europea” en su reconstrucción del Continente, después de la II Guerra Mundial. El “alma europea” estuvo en “el entusiasmo y el sueño de los padres fundadores, estadistas que supieron mirar más allá del propio tiempo, de las fronteras nacionales y las necesidades inmediatas, generando diplomacias capaces de recomponer la unidad, en vez de agrandar las divisiones.” (Discurso, 28-IV-2023). Me permito añadir que estos mimbres, esenciales para la reconstrucción, estaban vitalizados, a su vez, por una savia de valores humanos y radicalmente cristianos, presentes en el espíritu de aquellos padres de la Unión.” Lo mejor de la cultura y sabiduría griega en su concepción del hombre y del sentido ético de su vida; la ordenación de la vida social procedente del derecho romano; y la dimensión máximamente trascendente de la persona, aportada por la fe y vida cristiana. La obra de san Benito contribuyó a que esas instancias no se perdiesen y dieran vida a la formación de lo que hoy llamamos Europa. Vino a hacer de puente entre un mundo que agonizaba y otro que iniciaba su nacimiento y andadura. Y en aquel “hacerse de Europa”, proseguido después a lo largo de siglos, el alma vivificadora de todo ha sido la pacífica unión entre lo humano y lo divino en múltiples ámbitos, la armonía entre razón y fe diríamos hoy, una vez más.
Juan Pablo II, en Compostela, junto a la tumba del apóstol Santiago exclamaba: “Desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo”. (Discurso, 9-XI-1982)

jueves, 23 de mayo de 2024

13 de mayo de 1981

Caminando hacia la Basílica de San Pedro desde el lateral derecho de la Columnata de Bernini, unos adoquines diferentes al resto llaman la atención.  Se trata de una placa color blanco con el escudo papal y con la fecha 13 de mayo de 1981 en números romanos, que indica el día y lugar exacto en el que el Papa Juan Pablo II fue alcanzado por cuatro balas.  El Papa Juan Pablo II llegaba hace 41 años a una abarrotada plaza de San Pedro en lo que parecía una mañana corriente en el Vaticano, cuando de pronto recibió el impacto de cuatro balas; dos de ellas alcanzaron su estómago, otra el brazo derecho y la última llegó hasta su mano izquierda. 


La persona que atentó contra la vida del Papa, Mehmet Ali Ağca, fue atrapado por Camillo Cibin, el jefe de seguridad del Cuerpo de Gendarmería de la Ciudad del Vaticano y en sus declaraciones, Ağca contó que al llegar a Roma se encontró con tres cómplices, un compatriota turco y dos búlgaros. Aseguró que la operación estaba liderada por Zilo Vassilev, un militar búlgaro que residía en Italia. Según Vassilev, la misión le había sido encargada por el mafioso turco Bekir Çelenk en Bulgaria. El Papa Benedicto XVI recordó el atentado y dijo que “Juan Pablo II sintió que había sido salvado milagrosamente de la muerte por la intervención de una mano materna, como él mismo dijo, y todo su pontificado estuvo marcado por lo que la Virgen había anunciado en Fátima: Al final mi Corazón Inmaculado vencerá”.Además, a este ataque se le ha atribuido el Tercer secreto de Fátima, donde la Virgen reveló a los pastores Lucía, Jacinta y Francisco que “el Santo Padre, postrado de rodillas a los pies de la Cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas”. 

San Juan Pablo II expresó públicamente su perdón al turco en varias oportunidades, y ambos se reunieron en Diciembre de 1983 en la cárcel de Rebibbia en Roma, donde Agca preguntó al Santo Padre cómo era posible que sus disparos no hayan acabado con su vida. En 2013 Agca publicó el libro “Me prometieron el paraíso. Mi vida y la verdad sobre el atentado al Papa”, donde culpó al ayatola Jomeini de Irán de haber ordenado el ataque. Esta afirmación fue desmentida por el P. Federico Lombardi, en ese momento vocero vaticano, al advertir que el turco reinventó la conversación que tuvo con San Juan Pablo II. 



miércoles, 15 de mayo de 2024

Más feliz que los felices es quien puede hacer a la gente feliz

Escribe Carlos Cardona que “ el ser espiritual de mi alma me confiere, junto a la inteligencia propia de la criatura, una excelencia, la capacidad de ir más allá de mi necesidad, de querer lo que no necesito, queriéndolo incluso a costa de dejar insatisfechas las necesidades mías. Esto es algo de experiencia común. En mucha gente se ven actos generosos, con los que procuran el bien para los otros, a expensas de si mismos, hasta el sacrificio de su propia vida”. La Gaudium et spes dice que “ el hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por si misma, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de si mismo a los demás”. Juan Pablo II añadirá que “el hombre está llamado a existir para los demás, a convertirse en un don”.
Tolstoi afirma que “en el sentimiento del amor existe algo singular capaz de resolver todas las contradicciones de la existencia y de dar al hombre aquella felicidad total cuya consecución es el fin de la vida”. Bernanos sostenía que “odiarse a si mismo es más facil de lo que se cree; lo verdaderamente saludable está en olvidarse de si mismo”. Y Benavente escribía que “ cuando hemos renunciado a nuestra dicha y nos contentamos con ver dichosos a los que nos rodean, es quizá cuando empezamos a serlo”. Y Edouard Pailleron en su Noël dice “ nuestra única felicidad es consecuencia de la que a otros hemos procurado”. Tolstoi,“no hay más que una manera de ser feliz, vivir para los demás”. Y Dumas padre pensaba que “más feliz que los felices es quien puede hacer a la gente feliz”.

martes, 26 de marzo de 2024

Pero la nación estaba mal dirigida y era engañada

El papa Juan Pablo II a sus 19 años descubrió la injusticia social y escribe: “Hoy,después de reflexionar,comprendo con toda claridad que la idea de Polonia vivía entre nosotros, como generación romántica, pero en verdad no existía porque el campesino era muerto y encarcelado por exigir sus justos derechos al gobierno…Tenía razón y la ley estaba de su parte, pero la nación estaba mal dirigida y era engañada”. Karol Wojtyla prosigue diciendo que los hijos de estos campesinos “fueron perseguidos por todo el mundo por vientos hostiles, como en la época de los Repartos…., de manera que no se pudrirían en las prisiones de la patria..”. Wojtyla aborda la cuestión diciendo que “ nuestra liberación debe ser la entrada de Cristo…Pienso en una Polonia ateniense, pero en una Atenas perfeccionada inmensamente por la grandeza del cristianismo. Los bardos y los profetas de la esclavitud babilónica pensaban en una Atenas así. Esta nación se derrumbó, igual que Israel, porque no encontró el ideal mesiánico, su propio ideal…, eso no se cumplió”.
Este fundamento de la Polonia injusta fue el fundamento de la filosofía social y política de Karol Wojtyla como joven sacerdote, obispo en el Concilio Vaticano II y papa. La aplicó en la lucha que , como obispo y cardenal, libró contra el comunismo en Polonia porque también el comunismo era opresivo y carecía de la “grandeza del cristianismo”, y, como papa, en sus denuncias contra el “capitalismo salvaje”, por la misma razón, después del derrumbamiento de los regímenes comunistas a finales de la década de los ochenta del siglo pasado.

martes, 23 de enero de 2024

Pudor

Juan Pablo II en su Teología del cuerpo defiende que sólo a través de la castidad se podría superar el pudor y librarnos de la vergüenza, alcanzando un estado previo al de la “caída”. La desnudez significa el bien originario de la visión divina. Significa toda la sencillez y plenitud de la visión a través de la cual se manifiesta el valor ‘puro’ del cuerpo y del sexo. La situación que se indica de manera tan concisa y a la vez sugestiva de la revelación originaria del cuerpo, como resulta especialmente del Gn 2, 25 (“Y estaban desnudos, el hombre y la mujer, pero no sentían vergüenza”) no conoce la ruptura interior y contraposición entre lo que es espiritual y lo que es sensible, así como no conoce ruptura y contraposición entre lo que humanamente constituye la persona y lo que en el hombre determina el sexo; lo que es masculino y femenino. (Juan PabloII: Génesis: La experiencia originaria del cuerpo). Esto es válido para los que quieren alcanzar un estado de bienaventuranza, un estado que logre trascender el hecho de la diferencia y la agitación y desasosiego que ésta produce, y lleguen a una extraña fusión mística para la que no todos pueden estar preparados. ¿Qué pasa entonces con aquellos incapaces para acceder a este nivel beatífico? El pudor.

jueves, 21 de diciembre de 2023

Aquellos que no tienen casa constituyen una categoría de pobres todavía más pobres

La vivienda constituye una necesidad humana de primer orden. Forma parte del conjunto de bienes que resultan imprescindibles para que la vida de las personas pueda desarrollarse con la dignidad necesaria. En definitiva, se trata de disponer de algo tan básico como es un hogar.  Juan Pablo II manifestaba: “¿Podremos nosotros, cristianos, ignorar o soslayar tal problema, cuando sabemos bien que la casa es una condición necesaria para que el hombre pueda venir al mundo, crecer, desarrollarse, para que pueda trabajar, educar y educarse, para que los hombres puedan constituir esa unión más profunda y más fundamental que se llama familia? ……mi predecesor Pablo VI se refirió al urbanismo como a un fenómeno de gran importancia, en cuanto, entre otras cosas trastorna los modos de vida y las estructuras habituales de la existencia; la familia, la vecindad, el marco mismo de la comunidad cristiana, creando nuevas y degradantes miserias donde a menudo la dignidad del hombre zozobra… aquellos que no tienen casa constituyen una categoría de pobres todavía más pobres, que nosotros debemos ayudar, convencidos, como lo estamos, de que una casa es mucho más que un simple techo, y que allí donde el hombre realiza y vive su propia vida, construye también, de alguna manera, su identidad más profunda y sus relaciones con los otros”.

La especulación, dice Juan Pablo II, sobre los terrenos que sirven al desarrollo edilicio y sobre la construcción de ambientes domésticos, el estado de abandono de barrios enteros o de áreas rurales privadas de calles transitables, de distribución de agua o electricidad, de escuelas o de transportes necesarios para el movimiento de las personas, son, como es sabido, algunos de los males más patentes, estrechamente ligados al problema más amplio de la casa.



lunes, 18 de diciembre de 2023

Jérôme Lejeune tenía la convicción de que no está bien el aborto ni realizar la fecundación fuera del útero

Jérôme Lejeune

Jérôme Lejeune descubrió la anomalía cromosómica que da lugar al síndrome de Down y fue candidato para recibir el premio Nobel. Murió el 3 de abril de 1994. Pero el pediatra y genetista francés fue amigo personal del papa Juan Pablo II, primer presidente de la Pontificia Academia para la Vida y acérrimo crítico de las iniciativas para la legalización del aborto. Como el tiempo de la Iglesia Católica no suele ser rápido, fue hasta 13 años después de su muerte que se abrió su proceso de canonización, en fase diocesana, es decir, con religiosos e investigadores en París, donde vivía, recopilando información biográfica que da fe de su relevancia y potenciales virtudes.

El profesor Lejeune recibe el doctorado Honoris Causa de manos de San Josemaría Escrivá, primer Gran Canciller de la Universidad de Navarra

En 1952, poco después de graduarse en medicina, Lejeune comenzó a trabajar en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), la agencia pública de investigación más grande de Francia. Seis años más tarde, cuando estaba examinando los cromosomas de un niño con síndrome de Down, descubrió la trisomía 21, la anomalía genética que causa la enfermedad. Con su equipo, avanzó en otros temas, mejorando la comprensión de la ciencia sobre cómo las anomalías cromosómicas pueden desencadenar enfermedades. En 1963, por ejemplo, descubrió el síndrome de Cat Meow, también conocido como síndrome de Lejeune. Tales estudios lo llevaron a ser considerado el "padre de la genética moderna”. Lejeune pronto fue nombrado jefe de la unidad de citogenética del Hospital Necker-Enfants Malade de París. Allí seguiría desarrollando su carrera. Se estima que trató a más de 9.000 pacientes con discapacidad intelectual y analizó alrededor de 30.000 pruebas cromosómicas. En 1964, se convirtió en el primer profesor de genética en la Facultad de Medicina de París. Sus descubrimientos lo hicieron elegible para el Premio Nobel, que nunca llegó. Según sus partidarios, la negativa de la Academia Sueca a reconocer su legado científico tuvo que ver con su religiosidad. Cuando Lejeune se dio cuenta de que sus investigaciones acababan haciendo pruebas para la detección precoz (incluso durante el embarazo) de problemas genéticos del embrión y, en consecuencia, justificando la interrupción de los embarazos, se convirtió en defensor público de la vida según la doctrina católica, es decir, desde la concepción, y emprendió una lucha personal contra la legalización del aborto.
Lejeune tenía la convicción moral, no solo desde el punto de vista cristiano, sino desde el punto de vista científico, de que no estaba bien practicar el aborto, ni realizar la fecundación fuera del útero ni ninguna otra manipulación en el embrión”. "Estas posiciones generaron una gran hostilidad del mundo académico y de los movimientos sociales”. Casi con toda seguridad Lejeune participó en la encíclica 'Evangelium Vitae'", que trata, entre otros temas, el aborto y eutanasia.

sábado, 28 de octubre de 2023

El buen nombre es preferible a las grandes riquezas

“Al hombre se le debe el buen nombre, el respeto, la consideración, la fama que ha merecido. Cuanto más conocemos al hombre, tanto más se nos revela su personalidad, su carácter, su inteligencia y su corazón. Y tanto más nos damos cuenta del criterio con que debemos "medirlo", y qué quiere decir ser justos con él” manifiesta Juan Pablo II. Con frecuencia, el poco dominio de la lengua, “la ligereza en el obrar y en el decir", son manifestaciones de “atolondramiento y de frivolidad”, dice Escrivá de Balaguer. El buen nombre es preferible a las grandes riquezas (Prov 22, 1).