Mostrando entradas con la etiqueta dicha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dicha. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de enero de 2026

La felicidad es una actividad del alma

Aristóteles define a los humanos como seres dotados de razón, a diferencia de los animales. La razón es la mayor cualidad humana, lo más excelente que hay en nosotros. 
Quienquiera que cultive sus capacidades intelectuales a lo largo de la vida lleva una vida próspera y plena que, según Aristóteles, se identifica con la felicidad y o la dicha, que a su vez es la meta de toda actividad humana y el bien supremo. La felicidad no es un estado pasivo como el enamoramiento, sino una actividad del alma, un esfuerzo, un logro. Los bienes externos como la salud, la belleza, la riqueza, un determinado cargo, la amistad y la felicidad familiar también pueden contribuir, aunque de manera secundaria, a la felicidad perfecta; el placer puede acompañar a lo perfecto, si bien lo decisivo para alcanzar la verdadera felicidad es la vida activa conforme a la razón.
El hombre virtuoso para Aristóteles no debe su bondad al conocimiento obtenido mediante la formación académica, sino al hábito de obrar a menudo de forma justa, prudente y razonable….Obrar prudentemente requiere un carácter firme capaz de controlar los impulsos y deseos recurriendo a la razón. El buen carácter es el resultado del poso de la razón y del ejercicio del dominio de uno mismo. Si a este buen carácter se le añade la prudencia necesaria para cada ocasión concreta, el acto moral virtuoso resulta perfectamente logrado.
La prudencia como principal orientación al decidir lo que debe desearse y lo que debe evitarse, la prudencia señala y pondera los requisitos y las exigencias concretas en las múltiples situaciones imprevisibles en las que es necesario actuar. Constituye, dice Aristóteles, una virtud intelectual irrenunciable, ya que permite tomar la decisión correcta al actuar en cada caso particular. 


martes, 25 de marzo de 2025

La vida nos engaña con sus sombras

Al volver la vista atrás, sobre una vida que fue rica en intensidad emocional y estuvo llena de ardientes momentos de éxtasis o de dicha, todo parece un sueño y una ilusión. ¿Qué son las cosas irreales, sino las pasiones que un día nos abrasaron como el fuego? ¿Qué son las cosas increíbles, sino aquéllas en las que un día creímos a pie juntillas? ¿Qué son las cosas improbables? Las que nos hicimos a nosotros mismos. No, Ernest; la vida nos engaña con sus sombras, como un maestro titiritero. La importancia de discutirlo todo (Oscar Wilde)

miércoles, 15 de mayo de 2024

Más feliz que los felices es quien puede hacer a la gente feliz

Escribe Carlos Cardona que “ el ser espiritual de mi alma me confiere, junto a la inteligencia propia de la criatura, una excelencia, la capacidad de ir más allá de mi necesidad, de querer lo que no necesito, queriéndolo incluso a costa de dejar insatisfechas las necesidades mías. Esto es algo de experiencia común. En mucha gente se ven actos generosos, con los que procuran el bien para los otros, a expensas de si mismos, hasta el sacrificio de su propia vida”. La Gaudium et spes dice que “ el hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por si misma, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de si mismo a los demás”. Juan Pablo II añadirá que “el hombre está llamado a existir para los demás, a convertirse en un don”.
Tolstoi afirma que “en el sentimiento del amor existe algo singular capaz de resolver todas las contradicciones de la existencia y de dar al hombre aquella felicidad total cuya consecución es el fin de la vida”. Bernanos sostenía que “odiarse a si mismo es más facil de lo que se cree; lo verdaderamente saludable está en olvidarse de si mismo”. Y Benavente escribía que “ cuando hemos renunciado a nuestra dicha y nos contentamos con ver dichosos a los que nos rodean, es quizá cuando empezamos a serlo”. Y Edouard Pailleron en su Noël dice “ nuestra única felicidad es consecuencia de la que a otros hemos procurado”. Tolstoi,“no hay más que una manera de ser feliz, vivir para los demás”. Y Dumas padre pensaba que “más feliz que los felices es quien puede hacer a la gente feliz”.

jueves, 4 de enero de 2024

El amor es un poder activo que atraviesa las barreras

El amor maduro significa unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad. El amor es un poder activo en el hombre, un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes lo une a los demás. El amor lo capacita su sentimiento de aislamiento y separidad, y no obstante le permite ser el mismo, mantener su integridad. En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y no obstante siguen siendo dos. Dice Erich Fromm que puede describirse el carácter activo del amor afirmando que amar es fundamentalmente dar, no recibir. 



En las cosas materiales dar significa ser rico. No es rico el que tiene mucho, sino el que da mucho. El avaro, dice Fromm, que se preocupa angustiosamente por la posible perdida de algo es, desde un punto de vista psicológico, un hombre indigente, empobrecido, por mucho que posea. Quien es capaz de dar de si es rico. Siéntese como alguien que puede entregar a los demás algo de si.La esfera más importante de dar no es la de las cosas materiales, sino el dominio de lo específicamente humano. Da de si misma, de lo más precioso que tiene, de su propia vida. Da lo que está vivo en el, da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él. Al dar así su vida, enriquece a la otra persona, realza el sentimiento de vida de la otra al exaltar el suyo propio. No da con el fin de recibir; dar es de por si una dicha exquisita.En lo que toca al amor significa que el amor es un poder que produce amor; la impotencia es la incapacidad de producir amor.


domingo, 24 de diciembre de 2023

El siglo actual solo se salvará si vuelve de nuevo a la religión

Escribe Charles Moeller en su libro Sabiduría griega y paradoja cristiana que no hay más que una Sabiduría, la que procede de Dios. Todas las demás son parciales. Estimo que la única sabiduría capaz de impresionar a la juventud moderna, ya sea cristiana, ya crea no serlo, es la paradoja en el que sufrimiento y la dicha, la debilidad y la fuerza, la muerte y la resurrección, se unen en un maridaje misterioso. Lo que necesitan los hombres modernos es el “Mensaje Pascual”. 
El siglo actual solo se salvará si vuelve de nuevo a la religión. Tal dicen autores diversos como Kanters, Lecomte de Noüy, Koestler, Moeller…… Moeller se pregunta ¿Por que no advierten que puede responder a lo que buscan es el cristianismo?….¿por que, teniendo ojos, no ven? ¿Por que quieren ser cruzados sin cruz?

jueves, 1 de junio de 2023

No es la duración de una vida humana en el tiempo lo que determina la plenitud de su sentido

No es la duración de una vida humana en el tiempo lo que determina la plenitud de su sentido. No juzgamos el valor de una biografía por su “extensión”, por el número de páginas del libro, sino por la riqueza de su contenido. No cabe duda de que la vida heroica de un hombre muerto prematuramente encierra mayor contenido y mayor sentido que la existencia de cualquier filisteo que viva noventa años. Son muchas las sinfonías “incompletas” que figuran entre las más bellas. El hombre afronta la vida como un examen de capacidad, en el que no importa tanto que el trabajo llegue a terminarse como que sea valioso. El examinado tiene que estar dispuesto en todo momento a que suene la campana anunciando el final del tiempo puesto a su disposición; lo mismo le ocurre en la vida al hombre, en el momento menos pensado puede sonar la voz que lo retire de la escena de los vivos. El hombre debe (en el tiempo y en la finitud) terminar, finalizar “algo”, es decir, asumir la finitud y cargar a sabiendas con el final, escribe Viktor Frankl.

Para Viktor Frankl, el sentido del matrimonio, como el de la vida, no residía tampoco exclusivamente en la procreación. La satisfacción vital de los instintos y la propagación biológica de la especie no son, en realidad, más que dos aspectos de la unión matrimonial, y no por cierto los más esenciales. Más esenciales son el aspecto psíquico de la dicha del amor o el espiritual de la comunidad de trabajo.

domingo, 24 de abril de 2022

El amor ve al hombre tal y como Dios lo ha pensado

Scheler

Scheler define el amor como un movimiento espiritual que busca el más alto valor de la persona amada, como un acto espiritual en que se capta este valor, el más alto de todos, que Scheler llama la “salvación” de una persona. Algo parecido sostiene también Spranger cuando afirma que el amor conoce las posibilidades de valor de la persona amada. Por su parte, V. Hattingen, expresándose en términos diferentes, dice que el amor ve al hombre tal y como Dios “lo ha pensado”. Nosotros diríamos que el amor nos permite contemplar la imagen del valor de una persona.


Viktor Frankl 

Viktor Frankl escribe que “el amor enriquece siempre, necesariamente, a quien ama. No existen, por tanto, ni pueden existir, amores desgraciados; esa frase de amor desgraciado envuelve una contradicción consigo misma. Una de dos, o amamos de verdad, en cuyo caso nos sentiremos necesariamente enriquecidos, lo mismo si somos correspondidos que si somos rechazados; o no amamos real y verdaderamente, no “mentamos” propiamente la persona de otro ser, sino algunas cualidades físicas, corporales que “en ella” vemos o algún rasgo (anímico) de carácter que “posee”; en este caso, sí podemos sentirnos desgraciados, pero lo que ocurre es que no es el nuestro un verdadero amor. No cabe duda de que el simple enamoramiento ciega, en cierto modo, al enamorado; el verdadero amor, en cambio, aguza la mirada. Permite captar con mayor agudeza la personalidad espiritual del ser amado, así en cuanto a su realidad esencial como en cuanto a sus posibilidades de valor. El amor nos hace vivir al ser amado como a un mundo de por sí, dilatando con ello los confines de nuestro propio universo. A la par que nos enriquece y nos hace dichosos, estimula también al ser amado, encaminándolo hacia aquella posibilidad de valor que el amor y solamente el amor puede anticipar. El amor ayuda al ser amado a convertir en realidad lo que el amante se adelanta a ver, a intuir. Se comprende que así sea, pues se esfuerza siempre en ser cada vez más digno del amante o de su amor, asemejándose más de cerca a la imagen que el amante se forma, pareciéndose a “como Dios lo pensó y quiso”. Así, pues, siendo cierto que hasta los amores “desgraciados”, es decir, los amores no correspondidos, nos enriquecen y hacen felices, podemos afirmar que los amores “afortunados”, es decir, correspondidos, encierran una virtud manifiestamente creadora. En los amores mutuos, en los que cada cual quiere llegar a ser digno del otro, llegar a ser tal y como el otro se lo imagina, se desarrolla en cierto modo un proceso dialéctico, en el que los amantes rivalizan el uno con el otro, podríamos decir, en la realización de sus respectivas posibilidades. La mera satisfacción del impulso sexual produce placer; las relaciones eróticas del enamoramiento causan alegría; el verdadero amor depara al hombre la dicha. En esta escala de resultados se revela una creciente intencionalidad. El placer es, simplemente, un estado afectivo; la alegría implica ya algo intencional, se dirige hacia algo. La dicha se endereza en una dirección determinada: la propia realización. La dicha adquiere, de este modo, un carácter de realización (beatitudo ipse virtus, dice Spinoza). La dicha no es simplemente intencional, sino que es también “productiva”. Sólo así cabe comprender la posibilidad de que el hombre “se realice” en su dicha.”

lunes, 10 de enero de 2022

La vida cotidiana como fundamento de una existencia negociada y acordada en común


“Si el tema del balance entre trabajo y vida resulta tan central para esta generación joven se debe a que afecta a la relación entre sexos, a la idea de rendimiento y al modo de comprender la dicha vital. Como las mujeres jóvenes ya no piensan en hacer una elección trágica entre el éxito profesional y la vida familiar dichosa, hay que establecer entre los sexos una distribución entre actividad profesional, cuidado de los hijos, apoyo emocional y economía familiar. Entonces, el concepto de rendimiento, tanto para hombres como para mujeres, ya no puede estar centrado de manera exclusiva en la profesión, sino que abarca la vida cotidiana como fundamento de una existencia negociada y acordada en común. Una cierta seguridad material, un determinado confort, una infraestructura pública que funcione medianamente bien se consideran imprescindibles para ello.”


“El primer puesto lo ocupa la amistad, se valora un entorno para la vivienda que sea próspero, no perturbado por desconocidos que resulten desagradables y libre de contaminación ecológica, y se considera imprescindible una ocupación profesional que represente un reto pero que al mismo tiempo satisfaga. Ni internet ni la experiencia del turismo global afectan en absoluto estos mundos que uno se representa y que son directamente idílicos. Sin embargo, como para esta forma de vida que se exige no se tienen disponibles plantillas ni guiones adecuados, parece que la vida en su conjunto es un logro del yo”,dice el sociólogo alemán Heinz Bude.

domingo, 16 de mayo de 2021

Toda la felicidad de este mundo tiene un final, excepto la del corazón enamorado


Decía Lawrence Lovasik que mantener una actitud alegre es una forma de ayudar a los demás, pero toda la felicidad de este mundo tiene un final, excepto la del corazón enamorado que sabe cómo compartir las dichas y las desgracias ajenas.