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sábado, 15 de agosto de 2026

La belleza salvaría al mundo

Dostoyevski en su obra “El idiota”, cuyo protagonista es el príncipe Misshkin, joven de gran corazón y bondad. Otro personaje, Ippolit, poco más joven que él, es tuberculoso, cercano a la muerte y ha decidido suicidarse; en una concurrida velada, se dirige a Misshkin, vociferando: “Príncipe, ¿es verdad que usted dijo una vez que al mundo lo salvaría la belleza? ¡Caballeros! ,gritó dirigiéndose a todos, el príncipe ha dicho que la belleza salvaría al mundo… Yo sostengo que si se le ocurren ideas tan peregrinas es porque está enamorado.”. (Parte III, cap. 5). Ippolit parece ya muerto a todo amor y encanto de la vida.
En el fondo, quien habla es Dostoyevski que, además, transfiere experiencias propias, a esos dos personajes. A Misshkin, la epilepsia que padecía el escritor ruso. Con Ippolit comparte la vivencia de una muerte inminente, experimentada también por Fiodor cuando, condenado por actividades revolucionarias y llevado al paredón, le conmutaron in extremis la pena de muerte por cinco años de exilio en Siberia. 
Ippolit, desde su situación personal, considera inconcebible que la belleza pueda salvar el mundo; pero Dostoyevski deja un resquicio de verosimilitud, y es que alguien, por estar tan enamorado, pueda conseguirlo; y tal persona es el príncipe Misshkin. 


jueves, 13 de agosto de 2026

Vida estética

"Para cuidar a alguien hace falta sensibilidad estética. Puedo ayudarte a cruzar la calle con cara de perro o con una sonrisa. Aunque lleguemos al mismo lugar, hay un abismo entre ambas posibilidades. La diferencia tiene que ver con la estética del cuerpo: la delicadeza con la que te sujeto, el tono de mi voz, mi expresión facial… Si las formas expresan desdén, no me voy a sentir cuidada", afirma la filósofa Yuriko Saito, referente mundial en Estética de lo cotidiano y profesora emérita de la Escuela de Diseño de Rhode Island.
"Cuando estoy preparando una sopa, añade Saito, procuro no picar la verdura a todo correr. Presto atención a detalles como el tacto del mango del cuchillo, el sonido de la tabla, la sensación al cortar las zanahorias… Intento poner en juego todos mis sentidos y concentrarme en el ahora. Aquí y ahora." 
Nos falta silencio, ir despacio, no hacer nada. "En cambio, dice Yuriko Saito, hoy día parece que hay que llenar cada momento haciendo algo. Y la verdad es que esto no excluye la posibilidad de realizar las tareas de forma atenta y cuidadosa. Puedo estar muy ocupada pero muy concentrada, como cuando pico verduras. La clave es cómo me relaciono con las cosas. Por ejemplo, aunque podría ver el pelador o la prensa de ajos como simples objetos, viejos y sin nada especial, los valoro porque me sirven y han estado conmigo fielmente mucho tiempo. Y cuando no los encuentro, ¡entro en pánico! Me importan porque me han hecho bien y me siento agradecida."
La estética está vinculada a la moralidad. "Un periodista italiano, cuenta la filósofa, publicó una crítica a mi libro Estética del cuidado en la que planteaba: ¿puede haber vida estética sin vida moral? Un nazi puede disfrutar de la música, pero la verdadera belleza aparece cuando estoy abierta al mundo con una actitud humilde basada en la gratitud. Tener una vida estética implica esa disposición moral. El crítico también me preguntaba, ¿puede haber una vida moral sin vida estética? Es posible hacerse una idea de cómo debes tratar a la gente sin entrar para nada en la estética. ¡Pero basar nuestra conducta en la estética y el amor a la belleza es más fácil y alegre! Si nos mueve la experiencia de la belleza de la otra persona y del mundo, no actuaremos a regañadientes sino con cuidado, amabilidad y respeto". 

domingo, 19 de julio de 2026

La belleza es una promesa de felicidad

La belleza es una promesa de felicidad, dijo Stendhal. Por eso el ser humano siente que está hecho para ella. No solo para el alimento, el trabajo, el descanso, el conocimiento o el lenguaje. También y muy principalmente para la belleza.Platón decía que el alma humana, a través del amor a la belleza, se eleva desde sus carencias e imperfecciones hasta la plenitud de la verdad y del bien. La llamada a la belleza no parece responder a ninguna necesidad concreta. Los hombres primitivos hicieron cuencos de arcilla para aplacar con más facilidad su hambre y su sed. Lo que no sabemos es porque adornaron sus vasijas con una cenefa de figuras geométricas. Esa decoración no sirve para nada, no cumple ninguna finalidad biológica, y por eso mismo revela que los hombres no solo buscan satisfacer sus necesidades, sino lograr también que las cosas sean o parezcan hermosas.


Referencia: Breve historia de Occidente escrita por José Ramón Ayllón.

jueves, 25 de junio de 2026

La deprimente sensación de la iniquidad humana

Cuenta Joseph Pearce en su libro Tolkien, hombre y mito que “Tolkien creía que el conflicto eterno entre el bien y el mal formaba parte de la Tierra y de la Tierra Media. En una carta a su hijo Christopher fechada el 14 de mayo de 1944, escribió: Un ligero conocimiento de la historia le procura a uno la deprimente sensación del sempiterno volumen y peso de la iniquidad humana: una muy, muy vieja maldad espantosa, infinitamente repetitiva, inalterable, incurable. Todas las ciudades, todas las aldeas, todos los habitáculos del hombre… ¡se hunden! Y al mismo tiempo uno sabe siempre que el bien existe, mucho más oculto, mucho menos claramente discernible, que rara vez irrumpe en las bellezas reconocibles y visibles de la palabra, la acción o la cara; ni siquiera cuando está verdaderamente presente la santidad, mucho más grande que la visible y proclamada maldad. Pero me temo que las vidas individuales de apenas unos pocos el balance es negativo: es tan poco lo que hacemos positivamente de bueno, aun si negativamente evitamos lo que es activamente malo.”

jueves, 30 de abril de 2026

Belleza interior

“No hace falta que fabriquemos nuestra belleza exterior con maquillajes y ropa de última moda porque la verdadera belleza reside en nosotros mismos. Sé suave, no dejes que el dolor te endurezca. Crea tu propia belleza, una que no se pueda definir con palabras y cultívate con los pequeños detalles. La clave está ahí, dentro, aunque no le des la importancia que merece. Búscate, encuéntrate y deja que salga toda tu luz interior”, escribe la psicóloga Raquel Aldana.
“La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma”, escribía George Sand, novelista y periodista francesa, considerada una de las escritoras más populares de Europa en el siglo XIX. Tenemos que ser muy fuertes para no dejarnos llevar por todo el entorno que intenta vendernos que la verdadera belleza se encuentra en el exterior, en vez de en el interior. Cambiemos nuestra perspectiva, reencontrémonos con nosotros mismos, logremos ver todo lo bello que reside en nuestro interior.
“El paso del tiempo arruga nuestro rostro, dice Aladana, resta energía física, blanquea nuestros cabellos, pero nuestro interior va en dirección opuesta, se enriquece. De nada sirve gastarse miles de euros en cirugías si ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos. Sabiendo que no podemos ser del gusto de todo aquel que nos crucemos, comenzaremos a aceptar que no debemos preocuparnos tanto por agradar. Esto nos hará mirar hacia nuestro interior y desarrollarnos. De esta forma, nuestra belleza interior aumentará y realmente seremos mucho más atractivos a los demás a pesar de que nuestro físico ya no sea tan juvenil.”
El equipo de Solano-Gómez realizó un experimento en el que comprobaron que el físico influye a la hora de contratar a alguien. Es decir, los contratantes se dejaban influir por el físico de los aspirantes a un puesto de trabajo. ¿Y qué podemos sacar de aquí? Que por mucho que un físico nos pueda servir para acceder a un puesto de trabajo, si por dentro no somos aptos para desempeñar la labor asignada, no duraremos mucho. Cuidar el físico es necesario, pero cuidarnos y cultivarnos, es fundamental.

domingo, 26 de abril de 2026

Pecar contra la luz es ver el bien y elegir el mal

Pecar contra la luz es ver el bien y elegir el mal por simple voluntad de que prevalezca la propia libertad.Esta libertad sin Dios conduce a la nada, a la muerte de uno mismo.Este suicidio del alma rebasa a uno mismo y se vuelve contra los demás. Odian la luz en ellos y en los demás.
El cristianismo profundiza en el hombre pecador. Un drama de Shakespeare, una tragedia de Racine, una novela de Dostoievski, son más humanos, más ricos, más bellos que todo lo que produjo Grecia, no porque sus autores fueran más geniales, sino porque se dejaron influir por el cristianismo.Cierto que no abandonamos la belleza del hombre, tan amada por los griegos; más sabemos que es preciso volver a hallarla, reconquistarla, escribe Charles Moeller.

lunes, 13 de abril de 2026

La belleza es digna de ser amada

La belleza es digna de ser amada, pero el amor que se profesa a la belleza es de un tipo especial. No busca hacerse con su objeto, sino que mantiene la distancia que hace posible disfrutar contemplándolo, afirma el filósofo Rémi Brague.
Los monjes en la Edad Media, cuenta Brague, nunca soñaron con hacer algo cultural, y mucho menos con construir una cultura o una civilización cristiana. hasta puede que algunos pensaran que sus obras y su trabajo estaban condenados a desaparecer en un futuro más o menos cercano. Pero esto no les impidió ocuparse de la conservación y promoción de los bienes culturales e incluso de la innovación. Los monjes tenían una visión del mundo como creación de Dios bondadoso y cuya creación era fundamentalmente buena. 


lunes, 16 de marzo de 2026

Nuestra última esperanza es la belleza

Cuando la verdad y la bondad han sido atacadas por todos los frentes, desde el cientificismo positivista hasta las últimas filosofías de moda, nuestra última esperanza es la belleza. La razón es muy simple, no podemos negar su efecto en nuestra alma, y la certeza de la propia experiencia es inmune a cualquier tratado y a cualquier método, por más que los racionalistas pretendan lo contrario. Kieslowski, saliendo de una reunión a las afueras de París cuando acababa de terminar de grabar Le double vie de Véronique, dijo que “Una chica de quince años se me acercó y dijo que había ido a ver mi película. Había ido una, dos, tres veces y sólo quería decirme una cosa… que se había dado cuenta de que existe el alma. Antes no lo sabía, pero ahora sabía que el alma existe”.
La esperanza, la profundísima esperanza que se aloja en la belleza de la nostalgia y en el arraigado amor de quienes rodean el púlpito de la vida es la única antorcha que a la secularizada alma occidental, que al flagelado espíritu adolorido, le queda por levantar frente al dolor y las miserias propias de la vida. Frente al dolor, música. Frente al vacío, la Palabra. Cuánta razón tenía Dostoyevski cuando dijo que la belleza salvaría al mundo. A la parisina, la belleza le recordó la inmortalidad del alma.


viernes, 6 de febrero de 2026

La aparición de la belleza nos hace alegres

La aparición de la belleza, de lo hermoso, nos hace alegres sin tener que preguntarnos por su utilidad. La gloria de Dios, de la que proviene toda belleza, hace saltar en nosotros el asombro y la alegría, escribía Benedicto XVI.

miércoles, 14 de enero de 2026

La felicidad es una actividad del alma

Aristóteles define a los humanos como seres dotados de razón, a diferencia de los animales. La razón es la mayor cualidad humana, lo más excelente que hay en nosotros. 
Quienquiera que cultive sus capacidades intelectuales a lo largo de la vida lleva una vida próspera y plena que, según Aristóteles, se identifica con la felicidad y o la dicha, que a su vez es la meta de toda actividad humana y el bien supremo. La felicidad no es un estado pasivo como el enamoramiento, sino una actividad del alma, un esfuerzo, un logro. Los bienes externos como la salud, la belleza, la riqueza, un determinado cargo, la amistad y la felicidad familiar también pueden contribuir, aunque de manera secundaria, a la felicidad perfecta; el placer puede acompañar a lo perfecto, si bien lo decisivo para alcanzar la verdadera felicidad es la vida activa conforme a la razón.
El hombre virtuoso para Aristóteles no debe su bondad al conocimiento obtenido mediante la formación académica, sino al hábito de obrar a menudo de forma justa, prudente y razonable….Obrar prudentemente requiere un carácter firme capaz de controlar los impulsos y deseos recurriendo a la razón. El buen carácter es el resultado del poso de la razón y del ejercicio del dominio de uno mismo. Si a este buen carácter se le añade la prudencia necesaria para cada ocasión concreta, el acto moral virtuoso resulta perfectamente logrado.
La prudencia como principal orientación al decidir lo que debe desearse y lo que debe evitarse, la prudencia señala y pondera los requisitos y las exigencias concretas en las múltiples situaciones imprevisibles en las que es necesario actuar. Constituye, dice Aristóteles, una virtud intelectual irrenunciable, ya que permite tomar la decisión correcta al actuar en cada caso particular. 


domingo, 11 de enero de 2026

En las leyes de la naturaleza se revela una razón superior

El hombre es capaz de discernir en modo no utilitarista, por qué se da cuenta de que algunas cosas son acordes con su dignidad y otras no, por qué experimenta la culpa y la vergüenza cuando obra mal, y el gozo y la paz, en cambio, cuando se comporta con justicia; por qué es capaz de extasiarse ante la belleza de una puesta de sol, del cielo lleno de estrellas o de una excelsa obra de arte. Nada de eso se puede atribuir razonablemente a la obra ciega del cosmos, al producto impersonal de las interacciones materiales.
Albert Einstein dijo que en las leyes de la naturaleza “se revela una razón tan superior que toda la racionalidad del pensamiento y de los ordenamientos humanos es, en comparación, un reflejo absolutamente insignificante”.

jueves, 1 de enero de 2026

Una vida buena

Yuriko Saito
Para la filósofa Yuriko Saito “una vida buena es aquella en la que puedo encontrar alegría en mi relación con los demás, en la felicidad de los demás, y en la que disfruto de una relación recíproca, es decir, que también me siento cuidada.”
“Desde la revolución científica entendemos la vida buena como superación de los límites. Así, la noche es oscura y procuramos evitarla con luz muy brillante. En Japón claro que tenemos luz eléctrica, pero a lo que se refiere Tanizaki es a que el ethos japonés procura hacer lo que puede con lo que tiene. Si se me da oscuridad, tendré que ver qué puedo hacer con ella. Eso requiere humildad. Sin humildad, lo que surge es decir “No quiero eso, cámbialo”. De nuevo, habría que preguntarse primero si cambiarlo te lleva a una vida buena.”
“Se necesita de alguien que se relacione con ese algo bello. La belleza se crea. Más bien, se cocrea de forma colaborativa. Es algo… Es luz. Ilumina el mundo como un faro. Sí, es una luz que hace que la vida merezca la pena.”

domingo, 28 de diciembre de 2025

La felicidad es el bien último o supremo al que se aspira

Aristóteles
La felicidad es el bien último o supremo al que se aspira y tiene una serie de características. Es el fin último, y todos los actos lo buscan. La  felicidad ha de ser completa y autosuficiente. Por este último motivo no puede aumentar por adicción de otros bienes. Aristóteles estaba convencido de que obrar bien, llevar una vida virtuosa y ética, era condición imprescindible para ser feliz.
Para los pitagóricos, la plenitud del hombre estaba relacionada simbólicamente con dos dioses, Orfeo y Dioniso. Del primero se extraía la idea de que el hombre puede lograr la felicidad a través de la belleza y la armonía y de Dioniso, se alcanzaría a través de la pureza y del entusiasmo. De la unión de los cuatro elementos surgía la felicidad en el hombre.


miércoles, 12 de noviembre de 2025

La unión del hombre y de la mujer es concepción. Esta concepción es obra divina

Diotima
El célebre pasaje del Banquete de Platón, en el cual Diotima, la extranjera de Mantinea, define para Sócrates lo que es el amor y de qué forma está ligado a la reproducción, pero también cómo solo es posible esta reproducción si va precedida del deseo: “Cuando llegamos a cierta edad, dijo Diotima, nuestra naturaleza siente el deseo de engendrar, pero solo puede engendrar en la belleza, no en la fealdad; y en efecto, la unión del hombre y de la mujer es concepción. Esta concepción es obra divina, y el ser mortal participa de la inmortalidad por la fecundación y la generación; pero esta mortalidad es imposible de alcanzar en lo que es discordante. Ahora bien, lo feo no armoniza con lo divino, en tanto que lo bello sí lo hace. Por ello, cuando el ser impaciente por dar a luz se aproxima a lo bello se vuelve gozoso, y, en su júbilo, se dilata y da a luz y produce; en cambio, cuando triste y ceñudo se aproxima a lo feo, se da la vuelta y no engendra; retiene su germen y sufre. Ahí se origina el éxtasis que siente el ser fecundo y lleno de vigor en presencia de la belleza, porque esta le libera del profundo sufrimiento del deseo…” (Platón, Banquete).
Menandro
El amor, el deseo, incluso la pasión, desempeñaban un papel no desdeñable en las relaciones entre hombres y mujeres, incluso en el marco de la vida conyugal. Además, es significativo que a finales del siglo IV, y en relación con la decadencia de la vida poética, cuando se incrementa la importancia de la esfera privada, el amor se convierte en uno de los motivos principales de las intrigas teatrales, un amor cuyo desenlace normal y deseado es el matrimonio. Así es el amor que siente Sóstrato por la hija de Cnemón el misántropo, en la obra del mismo título de Menandro, El misántropo, amor que nace desde el mismo momento en que ve a la joven y que él experimenta como un mal que solo podrá ser mitigado cuando su padre se la entregue y pueda quererla siempre (Menandro, Misántropo).


jueves, 30 de octubre de 2025

La belleza exterior que no bebe de una fuente interior se marchita


“La belleza exterior que no bebe de una fuente interior es fría, se marchita. De algún modo, nos atrae en un primer momento, pero no nos acoge, acabamos por abandonarla porque no nos es suficiente, no nos sacia. Si no hay raíz interior de bondad, se muere. Sigue siendo armónicamente hermosa pero no nos seduce, no nos transmite vida. Una belleza interior siempre se manifiesta en el exterior, aunque sea toscamente. Puede que sea menos placentera a priori, pero mucho más acogedora. Estas bellezas rústicas nos resultan chocantes al principio, sin embargo, sobreviven en el tiempo y nos conquistan con más fuerza que aquellas beldades meramente aparentes. La belleza que nutre interior y exterior es la que nos conquista y nos gusta toda la vida porque está libre de la esclavitud del tiempo”, declara Estrella Fernández-Martos.

jueves, 16 de octubre de 2025

Las pulsaciones de la música divina no han cesado de sonar a través de los siglos de barbarie

Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer (Danzing, 1788-Frankfurt, 1860),además de su célebre pesimismo, su obra tiene elementos aprovechables como su filosofía de la fuerza interior y la invitación al silencio.Hacia el final de su vida dijo una vez a un interlocutor: “Una filosofía entre cuyas páginas no se escuche las lágrimas, el aullido y el rechinar de dientes, así como el espantoso estruendo del crimen universal de todos contra todos, no es una filosofía”. Es su renuncia a las verdades cristianas la que le convertirá en un individuo de insoportable trato y de desgraciada existencia.
Sin embargo, a lo largo de su vida tendría momentos de lucidez como cuando concede importancia a la compasión en la vida de los hombres (él mismo deja su herencia a una organización de beneficencia) o cuando le gustaba subir a las montañas y contemplar la belleza del paisaje desde lo alto. En un diario suyo dejará escrito: “Si quitamos de la vida los breves instantes de la religión, del arte y del amor puro, ¿qué es lo que queda sino una sucesión de pensamientos triviales?”. Y en una carta a su madre llegará a decir: “las pulsaciones de la música divina no han cesado de sonar a través de los siglos de barbarie, y un eco inmediato de lo eterno ha permanecido en nosotros, inteligible para todos los sentidos e incluso por encima del vicio y la virtud”. Afirmó que tomarnos demasiado en serio el presente nos convierte en personas irrisorias y que solo unos cuantos espíritus grandes lograron dejar esa situación para convertirse en personas reidoras.


domingo, 5 de octubre de 2025

La verdad moral objetiva existe y es universal

Existe un desprecio por la tradición, una incapacidad por comprender las experiencias de nuestros antepasados como el resultado de generaciones que han aceptado las leyes que gobiernan nuestra existencia. La noción que esas tradiciones que son sagradas suministraba a la antigua Grecia una fuente constante de creatividad. Los griegos eran incansables intelectual y políticamente, y no conocían limites en este sentido, salvo lo que les marcaba su sentido de la belleza y del orden de todas las cosas. Tal devoción les ayudaba a protegerse  contra el absurdo de que lo “bueno” es cualquier cosa que la mayoría desee. 
La idea de que el bien y el mal son una invención social, meras convenciones, no es nueva. Porque no solo la verdad es eterna, junto a ella también cabalga la mentira.El hombre necesita la sabiduría, pero compra estupidez. La verdad moral objetiva existe y es universal.

Referencia: Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental. José Javier Esparza y Anthony Esolen 

miércoles, 10 de septiembre de 2025

¿Qué puede saciar verdaderamente el deseo del hombre?

¿Qué puede saciar verdaderamente el deseo del hombre?, pregunta Benedicto XVI. A través del amor, el hombre y la mujer experimentan de manera nueva, el uno gracias al otro, la grandeza y la belleza de la vida y de lo real. Si lo que experimento no es una simple ilusión, si de verdad quiero el bien del otro como camino también hacia mi bien, entonces debo estar dispuesto a descentrarme, a ponerme a su servicio, hasta renunciar a mí mismo. La respuesta a la cuestión sobre el sentido de la experiencia del amor pasa, por lo tanto, a través de la purificación y la sanación de lo que quiero, requerida por el bien mismo que se quiere para el otro. Se debe ejercitar, entrenar, también corregir, para que ese bien verdaderamente se pueda querer, contesta el pontífice.

sábado, 5 de julio de 2025

Quien quiera vivir con dignidad y plenitud tiene que reconocer al otro y buscar su bien

Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma su expansión, y cualquier persona que viva una profunda liberación adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla. Por eso, quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien.(Evangelii gaudium. Papa Francisco)

viernes, 4 de julio de 2025

El hombre contemporáneo permanece prisionero de un mundo fabricado

El hombre contemporáneo está con frecuencia lejos de la naturaleza, el mundo en que vive se reduce a un universo de asfalto, hormigón y pantallas de todas clases. Permanece prisionero de un mundo fabricado, virtual, proyección de sus fantasías, en lugar de estar en contacto con la creación. A veces está apartado de Dios (y de sí mismo) a causa de eso. El salmo 19 nos dice que “los cielos pregonan la gloria de Dios”. Desde los tiempos bíblicos, el hombre ha contemplado la belleza de la creación un reflejo de la gloria de Dios. El racionalismo nos ha hecho un tanto incapaces de eso; y es una pena, porque con el desarrollo de los conocimientos científicos tenemos mil veces más razones que el hombre de la Biblia o el de la Edad media para maravillarnos ante la sabiduría y el poder de Dios. Las imágenes de las galaxias lejanas que nos envía el telescopio Hubble, las vistas del mundo submarino, los conocimientos asombrosos de que disponemos sobre el código genético, del Big Bang y de la estructura del átomo, dan motivos para maravillarse. Todo eso no es producto del azar ni de la necesidad, sino el fruto de un amor creador, escribe Jacques Philippe.