Mostrando entradas con la etiqueta revolución científica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta revolución científica. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de enero de 2026

Una vida buena

Yuriko Saito
Para la filósofa Yuriko Saito “una vida buena es aquella en la que puedo encontrar alegría en mi relación con los demás, en la felicidad de los demás, y en la que disfruto de una relación recíproca, es decir, que también me siento cuidada.”
“Desde la revolución científica entendemos la vida buena como superación de los límites. Así, la noche es oscura y procuramos evitarla con luz muy brillante. En Japón claro que tenemos luz eléctrica, pero a lo que se refiere Tanizaki es a que el ethos japonés procura hacer lo que puede con lo que tiene. Si se me da oscuridad, tendré que ver qué puedo hacer con ella. Eso requiere humildad. Sin humildad, lo que surge es decir “No quiero eso, cámbialo”. De nuevo, habría que preguntarse primero si cambiarlo te lleva a una vida buena.”
“Se necesita de alguien que se relacione con ese algo bello. La belleza se crea. Más bien, se cocrea de forma colaborativa. Es algo… Es luz. Ilumina el mundo como un faro. Sí, es una luz que hace que la vida merezca la pena.”

jueves, 4 de abril de 2024

El progreso tecnológico industrial fue obra de los menestrales y artesanos

            Spinning jenny. James Hargreaves


El progreso tecnológico industrial no nació en las sociedades de sabios aparecidas con la revolución científica del siglo XVII, ni en las universidades, sino que fue obra de los menestrales y artesanos que innovaron a partir de la práctica cotidiana de sus oficios. Esto se pone de manifiesto en el caso de Gran Bretaña, donde los inventos que transformaron inicialmente la producción eran artefactos sencillos, ideados para favorecer la producción doméstica, como la lanzadera, concebida en 1733 por John Kay, o la spinning Jenny de Hargreaves, en 1764, que lleva el nombre de la esposa del inventor, a quien iba destinada. Uno de los elementos definitorios de esta etapa sería precisamente el de sacar pleno rendimiento del trabajo familiar.
Los avances conseguidos con esta revolución de los menestrales iban mucho más allá de la invención de las máquinas destinadas al trabajo familiar, como bien demuestra su capacidad de producir un objeto tan complejo como la aguja de coser, que, como indicaba la Encyclopédie, tuvo que pasar por “dieciocho operaciones diferentes antes de entrar en el comercio”. De la Encyclopédie el tema de la aguja pasaría a Adam Smith, que lo argumenta en el primer capítulo de The Wealth of Nations para destacar el aumento de la productividad que surge de la división del trabajo y de la especialización de todos aquellos que participan en la producción. Los adelantos conseguidos de este modo son evidentes en caso de la fabricación de armas de fuego en Gran Bretaña, donde la ciudad de Birmingham se convirtió en una especie de fábrica descentralizada. En la confección de armas de fuego había por lo menos treinta procesos manuales diferentes realizados por distintos artesanos individuales. Esta forma de trabajar no solo exigía el compromiso de cada participante en la calidad de la labor realizada, sino que respetaba las tradiciones de un “precio equitativo” y un “salario justo”, que posteriormente se integraron en la filosofía de los sindicatos, que nacieron como trade unions, es decir, “uniones de oficio”, no solo en Gran Bretaña sino en toda Europa. Esta coordinación no solamente se llevaba a cabo a escala del obrador, sino a la de la tienda, donde, aparte de las regulaciones gremiales, había un sistema de relaciones “de una enorme complejidad y de una sorprendente flexibilidad, dinamismo e innovación”.
Referencia: Capitalismo y democracia 1756-1848 (Josep Fontana)


jueves, 6 de enero de 2022

La civilización occidental tiene una gran deuda con la Iglesia Católica


El profesor Philip Jenkins, de la Universidad de Pensilvania, señala que el anticatolicismo es el único prejuicio residual aún aceptable hoy en día. Para muchos desinformados la historia del catolicismo es un compendio de ignorancia y represión. La realidad es que la civilización occidental tiene una gran deuda con la Iglesia Católica por la existencia de las universidades, instituciones benéficas, el Derecho Internacional, las ciencias…..La Iglesia construyo la civilización occidental. Desarrolló el sistema de las universidades. Causa verdadero asombro entre los historiadores el extremo que llego a alcanzar el debate intelectual, libre y sin cortapisas, en estos centros de enseñanza, escribe el profesor Thomas E. Woods.

Los historiadores de la ciencia manifiestan que la revolución científica se produjo gracias a la Iglesia. La aportación católica a la ciencia no se limito a la esfera de las ideas, toda vez que muchos científicas eran a la sazón sacerdotes. El padre Nicolás Steno es considerado el padre de la geología, mientras que el padre de la egiptología fue Athanasius Kircher, a Roger Boscovich se le atribuye la moderna teoría atómica. Los jesuitas llegaron a dominar el estudio de  los terremotos a tal punto que la sismología se dio en llamar la “ciencia jesuita”. Cerca de treinta y cinco cráteres lunares llevan el nombre de científicos y matemáticos jesuitas.
En la Edad Media, escribe J. L. Heilbron, historiador estadounidense de la ciencia, los monjes proporcionaron a toda Europa una red de fabricas, centros para la cría de ganado, centros de investigación, fervor espiritual, el arte de vivir, la predisposición a la acción social, en resumidas cuentas una civilización que surgió del caos y la barbarie circundantes. Sin duda San Benito fue el padre de Europa; y los benedictinos fueron los padres de la civilización europea.

El concepto jurídico de Derecho Internacional surgió en las universidades españolas en el siglo XVI, y fue Francisco de Vitoria, profesor y sacerdote católico, quien ha merecido el título de padre del Derecho Internacional. El Derecho en occidente es una aportación eclesiástica. El derecho canónico fue el primer sistema legal moderno surgido en Europa que demostró la posibilidad de reunir en un cuerpo legal coherente y completo el batiburillo de estatutos, tradiciones y costumbres locales, a menudo en contradicción, con el que tanto la Iglesia como el Estado debían de enfrentarse en la Edad Media, según cuenta Harold Berman.

W.E.H.Lecky, historiador sumamente crítico con la Iglesia, reconoce que el compromiso de la Iglesia con los pobres, tanto en loo espiritual como en lo material, era un fenómeno nuevo en el mundo y constituía un avance sustancial sobre los modelos de la Antigüedad clásica.

Joseph Schumpeter, subraya la importancia del pensamiento económico de los últimos escolásticos, en particular los teólogos católicos españoles de los siglos XV y XVI.

martes, 15 de agosto de 2017

¿Por qué las naciones cristianas empezaron a dominar tantos territorios e incluso a derrotar a los antaño victoriosos ejércitos otomanos?

Mahmud I
En 1732, Ibrahim Müteferrika, un funcionario otomano de origen cristiano nacido en Transilvania, presentó al sultán Mahmud I sus Bases racionales de la política de las naciones, donde planteaba la cuestión que atormentaría a los musulmanes desde entonces: “¿Por qué las naciones cristianas, que fueron tan débiles en el pasado en comparación con las naciones musulmanas, empezaron en los tiempos modernos a dominar tantos territorios e incluso a derrotar a los antaño victoriosos ejércitos otomanos?”. 

La respuesta de Müteferrika era muy amplia
La respuesta de Müteferrika era muy amplia. Aludía al sistema parlamentario de Inglaterra y Holanda, a la expansión cristiana en América y Extremo Oriente, y hasta mencionaba que, mientras que el Imperio otomano estaba sujeto a la ley de la sharía, los europeos tenían leyes y reglas inventadas por la razón. Pero era sobre todo la brecha militar la que había que salvar. “Que los musulmanes actúen con previsión y pasen a estar íntimamente familiarizados con los nuevos métodos, la organización, la estrategia, la táctica y la guerra europeas… Todos los sabios del mundo convienen en que el pueblo de Turquía supera a todos los demás pueblos en su naturaleza de aceptar el gobierno y el orden. Si aprenden las nuevas ciencias militares y son capaces de aplicarlas, ningún enemigo podrá resistir a este Estado". El mensaje estaba claro, el Imperio otomano tenía que adherirse tanto a la revolución científica como a la Ilustración si pretendía resultar creíble como gran potencia.

sábado, 8 de julio de 2017

La revolución científica se produjo gracias a la Iglesia católico-romana.

La mayoría de los historiadores de la ciencia, entre los que figuran A. C. Crombie, David Lindberg, Edward Grant, Stanley Jaki, Thomas Goldstein y J. L. Heilbron, han concluido en los últimos cincuenta años que la revolución científica se produjo gracias a la Iglesia. La aportación católica a la ciencia no se limitó a la esfera de las ideas, también las teológicas, toda vez que muchos científicos en ejercicio eran a la sazón sacerdotes. 

El padre Nicholas Steno, un luterano convertido al catolicismo y ordenado sacerdote, es comúnmente considerado el padre de la geología, mientras que el padre de la egiptología fue Athanasius Kircher. La primera persona que midió el índice de aceleración de un cuerpo en caída libre fue otro sacerdote, el padre Giambattista Riccioli. Y a Roger Boscovich se le suele atribuir el descubrimiento de la moderna teoría atómica. Los jesuitas llegaron a dominar el estudio de los terremotos a tal punto que la sismología se dio en llamar la ciencia jesuita. Y esto no es todo, ni mucho menos. Aun cuando cerca de treinta y cinco cráteres lunares llevan el nombre de científicos y matemáticos jesuitas, la
Roger Boscovich
contribución de la Iglesia a la astronomía es prácticamente desconocida. Sin embargo, tal como señala J. L. Heilbron, de la Universidad de Berkeley, California: “La Iglesia católica-romana ha proporcionado más ayuda financiera y apoyo social al estudio de la astronomía durante seis siglos, desde la recuperación de los conocimientos antiguos en el transcurso de la Edad Media hasta la Ilustración, que ninguna otra institución y probablemente más que el resto en su conjunto”.