Mostrando entradas con la etiqueta humildad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humildad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de julio de 2026

Decidir cual es el bien y cual es el mal, prescindiendo de Dios y de la verdad

 Win Wenders
“Creo que la religiosidad comienza con un acto de humildad, el no considerarse a sí mismo el creado”. Como gran cineasta que es, capaz de retratar tanto la realidad de la vida como sus distorsiones, Win Wenders describía así la “carcoma” que ha anidado en el corazón del hombre contemporáneo; la tentación o, cuando menos, la ilusión, de que puede decidir por sí solo cual es el bien y cual es el mal, prescindiendo de Dios y de la verdad, escribe Stanislao Dziwisz.
Es una descripción exacta de como la sociedad occidental, la que está más huida a la ideología liberal, se ha ido secularizando, ha entrado en un proceso de laicismo cuya consecuencia es la pérdida de su impronta cristiana. Desaparecido el gran enemigo de antaño, representado por el marxismo, por el ateísmo erigido como sistema, ante la Iglesia católica se perfila ahora otra amenaza, más insidiosa, si cabe, que es la del materialismo práctico, cotidiano, por el que cada vez hay más gente que, como decía Juan Pablo II, “vive como si Dios no existiese”.
Stanislao Dziwisz y Juan Pablo II
Con la encíclica Veratis splendor, escribe Stanislao Dziwisz, Juan Pablo II intentó sacar a la luz la peligrosidad que se encierra en una cierta cultura dominante, caracterizada por el fuerte relativismo ético. Y que, orientada como está a poner entre paréntesis los imperativos de la ley moral, amenaza con socavar las bases de la sociedad democrática. Con posibles e importantes recaídas en otros campos, como el de la biociencia, en el que la investigación tiende con frecuencia a sobrepasar los límites que impiden que sea violado el sagrado principio de la vida humana.

miércoles, 22 de abril de 2026

El saber que va unido a la virtud

Manifestaba Sir Tomas Moro que “el saber que va unido a la virtud tiene para mi más importancia que todos los tesoros de los reyes. Y si el prestigio del saber no va acompañado de una buena conducta, ¿qué otra cosa es sino estupenda y celebre infamia?…Forma su carácter quien lo eleva hacia la virtud y los bienes verdaderos.”

Tomás Moro

Hay que evitar, dice Moro, los precipicios de la soberbia y de la ostentación, caminando por las llanas praderas de la modestia. Que no deslumbre jamás a sus hijos el fulgor del oro; que no suspiren nunca por poseer lo que admiran en el prójimo. Quiere que practiquen “la piedad hacia Dios, la caridad para con el vecino y la modestia y humildad cristiana para consigo mismo. De esta forma el Señor premiará su vida con la inocencia; y en la certidumbre de esa espera no sentirán horror de la muerte”.



martes, 10 de febrero de 2026

La humildad devuelve todo a su justa dimensión

“La humildad es la gran antagonista del más mortal de los vicios, es decir, la soberbia. Mientras el orgullo y la soberbia hinchan el corazón humano, haciéndonos aparentar más de lo que somos, la humildad devuelve todo a su justa dimensión, somos criaturas maravillosas pero limitadas, con virtudes y defectos. La Biblia nos recuerda desde el principio que somos polvo y al polvo volveremos (cfr. Gn 3,19); humilde, de hecho, viene de humus, tierra. Sin embargo, a menudo surgen en el corazón humano peligrosos delirios de omnipotencia.”, manifiesta el  papa Francisco.


viernes, 23 de enero de 2026

La hipocresía se ha impuesto como un modus operandi

Asumir que hay algo que transciende al ser humano es algo absolutamente poderoso. Todos somos responsables frente a algo, y eso afecta a nuestro comportamiento. Considerar que estamos al servicio de algo transcendental es maravilloso, pero considerar que lo transcendental está a nuestro servicio es una perversión absoluta.
Vivimos en un mundo en el que no tienes que ser virtuoso, sino mostrar que lo eres, y eso es lo contrario a la virtud cristiana, al menos, a la humildad, que ha desaparecido de la ecuación de las buenas virtudes públicas. En muchos casos, la supuesta virtud se demuestra atacando a los demás y mostrando los vicios ajenos, sin ver la viga en el ojo propio. La hipocresía se ha impuesto como un modus operandi admitido en la conversación pública, sobre todo en las redes sociales, manifiesta Victor Lapuente, catedrático de la Universidad de Goemburgo en Suecia.


jueves, 1 de enero de 2026

Una vida buena

Yuriko Saito
Para la filósofa Yuriko Saito “una vida buena es aquella en la que puedo encontrar alegría en mi relación con los demás, en la felicidad de los demás, y en la que disfruto de una relación recíproca, es decir, que también me siento cuidada.”
“Desde la revolución científica entendemos la vida buena como superación de los límites. Así, la noche es oscura y procuramos evitarla con luz muy brillante. En Japón claro que tenemos luz eléctrica, pero a lo que se refiere Tanizaki es a que el ethos japonés procura hacer lo que puede con lo que tiene. Si se me da oscuridad, tendré que ver qué puedo hacer con ella. Eso requiere humildad. Sin humildad, lo que surge es decir “No quiero eso, cámbialo”. De nuevo, habría que preguntarse primero si cambiarlo te lleva a una vida buena.”
“Se necesita de alguien que se relacione con ese algo bello. La belleza se crea. Más bien, se cocrea de forma colaborativa. Es algo… Es luz. Ilumina el mundo como un faro. Sí, es una luz que hace que la vida merezca la pena.”

viernes, 12 de diciembre de 2025

La cerca de Chesterton


La cerca de Chesterton, que sugiere que nunca se debe destruir algo, cambiar una regla o alterar una tradición si no se comprende porqué se creó en primer lugar. Es, de cierta manera, una llamada a la humildad al criticar y querer reformar desde políticas o instituciones, hasta costumbres familiares, protocolos laborales o líneas de código en programas informáticos. Señala que sin comprender bien qué está pasando, las consecuencias de una acción apresurada podrían terminar siendo mucho peores que las de lo que se pretende reparar.
Aquello de la cerca quizás suene extraño, pero se llama así por la manera en la que ilustró la idea quien la hizo famosa, el escritor inglés Gilbert Keith Chesterton (1874–1936). Cuando no estaba escribiendo o, más tarde, dando charlas por la BBC, le encantaba debatir, y a menudo participaba en disputas públicas amistosas con intelectuales como George Bernard Shaw, H. G. Wells o Bertrand Russell.O bromeaba con ellos. En una ocasión le dijo a Shaw: "Al verte, cualquiera pensaría que una hambruna asoló Inglaterra", a lo que Shaw respondió: "Al verte, cualquiera pensaría que tú causaste la hambruna”.
Pero algo que se tomaba muy en serio era la religión."De la fe anglicana pasó a la católica, que, según él, está basada en el sentido común", contó Borges."Arguyó que la rareza de esa fe se ajusta a la rareza del universo, como la extraña forma de una llave se ajusta exactamente a la extraña forma de la cerradura”. Precisa y curiosamente fue de un libro titulado "El asunto: por qué soy católico" (1929) en el que habló de esa cerca que lleva su nombre.


lunes, 1 de diciembre de 2025

El superhombre

Al igual que Narciso, los superhombres se quedan absortos contemplando su propia belleza. Narcisistas que se miran al ombligo y se obsesionan con su grandeza, su inteligencia superior y su glorioso destino.No nos equivoquemos, la persona que cree en la teoría del superhombre realmente cree que pertenece a la élite. El narcisista nietzscheano, como un adolescente masturbador, está enamorado de sí mismo y de nadie más. Las viejas decían que la gente así acababa volviéndose loco y justamente eso es lo que le sucedió al pobre Nietzsche. Pero lo más inquietante es que sus profecías se han hecho realidad. Asesinamos a millones de personas mediante el aborto por razones que suenan bien, que son utilitarias, pero que en última instancia son egoístas. Marchamos bajo estandartes revolucionarios proclamando un mundo nuevo y feliz que gira en torno a nuestras ideologías egocéntricas. 
Nietzsche consideraba que su übermensch estaba por encima de la ley. Como la mayoría de los locos, veía la realidad al revés. En lugar de estar por encima de la ley, el superhombre está por debajo de la ley. Porque se considera superior, es inferior. Cuando un hombre se comporta como un narcisista, no se eleva por encima de la humanidad común, sino que se rebaja al nivel de la bestia instintivamente interesada sólo en sí misma. Por lo tanto, no es más que humano, sino menos que humano. El narcisista nietzscheano se aísla de la sociedad, de la familia, de los amigos y del amor. Lo único que rompe este ciclo de autoadoración es el amor sacrificial, pero el amor sacrificial es lo único que el narcisista no puede comprender y de lo que es incapaz. Nietzsche despreciaba las virtudes cristianas de humildad, el servicio y el autosacrificio y las consideraba como una debilidad. Lo que no comprendió es que el verdadero ejercicio de estas virtudes requiere una fuerza sobrehumana. En lugar de rebajar al hombre, el amor sacrificial es lo que lo eleva de simio a ángel. El verdadero superhombre es el hombre humilde y penitente. Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos. 


Referencia: Dwight Longenecker en The Imaginative Conservative

viernes, 3 de octubre de 2025

Se llama tolerante un individuo cuando soporta sin alterarse las opiniones contrarias a la suya

Escribe Jaime Balmes (1810-1848) que “se llama tolerante un individuo, cuando está habitualmente en tal disposición de ánimo, que soporta sin enojarse ni alterarse las opiniones contrarias a la suya. Esta tolerancia tendrá distintos nombres, según las diferentes materias sobre que verse. En materias religiosas, la tolerancia, así como la intolerancia, pueden encontrarse en quien tenga religión y en quien no la tenga; de suerte que ni una ni otra de estas dos últimas situaciones envuelve por necesidad el ser tolerante ni intolerante. Algunos se imaginan que la tolerancia es propia de los incrédulos y la intolerancia de los hombres religiosos; pero esto es un error. ¿Quién más tolerante que San Francisco de Sales? ¿y quién más intolerante que Voltaire? ….“Rousseau ha dicho que “es imposible vivir en paz con gentes a quienes se cree condenadas”; nosotros no creemos ni podemos creer condenado a nadie, mientras vive; pues que, por grande que sea su iniquidad, todavía son mayores la misericordia de Dios y el precio de la sangre de Jesucristo; y tan lejos estamos de pensar lo que dice el filósofo de Ginebra que “amar a esos tales sería aborrecer a Dios”, que antes bien dejaría de pertenecer a nuestra creencia quien sostuviese semejante doctrina”.
“La tolerancia en un hombre religioso, aquella tolerancia que no dimana de la flojedad en las creencias, y que se enlaza muy bien con un ardiente celo por la conservación y la propagación de la fe, nace de dos principios; la caridad y la humanidad. La caridad, que nos hace amar a todos los hombres, aun a nuestros mayores enemigos; que nos inspira la compasión de sus faltas y errores; que nos obliga a mirarlos como hermanos, y a emplear los medios que estén en nuestro alcance para sacarlos de su mal estado, sin que nos sea lícito considerarlos privados de esperanza de salvación, mientras viven sobre la tierra”..….“La humildad cristiana es la otra fuente de la tolerancia; la humildad, que nos inspira un profundo conocimiento de nuestra flaqueza, que nos hace mirar cuanto tenemos como venido de Dios, que no nos deja ver nuestras ventajas sobre nuestros prójimos, sino como mayores títulos de agradecimiento a la liberal mano de la Providencia; como ha dicho admirablemente Santa Teresa, agrada tanto a Dios, porque la humildad es la verdad, esa virtud nos hace indulgentes con todo el mundo, porque no nos deja olvidar un momento que nosotros, más tal vez que nadie, necesitamos también de indulgencia”.


domingo, 31 de agosto de 2025

Dios se ha hecho en cierto modo dependiente del hombre

“Dios necesita la libertad humana, escribe Benedicto XVI. No puede redimir al hombre, creado libre, sin un “si” libre a su voluntad. Al crear la libertad, Dios se ha hecho en cierto modo dependiente del hombre. Su poder está vinculado al “si” no forzado de una persona humana. Así, Bernardo mustia como en el momento de la pregunta a María el cielo y la tierra, por decirlo así, contienen el aliento. ¿Dirá “si”? Ella vacila….¿Será su humildad tal vez un obstáculo?…..”Hágase en mi según tu palabra”. Es el momento de la obediencia libre , humilde y magnánima a la vez, en la que se toma la decisión más alta de la libertad humana.”

domingo, 13 de abril de 2025

El juicio moral en la historia es planta muy delicada

Elvira Roca Barea
El juicio moral en la historia es planta muy delicada y suele ser arrastrada por prejuicios conscientes e inconscientes. Es relativamente fácil juzgar un acto humano individual, y aun así a veces resulta muy arduo. Cuando empiezan a multiplicarse exponencialmente los factores en juego, las causas y los efectos interaccionan entre sí de manera tan apretada y circular que no se puede determinar honradamente cuál es la causa y cuál el efecto. Frente a este desafío, no hay más receta para ser honrado que la humildad, escribe Elvira Roca Barea.

lunes, 25 de noviembre de 2024

La humanidad de George Orwell, una característica que subyace en toda su obra

Era un “chico de aspecto asilvestrado”, “descalzo y vestido con harapos” que habían reclutado en la unidad de George Orwell. Un día a Orwell le robaron unos cuantos cigarros baratos y alguien denunció la falta de un poco de dinero. Informó a su oficial, que inmediatamente dio por sentado que el ladrón debía ser el joven de tez morena. El desdichado muchacho permitió que lo llevaran al puesto de guardia para registrarlo. “Lo que me impresionó más fue que apenas intentó defender su inocencia. En el fatalismo de su actitud podía verse la desesperada pobreza en que había sido criado. El oficial le ordenó que se desnudara. Él lo hizo con espantosa humildad, y registraron sus ropas. Por supuesto, ahí no estaban ni los cigarros ni el dinero; de hecho, no era él quien los había robado.” Lo que más impresionó a Orwell y lo que le resultó más doloroso fue que, una vez demostrada su inocencia, no parecía estar menos avergonzado. “Esa noche lo llevé al cine y le di coñac y chocolate. Pero eso también fue terrible; me refiero al intento de borrar un agravio con dinero. Durante un rato estuve dispuesto a creer que era un ladrón, y eso no puede borrarse”. Con qué claridad revela tan conmovedora descripción la humanidad de Orwell, una característica que subyace en toda su obra.

sábado, 28 de septiembre de 2024

¿Qué tienes propio?

El filósofo suizo Henri Frédéric Amiel,en su libro Diario íntimo escribe: “Humildad. Repítete con frecuencia, y siempre esta frase: ¿qué eres en comparación a un gran hombre? ¿Y en comparación con los tontos, qué tienes que no sea heredado? Y luego piensa: ¿qué tienes propio? Aparta con el pensamiento todo, lo que has recibido, viajes, lecturas, facilidades, en una palabra, todo tu ambiente y tus circunstancias todas, lo que te ha hecho como eres desde el nacimiento hasta hoy. ¿Qué queda? Tu naturaleza, dirás tú, que ha asimilado todos estos elementos de una manera específica. ¿Pero acaso tu naturaleza no es algo dado? ¿No has nacido? ¿Dónde está, pues, tu obra personal? Puedes reclamar como tuyo el mal que hayas hecho, primera posesión auténtica”.

domingo, 2 de junio de 2024

Se han enamorado tanto de la vasija de barro, que lo mismo da ya que se llene de agua o de vino

Hablando de los intelectuales, decía José María Pemán que se han enamorado tanto de la vasija de barro, que lo mismo da ya que se llene de agua o de vino. No; la primera humildad tiene que consistir en retornar a aquellas secas jerarquías, que creen que la inteligencia del Angel es perfecta en la misma medida que está determinada, obligada, hacia la verdad, y lo mismo la voluntad hacia el bien. Son perfectas precisamente por su falta de libertad, por no poder errar o pesar. El hombre no es perfecto, porque es naturaleza caída; pero le queda, como residuo de su excelencia, una tendencia, un rastro angélico, que le inclina su inteligencia a la verdad y su voluntad al bien. En la primera hay unas evidencias, unos primeros principios claros, universales; en la segunda, una cierta rectitud natural. Esto podrá parecer muy teórico o escolástico, pero la realidad es que esto, con el nombre de sentido común, conciencia, honradez, etc, lo sentimos todos sin demasiada complicación, antes de volvernos intelectuales; es decir, dubitativos y cavilosos por deformación profesional.
José María Pemán
Humildad es la gran palabra….La humildad de aceptar algunas modestas certezas y pensar que si yo veo ese tintero delante debe ser porque ahí está…..y la humildad, sobre todo, reno subir al púlpito para ensanchar inquietudes y desorden, sino para expender orden y certeza. No abrir nuestra tienda si tenemos los almacenes vacíos. La verdad es la materia prima de nuestra faena. No se la puede sustituir por el solo y libre pensamiento, como el carpintero no puede sustituir la madera por la sierra y el martillo, que son poco útiles en el vacío. Cuando falta la “materia prima”, lo decente es cerrar el negocio….Si estamos en estado de duda y agonía, habría que cerrar nuestro tenderete y pones el letrero “ cerrado por falta de verdades”. 

lunes, 13 de noviembre de 2023

La pálida luz de una certeza

Robert Hugh Benson en su libro Confesiones de un converso cuenta que “ no había más que la Verdad, tan lejana como una cumbre nevada, y yo, que debía abrazarla…Estaba como saliendo de la ceguera causada por una luz artificial desprovista de calidez, de brillo y de amabilidad, para pasar a la pálida luz de una certeza”.
Benson opinaba que la desesperación es el anticristo de la humildad. También decía que “ los pensadores modernos nacen del caos religioso del siglo XVI. Poco a poco se fue fraguando la idea de que la verdadera religión no era sino el sistema de creencias que cada uno elabora personalmente para si, y, como las personas nunca se pondrían  de acuerdo respecto a ellas, la Verdad se fue convirtiendo en algo cada vez más subjetivo, hasta desembocar en nuestra forma de pensamiento moderno más característica, a saber; que la Verdad no es absoluta y que lo que es cierto e imperativo para uno puede no serlo para otro”. Chesterton diría que “ el hombre que cree en si mismo con tanta seguridad como para excluir la realidad objetiva debería estar encerrado en un manicomio”.

sábado, 19 de agosto de 2023

Feodor Ingvar Kamprad

Feodor Ingvar Kamprad, empresario sueco, fundador de IKEA,tiene seis mandamientos en los que basa su empresa y su filosofía. Sus trabajadores tienen que aprender lo siguiente: Solo mientras duermes no cometes errores. Divide tu vida en bloques de diez minutos y desaprovecha lo mínimo en insignificancias. La burocracia complica y bloquea. La planificación excesiva es la principal causa de muerte corporativa. Termina el trabajo que tienes pendiente cada día. Dormirás mejor. La felicidad no está en alcanzar tu objetivo, sino en la lucha que lleva a él. No existe lo imposible. Graba esto en tu cerebro, si algo es positivo para nuestros clientes, lo será también para nosotros a largo plazo. Ingvar Kamprad también cometió errores durante su vida, como reconoce con humildad. Durante treinta años fue alcohólico y en su juventud se dejó seducir por el nazismo. Consiguió vencer su adicción al alcohol y no solo se arrepintió de sus antiguas simpatías fascistas, sino que pidió disculpas por escrito a todos y cada uno de sus trabajadores de origen judío. Este empresario sueco archimillonario no es en absoluto una persona ostentosa. Para desplazarse alterna su coche Volvo de los años noventa y el transporte público. Jamás toma un avión si no es en clase turista. Siempre utiliza las hojas de papel por las dos caras para ahorrar y no se le caen los anillos por responder al teléfono a los clientes en la oficina. No se trata de cicatería, sino de una manera de ver las cosas, una filosofía, la austeridad y la humildad mantienen el cuerpo activo y la salud óptima.


viernes, 11 de agosto de 2023

El hombre es sacado de la nada para convertirse en un ser amado por Dios

Escribe C. S. Lewis en su libro El problema del dolor que “la causa de que el inmutable corazón divino se pueda afligir por los títeres salidos de sus manos es el libre sometimiento (sólo él) de la divina omnipotencia, realizado con una humildad superior a nuestra capacidad de comprensión. La misma existencia del mundo (que no ha sido implantado en el ser para que nosotros podamos amar a Dios, sino principalmente para que Dios pueda amarnos a nosotros) constituye, visto en un nivel más profundo, un milagro realizado en atención a nosotros. La razón de que Aquél que no puede carecer de nada haya elegido tener necesidad de los hombres reside en que nosotros necesitamos que El nos necesite. Las relaciones de Dios con el hombre, tal como nos han sido dadas a conocer por el cristianismo, están precedidas por un insondable acto divino de pura generosidad, y van seguidas por otro semejante. Ese incomparable don divino consiste en una elección por la que el hombre es sacado de la nada para convertirse en un ser amado por Dios, necesitado y deseado de algún modo por el Ser que, fuera de este acto, no necesita ni desea nada, pues tiene y es eternamente plenitud de bondad. Ese acto dadivoso lo ha realizado Dios por nosotros. Bueno es que conozcamos el amor, pero mejor es, sin embargo, conocer el amor del ser más excelso, de Dios”.
“No niego, como es lógico, que sea correcto en determinadas circunstancias hablar de que el alma se lanza a la búsqueda de Dios, o de que Dios es asilo del amor del alma. Sin embargo, la búsqueda de Dios por parte del alma no puede ser, a la larga, sino una forma o manifestación (Erscheinung) de la búsqueda del alma por parte de Dios, pues todo procede de El. La misma posibilidad de amarle es un don suyo, y la libertad humana es exclusivamente libertad de responder mejor o peor. De ahí que nada separe más radicalmente el teísmo pagano del cristianismo que la doctrina aristotélica según la cual Dios, inmóvil en sí mismo, mueve el universo como el amado mueve al amante. Para la cristiandad, el amor no consiste, sin embargo, en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó.”

domingo, 13 de noviembre de 2022

No está el negocio en tener hábito de religión o no, sino en procurar ejercitar las virtudes y rendir nuestra voluntad a la de Dios

Decía Santa Teresa de Jesus en su libro Las Moradas que “no está el negocio en tener hábito de religión o no, sino en procurar ejercitar las virtudes y rendir nuestra voluntad a la de Dios en todo, y que el concierto de nuestra vida sea lo que Su Majestad ordenare de ella, y no queramos nosotras que se haga nuestra voluntad, sino la suya. Ya que no hayamos llegado aquí como he dicho humildad, que es el ungüento de nuestras heridas; porque, si la hay de veras, aunque tarde algún tiempo, vendrá el cirujano, que es Dios, a sanarnos.”

domingo, 6 de marzo de 2022

Unamuno siente una prevención anhelante de Dios

Miguel de Unamuno

“Nadie, dice Miguel de Unamuno, ha logrado convencerme de la existencia de Dios; pero tampoco de su inexistencia. Los razonamientos de los ateos me parecen de una superficialidad y futileza mayores aún que los de sus contradictores. Y si creo en Dios, o, por lo menos, quiero creer en Él, es ante todo porque quiero que Dios exista, y, después, porque se me revela por vía cordial en el Evangelio y a través de Cristo y de la Historia. Es cosa del corazón.”



Comenta uno de sus biógrafos que lo que le faltaba a Unamuno, y él mismo lo reconoce repetidas veces, es humildad, entrega, que es el camino seguro de la gracia. Y él lo sabía bien. Pero estaba poseído de sí mismo y no renuncia a su engreimiento, a su postura beligerante ante Dios y ante la razón y la vida. En el fondo de su corazón y de su pensamiento, aun en las crisis de sus más rotundas negaciones, siente una prevención anhelante de Dios. Lo que le sucede es que no da un margen de confianza, de crédito suficiente a Dios; y le apremia, pero con orgullo; quiere desentrañarle, interrogarle contradictoriamente, polemizar con él y hacerle a imagen y semejanza de él, Miguel de Unamuno. Dialoga con Él y le arguye, como Job; pero no se le rinde fácilmente como Job, que, al fin, reconoce y acata sus designios ocultos. Él, Unamuno, quiere que Dios tenga razón, pero quiere que la tenga porque se la da él, Miguel de Unamuno.



sábado, 1 de mayo de 2021

Se cumplen ocho siglos de la muerte de Dante

Dante Alighieri (1265-1321), de cuya muerte se cumplen ocho siglos, había asimilado e interiorizado la grandiosa visión filosófico-teológica de Tomás de Aquino (1225-1274).Dante no fue un filósofo en el sentido profesional del término, sino que tuvo espíritu, actitud y pasión de filósofo, y su enfoque filosófico tenía originalidad y espesor especulativo.


Escribe Marco Di Matteo que Dante concibe a Dios principalmente como "inteligencia" y "amor", causa eficiente y final del universo, conforme a la concepción del Doctor Angélico. Para el poeta, la creación es un acto totalmente libre y gratuito de Dios, motivado solo por el amor, con el que Él da el ser a las cosas que antes no existían para nada. También sostiene, al modo tomista, que la dicha consiste en el disfrute de la visión cognitiva de Dios, a la que sigue la comunión amorosa con Él. La influencia de Santo Tomás es reconocible también en la "positividad" que Dante capta en todo lo que es fruto del acto creador de Dios, in primis la naturaleza y la racionalidad humanas, consideradas como el principal trámite natural para llegar a Dios, en perfecta armonía con la Revelación y la dimensión sobrenatural. También aprecia a Santo Tomás por su capacidad de distinguir los diversos ámbitos de la ciencia, respetando los correspondientes métodos de investigación. La deuda que el poeta tiene con el santo dominico es especialmente evidente en El Convivio, donde se refiere al Aquinate como "el buen fraile Tomás", y son frecuentes las menciones a la Suma contra gentiles y al Comentario a la Ética de Aristóteles. Dante cita al Aquinate también en un pasaje de De monarchia, en la que trata de la naturaleza y la fuerza demostrativa del milagro.


Pero la obra, dice Di Matteo, en la que el poeta tributa el mayor reconocimiento a Santo Tomás es La Divina Comedia, donde este está presente en cinco cantos consecutivos del Paraíso. Después de Virgilio y Beatriz, ningún personaje de la Comedia toma la palabra de manera tan extensa como Santo Tomás. Para Dante, Santo Tomás representa la maravillosa unión entre la profundidad de la doctrina y la plenitud de la humanidad transfigurada por la gracia. De hecho, en el Paraíso, según observa la especialista en Dante Valeria Capelli, "responde a las dudas filosófico-teológicas del poeta manifestando una inteligencia luminosa, profunda y sutil" y, "al mismo tiempo, mostrando un amor ardiente por Cristo y por su Iglesia, un amor vivido con la humildad del simple creyente, que es devoto de los grandes santos, sensible a las necesidades de la Iglesia y apegado a la práctica religiosa más popular".

domingo, 17 de enero de 2021

Dio la vida por amor de la vida


Stefan Zweig, en su libro Jeremías, escribe que Dios no puede querer tal delito. Dio la vida por amor de la vida. Los hombres acumulan sobre su nombre todo cuanto no entienden. De Dios no viene la guerra.

Dios tiene una sonrisa para sus despreciadores. Ábrele las puertas, abre a la humildad tu corazón, nos diría el profeta Jeremías.