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viernes, 29 de diciembre de 2023

Obrar con equidad y bondad para vivir en plenitud

En el Talmud, manifiesta el rabino Skorka, hay una afirmación que dice que en un futuro el hombre tendrá que dar explicaciones por todos los bellos frutos que vio y no probó. El ideal judío no es un mundo de sometimiento y de restricciones. Obrar con equidad y bondad, como dice el Deuteronomio, para vivir en plenitud aquí y allí.  

viernes, 11 de agosto de 2023

El hombre es sacado de la nada para convertirse en un ser amado por Dios

Escribe C. S. Lewis en su libro El problema del dolor que “la causa de que el inmutable corazón divino se pueda afligir por los títeres salidos de sus manos es el libre sometimiento (sólo él) de la divina omnipotencia, realizado con una humildad superior a nuestra capacidad de comprensión. La misma existencia del mundo (que no ha sido implantado en el ser para que nosotros podamos amar a Dios, sino principalmente para que Dios pueda amarnos a nosotros) constituye, visto en un nivel más profundo, un milagro realizado en atención a nosotros. La razón de que Aquél que no puede carecer de nada haya elegido tener necesidad de los hombres reside en que nosotros necesitamos que El nos necesite. Las relaciones de Dios con el hombre, tal como nos han sido dadas a conocer por el cristianismo, están precedidas por un insondable acto divino de pura generosidad, y van seguidas por otro semejante. Ese incomparable don divino consiste en una elección por la que el hombre es sacado de la nada para convertirse en un ser amado por Dios, necesitado y deseado de algún modo por el Ser que, fuera de este acto, no necesita ni desea nada, pues tiene y es eternamente plenitud de bondad. Ese acto dadivoso lo ha realizado Dios por nosotros. Bueno es que conozcamos el amor, pero mejor es, sin embargo, conocer el amor del ser más excelso, de Dios”.
“No niego, como es lógico, que sea correcto en determinadas circunstancias hablar de que el alma se lanza a la búsqueda de Dios, o de que Dios es asilo del amor del alma. Sin embargo, la búsqueda de Dios por parte del alma no puede ser, a la larga, sino una forma o manifestación (Erscheinung) de la búsqueda del alma por parte de Dios, pues todo procede de El. La misma posibilidad de amarle es un don suyo, y la libertad humana es exclusivamente libertad de responder mejor o peor. De ahí que nada separe más radicalmente el teísmo pagano del cristianismo que la doctrina aristotélica según la cual Dios, inmóvil en sí mismo, mueve el universo como el amado mueve al amante. Para la cristiandad, el amor no consiste, sin embargo, en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó.”

domingo, 12 de abril de 2020

Se limitó a decir: “Yo soy el Señor”. “Soy el que Es”, “Yo Soy”.

C. S. Lewis


*Lo que realmente temía era que si creía seriamente incluso en un “Dios” o un “Espíritu” como el que yo aceptaba, se desarrollaría toda una situación nueva. Igual que los huesos secos produjeron un estremecimiento y se juntaron unos a otros en aquel temible valle de Ezequiel, ahora un teorema filosófico, aceptado cerebralmente, empezó a agitarse, levantarse y quitarse el sudario, se puso en pie y se convirtió en una presencia viva. No se me volvería a permitir jugar con la filosofía.

Mi adversario renunció a esto. Se hundió en algo de mayor importancia. No lo discutiría. Se limitó a decir: “Yo soy el Señor”. “Soy el que Es”, “Yo Soy”. Es difícil que los que son religiosos por naturaleza entiendan el horror de una revelación como ésta. Los agnósticos afables hablarán animadamente de la “búsqueda de Dios por el hombre”. Para mí, tal y como me sentía entonces, podrían haber hablado igualmente de la búsqueda del gato por el ratón……Dios era la Razón misma. Pero, ¿también Él sería razonable en ese otro sentido más cómodo? No se me ofreció ni la más ligera seguridad en este punto. Se exigía el sometimiento total, el salto absoluto en el vacío. La realidad con la que no se puede pactar estaba sobre mí. La exigencia ni siquiera era “todo o nada”. Creo que ese estado ya había pasado, en el piso de arriba del autobús, cuando desabroché mi armadura y el hombre de nieve se empezó a derretir. Ahora la exigencia era, simplemente, “todo”.


Cada vez que mi mente se apartaba por un momento del trabajo, el acercamiento continuo, inexorable, de Aquél con quien, tan encarecidamente, no deseaba encontrarme. Aquél a quien temía profundamente cayó al final sobre mí. Hacia la festividad de la Trinidad de 1929 cedí, admití que Dios era Dios y, de rodillas, recé; quizá fuera, aquella noche, el converso más desalentado y remiso de toda Inglaterra. Entonces no vi lo que ahora es más fulgurante y claro, la humildad divina que acepta a un converso incluso en tales circunstancias. Al fin el hijo pródigo volvía a casa por su propio pie. Pero ¿quién puede adorar a ese amor que abrirá la puerta principal a un pródigo al que traen revolviéndose, luchando, resentido y mirando en todas direcciones buscando la oportunidad de escapar? Las palabras compelle intrare, obligadles a entrar, han sido tan manoseadas por hombres impíos que debemos temblar ante ellas; pero, bien entendidas, llenan la profundidad de la misericordia divina.

* C.S. Lewis

viernes, 27 de septiembre de 2019

El proyecto revolucionario de la izquierda jamás ha roto la diferencia entre élites poderosas y masas


Cuenta la profesora Edume Uriarte que allí donde se ha realizado la revolución soñada por el marxismo, en los países comunistas, se ha mantenido la diferencia entre élites y masas, y con la diferencia esencial respecto a las sociedades capitalistas democráticas de la ausencia de libertad y del sometimiento de la población a la dictadura. El proyecto revolucionario de la izquierda jamás ha roto, ni siquiera aminorado, la diferencia entre élites poderosas y masas; todo lo contrario, la ha extremado en los países comunistas, con una destrucción absoluta de la libertad que ha imposibilitado una de las vías más importantes para la llegada al poder, la libertad democrática.

sábado, 23 de febrero de 2019

Sentido de la Historia

En todas las culturas primitivas el mito explica el origen de la sociedad mediante luchas entre los dioses. En Egipto el destino de Osiris, muerto por su hermano Seth y después resucitado por los cuidados de su hermana-esposa Isis, parece presentarnos ya la vieja leyenda de la lucha de la luz contra las tinieblas. Lo divino acaba penetrándolo todo y en la fuerza mágica del faraón reside la esencia de su poder y también la promesa de felicidad para sus súbditos. Los caldeos explicaban más radicalmente las diferencias entre los dioses y los hombres, aquéllos eran inmortales y a éstos era necesario morir. En ambos casos, Egipto y
Babilonia, la historia carece de sentido. La gran novedad en Israel consiste en que, al afirmarse la fe en un Dios único, explica el profesor Luis Suarez, la lucha mítica entre los dioses se ve sustituida por la lucha del hombre con la palabra de Dios. Y esta lucha, rebeldía y sometimiento, constituye el drama de la historia, la cual tiene un sentido, pues empieza en la caída del hombre y conduce a su salvación. Historia por esencia única, ya que sus fines trascienden fuera de ella misma.